El recuerdo de Cinerama, sistema de pantalla ancha en el cine

Desde el principio de la era sonora el formato del filme fue de 4:3,
igual que la TV. Incluso en los cines más grandes la pantalla era
relativamente pequeña hasta la llegada de Cinerama.
John Sittig, director de proyección y sonido de Arclight en LA.

Por Esteban Hernández

Un grato recuerdo, el que deseo aquí compartir. Se trata de un novedoso sistema de exhibición de cine en pantalla ancha y gigante, invento de Fred Waller de la Paramount en 1939 y luego promovido por Hazard E. Reeves, sistema que se le llamó vitarama en aquel momento. Sin embargo, el invento había quedado durmiente por años hasta que en setiembre de 1952 se proyectó la primera película en teatro de Broadway, la que se titula “Esto es cinerama”, documental de 1:55 de duración, realizado por un grupo de directores y la narración de Lowell Thomas.

El filme en formato de Cinerama usaba cámaras de 35 mm que filmaba tres aspectos de una imagen simultáneamente, mientras que para su proyección se requería una pantalla curveada con un ángulo de 165 grados y tres proyectores que liberaban 26 cuadros por segundo de forma sincronizada. El sonido, por su parte, era unidireccional y con siete pistas.

La realidad es que cuando uno estaba en la sala viendo la proyección, parecía como si estuviera dentro de la escena debido a la sensación que provocaba la inmensa pantalla y la banda sonora que acompañaba la proyección.

En muchos países desarrollados del mundo se fue introduciendo el sistema, para lo cual se requerían salas especiales para el montaje de la pantalla, así como áreas para la proyección de las tres cámaras. Al inicio de 1958 existían salas para la proyección de cinerama en EE. UU., Canadá, España, Francia, Inglaterra, Italia y Japón entre otras naciones.

Cuba fue el primer país del Caribe que logró tener sala de Cinerama, la que estaba en el antiguo cine Radiocentro. Uno de los técnicos norteamericanos encargado de la obra de remodelación y adaptación de la sala de Radiocentro fue Everett Callow. Este proceso incluyó darle forma a la sala en forma de estadio, con el balcony a continuación de la platea. Un proyecto muy similar tuvo lugar en Osaka, Japón, y en el Auditorio de la Feria Mundial de Bruselas.

El estreno del documental “Esto es cinerama” sucedió el 24 de febrero de 1958 en Radiocentro. La entrada costaba dos pesos (igual a dos dólares EE. UU.). El día de la víspera hubo una Premiere de Gala, cuyos fondos recaudados se entregaron al Hospital San Lorenzo.

Este sistema de cine se mantuvo en Cuba hasta inicios de 1961. Ya en 1960 la entrada costaba un peso. Personalmente pude disfrutar de cinerama en dos ocasiones, siempre en excursión escolar. Primeramente, vimos “Esto es cinerama (1952)” y luego “Las Siete Maravillas del mundo (1956)”, documental de Tay Garnett y otros directores, además de varios narradores, entre ellos Lowell Thomas. Este filme fue una clase de geografía para jamás olvidar. De aquella eran también “Fiesta en cinerama“, “En busca del paraíso “ y más tarde “Cinerama en los mares del Sur “, pero como no los vi, me abstengo de hacer comentario. Supongo que hayan tenido, pero no tanto como los dos primeros mencionados.

Siete Maravillas del Mundo en cinerama

En la antigua URSS el sistema llegó algo después que en Cuba. A la memoria del que suscribe, el primer filme visto allí fue el norteamericano “El mundo está loco, loco, loco (1963)” de Stanley Kramer y protagonizada por Spencer Tracy y Mickey Rooney. Vi esta peli en cine de Minsk, Bielorrusia, en 1963, o sea la peli se proyectó allí en el mismo año de su estreno. Luego otra vista, esta vez en cine de Kiev, fue “Grand Prix (1966)” de John Frankenheimer protagonizada por James Garner, Yves Montand y Toshiro Mifune.

Me hacía idea que el filme “Guerra y paz (1965)” dirigido y protagonizado por Sergey Bondarchuk había sido filmado en este formato, pero no fue así. El filme en sus tres partes fue filmado en sistema de 70 mm.

El sistema de cinerama era caro y presentaba dificultades caso que las cintas resultaran dañadas y fue por esa razón que el formato fue dando paso al uso de una sola cámara e impresiones de 70 mm. Cinerama para su realización no utilizaba lentes anamórficos, pero el nuevo sistema de 70 mm si los incluía, por lo que la imagen proyectada no coincidía realmente con la toma de la escena, ya que había una compresión de la imagen de uno de los ejes, usualmente el horizontal.   

Fuentes

Anon. s/a. Cinerama incorporated. Collection, https://collection.sciencemuseumgroup.org.uk/people/ap27785/cinerama-incorporated

Jordán René. 1958. ¡Aquí está cinerama! Bohemia, 16 febrero. pp 37-38, 115

21 setiembre de 2022

Cronología del reinado en Inglaterra, Gran Bretaña y el Reino Unido

«Es vital para la monarquía estar en contacto con
el pueblo. Eso es lo que trato de hacer y hago

Princesa Diana

A propósito del fallecimiento de la Reina Isabel II se ha realizado la recopilación de los monarcas que ha habido en territorio de lo que es hoy el Reino Unido. A manera de aclaración, aquí no se describen los reinados en Escocia antes de su unión con Inglaterra. La monarquía comenzó en Britania a partir de los reinados en Wessex, luego vino la formación de Inglaterra para posteriormente crearse Gran Bretaña-Reino Unido. De hecho, se puede decir que la monarquía inglesa/británica es una de las más antiguas en Europa.

Hubo siete monarcas en Wessex, donde ya se iban dando las bases para la unión de Inglaterra. Después fueron cuarenta y dos reyes/reinas pertenecientes a siete casas reales hasta 1649, cuando el país se vio envuelto en una revolución conducida por Oliver Cromwell, la que surprimió la monarquía durante casi una década. Desde 1653 hasta el presente el trono ha sido ocupado por diecisiete monarcas. De ese total de monarcas sólo seis fueron mujeres

A continuación la cronología, donde primero aparece el nombre del monarca, luego la Casa Real a la que perteneció y finalmente el período de años en el poder.

Reyes de Wessex (Sajones Occidentales)

Egbert -Sajón 802–839. En muchos textos la dinastía sajona aparece como anglosajona.
Aethelwulf o Ethelwulf- Sajona 839–856/858
Aethelbald o Ethelbald- Sajona 855/856–860
Aethelberht o Ethelbert- Sajona 860–865/866
Aethelred I o Ethelred- Sajona 865/866–871
Alfredo El Grande- Sajona 871–899, monarca que inició la unión de toda Inglaterra
Eduardo El Viejo- Sajona 899–924, continuó la unión iniciada por su padre Alfredo

Soberanos de Inglaterra

Athelstan – Sajona 925–939, rey de Wessex y el primero de Inglaterra, monarca que logró consolidar lo iniciado por su abuelo Alfredo y continuado por su padre Eduardo.
Edmundo I – Sajona 939–946
Eadred o Edred- Sajona 946–955
Eadwig o Edwy- Sajona 955–959
Edgar- Sajona 959–975
Eduardo El Mártir – Sajona 975–978
Ethelred II El Indeciso o Aethelred- Sajona 978–1013
Sweyn Forkbeard- Danesa 1013–14, monarca danés que conquistó Inglaterra
Ethelred II El Indeciso (restaurado)- Sajona 1014–16
Edmundo II Ironside- Sajona 1016
Canuto- Danesa 1016–35
Haroldo I Harefoot- Danesa 1035–40
Hardecanute o Canuto Hardeknut- Danesa 1040–42
Eduardo El Confesor- Sajona 1042–66
Haroldo II- Sajona 1066
Guiilermo I El Conquistador- Normando 1066–87. En 1066 los normandos conquistaron Inglaterra.
Guillermo II – Normando 1087–1100
Enrique I – Normando 1100–1135
Esteban- Blois 1135–54, originado en Blois, Valle del Loira, Francia.
Enrique II- Plantagenet 1154–89, dinastía originaria del condado de Anjou, Francia
Ricardo I o Corazón de León- Plantagenet 1189–99
Juan- Plantagenet 1199–1216
Enrique III – Plantagenet 1216–1272
Eduardo I- Plantagenet 1272–1307
Eduardo II- Plantagenet 1307–27
Eduardo III- Plantagenet 1327–77
Ricardo II- Plantagenet 1377–99
Enrique IV- Plantagenet: Lancaster 1399–1413
Enrique V- Plantagenet: Lancaster 1413–22
Enrique VI- Plantagenet: Lancaster 1422–61
Eduardo IV- Plantagenet: York 1461–70
Enrique VI (restaurado)- Plantagenet: Lancaster 1470–71
Eduardo IV (restaurado)- Plantagenet: York 1471–83
Eduardo V- Plantagenet: York 1483
Ricardo III- Plantagenet: York 1483–85
Enrique VII- Tudor 1483–1509, dinastía originada por el final de la guerra de las Rosas entre las dinastías York y Tudor, lo que dio lugar a la unión de las Casas York y Lancaster
Enrique VIII- Tudor 1509–47. Durante este reinado, en 1534, Inglaterra se apartó de la iglesia católica y mandato del Vaticano, para crear su propia iglesia protestante, la anglicana, cuyo líder espiritual es el arzpobispo de Canterbury, siempre designado por el monarca en funciones.
Eduardo VI- Tudor 1547–53
María I – Tudor 1553–58
Isabel I – Tudor 1558–1603
Jaime I (Sexto de Escocia) – Estuardo 1603–25. Dinastía reinante en Escocia. Jaime VI de Escocia se convirtió en Jaime I de Inglaterra en 1603. Cuando llegó al trono inglés él se hacía llamar Rey de Gran Bretaña. Legalmente él y sus sucesores tenían los reinos de Inglaterra y Escocia por separado hasta el Acta de la Unión en 1707.
Carlos I – Estuardo 1625–49

Commonwealth o Mancomunidad (1653–59)

Oliver Cromwell, Señor Protector 1653–58, líder del partido Whig y mandatario que estableció la Mancomunidad de Inglaterra y un régimen autoritario en el país.
Richard Cromwell, Señor Protector 1658–59. El hijo de Oliver Cromwell sustituyó a su padre una vez fallecido, pero no pudo sostener el régimen, por lo que en 1659 dimitió.

