El equipo Teléfonos en la Unión Atlética Amateur de Béisbol en Cuba

Hay cinco cosas a hacer en el béisbol: correr,
tirar, fildear, batear y conectar con poder.
Leo Durocher (ex-pelotero y director de
equipos en la MLB)

Con este artículo se inicia un ciclo sobre los principales conjuntos de la pelota amateur anterior a 1962. Vale la pena aclarar que no se sigue ningún orden, excepto que se hablará de los equipos más victoriosos en estas justas.

El equipo Teléfonos jugaba desde la década de los años 20 en la Liga Social, cuyo campeón solía enfrentarse al campeón de la Unión Atlética Amateur a finales de temporadas. Era una especie de Serie Mundial.

En 1928 el conjunto Teléfonos venció al campeón de la UAAC, el Vedado Tennis en 7 desafíos. En aquel año el estelar de los inalámbricos era el zurdo Narciso Picazo. Un año después Teléfonos volvió a enfrentarse a otro campeón UAAC, la Universidad de la Habana, con victoria de 4-2, que les valió a los vencedores pasar a integrar la UAAC, donde continuaron con su ruta vencedora al quedar empatados en la cima con la Universidad, la que finalmente se llevó el banderín en juego extra. Narciso Picazo continuó su faena triunfal al quedar como campeón de pitcheo (8-1).

Iniciada la década de los 30, Teléfonos, dirigidos por Octavio Diviñó, se llevó el banderín (18-3). Emergió entonces un nuevo lanzador victorioso, Manuel Domínguez. El cuarto bate de este equipo era su inicialista Oscar Reyes. En lo sucesivo, casi siempre el Teléfonos estuvo entre los primeros lugares de los campeonatos de la UAAC. Realmente la oposición de otros equipos como el trabuco del Fortuna, Universidad, Hershey Sport Club, Cubaneleco, los rifleros de Regla, la Casa Stany o el Cienfuegos.

A partir de 1942 se registró una caída del Teléfonos, los que comenzaron a ocupar bajas posiciones de la primera división. En 1945 quedó en la cima, pero de la segunda división. En las nóminas del Teléfonos de aquella época estaban el inicialista Alfredo Quintero y su hermano, el jardinero Celso Quintero, el gran torpedero Willy Miranda, el antesalista y luego jardinero Antonio “Pancho Villa” de Armas, mientras que en el pitcheo estaban el laborioso José “Cheín” García y el derecho de la Esperanza, Las Villas, Ramón “Moaín” García, hombre que en 1948 llegó a la Liga Americana para jugar con los Senadores de Washington.

El repunte tuvo lugar en 1948 (15-7-1, cuarto lugar) bajo la dirección del ex-lanzador estrella Narciso Picazo. Mucho tuvo que ver con esta performance la labor del zurdo Gerardo Pérez, el que logró 8-0 en 90 entradas lanzadas, lanzador oriundo de Artemisa. En esa temporada integraban el equipo los Quintero, “Pancho Villa” de Armas, el torpedero Leonardo Seijos, el jardinero Juan Correa y el jugador de cuadro Antonio Arístides Pacheco, oriundo de Punta Brava de la antigua provincia Habana, el que poco después pasara a jugar en las lides profesionales y se desempeñara como director de equipos en Colombia y Venezuela SS. De hecho, Colombia ganó título mundial en 1965 bajo su dirección.  Al año siguiente quedaron en el segundo lugar, puesto que garantizaron al ganarle al Santiago Sport Club en desafío del 7 de setiembre. Sus lanzadores en esa justa fueron José “Cheín” García, Gerardo Pérez, y el novato zurdo Pablo Rafuls. En el Todos Estrellas de la justa quedaron los telefónicos Alfredo Quintero 1B, Mario Díaz 2B, José Moya CF, Antonio “Pancho Villa” de Armas.

La ruta triunfal continuó en 1950, esta vez dirigidos por Oscar Reyes, cuando se alzaron con el título (20-3-1). La victoria final se consolidó el 11 de setiembre. Gerardo Pérez ganó 6 y no perdió en 43.0 innings lanzados, vaya eficiencia. La nómina fue muy parecida a la del año anterior, con la ausencia de Antonio Aristides Pacheco, pero con la inclusión del lanzador Francisco Oramas, mientras que la receptoría fue defendida por Luis Estrada y Ricardo Díaz.

De fiesta tempranera se puede catalogar al triunfo de los Teléfonos en 1951, ya que el 26 de agosto este conjunto se coronaba campeón por segundo año consecutivo. Ese día vencieron al Deportivo de Matanzas 2-1. Oscar Reyes fue su director, mientras que en la nómina aparecía un jardinero muy eficiente como Fausto Méndez. El equipo Cuba a los I Juegos Panamericanos (Argentina 1951) fue integrado por Mario Díaz y Leonardo Seijos, mientras que a la XII Serie Mundial (México, 1-19 noviembre 1951) los integrantes del Teléfonos en el equipo Cuba fueron Luis Estrada, Antonio “Pancho Villa” de Armas, Leonardo Seijos SS, Celso Quintero y el lanzador José “Cheín” García.

El Teléfonos cayó a la cuarta posición en la temporada de 1952  (16-6-2). La nómina tuvo la presencia del jardinero Orlando Izaguirre, que supongo sea hermano de Juanito “Sabú” Izaguirre, jugador de los Corredores de Aduanas. Mario Díaz no hizo más el equipo, y el lanzador Osvaldo Orgalles rindió faena en este conjunto. El receptor Luis Estrada y Antonio “Pancho Villa” de Armas integraron el equipo Cuba al XIII Serie Mundial (Cuba, 1952). Es indispensable resaltar que Gerardo Pérez logró una cadena de 30 victorias entre 1948 y 1952.

El inicialista Alfredo Quintero bateó para promedio de .343 y José “Cheín” García ganó 7 y perdió 1 (.875) en la temporada de 1953, pero eso no evitó que el equipo fuera desplazado a la segunda división, donde quedó en segundo lugar. Oscar Reyes continuó al frente de la dirección del equipo y sus lanzadores fueron los de siempre, además del zurdo Julio Álvarez.

Entre 1954 y 1956 este conjunto estuvo retozando con el primer lugar. En 1954logró el tercerlugar (21-9-2), en 1955 se hizo de la segunda posición. El receptor Ricardo Díaz sustituyó a Luis Estrada como regular y alternó con Ramón Regueiro. Los lanzadores fueron los mismos: José Francisco Oramas, Gerardo Pérez, José “Cheín” García y Julio Álvarez (z). Repitieron el segundo lugar (15-10) en la temporada de 1956.

Teléfonos, entonces dirigidos por Antonio “Pancho Villa” de Armas, cayó al sexto lugar (16-8) en 1957. Hubo variaciones en la nómina, Leonardo Seijos pasó a defender la segunda base, mientras que el futuro grandesliga, Lorenzo Fernández, se hizo cargo del campo corto. El ex lanzador Pablo Rafuls pasó a jugar los jardines. El jardinero Hermes Arrechea del Círculo de Artesanos pasó a jugar con este conjunto. Los jardineros Celso Quintero, Juan Correa y Moya no hicieron el equipo. El cuerpo de lanzadores sufrió un cambio enorme, de sus figuras anteriores solo estaba el zurdo Julio Álvarez, los otros serpentineros fueron Ramón González, Rodolfo Rivero y el zurdo Antonio “Kinko” Rodríguez, uno de los primeros peloteros negros en la UAAC y que había debutado en la temporada anterior con el Víbora Tennis Club. Kinko, además de su eficiencia como lanzador, fue igualmente un buen bateador. Tanto Francisco Baldajil del Artemisa como Kinko debutaron en 1956 y están entre los primeros peloteros negros, no mestizos. El versátil Eduardo “Titirití” Cárdenas Hernández, mestizo, había debutado con el Fortuna en la temporada de 1954. He visto otras fuentes que hablan de ese debut en 1955, pero realmente sucedió en 1954.

La caída del Teléfonos fue evidente en las temporadas de 1958 y 1959. En 1958ocupó el quinto lugar de la justa. En su nómina aparecían entonces los receptores Ramón Regueiro, Ricardo Díaz y Lorenzo Arrechavaleta. El inicialista era el siempre eficiente Alfredo Quintero, quien alternaba con el lanzador, Julián Álvarez, quien también jugaba los jardines. La segunda base era defendida por Carlos Romero y Alfredo Guzmán, Antonio Valdés en la antesala, mientras que en el campo corto estaban René Calderón y Armando Orovio. En los jardines estaban Hermes Arrechea, Enrique Cruz, hombre de un brazo respetable, Arsenio Hernández, Antonio “Pancho Villa” de Armas y Pedro de Armas. Los lanzadores fueron el veteranísimo “Cheín” García, “Kinko” Rodríguez, Raúl González, Rodolfo Rivero, Juvenal Figueroa y el zurdo Julio Álvarez. El Teléfonos solo logró el sexto lugar en 1959. Las nuevas figuras en su nómina fueron el reglano antesalista Jorge Trigoura, el estelar jardinero central Rafael “Cachirulo” Díaz, mientras que Kinko lanzaba como jugaba la inicial y los jardines. El receptor regular del equipo fue Ramón Regueiro. La temporada de 1960 fue la última de la UAAC y le tocó al Teléfonos hacerse del banderín de esta justa final (15-2-1) dirigidos por Oscar Garmendía. El equipo se presentó con el receptor Ricardo Lazo González, hombre que hiciera historia posteriormente en los equipos Cuba hasta 1968; Kinko se hizo cargo de la inicial, el estelar Rigoberto “Tito” Fuentes, debutante en las Grandes Ligas con los Gigantes de San Francisco en 1965, fue el encargado de custodiar la segunda base, Jorge Trigoura en la antesala y René Calderón en el campo corto. En los jardines estuvieron Antonio “Pancho Villa” de Armas, Rafael “Cachirulo” Díaz y Enrique Cruz RF. El lanzador estrella fue el derecho guantanamero Alfredo Street, el que logró 12 victorias y una sola derrota en 124 entradas lanzadas, con un extraordinario PCL de 1.02 y 134 ponches propinados. Era Street semanalmente la receta de Garmendía, secundado por el veterano Julio Álvarez.

El equipo Teléfonos si vamos al caso no desapareció completamente en 1960, ya que el campeón de la primera regional occidental, el Habana, venía integrado por peloteros como Ricardo Lazo, Kinko Rodríguez, Jorge Trigoura, Cachirulo Díaz, Pedro de Armas y Alfredo Street.

Varios peloteros de este conjunto brillaron en torneos internacionales vistiendo la franela del equipo Cuba, por lo que es importante señalar a algunos de ellos, como Leonardo Seijo, el que bateó para .500 en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1950 e integrante de los equipos campeón de los I Juegos Panamericanos en 1951 y campeón mundial en 1953. “Pancho Villa” de Armas jugó con el Cuba en las series mundiales amateur de 1951 y 1952. El lanzador Gerardo Pérez integró también el equipo a la serie mundial en la Habana (1952). Ricardo Lazo, Tito Fuentes, Jorge Trigoura, Rafael “Cachirulo” Díaz y Alfredo Street integraron el equipo campeón de la serie mundial amateur de 1961. Previamente, en 1959, Street fue parte del equipo Cuba a los Panamericanos en Chicago. Lazo, Trigoura y Street fueron parte del conjunto a los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Kingston (1962), mientras que los dos primeros antes mencionados fueron parte del equipo a los Panamericanos de Sao Paolo (1963). Lazo y Street integraron los equipos Cuba a los Centroamericanos de San Juan, Puerto Rico (1966) y los Panamericanos en Winnipeg (1967).

Fuentes

Anon (s/a). Liga Nacional de Béisbol Amateur. Ecured.cu. https://www.ecured.cu/Liga_Nacional_de_B%C3%A9isbol_Amateur

Manzano R. s/a. Liga Nacional de Baseball Amateur. Desde mi palco de Fanático. https://desdemipalcodefanatico.wordpress.com/archivo/liga-nacional-de-baseball-amateur/

Martínez Peraza M. 2009. Por amor a la patria- Historia del béisbol amateur cubano. Ediciones Universal, Miami, Fla., 439 pp.

Archivos personales del autor con información y nóminas de las temporadas desde 1948 a 1959.

Escrito por Esteban Romero, 10 abril de 2021

Jardineros cubanos con potentes brazos

La razón para que no haya jardineros con fuertes brazos
puede deberse a que los peloteros ya no entrenan como nosotros
lo hacíamos en el pasado. Muchos equipos actualmente no tienen
prácticas de jardineros.”
Al Kaline (1934-2020, excelente jardinero de los Tigres de Detroit)

Observaba los tiros a home del matancero Eduardo Blanco en el recién finalizado play off de la 60 Serie Nacional cubana y comencé a recordar algunos de los brazos privilegiados que ha tenido Cuba históricamente en los jardines. Son recuerdos propios, así que, si involuntariamente ni menciono a algún nombre, es posible que no le haya visto jugar, con un comentario útil se resuelve la omisión.

Es de suponer que antes de la década de los 50 haya habido jardineros cubanos con brazos potentes. Por ejemplo, Alejandro Oms, probablemente el mejor jardinero central cubano de todos los tiempos. Alejandro Crespo está en esa lista, de quien ya se habló anteriormente en este blog (Romero b 2015).

El primero a mencionar es al Cometa cubano, el gran Orestes Miñoso, quien poseía un rifle por brazo. Miñoso en sus primeros años jugó la antesala y los más viejos me decían que el hombre a veces tiraba a primera sin mucha puntería y la bola podía ir a parar al banco (Romero a 2015). La realidad es que el matancero jugó tercera siempre, 120 juegos, con los New York Cubans de la Liga Nacional Negro, mientras que con el Marianao de la Liga Profesional cubana jugó desde 1945 hasta 1949 esa posición. En el béisbol de la MLB, Miñoso jugó 111 juegos como antesalista de los Padres de San Diego en 1950, que en épocas pasadas competían la Liga de la Costa del Pacífico (AAA). Al pasar a los Medias Blancas en 1951 jugó la antesala en 68 partidos, o sea menos de los 82 jugado en los jardines. A Miñoso no se le podía correr, su brazo era potente y, supongo, con mucha más puntería que cuando jugaba la antesala. La ponía con facilidad de aire en home. Los Medias Blancas como el Marianao casi siempre lo utilizaron como jardinero izquierdo. Con ese potente brazo podría haber jugado el derecho, posición que solo defendió en 107 juegos en las Mayores.  

En aquella época había jardineros con brazos de fuerza, aunque no en grado superlativo como el de Miñoso. Varias veces vi tirar fuerte y con precisión a hombres como Ultus Álvarez y Juan Delís. No obstante, había uno que tenía algo más de fuerza que los mencionados, se trata de Ángel Scull Sáez, pelotero oriundo del Central Mercedes, Calimete, Matanzas, quien escasamente medía 170 cm. Así y todo, tenía un potente brazo y con puntería, a Scull, defensor del jardín central en el Almendares, y con los Cubans y los Reales de Montreal en la Liga Internacional (AAA), no se le podía correr.

En lo que respecta a la Unión Atlética Amateur había jardineros muy eficientes, pero de todos ellos de los que más referencias de potencia en su brazo poseo es de Antonio “Pancho Villa” de Armas, el que como Miñoso, se inició como antesalista y luego pasó a patrullar los jardines, además del jardinero central Enrique Cruz. Tanto De Armas como Cruz jugaban con el Teléfonos. Reinaldo Cordeiro, director del Vedado Tennis Club en 1943, decía a Eladio Secades en entrevista de agosto de ese año, que el jardinero de brazo más potente en esa época en la Unión Atlética Amateur era Enrique Rousseau. No es de dudar que Rogelio Reyes del Deportivo Santiago de las Vegas, José Mir del Círculo de Artesanos, el inhabilitado en 1958 Cándido Costoya del Fortuna, Fausto Méndez del Teléfonos, Eddy Marcos del Cubaneleco y Rigoberto Bringas del Vedado Tennis Club hayan poseído brazos de respeto. En otras lides amateurs del pasado estaba el santiaguero Ezequiel Ferrer, quien jugaba en la Liga Popular y poseía otro brazo privilegiado. Ferrer llegó a jugar en Series Nacionales, pero ya viejo, por lo que se desenvolvía en la inicial. Jugó en las 4 primeras series nacionales, siempre con Orientales, excepto en la segunda cuando lo hizo con Azucareros.

Antonio "Pancho Villa" de Armas
Antonio “Pancho Villa” Armas

Llegaron las Series Nacionales, muchos buenos jardineros debutaron en la misma I Serie, todos ellos con brazos decentes, como fueron Antonio “Ñico” Jiménez, Rafael “Cachirulo” Díaz, Ramón Quijano (podía fungir como receptor), Ángel “Jabao” Suárez y Abilio Amargo entre otros. En las Series siguientes debutaron otros peloteros igualmente eficientes y brazos de potencia, entre ellos Elpidio Mancebo, Felipe Sarduy, los que con el tiempo fueron pasados a jugar la inicial, luego Fermín Laffita, y también Agustín Marquetti, del que uno de sus tíos por línea materna me decía que su sobrino había sido un lanzador de velocidad en sus inicios como pelotero, algo que pude corroborar en juegos del MININT en la serie provincial de la Habana, cuando Marquettí en más de una oportunidad salió de relevista y lanzaba verdaderos misiles a home. También se le pudo ver tirando con fuerza desde el jardín derecho, brazo siempre le sobró.

No obstante, la figura estrella debutante en la VI Serie Nacional (1966-67) fue Armando Capiró Lafferté, oriundo de Santiago de las Vegas, hombre dotado de un señor rifle por brazo. Capiró lanzaba y era capaz de jugar el campo corto, pero los entrenadores decidieron que lo mejor era dedicarlo a jugar los jardines, primero por su brazo y así estaría más cómodo para batear a sus anchas. Los tiros de Capiró fueron de película, era todo un show verlo tirar a la goma o a las bases. Era brazo de potencia y precisión.

Un año después, en la VII Serie Nacional, debutó con el equipo Vegueros otro con un rifle tan efectivo como el de Capiró, para algunos más potente que el del habanero, y con igual precisión. Se trata de Tomás Valido Miranda, oriundo de Bahía Honda. Este pelotero, al igual que Capiró, se desenvolvía como lanzador y jardinero en esa serie de su debut. Había oído hablar de su potencia, pero como la TV trasmitía los juegos de los líderes, había que esperar que ese conjunto sotanero en sus primeras series nacionales, jugara con el de más arriba. Llegó ese momento y pude ver que Valido era ciertamente lo que se decía de él. Realizó un tiro a la goma desde el jardín central. que fue un verdadero strike. La evidencia estaba ahí y ese disparo a home fue sencillamente excepcional e inolvidable.

A mediados de la década de los 70 debutó otro pelotero con capacidad para jugar varias posiciones, entre ellas la de receptor, que no es otro que el Señor Pelotero, Luis Giraldo Casanova, igualmente de Bahía Honda, jugador dotado de un buen brazo, el que fue llevado a los jardines, donde se desenvolvía eficazmente, sea en el jardín central como en el derecho. Casanova tenía una característica y era la rapidez con que se deshacía de la pelota una vez llegaba a su guante. Recuerdo un juego en que el equipo rival tenía hombre en segunda y se produjo un fly no muy elevado al derecho, al que Casanova le llegó fácil, el hombre en segunda se apartó algo de la base, pecado, el tiro fue potente y de inmediato, es de suponer que sorprendió al mismo corredor, el cual fue puesto out. Casanova realizaba tiros desde el jardín derecho a la antesala con mucha precisión.

En la XXIV serie (1984-85) debutaba otro pelotero con brazo impresionante, Eddy Rojas (Romero 2017), oriundo de Encrucijada, pelotero que había integrado el equipo Cuba juvenil en 1985 y que se estrenó con el conjunto de Villa Clara como defensor de la segunda base, lo cual era no aprovechar su potente brazo. Por suerte, su desenvolvimiento en esa posición no fue la mejor y finalmente fue pasado a defender el jardín derecho de forma permanente desde la XXVII serie (1987-88). Los tiros de Rojas eran de película, no sabría decir si él tenía más potencia que Capiró o Valido, pero en buen cubano, diríamos ahí, ahí.

Otros defensores de los jardines con fuertes brazos fueron Lázaro Junco, Lázaro Contreras y Pablo Hernández, los tres jugadores de equipos matanceros. Víctor Mesa era un excelente defensor del jardín central con brazo muy aceptable, pero sin llegar a la potencia de los Capiró, Valido, Eddy Rojas y Luis Giraldo Casanova.

Sería injusto no mencionar a otro con mucha fuerza en sus tiros cuando jugaba los jardines. Se trata de Lázaro Valle, otro supersónico de Encrucijada, el que se inició en la pelota de Series Nacionales como segundo receptor de los Metropolitanos en la XXIII serie (1983-84). En la siguiente serie, con el mismo equipo, pasó a jugar los jardines y fue cuando le conocí defendiendo el jardín derecho. En juego televisado Valle hizo par de tiros a la goma de espanto, ¡que fuerza en ese brazo! Por el contrario, de otros brazos potentes, Valle fue convertido en lanzador a partir de la XXV serie (1985-86) y el resto ya es historia.

La Isla tenía un torpedero con un brazo capaz de tirar desde el jardín central y meter la bola en las gradas detrás del home, se trata del oriental Juan Carlos Calvo, el que jugó también los jardines y hasta lanzó en series nacionales (Romero 2018). Calvo debutó en la XVIII Serie (1978-79) y se mantuvo en juego hasta la XXXI (1991-92).

Otro con un potente brazo es el habanero Yasmani Tomás, quien puede jugar la antesala y los jardines. Tomás ha demostrado en competencias de brazo que tiene igual fuerza en sus tiros como Juan Carlos Calvo. Tomás actualmente juega en AAA y ha hecho incursiones en las Mayores con el Arizona.

Dos peloteros salidos de Series Nacionales se han destacado en Grandes Ligas por sus potentes brazos. Yoenis Céspedes, oriundo de Campechuela, quien demostró ser capaz de sacar out a cualquier intruso que le quisiera sacar una base de más. Sus tiros han sido muy precisos y sacaban outs. El otro tiene un verdadero cañón por brazo, se trata de Yasiel Puig de Palmira, cuyos tiros a las bases son verdaderos misiles, nada que envidiar a los que realizan hombres de la eficiencia de Alex Gordon, Jason Heyward y Ramón Laureano entre otros. Puig hace sus disparos con mucha precisión. Otro del que se habla con potencia en su brazo es el guantanamero Luis Robert, joven que cubre una enorme área en los jardines, pero hasta ahora no le he visto tirar algo sensacional a las bases. Lourdes Gurriel Jr. tiene un verdadero rifle por brazo, lo que ha demostrado desde que juega regular el jardín izquierdo de los Azulejos de Toronto.

El matancero Eduardo Blanco Díaz tiene otro cañón por brazo, sus tiros vienen a las bases con bastante fuerza, aunque la precisión de los mismos es susceptible de mejorarse. El jardinero derecho Alexquemer Sánchez Sánchez, de Granma, es otro con una tremenda fuerza, probablemente con un poco más de puntería que Blanco. 

Amigo lector, si quiere mencionar a otros jardineros con igual fuerza de brazo, adelante con sus útiles comentarios.

Fuentes

Anon. s/a. Minnie Minoso. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/m/minosmi01.shtml

Romero E. a 2015. Las vicisitudes de Orestes Miñoso. Deportescineyotros.com, 20 sept. https://deportescineyotros.com/2015/09/20/las-vicisitudes-de-orestes-minoso/

Romero E. b 2015. Alejandro Crespo, uno de los grandes de la pelota cubana. Deportescineyotros,com, 29 sept. https://deportescineyotros.com/2015/09/29/alejandro-crespo-uno-de-los-grandes-de-la-pelota-cubana/

Romero E. 2017. Peloteros destacados de la provincia de Villa Clara, Deportescineyotros.com, 2 oct. https://deportescineyotros.com/2017/10/02/peloteros-destacados-de-la-provincia-de-villa-clara/

Romero E. 2018. Peloteros destacados del Municipio de Isla de la Juventud. Deportescineyotros.com, 4 febr. https://deportescineyotros.com/2018/02/04/peloteros-destacados-del-municipio-isla-de-la-juventud/

Escrito por Esteban Romero, el 5 abril de 2021, también consultados archivos personales de este autor.     

Alexander Cartwright, las primeras reglas del béisbol y su evolución

El béisbol es muy simple, un desglose
nervioso repartido en nueve innings.”
Earl Wilson (1934-2005, ex-jugador de
béisbol de la MLB)

Béisbol en Valencia, España

En un artículo anterior de este blog se habló sobre la figura de Alexander Joy Cartwright, a lo cual quisiéramos añadir algunos datos de su carrera. Cartwright era oficinista y bombero, pero en marzo de 1849 abandonó los Knickerbockers y se marchó a California, era entonces la fiebre del oro, y este creador quería hacer fortuna. En su viaje por el territorio de su país no dejó de popularizar el béisbol. De hecho, lo llevó de Pittsburgh a Cincinnati, luego a zonas del Medio Oeste para finalmente llegar a San Francisco. Igualmente promovió la creación de equipos en todos esos lares. A lo largo de los siguientes 15 años de la partida de Cartwright de Nueva York, el béisbol echó raíces. En el período de 1861 a 1865 tanto los soldados del ejército de la Unión como el de los confederados del sur comenzaron a jugar béisbol asiduamente como medio de entretenimiento y ejercicio físico.

En California, Cartwright solo estuvo unas semanas, pero antes de partir de regreso a Nueva York, decidió viajar algo en el Pacífico, enfermó y finalmente desembarcó en Hawaii, entonces conocidas como Islas Sandwiches, lugar donde logró restablecer su salud y enamorarse, al extremo de decidir quedarse a residir en el lugar. Su familia logró reunirse nuevamente con Cartwright en 1851 en las islas mencionadas.

Por supuesto, los hawaianos comenzaron a practicar béisbol y organizaron equipos como cualquier otro lugar del territorio continental de los EE.UU. Los conocimientos como contable de Cartwright le valieron para triunfar en la esfera bancaria y de comercio de Hawaii.

Ahora pasemos a ver las primeras reglas del béisbol, las llamadas Knickerbockers, que sentaron las bases de este deporte, pero antes de pasar a hablar sobre estas reglas, es aconsejable decir que entre los antecedentes del béisbol está la práctica de un deporte de origen británico como el cricket, muy popular dentro de los países de la Mancomunidad británica.

El cricket o críquet consiste en un juego, igualmente de bate y pelota, en el que se enfrentan equipos con once jugadores al campo por cada uno. El terreno tiene una forma ovalada y tendiente a elíptica, pero con área de juego inferior al balompié. Tienen dos bases como tal. El rounder al inicio tenía solo dos bases. En fin, en otro momento se puede profundizar algo más sobre este deporte antecedente del béisbol.

Sin más veamos las Reglas Knickerbocker, las que Alexander Cartwright presentó el 23 de setiembre de 1845. Se aclara que no existe manuscrito original de Cartwright. No obstante, por otras fuentes se pudieron recuperar las mismas, que aparecen a continuación, algunas matizadas para ser mejor entendidas. Se aclara que, si bien Cartwright formuló estas primeras 20 reglas, mucho aportó al desarrollo del béisbol el también pelotero y ejecutivo Daniel Lucius “Doc” Adams con modificaciones importantes que aparecieron posterior a las reglas iniciales:

  1. Los miembros deben respetar estrictamente el tiempo acordado para el ejercicio y ser puntuales en su asistencia.

2.   Cuando se reúna para el ejercicio, el Presidente, o en su ausencia, el Vicepresidente, nombrará un árbitro, quien mantendrá en el juego un libro provisto para ese propósito, donde se anotarán todas las violaciones de los Estatutos y Reglas durante el tiempo de ejercicio.
Como se ve, el árbitro era también anotador entonces.

3. El oficial que presida designará a dos miembros como Capitanes, quienes se retirarán y harán que el partido se juegue observando al mismo tiempo que los jugadores rivales entre sí deben ser lo más casi iguales posible, seleccionarán el lado del campo, y acordarán el orden del juego.

4. Las bases serán de home a segunda base, cuarenta y dos pasos; de primera a tercera base, cuarenta y dos pasos, equidistantes. Cada paso son 3 pies.
Si se toma un paso de 3 pies, eso equivale a 126 pies en diagonal a través del cuadrado que se forma en el cuadro, o 89,1 pies entre bases consecutivas (las esquinas del cuadrado). Las reglas actualmente especifican el mismo método para marcar las bases, solo a 127 pies 3-3/8 pulgadas, lo que equivale a 90 pies entre bases.
En la Convención de Nueva York en 1957 se estableció que la distancia entre bases debe ser de 30 yardas (27,43 metros).

5. No se jugará ningún encuentro improvisado en un día regular de ejercicio.

6. Si no hubiera un número suficiente de socios (jugadores) del Club presentes a la hora acordada para iniciar el juego, se podrán elegir caballeros no socios para compensar el partido, que no serán separados del juego para acoger a los socios que lleguen posteriormente. En todos los casos, los miembros tendrán preferencia cuando estén presentes al inicio del juego.

7. Si los miembros aparecen después de iniciado el juego, pueden ser elegidos para jugar de mutuo acuerdo.
La información existente indica que en aquellos tiempos iniciales del béisbol se podía jugar con 5 y hasta 10 jugadores. Esto me hace recordar los piquetes en mi infancia cuando se jugaba con la cantidad de “peloteros” que hubiera disponible. Podrían ser cinco por bandos y con solo tres bases incluido el home.

8. El juego constará de veintiún carreras o ases; pero al final se debe jugar un número igual de manos (turnos al bate).
El juego de 9 entradas se estableció en la Convención de 1857 en Nueva York. Ya no hacía falta anotar las 21 carreras para ganar. Igualmente se estableció que el juego sería válido después de jugadas cinco entradas completas.

9. La pelota debe ser pitcheada, no lanzada hacia al bate.
Al parecer lo que quería decir que se debía lanzar como en softball, por debajo del brazo. El pitcheo por encima del brazo no fue permitido hasta 1884. Lo que no se especificaba en qué lugar debería situarse el lanzador.

10. Una bola golpeada fuera del campo, o fuera del alcance de la primera y tercera base, es una foul.
Entonces un jonrón era foul. Los fouls fueron considerados strikes a partir de 1858, ya que se vio que un bateador podía batear numerosos fouls.
Las cercas estaban tan lejos que raramente una bola se iba por encima de las vallas, por lo que el jonrón era cosa de correr con el batazo a lo profundo del terreno.
El otro asunto fue el de los toques de bola, los que podían salir de foul innumerables veces, lo que también retrasaba el partido, en 1894 se estableció el ponche para un toque fallido con dos strikes en el conteo.

11. Tres bolas que se golpean y fallan y la última se atrapa, es un out; si la bola no es atrapada se considera fair y el bateador puede correr. En síntesis, tres swings fallidos son tres strikes y es ponche siempre que el tercer strike sea retenido por el receptor, de no hacerlo, el corredor puede tratar de alcanzar la inicial. Esa regla se modificó con el tiempo, ya que con la primera ocupada y menos de 2 outs, el bateador sería ponche y no tendría derecho a correr a primera.

Al inicio los bateadores le hacían swing a los lanzamientos que les gustaban, así fuera bueno y por la zona de bateo, fue entonces que surgió el strike cantado en 1858, pero al inicio el árbitro avisaba de un primer lanzamiento bueno al bateador y si después caían otros tres strikes se declaraba el ponche, quiere esto decir que el ponche inicial era con 4 strikes y no 3. En 1880 se especificó que el tercer strike debe ser fildeado por el receptor, pero la regla de los 4 strikes permaneció hasta 1887.

12. Si una pelota es golpeada y atrapada, ya sea volando o en el primer salto (bounce), es un out.
Esta regla de out con bounces se mantuvo intacta hasta 1865.

