“El ejercicio es la base para nuestra salud, la actividad física
y la nutrición, su práctica regular está llena de buenos valores.”
Hace tiempo este tema me daba vueltas en mi cabeza, probablemente por haber vivido en un mundo de fantasía, donde nos hemos llegado a creer invencibles, con una propaganda poco realista, pero muy conveniente para los que gobiernan, todo en su afán de demostrar una grandeza realmente inexistente. Por lo que el tema vale la pena abordarlo. Se trata del deporte, algo muy importante para nuestra salud. La práctica del deporte asiduamente ayuda a controlar el peso corporal, fortalece al organismo en general, nos da fuerza para poder rendir física e intelectualmente y nos da la posibilidad de vivir muchos años más.
Con lo arriba dicho, solo deseo recalcar que el deporte racionalmente practicado es la mejor medicina que podamos tener para una mejor calidad de vida. Claramente, la población de los países pobres tiene menos posibilidades de practicar un deporte de manera sistemática, bien por carecerse de instalaciones apropiadas o por falta de tiempo de la persona, la que debe trabajar horas y horas para poder subsistir y darle de comer a su familia en general.
No obstante, en esos países, bien por hábitos diarios o por afición popular, algún que otro deporte logra desarrollarse a niveles superiores a los de cualquier nación desarrollada. Tomemos el ejemplo de los kenianos y los etíopes en las carreras de fondo. Ellos nacen en lugares altos, caminan y corren usualmente por necesidad en esas condiciones, si les llaman para competir lo hacen como si fuera una faena habitual. Recordemos al maratonista etíopes Abebe Bikila, primer africano en ganar una medalla de oro olímpica. Bikila corría desde niño y fue descubierto cuando tenía 17 años. En las olimpiadas de Roma (1960) se presentó y ganó corriendo descalzo, llegó a la meta sin mucha dificultad. A Bikila le siguieron otros campeones de Kenya y Etiopía en las carreras de fondo.
Me hago una pregunta de esos dos países africanos que conocí por mi trabajo, ¿existe masividad deportiva en esos países del Valle del Rift? La respuesta es negativa sin pensarlo mucho.
Vayamos al Caribe, donde sus velocistas hacen de las suyas y se llevan una buena cantidad de medallas. Hablamos de Jamaica, Trinidad y Tobago, Bahamas y otros. No incluyo a Cuba, pues sus velocistas han desaparecido con el tiempo, algo que no se logra entender. El jamaicano Usain Bolt se convirtió en toda una leyenda de las cortas distancias, un verdadero recordista mundial. Hago la misma pregunta de la vez anterior, respuesta negativa. Es cierto que estos velocistas ya entrenan en buenas condiciones y con un entrenador experimentado, pero ¿cuántos practican las carreras en estas condiciones?
Con esto se puede concluir que las medallas de muchos países en desarrollo caen por hábitos y afición, no es que haya una masividad deportiva, donde todos corran a diario y compitan con regularidad.
Veamos a los países grandes, los que acumulan medallas tras medallas en los distintos eventos internacionales. En el pasado siglo dos países del Este europeo se destacaron enormemente, ellos fueron la URSS y la RDA (Alemania Oriental). Arrasaban en muchas disciplinas, las alemanas se hicieron famosas en natación entre otros deportes, mientras los soviéticos aparecían en cuanto deporte se compitiera y lo hacían con mucho éxito.
Al menos en la URSS, donde estudié, puedo asegurar que la masividad existía a nivel estudiantil. La mayoría de los estudiantes salían de clase y practicaban algún deporte. Ellos eran los que proporcionaban las medallas. En ese sistema era muy fácil llegar a una universidad y seleccionar a los mejores, los que a su vez competían con otros de otros centros docentes y de ahí salían los futuros medallistas. Pero no puedo ser absoluto. Cuando llegaban las vacaciones, me iba a trabajar a cualquier fábrica y les puedo asegurar que ningún obrero, de los que conocí, practicaba deporte, excepto el ajedrez a la hora de almuerzo. Por eso la masividad era relativa, la práctica deportiva era cómoda para los estudiantes, no así para los obreros. Creo que la escasa práctica deportiva en el ámbito laboral sería igual para los agricultores en los koljoses y sovjoses.