Oliver y Richard Cromwell sirvieron como señores protectores de Inglaterra, Escocia e Irlanda durante el período republicano de la Mancomunidad.

Restauración de la monarquía

Carlos II- Estuardo 1660–85, el que llegó después que el poder fuera entregado por George Monck, jefe del ejército, al Parlamento.
Jaime II – Estuardo 1685–88
Guillermo III y María II – Orange/Estuardo 1689–1702. Guillermo y María, como marido y esposa, reinaron juntos hasta la muerte de María en 1694. Guillermo entonces reinó solo hasta su muerte en 1702.
Ana- Estuardo 1702–14
Jorge I- Hanóver 1714–27, dinastía reinante alemana. Su origen está en que Jorge I heredó los principados de Calenberg y Göttingen y decidió irse a residir en Hannover.
Jorge II- Hanóver 1727–60
Jorge III- Hanóver 1760–1820

Soberanos de Gran Bretaña y el Reino Unido

El Reino Unido se formó el 1 de enero de 1801, con la unión de Gran Bretaña con Irlanda. Después de 1801 Jorge III se comenzó a llamar Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda.

Jorge IV- Hanóver 1820–30. Fue regente-príncipe desde el 5 febrero de 1811 cuando se declaró a su padre, Jorge III, como inepto para gobernar.
Guillermo IV- Hanóver 1830–37. En este período, en 1832, se aprueba el Acta de la Gran Reforma, la que modificó la representación parlamentaria y eliminó municipios, expandió el sufragio universal y la consagración de la Casa de los Comunes como el sector
principal del Parlamento. En este período es que la Monarquía pasa de ser absoluta a constitucional.
Victoria – Hanóver 1837–1901
Eduardo VII- Sajonia-Coburgo-Gotha 1901–10.
Jorge V- Windsor 1910–36, quién cambió la casa anterior (Sajonia-Coburgo-Gotha) por la de Windsor en la I Guerra Mundial
Eduardo VIII -Windsor 1936. Sucedió a su padre, Jorge V, el 20 de enero de 1936, pero abdicó voluntariamente el 11 de diciembre de 1936 un poco antes de su coronación. Eduardo no quiso renunciar a su amor por una mujer divorciada dos veces, Wallis Simpson, algo inadmisible según las leyes eclesiásticas.
Jorge VI- Windsor 1936–52
Isabel II- Windsor 1952, monarca durante siete décadas, la que más ha reinado en la historia de su país.
Carlos III- Windsor 2022

Fuente consultada Sovereigns of Britain. Encyclopaeadia Britannica De Luxe, Chicago 2015.

Recopilación de Ricardo Labrada, 19 setiembre de 2022

Visita al País Vasco. II. San Sebastián (Donostia) 

«San Sebastián es un imán para la tercera edad.» 
Vieja cita sobre San Sebastián

Por Ricardo Labrada

Si la belleza merece nombre, me parece que San Sebastián (en euskera Donostia) es casi su sinónimo. Desde que uno llega a la capital de la provincia de Guipúzcoa en el País Vasco comienza a ver elegancia y belleza por doquier. Con tan buena suerte que encontramos un aparcamiento en el mismo Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal, el que fuera inaugurado en 1921, pero luego renovado en 1975. El Palacio está de frente a la playa Gros y a la desembocadura del río Urumea.  

Palacio Kursaal
Puente Kursaal sobre río Urumea
En la Playa Zurriola

Salimos de ese lugar y a caminar bordeando las playas. La primera que nos encontramos en la trayectoria fue la Zurriola, donde hay un puente muy bonito que une al Kursaal con la ciudad. El puente se llama de la Zurriola, pero es más conocido como puente Kursaal. 

Aclaro que en Donostia hay ciudad vieja y ciudad antigua. Lo primero que visitamos fue la ciudad vieja, para lo cual caminamos por amplio paseo que nos iba llevando en sus laterales a plazas e iglesias, además de calles angostas muy típicas en España y otras partes de Europa. El clima era óptimo, calientico como le gustan a los caribeños, algo no muy frecuente en este lugar.  

Plaza de la Constitución y de frente antiguo ayuntamientto ahora Biblioteca nacional

 ¿Qué vimos en esa primera parte del recorrido? La plaza de la Constitución inolvidable, donde me dicen que festejan la tamborrada de San Sebastián coincidente con el día de Santo Tomás. Allí se encuentra el viejo ayuntamiento de la ciudad, Luego visitamos dos iglesias, la Basílica de Santa María del Coro, con fachada barroca; y la parroquia o iglesia de San Vicente Martir, construida hace más de cinco siglos. A diferencia de la primera mencionada, la de San Vicente tiene estilo gótico. No se puede omitir en el paseo la vista del puente María Cristina de San Sebastián.  

Basílica de Nuestra Señora del Coro
Altar en Basílica de Santa María del Coro
Iglesia San Vicente
Puente María Cristina

Llegamos hasta las Portaletas o entrada al puerto de San Sebastián viniendo por la Calle Arrandegi. En Portaletas o Puerta del Mar hay un balcón con tres entradas, el que marca el límite entre la ciudad vieja y el muelle. 

Calle Arrandegi
Portaletas

Caminando hacia la izquierda nos tropezamos con la playa La Concha, que estaba llena de gente para bañarse. No probé la temperatura del agua, ya que no llevé traje de baño, pero considero que esos ciudadanos europeos tienen una buena resistencia al agua fría. El ayuntamiento no podía faltar, antiguo casino, donde la alta sociedad se reunía para sus bailes, conciertos y juegos al azar, entonces prohibidos.  

Playa la Concha
Ayuntamiento

La Catedral de la ciudad o del Buen Pastor se puede ver desde distintos ángulos, por lo que llegado a la playa de la Concha no quedaba más remedio que ir a visitar ese templo, construido en el siglo XIX. La catedral, nos dice wikipedia, es sede de la diócesis de San Sebastián, perteneciente a la archidiócesis de Pamplona. La torre principal mide 75 metros y la iglesia tiene un ancho de 36 metros. Llama la atención que por dentro no tiene tanto lujo como las otras iglesias visitadas, pero su parte exterior es imponente, con su estilo neogótico. Alrededor de la catedral hay lugares para refrescar y tomarse un café.  

Catedral del Buen Pastor
Altar Catedral del Buen Pastor

Desde el muelle y playa la Concha también vimos el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, el cual se halla sobre el monte Urgull. Preguntamos si se podía ir en coche o había otra opción, y nos dijeron que sólo a pie. Así que nos conformamos con verlo desde abajo.  

Sagrado Corazón de Jesús

Habíamos pasado también por la Plaza Cervantes, donde se encuentra un monumento a Don Quijote y a Sancho Panza, además del famoso Teatro Victoria Eugenia, donde tienen lugar los famosos festivales de cine.  

Teatro Victoria Eugenia (foto de Victoriaeugenia.eus)
Quijote y Sancho Panza en Plaza Cervantes

Vino el necesario receso para almorzar y a su vez regresar a tomar el auto para llegar primero a la playa Ondarreta y luego ir hasta el Monte Igueldo, el cual tiene acceso para coches. Las vistas de San Sebastián desde esta altura son impresionantes y nos da la posibilidad de identificar algún que otro lugar por donde no hubiéramos pasado. La belleza de San Sebastián o Donostia se hace evidente desde este lugar. El Monte Igueldo tiene muchas diversiones aptas para niños y jóvenes. Daba envidia ver como ellos disfrutaban del lugar. Nosotros estábamos felices de poder ver la ciudad en toda su amplitud.  

Torre en Monte Igueldo

Al siguiente día volvimos a la playa Ondarreta con el objetivo de ver un poco de esta barriada residencial, pero también para visitar la escultura Peine del Viento, obra de Eduardo Chillida. Son tres esculturas de acero ancladas en los arrecifes al pie del Monte Igueldo.  

Escultura Peine del Viento

Como había hablado de ciudad antigua, por lo que pude averiguar ese lugar va desde Ondarreta hasta el Monte Urgull. San Sebastián tuvo asentamientos romanos de los siglos I y II d.C. Se entiende que en ese lugar había una extensa área comercial, por lo que se le llama antigua y no debe confundirse con la ciudad vieja.  