13. Un jugador que corre las bases será out si la bola está en las manos de un adversario en la base, o el corredor es tocado con ella antes de que él llegue a la base. Se entiende, sin embargo, que en ningún caso se le puede tirar la pelota al cuerpo.
Este deporte en sus inicios antes de aparecer estas reglas, sobre todo en Massachusetts, donde se usaba una pelota más suave, se sacaban los outs golpeando al corredor. La versión del kickball permite golpear con la pelota, pero es una esférica inflada y menos dura que la usada actualmente en béisbol.

14. Un jugador corriendo, que interfiera en que el adversario atrape o reciba la pelota antes de llegar a su base, será out.

15. Tres manos fuera, todas out.
Esta es la vieja regla de los 3 outs. Por mano hoy día se entiende vez al bate, quiere decir tres veces al bate fallidas, tres outs.

16. Los jugadores deben tomar su turno al bate de forma regular.

17. Todas las disputas y diferencias relativas al juego serán resueltas por el árbitro, de las cuales no hay apelación.

18. No se realizará out o no se podrá llegar a base cuando se batee un foul.

19. Un corredor no puede ser eliminado cuando se realice balk (movimiento indebido) por el lanzador.

20. Pero una base es otorgada cuando una bola, al ser bateada, rebasa el campo.

Una regla adicional llegó en 1854, la regla 13 que establecía que el primer bateador de la siguiente entrada sería el bateador que le sigue al pelotero que concedió el tercer out en la entrada anterior.

Como anteriormente se aclaró el asunto de los ponches con cuatro o tres strikes, vale la pena aclarar cómo evolucionó la regla de las bases por bolas. El concepto de bola o bola mala apareció en 1863. El árbitro daba aviso al lanzador cuando tiraba tres bolas malas, pero se cantaba como una, mientras que la base se concedía con tres bolas malas cantadas, lo que indica que eran 9 malas. De 1871 a 1886 el bateador podía pedir la zona del lanzamiento al pitcher, que podía ser bajo o alto, siempre tomando la cintura como límite en ambos casos. Si el lanzamiento no iba por donde se pidió, se cantaba bola. La regla de las nueve bolas se había modificado en la Liga Nacional en 1880, una bola menos, ocho para obtener el boleto. En 1884 la Asociación Americana estableció la regla de 6 bolas para el boleto. Tres años después fue que apareció la regla de la zona de strikes y bolas, lo cual antes quedaba a criterio del árbitro, igualmente se redujo a cinco el número de bolas para el boleto. En 1889 fue finalmente que se llegó a la regla de las cuatro bolas malas para el boleto.

El pelotazo por lanzamiento llamado hit by pitch en inglés (HBP) era considerado como una bola mala, la decisión de conceder una base a quien fuera golpeado por lanzamiento del pitcher llegó en 1884. Es de pensar que en Cuba le llaman dead ball (bola muerta), ya que el árbitro así lo declara cuando ocurre el pelotazo.

Otras reglas: a partir de 1880 el equipo home club de estar delante en el marcador en la novena entrada no tenía que batear en la segunda parte de ese inning.

Desde 1883, el bateador será out cuando batee un foul que sea capturado de aire.

Desde 1884, el lanzador puede lanzarle al bateador como estime pertinente. En 1885 la Asociación Americana estableció que el pitcher lanzara siempre por debajo de sus hombros. Las restricciones impuestas a los lanzadores desaparecieron al final de 1885.

Desde 1889 no se anotó vez al bate al bateador que tocara para sacrificarse. En ese mismo año se estableció el fly de sacrificio y no se le anotaba vez al bate a todo aquel que empujara una carrera con ese batazo. En 1894 el fly de sacrificio no se reconoció hasta 1908 y permaneció así hasta 1925. En 1926 vino una regla más liberal al considerar fly de sacrificio a todo batazo que adelantara a un corredor a cualquier base, pero en 1930 nuevamente el fly de sacrificio fue eliminado. En 1939 regresó como le conocemos, fly que permite anotar carrera, pero en 1940 eliminado una vez más. En 1954 se restauró, pero no se diferenciaban los sacrificios de toque y de fly, lo cual se hizo realidad a partir de 1955.

En 1892 se consideraba base robada si un corredor lograba dos bases con batazo de un compañero. Por ejemplo, un sencillo que lleve al corredor en base hasta tercera, lo mismo se aplicaba de ser capaz el corredor de lograr una base adicional con un fly de algún compañero al bate, o sea hombre en primera y se produce batazo a los jardines y el corredor llega en pisa y corre a tercera. La regla moderna del robo de base se estableció en 1898.

A partir de 1892 los bates no podían ser aplanados y debían ser redondeados. En 1895 se estableció la regla del infield fly cuando la primera y la segunda estaban ocupadas con menos de 2 outs. En 1899 se instauró la regla de interferencia del receptor al bateador, por lo que este recibiría una base automáticamente.  

El béisbol, en la medida que se modernizó, se jugó con 9 peloteros al campo. Sin embargo, en algunos lares incluido Cuba se jugaba con 10. Existía el llamado Short Field, el que se ubicaba como una especie de cuarto jardinero o si se quería como otro campo corto. De esto dan fe los numerosos box scores publicado por Severo Nieto (2007).

Fuentes

Anon. (w/y). Alexander Cartwright – Spread The Rules Of The Game

– Baseball, Sport, Honolulu, and Hawaii – JRank Articles https://sports.jrank.org/pages/825/Cartwright-Alexander-Spread-Rules-Game.html#ixzz6plMMdSx2

Anon. (w/y). Alexander Cartwright formed first recognized baseball team. JRank Articles. https://sports.jrank.org/pages/824/Cartwright-Alexander-Formed-First-Recognized-Baseball-Team.html

Anon (w/y). Evolution of 19th Century Baseball Rules. 19cBaseball.com. http://www.19cbaseball.com/rules.html

Anon. 2015. Cartwright, Alexander Joy. Encyclopædia Britannica Ultimate Reference Suite.  Chicago.

MLB. Official rules. MLB.com. https://www.mlb.com/official-information/

Nieto Severo. 2007. Béisbol en Cuba hispánica. Editorial Científico-Técnica, Habana, 378 p.

Weber Roger. (w/y). Cartwright´s baseball. Sportslibrary.net. https://baseballjudgments.tripod.com/id2.html

Escrito por Esteban Romero, 26 marzo de 2021

 
 




















El primer juego de béisbol en la historia de este deporte

No existe mejor diversión que el béisbol.”
Mickey Mantle (estrella de los Yankees de NY)

Cuando uno visita Cooperstown se lleva la impresión, falsa al final, que aquello fue la cuna del béisbol. Es cierto que el Salón de la Fama está allí y a poca distancia está el parque Doubleday, donde se juega pelota por muchos aficionados.

Estadio Doubleday en Cooperstown. Foto del autor

La historia de Cooperstown está muy vinculada a la figura de Abner Doubleday, oficial del ejército, nacido el 26 de junio de 1819 en Ballston Spa, Estado de Nueva York. Doubleday fue cadete desde 1838 y en 1842 se hizo oficial de artillería, participó en la Guerra contra México y luego contra los Seminolas en Florida (1856-58). También estuvo en la guerra civil, con participación en las batallas de Fredericksburg y Gettysburg. Llegó a ser mayor general de voluntarios en 1862-63, con retiro final de la actividad militar en 1873.

Una comisión investigadora liderada por Albert G. Spalding, ex-pelotero profesional y fabricante de artículos deportivos, llegó a la conclusión que Doubleday fue quien formuló las reglas básicas del béisbol en el verano de 1839 en Cooperstown. Ese hallazgo fue más tarde desmentido, sencillamente Doubleday no estuvo en 1839 en esa pequeña y tranquila ciudad del Estado de Nueva York. La equivocación fue corregida mucho después que se escogiera a Cooperstown como lugar para que se estableciera el Salón de la Fama.

La conclusión actual es que investigaciones posteriores confirmaron la conexión evidente del béisbol con el juego inglés más antiguo llamado rounders, feeder o base ball. Una variante primitiva del rounder en el siglo XVII se jugaba por niños, los que bateaban y corrían entre dos bases, nada de almohadillas como bases, puro estiércol duro vacuno. En EE.UU. se jugó una nueva versión, donde cada jugador a la ofensiva empuñaba una porra de 18 pulgadas con una mano para batear y corría las cuatro bases para anotar un rounder. El out se realizaba fildeando los elevados o las pelotas que picaban de bounce o tirando la pelota al cuerpo del bateador para alcanzarlo antes que llegara a la base. Esta última forma de sacar out se le llamaba enchufe o remojo. No era tan dolorosa como se puede pensar, ya que la pelota estaba rellena de trapos.

Este deporte evolucionó y se le llamó rounder, town ball, round ball o base ball indistintamente. Se jugaba mucho en 1840 en Massachusetts, cada equipo podía tener entre 10 o 14 jugadores al campo, la distancia entre bases era de 60 pies, no había territorio de foul, los lanzadores tiraban a una distancia de 30 pies y por encima del brazo, se eliminaron los outs realizados por bounce, tres strikes era igual a un out como hoy día y un número determinado de carreras para lograr la victoria. En este lugar la pelota era suave.

No obstante, los neoyorquinos jugaban otra versión, donde la pelota sí era dura. Se sabe que en el mismo lugar donde está el Madison Square Garden (entre las avenidas Séptima y Octava de las calles 31 a 33) se jugaba pelota, así como en la calle 34 y la Cuarta (Madison) avenida, el líder de este deporte en la Gran Manzana fue Alexander Cartwright, oficinista y bombero voluntario, el que formuló las reglas del béisbol y creó el club Knickerbocker baseball el 23 de setiembre de 1845. Aquello era como una especie de fraternidad, donde venían a jugar jóvenes de clase media. Se jugaba a partir de las 3 de la tarde los lunes y los jueves. Cada joven pagaba 5 dólares anuales de membresía en el club, dinero con el cual se pudo alquilar un campo para jugar béisbol más amplio y los uniformes requeridos.

Como las áreas de Nueva York tenían mucha congestión para jugar diversos deportes, era menester buscar otro sitio. Vaya sorpresa, el lugar fue los Campos Eliseos (Elysian Fields), pero no de París, Francia, sino en Hoboken. Para algunos les puede sonar este nombre a nada, pero se trata de una pequeña ciudad del Estado de Nueva Jersey, muy chula, que se encuentra a orillas del río Hudson frente a la isla de Manhattan, Nueva York, con la que actualmente está conectada por tren, ferry, autopista, túnel y metro. Allí nació el famoso actor-cantante Frank Sinatra, desde finales del siglo XIX hay obviamente una colonia de residentes italianos, y en sus muelles se rodó la famosa película “Nido de ratas (1954)” del director Elia Kazan y con actuación magistral de Marlon Brando. Hoboken es un lugar agradable por su vista privilegiada de Nueva York, sus muelles y luego el centro de la ciudad.  

Campos de Eliseo de Hoboken en 1859

Ese campo de Hoboken fue alquilado a un costo de 75 dólares anuales. Entonces los peloteros cruzaban el Hudson en ferry y pagaban 13 centavos por el boleto de ida-vuelta. En ese período Cartwright preparó su manual de juego con 20 nuevas regulaciones.

Campos Eliseos de Hoboken en 2021. Foto Laura Budiño

¿Cuándo fue el primer juego oficial? Agogella (1998) habla de un juego efectuado el 6 de octubre de 1845, partido que terminó 11-8, cada equipo alineó con siete hombres al campo. Hubo un juego previo a este, pero no se tienen estadísticas del mismo. Sin embargo, como juego oficial como tal se recoge el efectuado el 19 de junio de 1846, donde se enfrentaron los Knickerbockers y los New Yorks, donde los últimos vencieron 23-1 a los Knickerbockers. Cartwright sirvió de árbitro y le puso una multa de seis centavos a James Whyte Davis del New York por conducta incorrecta en el partido. Los resultados de este juego están documentados por el New York Morning News. Fue precisamente Cartwright quien estableció la necesidad del árbitro, el cual todo lo que cantaba era justo y sin derecho a apelación. El árbitro era a su vez el anotador oficial del partido.

Tarja de recuerdo del primer juego de béisbol

En otra contribución se hablará sobre las regulaciones establecidas entonces por Cartwright en su manual de béisbol.

Agradecimientos. A mi nieta Laura, la que gentilmente realizó las fotos de los Campos de Eliseos en Hoboken, NJ.

Fuentes

Agogella N. 1998. Hoboken & the Beginnings of Baseball. Hoboken history No. 22, pp 23.

Anon. 2015. Doubleday, Abner. Encyclopædia Britannica Ultimate Reference Suite.  Chicago.

Anon. 2021. Abner Doubleday. https://www.britannica.com/biography/Abner-Doubleday.

Anon. 2015. Baseball.Encyclopædia Britannica Ultimate Reference Suite.  Chicago.

Escrito por Esteban Romero, 12 marzo de 2021

Peloteros destacados del equipo Artemisa en la Unión Atlética Amateur de Cuba

Hay tres cosas que pueden pasar en un juego de béisbol, su equipo
puede ganar, su equipo puede perder o también puede llover.”
Casey Stengel (ex-director de los Yankees de Nueva York)

Campeón 1959

La famosa Villa Roja, Artemisa, ha sido, como gran parte de Cuba, una plaza beisbolera desde hace décadas, de donde surgieron peloteros que le han dado colorido a las lides amateurs antes de 1961 y que integraron selecciones cubanas victoriosas en eventos regionales e internacionales.

Durante de las décadas de los 40 y 50, el equipo Artemisa fue casi siempre integrante de la primera división en la Unión Atlética Amateur (UAAC). La figura legendaria de este conjunto fue Francisco Quicutis Mandín, más conocido como Chito, nacido el 10 de octubre de 1918 y fallecido el 22 de febrero de 1970, siempre en Artemisa. Era bateador y lanzador derecho, de buena estatura, 180 cm., quien se desempeñó como jardinero y lanzador, y a su retiro se dedicó a las funciones de entrenador y director de equipos. Chito fue amateur en el período de 1938-1943, se inició jugando en el Central Pilar, luego integró el conjunto de su pueblo hasta que se convirtió en profesional. Quicutis integró el equipo Cuba al mundial de 1942 en la Habana, evento en el que logró el liderato de jonrones (2). En la VI Serie Mundial (1943) volvió a integrar la selección nacional. Luego jugó con equipos profesionales de la Liga profesional y de la Federación Nacional hasta 1949, donde tuvo modesto promedio de .205 en 5 temporadas, a la vez jugó en 7 temporadas de ligas menores, hasta 1952, con mejores resultados, promedio de .285 y slugging de .445. En esos circuitos de las menores también lanzó 387 entradas, ganó 12 y perdió 25 juegos, PCL de 5.42.

A su retiro, Chito se dedicó a labores de entrenador y de dirección. En 1957 compartió la dirección del conjunto Artemisa con Alejandro “Gago” Gómez, campeón de la UACC, el que terminó con 20 victorias y 5 derrotas. Luego volvió a repetir ese triunfo en 1959. En Series Nacionales fue varias veces auxiliar en el equipo Occidentales, al que dirigió finalmente en la VI Serie Nacional (1965-66), el que quedó tercero con registro de 34-31 (.523). Con la participación de 12 equipos en la VII Serie, Quicutis se hizo cargo de la dirección de Vegueros por dos temporadas, en las que sumó 65 victorias con 132 derrotas, promedio de .330.

Entre las figuras destacadas del pasado anterior a la década de los 50 en los conjuntos artemiseños aparecen los receptores “Guelo” Martínez y Macho Villalón, los inicialistas Belisario Pérez y Ramón “Mongo” Collazo, así como otros jugadores de cuadro y los jardines, entre ellos, el toletero Nicolás “Patapalo” Pagés, “Goyo” Ortega, “Guango” Paeza, Cuco Cordero, Mario Costa, “Yeyo” Trápaga, “Colorado” Pérez y Mario Page, y los lanzadores “Lile” Azcuy y Silvio Romero. Lamentablemente, la información disponible es limitada en detalles sobre estos peloteros.

A partir de finales de la década de los 40, otra figura destacada fue la de Ángel “Patón” Acosta Ramírez, pelotero que se desenvolvió en los jardines, pero que llegado el caso de necesitarse un brazo para lanzar lo hacía también. El estelar nació el 2 de agosto de 1929 y falleció el 12 de marzo de 1988, siempre en Artemisa. Le llamaban Patón al iniciarse jugando béisbol descalzo, según él mismo contó en una entrevista. Acosta fue un bateador zurdo de poder y siempre ocupó turnos de responsabilidad en la alineación artemiseña, pero no piense que era un ponchón, nada de eso. En la temporada de 1956 logró promedio de .417 para así llevarse el título de bateo de la liga y ser seleccionado para integrar un equipo Cuba, que al final no fue a ningún lado por falta de recursos. Al año siguiente el famoso Pedro Chávez le hizo la gracia cuando promedió .396 y Acosta se fue con .393 para así perder el liderato final de bateo en la UACC. No obstante, su bateo fue esencial en esa temporada para que su equipo se llevara su primer banderín en la UACC. En 1959 su bateo se hizo sentir nuevamente, promedió .333 incluido 3 jonrones, mientras que a la defensiva no cometió errores. Su brazo era tan respetable que era usado igualmente como lanzador, como ya se indicó. Acosta jugó activamente en las Ligas Pedro Betancourt y Quivicán. Igualmente jugó en la Liga Tabacalera en 1962 y con Vegueros en la regional de 1963.

La siguiente figura es Ismael Salgado Vidal, más conocido como El Gallego, mote que le vino por su padre, gallego y vendedor de carbón en Artemisa. Salgado nació el 12 de febrero de 1934 y falleció el 26 de agosto de 2018. Jugó a la pelota desde los 13 años. En la Unión Atlética Amateur jugó desde 1955, se estrenó como receptor con el Círculo de Artesanos de San Antonio de los Baños dirigidos por Mario Morera, entonces compartía la posición con otro pelotero de apellido Alonso. Al año siguiente volvió a jugar con el mismo equipo, esta vez dirigido por el jardinero José Mir. Fue precisamente el año del debut de Pedro Chávez en este conjunto, lo hizo como antesalista. Entre los lanzadores de este conjunto a los que tenía que recibir Salgado asiduamente estaba el zurdo Rolando Pastor. A partir de 1957 Salgado jugó para el equipo de su tierra natal, el que logró alzarse con el banderín de este circuito. Realmente el Artemisa Club logró redondear su equipo al campo al incluir a Salgado como su receptor regular. Fue una temporada muy reñida la de 1957, los segundos (Hershey y Círculo de Artesanos) y terceros lugares (Rifleros de Regla y Cubaneleco) no estuvieron muy lejos del ocupante de la cima del torneo. El Artemisa estuvo en la pelea en la siguiente temporada, pero finalmente cedió terreno a los campeones, Rifleros de Regla, y al Hershey. No obstante, 1959 fue el resurgir del Artemisa, equipo que se coronó campeón a finales de setiembre de ese año, donde igualmente Salgado fue figura esencial en la defensiva de este conjunto. El Gallego también jugó en la pelota invernal de la Liga Pedro Betancourt, así como con el Siquiátrico de la Habana en la regional occidental después de 1962. A su retiro se dedicó a labores de entrenador y director de equipos de Pinar del Río y de la antigua provincia Habana, cuyos resultados aparecen en la tabla a continuación. También condujo al equipo de Artemisa a la victoria en 1978, en la antigua provincia Habana. Sin lugar a dudas, fue pelotero muy dinámico al campo, le recuerdo en el juego de las Estrellas (Artemisa contra una selección de la UAAC) del 24 de agosto de 1958, que se efectuó en el viejo estadio de Artemisa, el que está frente al cementerio. Salgado le salía a los foul fly como todo un felino, aparte que conducía a lanzadores del calibre de Miguel “Pico” Navarro, Rodolfo Núñez y el zurdo Tomás Martín. Aquel emotivo encuentro concluyó 6-5 a favor del Artemisa por sencillo del torpedero Valdés para dejar a la selección de Estrellas al campo. La labor de Salgado como mentor fue buena, casi siempre le tocó dirigir conjuntos con peloteros jóvenes y en pleno proceso de formación.  

Una figura importante desde el punto de vista histórico lo fue el infielder Francisco Baldaji Izaguirre, hombre nacido el 20 de enero de 1933 en Artemisa. Este pelotero fue el primer afrocubano en integrar el equipo Artemisa, lo hizo jugando el campo corto, aunque también se desempeñaba con eficiencia en la antesala y la intermedia. El autor ha logrado compilar las nóminas de los equipos de la UAAC desde 1948 hasta 1959, y se puede afirmar que entre Panchito Baldaji y el entonces lanzador Antonio “Kinko” Rodríguez está el primer pelotero afrocubano de este circuito. Ambos debutaron en 1956, habría que ver cuál de ellos dos fue el primero en jugar en esa temporada. Panchito aún vive y es uno de los contribuyentes con información para este artículo.  Baldaji también jugó en la liga Quivicán en varios equipos como el deportivo de Guira y los Cardenales de Alquizar.

Un factor ofensivo en el conjunto de Artemisa en sus años de éxito fue el jardinero Rigoberto Miranda, bateador derecho y defensor del jardín izquierdo desde 1953. Miranda es o era oriundo de Mariel (se desconoce si vive aún). En la temporada de 1957 fue líder jonronero (9) y bateó sobre .400, pero no tuvo las veces al bate requeridas para alzarse con el liderato de bateo. Miranda y Ángel Acosta lograron conformar uno de los mejores one-two en la historia de la UAAC.

También importado y eficiente fue la inclusión de Raúl “Cunagua” González González como jardinero central del Artemisa a partir de 1955. Este pelotero nació el 17 de julio de 1936 en el Central Hormiguero, luego Espartaco (totalmente demolido en 2004), San Fernando de Camarones, provincia de Cienfuegos, y murió el 8 de marzo de 2005 en Perico, Matanzas. Nunca he entendido el origen del mote Cunagua. RGG se desbordó al bate en la temporada de 1957, cuando promedió .376, con 13 extrabases, entre ellos 6 cuadrangulares, y empujó 27 carreras. También fue integrante del Artemisa campeón de 1959, aunque su promedio de bateo solo llegó a .269. Con la llegada de las Series Nacionales se estableció en Matanzas, por lo que jugó desde 1962 a 1965 con los Occidentales e integró el conjunto campeón de la I Serie Nacional, mientras que en la siguiente temporada se alzó con el liderato de bateo (.348). Aunque no llegó a ser parte del seleccionado a los Panamericanos de Sao Paolo (1963), pudo viajar a esta cita como invitado. A partir de 1965 jugó con Henequeneros (1965-66), Centrales (1966-67) y Henequeneros (1967-69). En ocho series nacionales promedió .231, OBP .408 y slugging .291.

 Al campo el equipo tenía a algunas figuras casi permanentes, como eran los casos del torpedero José Armas SS; el utility Sergio Godínez, un hombre que se inició como receptor;  el versátil Juan Suárez, capaz de jugar la intermedia y los jardines; el antesalista  Armando Pérez Pino; el también infielder Juan J. Oviedo. El hijo de Chito Quicutis, Rolando, tuvo una buena temporada ofensiva en 1959 cuando bateó para promedio de .307 incluido 7 extrabases. Este inicialista-jardinero llegó a integrar la selección Occidentales en la III Serie Nacional (1963-64).

En cuanto al cuerpo de lanzadores, siempre hubo figuras destacadas en este renglón. Los Núñez, Rodolfo y Rigoberto se desenvolvían como lanzadores e igualmente podían jugar la inicial. Rodolfo fue uno de los lanzadores de cabecera del equipo en las temporadas de 1957 y 1959 cuando el conjunto se alzó con la victoria, pero a su vez, en 1959, fue el mejor bateador del equipo al conectar 28 imparables en 82 vb (.341). Era muy normal que los lanzadores fueron buenos bateadores en la liga y que también jugaran otras posiciones.

En la temporada de 1957 los pilares del pitcheo fueron Miguel Alfredo “Pico” Navarro, el que lanzó 85 entradas, ponchó a 87 bateadores y logró 8 victorias con 3 derrotas, mientras que el zurdo Rolando Morales archivó 7 victorias y una sola derrota en 73 entradas lanzadas, con 73 ponches.

“Pico” Navarro y el zurdo Tomás Martín acompañaron a Rodolfo Núñez en el cuerpo de lanzadores victoriosos de la temporada de 1959. Navarro era otro pelotero importado de Camagüey, el que ya en 1952 se destacaba en las ligas azucareras existentes. La TV cubana presentó a algunos juegos de la liga amateur de 1959 y se recuerda los duelos de Núñez contra Alfredo “Chino” Pedraga del Cubaneleco en juegos en el Estadio del Cerro.

Una figura que ayudó a este equipo en sus empeños de victoria fue el derecho Vicente Llano, pelotero nacido el 2 de diciembre de 1933 en Candelaria, luego su familia se trasladó al Central Francia en los Palacios (desaparecido), donde transcurrió parte de su niñez. Llano lanzó para el Artemisa desde mediados de los años 50 y luego jugó en Series Nacionales a partir de 1962-63 con Occidentales hasta 1965-66, con una serie intercalada, la de 1963-64, como refuerzo del equipo Industriales.  

No mencionar a Cirín García sería un verdadero pecado, pelotero versátil, capaz de lanzar y jugar otras posiciones, quien además ayudó con su experiencia a construir el conjunto de éxito que resultó ser el Artemisa Club en los finales de la década de los 50.

Agradecimientos: este artículo ha sido posible gracias a la información brindada por Frank Acosta, hijo de Ángel “Patón” Acosta y destacado tenista cubano en décadas anteriores, al pelotero Francisco “Panchito” Baldaji, a mi cuñado Juan Carlos Montesino y a mi primo Rafael Lorenzo.

Escrito por Esteban Romero, 21 febrero de 2021

Una despedida a un eficiente lanzador, Gregorio Américo Pérez Valdés

El pitcheo es el arte de atemorizar al bateador.”
Sandy Koufax (ex–lanzador de los Dodgers,
ganador de tres premios Cy Young por unanimidad)

Cuando se habla de control de un lanzador en Series Nacionales, una referencia obligatoria es Gregorio Pérez, al que se le apodó como “Mano Negra”, pero también “la Calma”. Este último mote era el que más le pegaba por su ecuanimidad en el montículo. Lejos de llamarlo Mano Negra, le podríamos haber llamado Manos Largas por la longitud de las mismas. Gregorio tenía buena estatura, superior a la media de los lanzadores cubanos.  

Gregorio nació el 28 de noviembre de 1941 en Amancio Rodríguez, antiguo central Francisco, entonces era parte de la provincia de Camagüey. Si no me equivoco, el jardinero-lanzador Asterio Zaldívar era de allí también.

Su debut en Series Nacionales fue algo tardío, con 23 años, integró el primer conjunto Granjeros en Series Nacionales, lo que ocurrió en la IV edición (1964-65). El pitcheo de Granjeros era en esa justa encabezado por el ya experimentado Florentino Alfonso, además de otras figuras como el relevista zurdo Ronel Sardiñas, Reinaldo Alsia Puig y Ernesto Verdecia. La misión de Gregorio era de ser otro abridor, el segundo de este equipo, dirigido por Orlando Marín, donde la ofensiva no era escasa: Daniel Hernández, Felipe Sarduy, Miguel Cuevas, Rolando “Gallego” Valdés, Juan “Canillita” Díaz, Ángel Galiano, Abilio Amargo y hasta el mismo Eduardo “Tiburón” Morales. Finalmente terminaron en tercer lugar con registro de 18-21 (.462) y aventajando por 4 juegos a los Orientales, ocupantes del sótano. 

Con sus altas y bajas, Gregorio se mantuvo lanzando con los equipos camagüeyanos hasta 1971. Logró su mejor desempeño en la IX serie (1969-70), temporada en la que Granjeros logró ubicarse en la primera división con registro de 33-32 (.507). Su labor le valió integrar el equipo Cuba por primera y única vez a un evento oficial, XI Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamá (1970), donde no le fue tan bien como él hubiera deseado. La realidad es que ni él ni Braudilio Vinent tuvieron exitosas presentaciones en ese certamen. Vinent volvió al equipo en 1972 para hacerse dueño de un puesto que mantuvo hasta 1984, mientras que a Gregorio no se le dio más oportunidad que giras con selecciones a partidos de exhibición fuera de Cuba, algo injusto realmente.

En la Serie Especial de 1970, Gregorio lanzó bastante para la selección de Camagüey y quedó de co-líder en derrotas (11) conjuntamente con el pinareño Emilio Salgado. Así y todo, Camagüey quedó en tercera posición en esa lid, pero muy distante de los punteros, a 9 juegos del Habana y a 11 de las Villas, el campeón de la serie.

Entre finales de 1970 e inicios de 1971, no preciso el momento exacto, Amancio Rodríguez pasó a formar parte de la provincia de Oriente. Gregorio no tenía ninguna intención de irse, por lo que solicitó vivienda en la ciudad de Camagüey. Si hubo promesa o no, no puedo afirmar ni una cosa ni la otra. La realidad es que Asterio Zaldívar jugó para Mineros en la X Serie Nacional (1970-71), incluso quedó como líder en golpeados, pero Gregorio permaneció lanzando para Granjeros, ocupante del tercer lugar (47-19 con promedio de .712), equipo que trajo un cuerpo de lanzadores de calibre, entre ellos Lázaro Santana, Oscar Romero, Juan Pérez Pérez y Pedro González Medina, todo eso además de Gregorio.

Para la siguiente temporada, ya Gregorio era historia en Camagüey. Si hubo promesa, parece que no se cumplió. La realidad es que La Calma predijo que los camagüeyanos no le ganarían juego que les lanzara. Para la XI Serie Nacional pasó a jugar con los Mineros de Roberto Ledo Noa, el mismo equipo que implantara record de más victorias consecutivas (27) en aquella justa y que discutiera el título con Azucareros en serie extra de 3 juegos a ganar 2. Realmente el aporte de Gregorio fue al final de esa serie, ya que los caballos de batalla de aquel conjunto fueron Roberto Valdés, Braudilio Vinent y Orlando Figueredo, además del zurdo Eliécer Velázquez.

En tierras orientales continuó lanzando para el equipo Oriente por dos temporadas (1972–74), luego con los Cafetaleros (1974–77). En la XIV Serie Nacional (1974-75) co-lideró, con Omar Carrero, el departamento de juegos completos con 8, por lo que su inclusión en la selección Orientales para la I Selectiva (1975) era inminente. Aquella selección venía con un cuerpo de lanzadores integrado por Braudilio Vinent, Orlando Figueredo, Rafael Castillo y el zurdo Mario Fernández. Sin dudas, Vinent era la pieza principal.

Gregorio vio su oportunidad de mostrar toda su experiencia y habilidad, por lo que pasadas las primeras semanas ya estaba instalado como lanzador principal del equipo con una eficiencia superior a la de Vinent. El autor tuvo la oportunidad de presenciar el primer juego de la segunda vuelta de la serie particular entre Orientales y Camagüey en el mismo Cándido González, el parque preferido de Gregorio, según declarase años después. Los rivales ese día eran Gregorio por los Orientales y el veloz Juan Pérez Pérez por el Camagüey. Fue un juego de mucho pitcheo, Pérez Pérez se presentó imbateable, con una recta endemoniada y buen control. Gregorio no se quedó atrás, su recta puesta donde le duele a cada bateador, le batearon algún que otro hit, pero sin consecuencias. A la altura de la séptima entrada Pérez Pérez cometió el error de conceder boleto a Mancebo, un hombre con una vista perfecta, y ahí se le complicó el asunto. Pillín avanzó a segunda y anotó con tremendo enredo en home con el receptor Pedro Cruz después de un incogible a zona corta del izquierdo. Una carrera, no hubo más, Gregorio siguió pintando a sus rivales y en el noveno Vicente Marín roleteó a Gregorio con 2 outs, recibió la pelota mansamente, no tiró a la inicial, Marín se había quedado casi inmóvil, pero arrancó, Gregorio hizo lo mismo y lo retó a llegar a primera antes, el nuevo domador de camagüeyanos llegó antes y con una amplia sonrisa.