Estos países del Este tomaron al deporte como un instrumento de propaganda política, de la que surgió el conteo de medallas, metas para alcanzar tal o más cual número, en fin, demostrar que eran los mejores, con una mejor práctica deportiva, mejor salud y calidad de vida. En ese afán cayeron en trampas, el dopaje de las famosas nadadoras alemanas fue escandaloso, así que un buen número de deportistas de esos países, fenómeno del cual tampoco escapaban, ni aún escapan los deportistas de los países occidentales.
En los países occidentales desarrollados se observa un cuadro similar al descrito para la desaparecida URSS, o sea participación masiva estudiantil en diversos deportes. En Valencia, España, donde resido veo que a nivel de comunidades existen piscinas, gimnasios y otras facilidades, a las que asisten incluso personas de la tercera edad de manera regular. Los niños en las escuelas igualmente practican deportes, no tan sólo el popular fútbol, sino también natación, baloncesto, atletismo entre otros. Incluso en el parque a lo largo de lo que fuera el antiguo río Turia, existen áreas con aparatos para ejercicios físicos a los que puede acceder cualquier ciudadano gratuitamente. En la misma zona del río uno puede caminar o correr distancia diariamente. En la playa de la Malva Rosa, la más visitada por los valencianos, hay varias áreas habilitadas para practicar voli de playa, así como cestas para el baloncesto. En el caso de este último deporte, hay canchas en ciudad, de acceso gratuito, cualquiera llega con su pelota y a tirar a la canasta, igualmente hay canchas para el futbolito. A nivel de condominio de los nuevos complejos habitacionales hay piscinas, a las que los vecinos acceden sin dificultad durante todo el verano.
Son esas condiciones las que favorecen la masividad. Cualquiera termina su jornada laboral y puede dedicar un rato en esas actividades físicas. La promoción del ejercicio es importante a través de los medios de comunicación. Independientemente que existe, me parece que se puede hacer un poco más al efecto. Tanto para la promoción de la práctica deportiva como para hablar de la nocividad de fumar y beber alcohol. No obstante, hay que reconocer la existencia de una modesta masividad.
Nadie puede dudar que estas naciones hayan caído en los mismos errores de los soviéticos y alemanes orientales. Hay muchos deportistas de estos países que han consumido sustancias prohibidas, algo en lo cual no parece que haya mucha conciencia aún. Por lo tanto, el falso campeonismo está presente.
El medallismo o el campeonismo es una enfermedad, cuyos principales vectores son los dirigentes chovinistas y megalómanos de varios países. Contar las medallas y hacer ver que, a más medallas, es una verdadera falacia, hay masividad garantizada por el sistema. La realidad es otra.
En biología existe lo que se llama selectividad negativa, consiste en que las plantas o animales enfermos son separados de manera que la población que se reproduzca sea lo más sana posible. En los deportes puede suceder algo similar, escojo a los buenos mediante examen y del resto me olvido. Esa población olvidada es la mayoría, la que no tiene oportunidad, ni condiciones para practicar algún deporte. Los escogidos son llevados a centros deportivos, donde entrenan a diario bajo la guía de algún instructor, de ahí salen los competidores en eventos deportivos, alguno de los cuales pueden llegar a ser campeones, los que no representan en realidad un verdadero movimiento deportivo en su país.
No vale la pena mencionar a aquellos que quieren ser lo que no son. Ningún país que tenga graves problemas de hambre, de higiene, y de atención médica insuficiente o de escasa calidad, puede presentarse como campeón de masividad deportiva sólo por las medallas obtenidas y artificialmente fabricadas.
Respetar a los medallistas es importante, admirarlos también, nadie se hace campeón sin esfuerzo, lo que sucede es que ese medallista es un privilegiado en un ambiente de miseria y grandes necesidades de la población de un país pobre. Su medalla no refleja la verdadera realidad del país, al que representa.
Ricardo Labrada
8 setiembre de 2023