La barriada residencial en Ondarreta y sus alrededores nos pareció estupenda para vivir, solo que enseguida nos acordamos del invierno en estos lares y el entusiasmo decae inmediatamente. En verano visitar a San Sebastián es una idea maravillosa y se la recomiendo a todo el que visite España. Una de mis hijas estuvo aquí en período entre otoño e invierno y me dice que el viento es fuerte, por lo que uno no disfruta de todo lo bello de esta ciudad.   

18 setiembre de 2022 

El equipo Cubaneleco en la Liga Nacional Amateur

Ha ganado el campeonato el mejor equipo, el de mayor
cohesión, y ataque sistemático y balanceado.”
Nelson Varela del Diario La Marina en
ocasión de la victoria de los eléctricos en 1954

Por Esteban Romero

Este artículo es sobre el equipo representativo de la Compañía de Electricidad en el béisbol amateur cubano, el Cubaneleco, aunque es bueno aclarar que hubo otros equipos de béisbol patrocinados por esta empresa como fue el caso de Havana Electric en el período de 1932 a 1936 en la Liga Social.

El Cubaneleco también debutó en 1932 y fue dirigido por el ex-jardinero y bigleaguer Jacinto Calvo. El receptor del equipo fue el legendario árbitro Amado Maestri, el mejor de todos los tiempos en la pelota cubana y muy destacado en otras ligas. Al reglano lo acompañó Miguel López como segundo cátcher. El cuadro del equipo era defendido por Francisco Rodríguez y Gonzalo de Quesada (llegado después del retiro del Víbora Tennis de la justa) en la inicial, Ramón Carcas en la intermedia, el muy eficiente y experimentado Gustavo Alfonso en la antesala, mientras que Alfonso Rodríguez cubría el campo corto. En los jardines estaban Manuel de la Fuente LF, Porfirio “Bambino” Espinosa CF, además de L. Ruiz, E. Andreu, F. Albert RF y el utility J.E. Moré. El lanzador principal del conjunto fue Víctor “Benitín” Gómez Crespo, nombre completo que dio su nieto en Facebook. También estaban Ed Guedes y A. Miranda. Casi finalizando este torneo, el inicialista Francisco Rodríguez fue suspendido en la Liga Nacional Amateur. El hecho que la Universidad no haya participado en este campeonato le favoreció para poder disponer del Bambino Espinosa en el jardín central.

Para ser su primer año de juego, su comportamiento fue muy aceptable al quedar en cuarto lugar (13-8-1), aventajado por el campeón Hershey, el Regla y el Teléfonos.

En 1933 hubo cambio de dirección, el experimentado Horacio Alfonso inició la temporada y el inicialista Gonzalo Quesada la finalizó. Fue una justa muy reñida, en la que cinco equipos estuvieron metidos en la disputa del banderín, entre ellos el Cubaneleco, ocupante del quinto lugar. Este equipo tuvo muy poca variación en su nómina. De la Fuente alternó en la intermedia y los jardines, mientras que Pastor Montero defendió la antesala. Ausente la Universidad, Bambino Espinosa patrulló el central, mientras que Gustavo Alfonso bateó a sus anchas y jugó los jardines y algo en la antesala. El torpedero Alfonso Rodríguez estuvo muy cercano a Alfonso en su promedio ofensivo. Juan Domínguez se incorporó al cuerpo de lanzadores de este equipo.

En 1934 Maestri ya era historia como receptor, su puesto lo ocupó Miguel López. Al equipo se incorporó otro utility, Ernesto Estévez, capaz de jugar el cuadro y los jardines. El pitcheo dependió de la labor de Miranda y Domínguez. Al final hubo descalabro (6-12-2) al quedar en penúltimo lugar en un campeonato con seis equipos. Su consuelo fue haber podido aventajar al Vedado Tennis, ocupante del sótano. Al año siguiente las cosas no fue que cambiaran mucho. Su nuevo manager fue otro experto, León Rojas. Miguel López y Ernesto Estévez alternaron en la receptoría, Jorge “El Profesor” Consuegra jugó el campo corto algo, ya que Alfonso Rodríguez continuó como titular de la posición. Más bien el Cubaneleco trajó a Consuegra como pelotero e instructor en este conjunto. En los jardines jugaron Alejandro Rodríguez, Manuel de la Fuente y J.E. Moré, mientras que los lanzadores fueron José M. “Warneke” Quevedo, “Benitín” Gómez y Juan Domínguez. Nada mejoró en este conjunto y para colmo Juan Mercadefe del campeón Teléfonos les lanzó juego de no-no el 2 de junio.

El Cubaneleco fue otro equipo en 1936 bajo la guía de José “Lopito” López trajo casi igual nómina con algunas incorporaciones como la de “Jorocón” García y Juan “Cocoliso” Torres en los jardines. Los lanzadores de puntería fueron Juan Domínguez y “Benitín” Gómez. José M. “Warneke” Quevedo lanzó hasta el mes de junio y de ahí saltó al béisbol venezolano. Finalmente fue solo superado por el campeón Fortuna, pero pudo aventajar a los siempre triunfadores Hershey y Teléfonos. Ese paso no pudo ser mantenido en 1937 y el equipo cayó muy por debajo de los ocupantes de los cuatro primeros lugares de la justa ganada por el Fortuna.

Muy parecido fue el comportamiento del Cubaneleco en 1938, esta vez con Alfonso Rodríguez como manager en sustitución de Lopito. La antesala fue defendida por Lino Marrero, además de F. Ojeda en la tercera y el campo corto, pelotero que se destacó mucho al bate (.344). Pastor Montero había pasado a jugar con los Caribes de la Universidad. Se mantenían los habituales de Quesada, Carcas, Espinosa, Torres, de la Fuente, Alejandro Rodríguez. L. Cabrer fue el receptor, y los lanzadores fueron José Rodríguez, José Betancourt y Antonio “Mingolo” del Monte. El Cubaneleco (11-12-1) compartió el sétimo lugar de la justa con el Círculo Naval. Las cosas continuaron casi igual en 1939, Alfonsito dirigió y jugó la intermedia y el campo corto siempre que fue necesario. Antonio Marsal y Joaquín Bernal se integraron al grupo de jardineros, otro tanto hacía Manuel Quintela alternando en segunda y tercera. El camagüeyano Eliécer Álvarez fue uno de los pilares del pitcheo del equipo. Estévez quedó en el Todos Estrellas como mejor camarero. No obstante, el conjunto quedó en noveno lugar entre los doce equipos participantes en la justa.

Se puede decir que a partir de 1940 el Cubaneleco se mantuvo en los torneos de la Liga Nacional Amateur, pero sin muchas glorias al efecto. El equipo siempre estaba entre los coleros de la Liga. No obstante, el equipo presentaba buenos peloteros al campo como fueron los receptores Manuel Soberá y Miguel López, Francisco Hernández en la inicial, Estévez en segunda y campo corto, Efrén García como camarero, en los jardines Armando López, Antonio Ferrer, Alejandro Gómez, Manuel Quintela, David Fernández y Bernardo Aragó. El staff de lanzadores era a base de Eliécer Álvarez, Carlos Rodríguez, Waldimiro Arcos y Antonio “Mingolo” del Monte. En 1945 este conjunto fue eliminado en la primera vuelta.

Agustín Cordeiro se hizo cargo de la dirección del equipo en 1948 y fue como si cogiera un nuevo aire al quedar en quinto lugar de la justa (13-7-2). Su receptor fue el ya experimentado Celestino “Jimagua” Durán, la inicial era defendida por Manuel Quintela, Benicio Estévez (no confundir con Ernesto) en la segunda base, M.A. Baibel en la antesala, y A. Plasencia y José Manuel Acosta alternando en el campo corto. Los jardineros fueron Nelly Martínez, R. Fernández, Eddy Marcos y Armando López. Los bultos postales fueron lanzados por Mingolo del Monte, J. “Gallego” Pérez, Lorenzo “Perendengue” Fernández y Guillermo Monrabal. El juego de 1948 se mantuvo en 1949 con algunos cambios. Octavio Eiriz y Justo Jácome Mosquera, hermano de Derubin, alternaron en la intermedia, José Manuel Acosta defendió el campo corto y los jardineros fueron M. Baibel, Eddy Marcos y Armando López. Los lanzadores “Perendengue” Fernández y Erasmo “Coco” del Monte. El Cubaneleco ocupó el último lugar de la primera división en este campeonato.

En 1950 el Cubaneleco quedó en cuarto lugar (14-7-2) y contó con Celestino “Jimaguas” Durán y Carlos Balvidares como receptores, Alfredo “Fatty” Domínguez inicialista, Derubín Jácome en la segunda, Octavio Eiriz y R. Suárez en la antesala, José Manuel Acosta y Luis Olivares en el SS. Los jardineros fueron Armando López, Eddy Marcos y E. Baibel. Los lanzadores fueron Erasmo “Coco” del Monte, “Perendengue” Fernández y Fernando Sanfeliz. Me asombra ver el nombre de este último lanzador, el que jugara con el campeón Occidentales en la I Serie Nacional (1962). Parecía que el despegue del equipo estaba a la mano, pero en 1951 no fue así. El equipo quedó en primer lugar, pero de la segunda división. Ya en ese entonces el manager era Manuel de la Fuente. En el equipo debutó un hombre que se destacaría mucho con estaca en mano, hablo del jardinero Mario González. Los otros jardineros fueron los habituales Armando López y Eddy Marcos, además de Rolando Peralta Bacardí-Tabares Igualmente debutaron dos lanzadores jóvenes, uno muy destacado en 1950 con el equipo de los Maristas en el campeonato escolar, se trata del derecho Alfredo “Chino” Pedraga, quien durante esa década fue uno los lanzadores más destacados de la Liga Nacional Amateur. El otro duró poco como amateur, un personaje al que siempre estimé en mi niñez por su sencillez y lo bien que siempre me trato. Hablo del derecho Gonzalo Naranjo[1], quien llegó a lanzar con los Piratas de Pittsburgh, y le vi jugar con la franela del Almendares hasta 1960, ya que en 1960-61 rindió servicios para el Habana.