Omar Carrero ganó 10 juegos en esa serie, Gregorio se quedó atrás por una, pero lanzó para un impresionante PCL de 1,04. Orientales se llevó el banderín y mucho tuvo que ver en esa victoria el pitcheo de Gregorio. Esa labor no resultó suficiente para que hiciera el equipo Cuba a los juegos Panamericanos de México (1975). Es cierto que el cuerpo cubano de lanzadores a ese torneo fue eficiente, de las 8 victorias, 4 fueron lechadas, encabezado por Juan Pérez Pérez y Omar Carrero, pero un esfuerzo podría haber sido posible para que Gregorio integrara el conjunto nacional.

Para la segunda serie selectiva (1976), nuevamente Gregorio y Vinent como el dúo de la victoria de los Orientales. Sin embargo, ambos tuvieron que lanzar en exceso, Figueredo resultó efectivo solo en el primer tercio de temporada, Rafael Castillo estaba ausente por lesión y Mario Fernández no estuvo a la altura requerida. Alivió algo la situación el desempeño del novel Heriberto Benítez. Trabajaron tanto Gregorio y Vinent, que se puede decir que el director Francisco Escaurido entonces les arrancó los brazos. Orientales jugó al mismo nivel que en la serie anterior, pero el Habana de Roberto Ledo Noa, antes director destacado de equipos orientales, fue superior por un juego de ventaja para llevarse el banderín.

En lo sucesivo y con la llegada de la nueva división territorial, Gregorio pasó a lanzar con el conjunto las Tunas hasta su retiro en 1981. En 15 temporadas ganó 110 y perdió 107, 112 juegos completos, 26 lechadas, 976 ponches, PCL 2,18 (noveno de todos los tiempos en SN) y WHIP de 1,13.

Gregorio Pérez tenía una recta sobre los 90, la que bien colocada y administrada causaba estragos en la ofensiva rival. Sus rompimientos no eran de otra galaxia, pero le servían para poder alternar sus lanzamientos. Su control fue su mejor habilidad, nada de bases por bolas, lanzar en zona o en la de duda. No era ese ponchador, más bien lanzaba difícil y los batazos salían mansamente por el cuadro. Era fuerte y capaz de lanzar nueve entradas con pocos días de descanso. Siempre será recordado por su pitcheo y su calma en el montículo.

El estelar lanzador falleció de cáncer de próstata el 15 de febrero de 2021 en las Tunas, pero su carrera no debe caer en el olvido. Su labor como lanzador debería servir de lección a los nuevos peloteros que se encaminen a desarrollarse como serpentineros.

Escrito por Esteban Romero, 25 febrero de 2021, con información de la base de datos del autor. 

La carrera y la desgracia de Pedro José Rodríguez Jiménez, superestelar pelotero en Series Nacionales

Recoge que esto se acabó.”
Palabras de Cheito al cargabate Misifú en su
turno al bate en las postrimerías del juego final
Las Villas- Pinar del Río, Selectiva (1978), seguro
estaba de conectar el jonrón decisivo como así fue.

Lamentable que un pelotero con años aún por vivir como Pedro José Rodríguez, más conocido como Cheito (tenía solo 65 años), haya fallecido el pasado 13 de febrero de 2021. Se supone que atención médica no le haya faltado para poder aminorar los problemas renales que padecía, es lo menos que se podía hacer por un hombre que puso el nombre de Cuba muy en alto y que un buen día lo suspendieran por una ley que, años después se demostrara innecesaria e injusta.

Cheito bateador derecho y con una estatura de 178 cm, se dio a conocer nacionalmente cuando integró el equipo Cuba al campeonato mundial juvenil de México (1973). En ese conjunto Cheito era el eje de un trío de bateadores de poder, donde además estaban Ricardo Bent Williams y Heriberto Corbea. En el ámbito juvenil a Cheito se le comparó con el slugger venezolano Antonio Rafael Armas, más conocido en las Grandes Ligas como Tony Armas, el que jugó 14 temporadas en el circuito grande, donde disparó 251 cuadrangulares. Se afirmaba que Cheito estaba a la par de Tony Armas, pero el cienfueguero no jugó en las Mayores. En realidad, la mayoría de los peloteros cubanos de su época pensaban más en jugar para sus provincias y luego integrar la selección Cuba. Cheito era uno de ellos, pero si le hubiera dado por llegar al mundo profesional, no hay porque tener duda que habría triunfado.  

El gran pelotero nació el 26 de noviembre de 1955 en Cienfuegos, jugó pelota desde temprana edad, se destacó en los juveniles y ayudó a su selección nacional a coronarse campeona en el evento de México ya referido. Su debut en Series Nacionales fue en la temporada de 1973-74 con los Azucareros dirigidos por Pedro Pérez Delgado. Cheito venía como antesalista, pero los Azucareros tenían al espirituano Osvaldo Oliva en esa posición y en pleno apogeo, por lo que se le buscó un hueco en los jardines. Los caibarienenses Enrique Oduardo y Silvio Montejo defendían el jardín izquierdo y el central, respectivamente, por lo que Cheito ocupó el jardín derecho. Su ofensiva de largometraje fue evidente y desde entonces conformó con Antonio Muñoz uno de los one-two más peligrosos del béisbol de Series Nacionales. Su juego destacado le valió el premio de Novato del Año de la XIII Serie Nacional. En la temporada de 1974-75 volvió a mostrar fuerza en su bateo, cuya labor le permitió ser escogido para la pre-selección nacional a los Juegos Panamericanos en México (1975).

Me comentaban algunos colegas de trabajo, asistentes a algunos entrenamientos de la pre-selección nacional a México que, el jardinero Armando Capiró le decía continuamente a Cheito que jugara la tercera, que esa era su posición. Los colegas se reían, Cheito podría también jugar los jardines y seguramente abriría como regular. La realidad fue que sea Cheito como Antonio Muñoz abrieron como regulares en el primer juego de esos Panamericanos, donde no les fue nada bien y terminaron alternando en sus posiciones (Muñoz en el jardín derecho) con otros peloteros. Cheito conectó 3 imparables en 5 veces al bate en esa justa, su compañero Osvaldo Oliva se apropió de la antesala desde el segundo partido.

En las siguientes series nacionales continuó demostrando su extraordinario poder al bate. Sus conexiones eran largas y con velocidades, a entender del que suscribe, por encima de los 105 MPH, aunque entonces no existían esas mediciones. No obstante, Cheito se vio superado en jonrones y carreras impulsadas por Antonio Muñoz en la I Selectiva (1975) y en la XV Serie Nacional (1975-76). En la II Selectiva Muñoz lo aventajó en jonrones (12), pero no en impulsadas (43). Ya en la XVI Serie la historia cambió, Cheito se llevó los lideratos, con 9 jonrones y 45 impulsadas, y se reafirmó en la III Selectiva cuando disparó 16 jonrones e impulsó 56 carreras. Cheito se convertía en el jonronero número uno a nivel nacional por encima de otros destacados como Armando Capiró, Antonio Muñoz y Agustín Marquetti entre otros.

En la XVII (1976-77) Serie fue líder en jonrones (13), pero dejó guardada una sorpresa para todos los aficionados en la IV Serie Selectiva (1978) cuando conectó 28 cuadrangulares e impulsaba 75 carreras. Uno de esos jonrones fue el que le dio al veloz pinareño Rogelio García en el juego por el desempate, escenificado en el Estadio Latinoamericano, para darle el triunfo al equipo Las Villas en esa justa.

A nivel internacional siempre tuvo un buen desempeño, pero lo máximo logrado sucedió en los Juegos Centroamericanos en Medellín (1978) cuando disparó 15 jonrones e impulsó 37 carreras impulsadas en 10 juegos. Cheito conectó 3 jonrones en juego contra la selección de Colombia y en el siguiente juego repitió la gracia contra el conjunto boricua.  

La Copa Intercontinental de 1979 se efectuó en Cuba en el mes de octubre. El conjunto cubano venía con un one-two muy consolidado a base del jardinero Luis Giraldo Casanova como tercero en la alineación y Cheito como cuarto. La ofensiva del cienfueguero se hizo sentir, disparó 3 jonrones frente al equipo de Panamá, luego se volvió el villano perfecto de los estadounidenses en los dos juegos que escenificaron. Fueron partidos muy reñidos, Vinent abrió el primero, pero se topó con Joe Carter, suelto al bate, por lo que el pinareño Jesús Guerra salió como relevista y dominó la ofensiva norteña. En el siguiente jugado el sábado 20 de octubre, Guerra abrió, pero no le fue bien tampoco, Vinent vino al rescate, juego en el que se le vio lanzar por debajo del brazo a Carter. Antes no le había visto lanzar así. Lo importante fue que dominó, pero en el orden ofensivo estuvo Cheito a la cabeza en ambos juegos con jonrones. El que le conectó al lanzador norteño en el segundo juego fue como un balde de agua fría, el mismo serpentinero estadounidense se llevó las manos a la cabeza de asombro. Cheito era un tremendo toletero y capaz de dar el batazo a la hora buena. Una de sus habilidades al bate era su capacidad de conectar los lanzamientos en la zona baja y golfearlos con fuerza.

El juego de Cheito se vio interrumpido por una lesión en la temporada de 1979-80, que lo alejó por un año de los terrenos. Por iguales razones tampoco integró la selección nacional a la V Copa Intercontinental (Edmonton, 1981). En esa lid Cuba quedó segunda, derrota que tuvo mucho que ver con la decisión de llevar a Pedro Jova para defender la antesala y tener en el banco a un hombre de la reserva de la selección las Villas como Francisco Javier Carbonell. Serbio Borges dejó a Ramón Otamendi en casa y luego escogió a Agustín Arias, quien finalmente no viajó a Canadá.

Cheito volvió a integrar el equipo nacional a los XIV Juegos Centroamericanos en la Habana (1982), donde fue co-líder en jonrones (2) e impulsas (6). Igualmente fue parte de la selección a la VI Copa Intercontinental, Amberes, Bélgica (1983), donde regresó lesionado, lo que le impidió jugar en los Juegos Panamericanos en Caracas (1983). Al año siguiente jugó con la selección en la XXVIII Serie Mundial efectuada en Cuba, donde co-lideró el departamento de jonrones (6) con su compañero Luis Giraldo Casanova. No sabía Cheito que nunca más integraría la selección nacional.

El equipo nacional se preparaba para la VII Copa Intercontinental, Edmonton, Canadá (1985), Cheito estaba entre los pre-seleccionados cuando en la mañana del 15 de julio el Granma daba la noticia de su suspensión conjuntamente con el receptor Alberto Martínez. Los detalles fueron los de siempre, indisciplina, nada se dijo que era por tenencia de unos dólares (ver declaración adjunta). Se los detectaron mediante registro de las pertenencias completas de todos los peloteros seleccionados, como así hizo saber en entrevista reciente Víctor Mesa.

La comisión de béisbol de Villa Clara se movió cuando vio que el equipo de la provincia en la XXV Serie Nacional (1985-86) se arriesgaba a perder su título en la zona oriental, por lo que en las postrimerías se levantó la sanción a Alberto Martínez. Lamentablemente en Cienfuegos parece que les daba igual. Cheito estuvo cuatro temporadas suspendido, como él mismo declaró en una entrevista, esa sanción no le interesó ni al comisionado provincial ni al director del INDER de Cienfuegos.. No faltaron aquellos que lo criticaban, decían que estaba vendiendo carne de cerdo en Cienfuegos, si fuera cierto, no se sabe aquí donde está el pecado, de algo tiene que vivir el hombre. La Comisión Nacional tampoco movió un dedo.

A su regreso en la XXIX Serie Nacional (1989-90) ya Cheito no era el mismo, a ratos mostraba su extraordinario poder, pero esa sanción injusta y prolongada acabó con la carrera de uno de los más brillantes, por no decir el mejor, slugger de la pelota de Series Nacionales. Jugó hasta 1992-93 y entonces colgó bate y guante.

En resumen, en 15 Series Nacionales y 10 Selectivas conectó 1196 hits en 4171 veces al bate (.287), incluido 188 dobles, 16 triples y 286 jonrones, con 969 impulsadas, OBP de .391 y slugging de .545.  De no haber sido sancionado, Cheito podría haber llegado a los 500 jonrones. Sus lideratos en esas series fueron:

  • Líder en impulsadas (43) en la II Serie Selectiva (1976)
  • Líder en jonrones (9) e impulsadas (45) en la XVI Serie Nacional (1976-77)
  • Líder en jonrones (16) e impulsadas (56) en la III Serie Selectiva (1977) 
  • Líder en jonrones (13) en la XVII Serie Nacional (1977-78)
  • Líder en jonrones (28) e impulsadas (75) en la IV Serie Selectiva (1978)
  • Líder en carreras anotadas (42), jonrones (19), impulsadas (53), pelotazos recibidos (10), slugging (.743) y OPS (1.252) en la XVIII Serie Nacional (1978-79)
  • Líder en jonrones (18), impulsadas (55) y jugador más valioso en la XIX Serie Nacional (1979-80)
  • Co-líder en bases por bolas recibidas (51) (empatado con Pedro Medina) en la XXIII Serie Nacional (1983-84), y líder (29) en la XI Serie Selectiva
  • Líder en dobles (12) e impulsadas /38) en la X Serie Selectiva (1984) 

Integró la selección nacional a los siguientes eventos de mayores:

  • Juegos Centroamericanos- Medellín, Colombia (1978), Habana, Cuba (1982)
  • Juegos Panamericanos – México (1975), San Juan, Puerto Rico (1979)
  • Series Mundiales Amateur – Colombia (1976), Italia (1978), Japón (1980) y Habana (1984)
  • Copas Intercontinentales – Habana (1979), Bélgica (1983)

Estadísticas de su ofensiva en algunos de esos eventos:

  • Juegos Centroamericanos y del Caribe (1978)- promedio ofensivo .556, con record de 15 jonrones y 37 empujadas en 10 desafíos. 
  • Serie Mundial Amateur (1978)- 12 impulsadas en 10 desafíos
  • Juegos Panamericanos (1979)- promedio de .500, 7 jonrones y 17 impulsadas.
  • Copa Intercontinental (1979)- por su bateo se llevó el MVP del torneo
  • Serie Mundial Amateur (1980)- promedio .263
  • Copa Intercontinental Bélgica (1983)- promedio de .387
  • Serie Mundial Amateur (1984)- promedio de .229, con 6 jonrones, 12 anotadas y 11 empujadas en 13 juegos.

Cheito dirigió sin mucho éxito el equipo de su provincia en las temporadas del 2000 al 2002. Logró 61 victorias con 119 derrotas (.339). Luego Víctor Mesa lo llevó a servir de auxiliar en la tercera del equipo Matanzas, del cual se retiró nada feliz, sobre todo por un incidente con el corrido de bases de Ariel Sánchez. También fue auxiliar del equipo Cuba en el Clásico Mundial de 2013.

Quiso la vida que 27 años después del debut de Cheito en Series Nacionales, su hijo, Pedro José Rodríguez Román debutara en la XL Serie Nacional (2000-01) y se llevara el premio de novato del año al igual que su padre. El Cheito Jr. había integrado los equipos Cuba a los campeonatos juveniles en Taipei (1999) y Canadá (2000). De siempre mostró fuerza al bate, prueba de ello fue que co-lideró el departamento de cuadrangulares (17) con Reinier Yero en la en la XLIII Serie Nacional (2003-04).

Falleció el gran slugger cienfueguero, pero ni una palabra de autocrítica sobre lo acontecido con su carrera. La autocrítica habría servido para hacer justicia con un hombre que brilló en Cuba como en la arena internacional y que pudo haber optado por otros rumbos de victoria, a lo cual jamás decidió. De todas formas, el gran atleta puede descansar seguro que millones de aficionados cubanos lo recordarán como un grande del deporte nacional cubano.

Escrito por Esteban Romero, 23 febrero de 2021, con información consultada en la base de datos del autor.

Las exigencias para exaltar a un pelotero al Salón de la Fama del Béisbol

No me preocupa que le guste o no….Todo lo que le pido
es que me respete como ser humano que soy.”
Jackie Robinson
Salón de los exaltados en Cooperstown (foto del autor)

El resultado de la votación de 2021 para exaltar peloteros con méritos al Salón de la Fama del Béisbol concluyó con ningún jugador electo. Esto no es primera vez que ocurre, pero la de este caso tiene sus connotaciones.

A los votantes con derecho a elegir a los nuevos miembros del Salón se les ha instruido seguir los siguientes principios a la hora de la elección: resultados del pelotero, habilidad deportiva, integridad, deportividad, carácter y contribuciones a los equipos en que militó.  

Nada extraño, pero hay otros aspectos que salen a relucir en el acápite de integridad. Cada pelotero puede tener constitucionalmente su forma de pensar, pero no le da eso derecho a denigrar personas por el color de su piel o la religión que profese. Tampoco ofender groseramente a la prensa.

No menos importante es la actitud del pelotero con respecto a las sustancias prohibidas, esas que suelen mejorar el rendimiento del jugador. Si las consumió por largo tiempo y en qué medida contribuyó a estirar la vida profesional del atleta y a lograr récords inéditos.  

La violencia de género o doméstica tampoco puede escapar de la visión de los votantes. Si se habla de integridad, un ogro en casa o con su familia no tiene ningún derecho a mérito, así haya bateado y fildeado mejor que nadie.

Todos estos elementos se tienen ahora en cuenta para la elección. Peloteros como Curt Schilling, Roger Clemens y Barry Bonds no alcanzaron los votos necesarios para su exaltación. Los dos últimos por los problemas que confrontan con el uso de sustancias prohibidas, algo que ellos niegan, pero que la realidad no les da la razón.

Schilling es un caso de pelotero politizado, con posiciones ultraconservadoras. Este fue un destacado lanzador, participante en 4 series mundiales con tres equipos distintos, en 3 de ellas campeones de la serie, donde su pitcheo puso su granito de arena en pro de la victoria. En 2021 Schilling se quedó corto de llegar al Salón por 16 votos, que podrían haber sido más si la votación se hubiera cerrado el 7 de enero de 2021.

Las declaraciones de Schilling han sido de odio, unas contra los musulmanes, otras contra los periodistas y los transgéneros, comentarios que siguen una filosofía muy clara y que no ayuda en lo absoluto al entendimiento entre los pueblos. El mismo 6 de enero de 2021 cuando el Capitolio de la capital norteamericana era asaltado por turbas de rebeldes, Schilling no tardó en comentar: “que importan los derechos y la democracia, se trata del fin de la corrupción gubernamental.” Muchos periodistas pidieron revocar su voto por Schilling, algo imposible ya que la votación se había cerrado el 31 de diciembre de 2020.

No le bastó eso para que el 19 de enero declarara otro disparate más: “El verdadero diablo y la corrupción entran en la Casa Blanca mañana.” Ya en ese momento muchos periodistas, votantes del Salón, declararon no volver a votar por Schilling, a lo que el pelotero ni corto ni perezoso solicitó su baja de la votación del Salón. En el pasado Schilling ha hecho críticas a otros candidatos al Salón de la Fama, como si él fuera la mismísima ley.

De los otros candidatos hay también elementos adversos para su exaltación. Por ejemplo, Omar Vizquel, un ganador de Guante de Oro once veces, ha visto cómo sus votos descienden debido a los repetidos abusos domésticos cometidos y denunciados por su esposa. El curazoleño Andruw Jones fue detenido en 2012 con cargos de violencia doméstica, mientras que Todd Helton estuvo detenido dos días por conducir ebrio. Por lo tanto, el principio de integridad tendrá mucho que ver con las votaciones en el futuro de estos candidatos al Salón de la Fama.  

Schilling retirada o no su candidatura, la tendría muy difícil para entrar en el Salón en lo sucesivo. Sin embargo, es oportuno detenerse en este caso no tanto para hablar de él sino de otros que fueron muy buenos peloteros, pero con un comportamiento muy parecido al de Schilling.

Se trata de Ty Cobb, estrella indudable del béisbol, exaltado al Salón en 1936; el jardinero central Tris Speaker, miembro del Salón desde 1937; el defensor de la intermedia Eddie Collins y el ex-inicialista-antesalista-receptor Cap Anson, ambos exaltados en 1939. Todos ellos fueron furibundos racistas. Anson tuvo mucho que ver con la prohibición de los peloteros negros en las Grandes Ligas, se negaba a jugar contra equipo que tuviera pelotero negro en sus filas.

Así que la regla que se aplique desde ahora debe ser para todos aquellos que han tenido una sombra grande en eso que se llama integridad. Esos cuatro peloteros pudieran ser objeto de revisión, lo cual, no es de dudar, tendrá mucha oposición.

Lo expuesto aquí no superpone el criterio del que suscribe, de que en el Salón de la Fama no están todos lo que tienen que estar. Hay mucho pelotero negro aún olvidado, incluso con carrera meritoria en las Grandes Ligas como es el caso del cubano Orestes Miñoso.

Fuentes

Anon. 2021. No candidates elected to Baseball’s Hall of Fame in 2021. CBS News, Jan. 26. https://www.cbsnews.com/news/baseball-hall-of-fame-voting-no-new-members-class-of-2021/

Baseball-reference.com

Cohen David. 2021. Baseball Hall of Fame rejects politically outspoken star Curt Schilling. Politico.com, Jan. 26. https://www.politico.com/news/2021/01/26/curt-schilling-baseball-hall-fame-462801

Escrito por Esteban Romero, 30 enero de 2021

Recuerdos de la carrera de Tom Lasorda

Mi sangre es azul como la de los Dodgers y
cuando muera iré como un gran Dodger al cielo.”
Tom Lasorda

Repasando las noticias de AP News el 8 de enero de 2020 me encontré con el triste anuncio del fallecimiento del lanzador zurdo Tom Lasorda, quien años después de retirado del juego activo fungió con mucho éxito como mánager de los Dodgers de los Ángeles.

Lasorda fue una figura muy popular en Cuba en la década de los 50, país en el que jugó sea en la Liga profesional cubana y como visitante con los Reales de Montreal de la Liga Internacional (AAA). Los cubanos de aquellas generaciones le recuerdan con respeto y simpatía.  

El lanzador zurdo Thomas Charles Lasorda nació el 22 de setiembre de 1927 en Norristown, Pensilvania, medía 178 cm, en el seno de una familia católica de cinco hermanos y debutó en ligas menores con los Weavers de Concord, liga Estado de Carolina del Norte (clase D), sucursal de los Filies. Luego fue reclutado por el servicio militar de su país y una vez desmovilizado los Dodgers vía waivers se hicieron de los servicios de lanzador, el que también defendía bien la inicial y era un bateador de tacto.

En 1948 lanzó para los azulejos de Schenectady, Liga Canadiense-Americana, donde logró la hazaña de ponchar a 25 adversarios en juego de 15 entradas. Desde 1950 se desempeñó con los Reales de Montreal, sucursal de los Dodgers en la Liga Internacional (AAA).

Con el equipo grande debutó el 5 de agosto de 1954, donde realmente no hizo nada del otro mundo, por lo que dos temporadas después pasó a los Atléticos de Kansas City, con los que lanzó en la temporada de 1956.

Sin llegar a ser una estrella en la Liga Internacional, Lasorda era muy laborioso y capaz de lanzar juegos prolongados de extra-innings.

En Cuba jugó en la temporada de 1951-52, para los Alacranes del Almendares, nuevamente nada del otro mundo, 3 ganados y 7 perdidos más una famosa tangana, que ocurrió en la primera entrada del juego del sábado 5 de enero de 1952 entre los Tigres del Marianao y los Alacranes.

Lasorda años después rememoró como fue aquella bronca con el gigante de 185 cm de altura, el inicialista cubano Chiquitín Cabrera. Lasorda le había arrimado dos lanzamientos a Cabrera, al segundo el cubano le fue arriba bate en mano. Lasorda relató: “Justo cuando estaba a punto de golpearme con su bate, le arrojé mi guante en la cara y lo tacleé. No sé cómo lo hice, pero lo levanté en el aire y lo giré.” En otra conversación, años después, dijo jocosamente: “Chiquitín no sabía que yo era el maestro de Bruce Lee.”

La tangana costó caro al árbitro principal, el norteamericano, Pat Padden de la Asociación Americana, quién en su afán por separar a los dos peloteros, cayó y quedó inconsciente. En realidad, Padden no estaba bien de salud y la fuerza realizada lo desplomó completamente. Finalmente fue hospitalizado y no volvió a ejercer por el resto de la temporada en la liga profesional cubana.

Lasorda y Cabrera fueron llevados a juicio al siguiente día, el juez le preguntó a Lasorda si quería presentar cargos contra el cubano, a lo que él respondió que quería volver a lanzarle. Si contó después otra cosa que no era cierto. Dijo haber sido invitado al Palacio Presidencial por Batista, quien le preguntó si había algo en que pudiera ayudarlo. Batista logró su golpe de estado el 10 de marzo de 1952, o sea más de 2 meses después de la bronca y cuando la temporada de la liga cubana había terminado en febrero. Pudiera ser que se haya equivocado de presidente y haya llamado a Prío Socarrás como Batista, o tal vez lo soñó.

Con los Azules volvió a lanzar en la temporada de 1958-59 cuando ganó 8 juegos y perdió 3, PCL de 1.89, trabajo que contribuyó a que el Almendares se alzara con la victoria del campeonato por última vez en su historia. En la Serie del Caribe en Caracas (1959), no ganó ni perdió, solo lanzó 3.1 entradas, justa que el Almendares también bien ganó.

Personalmente le recuerdo más lanzando para los Reales de Montreal frente a los Cubans en 1959. A partir del 18 de abril de 1959 se inició una serie de cuatro juegos entre los Reales y los Cubans en el estadio del Cerro. Los de Montreal venía con tres guerrilleros en sus filas, dos de ellos como primero y segundo bates, Ángel Scull (CF) y Edmundo Amorós (LF). El primer juego fue ganado por los anfitriones gracias a bateo de Carlos Paula sobre el abridor, amigo y rival al campo, el “guerrillero” guanabacoense René Valdés, más conocido como Látigo Gutiérrez en Cuba. El Látigo solo duró un tercio de juego. Al siguiente día, doble juego, aleluya, al estadio fuimos en grupo familiar. El primer juego dominical fue de nueva ofensiva de los Cubans, encabezada por Leo Cárdenas y el Haitiano González. Revisando en la prensa de entonces, el abridor de los Reales fue el derecho Ted “Babe” Birrer. Para el segundo desafío, hubo receta de zurdo, el boricua Roberto Vargas, al que los Cubans batearon y la altura de la mitad de juego llenaron las bases y con el Haitiano al bate. Otro zurdo vino de relevo, era Lasorda, guapo como siempre, pero eso no siempre funciona en el béisbol. Puso una bola alta en home y el Haitiano la rechazó con fuerza. La bola se iba abriendo, no podía creer que no cayera dentro, a mis ojos fue un foul, picó al fondo, en el espacio que había entre la grada del sol y la grada de la línea de primera, donde nos hallábamos, qué pena fue nuestra reacción. Equivocados estábamos, el árbitro de primera, internado, había decretado el fair, por lo que se convirtió en jonrón, un grand slam. Esas cuatro carreras sacaban a los Reales de juego prácticamente, pero Lasorda tiró su guante en el montículo y la emprendió con el árbitro, al final fue sustituido inmediatamente. Ese hecho se me quedó grabado.

Al siguiente día, lunes 20 de abril de 1959, Lasorda lanzó 14 entradas a los Cubans para vencerlos 2-1 finalmente. Era un lanzador muy laborioso y empeñado. Nuevamente en junio se enfrentaron Montreal y Cubans, esta vez en Montreal, y Lasorda dominó al Cuba 3-2 en juego del 8 de junio 1959.

Así y todo, se puede considerar que no fue ninguna estrella del pitcheo. En las mayores jamás ganó y perdió 4, con un WHIP de espanto, 1.87 y PCL de 6.48. En las Menores, en 14 temporadas, 11 de ellas en AAA, le fue mejor, 110-63.  Eso sí, era un lanzador muy perseverante.

En 1960 se retiró del juego activo y pasó a ser cazatalento para los Dodgers hasta 1965. Un año después debutó como director en Ligas Menores. Primero lo hizo con el Pocatello y Ooden en la Liga Pioneer, en 1969 dirigió a los Indios de Spokane en la Liga de la Costa del Pacífico (AAA), donde se mantuvo hasta 1971, y en 1972 dirigió los Dukes de Albuquerque en igual liga. En las Menores ganó 941 juegos ganados y 524 derrotas, para promedio de 1465 (.642).

En 1973 se convirtió en coach de tercera base de los Dodgers, dirigidos entonces por el legendario Walter Alston, quien se retiró en 1976 y cedió su puesto a Lasorda.

También desde 1972 hasta 1976, Lasorda dirigió a los Tigres de Licey en la invernal dominicana, donde triunfó en dos temporadas y se llevó el cetro de una Serie del Caribe. Previamente a esta dirección, fue timonel del Escogido en la temporada de 1970-71.  

En 1977 se llevó el triunfo en la Liga Nacional, pero tropezaron con los Yankees dirigidos por el ex-segunda base Billy Martin, que derrotaron al equipo de los Ángeles en 6 juegos. Lamentable, pues el juego de Dusty Baker con los Dodgers fue de otra galaxia, pero el de los mulos, que tuve la suerte de verlo jugar en 1979, era una aplanadora con Munston, Chambliss, Reggie Jackson, Willie Randolph y Bucky Dent entre otros.

La historia se repitió en 1978, nuevamente los mulos se llevaron la serie mundial en 6 juegos. Billy Martin decía que el día que Lasorda muriera y llegara a los cielos, vería que Dios era todo un yankee en el béisbol.

La cosa cambió en 1981 cuando se volvieron a ver las caras ambos equipos en la serie mundial y la sonrisa fue para los Dodgers en 6 juegos. Aquel equipo traía figuras que más tarde se destacaron como managers, como el receptor Mike Scioscia y el jardinero Dusty Baker, además del dominicano Pedro Guerrero, los lanzadores Fernando Valenzuela y Burt Hooton entre otros.

La segunda victoria de Lasorda en Serie Mundial fue en 1988 cuando en cinco juegos vencieron a los Atléticos de Oakland. Su balance como director, a lo largo de 21 temporadas con los Dodgers, fue de 1599 ganados y 1439 perdidos (.526), ganó 4 campeonatos de su ligar y 2 series mundiales. En dos temporadas fue escogido como manager de la temporada en la Liga Nacional.

A Lasorda le quedaba un compromiso en su carrera, dirigir al equipo de su país en unas Olimpiadas. El equipo Cuba se alzó con la victoria en las dos primeras olimpiadas, las de Barcelona (1992) y Atlanta (1996), pero los ejecutivos de EE.UU. pusieron mayor empeño para los de Sídney, Australia (2000), y decidieron nombrar a Lasorda como su director.

El 23 de setiembre de 2000 se enfrentaron las escuadras cubanas y estadounidenses, juego caracterizado por el dominio del pitcheo del cubano José Ibar. La victoria cubana no dejó lugar a dudas, 5-1, con un incidente desagradable entre el jardinero Ernie Young y el lanzador Ibar. Young consideró que Ibar le estaba pegando en exceso la pelota, algo normal en el béisbol y al que no le guste, que juegue ping pong, como dijo Antonio Pacheco Massó en una ocasión. El incidente pasó al olvido, Lasorda no intervino, seguramente diría que le había pasado lo mismo con un bateador cubano 48 años atrás. La derrota no pasó inadvertida para el manager derrotado.

Cuba y EE.UU. se volvieron a enfrentar en la gran final el 27 de setiembre de 2000. Servio Borges se decidió por Pedro Luis Lazo, algo que todavía hoy no logro entender, pero Lasorda sabía que tenía que poner un clavo llamado Ben Sheets, lanzador derecho de la Liga Internacional, con 21 años en ese momento. Nada pudieron hacer los cubanos, excepto Omar Linares, único que le logró conectar. Eran los primeros juegos olímpicos con bate de madera, nada de aluminio, pero la realidad es que Lasorda hizo la debida selección y Cuba cayó 4-0 en ese juego, donde solo conectó 3 hits.

Tres años antes de esa victoria en Olimpiadas, Lasorda había sido exaltado al Salón de la Fama por el Comité de Veteranos. Como ya se dijo, su muerte tuvo lugar el 8 de enero de 2020 a causa de un nuevo infarto cardiaco.

Fuentes

Anon. Tommy Lasorda. Baseballhall.org. https://baseballhall.org/hall-of-famers/lasorda-tommy

Anon. Tom Lasorda. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/l/lasorto01.shtml y https://www.baseball-reference.com/managers/lasorto01.shtml

Anon. 1959. Ted Wieand y Luis Arroyo vs Biber y Vargas. Diario de la Marina, pp 3-B.

Anon. 1959. Tom Lasorda derrotó anoche a los Cubans en duelo que tuvo catorce innings de particular duración. Diario de la Marina, 21 abril, pp 2-B.

Fagan Ryan. 2021. Five Tommy Lasorda stories from his playing days that you probably haven’t heard. Sporting News, Jan. 8. https://www.sportingnews.com/us/mlb/news/five-tommy-lasorda-stories-from-his-playing-days-you-probably-havent-heard/83sespbnorvw1omi0jk6qgkda

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Molina René. 1952. Dramatizando el juego, una riña entre Lasorda y Chiquitín Cabrera, ganaron los Azules 3-2. Diario de la Marina, 6 enero, pp 18.

Secades Eladio. 1952. Suplemento deportivo. Bohemia, 13 enero. pp 80-85.

Tigres del Licey. 2020. Entristecido el Licey por muerte de Lasorda. AtBat, 8 enero.

Escrito por Esteban Romero, 10 enero de 2020

Hank Aaron, una leyenda del béisbol de todos los tiempos

Al campo los negros son supergigantes del juego,
pero una vez llega el final de sus días de juego, es
el final de todo y nosotros tenemos que volver a
sentarnos en los asientos traseros del bus.”
Hank Aaron

Henry Louis Aarron más conocido como Hammerin´ Hank o el Martillo Hank fue un hombre nacido en Mobile, Alabama, el 5 de febrero de 1934, quien sufrió de los abusos del racismo antes y después de convertirse en pelotero. Desde niño se destacó como buen pelotero, lo mismo jugaba cualquier posición del cuadro como de los jardines. Debutó como semiprofesional en el equipo de los Atléticos de Pritchett, poco después lo hizo para los Osos de Mobile, donde se le pagaba un salario de 3 dólares por juego. Su posición entonces era el campo corto. En 1952 se integró al equipo de los Payasos de Indianápolis de la Liga Este Negro, lo hizo también como torpedero. Ya entonces los cazatalentos de los Bravos de Boston y de los Gigantes de Nueva York le habían echado el ojo al joven de 18 años.

Al final los Bravos le compraron el contrato a los Payasos y pasó a jugar con los Osos de Eau Claire de la Liga Septentrional (clase C), donde bateó para .336, incluido 9 cuadrangulares en 87 desafíos. Visto su rendimiento, los entrenadores entendieron que era mejor pasarlo a jugar la intermedia y subirlo a los Bravos de Jacksonville de la Liga Sur Atlántica (clase A). El joven pelotero respondió llevándose cuanto liderato pudo, excepto el de jonrones. Su liderato de bateo ascendió a .362, casi nada. 

Aaron mismo declaraba años después que sus primeros años en Ligas Menores no fueron nada fácil al no tener buena acogida en los equipos donde jugó. Por un lado, era ser negro, por el otro, era que lideraba y superaba a cualquier pelotero blanco en el terreno.

La temporada de 1952 fue la última para los Bravos de Boston, los que se convirtieron en Bravos de Milwaukee en 1953. En ese mismo año, el joven pelotero jugó en la liga invernal de Puerto Rico. La llegada de Aaron al equipo grande tuvo lugar en 1954, donde ya se encontraban algunos de los compañeros con los que jugaría buena parte de su carrera, entre ellos el antesalista Eddie Mathews, el inicialista Joe Adcock, el torpedero John Logan, y los lanzadores Warren Spahn y Lew Burdette. Se trataba de un equipo en plena construcción y con aspiraciones de victoria, algo difícil debido a la supremacía de los Dodgers y los Gigantes durante la primera mitad de la década de los 50.

El año de su debut, 1954, Aaron pudo comprobar el poder de sus compañeros de equipo Mathews y Adcock, los que conectaron 40 y 23 jonrones, respectivamente. Aaron jugó el jardín izquierdo y promedió .280 con 13 cuadrangulares. Una temporada después los Bravos le discutieron el título a los Dodgers, para quedar en el segundo lugar. Aaron despachó 27 jonrones y promedió .314, esta vez jugando el jardín derecho. Les puedo asegurar que sea Aaron como Eddie Mathews eran noticia permanente en los diarios cubanos. Se trataba de un equipo con un trío formidable de sluggers, incluido Adcock, quien en esa temporada se incluyó en el selecto grupo de sluggers con 4 jonrones en un juego.  

Nuevamente la tropa de Charlie Grimm volvió a discutirle el primer lugar a los Dodgers en 1956, pero infructuosamente. Así y todo, el trio del terror disparó 101 jonrones, 26 de ellos de Aaron, con 92 empujadas y el más alto promedio ofensivo en el equipo, de hecho conectó 200 imparables. Desde ese entonces había quedado conformado el one-two Mathews-Aaron, el que logró un total astronómico de 863 jonrones.

Los Bravos se cansaron de Grimm y le dieron el puesto a Fred Haney, remedio santo. Los de Milwaukee se llevaron su primer título en la Liga Nacional, esta vez ganando holgadamente sobre los Cardenales y los Dodgers, con ventaja de 8 y 11 juegos completos, respectivamente. En este conjunto, Adcock jugó solo 65 desafíos y su puesto lo cubrió el neoyorquino Frank Torre, hermano del conocido Joe Torre. Aaron bateó como quiso, 44 jonrones y 132 impulsadas, además de 118 anotadas, líder en esos tres departamentos, y promedio de .322, lo que le acreditó para llevarse su primer MVP de la Liga Nacional.

El ímpetu de los Bravos llegó a la Serie Mundial para enfrentarse a unos Mulos de Manhattan que no gustaban perder estas lides. Los Yankees de Casey Stengel vinieron con sus figuras ya establecidas, Yogi Berra, Mickey Mantle, Bill Skowron, Hank Bauer, Elston Howard entre otros, además del pitcheo de Bob Turley, Tom Sturdivant, Whitey Ford y Don Larsen.

Fue una serie mundial muy emotiva, los Yankees dieron el primer golpe de la mano del zurdo Whitey Ford, pero en el siguiente juego le tocó la suerte a los Bravos, donde Aaron sonó triple y empujó 1. Lew Burdette se anotó su primera victoria sobre el equipo con el que había debutado en 1950. En el tercer juego los Yankees apabullaron a los Bravos y los vencieron 12-3. A pesar de la derrota, Aaron sonó dos imparables, entre ellos jonrón con uno en base. En diez entradas, los Bravos se llevaron el cuarto juego 7-5, Aaron bateó de 3-2, incluido jonrón e impulsando 3 anotaciones. La victoria cayó en el décimo cuando los Bravos anotaron 3 carreras para dejar al campo a los Mulos, donde hubo jonrón de Eddie Mathews. Los Bravos se fueron delante al ganar el quinto juego 1-0, con lechada a la cuenta de Lew Burdette. Aaron volvió a batear de 3-2, aunque la impulsada correspondió a Joe Adcock. Los Yankees no se amilanaron, como de costumbre, para ganar 3-2 con pitcheo del veloz Bob Turley. Aaron conectó su tercer jonrón en este partido. Con la serie empatada, había que ganar el séptimo juego, Fred Haney no dudó en poner a Burdette nuevamente, con solo 3 días de descanso. La receta funcionó, los Bravos se llevaron el juego 5-0 y se coronaron campeones de la Serie Mundial de 1957, la cual fue televisada completamente por la TV cubana de entonces. Aaron se fue de 5-2 con una impulsada. Si Burdette fue el estelar del pitcheo y ganador del MVP, Aaron fue el hombre clave a la ofensiva. Sus números finales fueron de 28-11, promedio de .393, incluido triple y 3 jonrones, con 7 impulsadas.

En la temporada de 1958 Aaron siguió su paso, esta vez con 30 jonrones, 95 impulsadas y promedio de .326. Su equipo ganó nuevamente de forma holgada, 8 y 12 juegos de ventaja sobre los Piratas de Pittsburgh y los Gigantes de San Francisco, respectivamente. La Serie Mundial fue otro enfrentamiento contra los Yankees. Los Bravos comenzaron en punta, ganaron su primer juego 4-2, Aaron bateó un doble en 4 turnos al bate. El segundo partido fue una masacre de Mulos, 13-5, Aaron se fue de 4-2, con 2 anotadas. Bob Turley no aguantó la ofensiva despiadada de los Bravos. Cuidado que los Yankees no se dan por vencido, Don Larsen blanqueó a los Bravos 4-0, Aaron se fue en blanco, pero Warren Spahn le devolvió el galletazo con otra blanqueada a los Mulos, 3-0, Aaron se fue de 4-2 incluido doble. Bob Turley pintó a los Bravos 7-0 en el quinto juego, para poner la serie 3-2 a favor de los Bravos. Aaron se fue nuevamente en blanco. Los Yankees ganaron el sexto juego 4-3 en diez entradas y empataron la serie. El zurdo Warren Spahn sufrió jonrón del torpedero Gil McDougald en la décima entrada que decidió este partido. Aaron bateó de 5-3 con 2 impulsadas. El juego decisivo lo lanzó Don Larsen por los Yankees hasta el séptimo cuando fue relevado por Bob Turley para amarrar cortico a los Bravos y llevarse la victoria 6-2. Aaron se fue de 3-1. Esta vez Lew Burdette no tuvo igual suerte como un año antes.

Para Aaron y toda la tropa de los Bravos de Milwaukee fue su última aparición en serie mundial, lo que no significa que el extraordinario pelotero no brillara más, todo lo contrario. 

El 8 de junio de 1961 Eddie Mathews, Hank Aaron, Joe Adcock y Frank Thomas (no confundir con el homónimo de los Medias Blancas) se convirtieron en el primer cuarteto de bateadores en conecta cuatro jonrones consecutivamente

En lo sucesivo conectó batazos de todas dimensiones, empujó carreras a su antojo y demostró su clase como bateador y slugger. El autor tuvo la oportunidad de ver 7 derbys de jonrones, en los que Aaron participó. Eran derby de 9 innings entre dos bateadores. Aaron ganó 6 de estas confrontaciones, 4 de ellas viniendo de atrás. Su derrota llegó cuando Wally Post de los Filis le ganó el desafío 7-3. Aaron ganó un total de 13 500 dólares en todas esas competiciones, pero lo que más me llamó la atención fue la fuerza de sus muñecas, algo también reconocido por los distintos adversarios, entre ellos Duke Snyder, Al Kaline, Ken Boyer y el mismo Eddie Mathews.

Aaron asistió como jugador a 25 Juegos de Estrellas en sus 23 temporadas, 21 de ellas en la Liga Nacional. Fue el primer integrante del club de 3000 hits y 500 jonrones. Es líder en carreras impulsadas, 2297, y Total de Base, 6856. Disparó 755 jonrones y sobrepasó la marca de 714 establecida por el gran Babe Ruth.

Próximo a romper el record de Ruth, Aaron recibió varias amenazas de muerte. Los blancos no querían que un negro le arrebatara la gloria a un blanco, aunque se debe hacer constar que esa no habría sido jamás la actitud de Babe Ruth, como así lo hizo saber la viuda del gran slugger. Esto no era nada nuevo en un país donde el racismo ha prevalecido en muchos lugares del territorio nacional de EE.UU. Aaron mismo declaraba que se veía obligado a salir de los estadios por puertas traseras y que le acompañaban algunos escoltas.

Asì y todo tampoco llegó a ser tan querido como Mickey Mantle. Al comisionado de turno, Bowie Kuhn, poco le importó estar presente el día que Aaron rompía el record de jonrones de por vida en la MLB de Babe Ruth, un acto nada útil.

No importa, el destacado narrador de los Dodgers, Vin Scully, dijo en el momento del jonrón 715: “Qué momento más maravilloso para el béisbol. Qué momento más maravilloso para Atlanta y el Estado de Georgia. Qué momento más maravilloso para el país y el mundo entero. Un hombre negro recibe una ovación del profundo sur por haber roto el record de un ídolo del béisbol de todos los tiempos, es también un gran momento para todos nosotros y en particular para Henry Aaron”.

 La vida y obra de Aaron fueron ejemplo para muchos otros peloteros que aspiran llegar al estrellato. Aaron no tuvo necesidad de doparse para su bateo, no lo necesitaba, era un slugger natural, un martillo del bateo.

En los mismo derby de jonrones se puede apreciar el respeto que sentían por él otros peloteros que, él reciprocaba con humildad. En conversaciones con el locutor de estos eventos, Mark Scott, Aaron hablaba con normalidad, nada de autoalabanzas. Cuando veía que su adversario le estaba superando, solo decía, la competencia se hace más difícil.

Su autobiografía se titula I Had a Hammer (Si tuviera un martillo) publicada en 1990. Un poco que ese título coincidía con una famosa canción de los años 60, que fuera famosa cantada por Trini López en los EE.UU., Rita Pavone en Italia y Les Surfs en Francia. Los premios alcanzados son muchos y requerirían más espacio para poder mencionarlos todos, pero hay uno que, si no se puede omitir, fue su exaltación al Salón de la Fama en 1982 cuando logró un nivel de votación solo superado en el pasado por Ty Cobb. Aaron también se llevó la Medalla Presidencial de la Amistad en 2002.

La MLB introdujo el premio Hank Aaron en 1999 como medio de reconocimiento de los mejores jugadores ofensivos en cada liga.

La muerte del gran pelotero llegó el 22 de enero de 2021. Casi todos los diarios y páginas deportivas del mundo han rendido homenaje a este deportista. Cuatro ex-presidentes, Jimmy Carter, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama, además del actual presidente de los EE.UU., Joe Biden, tuvieron palabras de reconocimiento de la vida deportiva de este atleta. Aaron fue y es una leyenda del béisbol de todos los tiempos.

Fuentes

Anon. 2021. Hank Aaron. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/a/aaronha01.shtml

Bryant Howard. 2021. Hank Aaron’s lasting impact is measured in more than home runs. ESPN, Jan. 22. https://www.espn.com/mlb/story/_/id/30759337/hank-aaron-lasting-impact-measured-more-home-runs

Cabrera Tony. 2021. Vin Scully’s call on Hank Aaron’s 715th home run: ‘What a marvelous moment for the country’. Eyewitness news, Jan. 23. https://abc7.com/hank-aaron-vin-scully-home-run-call/9919439/

Eagle Ed. 2020. Teams that have hit four straight home runs. MLB.com, Aug 16. https://www.mlb.com/news/four-straight-home-runs-in-a-game-c268169128

Johnson Bill (s/a). Hank Aaron. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/hank-aaron/

Rucker Mark. 2021. There Are Hall of Famers, and Then There’s Hank Aaron. NY Times Jan 22. https://www.nytimes.com/2021/01/22/sports/baseball/hank-aaron-hall-of-fame.html?action=click&module=Top%20Stories&pgtype=Homepage

Escrito por Esteban Romero, 27 enero de 2021

Pete Gray, el pelotero de una sola mano

Pete fue un niño muy tenaz, el que pronto
aprendió a hacerlo todo con su brazo izquierdo,
incluido el deporte del béisbol.”
Anon.

 La afición beisbolera siempre se maravilló con la habilidad y pitcheo de Jim Abbott, hombre que fue parte importante de las selecciones amateurs de EE.UU. en 1997 y 1998, para luego lanzar durante 10 temporadas en la MLB. Abbott lo hacía todo con su mano zurda, aunque podía servirse de lo que le quedaba en la derecha para sostener su guante llegado el caso.

Sin embargo, muchos ignoran que antes de Abbott hubo otro pelotero que lo hacía igual, con la diferencia que carecía totalmente de mano derecha. Gray no era lanzador, de siempre jugó los jardines. Había nacido el 6 de marzo de 1915 en un sitio rural llamado Nanticoke, el cual se encuentra a unos 20 km de Scranton, Estado de Pensilvania. Sus padres eran lituanos, oriundos de Vilnius, de apellido Wyshner (el nombre original del pelotero era Peter J. Wyshner Jr.), los que como mano barata entonces se dedicaron a trabajar en las minas de carbón y también en los ferrocarriles. Si alguien tiene interés en saber en qué condiciones se trabajaba en esos lares, les invito a leer el libro “La jungla” del escritor Upton Sinclair.

A la edad de seis años, según describe Mel Marmer, Gray perdió el brazo derecho en un accidente mientras se subía al estribo de un camión de frutas y verduras. El conductor tuvo que detenerse de repente y Gray cayó y su brazo derecho quedó atrapado y destrozado en los radios de una rueda. Lo llevaron de urgencia al hospital, pero su brazo no pudo salvarse y fue amputado por encima del codo. Gray era diestro antes del accidente, por lo que tuvo que aprender a usar su brazo izquierdo para hacerlo todo.

Sus padres lo trataron como si fuera un niño normal, por lo que Gray se adaptó a su desgracia y aprendió también a jugar béisbol con una sola mano, la izquierda. El problema era al fildear la bola con el guante y de ahí lanzarla por lo que había que sacar el guante de la mano. Para eso Gray quitó el acolchado de su guante y lo situó en la punta de los dedos, con el meñique deliberadamente fuera del guante y así capturar la pelota, quitarse el guante y pasarla para tirar. Según Gray mismo aseveraba, el éxito estaba en que el meñique estaba doblado hacia arriba casi en ángulo recto.

Gray comenzó a jugar pelota en 1934 en un equipo de su localidad, lo hacía en el jardín central. Era efectivo ofensivamente, al extremo que alineaba como tercero al bate. No lo creerá, usaba un bate de 38 onzas, que manejaba con su mano zurda.

Su debut en pelota semipro fue en 1938 con un equipo de Scranton. Los cazatalentos le pasaban por el lado y como si no existiera. Dos años después se fue a Brooklyn, Nueva York para jugar en otro equipo semipro. Gray le dijo al manager, te doy 10 dólares, si no sirvo te quedas con ellos. El timonel del conjunto aceptó la oferta. Gray disparó dos hits, incluido jonrón. Al final del juego recibió 25 dólares.

Después del ataque de Pearl Harbor trató de servir en el ejército, pero sin éxitos, ser manco ya lo invalidaba. En ese período tuvo la suerte de ser visto por un cazatalento de la liga Canadiense-Americana, quien alabó el juego de Gray, pero ese ente no le dijo nada a sus superiores sobre la manquedad de Gray. Al final, con mucho escepticismo logró hacer el equipo de los zorros (Renards) de Trois Rivieres en 1942. Su ofensiva fue abundante, 61 hits en 160 vb y slugging de .413.

En setiembre de 1943 se publicó un artículo de Eladio Secades sobre Gray en la revista Bohemia, donde se alababa la actitud del pelotero y sus posibilidades de llegar a las Mayores. En ese año y en el siguiente Gray jugó para los Chickasaws de Memphis en la Asociación Meridional (entonces clase A1), donde bateó para .289 en 1943 y .333 en 1944.  Doc Pothro, manager del equipo de Memphis, comentó que los batazos de Gray eran líneas sólidas, todas ellas siempre con potencial se convertirse en extrabase.

Lo interesante es que Gray no cometió errores en 100 lances. Toda una excelencia defensiva en el jardín central. Secades relataba que Gray sabía retroceder y se estiraba en el momento justo para fildear los batazos difíciles, además de tener potencia en su brazo zurdo. A todas esas habilidades hay que agregar un mérito innegable, Gray no trasnochaba ni era dado a tomar bebidas alcohólicas, carecía de vicios.

Con tan buen juego y por el hecho de ser manco se convertía en una atracción para el público. Los estadios se llenaban al saber que Gray jugaría. Después de su extraordinaria campaña de 1944, los Carmelitas de St Louis no dudaron en adquirirlo por valor de 20 mil dólares.

El equipo de la Liga Americana, el que años después cambiara su sede para Baltimore, venía de ganar el campeonato de su liga en 1944 y de perder con sus vecinos, los Cardenales, la Serie Mundial 4-2. La idea era ver si se podía repetir el triunfo y atraer más concurrencia a los juegos en el Sportsman’s Park III con la presencia de Gray.

La realidad es que, al director de los Carmelitas, Luke Sewell, no le gustó mucho esa idea. Sewell lo puso a jugar el jardín izquierdo en el juego inaugural contra los Tigres, en el que bateó de 4-1, pero pasado las primeras 23 veces al bate, tenía solo 3 imparables y el banco no se hizo esperar. Gray odiaba que le cogieran lástima, entendía que debía ser tratado como cualquier otro pelotero.

El banco funcionó algo, ya que volvió al juego y bateó no poco en una racha que no duró mucho. Tampoco faltaron los graciosos y dispuestos a burlarse de Gray, pero no sabían que el muchacho no entendía de burlas. Uno de ellos fue el lanzador Sig Jakucki, al cual Gray derribó de un fuerte puñetazo por una burla. Le había puesto un pescado en el bolsillo del uniforme de Gray.

Con el regreso de muchos peloteros que se encontraban en los frentes de batalla durante la guerra, las posibilidades de Gray para continuar en el equipo grande se redujeron enormemente, por lo que fue bajado al conjunto de Toledo de la Asociación Americana (clase AAA), donde bateó para .250 en 48 juegos. En 1947 tuvo una disputa salarial y fue suspendido, entonces jugó algo para los Pioneros de Elmira de la Liga Oriental (clase A). Su última temporada en el béisbol organizado fue en 1949 con las Águilas de Dallas de la Liga Texas (clase AA). En lo sucesivo, se dedicó a jugar en equipos itinerantes hasta 1953.

Se sabe que una de las labores que Gray realizó después de su retiro del béisbol fue animar a los muchos lisiados de la guerra. Él los animaba a buscar formas de poder sobrevivir y de disfrutar los años aún por vivir. También sirvió de instructor de béisbol en centros educacionales.   

En 1986 se realizó un film para la TV sobre la vida de Gray, papel que fuera interpretado por Keith Carradine. William C. Kashatus escribió un libro sobre Gray llamado One Armed Wonder: Pete Gray, Wartime Baseball and the American Dream (Una maravilla de un solo brazo: Pete Gray, Béisbol en época de guerra y el Sueño Americano). Donde mismo nació, allí también falleció Pete Gray, a la edad de 87 años, el 30 de junio de 2002.  

Fuentes

Anon. 2018. Pete Gray: Baseball’s One-Armed Wonder. Sports History Weekly, June 29. https://www.sportshistoryweekly.com/stories/pete-gray-baseball-st-louis-browns-world-war-ii,527.

Baseball-reference.com. Pete Gray. https://www.baseball-reference.com/register/player.fcgi?id=gray–001pet

Marmer Mel. Pete Gray. SABR, https://sabr.org/bioproj/person/pete-gray/#_edn2

Secades Eladio. 1943. La maravilla de un solo brazo que puede llegar a las Grandes Ligas. Bohemia, 19 setiembre, pp. 38-39.

Escrito por Esteban Romero, 14 diciembre de 2020

 

Monte Irvin, una estrella dondequiera que jugó

Yo quería ser un verdadero jugador de béisbol.
No sabía si jugaría algún día como profesional.
No sabía si podría llegar a las Ligas Mayores.”
Monte Irvin

Cuando se hable de pelotero integral en el terreno de béisbol, un referente siempre será Montford Merrill Irvin, más conocido como Monte Irvin, cuyo juego fue también disfrutado por la afición cubana en las temporadas de la liga profesional de 1947 al 1949.

La dueña de las Águilas de Newark, la famosa Effa Manley, afirmaba que Irvin era el pelotero más cualificado por su equilibrado temperamento, carácter, habilidad, sentido de lealtad, físico, moral, edad y experiencias para haber sido el primer pelotero afro- estadounidense en jugar en las Grandes Ligas de los blancos. Como sabemos, Branch Rickey no era de la misma opinión y se decidió por Jackie Robinson. No obstante, Irvin estaba en la cantera principal para engrosar las filas de algún equipo ligamayorista.

Esta estrella beisbolera nació el 25 de febrero de 1919 en Haleburg, Alabama, en el seno de una familia de 13 hijos, Monte fue el octavo en la lista, de padre aparcero, de los que cultivaban un pedazo de tierra cedido por un terrateniente y que luego, a la hora de la cosecha, tenía que compartir sus ganancias con el dueño.  Monte Irvin como su familia conocieron la explotación despiadada y la violencia congénita de la sociedad del sur de EE.UU. Fue por esa razón, que la familia Irvin se vio en la necesidad de trasladarse al norte del país en busca de mejoras en todos los sentidos. Orange, Nueva Jersey fue el nuevo lugar de residencia, donde Monte inició la escuela, practicó hasta cuatro deportes, entre ellos el fútbol americano, lanzador de clase de la jabalina, además de otras especialidades de campo y pista, sin el béisbol dejar de ser su primera pasión.

Llegado a la escuela superior de Orange, ya medía 183 cm, Monte había decidido jugar béisbol en las Ligas Negro. Su posición fue el jardín central de las Águilas de Newark. Su debut se hizo con un nombre falso, Jimmy Nelson, para preservar su estatus de amateur. Siempre se le vio con habilidades para jugar perfectamente los jardines, pero la fuerza de su brazo y su rapidez le ayudaron también a jugar la antesala y el campo corto, esta última jugada en el año de su debut (1938).

En 1939 jugó mayormente la antesala y promedió .257 al bate, pero en las siguientes tres temporadas Monte se destapó al batear para .371 en 1940, .395 en 1941 y .412 en 1942. Le seguían pagando lo mismo, por lo que exigió un aumento salarial, el que no se llegó a materializar. Fue entonces que Monte decidió irse a México, donde los hermanos Pasquel le pagaban un buen pastón.

A partir de 1940 Monte jugó en cuatro temporadas de la invernal puertorriqueña, donde bateó con productividad, promedio de .322 y MVP en la temporada de 1945-46. Monte afirmaba que Puerto Rico le sirvió para prepararse mejor en el béisbol y poder llegar a las Grandes Ligas.

En México se sintió a sus anchas, no tenía problemas para albergarse en cualquier hotel, comer en cualquier restaurante, caminar por doquier, era bien pagado y con buen ánimo, su producción ofensiva no se hizo esperar en las filas de los Azules de Veracruz, donde se llevó la triple corona en 1942, promedió .397, conectó 20 jonrones e impulsó 79 carreras.

En 1943 casi no jugó, a México ni soñarlo, el servicio militar lo reclutó en el Servicio General de Ingenieros, todo el personal era afro, pero los jefes blancos, donde Monte tuvo que servir en la construcción de vías y puentes en Inglaterra, Bélgica y Francia. El pelotero en sus memorias se quejaba del maltrato que sufrieron los negros durante el servicio militar. Monte fue desmovilizado en setiembre de 1945 e inmediatamente se incorporó al juego activo con sus Águilas, ya entonces defendiendo el jardín derecho de su conjunto.

Su juego continuó en 1946 y con la alegría de la victoria. Las Águilas contaron con el eficiente pitcheo de Leon Day y el bateo descomunal de Monte Irvin (.404). La Serie Mundial fue un enfrentamiento de las Águilas contra los Monarcas de Kansas City, equipo que venía con dos lanzadores de experiencia y efectividad, Satchel Paige y Hilton Smith. Monte siguió suelto al bate, disparó 3 cuadrangulares y promedió .462. Su equipo se llevó la victoria en 7 juegos. En ese mismo año Jackie Robinson había debutado con los Reales de Montreal, sucursal de los Dodgers de Brooklyn. Jackie se preparaba para dar el gran salto en 1947. El famoso James Thomas Bell, más conocido como Cool Papa Bell, reafirmaba lo dicho por Effa Manley. No había pelotero joven negro con más habilidades que Monte Irvin, bueno al bate de tacto y de largometraje, buen corredor, buen brazo, podía hacerlo todo bien. Ese criterio era compartido por el gran receptor Roy Campanella.

No fue hasta 1949, tenía 30 años, que Monte Irvin fue contratado por los Gigantes de Nueva York. Como él decía, “debí haber llegado diez años antes”. En resumen, había jugado 10 temporadas en las Ligas Negro, donde promedió para .347.  

Previamente Monte jugó en la profesional cubana, con los Alacranes del Almendares. Su primera temporada fue en 1947-48, donde militó junto a peloteros de su liga como Sam Jethroe, Gene Benson, el tunero Cleveland Clark, Hiram González y el cienfueguero Charles Pérez en los jardines, mientras que en el cuerpo de lanzadores estaban Conrado Marrero, Octavio Rubert, René “Tata” Solís, Ángel “Catayo” González y Jorge Comellas entre otros, conjunto dirigido por Fermín Guerra, que quedó en el segundo lugar de la justa, aventajados por el Habana de Miguel Ángel González. El desempeño de Irvin en esta temporada fue modesto y por debajo de las expectativas. Promedió .242 y conectó solo 4 extrabases.

La temporada de 1948-49 el Almendares prácticamente aplastó a sus rivales y sacó cómoda ventaja de 8 juegos sobre los Leones del Habana. Monte Irvin fue pieza importante de la ofensiva de este equipo, conectó 30 extrabases, fue líder en jonrones en la justa (10) e impulsó 53 carreras, una menos que el líder, su coterráneo, Lennox Pearson. Junto con Al Gionfrido y Sam Jethroe conformaron un trío de lujo en los jardines. A continuación, vino la I Serie del Caribe, la que se efectuó en la Habana, donde Irvin volvió a demostrar su clase, bateó para .389, conectó 1 triple y 2 jonrones e impulsó 11 carreras.

Su inicio en el béisbol profesional de la MLB fue con los Gigantes de Jersey City de la Liga Internacional, donde bateó demasiado (.373) para dejarlo en ligas menores. Fue así que el 8 de julio de 1949 debutaba en la Liga Nacional. Para su suerte, en el equipo ya jugaba el jardinero Hank Thompson, el que en ese momento defendía la segunda base. Dicen que el manager Leo Durocher le dio la bienvenida y lo presentó al resto de los peloteros, entre ellos Johnny Mize, Bobby Thompson, Buddy Kerr, Larry Jansen y Sheldon Jones entre otros. Durocher les dijo que no le importaba el color de la piel de Irvin y Hank Thompson, lo que importaba era que jugaran bien a la pelota y aportaran a los triunfos del equipo. No estoy seguro de que Durocher haya dicho eso en ese momento, ya que igual discurso se dice que dio en el momento que Jackie Robinson entrenaba con los Dodgers en 1946.  

El debut de Monte Irvin se limitó a una comparecencia al cajón de bateo para recibir una base por bolas en juego contra los Dodgers en el Ebbets Field de Brooklyn. Al siguiente día, de emergente se ponchó. El 16 de julio nuevamente como emergente se fue en blanco. Finalmente, el 18 de julio abrió jugando la antesala y bateó de 4-2, incluido doble y una base por bolas. Era el inicio del despegue de la superestrella. Su primera temporada fue modesta realmente, promedio de .224 y ningún jonrón en 36 juegos.

En 1950 abrió jugando con los Gigantes de Jersey City, en 18 juegos promedió la bestialidad de .510 ofensivamente, incluido 32 extrabases. No había más remedio que subirlo con urgencia. En el equipo grande lo hizo bien, .299 de promedio, con 39 extrabases y 66 empujadas.