Y llegó 1952 y el primer título del Cubaneleco. Tuvo que esperar 20 años para coronarse campeón (18-4-2) gracias al desempeño del “Chino” Pedraga, de del Monte, “Perendengue” Fernández y Bacardí Tabares, quien ganó 13 juegos y luego se descubrió que había firmado para la profesional. No sé cómo se resolvió el problema. Es de suponer que lo haya hecho casi finalizando la temporada, lo que no llegó a afectar al equipo. La nómina fue casi idéntica al de la temporada anterior con la adición de Antonio Espejo en la antesala y de Alfonso Morales jugando sea segunda como SS. Montados en la cima, costó bajarlos, ya que con un pitcheo de altura se llevaron el banderín en 1953 (24-5-0). Pedraga y Espejo (convertido en lanzador) se llevaron 6 triunfos per cápita sin derrotas, Perendengue tuvo record de 4-1, mientras que a la ofensiva Mario González lideraba en su equipo con promedio de .333. En este equipo las nuevas figuras fueron Enrique Tamayo en la inicial, Carlos Córdova en los jardines y, Luis Fiuza y Hermenegildo Abril en el cuerpo de lanzadores.

El 10 de octubre de 1954 Cubaneleco vencía al Hershey 5-2 y con esa victoria se coronaba campeón por tercera temporada consecutiva (24-7-1). Este titular no tuvo problemas en la receptoría, de lujo por llamarlo de alguna manera: Carlos Balbidares, el futuro contador Feliciano Foyo y Celestino Durán. Lo demás tuvo pocos cambios. El pitcheo contó con los servicios de Luis Fiuza, Alfredo “Chino” Pedraga, Hermenegildo Abril y el importado de Bayamo, Víctor Martínez. Destacado juego de José Manuel “Fino” Acosta jugando la intermedia y el campo corto, así como Enrique “Guajiro” Crespo en la inicial.

Increíblemente el Cubaneleco cayó de la cima algo abajo en 1955, y eso que el equipo era casi el mismo de la temporada anterior. Papo Carvajal, el que había jugado en 1954 para la Sociedad de Marianao, pasó a jugar la segunda base del conjunto, y el cuerpo de lanzadores dependió de los envíos de Fiuza, Pedraga y el oriental Víctor Martínez. Lo interesante fue que el campeón Regla logró el banderín al vencer al mismo flamante campeón de 1954 en juego del 14 de agosto de 1955. Así y todo, el Cubaneleco continuó dando batalla al quedar en la segunda posición en 1956 aventajado por el campeón Santiago de las Vegas, el que venció al mismo Cubaneleco 9-8 en partido decisivo el 18 de setiembre. Chino Pedraga fue líder en % de ganados y perdidos (.983). Gerardo Pérez, otrora pitcher destacado del Teléfonos, lanzó en esta temporada para los eléctricos.

Su alto nivel de juego se mantuvo en 1957. Aunque quedaron en la cuarta-quinta posición compartida con el Regla BBC, el equipo tuvo un buen desempeño e hizo oposición cada vez que se enfrentó al campeón Artemisa. Los lanzadores del Cubaneleco en este campeonato, además de “Chino” Pedraga, fueron Raúl “Americano” Suárez, R. “Cuajo” Pérez y el reglano Antonio “Lindo” Suárez. Esa cuarta posición fue conseguida nuevamente en 1958. El Cubaneleco se mantuvo en la pelea hasta inicios de octubre de ese año. Si bien fue aventajado por el campeón Regla BBC, el Hershey Club y el Círculo de Artesanos, supo pelear ese cuarto puesto para irse por delante de los telefónicos y el mismo campeón de la pasada justa, el Artemisa. El cambio principal del equipo fue en la receptoría. Carlos Balvidares pasó a jugar la inicial mientras que los cátchers fueron dos jóvenes de apellido Pelayo y Jordán. En el cuadro continuaron jugando Pedro “Papo” Carvajal en la intermedia, José Manuel Acosta en la antesala y Antonio Crespo como campo corto. En los jardines estuvieron E. Concepción, R. Suárez, Pepe Fernández, Mario González y Gabriel Ventura Sr. Los lanzadores fueron “Cuajo” Pérez, Alfredo Pedraga, “Americano” Suárez y Miguel Sánchez. El manager fue el victorioso Manuel de la Fuente.

Ese espíritu batallador se mantuvo en la justa de 1959 cuando el Cubaneleco fue solo superado por el Artemisa de Francisco Quicutis. El receptor del equipo fue esta vez E. Guillén, Sergio Pons jugó más en la antesala, mientras que Manolo García alternó en la inicial con Juan de Dios Seija. Balvidares pasó a jugar los jardines. Al cuerpo de lanzadores se incorporó el novato zurdo Orlando Albelo.

Ni idea tengo si el Cubaneleco llegó a jugar en 1960, última temporada de la Liga Amateur, pero sí está claro que este fue el equipo más ganador de la década de los 50 en esta pelota. Sus tres títulos consecutivos más tres cuartos lugares y dos segundos puestos son una clara evidencia de su nivel de juego en este período. Les costó 20 años para llegar a su primer banderín, pero luego fue un equipo victorioso y de cuidado para cualquier rival.

El Cubaneleco aportó peloteros de sus nóminas para integrar victoriosas selecciones cubanas en varios eventos oficiales de este deporte. El primero del Cubaneleco en hacer un equipo nacional fue el receptor Miguel López a los Centroamericanos de 1935 en San Salvador. Juan “Cocoliso Torres integró la selección a los Centroamericanos de 1938 en Panamá. Ernesto Estévez, “Cocoliso” Torres (MVP del torneo), el lanzador Eliécer Álvarez y Alfonso Rodríguez como auxiliar de dirección fueron parte de la nómina del equipo al Mundial en la Habana (1939). Eliécer Álvarez repitió en el equipo al Mundial en la Habana (1940), mientras que Alfonso Rodríguez volvió como auxiliar de dirección del conjunto al Mundial en la Habana (1942). Ernesto Estévez integró la selección nacional en el Mundial en la Habana (1943). Para los Centroamericanos y del Caribe en Guatemala (1950) Carlos Balvidares fue uno de los receptores de la selección, la que también integró el lanzador Erasmo del Monte, el que repitió en la selección al Mundial en Nicaragua (1950). En los Juegos Panamericanos en Argentina (1951) el camarero Derubín Jácome fue el representante del Cubaneleco en la selección nacional, mientras que para el Mundial en México (1951) una amplia tropa del Cubaneleco fue parte del equipo nacional: Derubín Jácome, Enrique Tamayo, Eddy Marcos, y los lanzadores Gonzalo Naranjo y Erasmo del Monte. Al Mundial de la Habana (1952) el torpedero Luis Olivares y el jardinero Eddy Marcos fueron escogidos, y para el siguiente año en Venezuela hubo repetición de Luis Olivares, además de haber sido seleccionados el infielder Manuel García y el jardinero Mario González. En la selección cubana a los Panamericanos en Chicago (1959) estuvieron Mario González, Pedro “Papo” Carvajal, Antonio Crespo y el lanzador Orlando Albelo. La dirección de este equipo fue compartida por Manuel de la Fuente con Alejandro Gómez. El jardinero Mario González integró posteriormente las selecciones al Mundial de Costa Rica (1961) y a los juegos Centroamericanos y del Caribe en Kingston, Jamaica (1962).  

14 setiembre de 2022


[1] Sentí alegría el día que vi a Naranjo en una entrevista que le hiciera Swingcompleto.com hace unos años antes de su fallecimiento.

Dos Lázaro, ambos receptores del béisbol cubano en el pasado

Pienso en béisbol cuando me despierto en la mañana.
Pienso en él todo el día y sueño con él en la noche.”
Carl Yastrzemski (ex-estrella de los Medias Rojas de Boston)

Escribir sobre las primeras series nacionales y sus héroes es siempre una satisfacción. Jugaban peloteros con muy buena escuela gracias a los entrenadores que se disponían, muchos de ellos otrora profesionales incluso en Grandes Ligas. La vida ha evolucionado y esas series están ahora igual que el sistema, en plena depauperación. 

Aunque ya en este blog se habló una vez sobre Lázaro Pérez Agramonte, vuelvo al tema, al considerarlo como uno de los mejores receptores de las primeras dos décadas de Series Nacionales. Se trata de un villaclareño, nacido el 17 de diciembre de 1936 en Caibarién, el que emigró a la Habana probablemente después de 1959.