Para la campaña de 1951 Irvin tenía su posición como regular en los jardines. Hank Thompson defendía la antesala, mientras que en el jardín central se estrenaba un pelotero de nombre Willie Mays, que sonaría muchísimo. El receptor de reserva era el cubano Rafael Noble. Así que la tropa del Polo Ground se enriquecía con peloteros de las Ligas Negro, lo que ayudó a que los Gigantes ganara el título de la Liga, usualmente en manos de sus rivales Dodgers. Irvin bateó para .312, conectó 54 extrabases (24 jonrones) y fue líder en carreras impulsadas (121) en la Liga Nacional. Les tocó enfrentarse a los mulos de Manhattan en la Serie Mundial, en la que sucumbieron en 6 juegos. No obstante, Irvin bateó 11 hits en 24 veces al bate, incluido triple y 2 empujadas.

Comenzó a todo tren la campaña de 1952, llegó incluso a ser escogido al juego de las Estrellas, pero solo pudo participar en 46 juegos, ya que se fracturó el tobillo y fue baja por el resto de la temporada. Larry Hogan tenía toda la razón al afirmar que la baja de Irvin fue la brecha que permitió a los Dodgers volver a ganar el campeonato de la Liga Nacional en 1952.

A pesar de la caída de los Gigantes en 1953, cuando finalizaron quinto en la tabla de posiciones de la Liga, probablemente por la ausencia de Willie Mays al estar cumpliendo el servicio militar, Irvin regresó al juego activo, promedió .329, conectó 47 extrabases e impulsó 97 carreras.

Mays regresó en 1954 y los Gigantes tomaron su tamaño. Lograron llevarse el banderín con 5 juegos de ventaja sobre los peligrosos Dodgers. Mays resultó ser el MVP de la Liga Nacional, promedió .345 y disparó 87 extrabases, incluido 41 jonrones. Esta vez Monte Irvin bateó menos de lo acostumbrado (.263), pero puso su granito de arena con sus 35 extrabases y 64 impulsadas. Era el segundo título de Leo Durocher en 6 temporadas como timonel de este equipo.

El adversario en la Serie Mundial fueron los Indios de Cleveland, que venían dirigidos por el cubano-americano Al (Alfonso Ramón) López y que contaban con figuras eficientes como Beto Ávila, el inicialista Vic Wertz, el jardinero Larry Doby, el antesalista Al Rosen, y un cuerpo de lanzadores de alto calibre: Bob Lemon, Earl Wynn, Mike García y el veterano Bob Feller.

Los Gigantes no creyeron en Indios y después de un reñido primer juego, donde Willie Mays realizara el engarce de película, de espalda al home sobre batazo de Wertz en la octava entrada (única vez que falló el inicialista, se fue de 5-4, incluido triple y doble), los Gigantes se elevaron y en la décima entrada el emergente Dusty Rhodes le disparó jonrón con 2 en base al siempre eficiente Bob Lemon para lograr la primera victoria, triunfo que no pararía hasta la pollona en cuatro juegos. Irvin realmente no estuvo al nivel mostrado en la Serie Mundial de 1951. Solamente conectó 2 sencillos en 9 veces al bate e impulsó 2 carreras.

Las últimas dos temporadas de Irvin fueron de ofensiva aceptable, pero lejos del nivel mostrado de 1950 a 1953. A la edad de 37 años, con algunas lesiones en su físico, decidió retirarse del juego activo. Su última temporada fue con los Cachorros de Chicago, promedio de .271, con 31 extrabases y 50 impulsadas.

En las 10 temporadas acumuló 731 hits en 2499 veces al bate, incluido 97 dobles, 31 triples y 99 jonrones, con 443 impulsadas, promedio de .293 y OBP de .383.  

A su retiro se dedicó al trabajo de cazatalentos para los Mets durante 1967 y 1968. Más tarde se incorporó al trabajo de la MLB como ente de relaciones públicas, primer ejecutivo afro en esa organización.

Su exaltación al Salón de la Fama de México le llegó en 1972, mientras que en 1973 fue exaltado al Salón de la Fama de las Ligas Negro y al de Cooperstown por decisión de un comité especial para peloteros de las Ligas Negro. También fue exaltado al salón del béisbol de Puerto Rico. Más que esos premios, Irvin tiene uno muy preciado, ser bien recordado en todos los lugares donde jugó. El gran pelotero falleció a la edad de 96 años el 11 de enero de 2016 en Houston, Texas.

Fuentes

Anon (s/a). Monte Irvin. National Baseball Hall of Fame. https://baseballhall.org/hall-of-famers/irvin-monte

Anon (s/a). Monte Irvin. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=irvin01mon

Anon (s/a). Monte Irvin. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/i/irvinmo01.shtml

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Hogan Larry. 2015. Monte Irvin. Society for American Baseball Research. https://sabr.org/bioproj/person/monte-irvin/

Riley J.A. 1994. Biographical Encyclopaedia of the Negro Leagues Baseball. Carroll & Graf Publishers, Nueva York, p. 407-409.

Rodríguez Mayoral, L. 2020. Monte Irvin: Inmortal pelotero que siempre amó a Puerto Rico. Béisbol 101, 27 febr. https://www.beisbol101.com/monte-irvin-inmortal-pelotero-que-siempre-amo-a-puerto-rico/

Romero Esteban. 2019. El origen de las series del Caribe y el primer torneo en 1949. Deportescineyotros.com. https://deportescineyotros.com/2019/07/12/el-origen-de-las-series-del-caribe-y-el-primer-torneo-en-1949/

Escrito por Esteban Romero, 3 diciembre de 2020

Apuntes sobre Babe Ruth, el mejor slugger de todos los tiempos

Cada strike me acerca a un próximo jonrón.”
Babe Ruth

En estos días leía un artículo con muchos detalles del famoso Babe Ruth, salido al día siguiente de su muerte, lo cual me incentivó a leer un poco más de la vida de este pelotero, probablemente el más famoso en la historia de este deporte.

A la edad de 53 años falleció George Herman Ruth Jr., afectado de cáncer de garganta. Ocurrió el 16 de agosto de 1948 a las 7 de la noche y 1 minuto en hospital de Nueva York. El Bambino había caído en un estado inconsciente del cual no se recuperó. Dormía placenteramente, dicen los médicos, era como si se encaminara al cielo. Ruth llevaba convaleciente más de dos años hasta su fallecimiento.

Previamente lo atendió el sacerdote Thomas H. Kauffman del templo Santa Catalina y que había trabajado en el mismo orfelinato, donde transcurrió gran parte de la niñez de Ruth.

Al extraordinario bateador zurdo le habían llegado miles de mensajes de admiración y deseos por su recuperación, los que Ruth no pudo leer por el deplorable estado de salud en el que se hallaba.

El 13 de junio de 1948, a Ruth se le permitió asistir, ayudado de un bate como bastón para caminar, a un homenaje organizado en su memoria y festejar el 25 aniversario del Yankee Stadium (The house that Ruth built), así como retirar su número 3, y luego al estreno de una película sobre su vida, “The Babe Ruth Story (1948)” del director Roy Del Ruth, vaya coincidencia, y que fuera protagonizado por el casi siempre “villano” William Bendix, quien interpretó el papel de Babe Ruth en el filme. No obstante, los médicos sabían que sus días estaban contados y Ruth mismo lo sabía ya.

Ruth, nacido el 6 de febrero de 1895, era hijo de Kate Schamberger-Ruth y George Herman Ruth Sr., familia dueña de una taberna en Baltimore, la que tuvo ocho hijos, de los cuales solo sobrevivieron dos, George Herman y su hermana Mamie. Se dice que Ruth llegó a hablar alemán en su niñez. El ambiente familiar no era el mejor, el padre de Ruth era adicto al alcohol y violento en la casa, por lo que eso puede haber propiciado que a los 7 años el niño George fuera llevado a un orfelinato católico, la escuela St. Mary’s Industrial, donde su conducta no fue la mejor, pero se destacó en el béisbol, sea como lanzador o como bateador, ambas faenas realizadas como el mejor. Su fisionomía no era la de un atleta como tal, su tronco era grueso, con una barriga muy típica de un bebedor de lager y sus extremidades inferiores delgadas. Medía 188 cm y pesaba 97 kg.

Su debut en el béisbol organizado fue con el equipo de su ciudad natal, los Orioles de Baltimore, que jugaban en la Liga Internacional, entonces clase AA. Su gerente era Jack Dunn, descubridor de Ruth como pelotero. Fue allí, donde todos sus compañeros comenzaron a llamar a Ruth Jack’s newest babe (El más nuevo bebé de Jack Dunn), abreviadamente Babe, y otros italianizaron su apodo como Bambino, y fue tanta su fama como jonronero que se llegó a instaurar la palabra bambinazo para identificar a los largos jonrones. Sin embargo, existe otra versión que fue un cura de su orfelinato el que le puso ese mote de Babe. Otro apodo ganado, en inglés, fue The Sultan of Swat, algo así como el Sultán de la estaca por la potencia de sus batazos.

Pasó a Grandes Ligas cuando Dunn lo vendió por 25 mil dólares a los Medias Rojas de Boston en 1914, donde se desempeñó más como lanzador que como jugador de campo. En esa época su equipo se codeaba entre los mejores de las Grandes Ligas, vencedor en las Series Mundiales de 1915, 1916 y 1918, justas en las que Ruth lanzó 31 entradas, 29 escones consecutivos, ganó 3, no perdió y con WHIP promedio de 0.94 y PCL de 0.87. En la temporada regular de 1916 lanzó 9 espesas lechadas, record para lanzadores zurdos que se mantuvo vigente hasta que Ron Guidry lo empató en 1978.

Pero cosas de las finanzas ($$$), Harry Frazee era el propietario de los Medias Rojas y, a su vez, promotor de obras teatrales. Carecía de dinero para promover su obra teatral “No, no Nanette”. Realmente había concluido la I Guerra Mundial, la economía no marchaba nada bien, los ingresos de entradas al Fenway Park eran escasos, por lo que había que inventar los $$$. Ruth era un lanzador consagrado y su bateo de 29 jonrones en 1919 no pasó inadvertido para la gerencia de los mulos en Nueva York. El estelar pelotero exigía con razón aumento salarial, supongo que Frazee le haya respondido mentalmente: “No, no Babe”, parodiando la obra que quería llevar al teatro.

Fue así que Frazee sondeó al mercado con la idea de vender, nada de canje, a su nueva estrella del béisbol. Él no necesitaba a nadie para que jugara por Ruth, dinero contante y sonante sí hacía falta.

El Coronel Jacob Rupert, dueño de los Yankees, estaba ahí con plata suficiente para adquirir al Bambino. Fueron 100 mil dólares pagados al instante, algo que no fue reflejado en el contrato del 20 de diciembre de 1919. Rupert se hacía cargo textualmente de parte de la hipoteca del Fenway Park, la que rondaba los 300 mil dólares. Nada de esto sabía Babe Ruth, cuya venta ni siquiera pensó pudiera suceder. Se sintió menospreciado con toda razón y de ahí surgió su famosa maldición: “Nunca más ganaran otro título.”

Al pasar Ruth a jugar a una de los parques, tamaño cajetillas de cigarrillos, como así calificaba Mickey Mantle al Polo Grounds de Nueva York y al Ebbet Fields de Brooklyn, Ruth se sintió a sus anchas y logró conectar 54 jonrones en 1920, 59 en 1921 y 35 en 1922. Ruth halaba público y eso justificó y facilitó la construcción del New York Yankee Stadium, el cual se inauguró en 1923, donde las distancias entre el home y las cercas eran mayores.  Así y todo, en esa temporada Ruth disparó 41 jonrones, su equipo volvió a ganar el título por tercera ocasión consecutiva en la Liga Americana, mientras que ganaba su primer título de Serie Mundial al vencer a los Gigantes de Nueva York con 4 victorias y 2 derrotas. Los Gigantes habían ganado las dos anteriores series. Fue a partir de 1923 que comenzó la dinastía de los Yankees en Series Mundiales y en 1925 se creó el mejor one-two ofensivo de todos los tiempos con la inclusión de Lou Gehrig como inicialista en el equipo.

A Ruth le gustaba, como dirían los cubanos, el pachangueo y la gozadera con mucho tabaco, alcohol y estar arrimado a alguna fémina atractiva. Se había casado con una camarera, Helen Woodford, con la cual tuvo una hija adoptiva, Dorothy, pero eso no fue óbice para no continuar sus diversiones nocturnas. Ellos se separaron en 1925 y su ex-esposa murió en un incendio en 1929. Por otro lado, era caritativo con los pobres, señal que poseía buenos sentimientos.

Ruth tuvo sus altas y bajas, era algo normal en una persona que llevaba una vida caótica en el orden personal. Además, su comportamiento muchas veces dejaba que desear. Se le suspendió por siete semanas en 1922 por haberse ido a jugar en un partido de exhibición, ¿A quién se le ocurre? Pocos días después de su regreso tiró arena en la cara de un árbitro, algo que me hace recordar similar incidente hace algunos años en las series nacionales de Cuba.

Al parecer supo componerse, lo que contribuyó a que los Yankees ganaran los campeonatos de 1926, 1927 y 1928, temporadas en las que Ruth bateó 47, 60 (record) y 54 jonrones, respectivamente. Si bien los Yankees perdieron 4-3 la Serie Mundial de 1926 contra los Cardenales, en 1928 los mulos se convirtieron en una verdadera aplanadora, la que aplastó a los Piratas en 4 juegos de Serie Mundial. En esa temporada Gehrig disparó también 47 jonrones e impulsó 173 carreras, 8 más que Ruth, y eso que Gehrig era el cuarto bate y Ruth el tercero. En 1928 repitieron con pollona a costa de los Cardenales. 

De 1926 a 1932, Ruth no dejó de batear no menos de 41 jonrón por temporada, siete temporadas consecutivamente, y en su carrera con los Yankees siempre bateó más de 20 jonrones por temporada.

Ruth era muy seguro de lo que hacía. El 11 de agosto de 1929 predijo que conectaría su jonrón 500, lo cual logró frente a los envíos del lanzador Willis Hudlin de los Indios en el League Park de Cleveland, pero el más famoso fue el que disparó el 1 de octubre de 1932, en el tercer juego de la Serie Mundial, contra los Cachorros de Chicago. Ruth se paró en el home e indicó con el dedo las gradas del jardín central. Pocos segundos después se realizaba la hazaña, que muchos han desmentido, excepto Lou Gehrig, el que bateaba por detrás de Ruth en la alineación y confirmó el hecho.

Después de una pausa en victorias de campeonatos en la Liga Americana y Series Mundiales, la que se prolongó hasta 1932, los Yankees volvieron a ganar y propinaron su tercera pollona consecutiva en Series Mundiales, esta vez a costa de los Cachorros de Chicago. Ruth conectó 41 jonrones en esa temporada y 2 en la Serie Mundial, que sería la última en la carrera de Ruth como pelotero. Jugó hasta 1934 con los mulos y luego tuvo una temporada, su última, para olvidar en 1935 con los Bravos de Boston de la Liga Nacional.

Los Dodgers le contrataron como coach en 1938, aquello fue toda una debacle, sobre todo por las continuas disputas entre Ruth, y el torpedero y capitán del equipo, Leo Durocher, dos polos iguales se repelen. Durocher se hizo cargo de la dirección de este equipo en 1939 y ni soñar que fuera a traer a Ruth como auxiliar.  

A su retiro dejó muchos records ofensivos, algunos ya rotos, pero otros vigentes. Veamos:

  • 60 jonrones en temporada de 154 juegos.
  • Más jonrones en dos temporadas consecutivas, 60 en 1927 y 54 en 1928
  • Seis temporadas consecutivas como líder jonronero, de 1926 a 1931.
  • Más veces bateando dos o más jonrones en un juego: 72.
  • Más jonrones en una semana (9) en 1930.
  • Más veces (7) bateando tres jonrones en dobles juegos.
  • Más jonrones con las bases llenas (4) en una temporada
  • Más jonrones con las bases llenas (2) en dos juegos consecutivos
  • 177 carreras empujadas en temporada de 152 juegos.
  • Más temporadas como líder en carreras empujadas en la Liga Americana (1919, 1920, 1921, 1923, 1926 y 1928).
  • Más temporadas impulsando más de 100 carreras, de 1919 a 1933, exceptuando 1922 y 1925.
  • Más temporadas impulsando 150 carreras o más, de 1929 a 1931.
  • Más bases por bolas recibidas (451) en una temporada (1921).
  • Más extrabases en ligas mayores (1356)
  • Más extrabases (119) en una temporada (1921).
  • Más años de líder en extrabases en ligas mayores (9)

Estos y otros records más, algunos negativos por su condición de slugger en lo relacionado a los ponches recibidos, fueron los que logró en una carrera de 22 temporadas en las Grandes Ligas.

Ruth fue el pionero de la era de largometraje en el béisbol, antes de él hubo buenos bateadores de tacto, pero no sluggers como tal. El famoso pelotero Hank Greenberg, en entrevista, decía que cuando Ruth comparecía a la caja de bateo imponía respeto y temor a cualquier lanzador, era todo un Dios en el bateo.

Por esas tantas cualidades como excelente bateador fue que la Associated Press (AP) lo eligió atleta del siglo en 1999. Por eso, tampoco es errado afirmar que Babe Ruth fue el mejor slugger de todos los tiempos.

Se cuenta que más de 75 mil personas asistieron a la misa fúnebre en la Catedral de San Patricio. Su tumba, en el cementerio amurallado de la catedral de San Patricio, Manhattan, es visitado por miles de personas, las que dejan objetos varios, que incluye cerveza, whisky, cigarros, perros calientes y pizza de cebolla y pimiento.  

Fuentes

Anon. 1948. Parecía que dormía, y durmiendo pasó al cielo, dijo el sacerdote. Diario de la Marina. 17 agosto, pp 19.

Anon (s/a). Babe Ruth: biografia, record, equipos, funeral, y más. Personajeshistóricos.com. https://personajeshistoricos.com/c-deportistas/babe-ruth/

Anon. 2018. Se cumplen 70 años de la muerte de Babe Ruth. Medio Tiempo, 16 agosto. https://www.mediotiempo.com/beisbol/mlb/cumplen-70-anos-muerte-babe-ruth

Baseball-reference.com. Babe Ruth. https://www.baseball-reference.com/players/r/ruthba01.shtml

Sánchez Jesús. 2020. Los papeles del traspaso de Babe Ruth a los Yankees: 996.000 dólares. Marca, 28 abr. https://www.marca.com/otros-deportes/2020/04/28/5ea3030122601dfa358b45b5.html

Escrito por Esteban Romero, el 19 noviembre de 2020

MLB reconoce a las Ligas Negro, paso de justicia que también beneficia a la pelota cubana

La paz no es solamente la ausencia de la guerra;
mientras haya pobreza, racismo, discriminación y
exclusión difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz.”
Rigoberta Menchú (1959, Guatemala, premio Nobel de la Paz 1992)

Finalmente, la MLB reconoce a las Ligas Negro, las que eleva al más alto nivel, reconocimiento dado por el comisionado de la MLB, Rob Manfred, el pasado 16 de diciembre 2020. Eso significa que todos aquellos peloteros que jugaron en las siguientes siete ligas, desde 1920 a 1948, a saber:

  1. Liga Nacional Negro (1920-31)
  2. Liga de Color del Este (1923-28)
  3. Liga Negro Americana (1929)
  4. Liga Este-Oeste (1932)
  5. Liga Negro del Sur (1932)
  6. Liga Nacional Negro II (1933-48)
  7. Liga Negro Americana (1937-48)

Serán considerados como grandesligas, lo cual se revertirá en que el número de estos peloteros aumentará, como es el caso de Cuba, el mayor contribuidor extranjero en estas ligas.

Desde antes de que existiera este blog, el que suscribe mantuvo correspondencia con historiadores de las Ligas Negro en Kansas City. No tuve la oportunidad de ver jugar a Papa Cool Bell, Oscar Charleston, Pop Lloyd y otros muchos más, pero los vecinos y mi padre pudieron apreciar su juego para siempre afirmar su tremenda calidad. Es por eso que Deportescineyotros.com desde su creación ha sido un sitio que ha dado a conocer la labor de varios peloteros de Ligas Negro en la pelota cubana, por lo que, el reconocimiento de la MLB es igualmente de nuestra satisfacción y alegría. Es cierto que llegó tarde, pero más vale así.

Muchos peloteros de estas ligas llegaron viejos a las Mayores y no pudieron demostrar su calidad, otros, por el contrario, se destaparon y brillaron como los mejores. ¿Acaso existe algún pelotero superior a Willie Mays en integralidad? La calidad de hombres como Satchel Paige y Monty Irvin nadie la discute. Incluso luego llegaron superestrellas como Hank Aaron y Ernie Banks, de los últimos peloteros que jugaran en esas ligas.

En el caso de Cuba se presenta a continuación una lista de peloteros que jugaron a partir de 1920 en las Ligas Negro. Es muy probable que algunos no sean aceptados de haber jugado en Ligas Independientes, también puede que se haya omitido algún que otro pelotero involuntariamente. Aquellos que llegaron a jugar en las Mayores, como Miñoso, Rafael Noble y Héctor Rodríguez, no aparecerán en ese listado, donde sí hay nombres de peloteros desconocidos para las actuales generaciones de cubanos.

En la lista aparece el nombre del pelotero, lo más completo posible, la(s) posición(es) jugada(s), los equipos y los años correspondientes. Toda esa info tomada del listado aportado por Seamheads.com. Aclaro que en ese listado hay peloteros con lugar de nacimiento aún desconocido que, pueden ser cubanos. Tampoco se incluyen los peloteros cubanos que jugaron en equipos de ligas independientes hasta 1919, ya que el reconocimiento parte desde 1920 cuando Rube Foster creó la Liga Nacional Negro.

De todas formas, para aquellos interesados en este tema, les recomiendo leer:

https://deportescineyotros.com/2015/11/23/los-peloteros-extranjeros-en-la-pelota-cubana/
https://deportescineyotros.com/2015/11/27/los-peloteros-norteamericanos-en-la-pelota-cubana-ii-el-aporte-de-las-ligas-negro-de-ee-uu/
https://deportescineyotros.com/2015/11/30/los-peloteros-norteamericanos-en-la-pelota-cubana-iii-el-aporte-de-las-ligas-negro-de-ee-uu/
https://deportescineyotros.com/2015/12/11/los-equipos-con-nombre-de-cubans-o-cubanos-en-las-ligas-negro/
https://deportescineyotros.com/2016/08/08/ellos-brillaron-en-las-ligas-negro/
https://deportescineyotros.com/2020/02/18/en-el-centenario-de-las-ligas-negro-de-beisbol/

En deportescineyotros.com también encontrarán información sobre la labor de peloteros de esas ligas, como Raymond “Jabao” Brown, Monte Irvin, Henry “Pop” Lloyd, Jud Wilson, Jackie Robinson, Luke Easter, Johnny Wright, Sam Bankhead, Frank Duncan, Bruce Petway, Oscar Levis, Juan “Tetelo” Vargas, Henry Kimbro, Lennie Pearson, Terris McDuffie y Sam Jethroe, así como de otros cubanos, como Alejandro Oms, Orestes Miñoso, Silvio García, Rafael Noble, Claro Duany y Lorenzo “Chiquitín” Cabrera.

A continuación, el listado prometido. Cualquier sugerencia o corrección será bien recibida, la lista no es absoluta.

Lista de peloteros cubanos que jugaron en Ligas Negro en el período de 1920-48[1]

  1. Gabriel Aballí, P, Stars of Cuba (1930)
  2. Eufemio Abreu, C, Cuban Stars (1921), Cuban Stars West (1923-25)
  3. Juan Abreu, RF, Stars of Cuba (1930, 1931), Cuban Stars East (1932, 1933)
  4. Ángel Alfonso, “Cuco”, INF., Cuban Stars West (1924-26), Cuban Stars East (1927, 1929), Cuban Stars West (1930)
  5. Rogelio Alonso, RF, Cuban Stars West (1927-30)
  6. Avelino Álvarez, P-OF, Cuban Stars East (1936)
  7. Raúl Álvarez Rafael, P, Cuban Stars West (1924-25), Cuban Stars East (1927), Stars of Cuba (1930-31), Cuban Stars East (1932)
  8. Pedro Arango López, INF., Cuban Stars West (1925), Stars of Cuba (1931-32), Cuban Stars East (1932-33), New York Cubans (1934, 1939)
  9. Mario Arencibia, OF, New York Cubans (1948)
  10. Mario Ariosa, OF, New York Cubans (1947)
  11. Pedro Ballester Pascual, SS, New York Cubans (1948)
  12. Joaquín Barceló, P, All Cubans (1921)
  13. Bernardo Baró Cuban Stars-West (1917-1921), Cuban Stars-East (1922-1929), Monarcas Kansas City (1930)
  14. Isidro Marcelino Bauza Cárdenas, INF, Cuban Stars East (1930)
  15. Agustín Bejerano Cuban Stars East (1928-29)
  16. Plácido Bernal, P, New York Cubans (1941)
  17. Carlos Blanco New York Cubans (1938, 1941)
  18. Heberto Blanco New York Cubans (1941-42)
  19. Lucas Boada Gómez, OF, Cuban Stars East (1920), Cuban Stars West (1922-24)
  20. Ramón Bragaña, P, Cuban Stars (1928-30), NY Cubans/Cleveland Buckeyes (1947)
  21. Lorenzo “Chiquitín” Cabrera, 1B, New York Cubans (1947-50)
  22. Rafael Cabrera Gómez, CF, Cincinnati- Payasos Indianápolis (1944), Payasos Indianápolis (1948)
  23. Evelio Calderín, P, Cuban Star East (1924)
  24. Benito Calderón, C, Cuban Stars West (1926-27)
  25. Francisco Javier Campos Toledo, “Tatica”, P, Cuban Stars East (1920)
  26. Roberto Campos, OF, Cuban Stars West (1923)
  27. Denio Cantón, P. New York Cubans (1941)
  28. Avelino Cañizares Martínez, SS, Buckeyes Cleveland (1945)
  29. Esterio Caraballo, OF, Cuban Stars East (1937), New York Cubans (1939)
  30. Lucio Francisco Cárdenas (Panchito), C-1B-OF, Cuban Stars East (1924-27)
  31. Clemente “Sungo” Carrera González, 2B-3B-OF, New York Cubans (1938), Cuba Stars (1939), New York Cubans (1940-41)
  32. Luis Castro, C, Cuban Stars East (1929-30)
  33. Cleveland Clark Steele, OF, New York Cubans (1945-48)
  34. Carlos Celestino Susé Cuesta, más conocido como Carlos Colás, C, New York Cubans (1941)
  35. José Luis Susé Cuesta, más conocido como José Colás (hermano de Carlos), CF, Medias Rojas Memphis (1947-48)
  36. Severo “Pete” Córdova, 3B, Kansas City Monarchs (1921), Cleveland Tate Stars (1923)
  37. Francisco Correa Hernández INF. Cuban Stars West (1928), Pollock’s Cuban Stars (1932), Cuban Stars East (1933-34), New York Cubans (1935-36)
  38. Aurelio Cortés, C, Cuban Stars West (1928-30), Cuban Stars East (1935)
  39. Ramón Couto Florida, C, New York Cubans (1935)
  40. Alejandro Crespo Quiñones, OF, New York Cubans (1940, 1946)
  41. Rogelio Crespo Hernández, 2B-3B-OF, Cuban Stars East (1926, 1927)
  42. Clemente de la Cruz Delgado, RF, Cuban Stars East (1937)
  43. Basilio Cueria Obrit, 2B-1B, All Cubans (1921), Cuban Stars West (1922),
  44. Pelayo Chacón Cortina 2B-SS, Havana Cuban Stars (1920), Gigantes Hilldale Filadelfia (1920), Cuban Stars East (1921-27, 1930-31)
  45. Fernando Díaz Pedroso (El Bicho), OF, New York Cubans (1945-47)
  46. Heliodoro Díaz (Yoyo), P, Cuban Stars de la Habana (1928), New York Cuban Stars (1933)
  47. Pedro Díaz Ramos, RF, Cuban Stars West (1930), Stars of Cuba (1931), Pollock’s Cuban Stars (1932), Cuban Stars East (1934, 1937)
  48. Martín Dihigo Llanos INF-OF-P, Cuban Stars East (1923-27), Grises Homestead Grays (1928), Hilldales Filadelfia (1929-30), Cuban Stars East (1930), Hilldales Filadelfia (1930-31), New York  Cubans (1935-36, 1945)
  49. Reinaldo Drake (nombre real Reinaldo Verdes Drake), LF, Cincinnati- Payasos Indianápolis (1945-47), Payasos Indianápolis (1948)
  50. Valentín Dreke, OF, Cuban Stars West (1920), Cincinnati Cuban Stars (1921), Cuban Stars West (1922-25)
  51. Ignacio Domínguez, P, All Cubans (1921)
  52. Claro Duany Yedra, OF, New York Cubans (1944, 1947)
  53. Juan Eckelson Cruz, P, Cuban Stars West (1925)
  54. Luis Entenza, C-OF, Cuban Stars West (1927-28)
  55. Carlos Etchegoyen Herrera, 2B, Cuban Stars East (1930), Cuban Stars West (1931-32), Cuban Stars (1935), Cuban Stars East (1935)
  56. Julián Ramiro Fabelo, 3B-SS, Cuban Stars East (1916-21, 1923)
  57. Isidro Fabré Frontondona  New York Cuban Stars (1918, 1921-24, 1928, 1933-34) 
  58. José María Fernández Marín New York Cubans (1944-45)
  59. Lorenzo Fernández Marín Cuban Stars East (1932-34, 1936), New York Cuban Stars (1935, 1939, 1943-44), New York Black (1946)
  60. Pablo Fernández, P, Cuban Stars West (1923)
  61. Pedro Ferrer, 2B-OF, Cuban Stars East (1925)
  62. Rafael Figarola, C-LF-SS, Cuban Stars West (1923)
  63. Pedro Formental Sarduy Medias Rojas de Memphis (1947-49)
  64. Mauricio Funes Hernández, OF, Cuban Stars West (1925), Stars of Cuba (1929, 1930)
  65. Domingo Gámiz Cabrera, P, Cuban Stars East (1925)
  66. Márgaro Gámiz, C, Gigantes Harrisburg (1926, 1927), Tigres Filadelfia (1928), Medias Negras Baltimore (1929)
  67. Joaquín “Chano” García, 2B, Gigantes Atlantic City Bacharachs (1926), Gigantes New York Lincoln (1929)
  68. Manuel García Carranza (Cocaína), P, Cuban Stars West (1926, 1927), New York Cubans (1935)
  69. Silvio García Rendón, 3B-SS-P, New York Cubans (1936, 1940, 1946-47)
  70. David Gómez Benítez, P, Cuban Stars West (1925-27), Tigres Filadelfia (1928)
  71. Marcelino Guerra OF-1B-C, Cincinnati Cuba Stars West (1920-21), Cuban Stars West (1922-23), Cuban Stars Havana (1924)
  72. José Gutiérrez, RF, Cuban Stars West (1926)
  73. José Haddad, OF, Cuban House of David (1931)
  74. Rafael Hechevarría, 1B, Cuban Stars East (1937)
  75. Ramón Napoléon Heredia Ponce de León, INF., New York Cubans (1939-41, 1945)
  76. Alberto Marcial Hernández Gómez, OF, New York Cubans (1941)
  77. José “Cheo” Hernández, RF-P, Cuban Stars West (1920)
  78. Ramón Hernández, 3B, Cuban Stars West (1929, 1930)
  79. Bienvenido Jiménez, 2B-SS-OF, Cuban Stars West (1916-20), Cincinnati Cuban Stars (1921), Cuban Stars East (1924) y Cuban Stars West (1928)
  80. Eusebio Jiménez Peñalver, B-3B-OF, Cuban Stars East (1920), Cincinnati Cuban Stars (1921), Cuban Stars East (1922),
  81. José Junco Casanovas, OF-P, Cuban Stars East (1920-22)
  82. Pedro Lanuza, C, Cuban House of David (1931), Pollock´s Cuban Stars (1932)
  83. Agapito Lázaga, P, Cuban Stars West (1922)
  84. Julio Leblanc Vargas, P-C-1B-OF, Cuban Stars West (1919-21), Cuban Stars (1921)
  85. Juan León, OF, New York Cubans (1948)
  86. Rogelio “Mantecao” Linares, OF-1B, New York Cubans (1940, 1943-46)
  87. Armando López, P, Cuban Stars East (1923, 1924)
  88. Candido Justo López Fregueda, OF, Cuban Stars Havana (1928), New York Cuban Stars (1933-34)
  89. Raúl López, P, New York Cubans (1948)
  90. Ventura López, P, Cuban Stars West (1929)
  91. Jesús Lorenzo, P, Cuban Stars West (1929, 1930)
  92. Carlos Prudencio Martínez Gómez, P, Cuban Stars West (1918, 1920), All Stars Cuban (1921), Cuban Stars East (1922)
  93. Francisco Martínez, P, Cuban Stars East (1935, 1937)
  94. Maleno Martínez, 3B, All Cubans (1921)
  95. Salvador Massip, 1B, Cuban Stars East (1925), Stars of Cuba (1930-35)
  96. Lázaro Medina, Cincinnati- Payasos Indianápolis (1944, 1945)
  97. José de la Caridad del Valle Méndez, P, Gigantes Americanos Chicago (1918), Estrellas Detroit (1919), Monarcas Kansas City (1920-26)
  98. Pablo “Champion” Mesa, OF, Cuban Stars East (1921-27) 
  99. Helio Mirabal, SS-3B-OF, Cuban Stars East (1934), New York Cubans (1939-40)
  100. Juan Mirabal (Juanelo), P, New York Cuban Stars (1921-24, 1928)
  101. Jesús “Chu” Miralles, P, Cuban Stars East (1935, 1937)
  102. Esteban Montalvo, OF, Barones Negros Birmingham (1920), Cuban Stars West (1923-25), Gigantes New York Lincoln (1927), Cuban Stars West (1928)
  103. Ismael Morales, OF, Cuban Stars East (1932)
  104. Eugenio Morín, C, Cincinnati Cuban Stars (1921), Cuban Stars West (1922),
  105. Tomás Vicente de la Noval (Pipo), RF, Cuban Stars East (1935)
  106. Francisco Alejandro Oms Cosme, OF, Cuban Stars (1917, 1922-34), New York Cubans (1935-39)
  107. Juan Padrón Acosta, P, Cuban Stars East (1920-22), Chicago American Giants (1924, 1925), ABC Indianápolis (1926)
  108. Pedro Armando Pagés Ruiz (El Gamo), New York Cubans (1939, 1947)
  109. Alcibiades Palma, P, Cuban Stars West (1930)
  110. Agustín Parpetti, 1B-OF, Monarcas Kansas City (1921), Gigantes Bacharach Atlantic City (1923)
  111. Teodoro Manuel Parrado, P-1B, Cincinnati Cuban Stars (1921), Cuban Stars West (1922), Cuban Stars East (1927)
  112. Pedro Pastor, P, Cuban Stars West (1924)
  113. Eustaquio “Bombín” Pedroso, P-1B-OF-C, Cuban Stars (1910, 1912-17, 1922-24)
  114. Rafael “Sungo” Pedroso, C-1B, Cuban Stars West (1926, 1927), Cuban Stars East (1928), Stars of Cuba (1929-1930)
  115. Mario Agapito Peré Peré, 3B, Cuban Stars East (1935)
  116. Javier Pérez Larrinaga, INF., Gigantes Bacharach Atlantic City (1933-34), Águilas Brooklyn (1935), New York Cubans (1935), Grises Homestead (1937-38), New York Cubans (1942-45)
  117. José Pérez (Pepín), 1B-C, Cuban Stars East (1922), Cuban Stars West (1924-25), Cuban Stars East (1928-29), Stars of Cuba (1931), Cuban Stars East (1932-37)
  118. Bartolo Portuondo, INF., Monarcas Kansas City (1920-22), Cuban Stars East (1923-27)
  119. Ramiro Ramírez Estenor, CF, All Cubans (1921), Gigantes New York Bacharach (1922), Medias Negras Baltimore (1923), Gigantes New York Bacharach (1924), Cuban Stars West (1925), Cuban House of David (1931), Pollocks´s Cuban Stars (1932, 1933)
  120. Manuel Rigal, SS, Cuban Stars West (1922-23, 1927)
  121. Matías Ríos, 3B, Cuban Stars West (1916-24)
  122. Antonio Rodríguez, el Pollo, INF., Cuban Stars East (1935), New York Cubans (1939)
  123. Vicente Rodríguez Valera, el Loco, C, Cuban Stars West (1916-23)
  124. Ramón Rojas Aranguren, OF, Cuban House of David (1931), Pollock´s Cuban Stars (1932), Cuban Stars East (1935)
  125. Domingo Julio Rojo, C, Gigantes Atlantic City Bacharach (1920-22), Medias Negras Baltimore (1923-26), Gigantes Nueva York Lincoln (1928 y 1930)
  126. Jacinto Roque, OF-C, Cuban Stars West (1929, 1931-32), Cuban Stars (1933), Cuban Stars East (1933, 1935), New York Cubans (1937)
  127. Ramón Rojas Aranguren, OF, Cuban House of David (1931), Pollock´s Cuban Stars (1932), Cuban Stars East (1935)
  128. Basilio Rosell, el Brujo, P, Cuban Stars West (1927-28), Cuban Stars East (1929)
  129. Antonio Ruíz Pérez, el Loco, Cincinnati- Payasos Indianápolis (1944)
  130. Silvino Ruíz, P, Cuban Stars East (1928-29, 1937), New York Cubans (1939-41)
  131. Wilfredo Salas, P, New York Cubans (1948)
  132. Lázaro Salazar Vázquez, P-OF, Cuban Stars (1930-34), New York Cubans (1935-37)
  133. Manuel Salvat, 2B, Cuban Stars East (1925)
  134. Anastasio Santaella Mendoza, INF., New York Cubans (1935, 1936)
  135. José Sardá, P, Cuban Stars East (1935), Cuban Stars (1935)
  136. Felipe Sierra, 2B, Cuban Stars West (1922-30)
  137. Pedro M. Silva, P, All Cubans (1921), Cuban Stars West (1922),
  138. Miguel Solís, INF., Cuban Stars East (1928-36), New York Cubans (1940)
  139. José “Cheché” Suárez, P, Cincinnati Cuban Stars (1921)
  140. Antonio Susini, OF, All Cubans (1921)
  141. Julián “Recurvón” Terán Susel, P, Cuban Stars East (1921-23), Cuban Stars West (1924)
  142. Armando Torres Batista, P, Cuban Stars East (1937), New York Cubans (1939)
  143. Luis Eleuterio Tiant Bravo, P, Cuban Stars West (1930-1932), Cuban House of David (1934), New York Cubans (1935-1936, 1939-1940, 1943, 1945-1947)
  144. Cristóbal Torriente Torriente, OF-P-1B, Cuban Stars (1914-17), Gigantes Americanos de Chicago (1918-25), Monarcas Kansas City (1926), Estrellas Detroit (1927-28), Gigantes de La Unión Wilkerson (1929-30), Crackers Negros Atlanta (1931), Cachorros Cleveland (1932)
  145. Fermín Valdés Peña, 2B-SS, Cuban House of David (1931), Pollock’s Cuban Stars (1932), New York Cubans (1935, 1939), Cincinnati- Payasos Indianápolis (1944)
  146. Lucio Valdés, P, Cuban Stars East (1920)
  147. José Sotero Vargas (Huesito), OF, Cuban Stars East (1935), New York Cubans (1939, 1944)
  148. Orlando Clemente Varona Fleitas, SS, Medias Rojas Memphis (1948)
  149. Armando Bernardo Vázquez Cotilla, 1B, Cincinnati- Payasos Indianápolis (1944-45), New York Cubans (1945), Cincinnati- Payasos Indianápolis (1946), New York Cubans (1948)
  150. Mario Veitía, 3B, Cuban Stars East (1936)
  151. Manuel Villa Campos, 2B-OF, Cuban Stars Havana (1909, 1912-15, 1918-19, 1922)
  152. Leovigildo Xiqués Lugo, OF, Cincinnati- Payasos Indianápolis (1944, 1946-47)

Si estos 152 cubanos se aceptan como grandesligas, Cuba tendría un total de 370 peloteros.  Aun así, solo superaría a Puerto Rico, que posee 270 peloteros, aunque también su número aumentaría, pero muy distante del cubano. Venezuela posee 424 y República Dominicana 789, en ambos casos también habrá un ligero aumento en esas cifras, por lo que Cuba queda como cuarto país en peloteros en la MLB.

Fuentes consultadas

Otero J.A. 2020. Día histórico en el béisbol: MLB reconoce finalmente a las Ligas Negras. Elfildeo.com. https://elfildeo.com/mlb/mlb-reconoce-negro-leagues-ligas-negras-records-2020-noticias-espanol/153764/2020/

Riley J.A. 1994. Biographical Encyclopaedia of the Negro Leagues Baseball. Carroll & Graf Publishers, Nueva York, p. 478.

Seamheads.com.

Escrito por Esteban Romero, 19 diciembre de 2020


[1] Se omiten todos aquellos peloteros de estas Ligas que posteriormente jugaron en Grandes Ligas

Sam Jethroe, la estrella que no alcanzó a brillar en la MLB

El béisbol va de la pobreza a la riqueza un día
y al siguiente todo puede ser a la inversa.”
Casey Stengel (director de los Yankees de NY en los 50)

Aquellos que visitan con frecuencia las páginas de béisbol de este blog deben recordar el nombre del pelotero objeto de este artículo. Es otra de las grandes figuras salidas de las Ligas Negro y que los cubanos del pasado tuvieron la suerte de ver jugar en el Estadio del Cerro.

Samuel Jethroe nació el 23 de enero de 1917 en el condado de Lowndes, Estado de Mississipi, en el seno de una familia de agricultores, la que se trasladó a St Louis, donde el padre de Sam había comprado una finca. La madre trabajó en la trilla de nueces y también llegó a trabajar como mucama. Respecto a la fecha de nacimiento hubo sus confusiones, ya que unos historiadores lo daban como nacido en 1920, otros en 1922, en fin, un problema muy usual el de las certificaciones de nacimiento en el pasado. El censo de 1930 daba a Jethroe con 13 años de edad.  

A su paso por la escuela superior, Jethroe llegó a jugar fútbol americano, baloncesto, boxeó y béisbol. Fue su padre quien le enseñó el arte de jugar al béisbol.

Su debut en el béisbol fue jugando en la pelota semipro con los East St Louis Colts y con los Gigantes de St Louis como receptor y bateador ambidextro. Jethroe gustaba ver los juegos de los Cardenales, sobre todo cuando lanzaba Dizzy Dean, para eso se iba al estadio y a través de un agujero podía ver parte del juego. Además, era vecino del futuro jardinero de los Yankees, Hank Bauer. Llegaron a jugar en partidos de barrio, pero Bauer logró ascender, mientras que a Jethroe le tocó las Ligas Negro.

Su llegada a esas Ligas fue en 1938 con el Indianapolis ABC, pero su establecimiento como pelotero de este circuito fue como jardinero central en los Castaños (Buckeyes) de Cincinnati-Cleveland en 1942. Se dice que lideró varios departamentos ofensivos, aunque era muy desesperado y se tomaba muchos ponches. Realmente es difícil de saber cuáles, ya que los numeritos aportados por Seamhead.com no enseñan nada superlativo ofensivamente, bateador sobre los .290 y no más. Es conocido que las estadísticas nunca fueron el fuerte en las Ligas Negro.  Algunas fuentes informan que Jethroe bateó para promedio de .353 en 1944, otras dan un resultado superior, .368.

A partir de 1943, Jethroe no bajó de los .300, excepto en 1946 (.225) y 1948 (.286). A su vez, demostró sus habilidades como corredor en las bases, buen fildeador en el jardín central, aunque con un brazo no muy potente. Su mejor temporada en Ligas Negro fue en 1945 cuando resultó campeón de bateo (.393), disparó 35 dobles, 10 triples, 7 jonrones, empujó 90 carreras y robó 52 bases. En 1947, volvió a brillar al batear para .353, con slugging de .601. De por vida en Ligas Negro, bateó para .345. según el museo del béisbol de las Ligas Negro. Sin embargo, Seamheads.com sitúa su promedio general en 308.

Su velocidad le ganó varios apodos, como fueron Jet, Hombre Mercurio, Cometa de color, Piernas de ratero, este último es como decir ladrón de gallinas en Cuba. El estelar lanzador Don Newcombe decía que más veloz que Jethroe no había pelotero alguno. Incluso los historiadores gustan comparar a Jethroe con el famoso Papa Cool Bell, otro de los que volaba en las bases.

Sin embargo, a Jethroe le llamaron Sambo, apodo que corresponde a aquellos que tienen las piernas arqueadas. Correctamente en español el término es zambo, pero como los latinos no saben diferenciar la Z, S y C en la pronunciación, en cubano es Sambo. ¿Era Jethroe realmente zambo? ¿Cómo explicar, de serlo, su velocidad en las bases? En Cuba se conoce del caso del pelotero cienfueguero Bienvenido Jiménez, gran robador de bases, con piernas arqueadas, a quien apodaron como Pata Jorobá en Cuba y Hook (Gancho) en los EE.UU. Profundizando en este asunto, Sambo en el inglés de EE.UU. significa negro o mestizo. Así que el apodo le viene por ahí. El primero en llamarlo así fue el director de los Bravos, Charlie Grimm, hombre lleno de prejuicios, quien en realidad poco gustaba de la presencia de Jethroe en el equipo.

Con o sin piernas arqueadas, Jethroe fue un fenómeno del corrido y robo de bases, por lo que, unido a su buena ofensiva y defensa, se convirtió en uno de los primeros peloteros codiciados por los magnates de la MLB.

Jugando para los Castaños en 1945, Jethroe fue invitado a una prueba por los Medias Rojas de Boston, junto con Jackie Robinson y Marvin Williams. La prueba se realizó el 16 de abril de 1945 en el Fenway. En ese tryout, Jethroe impresionó por su velocidad en los jardines. Entre los evaluadores estaba el director del equipo, el torpedero-manager Joe Cronin. Al final no pasó nada, prevaleció el racismo por encima de las habilidades de esos peloteros. Robinson salió enojado, Jethroe lo tomó como algo muy normal y su declaración fue sarcástica: “Los Medias Rojas fueron muy amables con nosotros, quiero decir no nos llevaron a almorzar, ni nada de eso, pero era solo una prueba”.

Los Medias Rojas fue el equipo que más resistencia hizo a tener peloteros afro en su nómina. El primer pelotero negro que logró vestir la franela de ese equipo fue el jugador de cuadro Elijah Jerry “Pumpsie” Green el 21 de julio de 1959, una docena de años después que Jackie Robinson rompiera la barrera racial en la MLB.

Volviendo a la vida de Jethroe, la prueba no pasó en balde. Entonces Boston tenía dos equipos, uno en la Liga Americana y el otro, los Bravos, en la Nacional, cuyos ejecutivos obtuvieron información sobre el talento de cada uno de esos peloteros. Branch Rickey de los Dodgers estaba detrás de Jackie Robinson y otros peloteros de las Ligas Negro, incluido Sam Jethroe. Al final, Robinson fue firmado por los Dodgers el 23 de octubre de 1945. Le siguieron las firmas de Roy Campanella y Don Newcombe antes del comienzo de la temporada de 1946. El lanzador Dan Bankhead lo hizo en agosto de 1947, mientras que a Jethroe le llegó la suerte el 11 de julio de 1948, todos con los Dodgers.

Se sabe que los Dodgers de Brooklyn pagaron 5 mil dólares a los Castaños para adquirir los servicios de Jethroe. Al parecer Branch Rickey se tomó muy en serio el asunto de la poca fortaleza del brazo de Jethroe, pues no dudó en canjearlo a los Bravos junto con el jardinero Bob Addis a cambio del lanzador Al Epperly, el antesalista Dee Phillips y el jardinero Don Thompson. Rickey años después hizo saber que ese canje de Jethroe fue el mayor error cometido en su vida. Realmente no valoró nada de lo que este pelotero hizo con los Reales de Montreal en la Liga Internacional. En 1948 jugó 76 partidos y bateó para .322, incluido 31 extrabases y 18 bases robadas. Una temporada después bateó para .326, incluido 34 dobles, 19 triples y 17 jonrones, 83 empujadas y robó ¡89 bases! record que permanece imbatible en la Liga Internacional hasta hoy día. ¿Qué quería Rickey? Nadie lo sabe.

Como todos los peloteros afro-estadounidenses, Jethroe sufrió de la discriminación. Muchas veces no se podía hospedar en hoteles only for white o comer en restaurantes similares. Tenía que arreglárselas de alguna manera para dormir y comer. No les hacía caso a los fanáticos, según él mismo, le podían decir de todo, que para él su único campo de batalla era el terreno. Muchas veces le arrimaron los lanzamientos por su cabeza, Jethroe, aparte de protegerse, no se inmutaba. Un periodista le preguntó si él no creía que los lanzamientos eran para sacarlo de juego. Jethroe respondió que era para intimidarlo solamente, a lo cual no había que prestarle mucha importancia. Él no formaba parte de grupo alguno. Con los blancos ninguna posibilidad, con el resto tampoco. Era tranquilo y su asunto era jugar a la pelota decentemente.

Su juego con los Bravos fue aceptable y todo un alarde de velocidad. El día de su debut impresionó, se fue de 4-2 incluido jonrón. En sus primeros 7 juegos bateó 9 imparables. En las dos primeras temporadas, Jethroe promedió por encima de .270 al bate. En 1950 conectó 54 extrabases, empujó 58 carreras y robó 35 bases, mientras que en 1951 conectó 3 extrabases más, empujó 65 y volvió a robar 35. En ambas temporadas fue líder en robadas en la Liga Nacional. Su juego y bateo en 1950 le valió para el novato del año de su liga, y ¡qué novato! Con 33 años, de los milagros que hicieron las leyes Jim Crow en su país.

Jethroe tuvo problemas de visión y eso le redujo su efectividad al campo, tanto ofensiva como defensivamente. En 1952 fue otro, pobre promedio de .232, robó 28 bases, segundo en ese departamento, se ponchó 112 veces al bate, anteriormente siempre estuvo por debajo de los 90 ponches. A la defensiva nunca fue nada destacado, encabezó el departamento de errores para jardineros, era el clásico torero de los fly, lo que se debía a su visión menguada. Un buen día se lamentó de no haber ido antes a un oculista para un chequeo de su vista. Antes del inicio de la temporada de 1952 se sometió a una operación intestinal, lo cual también debe haberle afectado en su rendimiento.  

Los Bravos se trasladaron en 1953 para Milwaukee, pero Jethroe fue enviado a las Menores para jugar con el Toledo Sox de la Asociación Americana. En esa temporada bateó como de costumbre sobre los .300 incluido 70 extrabases y 457 empujadas.

Antes que comenzara la temporada de 1954, Jethroe fue cambiado con otros peloteros a los Piratas a cambio del infielder Danny O’Connell. En esa temporada, Jethroe fue acompañado por el conocido camarero Curt Roberts, con la diferencia que este último jugó regular su posición, mientras que Jethroe solo se le vio jugar en un par de desafíos. En lo sucesivo, jugó para las Hojas de Arce de Toronto en el período de 1955-58. Su promedio en 7 temporadas en AAA fue de .293, 119 jonrones, 457 impulsadas y 232 bases robadas.  Fue precisamente en las temporadas de 1956 y 1957 que recuerdo haber visto jugar a Jethroe con el Toronto cuando venía a la Habana a jugar contra los Cubans. Muchos pensaban que el hombre tenía piernas encorvadas, cuando en realidad le decían Sambo por decirle negro de alguna manera.

En ligas invernales, Jethroe jugó, primero fue en Puerto Rico con los Senadores de San Juan en las temporadas de 1944-45 y 1946-47. En la primera, bateó .342 producto de 55 hits en 161 veces al bate, con 37 anotadas (líder) y 27 empujadas, además de 7 triples (líder). En la de 1946-47 jugó menos, solo 39 veces al bate con 13 indiscutibles.

A partir de 1947, Jethroe comenzó a jugar en Cuba, fue parte del sub-campeón Almendares, donde jugaron compañeros de Ligas Negro como Monte Irvin, el tunero Cleveland Clark alias Chiflán y Gene Benson. Jethroe bateó más que todos ellos, promedió .308 al disparar 92 hits en 305 veces al bate, incluido 23 extrabases y robar 22 (líder). Volvió para jugar en la temporada de 1948-49, donde fue parte del estupendo colectivo de jardineros del campeón Almendares, con Al Gionfrido en el LF, Jethroe en el central y Monte Irvin en el derecho. Aunque Jethroe no bateó sobre los .300, sí disparó 19 extrabases, empujó 31 y robó 32 bases, a una sola del record establecido en 1908 por el afro estadounidense Clarence Henry Winston. La primera serie del Caribe, de la cual se ha hablado en este blog, se realizó en la Habana (1949), en la cual el campeón Almendares representó a Cuba, justa en la que Jethroe bateó para .320 producto de 8 imparables en 25 veces al bate, incluido 3 triples (líder) y 3 bases robadas.

A estas justas en Cuba, Jethroe volvió en la temporada de 1954-55 para jugar con el Cienfuegos, en la que fungió como jardinero de cambio. Entonces promedió .276, 7 extrabases, 13 empujadas y 6 bases robadas, registros algo distantes de los alcanzados anteriormente con el Almendares.  

Como curiosidad, Jethroe era católico y en su cuello colgaba una cadena de San Cristóbal. A la vez era supersticioso, siempre pisaba la tercera base de ida o vuelta a los jardines.

A su retiro, Jethroe y su esposa abrieron un bar-restaurante, una especie de steakhouse en Erie, Pensilvania. Les iba bien con el negocio cuando un buen día de los 90 le obligaron a vender la propiedad. Jethroe no tuvo más remedio que pedir un préstamo para abrir otro negocio similar, pero en una zona llena de drogadictos y con disparos frecuentes, uno de los cuales ocurrió en su bar una vez abierto. Su clientela descendió, era más pérdida que ganancia, la pobreza lo acechó al extremo que tuvo que vender su premio de Novato del Año por el equivalente de 3500 dólares. Para colmo su casa se incendió y eso le obligó a vivir con su mujer y dos nietos en el bar. Sus compañeros en 1994 hicieron una colecta de 2500 dólares para él.

Aquello no resolvía nada realmente. Jethroe le comentó a Don Newcombe su problema, y su ex compañero de Ligas Negro habló con su abogado para ver cómo resolver esta situación. Sucede que para tener derecho a una pensión de MLB en ese momento se necesitaba tener cuatro años de servicio en la Liga, pero Jethroe tenía 3 años y días, algo muy similar a otros peloteros de Ligas Negro que habían saltado a jugar en la MLB. La causa iniciada no tuvo éxito, el tribunal afirmó que Jethroe había reclamado tarde.

Por suerte, el dueño de los Medias Blancas de Chicago, Jerry Reinsdorf, habló con otros dueños de equipo a fin de crear un fondo de pago anual entre 7500 y 10000 dólares a todo jugador de MLB proveniente de las Ligas Negro. Aparte de la gestión de Reinsdorf, hubo mucha actividad al respecto por parte del presidente de la Liga Nacional, Leonard Coleman, el conocido lanzador afro Joe Black, el que también jugó en Cuba y al mismo tiempo para los Dodgers, y el historiador de Ligas Negro Larry Lester, con el que he tenido el gusto de intercambiar correspondencia en el pasado.  

Sam Jethroe murió el 16 de junio de 2001 en Erie, Pensilvania a causa de un infarto. De hecho, se estaba recuperando de una cirugía que le realizaron para implantarle un marcapaso dos semanas antes de su muerte.

Nunca pensé que las posibles piernas arqueadas de los peloteros me llevarán a conocer y escribir sobre la figura de Sam Jethroe. Él fue otro de los que brilló en la liga profesional cubana, dejó su granito de arena en nuestro país, por eso merece honor como sus otros compañeros, de los cuales se ha ya hablado con anterioridad.

Fuentes

Anon (s/a). Sam Jethroe. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=jethr01sam

Anon (s/a). Sam Jethroe. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/j/jethrsa01.shtml

Colón Delgado Jorge. Sam Jethroe. Béisbol 101.com. https://www.beisbol101.com/sam-jethroe-3/

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Nowlin Bill (s/a). Sam Jethroe. SABR.org. https://sabr.org/bioproj/person/sam-jethroe/#sdendnote15anc

Riley, James (2002). The Biographical Encyclopedia of the Negro Baseball Leagues. Carroll & Graft. Pp 426-427.

Romero Esteban. 2019. El origen de las series del Caribe y el primer torneo en 1949. Deportescineyotros.com, 12 jul. https://deportescineyotros.com/2019/07/12/el-origen-de-las-series-del-caribe-y-el-primer-torneo-en-1949/

Escrito por Esteban Romero, 5 octubre de 2020

Héctor Maestri, torpedero convertido en lanzador

Duele matar un sueño como arrancar los
pétalos a una flor en plena floración.”
Lauren Willig (1977, escritora estadounidense)

El apellido Maestri es muy popular entre los árbitros latinos de béisbol, realmente Amado Maestri fue un grande y corajudo en ese oficio, pero hay otro Maestri que tiene sus curiosidades.

Su nombre es Héctor Aníbal Maestri García, quien nació el 19 de abril de 1935, supongo en Regla, actual Municipio de la capital cubana. Supongo, pues su tío Amado, el árbitro, era igualmente reglano. Regla ha sido siempre una cantera de excelentes jugadores de béisbol.

A pesar de haber lanzado durante dos temporadas (1959-60 y 1960-61) para el Cienfuegos, tengo un lejano recuerdo de su desenvolvimiento como lanzador, le confundo con el pinareño Dagoberto Cueto Concepción, más conocido como Bert Cueto en las Grandes Ligas, ya que ambos tiraban fuego para home. La velocidad de ambos era grande y algo wild.

Revisando box scores de la pelota de la Unión Atlética Amateur de los años 50, me tropiezo con el apellido de Maestri dentro las alineaciones del Ferroviario de 1954 y 1955. Usualmente en esos resultados de los juegos, sale el apellido y a veces la inicial. Al ver en varias oportunidades H. Maestri, pude luego identificar que se trataba de Héctor Maestri, pero nada de lanzador, jugando como torpedero regular de ese equipo.

Vaya hombre, pasó con Andrés Liaño, el que alternaba en el mismo Ferroviario como torpedero y lanzador, aunque Héctor fue campo corto en ambas temporadas. Terminada la temporada de 1955, Maestri fue contratado por Joe Cambria y pudo jugar tres juegos con Fort Walton Beach, luego fue liberado, por lo que se fue a jugar como torpedero con el equipo Houston de una liga semiprofesional, empleo y contrato conseguido por un tío que vivía en México. Fue allí, donde nuevamente se apareció Joe Cambria para refirmarlo. Maestri aceptó, pero con sus reservas, ya que no le habían dado juego la primera vez. Su debut fue con los Pioneros Elmira de la Liga New York-Pensilvania (clase D) en la temporada de 1957. En el entrenamiento vieron la fuerza de su brazo en el campo corto. Cada vez que tiraba a primera todo el mundo hacía alguna exclamación, razón por la que lo alternaron en esa posición con la de lanzador. Uno de los ejecutivos de los Senadores exigió que a Maestri solo se le usara como serpentinero.

Los que le vieron entonces hablan de una velocidad mínima de 95 MPH. En aquella época no había forma de medir la velocidad como ahora, pero todos coinciden que lanzaba fuego para home. Las estadísticas defensivas de Maestri en el campo corto de Ligas Menores lloran por su ausencia, mientras que en su año de debut como lanzador logró tirar 171 innings, permitió 162 imparables, entre ellos 6 cuadrangulares, con balance de 9 ganados y 12 perdidos, PCL de 3.42 y WHIP de 1.40, nada mal para alguien que se estrenaba como pitcher por primera vez y de forma oficial. En 1958 se mantuvo con los Pioneros, pero con mejor registro, ganó 16 y perdió 11, PCL de 3.52 y WHIP, nada bueno, 2.05. Trabajó más, permitió más hits y más bases, de ahí ese WHIP. Casi todos los lanzallamas tienden a ser wild como lanzadores en sus inicios.

En la temporada de 1959 lo subieron a jugar con los Zorros de Fox Cities de la liga Illinois-Indiana-Iowa (clase B) y antes de que finalizara el campeonato pasó a integrar los Avispones de Charlotte de la Liga Sur Atlántica (clase A). En ese mismo año debutó como lanzador en la liga profesional cubana, integrante del campeón Cienfuegos. Entonces lanzó en 15 juegos, 42.1 innings, ganó un juego y no perdió, pero no integró el equipo que triunfó en la Serie del Caribe (Panamá 1960).

Su ascenso a Grandes Ligas tuvo lugar con los Senadores de Washington a finales de la temporada de 1960 después de jugar con el Charlotte, en el que ganó 11 y perdió 9, con PCL de 2.45 y WHIP de 1.09. Fue el pelotero cubano número 88 en jugar en Grandes Ligas. Con los Avispones logró lanzar, como relevista, un juego perfecto el 28 de agosto de 1960. Ese partido se extendió a 16 entradas, que fue cuando le conectaron el primer hit a Maestri. Su labor con los Senadores se limitó a 2 entradas de juego del 24 de septiembre de 1960, en el que permitió un imparable, concedió una base y propinó un ponche. Se le vieron posibilidades y logró un contrato de 11 mil dólares, que nunca se hizo efectivo.

Al regreso a Cuba tuvo mejor oportunidad para lanzar. Cienfuegos venía por el triunfo, pero sin su as Camilo Pascual, al cual solo se le permitió lanzar pocos innings al final de la temporada. Eso obligó a que hombres como Tony Díaz, Bert Cueto, Roberto Taño, Enrique Maroto y Maestri compartieran faenas con los dos puntales de Pedro Ramos y Raúl Sánchez. Héctor Maestri lanzó en 28 juegos, dos menos que Pedro Ramos, ganó 6 y perdió 8, PCL de 3.84. Como aspecto negativo, ponchó a 55 y concedió 61 bases por bolas.

Como todos sabemos, Cienfuegos volvió a ganar esa temporada, al final de la misma casi todos los peloteros regresaron a sus equipos respectivos en Ligas Menores y Mayores para jugar en la campaña de 1961. A Maestri le tocó con el Charlotte nuevamente, donde quemó la liga, ganó 10 y perdió 1. El manager de los Senadores, Mickey Vernon, lo veía aún verde para ser parte de un cuerpo de lanzadores en las Mayores, pero con tales resultados, no tenía más remedio que darle un ascenso. Un día antes Vernon le dijo que al siguiente día abriría contra los Atléticos, donde lanzó 6 entradas, permitió 3 carreras, una limpia, PCL de 1.50 y WHIP de 1.33. El juego los Senadores lo perdieron 3-1, ¿qué quería Vernon? Así y todo, eso fue todo para Maestri, esa fue su última incursión en Grandes Ligas.

Regresó a Cuba al término de la temporada, había nacido un hijo, pero le pasó algo parecido como a Edmundo Amorós, no lo dejaron salir. Así estuvo hasta 1965 cuando el Veracruz de la Liga Mexicana le llamó para jugar. Maestri pidió visa mexicana para él y toda su familia, la que se le concedió y así pudo partir para México. No obstante, ¿quién le devuelve los tres años perdidos? Así cualquiera pierde la forma, ¿no creen? Las estadísticas de su performance con los Rojos del Águila de Veracruz no están disponibles.

En su estancia en México, antes que finalizara la temporada de 1965, fue a la embajada norteamericana para solicitar visa para toda la familia. Había firmado nuevamente con los Avispones, así que logró su objetivo. Jugó en 1966 para los Tobs de Wilson de la Liga Carolina (clase A), ganó 3 y perdió 2, pero el lanzallama no era el mismo. En la temporada de 1966-67 lanzó para los Tigres de Aragua en la liga invernal venezolana, donde ganó 4 perdió 1, PCL de 4.32 y WHIP de 1.92.