Lázaro Pérez pone out a Rosique tratando de anotar desde tercera con fly de Julián Villar al CF

Lázaro era muy popular entre los aficionados en la Habana, siempre hablaban encomiásticamente del brazo y precisión de Lázaro Pérez en sus tiros a segunda. Todos decían que ponía la pelota sobre la almohadilla como un chicharito. Era un bateador muy oportuno sin llegar a ser un monstruo del bateo. Se inició como jardinero central en Series Nacionales. Su buen brazo le permitía jugar bien esa posición.

Lázaro jugaba con el equipo de los locos, el psiquiátrico, conjunto que daba muy buenas demostraciones en los torneos provinciales. Famosos eran sus enfrentamientos con el equipo del MININT, donde también jugaban muy buenos peloteros.

Integró el campeón Occidentales en la I Serie Nacional, en la cual jugó poco como receptor. Ese conjunto tenía como cátcheres a Juan “Coco” Gómez, y a los matanceros Inocente Aparicio y Bárbaro Rosales. En la siguiente temporada (1962-63) jugó para los Industriales de Ramón Carneado, también campeones, alternando con Ricardo Lazo. En la siguiente serie pasó a regular, ya que Lazo lo hizo para Occidentales. En la serie de 1964-65 volvió a alternar con Lazo. La ventaja que tenía era la de jugar bien los jardines, por lo que podía alternar en esas posiciones.

Desde la quinta serie (1965-66) Lázaro Pérez fue regular de los Occidentales y alineaba en turnos al bate del cuarto al sexto. Jugó para este equipo listo para desaparecer en la sexta serie en iguales condiciones.

Por sus habilidades y juego, Lázaro Pérez integró el equipo Cuba por primera vez a los Juegos Panamericanos en Sao Paolo (1963), donde jugó los jardines y la receptoría. Cuatro años después volvió a jugar con el Cuba en los Panamericanos de Winnipeg (1967), donde Roberto Ledo le dio más juego como jardinero que como receptor.

Para la VII Serie Nacional, la primera con 12 equipos, o sea un campeón y una selección de cada provincia, Lázaro Pérez regresó a su provincia e integró a los Azucareros por primera vez, lo que obligó a Jesús Oviedo pasar a jugar la inicial.

Una de las mejores cosas de Lázaro era como guiaba a sus lanzadores. Él era toda una garantía que los pitchers no se equivocaran en lanzar algo errado a los bateadores rivales. Si el conjunto Azucareros ganó series a partir de 1968 se debió en buena medida al servicio en la receptoría de Lázaro Pérez. Además, no era de esos que cometía pasbols, era una mascota segura, y tiraba a las bases con mucha eficiencia. A todo eso añada que Lázaro Pérez era de los que daba conversación al bateador rival y así desconcentrarlo. Podía decirle algo directamente al bateador o indirectamente si este se enfadaba con el árbitro. Fidel Linares cuenta que, si él le protestaba algún conteo, Lázaro le decía al árbitro en broma que lo expulsara. Así y todo, era muy bien llevado con sus compañeros y sus rivales también.

Tenía picardía para todo, de lo cual Rigoberto Rosique puede dar fe cuando Julián Villar conectó fly al central, Laffita le llegó y se dispuso a tirar a home. La jugada no era la mejor, el oriental debía tirar entonces a tercera para evitar el avance del corredor en segunda, pero se decidió y Lázaro se dio cuenta que el tiro venía a la goma, por lo que se movió de manera despreocupada y Rosique venía muy confiado para home, vaya sorpresa, Laffita la puso de aire en la mascota de Lázaro y el matancero fue out a un pie del plato. Sucedió en la segunda Serie de Estrellas concluida la VIII Serie Nacional, cuyos detalles aparecen en artículo anterior en este blog. (Romero 2018).

Al bate no era una figura grande, pero sabía conectar a la hora buena, y cuando integraba el equipo Cuba, buena parte de su entrenamiento era para mejorar al bate. En el Mundial de 1969 en Santo Domingo fue su hit el que encendió la candela en la octava entrada y facilitó la carrera del empate. En ese evento fue sub-líder de los bateadores (.480), solo por debajo de su compañero Owen Blandino (.500). En el Mundial en Cuba (1971) nuevamente fue sub-líder de bateo (.407), el líder fue Rodolfo Puentes (.429).

En total participó en 18 series nacionales, fue parte de tres equipos campeones: Occidentales (1962), tres veces con Industriales (1962-65), tres veces con Azucareros (1968-69, 1970-71 y 1971-72), y una con las Villas en la Serie Especial de 1970, y otra más con el equipo de las Villas en la IV Serie Selectiva (1978).

Integró el Cuba a tres Panamericanos (Sao Paolo, Winnipeg y Cali-1970), a dos juegos Centroamericanos y del Caribe (Panamá 1970 y Rep. Dominicana 1974), y a seis Mundiales (Santo Domingo 1969, Barranquilla-Cartagena 1970, Cuba 1971, Nicaragua 1972, Cuba 1973 y Colombia 1976). Se puede decir que a partir de 1969 era el receptor permanente de las selecciones cubanas.

Lázaro Pérez dirigió al equipo de su provincia en la Serie Nacional de 1981-82, y en las Selectivas de 1981 y 1982, con buenos resultados en la selectiva de 1981 cuando logró su equipo el segundo lugar de la justa. Su despedida de este mundo tuvo lugar el 11 de abril de 2005 en Santa Clara a la edad 69 años.

El otro Lázaro es habanero y le vine a conocer cuando jugaba como receptor para el equipo de la DAAFAR en la provincial, en partidos que se jugaban en los terrenos de la Ciudad Deportiva. En ese conjunto jugaba el veterano jardinero Carlos Chapotín y lanzaba Oscarito Romero, el que se iba a jugar con su provincia cuando llegaba la serie nacional.

Lázaro era alto y se movía bien como receptor y corredor. Mi padre le había visto con anterioridad y me afirmaba que podía jugar la inicial y los jardines también. Hablo aquí de Lázaro Martínez Cárdenas, quien, creo, era oriundo de la barriada del Cerro.

Es cierto que a nivel provincial era muy productivo bate en mano, pero otra cosa es la nacional. Hubo peloteros que les costó algo llegar a brillar en las Nacionales, pero que rompían usualmente la provincial. Uno de los que recuerdo es Eulogio Osorio, quien estuvo cuatro series tratando de batear como lo hacía en los torneos de provincia. Así que Lázaro Martínez no era ninguna excepción.

Su debut fue en la IV Serie Nacional (1964-65) con Industriales y con Ramón Carneado de director, quien le había visto jugar y se empeñó en traerlo a las filas de los azules. Carneado había sido receptor, por lo que era todo un entendido en esa posición. Lázaro Martínez fungió como segundo receptor en el equipo y en ocasiones jugó la inicial.

En la siguiente serie, la VI (1965-66) Fermín Guerra se vio en aprietos con la defensa de la segunda base. Urbano González se había dado de baja por toda la temporada al sufrir fractura en un encontronazo con el torpedero Tony González de los Occidentales. Por eso Fermín comenzó a probar. Una de esas pruebas fue poner a Lázaro Martínez en segunda base. Cuando uno tiene que jugar una posición extraña, pone todo su empeño en no cometer errores, pero todo eso le resta a la ofensiva. Lázaro, sin llegar a ser una maravilla en la posición, la jugó hasta donde pudo. Finalmente, Fermín Guerra optó por poner al novato Ernesto Sotolongo como camarero.

Su primera temporada como regular le llegó con el Habana de Juan “Coco” Gómez en la VII Serie Nacional (1967-68), equipo que se llevara de calle el banderín en esa temporada. El juego de Lázaro Martínez fue importante en la conquista del campeonato.

En la VIII Serie (1968-69), Lázaro Martínez fue el receptor regular de los Industriales. Esta vez el veterano Ricardo Lazo, ya tocando el final de su carrera, se tuvo que conformar jugando como segundo cátcher. Esas funciones de regular continuaron en la siguiente serie nacional y en la serie especial con el equipo Habana, ocupante del segundo peldaño de este torneo.

En lo sucesivo, unas veces jugaba con los Industriales, en otras con el Habana. Dependía de si estaba o no dentro del equipo campeón de la provincia, el Habana.

En la Serie de 1972-73, con los Industriales dirigidos por Pedro Chávez, Lázaro Martínez fue el receptor regular, a veces alternaba con el muy defensivo Leonardo Vilá. Era un equipo muy completo con figuras de experiencia y otras nuevas, los que fueron bien orientados por Chávez para llevarse el campeonato. Se puede decir que Lázaro fue en esta oportunidad más importante que cuando integró el Habana campeón de la VII Serie Nacional. Bateó aceptablemente y rindió bastante detrás del plato.

Hubo un hecho desagradable en una jornada dominical cuando lanzaba el zurdo Rigoberto Betancourt y Lázaro Martínez era el receptor del Habana en la Serie de 1970-71. En aquellas primeras series no se veía, como ahora en Cuba, que el receptor reprimiera al lanzador por no haber lanzado lo pedido o viceversa. Betancourt fue directamente al plato y le arrebató la bola a Lázaro y regresó al montículo muy enojado. La fanaticada, muy amante de Rigo, comenzó a chiflarle a Lázaro, quien se levantó y fue directamente a hablar con el zurdo habanero. Yo estaba en el estadio y observaba que Lázaro trataba de arreglar las cosas, mientras Betancourt no le miraba y continuaba enojado. Chávez, director de ese equipo Habana (1970-71), dejó que ellos se pusieran de acuerdo. En todo momento vi a Lázaro Martínez buscando calmar y acordar, Betancourt estaba en posición hostil. El hecho era una curiosidad en su época, la que no olvido. Ahora los receptores en Cuba alzan las manos, hacen gestos que uno no ve en la pelota profesional. Para jugar bien al béisbol los peloteros en el terreno deben tratar de entenderse correctamente. Esos juegos son vistos por niños también, ¿qué ejemplo se da entonces? Tampoco estuve de acuerdo con chiflar a Lázaro sin saber lo que ocurría. Era fácil adivinar que no se ponían de acuerdo en las señas de los lanzamientos.  

Hasta hace unos días creía recordar que Lázaro Martínez estaba casado con Marlene Elejalde, me había equivocado de atleta, ya que estaba o estuvo casado con Hilda Fabré, destacada campeona nacional y del área centroamericana y del Caribe en salto alto.

En eventos internacionales Lázaro Martínez pudo integrar el Cuba a los juegos Panamericanos de Cali (1971). Entonces escoltaba a su tocayo Lázaro Pérez, receptor regular del equipo. Desde 1969 comenzó a integrar la pre-selección nacional. Normalmente los escogidos eran Lázaro Pérez y Ramón Hechavarría hasta que por fin pudo colarse en el evento ya mencionado. Se pensó que Chava quedaría fuera del equipo en lo sucesivo, pero no fue así, ya que el oriental hizo el Cuba al campeonato mundial efectuado en la Habana (1971).

Tanto él como Chava quedaron fuera de las selecciones nacionales a partir de 1972 con la inclusión de Evelio Hernández como segundo y eventualmente primer receptor del equipo Cuba.

Personalmente le vi jugar aceptablemente a la defensiva, tenía un buen brazo, pero no siempre con buena puntería. Su promedio de cogidos robando fue de 38 por cien. Físicamente era imponente, sabía correr, pero realmente su bateo tenía sus altas y bajas. Muchas veces Jesús Juffré, otro receptor de los equipos habaneros, aprovechaba y bateaba sus lloviznitas, por lo cual Lázaro Martínez recibía dosis de banco-terapia. Su promedio al bate en series nacionales no es alto (.232), tampoco fue bateador de muchos jonrones (45). En fin, de haber tenido una mejor ofensiva habría tenido más posibilidades en las selecciones nacionales, pero no olvidemos de la calidad del pitcheo en esas primeras series nacionales, no eran muchos los que podían batear para .300 y los de .400 llegaron algo después.

Su última temporada en Series Nacionales fue con los Agricultores de René Bello en la temporada de 1976-77. En Selectivas jugó en la I y la II con el conjunto Industriales. Así que participó en 14 series nacionales incluida la serie especial de 1970 y en dos selectivas Lázaro Martínez desapareció en un momento que surgía una figura legendaria de la receptoría en los equipos habaneros, como lo fue Pedro Medina. Me pregunto si esa haya sido la causa de su retiro.

Nota: las estadísticas son tomadas de las que publicó el sitio Cuban-Play en el pasado. El resto de la información consultada es de los registros personales del autor.

3 setiembre de 2022

Visita al País Vasco. I. Bilbao

En la mar se crían peces y en la orilla caracoles,
y en la ría de Bilbao hay muchachas como soles.”
Un popular refrán vasco

Por Ricardo Labrada

El País Vasco es una comunidad dentro del territorio septentrional de España, la cual consta de tres provincias: Álava, capital en Vitoria-Gasteiz; Guipúzcoa, capital en San Sebastián o Donostia; y Vizcaya, capital en Bilbao. Comenzaremos por el área vizcaína con la visita a la ciudad de Bilbao. En una segunda parte se abordará San Sebastián.

La visita al País Vasco estaba pendiente desde el pasado año. El covid-19 fue el causante de esa posposición. En Europa se debe viajar en el verano, ya que el invierno trae sus sorpresas de lluvias torrenciales, nevadas y días sumamente cortos en luz solar, por lo que en este verano el viaje se hacía inaplazable. Visitar a una ciudad y región es como leer rápido un libro.

De Valencia a Bilbao hay unos 612 km, por lo que salimos temprano para así ganar tiempo y evitar un poco de sol fuerte por la carretera. Primero uno toma la autovía A-23 y luego la autopista con peaje AP-68. El recorrido por esta última vía le permite a uno ver los extensos viñedos de La Rioja, donde se producen vinos de extraordinaria calidad.

La ciudad de Bilbao es reconocida por su variada arquitectura. Por lo que desde que salimos del hotel, al cual llegamos en coche con alguna dificultad creada por esa “maravilla” de GPS, nos encontramos con la plaza (Jesusen Bihotza Plaza) y el altísimo monumento al Sagrado Corazón de Jesús. Luego de visto y fotografiado el lugar, tomamos rumbo a la derecha para caminar largamente hasta llegar al Centro Alhóndiga, institución cultural, de ocio y deportivo, con 43 columnas, casi todas de variados colores y forma, las que simbolizan las diferentes culturas existentes en nuestro mundo. El lugar es espacioso y da gusto visitarlo.

Sagrado Corazón de Jesús

De ahí salimos en dirección desconocida hasta que fuimos a parar al famoso Teatro Arriaga, construcción neobarroca dedicado al al compositor bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga, a quien se le reconoce como el Mozart español. Las primeras vistas y fotos del teatro se tomaron desde el puente Arenal. Bilbao posee 13 puentes (llamados zubia en euskera).

Teatro Arriaga

Luego recorrimos todo ese lugar en sus alrededores, desde donde pudimos ver la plaza y Estación de la Concordia o de ferrocarril de Bilbao. Dejando atrás el puente Arenal y atravesando calles bastante angostas, donde uno puede apreciar mucho de la belleza de la ciudad hasta llegar caminando hasta la Catedral de Santiago. Desde allí continuamos el paseo por otras calles similares a las ya mencionadas hasta ir a parar or detrás del Teatro, logramos llegar a la Plaza del Mercado y de ahí al Mercado de la Ribera, donde hay lugares para beber y comer.

Estación y Plaza de la Concordia
Mercado de la Ribera

Realmente perdí el orden de los puentes e iglesias vistos, ya que Bilbao es mucho lo que ofrece. Cerca del Mercado indicado está el Puente San Antón y a su lado la iglesia del mismo nombre, que igualmente se le llama de San Antonio Abad. Si uno se desvía a la izquierda de este lugar, verá un edificio perteneciente a Ferrocarriles Vascongados, los que ya no existen desde 1995. Más adelante vi otro edificio, el llamado Colegio maestro García Rivero construido en 1923, el cual posee una arquitectura propia. En los alrededores también se halla el Instituto Politécnico Emilio Campuzano, que tiene una entrada con tres torres tipo helénico.

Ferrocarriles Vascongados, Colegio maestro García Rivero y abajo Instituto Politécnico Emilio Campuzano

Si hablamos de edificaciones con sus originalidades hay que mencionar al Edificio Guridi, construcción de estilo modernista de 1902. El departamento vasco de sanidad es otra obra llamativa con sus figuras geométricas de cristal. Otro edificio que me llamó la atención fue el Centro Municipal Cultural de Castaños, tampoco faltan las casas coloreadas a lo largo de la ría del Nervión o del Ibaizábal, desembocadura de los ríos Nervión e Ibaizábal, de ahí provienen los nombres.

Casas coloreadas

En la caminata, como he dicho, muchas iglesias y no las vi todas. Las vistas fueron la Iglesia del Sagrado Corazón, la de San Nicolás y la parroquia de San José, además de la San Antón. 

Al siguiente día la caminata comenzó por el edificio Iberdrola, el más alto de la ciudad, cerca del cual se halla el Palacio de Euskalduna o Palacio de Congresos y de la Música. Detrás de este Palacio estaban los astilleros de Bilbao. Me contó una persona del lugar que en ese lugar trabajaban muchos obreros y en las mañanas todos paraban por unos segundos para ver pasar a una fémina muy bella llamada Carola, la que paraba el trabajo del personal de los astilleros y, al parecer, otras cosas más. El astillero desapareció, pero no así la memoria a la bella Carola, a la cual se le dedicó una Grúa que lleva su nombre. Luego bajamos algo por la avenida Abandoibarra hasta llegar al famoso Guggenheim y dedicar su debido tiempo.

Edificio Iberdrola
Grúa Carola

En las afueras del Guggenheim uno puede ver la enorme mascota de la ciudad, conocida como Puppy, y también de otro lado próximo a la ría la araña gigante llamada Maman o sea madre en francés. Entrar al Guggenheim es todo un placer. Allí uno puede variadas obras de arte, colección de coches de distintas épocas y de otros medios de locomoción. Desde allí uno tiene vistas interesantes de la ciudad, sobre todo del puente aledaño, de la Salve, coronado por un Arco Rojo. Tan bonito es estar dentro como en los alrededores del Guggenheim. De ahí sin más remedio fuimos hasta el puente indicado, luego bajamos para hacer un recorrido a lo largo del paseo de la ribera de la ría con una parada forzosa para comer. Por ese paseo pudimos ver una escultura a las Sirgueras, ni idea que eso hubiera existido en Europa. Mujeres que remolcaban los barcos, las que eran explotadas miserablemente. Hacían el trabajo de animales por unas pesetas. Eran cuadrilla de dos a cuatro mujeres arrastraban gabarras y embarcaciones de gran tonelaje aguas arriba en el Bilbao de finales del siglo XIX.