Maestri se quejaba que viajaba mucho y se le pagaba poco, por lo que decidió retirarse del béisbol y trabajar en otro empleo, algo que hizo también su esposa. Sus hijos se graduaron de ingenieros y viven actualmente en Miami. Héctor Maestri falleció el 21 de febrero de 2014 en Miami.

Esta es la historia de un pelotero que pasó su carrera sin glorias, convertido de defensor del campo corto al rol de lanzador, con carrera truncada en su mismo apogeo y sin razón que lo justificase. Si las cosas hubieran sido distintas, con menos tensiones personales y familiares, es de suponer que Maestri habría sido un lanzador regular en las Grandes Ligas.

Fuentes

Anon (s/a). Hector Maestri. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/m/maesthe01.shtml

Anon. 2014. Hector Maestri, Cuban pitcher for both Washington Senators, died at 78. Baseball hapennings.com, 23 febr. https://www.baseballhappenings.net/2014/02/hector-maestri-cuban-pitcher-for-both.html

Anon (s/a). Héctor Maestri. Pelotabinaria.com. http://www.pelotabinaria.com.ve/beisbol/mostrar.php?ID=maeshec001

Box scores de las temporadas 1954 y 1955. Diario de la Marina.

Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. 544 p.

Escrito por Esteban Romero, 22 septiembre de 2020

La gloria aportada al béisbol cubano por Antonio Pacheco Massó

Antonio Pacheco Massó dio mucha gloria a su país y un lugar
de honor le pertenece en la tierra que lo vio nacer, sencillamente
fue uno de los grandes peloteros de las series nacionales y
selectivas, y de los equipos Cuba.

En la temporada de 1980-81 el destacado Antonio Pacheco Massó debutaba con el equipo Santiago de Cuba, campeón de la edición anterior de series nacionales. Recuerdo haberlo visto en un juego sabatino televisado. Fue entre el conjunto santiaguero y los Vegueros que marchaban en primer lugar de la contienda, la que al final ganaron. La TV siempre ha tenido la costumbre de seguir al equipo ubicado en la cima del torneo.

El muchachito que cubría el campo corto era Pacheco, el que no dejó de realizar un par de marfiladas en la posición. Comenté entonces que podría ser un buen prospecto, pero aún verde. Al parecer Evenecer Godínez estaba lesionado, era lo único que justificaba que el director Manuel Miyar lo hubiera puesto a jugar y contra un equipo tan potente como los Vegueros.

Esa fue la primera vez que vi a Pacheco a jugar. También noté que no era ningún out al bate, en dos ocasiones la chocó bien. Cuán equivocado estaba, el muchacho comenzó a fildear, no dejó de batear y ya no se le podía sentar.

En 1982 hizo la selección juvenil al campeonato mundial juvenil en Barquisimeto (1982), donde por coincidencia hiciera combinación alrededor de segunda con un jovencito de 15 años, Linares de apellido. Los habaneros enseguida especularon que era familia de los Mantecaos Linares, se equivocaban, es Omar, el hijo del pinareño Fidel Linares.

Vino la IX Selectiva (1983), los Orientales tenían un problema alrededor de la segunda.  Pacheco era ya un bate seguro, estaba el veterano Agustín Arias, campeón de bateo en la anterior selectiva, y también el eficiente y pimentoso camarero, el guantanamero Wilfredo Hernández. Agradable dolor de cabeza para el mentor Carlos Martí, pero sucedió un imprevisto, Arias se lesionó (más nunca jugó) y fue baja por toda la temporada, quedaban dos camareros en la porfía por la posición de la intermedia. Para el campo corto Evenecer Godínez estaba presente que, si bien ya se desenvolvía bien defensivamente, al bate no tenía aún el desempeño que tuvo series después. Martí halló la solución, Pacheco al campo corto y Wilfredo a segunda, combinación que funcionó bien, ya que ambos aportaron mucho también a la ofensiva. Orientales arrancó en punta en aquella serie, pero luego no pudo ante el empuje de un equipo de las Villas demoledor.  

Al término de aquella serie, vino la pre-selección como era de esperar. Cuba tenía ante sí dos eventos importantes, la Serie Mundial amateur en Amberes, Bélgica y los Juegos Panamericanos en Caracas (1983). Casi todo el mundo pensó en la posibilidad de que el camagüeyano Sergio Quesada hiciera el equipo conjuntamente con Pedro Jova y Alfonso Urquiola. Quesada aportó mucho a la causa de su equipo y en realidad merecía hacer el Cuba, pero hubo un pero. No se me olvida una breve entrevista que se le hizo al lanzador Julio Romero en aquel entrenamiento, quien dijo algo así: “por ahí tenemos un chiquito que lo hace todo bien, lo mismo da que lo pongan en segunda, tercera o el sior, lo hace todo bien y al bate luce muy ajustado.” Julio estaba hablando de Pacheco.

En Bélgica se hizo cargo de la segunda base y en Caracas jugó más como torpedero. Pacheco fue un bateador muy estable y eso le ayudaba a sustituir a peloteros del calibre de Jova o Urquiola. En la Serie Mundial que tuvo lugar en la Habana (1984), nuevamente Pacheco se adueñó del campo corto y lo hizo muy bien. En lo sucesivo, todo es ya historia, 25 veces integrante del equipo Cuba. Desde 1986 capitán de la selección, responsabilidad ganada por su juego y su seriedad en el terreno.

En Series Nacionales y Selectivas fue un bateador muy oportuno, capaz de darle a la bola por detrás del corredor, perfecto para un hit and run. También muy oportuno, le daba cuando hacía falta. Pedro Luis Lazo se debe acordar del palo que le conectó para decidir el juego que coronaba al Santiago de Cuba campeón de la XL Serie Nacional (2000-01). Pacheco dio en su carrera muchos batazos a la hora buena. Aquí van sus lideratos ofensivos en las 22 series nacionales (incluye selectivas) que jugó en su carrera:

  • Co-líder en dobles (6) (empatado con Pedro Luis Rodríguez) en la XXII Serie Nacional (1982-83)
  • Co-líder en hits (60) (empatado con Fernando Sánchez) y líder en triples (4) en la XI Serie Selectiva (1985)
  • Co-líder en carreras anotadas (40) (empatado con Omar Linares) en la XXVI Serie Nacional (1986-87)
  • Líder en hits (88) y co-líder en dobles (16) en la XIII Serie Selectiva (1986)
  • Líder en sacri-fly (9) en la XXXVI Serie Nacional (1996-97)

Además de ser el mayor productor de imparables (2356) y de dobles (366), y ser el tercero en promedio ofensivo (334). Sus números totales ofensiva y defensivamente:

Una de sus características fue su sencillez. En una entrevista que le hicieran en la Habana, a él lo catalogaron de jonronero y enseguida aclaró que era bateador de líneas y machucones, pero no de jonrones. En realidad, así fue, pero con el tiempo, Pacheco se codeaba entre los bateadores de poder en el país. El batazo que dio una vez por el jardín izquierdo del Latino solo lo superó el que dio en su día Julio Germán Fernández. El jonronazo de Pacheco picó en la última grada superior y se fue a la calle, por ahí después, Julio Germán.

Hay quien lo critica como director, he oído a mucha gente fanática del centro del país expresarse nada bien de Pacheco, es para reír, ya que el Santiago de Pacheco, durante su mandato, nunca más fue eliminado en semifinales. Ganó tres campeonatos por la puerta ancha en las temporadas que dirigió del 2004 al 2011. Lo de Beijing fue una derrota, pero con las botas puestas. El zurdo Ryu estaba imbateable en el juego final. Aquí van sus resultados como director en series nacionales.

Un buen día decidió irse a EE.UU., ¿qué tiene eso de malo o dañino? Pacheco no era un funcionario del gobierno, no era funcionario del Partido, era ya un pelotero retirado y un entrenador activo. No aceptó la propuesta de millones que una vez le hicieran los Azulejos para jugar en Grandes Ligas, prefirió jugar en Cuba y representar a su país hasta que otro buen día los ejecutivos del béisbol cubano le dijeron de retirarse, algo que aceptó junto a otras estrellas. Se desempeñó como director de equipo en series nacionales y luego con el Cuba, todo se hizo sin que se pueda hablar de indisciplina o incorrección, pero hay interioridades que no conocemos y, como se dice, las cajas personales de cada individuo tienen su límite, una vez llenas se toman otros rumbos, pues como dice el artículo 4 de los derechos humanos: “Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre…” o el artículo 13: “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

Pacheco tomó su decisión, la mayoría del pueblo dentro y fuera de Cuba hemos visto eso como algo normal, nada delictivo en ello, incluso los propios compañeros de Pacheco en Santiago de Cuba y en el equipo Cuba jamás han dicho nada contrario a esa decisión. Pacheco es respetado por todos los que amamos este deporte, pero tampoco admitimos que se le quiera anular en la memoria de las actuales y futuras generaciones.

Antonio Pacheco Massó dio mucha gloria a su país y un lugar de honor le pertenece en la tierra que lo vio nacer, sencillamente fue uno de los grandes peloteros de las series nacionales y selectivas, y de los equipos Cuba. Pacheco, como miles de cubanos en el exterior, pueden haber pensado de una manera en el pasado y llegado a un punto, por las razones que sean, haber cambiado de opinión radicalmente, pero de nuevo, eso no demerita en absoluto sus logros, como tampoco es argumento para excluir su número sobre el banco del equipo Santiago de Cuba en el estadio Guillermón Moncada. Buscar herejía donde no hay, es perder el tiempo, y los que sancionan a la larga podrán ser castigados por la misma historia.  

Escrito por Esteban Romero, 10 noviembre de 2020

Una sabia decisión, Tony La Russa, nuevo manager de los Medias Blancas de Chicago

Soy un ferviente creyente en la voluntad de un equipo, que tiene
mucho que ver con la forma en que compites, lo que crea urgencia y solidez,
a la vez que eleva el espíritu del talento disponible.”
Tony La Russa

El ejecutivo del equipo de los Medias Blancas nos ha dado una buena sorpresa, el exitoso Tony La Russa, como nuevo timonel del conjunto, en el que militaran muchos peloteros cubanos en el pasado, entre ellos Orestes Miñoso, Héctor Rodríguez, Sandalio Consuegra, Luis Alomá, José Ariel Contreras, el Duque Hernández, Alexei Ramírez, Dayán Viciedo, y en la actualidad José Dariel Abreu, Luis Robert Moirán, Yasmani Grandal y Yoán Moncada, por cuya razón varios aficionados cubanos miramos con simpatía a este equipo, así haya sido un perdedor habitual en parte de los últimos 14 años.

Ya era hora, las experiencias con Robin Ventura y Rick Rentería no es que dejaran muy buenos recuerdos. Un timonel de la experiencia de La Russa es garantía que las alineaciones y jugadas descansarán sobre una experiencia de años de dirección. También uno puede estar seguro que La Russa no estará mucho tiempo dirigiendo este equipo caso de ver que las fichas en el tablero no se mueven correctamente a la hora de canjes o nuevas contrataciones de peloteros en forma y aptos para aportar.

La llamada reconstrucción de los Medias Blancas pasó hasta el 2019 como la perestroika de Gorbachov, muchas promesas y ningún éxito. La temporada de 2020 fue una clarinada que algo sucedería, pero no sucedió, ya que un equipo con dos lanzadores abridores efectivos y un bull pen no muy confiable, no puede aspirar a la victoria. Su cerrador, Alex Colomé, lo hizo bien y el equipo debería ver la forma de retenerlo.

En lo concerniente a la ofensiva, vale destacar el juego de Abreu, Tim Anderson y Eloy Jiménez, mientras que otros valores, como Yoán Moncada es hora que comiencen a producir acorde con sus habilidades. Luis Robert y Nick Madrigal se ven muy bien, son jóvenes y con empeño serán mejores. Grandal es uno de los mejores receptores en las Grandes Ligas, pero no es segundo bate en ninguna novena. El jardín derecho es posición para batear, algo que no se vio con el juego de Nomar Mazara, ni que hablar del designado Edwin Encarnación, cuyos años de eficiencia al bate van pasando a mejores recuerdos.

Partiendo de esa realidad, los Medias Blancas deben ver cómo hacerse de dos abridores y retener a Colomé. Pensar en Michael Kopech a lo grande es utopía por el momento. En cubano se dice mucho aguaje, pero hasta ahora no ha traído agua alguna. Así que la proyección debe ser de contratar a hombres del calibre de Charlie Morton o Trevor Bauer, y en caso de no retener a Colomé, quizás contratar a Liam Hendriks o Blake Treinen. Lucas Giolito y Dallas Keuchel es un dúo efectivo y así se espera será para la temporada de 2021.

En cuanto a jardineros, se sobran agentes libres en el mercado, con hombres de experiencia, algunos de ellos utilizables igualmente como bateadores designados. Claro, todo dependerá del presupuesto que esté dispuesto el conjunto a gastar para la temporada 2021.

Los Medias Blancas, o como ahora les llaman Cuban White Sox, con el refuerzo mencionado pueden llegar a superar su performance de la temporada 2020 y verse enfrascado en la lucha por llegar a la Serie Mundial.  

Escrito por Esteban Romero, 2 noviembre de 2020

Falleció el inicialista cubano Julio Bécquer Villegas a causa del covid-19

El béisbol es más que un juego, es
como una vida desarrollada en un terreno.
Juliana Hatfield (1967, compositora estadounidense)

Se ha ido un pelotero, pero no de forma natural. El covid-19 se ha llevado una nueva víctima más en EE.UU., y se trata de Julio Bécquer Villegas, pelotero que nació el 20 de diciembre de 1931 en la Habana, bateaba y lanzaba a la zurda, y medía 178 cm. No confundamos a este pelotero con Julio Bécquer Pino, natural de Cienfuegos, que jugara en las tres primeras series nacionales y luego estudiara en Moscú para graduarse como especialista en ciencia pedagógicas. Si tienen o no parentesco, lo desconozco, aunque es muy coincidente tener el mismo nombre y un primer apellido no tan común.   

En mi niñez Bécquer Villegas se destacó progresivamente. Le vi jugar desde 1955, era el inicialista de los Tigres de Marianao, el clásico salao, capaz de conectar el batazo que le aguaba la fiesta a cualquier lanzador.

El swing de Panchón Herrera, uno de los grandes sluggers de la pelota profesional cubana, era veloz y de forma horizontal con su bate, mientras que el de Bécquer era todo lo contrario, era como si quisiera acariciar la pelota, era un ángulo agudo entre su bate y el home. Se paraba en home con sus piernas encorvadas, bate en alto y la chocaba, no era ponchón como Panchón. La bola caminaba de hit o extrabase.  

Su debut en la profesional cubana fue en 1951 con los Tigres, dirigidos en esa temporada por Adolfo Luque. En ese momento el regular de la inicial era Lorenzo “Chiquitín” Cabrera, por lo que Bécquer tendría que madurar algo para reemplazar al veterano cienfueguero. Así y todo, a Joe Cambria le dio tiempo firmarlo para la franquicia de los Senadores de Washington. En 1952 debutó en Ligas Menores, lo hizo con los Cachorros de Drummondville de la Liga Provincial (clase C), con los que jugó toda la temporada, que concluyó con promedio ofensivo de .292.

En la temporada 1952-53, esta vez con dirección compartida de los Tigres por Luque y Fermín Guerra, Bécquer volvió a ser jugador de reserva y terminada esa lid, fue llevado a los Havana Cubans de la Liga Internacional de la Florida (clase B), donde jugó como regular y mostró su potencial. Bateó un total de 45 extrabases incluido 9 jonrones, promedio ofensivo de .296.

En la campaña de 1953-54, Bécquer alternó con Chiquitín en la primera y supo ganarse la confianza de Fermín Guerra con su juego y su ofensiva, evidenciada por su co-liderato en triples (5) (empatado con otros 4 peloteros). Al final de la temporada, Rocky Nelson, inicialista del Almendares, no fue autorizado a viajar a San Juan de Puerto Rico para participar en la V Serie del Caribe, por lo que los alacranes decidieron llevar a Bécquer para cubrir la inicial. Terminada esa breve justa, fue llevado a jugar regular la inicial de los debutantes Cuban Sugar Kings en la Liga Internacional (clase AAA), dirigidos por Regino Otero. Lo hizo aceptablemente, 30 extrabases y promedio de .260.

En la liga profesional cubana continuó su juego siempre con los Tigres, equipo con el que fue dos veces más a Series del Caribe: en la Habana (1957) y San Juan de Puerto Rico (1958). Los lideratos alcanzados en la profesional cubana fueron:

  • En dobles (22) en la temporada de 1954-55
  • En carreras impulsadas (49) en la temporada de 1955-56
  • Co-líder en bases robadas (11) (empatado con Solly Drake del Marianao) en la temporada 1956-57
  • En jonrones (15) y carreras impulsadas (60) en la temporada de 1960-61. Sus 15 jonrones empataron la segunda mejor marca de cuadrangulares, la que era compartida por Roberto Ortiz y Panchón Herrera.
  • Quinto en jonrones (54) de por vida en la liga profesional

Su carrera en 1955 transcurrió como regular de los Padres de San Diego, que en aquella época jugaban en la Liga de la Costa del Pacífico. Nuevamente, un desempeño aceptable ofensivamente, 23 extrabases y promedio de .291, que le valió su primer paseo por la capital de EE.UU. para jugar en 10 partidos de los Senadores, donde se fue de 14-3. Así se convirtió en el pelotero cubano No. 67 en jugar en Grandes Ligas. En el siguiente año jugó completo para los Coroneles de Louisville, con los que empujó 72 carreras y disparó 39 extrabases.

De 1957 a 1960 Bécquer jugó como inicialista de los Senadores, posición en la que alternó con otros peloteros, como Pete Runnels, Norm Zauchin, el eficiente Roy Sievers y el fenomenal slugger Harmon Killebrew. En 1961 los Senadores se convirtieron en Mellizos de Minnesota, donde Bécquer alternó nuevamente con Killebrew. Fue esta su última temporada en las Mayores.

Hay un hecho interesante, en el que Bécquer participó el 23 de julio de 1960. Ese día jugaban los Atléticos de Kansas City contra los Senadores, que habían alineado con Bécquer en primera y séptimo bate, el matancero Joe Valdivielso en el campo corto y octavo en la alineación, mientras lanzaba el derecho pinareño Pedro Ramos, el que solo pudo soportar 3 entradas, ya que en el cuarto inning fue relevado. El jardinero derecho y tercer bate de los Atléticos era el conocido Whitey Herzog, hombre que años después dirigiera a los Reales de Kansas City y a los Cardenales de St Louis. En la tercera entrada de ese juego, con ventaja de 3-1 para los Senadores, Bill Tuttle y el camarero Jerry Lumpe le conectaron de hit a Ramos, vino Herzog, quien sopló fuerte, pero a las manos de Ramos, el que pasó rápidamente a Bécquer para doblar y luego a Valdivielso para hacer lo mismo. De hecho, fue la primera triple matanza realizada por peloteros latinos en la MLB, por coincidencia, tres cubanos. En ese juego, Bécquer conectó su quinto triple de la temporada. Sabía correr las bases sin llegar a ser un bólido.

En 1961 Bécquer jugó algo para los Bisontes de Buffalo de la Liga Internacional, al siguiente año brevemente con los Mounties de Vancouver de la Liga de la Costa del Pacífico. Sus últimos tres años como profesional transcurrieron en México, donde jugó primero para los Diablos Rojos de la Capital y luego para los Rojos del Águila de Veracruz, así como en la Liga del Pacífico México, donde jugó para las Águilas Mexicali (1962-64).  

A su retiro se quedó a residir en Minneapolis hasta su fallecimiento, el que ocurrió el 1 de noviembre de 2020, a la edad de 88 años, en un centro asistencial de Hopkins del Condado de Hennepin en Minneapolis.

Las estadísticas de este gran pelotero cubano aparecen a continuación.

Fuentes

Anon. Julio Becquer. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/b/becquju01.shtml

Canto Jr. Silvio. 2015. The all-Cuban triple play in baseball. Babalú blog, https://babalublog.com/2015/07/27/the-all-cuban-triple-play-in-baseball/

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p. 

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991.  Angel Torres Publishing Company. 308 p.

Escrito por Esteban Romero, 3 noviembre de 2020

Randy Arozarena, pelotero cubano con tempranos éxitos en la MLB

Los grandes jugadores inspiran a otros”.
Anon.

Randy Arozarena

Son muchos los que se asombran de lo logrado por ese gran joven pelotero pinareño que es Randy Arozarena. Lo conseguido en la post temporada de 2020 es menester que lo sepan todos los cubanos, tan aficionados al béisbol como los hermanos quisqueyanos, boricuas, mexicanos, nicas y panameños.

Los cintillos de béisbol de casi todos los países aficionados al mundo del bate, el guante y la pelota han resaltado lo ocurrido y no es para menos. Reggie Jackson se hizo famoso en octubre, al extremo que se le quedó el apodo de Mr. October, y a Arozarena habrá que llamarle Mr. October II.

Primero veamos, de dónde viene Arozarena. Según sus propias palabras, nacido el 28 de febrero de 1995 en Arroyos de Mantua, Municipio de Mantua, provincia de Pinar del Río. Tiene un hermano, Rayko, que juega como portero en un equipo de la Liga Mexicana. El mismo Randy asevera haber jugado también fútbol.

En la base de datos de nóminas de equipos en Series Nacionales del que suscribe, Randy solo se le encuentra dos veces, la primera en la temporada de 2013-14.  Aparece como parte de la reserva del cuadro del equipo Pinar del Río. El pinareño afirma que juega segunda y tercera, además de los jardines. Esa temporada fue precisamente ganada por el equipo de Vuelta Abajo, el que quedó quinto en la tabla de posiciones de la primera fase con registro de 26-19, a 2 juegos completos del primer lugar, ocupado por los azules de Industriales. En la segunda etapa, Pinar quedó segundo, solo aventajado por Matanzas, y superó por 1 juego a Industriales, mientras que en el play off, Pinar sentenció a Industriales 4-3 en una reñidísima serie, y luego se batiría contra el Matanzas de Víctor Mesa, al que venció 4-2. Tuve la suerte en esos días de estar en Cuba y oír como toda Ciudad Habana pedía el triunfo pinareño. Randy Arozarena solo participó en 19 juegos en esa temporada, conectó un hit en 13 veces al bate.

Al año siguiente (2014-15), el director Alfonso Urquiola le dio más juego a Randy. Jugó en 74 desafíos, promedió .291, con 19 extrabases, 24 empujadas y 15 bases robadas, estadísticas brindadas por baseball-reference.com. Después de esa temporada, Randy desapareció y ya en varios sitios de internet él mismo ha relatado de las vicisitudes para llegar a México y poder jugar pelota profesional.

En el 2016 debutó en Ligas Menores y también en la Liga del Pacífico de México. Su llegada a la AAA ocurrió cuando comenzó a jugar para los Pájaros Rojos de Memphis en 2018. En 89 juegos bateó para .232 con 21 extrabases, pero al año siguiente, todo fue distinto, Arozarena bateó para elevado .358 con 32 extrabases y 38 impulsadas en 64 juegos. Bateó tanto que los Cardenales le subieron en agosto de 2019, debutando el 14 de ese mes y bateando de 4-2 con una anotada. No fue mucho lo que jugó realmente, pero se demostró que podía batear, promedió .300, incluido un doble y un jonrón en 23 desafíos, por lo que se decidió llevarlo a la post temporada, en la que no se anotó hit en 5 veces al bate.

Llegó la temporada irregular de 2020, donde el covid-19 ha hecho de las suyas. Arozarena fue uno de los “agraciados” en pescar al virus. Resultó asintomático, pero el virus no tenía ningún deseo de abandonar el cuerpo de este atleta, por lo que el pinareño estuvo confinado en casa por espacio de un mes.

Bien, el virus se fue finalmente y Arozarena debutaba con el Tampa, equipo que le había adquirido, conjuntamente con el jardinero venezolano José “Cafecito” Martínez, a cambio del lanzador zurdo Mathew Liberatore y del receptor venezolano Edgardo Rodríguez.

El 30 de agosto fue su primer juego, contra los Marlins en su parque de Miami. Se fue de 1-0 con una base, alineó como octavo y jardinero izquierdo. En el siguiente juego, de 4-1, designado y primer bate; al día siguiente de 1-0; el 2 de setiembre sonaba su primer jonrón con un hombre en base; el 5 de ese mes, entró de emergente, conectó de hit, se quedó en juego y volvió a sacudir otro imparable, de 2-2; el domingo 6, de 4-3 incluido par de jonrones, pero con las bases desiertas, su promedio ofensivo había ascendido a .467; al siguiente juego, de 2-1, otro jonrón, van 3, fue la única carrera de su equipo, el que sucumbió ante los Nacionales 6-1; al otro día de 3-0, nueva derrota del Tampa; de 2-0 y derrota ante los Medias Rojas; 12 sept. de 4-0; 13 sept de 3-1; 16 sept. de 4-0; al siguiente juego, de emergente recibió base y anotó carrera; 17 sept. doble y 1 empujada en 3 vb; al siguiente juego, de 5-0; el 19 de sept. de 4-2 incluido su quinto jonrón; al siguiente en blanco y el 22 de sept; el 24 bateó de 5-3, incluido 2 jonrones y 3 impulsadas; el 25 de 5-2 incluido doble; al siguiente juego, de 3-1 y un pelotazo; y el 27 de 2-0, 2 bases por bolas y 1 anotada. Con ese juego, el pinareño ya era un regular del equipo para la post temporada.

Vamos a la post temporada, primer round contra los Azulejos, en el primer juego, Arozarena, como tercero en el orden al bate, conectó un triple en 4 vb y anotó 1; en el juego de la sentencia, como designado, de 4-3, incluido doble, 1 anotada y otra empujada. En la siguiente fase, contra los Yankees, serie de división, el primer juego fue una masacre de los mulos sobre los Rays, lanzó su estrella Gerrit Cole, al que Arozarena le dio un saludo “afectuoso” al batearle jonrón en el mismo primer inning. A pesar de la derrota, el cubano se fue de 4-3. En el siguiente juego, cambiaron de papel y Tampa ganó, con Arozarena bateando de 4-2, incluido su segundo jonrón; Tampa repitió en el tercer juego y Arozarena nuevamente bateaba de 4-3 incluido su tercer jonrón, esta vez sobre los envíos de Masahiro Tanaka; los Yankees nivelaron la serie en juego, en el que Arozarena se fue en blanco al igual que en el juego decisivo, que finalmente Tampa ganó. Cualquiera a este punto podría pensar que lo de Arozarena fue una rachita, pero se equivocaron aquellos que así lo puedan haber pensado.

En la serie por el campeonato de la Liga Americana contra los Astros de Houston, Tampa ganó los 3 primeros juegos, en los que Arozarena bateó de 4-1 (jonrón que empató el desafío a 1 carrrera), de 4-2 y 1 anotada, nuevamente de 4-3, incluido y 1 anotada, respectivamente. Los Astros le devolvieron las derrotas de igual forma, pero Arozarena conectó su quinto jonrón de la post temporada en la primera derrota, al siguiente juego de 5-1 con otro cuadrangular, se fue en blanco en la tercera derrota y llegó el decisivo, en el mismo primer inning puso a su equipo delante con jonrón de dos carreras, muy necesarias para la victoria de su equipo 4-2.

Vino la Serie Mundial de 2020. La temporada regular es una cosa, la post temporada es otra, pero dentro de ella, la Serie Mundial es otro nivel. Tampa tendría que enfrentarse con un equipo muy ofensivo, capaz de darle vuelta al marcador en cualquier instante. Si bien no traía un cuerpo de lanzadores a la altura de una Serie Mundial, los Dodgers si tenían todo un pelotón de peloteros de clase en el terreno y en el banco.

En el primer juego de la Serie, Randy se fue en blanco, en el segundo de 3-1 con 2 bases por bolas, una intencional; en el tercer juego le botó la bola de línea por el jardín izquierdo al cerrador Kenley Jansen; en el cuarto juego, el mexicano zurdo Julio Urías sufriría de otro jonrón del cubano, su noveno, ya marca en una post temporada; en el quinto partido solo un sencillo y 1 empujada en 4 vb; y en el sexto, conectó su décimo jonrón, única carrera del Tampa en este juego.

Creo que una explicación más detallada sobre la performance de Arozarena desde el punto de vista sabermétrico la da Andrew Simon de la MLB.com, pero si observamos lo realizado, vemos que se trata de una progresión ofensiva y en juegos de importancia, lo que nos indica que, a pesar de su juventud, Arozarena tiene nervios para resistir la presión del juego que sea y es capaz de producir lo esperado.

El que suscribe todos los años ve las Series Mundiales trasmitidas por la Fox, juegos narrados y comentados por Joe Buck y el miembro del Salón de la Fama, John Smoltz. Me resultó interesante oír el comentario de Smoltz sobre la inteligencia del cubano al bate. El gran ex-lanzador decía que para Arozarena no había lanzamiento que no pudiera batear, que lo veía como un pelotero capaz de hacer los ajustes necesarios para castigar al lanzador adversario.

El pinareño dejó record de hits (29), jonrones (10) y total de bases (64) para una post temporada de la MLB, palabras mayores.

Como cubano, uno se enorgullece de lo alcanzado por este joven pelotero, él como otros tantos deportistas, artistas y profesionales son los que ponen el nombre de nuestro país bien en alto. El pasado año disfrutamos de lo realizado por Yordan Álvarez, antes fue con el desaparecido José Fernández, ahora le toca a Arozarena, que no será el último, por cierto, vendrán muchos más y todos tomarán de ejemplo lo realizado por estos jóvenes en la pelota más exigente de este mundo.

Fuentes

Autor, archivos personales.

Anon. Randy Arozarena. https://www.baseball-reference.com/players/a/arozara01.shtml

Simon, Andrew. 2020. ¿Es auténtico el ascenso de Arozarena? MLB.com, 30 oct. https://www.mlb.com/es/news/es-autentico-el-ascenso-de-arozarena

Escrito por Esteban Romero el 1 noviembre de 2020

Eran dos los Versalles y ambos torpederos

En el béisbol como en la vida, todas las
cosas importantes ocurren en casa.”
Anon.

Zoilo Versalles

En las revisiones de los box scores y artículos de las temporadas de la Unión Atlética Amateur de la prensa cubana de los años 50, uno puede descubrir varias cositas de los inicios de peloteros destacados cubanos en las Grandes Ligas.

Uno de los que me llamó la atención fue un Versalles, pensé que era Zoilo, pero la inicial en los box scores era L. Puede ser un error, en la prensa de entonces era usual ver cambios involuntarios de iniciales, algunos de ellos fatales, pues provocan confusiones sobre todo cuando se trata de hermanos. Ese L. Versalles era también torpedero, ¿se habrán equivocado de inicial? Me pregunté varias veces.

Por ejemplo, los Izaguirres eran tres, Juanito fue el más destacado. Los Pou eran tres, los Carneado también, los Suárez toda una tribu reglana y así sucesivamente. Era muy normal ver a hermanos jugando en un mismo equipo, pero también se veían hermanos jugando en equipos distintos.

El primer Versalles, el que aparece con L de inicial, me lo descubre el difunto Peter C. Bjarkman, uno de los hombres que aportó un enorme caudal de información sobre la historia del béisbol cubano.

Zoilo Versalles nació el 18 de diciembre de 1939, curiosa fecha, un día después del día de San Lázaro, al que miles de cubanos son devotos y conmemoran la fecha del 17 de diciembre, pero se llama Zoilo y no Lázaro. El otro Versalles nació en 1936 y se llama Lázaro. ¿Habrá nacido un 17 de diciembre? Ambos eran hijos de Zoilo padre y Amparo madre, residentes en el Vedado. Zoilo padre era un buscavida y, al parecer, no le fue mal. En la década de los 50 no era cualquiera quien viviera en el Vedado.