Las Sirgueras en Ría de Bilbao

Por esos lares nos tropezamos con las Torres Isozaki, complejo de siete edificios diseñado por el arquitecto japonés Arata Isozaki, de ahí su nombre. Luego el Puente Calatrava o Zubizurri con otra forma muy original. Por ahí cruzamos al otro lado de la ría y nos encaminamos a tomar el funicular para llegar al Mirador del Monte Artxanda, desde donde pudimos ver la ciudad desde distintos ángulos e identificar algunos puentes más, como fue el Euskalduna.

Durante las caminatas pasamos sobre el Puente Arenal y su paseo, cerca del Museo de Bellas Artes, del Ayuntamiento, la Universidad Deusto, la Plaza Nueva y el monumento a Don Diego López de Haro, fundador de Bilbao, y bisnieto del rey Alfonso IX de León. Frente al puente del Ayuntamiento está una escultura creada en 1958 por el artista vasco Jorge Oteiza llamada “Variante Ovoide de la desocupación de la Esfera”.

Al no haberlo visto todo en Bilbao, ciudad muy agradable, es muy probable que planeemos otra visita al País Vasco y veamos todo aquello que esta vez no vimos.

6 setiembre de 2022

Alfredo Zayas, el polémico cuarto presidente de la República de Cuba

Si la política no lo absorbiera, nos daría una labor
literaria cotidiana que enriquecería las letras de
América con aportaciones valiosas y originales”.
Francisco González Díaz, escritor canario
acerca de la figura de Alfredo Zayas

Por Ricardo Labrada

Si hay un personaje que conocía algo desde mi niñez era la del presidente Alfredo Zayas Alfonso gracias a la memoria y vivencias de mi abuela paterna, la que acostumbraba hablar de los presidentes que tuvo Cuba antes de 1959 y tenía una idea de cómo eran ellos. Su calificación no pasaba de bueno y malo, pero en el caso de Zayas hacía siempre una excepción y hablaba más bien que malo sobre este mandatario.

Aclaro que existen varios artículos sobre Zayas, donde los lectores pueden encontrar más información sobre su obra y errores. Recomiendo leer el escrito de Dimas Castellanos, cuya fuente aparece al final, y que entiendo recoge bastante de lo realizado por este presidente.

Como siempre he dicho, es toda una vulgaridad si la historia se quiere hacer desprestigiando a toda persona y haciendo ver que lo de antes no tenía ninguna validez, lo cual solo demuestra la carencia de argumentos. Meter a Zayas en el mismo saco donde se mete a Mario García Menocal, Gerardo Machado y otros tantos tristemente célebres presidentes de la República, no parece ser muy sensato.

Zayas nació en el Cerro, barrio de La Habana, el 21 de febrero de 1861, en una familia de alta sociedad. Su padre, Dr. José María de Zayas y Jiménez era jurista y educador, mientras que un hermano, el Dr. Juan Bruno de Zayas, ejerció como médico y se enroló en las filas del ejército libertador en la guerra iniciada en 1896, en la cual cayó en combate. Su otro hermano, el Dr. Francisco de Zayas, fungió como Embajador en París y Bruselas. Zayas se licenció en Derecho en la Universidad de La Habana en 1882, fue miembro del partido autonomista, el que buscaba una forma de autogobierno para Cuba y luego se integró al partido revolucionario al entonces reconocer que el país no tenía más remedio que independizarse de la metrópoli colonial. Por sus ideas fue perseguido, finalmente detenido y encarcelado en 1895, luego desterrado en 1896 a España, donde cumplió condena en la Cárcel Modelo de Madrid hasta terminada la guerra. No tengo idea cuándo exactamente él se quitó el “de”, que lo vinculaba a España, lo cual hizo como rechazo a la ocupación colonial. En prisión escribió muchos poemas, los que aparecen en sus obras completas. Su poema más famoso fue “Al caer la nieve”, el que reproduzco a continuación:

Cuando la nieve en copos descendía
Tendiendo en la pradera su albo manto,
Sentí que el corazón se me oprimía
Y que brotaba a mi pupila el llanto.

Hijo de tierra que, en verdor eterno,
Con torrentes de luz el sol inunda,
El pálido fantasma del invierno
Vierte en mi seno postración profunda.

Yo no puedo vivir en donde el hielo
Aprisiona el arroyo en sus cristales,
Y el plúmbeo tinte del nublado cielo
No traspasan los rayos siderales.

Yo no puedo vivir, ni encuentra el alma
Encanto alguno a la natura hermosa,
Sin oír el murmullo de la palma,
Y el doliente plañir de la tojosa.

Sin contemplar nadando en la cañada,
Cual góndolas ligeras, los huyuyos;
Y en la noche la ceiba, salpicada
De estrellas fulgurantes, de cocuyos.

¡Cuando a ver tornaré, de gozo lleno,
El arco verde que, en la azul llanura,
Del Anáhuac en el profundo seno,
Traza de Cuba la gentil figura!

¡Virgen que duerme en lecho de zafiros,
En su túnica envuelta de esmeraldas,
Y la arrullan las brisas con suspiros,
Y juegan las espumas en sus faldas!

¡Tierra cubana, con estrecho abrazo,
Guarda el polvo mortal de mis mayores,
Dormidos de la madre en el regazo,
Bajo el fresco follaje de sus flores!

¡Cielo cubano contemplé en mi cuna,
El mismo que mis hijos contemplaron,
Y a amar la patria sobre cosa alguna
Los paternales labios me enseñaron!

¡Cómo no he de anhelar en la honda entraña
Del suelo amado reposar un día,
Sin que cave mi fosa mano extraña
Ni cubra mi sepulcro nieve fría!

Triste presentimiento que me asalta
Y en nostálgico mar me precipita…
¡Toda esperanza al corazón le falta,
Y en convulsivo horror mi ser agita!

Se me antoja pensar que en invernales
Noches, la nieve, con helados besos,
Empapará los lienzos funerales,
Y en su sepulcro gemirán mis huesos…

¡Quiero morir oyendo del solivio
El alegre piar en la yagruma,
Y sintiendo en la frente el rayo tibio
¡Del sol que rasga matutina bruma!

¡En la margen florida de Almendrares,
Que nunca agosta el aterido invierno,
El inefable son de los palmares…
Allí anhelo dormir mi sueño eterno!

¡Allí dormir!… dormir hasta el instante
En que irradie en el cielo el primer lampo
Del sol de libertad, que fulgurante
Seque la sangre que matiza el campo.

Puedan entonces en el mármol yerto
Golpear mis hijos con tremendas manos,
Y clamar cual si oyera el padre muerto:
¡Ya es libre Cuba, y libres tus hermanos!

No podrá ser que el padre le responda,
Pero acaso, de gozo enardecidos,
En lo profundo de la cripta honda
Se agitarán mis huesos carcomidos…

El pálido fantasma del invierno…
Yo evoco a Cuba, ante ella me prosterno,
Y dejo que en silencio corra el llanto…

A su regreso a Cuba en 1898 ocupó varios cargos públicos, entre ellos juez municipal en la localidad de Puentes Grandes. Más tarde concejal del Ayuntamiento de La Habana, de cuyo puesto pasó al de subsecretario de Justicia. Fue también delegado y secretario de la Convención constituyente en la provincia de La Habana, y senador en igual territorio. Su siguiente cargo fue el de vicepresidente del Senado.

En 1901 el Congreso de los EE.UU. votó a favor del apéndice conocido como Enmienda Platt, que le concedía al vecino del norte la facultad de intervenir en el país militarmente cuando así lo creyera conveniente. Ese vergonzoso apéndice fue impuesto en la nueva constitución de la República de Cuba en 1901, a lo cual Zayas se opuso firmemente. Tampoco estuvo de acuerdo con la posesión de la bahía de Guantánamo por parte de los EE. UU. en 1989. Esos poquitos no pasaron inadvertidos por las autoridades estadounidenses a la hora de las elecciones o cargos a ocupar por Alfredo Zayas.

Zayas fue miembro del partido liberal y vicepresidente de la república durante el gobierno del espirituano y ex-gobernador de la provincia de las Villas, José Miguel Gómez y Gómez, mandato que comenzó el 28 de enero de 1909, o sea con la salida del gobierno provisional del gobernador Charles Edward Magoon. De hecho, Zayas cedió la candidatura de presidente en esas elecciones a Gómez, quien concluyó su mandato el 20 de mayo de 1913 con la victoria del partido conservador y del entonces nuevo presidente Mario García Menocal.  

Tanto presidente como vice en el mandato del gobierno del partido liberal tuvieron que ver con la masacre de los rebeldes del movimiento de miles de afrocubanos del Levantamiento Armado de los Independientes de Color opuestos a la discriminación racial ya imperante en el país. Miles de cubanos de la raza negra se alzaron contra la discriminación social. El gobierno ordenó al ejército reprimir tal manifestación, la que se cobró la vida de más de 3000 rebeldes.

En 1916 Zayas se postuló como candidato a la presidencia, elecciones que ganó, pero tuvo la mala suerte que los amos del Norte no le perdonaran algunas de sus protestas anteriores. Así que entre una y otra, Menocal fue reelecto por la Casa Blanca, no por el pueblo cubano. Este hecho de por sí puede considerarse como un punto a favor de Alfredo Zayas en la siguiente elección.  

La reelección de García Menocal ocasionó disturbios en todo el país, sobre todo en la zona oriental. A esa rebelión se le llamó La Chambelona. García Menocal hizo uso del ejército para reprimir las protestas.     

En 1920 ganó nuevamente las elecciones con el apoyo de los conservadores mediante acuerdo con Menocal. Este apoyo de Zayas era a cambio de un apoyo a Menocal en las elecciones siguientes, pero Zayas no cumplió como veremos más adelante. El presidente habanero inició  su mandato en 1921, pero con la vigilancia permanente de las autoridades estadounidenses a través del General Enoch H. Crowder, quien había sido enviado a Cuba en 1919 para “garantizar la transparencia de las elecciones en 1920”. En realidad, se trataba de una especie de gobernador detrás del telón, el que estableció sus reglas de juego con Zayas. Crowder escribía sus memorandos dando instrucciones a Zayas, el que se veía obligado a cumplir. El presidente cubano entendía que la única opción era hacer siempre ver su docilidad, aunque tomara algunas iniciativas sutilmente para neutralizar la injerencia existente.  

La corrupción, enfermedad de los gobiernos cubanos, afectaba seriamente a la administración de Zayas, algo que no parece que él quisiera resolver al cien por cien. A eso hay que añadir que Zayas heredó la crisis económica existente, derivada de bajos precios del azúcar, lo que provocó que varios bancos y otros comercios cayeran en quiebra. Esa situación se tradujo en carencia de dinero para pagar a los empleados públicos y protestas muy justificadas de la población.  

Zayas no se cruzó de brazos ante esta situación, redujo los gastos públicos y buscó vías para generar nuevos ingresos. Crowder presionaba para que se tomaran las medidas que fueran necesarias. La Casa Blanca dejó que Menocal provocara el desorden económico y ahora le exigía a Zayas hiciera lo que no le exigió a Menocal. Una medida dura fue la de rebajar el sueldo a todos los empleados públicos y a los militares, no hubo créditos y todo aquello que se entendiera como gasto superfluo fue eliminado. Zayas no inventó, hizo lo que económicamente se imponía realizar, aunque sin sacrificar su bolsillo y el de sus asistentes. Para su satisfacción, la zafra de 1921 fue buena y el precio del azúcar aumentó después de 1921, lo que propició una mejoría del bienestar. En 1921 el gobierno de Zayas tuvo que pagar deudas atrasadas, heredadas de la anterior administración de Menocal, lo que obligó a pedir un préstamo del orden de 50 millones de pesos. El aumento de los ingresos del Tesoro permitió a Cuba pagar su deuda de guerra con los Estados Unidos, a la vez que posibilitaron el reinicio de obras de utilidad pública.

Los gobiernos cubanos se han caracterizado por eso que se llama en España la mamandurria[1], en Cuba le llaman botella. Zayas tuvo que hacer frente a esa enfermedad y creó un nuevo tipo de gabinete, lo que no se tradujo en reducción sustancial de la corrupción. Muchos de sus opositores decían que era Crowder el encargado de las designaciones de ese gabinete. No hay porque dudar que ese señor haya metido sus narices, pero lo que importa es ver si funcionó o no.

El movimiento Veteranos y Patriotas exigió mejoras en la administración y la legislación existente. A tales efectos, en Cuba se organizaron delegaciones de este movimiento en toda la República. El movimiento tenía tremenda fuerza y se sublevó en varias localidades. Nuevamente el ejército se enfrentó a los alzados, muchos de ellos en la provincia de las Villas, pero Zayas ofreció dialogo por la paz y no perseguir a ninguno de los implicados en este movimiento, muy enojados por la situación de pobreza y carencias que vivió Cuba en el período de 1920-21.

Por la manera de manejar los asuntos con la injerencia casi descubierta de Mr. Crowder, la administración de la economía heredada en bancarrota del anterior gobierno y su proceder con los rebeldes del movimiento Veteranos y Patriotas, Zayas se ganó el apodo de “el chino” por su flema y paciencia en cada momento.  

Otros aportes importantes de este gobierno fue el regreso de la soberanía cubana sobre el territorio de la Isla de Pinos, la que fuera ocupada por EE. UU. desde 1898. Es cierto que ese proceso se culminó en 1925 cuando Gerardo Machado ocupaba la presidencia, pero las negociaciones más importantes las realizó el gobierno de Zayas.  Las mujeres tuvieron derecho al voto gracias a la legislación promovida por esta administración en Cuba.

La censura de la prensa en Cuba ha sido algo muy usual en la historia cubana. Zayas tiene el mérito de ser el primer mandatario cubano que permitió la libertad de prensa, igualmente hizo reformas en la educación y en el seguro social. No obstante, la corrupción no pudo ser vencida durante su mandato, todo un cáncer en la sociedad cubana desde la fundación de la república en 1902.

Es cierto que Zayas obtuvo enormes beneficios económicos durante su gestión como presidente. No hay razón para idealizarlo, era un político cubano más con sus virtudes y enormes defectos. Resulta algo poco digerible que él nombrara a su hijo como sub-director de la Lotería Nacional y que el mismo resultara ganador de un primer premio. Tampoco se puede dejar de mencionar la adquisición por su parte del Convento de Santa Clara, lo que provocó la famosa protesta de los 13 el 18 de marzo de 1923. Esos 13 eran intelectuales encabezados por Rubén Martínez Villena. Todavía la economía no había salido a flote y Zayas compraba esa edificación a un precio enorme. Igualmente, se autonombró historiador oficial de Cuba, por lo que recibía mensualmente la escandalosa cifra adicional de 500 pesos mensuales. Compró dos centrales en Matanzas en 1923 y otros en Oriente en 1924. Todo eso le restó prestigio a los ojos de la población.

El culto a la personalidad no faltó en el mandato de Zayas, algo muy del gusto de todos los mandatarios cubanos. Frente al Palacio Presidencial, ahora Palacio de la Revolución, Zayas inauguró un monumento a su persona y un parque que llevaba su nombre. El monumento fue retirado después de 1959 al igual que los de otros mandatarios en la ciudad de la Habana.   

Se sabe que Zayas apoyó decididamente la candidatura de Gerardo Machado para presidente de la República y no cumplió lo pactado con García Menocal. Terminado su gobierno, Zayas se retiró de la vida política y continuó escribiendo, pero en cuanto Machado enseñó sus garras, uno de los que se opuso a su política fue Zayas.

Como escritor, destacan sus obras Cuba autonómica (La Habana, 1899) y Lexicografía antillana (La Habana, 1914). También produjo varios escritos políticos y poéticos. Fue director de revistas como La Habana literaria. Como intelectual Zayas presidió la Academia de la Historia de Cuba y la Sociedad Económica de Amigos del País; dirigió la revista Habana Literaria, y publicó artículos en varias revistas como Bohemia, El Figaro, Revista Cubana, el Teatro y otras. Realizó la compilación en dos tomos de las obras de José de la Luz y Caballero, y escribió la poesía patriótica en Cuba, un capítulo de la historia general del país.

Si se hace un balance de lo realizado por Zayas en su mandato como presidente, debo decir no estar de acuerdo con mi abuela, ya que lo positivo de la gestión de Zayas se ve enormemente opacado por la manera en que se enriqueció, sobre todo en un momento que se sufría una crisis económica a nivel nacional. Hay que reconocer que supo maniobrar en una Cuba no tan libre como se pueda pensar, más bien un protectorado estadounidense, un país con una corrupción galopante, a la cual contribuyó con su propia actitud, y una economía depauperada o en fase inicial de mejoramiento. Fueron cuatro años solamente de gobierno, lo recalco, no fue un decenio ni nada similar, donde hubo logros indudablemente. Hay que abrir los ojos y no dejarse engañar con las leyendas de que todo lo anterior fue negativo.  

Fuentes

Anon. s/a. Alfredo Zayas y Alfonso. Enciclopedia universal. https://enciclopedia_universal.es-academic.com/71332/Alfredo_Zayas_y_Alfonso

Anon. s/a. Alfredo Zayas el cuarto presidente de Cuba. Memorias de la Habana. https://memoriadelahabana.com/alfredo-zayas-el-4to-presidente-de-cuba/

Castellanos Dimas. 2020. Aciertos y desaciertos: Alfredo Zayas. Diario de Cuba, 6 Dic. https://diariodecuba.com/cuba/1607247945_27013.html

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. 2004. Biografia de Alfredo Zayas. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. https://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zayas_alfredo.htm

González Díaz Francisco. 1916. Un canario en Cuba. Imprenta La Prueba, calle Obrapía 99, La Habana. Online https://mdc.ulpgc.es/utils/getfile/collection/MDC/id/40229/filename/73373.pdf

Guerra Ramiro. s/a. Gobierno del Dr. Alfredo Zayas y Alfonso. Cuba y su historia. https://cubaysuhistoria.wordpress.com/la-republica/primeros-gobiernos/gobierno-del-dr-alfredo-zayas-y-alfonso/

3 setiembre de 2022


[1] Sueldo de que disfruta una persona sin merecerlo o habiendo trabajado poco o nada.