El hermano mayor de Zoilo, Lázaro había debutado en 1955 como torpedero regular con el conjunto de la Asociación de Dependientes. Fue situado como primer bate del equipo, posición que mantuvo a lo largo de toda esa temporada. Se trataba de un pelotero de tacto, capaz de conectar líneas y batazos extraviados. No obstante, no parece que haya sido un excelente defensor. El 4 de junio de 1955, en juego de su equipo contra el Teléfonos, Lázaro cometió costoso error que provocó el empate del juego y la victoria de los rivales posteriormente. La Asociación de Dependientes quedó eliminada en la primera vuelta del torneo de 1955 de la Unión Atlética Amateur.

En 1956 fue cuando jugaron ambos hermanos, Lázaro repitió con el mismo equipo, mientras que Zoilo, con 16 años de edad, lo hizo con el Fortuna, en el cual fungió como primer, tercer y cuarto bate. A diferencia de Lázaro, Zoilo pegaba batazos largos de extrabases. Su desempeño ofensivo fue muy ponderado en la primera mitad del torneo, no así en la segunda parte, al extremo que fue bajado al séptimo turno al bate del Fortuna, equipo representativo de su barrio residencial, el que en esa temporada quedó de penúltimo en la primera división, solo superó al Regla BBC por medio juego. Defensivamente hizo combinación alrededor de segunda base con Octavio Eiriz y con el utility Eduardo “Titirití” Cárdenas.

Después de 1956, la Asociación de Dependientes no volvió a jugar en los campeonatos de la Unión Atlética, pero eso no era impedimento para que Lázaro Versalles hubiera jugado con otro conjunto, lo cual no sucedió.

Es de suponer que ambos hermanos hayan jugado en la Liga Pedro Betancourt. Se sabe que Zoilo jugó con el Central Araujo en esa liga en 1956, pero de Lázaro no he encontrado información al efecto.

Es un error afirmar que Zoilo Versalles jugó en la edición de 1957 de la Unión Atlética. Tanto él como su hermano no jugaron en ese campeonato, de lo cual da fe la ausencia de sus nombres en las nóminas y los box scores de los distintos equipos que intervinieron en esta justa. Su contratación tuvo lugar al inicio de 1958 por parte de los Senadores de Washington, lo que es igual decir, Joe Cambria, pero previamente el conjunto del Cienfuegos de la Liga Profesional Cubana lo había firmado y fue parte de la nómina de este equipo en la temporada de 1957-58. En esa temporada se fue en blanco en 6 veces al bate.

El debut de Zoilo en circuitos de Ligas Menores fue con los Pioneros Elmira de la Liga Nueva York- Pensilvania, clase D, donde mostró clase en 124 juegos, en los que bateó 145 hits en 497 veces al bate, incluido 30 extrabases y 50 carreras empujadas. 

En la temporada de 1958-59, Zoilo pasó a jugar con el Marianao, donde le resultó difícil, casi imposible, jugar el campo corto, entonces cubierto por el grandeliga matancero José Valdivielso. Entonces conectó 2 sencillos en 7 veces al bate, anotó 2 carreras y robó 2 bases. En las Menores, Zoilo jugó 83 juegos con el Fox Cities de la Liga Illinois-Indiana-Iowa (clase B) en 1959 y finalizó debutando en las Mayores con los Senadores, donde intervino en 29 juegos.

En 1959-60 en Cuba y en 1960 en las Mayores se mantuvo jugando como antesalista o torpedero de sustitución con el Marianao en Cuba y subía con los Senadores en el mes de setiembre, también como pelotero de sustitución de su coterráneo José Valdivielso. Previamente había jugado en el Charlotte (clase AAA). Su nueva vida beisbolera, ya como regular, comenzó en la última temporada de la liga profesional (1960-61), como antesalista o torpedero de los Tigres de Marianao, cuando pudo mostrar todo su potencial como pelotero al batear 25 extrabases, entre ellos 14 cuadrangulares e impulsar 31 carreras. En la temporada de 1961 con los Mellizos de Minnesota jugó como regular del campo corto y logró promedio ofensivo de .280, conectando 37 extrabases e impulsando 53 carreras.

No es intención repetir aquí lo que otros colegas han escrito sobre Zoilo Versalles. Les aconsejo, para más detalles, lean el artículo de Osmany Sousa, aparecido en swingcompleto.com (https://swingcompleto.com/zoilo-versalles-1er-mvp-cubano-en-grandes-ligas/), y si sabes inglés, el de Bjarkman es muy completo (ver link abajo)

Lázaro nunca fue firmado y su nombre no aparece en el extenso listado de peloteros profesionales. A pesar de eso, Bjarkman afirmó con acierto: “Lázaro: el compañero constante de la infancia de Zoilo, fue el único miembro de la familia que se unió a su exitoso hermano jugador de pelota años más tarde en Minneapolis.”

Al margen del tema de su hermano, parecía que Zoilo jugaría con los Padres en la temporada de 1970, pero no fue posible. Físicamente ya no estaba apto para el juego. Llama la atención que existe una postal de este pelotero con el uniforme de los Padres, equipo con el que nunca llegó a jugar.

El final de su vida fue triste verdaderamente. Después de su retiro tuvo muchos problemas de salud, fue intervenido quirúrgicamente del estómago y sufrió dos infartos. Económicamente no tenía solvencia, su inglés no era el mejor para conseguir trabajo y por eso se vio obligado a vender su premio MVP, sus Guantes de Oro y todos los anillos de Todos Estrellas. Con tantos problemas, no era de extrañar que fuera encontrado muerto en su casa en Bloomington producto de otro infarto, el 9 de junio de 1995. La autopsia reveló que había fallecido dos días antes de ser encontrado muerto.  

Fuentes

Anon. 2018. 1969 Baseball Player of the Day- Zoilo Versalles- San Diego Padres. Slicehelife, 31 May. https://slicethelife.com/2018/05/31/1969-baseball-player-of-the-day-zoilo-versalles-san-diego-padres/

Bjarkman P.C. 2015. Zoilo Versalles. SABR.com, Oct 1. https://sabr.org/bioproj/person/zoilo-versalles/

Box scores de los juegos de las temporadas 1955, 1956 y 1957 aparecidos en el Diario de la Marina.

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Escrito por Esteban Romero, 12 setiembre de 2020

Peloteros con más juegos de 3 jonrones en Grandes Ligas

Yo no trato de dar jonrones, solo trato de chocar la bola y convertirla en hit.”
Ernie Banks (1931-2015, superestrella de los Cachorros de Chicago)

Después del juego del sábado 22 de agosto de 2020 entre los Medias Blancas y Cachorros de Chicago, en el cual el cubano José Dariel Abreu disparó 3 cuadrangulares, me surgió la curiosidad de saber quiénes fueron los que más veces lograron esta hazaña, incluido peloteros latinos y cubanos.

Con anterioridad se habló en este blog ampliamente sobre los que han conectado 4 jonrones en un juego (2018), incluido otros circuitos beisboleros. Esta vez el relato se circunscribe a las Grandes Ligas, en aras de saber los cubanos que lo han logrado.

Tres jonrones en un juego se han logrado 297 veces por peloteros de la Liga Americana y 321 por parte de peloteros de la Liga Nacional. A esto se añaden los juegos de tres cuadrangulares por pelotero en post temporada, donde once veces ha habido peloteros que han logrado conectar 3 batazos de cuatro esquinas.

El primer pelotero en conectar 3 cuadrangulares en juego de Liga Mayor fue Ned Williamson, el 30 de mayo de 1884, jugando para el Chicago White Stockings.

Hay varios peloteros que han logrado varios juegos de tres jonrones, el rey en este departamento es Johnny Mize con 6, cifra ahora compartida con el dominicano Sammy Sosa, el que igualmente logró igual resultado en 6 juegos. El pelotero activo Mookie Betts empató a 6 juegos de 3 jonrones el 13 de agosto de 2020 y amenaza con tener otros más, para así desplazar a Mize y a Sosa del pedestal. Betts tendrá 28 años en octubre 2020. Otros que lograron 5 juegos de este tipo fueron el boricua Carlos Delgado y el dominicano-americano Alex Rodríguez.

Los peloteros con 4 juegos de este tipo son Lou Gehrig, Ralph Kinner, Ernie Banks, Willie Stargell, Joe Carter, Mark McGwyre y Barry Bonds, y los dominicanos Albert Pujols y Aramis Ramírez. Con 3 juegos están Goose Goslin, Joe DiMaggio, Ted Williams, Willie Mays, Rocky Colavito, Willie McCovey, Johnny Bench, Mike Schmidt, Eddie Murray, Albert Belle, el dominicano Alfonso Soriano, Jeff Bagwell, Andrew McCutchen y Joey Votto.

La lista de peloteros con 2 juegos de 3 jonrones en más extensa: Babe Ruth, Jimmy Foxx, Tony Lazzeri, High Pockets Kelly, Stan Musial, Don Demeter, Duke Snyder, Hank Sauer, Reggie Jackson, George Brett, Gary Carter, Gus Bell, Dusty Rhodes, Andrew Dawson, Geoff Jenkins, Richie Sexson, Harold Baines, Todd Helton, Shawn Green, Jim Rice, Frank Thomas, Ken Griffey Jr., Brett Boone, Aaron Boone, Claudell Washington, Larry Walker, Jeff Bagwell, los cubanoamericanos Luis González y J.D. Martínez, los dominicanos Manny Ramírez, Edwin Encarnación y Nelson Cruz, los boricuas Roberto Clemente, Juan González, José Valentín y Eddie Rosario, los cubanos José Canseco, Kendrys Morales y Yoenis Céspedes, los mexicanos Vinicio Castilla y Adrián González, A.J. Pollock, Steve Finlay, Kris Bryant, Ryan Braun, Hunter Refroe, los venezolanos Víctor Martínez, Miguel Cabrera y Carlos González, Paul Goldschmidt y Mark Teixeira.

En post temporada ha habido 11 juegos de tres jonrones, dos de ellos pertenecientes al gran Babe Ruth en 1926 y 1928. Los dominicanos Adrián Beltré y Albert Pujols, los venezolanos Pablo Sandoval y José Altuve, y el boricua Kike Hernández se incluyen en esta selecta lista de jonroneros al más alto nivel.

Babe Ruth es el único pelotero que ha logrado un juego de este tipo en cada liga. Lo consiguió con los Yankees en 1930 y luego, en el año de su retiro (1935), con los Bravos de Boston. El pelotero más viejo en lograr 3 jonrones en un juego fue Stan Musial a la edad de 41 años. El más joven fue Eddie Mathews, de los Bravos de Boston, a la edad de 20 años y 350 días. Hay jonroneros que nunca lograron un juego de tres cuadrangulares, son los casos del cubano Rafael Palmeiro, el dominicano David “Papi” Ortiz y Garry Sheffield, los 3 son miembros del club de los 500 o más jonrones de por vida. 

El primer latinoamericano en disparar 3 jonrones en un juego fue el mexicano Beto Ávila, logrado el 20 de junio de 1951 vistiendo la franela de los Indios de Cleveland.

El segundo fue logrado por el cubano Román Mejías, el 5 de abril de 1958, vestido de Pirata de Pittsburgh. En ese mismo año el antesalista panameño Héctor López conectó 3 jonrones en juego del 26 de junio a favor de la causa de los desmejorados Atléticos de Kansas City. La lista de latinoamericanos con 3 jonrones en un juego incluye a: los cubanos Tony Oliva, Yasmani Grandal, Yasiel Puig, Yordan Álvarez y José Dariel Abreu, los dominicanos Rico Carty, Moisés Alou, José Bautista, Adrián Beltré, Hanley Ramírez, Robinson Canó, Pedro Severino, Ronald Guzmán, Gary Sánchez y Aristides Aquino, el panameño Carlos Lee, los boricuas Carlos Beltrán, Benito Santiago y Carlos Baerga, y los venezolanos José López, Andrés Galarraga, Dioner Navarro y Edgardo Alfonso.

Interesante ver tres cubanos con 2 juegos de 3 jonrones cada uno, así como otros cinco con un juego de este tipo. No obstante, la supremacía está de parte de los dominicanos, ya que tienen uno con 6, dos con 4, uno con 3, tres con 2 y diez con 1 juego.

Como curiosidad, los 3 jonrones del cubano José Dariel Abreu fueron consecutivos en el juego ya mencionado al inicio y al siguiente día abrió con otro jonrón, por lo que se incluye en el listado de otros 26 peloteros que han logrado 4 jonrones en veces consecutivas al bate en dos juegos. 

Fuentes

AP. 2015. Four consecutive home runs. ESPN.com. http://www.espn.com/espn/wire/_/section/mlb/id/12651843.

AP. 2017. Best of MLB: Kendrys Morales launches 3 homers in Blue Jays’ win. Sports Philadelphia, Sept 1. https://www.nbcsports.com/philadelphia/philadelphia-phillies/best-mlb-kendrys-morales-launches-3-homers-blue-jays-win

Baseball-almanac.com. Three home runs in a game. https://www.baseball-almanac.com/feats/3-Home-Runs-In-A-Game.shtml

Romero Esteban. 2018. Peloteros con 4 jonrones o más en juego. Deportescineyotros.com, 18 agosto. https://deportescineyotros.com/2018/08/18/peloteros-con-4-jonrones-o-mas-en-un-juego/

Escrito por Esteban Romero, 24 agosto de 2020

Las raras triples matanzas en el béisbol

Algo cómico, jugué en las Mayores a lo largo de 13 años y la única cosa
que parece nadie recordar, es que una vez realicé una triple matanza sin asistencia en una Serie Mundial.”
Bill Wambsganss

El primer triple play documentado en la historia del juego de béisbol, ocurrió el 13 de Mayo de 1876, en un partido entre los equipos New York Mutuals y Hartford Dark Blues, combinación 4-3-4. Luego ha habido muchas más, pero su frecuencia no es ni remotamente la de las doble matanzas.

Aunque una triple matanza concluye una entrada, en 22 ocasiones un corredor ha logrado anotar durante un triple play, algo raro, ya que, en una situación con hombres en posición anotadora, el jugador defensivo siempre procura sacar al corredor adelantado. En Cuba sucedió en el marco de la VIII Serie Nacional el 6 de enero de 1969 sobre batazo de Julián Villar de los Industriales, jugada completa cubierta e informada en este blog (2018).

La triple matanza más rara es la que se realiza sin asistencia, cuando un solo hombre logra los 3 outs. La primera vez que se dice se haya realizado fue el 8 de mayo de 1878 por Paul Hines, defensor del jardín central del Providence en juego contra el Boston. Sin embargo, el camarero[1] Charles Sweasy aclaró que fue él quien concretó el tercer out de esa jugada.  

En Grandes Ligas ha sucedido 15 veces, una de ellas en Serie Mundial. Los ejecutores de esta hazaña han sido:

El torpedero[2] Neal Ball de los Naps de Cleveland el 19 de julio de 1909.
El camarero Bill Wambsgass de los Indios de Cleveland el 10 de octubre de 1920 en juego de Serie Mundial.
El inicialista George Burns de los Medias Rojas de Boston el 14 de setiembre de 1923.
El torpedero Ernie Padgett de los Bravos de Boston el 6 de octubre de 1923.
El torpedero Glenn Wright de los Piratas de Pittsburgh el 7 de mayo de 1925.
El torpedero Jimmy Cooney de los Cachorros de Chicago el 30 de mayo de 1927.
El inicialista Johnny Neun de los Tigres de Detroit el 31 de mayo de 1927.
El torpedero Ron Hansen de los Senadores de Washington el 30 de julio de 1968, jugada sobre batazo del cubano Joaquín Azcue.
El camarero Mickey Morandini de los Filis de Filadelfia el 20 de setiembre de 1992.
El torpedero John Valentin de los Medias Rojas de Boston el 8 de julio de 1994.
El camarero Randy Velarde de los Atleticos de Oakland el 29 de mayo de 2002.
El torpedero dominicano Rafael Furcal de los Bravos de Atlanta el 10 de agosto de 2003.
El torpedero Troy Tulowitzki de los Rockies de Colorado el 29 de abril de 2007.
El camarero venezolano Asdrúbal Cabrera de los Indios de Cleveland el 12 de mayo de 2008.
El camarero Eric Bruntlett de los Filis de Filadelfia el 23 de agosto de 2009.

Las triple matanzas de Neun y de Bruntlett fueron jugadas que concluyeron sus desafíos respectivos. De esta manera, la Liga Americana acumula 7 triples matanzas sin asistencia y el viejo circuito 7, con una más en Serie Mundial a la cuenta de la Liga Americana. Hasta la fecha de la redacción del presente artículo han pasado 11 años que no se ha dado una jugada similar.

Fuera del ámbito de la MLB, el oriundo de Bauta, Merito Acosta, defendiendo el jardín central, realizó un triple play sin asistencia el 2 de diciembre de 1918, en juego de la liga profesional cubana. Las bases estaban llenas, capturó el batazo, siguió para pisar y doblar en segunda a la vez que tocaba al que venía de primera.  

En la Liga Venezolana, el gran torpedero David Concepción ejecutó un triple play sin asistencia en juego del 14 de diciembre de 1987, entre los Tigres de Aragua y los Cardenales de Lara en el Estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto.  

El antesalista Rafael Orlando Acebey de Las Villas realizó un triple play sin asistencia el 12 de noviembre de 1998, en juego de Serie Selectiva frente a Industriales en el Estadio “Augusto César Sandino”. Este es el único triple play de este tipo en series nacionales cubanas. Fue sobre rolata de Juan Padilla directa a las manos del antesalista, quien pisó la base, tocó al bateador situado en la tercera y fue directo a tocar al bateador, el que discutía con el árbitro que el batazo era foul. Una jugada así es realmente sumamente rara, la bola en play y el bateador discutiendo.

Ha habido triple plays sin conexión al efecto. Uno de ellos sucedió el 21 de mayo de 1950, el inicialista Eddie Waitkus de los Filis fue eje de ese extraño triple play sin asistencia en juego contra los Cardenales de St Louis. El jardinero central Richie Ashburn sonó hit al jardín izquierdo, el torpedero Granville Hamner recibió base, a continuación Waitkus se montó en conteo de 3-2, al siguiente lanzamiento, Waitkus se dejó cantar el tercer strike. El receptor Joe Garagiola tiró rápido a tercera, adonde iba atrevidamente Ashburn, estaba atrapado y comenzó el round down. El defensor de la antesala Tommy Glaviano le pasó la bola al torpedero Marty Marion para sacar el segundo out, quien sin pensarlo mucho se volteó hacia primera y le hizo el tiro al inicialista Stan Musial para enfriar a Hamner allí mismo. Triple play sin mover el bate.

Otro similar fue ejecutado por los Expos de Montreal en la octava entrada del juego contra los Filis de Filadelfia el 3 de setiembre de 2002. El camarero Marlon Anderson se ponchó, el dominicano Plácido Polanco fue cogido fuera de base y puesto out en el round down, mientras que el inicialista Travis Lee fue cogido fuera de la tercera y puesto out por el también dominicano Fernando Tatis. Los defensores que participaron en esta jugada fueron el receptor Brian Schneider al torpedero colombiano Orlando Cabrera, al inicialista venezolano Andrés Galarraga, de nuevo a Cabrera y finalmente al antesalista Tatis, o sea combinación 2-6-3-6-5.  

Un triple play es poco frecuente, pero dos realizados por un mismo equipo en un juego es algo más extraño aún. Sucedió el 17 de julio de 1990 ejecutados por los Mellizos de Minnesota en juego contra los Medias Rojas. El primero fue realizado por el antesalista Gary Gaetti al camarero Al Newman al inicialista Ken Hrbek sobre batazo del jardinero derecho Tom Brunansky en la cuarta entrada, mientras que el segundo fue por la misma vía en la octava sobre batazo del camarero Jody Reed. Así que esos tres peloteros de los Mellizos tienen el mérito de haber participado en dos triples matanzas en un mismo juego, hazaña inigualable.

Hubo uno más parecido al anterior, sucedió el 21 de mayo de 1950, el inicialista Eddie Waitkus de los Filis fue eje de ese extraño triple play sin asistencia en juego contra los Cardenales de St Louis. El jardinero central Richie Ashburn sonó hit al jardín izquierdo, el torpedero Granville Hamner recibió base, a continuación, Waitkus se montó en conteo de 3-2, al siguiente lanzamiento, Waitkus se equivocó al dejarse cantar el tercer strike. El receptor Joe Garagiola tiró rápido a tercera, adonde iba atrevidamente Ashburn, estaba atrapado y comenzó el round down. El defensor de la antesala Tommy Glaviano le pasó la bola al torpedero Marty Marion para sacar el segundo out, quien sin pensarlo mucho se volteó hacia primera y le hizo el tiro al inicialista Stan Musial para enfriar a Hamner allí mismo. Triple play sin mover el bate.

Hipotéticamente podría producirse una triple matanzas sin fildeo alguno de la pelota. Veamos, Dos hombres en primera y segunda, palomón dentro del cuadro, infield fly, primer out. La bola cae y golpea al corredor de segunda antes de este regresar, mientras que el de primera le pasa al corredor de segunda y resulta ser el tercer out. Pudiera suceder, pero de ser así habría que revisar algunas cosas de esos peloteros.

Hasta 1930 tres peloteros han bateado tres veces para triple matanzas. Ellos fueron George Sisler, Deacon McGuire y Joe Start. Ese record negativo lo rompió un miembro del Salón de la Fama, el famoso antesalista Brooks Robinson, quien a lo largo de 10 temporadas con los Orioles bateó 4 veces para triple play. Robinson no cree que haya otro pelotero que le rompa ese record negativo.

En la Liga de Nicaragua, el jardinero Dwight Britton bateó dos veces para triple play en la temporada de 2019.

Fuentes

Anon (s/a). Unassisted triple plays. Baseball-almanac.com. https://www.baseball-almanac.com/feats/feats8.shtml

Anon. 2019. Britton dio el ultimo zarpazo. LBPN.com, 1 dic. https://lbpn.com.ni/noticias/britton-dio-el-ultimo-zarpazo/

Anon. 2002. ‘Ugly’ triple play a beauty for Expos. ESPN.com, 4 sept. https://www.espn.com/mlb/recap?gameId=220903120.

Anon.David Concepción realiza el 1er. triple play sin asistencia. http://radiocomunaelhatillo.blogspot.com/2008/12/david-concepcin-realiza-el-1er-triple.html

Merejo Francisco. 2011. Béisbol curioso: el triple play. Sabermetrico.com. https://sabermetrico.com/2011/11/beisbol-curioso-el-triple-play/

Noble Marty. 2015. Triple-play threat: Robinson holds infamous mark. MLB.com, 6 junio. https://www.mlb.com/news/triple-play-threat-brooks-robinson-holds-infamous-mark/c-128131088

Romero Esteban. Raro triple play en la VIII Serie Nacional (1968-69). Deportescineyotros.com, 3 nov. https://deportescineyotros.com/2018/11/03/raro-triple-play-en-la-viii-serie-nacional-1968-69/

SABR. 1990. Boston Red Sox 1 Minnesota Twins 0. https://www.retrosheet.org/boxesetc/1990/B07170BOS1990.htm

Torres Kathy. s/a. May 8, 1878: Three in one? Paul Hines’ unassisted triple play. SABR.com. https://sabr.org/gamesproj/game/may-8-1878-three-in-one-paul-hines-unassisted-triple-play/

Escrito por Esteban Romero, 23 agosto de 2020


[1] Camarero o defensor de la segunda base

[2] Torpedero o defensor del campo corto

El último derbi reglano en la pelota amateur cubana, 16 junio de 1955

El béisbol es probablemente el deporte mejor documentado.”
Ford C. Frick (1894-1978, periodista y ejecutivo en el béisbol)

Regla es un pueblo a admirar por su amor y dedicación al béisbol. La pelota profesional, el béisbol amateur, incluidas las series nacionales, siempre tuvieron una buena participación de peloteros de esta villa ultramarina.

En béisbol como en otros deportes existen los derbis, partidos que se juegan entre equipos de una misma ciudad, poblado, provincia o comunidad. No es muy frecuente ver derbi de equipos de un mismo municipio en el marco de una justa nacional. Sin embargo, Regla tuvo dos conjuntos en la Unión Atlética Amateur de béisbol: el Regla Base Ball Club (Regla BBC) y el Liceo Artístico y Literario de Regla o simplemente Liceo de Regla, que jugaron como rivales en varias temporadas.

El conjunto representativo del Liceo fue creado en 1921 y compitió en la llamada Liga Federal. En 1922 y 1923 lo hizo en la Liga Nacional. Por su parte, el Regla BBC comenzó a jugar a partir de 1933. En la década de los 40, ambos conjuntos jugaban dentro de la Unión Atlética Amateur, por lo que hubo derbi en varias oportunidades.

Esta vez el asunto gira alrededor del último derbi, el que tuvo lugar el 16 de junio de 1955. Cosas de la vida, el Liceo ganó ese campeonato, en 1956 no jugó, más bien se le privó jugar por la misma Liga. En los registros personales de este autor, hasta 1959 no se ve ninguna nómina del Liceo de Regla, por lo que no es errado decir que el derbi objeto en este artículo, debe haber sido el último entre ambos conjuntos reglanos.

Casi siempre estos derbis fueron juegos reñidos, basta indicar que el efectuado el 7 de setiembre de 1954, un año antes, terminó con victoria de 2-1 para el Liceo de Regla, con Antonio “Lindo” Suárez, que se mantuvo todo el tiempo en la lomita y permitió 8 incogibles. Con la derrota cargó Félix Sanfeliz, el que igualmente lanzó todo el juego y permitió 9 imparables del equipo rival. A lo largo de ese juego, Lindo tuvo que enfrentar a tres de sus hermanos, Alfredo (Fiallo), Elio y Arnaldo.

El partido de 1955 fue iniciado por dos hermanos, Elio Suárez por los rifleros del Regla BBC y “Lindo” Suárez por el Liceo de Regla. Ambos lanzadores recibieron castigo en el inning de apertura (ver anotación abajo). Hubo un receso pacífico hasta que el Liceo se despachó a sus anchas en la cuarta entrada, iniciada con doble al jardín central de Nando de las Matas, error de Trigoura, quien inició en el campo corto ese juego, sobre batazo del inicialista Pérez, mientras que el otro Pérez, Poli, se encargaba de disparar sencillo que trajo a Nando a home y a J. Pérez a segunda, Del Amo soltó línea de hit, Poli se pasó en segunda y fue enfriado, el receptor Santana cedió el segundo out, pero “Lindo” no creyó en su hermano y le conectó de hit, Pérez anotó y del Amo se fue a tercera base, Olivera fue transferido, lo que provocó la entrada de Isidro Valdés como relevista. Elio pasó a cubrir el campo corto y Trigoura a su base natural, la tercera. Valdés obligó al pariente de Ramón Carneado, José, a batear un fly largo al central, bien fildeado por otro Suárez, Arnaldo.

Otra pausa ofensiva hasta que en el sétimo el Liceo le puso arte al asunto. Hit de Rosa, robo de segunda, error y batazo de aire que salió a zona foul de José Carneado para traer la sexta carrera de su equipo. En el noveno, del Amo llegó a segunda por error en tiro a primera de Elio Suárez y de nuevo “Lindo” sonó imparable al jardín central que trajo la última y definitiva de su equipo.

Lindo Suárez solo ponchó a tres bateadores rivales, concedió un boleto y permitió 7 indiscutibles, entre ellos triple de Trigoura. Elio lanzó 2.2 inning, permitió 7 imparables, 5 carreras, no dio bases y 1 ponche. Valdés cubrió 6.1 inning, 2 carreras, 3 hits, 1 base y 2 ponches.

Juego ganado por Antonio Suárez y perdido por su hermano Elio.

Fuente

Anon (s/a). Historia del béisbol en Regla. Ecured.cu. https://www.ecured.cu/Historia_del_B%C3%A9isbol_en_Regla

Varela Nelson. 1955. Tras un inicio incierto, “Lindo” Suárez se arregló y dio una victoria al Liceo de Regla 7-3. Diario de la Marina, pp 2-B.

Archivos personales del autor

Escrito por Esteban Romero, 19 agosto de 2020

La victoria de los Cubans-Reyes del Azúcar en la Pequeña Serie Mundial de 1959

No hay nada mejor que un equipo que sale de la
nada y se encuentra jugando una Serie Mundial.”
Tom Glavine (ex-lanzador estrella de los Bravos de Atlanta)

Caricatura de los campeones

El 24 de setiembre los Molineros de Minneapolis vencieron a los Vigilantes de Dallas-Fort Worth con anotación de 4-2, juego en el que los vencedores marcaron 2 carreras en la cuarta entrada que les proporcionó la cuarta victoria de la serie, la que terminó 4-3. El zurdo Tom Borland fue el lanzador victorioso, mientras que el derecho Lary cargaba con la derrota.

Los equipos representativos de la Liga Internacional habían intervenido en 42 Pequeñas Series Mundial hasta 1959, pero con solo 17 triunfos en las mismas. Fue en 1953, los Reales de Montreal, la última vez que un equipo de Liga Internacional se alzara con el triunfo. Los otros vencedores de esa Liga en estas series, llamadas Junior World Series, fueron los Osos de Newark (1932, 1937 y 1940), Orioles Baltimore (1944), Reales de Montreal (1946 y 1948) y Alas Rojas Rochester (1952), lo que indica que los Reales y los Oso se habían alzado con 3 títulos. Los Molineros de la Asociación Americana habían asistido a las series mundiales de 1932, 1955 y 1958, logrando los títulos en las dos últimas series mencionadas. De hecho, los Cubans se enfrentaban al flamante campeón de esta lid en 1958.

El conjunto de los Molineros traía al campo al conocido Johnny Goryl en el campo corto, hombre que había jugado para el Cienfuegos en la temporada de 1958-59 y asiduo pelotero de las Menores; Lou Clinton en el jardín derecho, que jugó en las Mayores en el período de 1960-67; Tom Umphlett en el jardín central, Ed Sadowski como receptor; Red Robbins como antesalista; Haywood Sullivan como inicialista-receptor, pelotero que jugó en las Grandes Ligas en 1960-63; al inicialista-antesalista Joe Macko. En la reserva estaba el infielder-director del equipo, Gene Mauch, el que luego dirigiera durante años a los Filis de Filadelfia a partir de 1960, así como su cuñado el ex-Cachorro torpedero y segunda base Roy Smalley. Entre los lanzadores estaban los zurdos Ted Wills, el mencionado Borland, Chet Nichols, que lanzara en las Mayores en 1960-63, el canadiense Ted Bowsfield; los derechos Murray Wall, Tracy Stallard, hombre al que Roger Maris le conectó su jonrón 61 en la temporada de 1961 de la Liga Americana; y el italo-americano Vito Valentinetti.

Sin embargo, la figura más promisoria de ese conjunto era un muchacho de 19 años, que justamente había debutado ese año en la Liga Carolina, clase B, con el Raleigh Capitals, donde bateó para elevado .377 en 120 juegos. El joven jugaba la segunda base y era capaz de jugar la inicial y los jardines. Lo interesante es que los Medias Rojas le subieron de clase B a clase AAA justamente cuando comenzaba el play off en la Asociación Americana, evidenciado por el hecho de no existir estadísticas suyas en la temporada regular de los Molineros. Se trata de Carl Michael Yastrzemski, más conocido como Yaz en las Grandes Ligas, cuyo nombre indica claramente que sus orígenes son polacos como los de Stan Musial. Yaz debutó en 1961 para sustituir a un grande del bateo de todos los tiempos, Ted Williams. Yaz jugó 23 temporadas con los Medias Rojas, hasta 1983, donde bateó más de 3400 hits. En 1989 fue exaltado al Salón de la Fama con un 94.6% de los votos posibles. Ni idea teníamos entonces que estábamos en presencia de un inmortal del béisbol en esta Pequeña Serie Mundial.

El domingo 27 de setiembre de 1959 dio inicio la Pequeña Serie Mundial en Minneapolis. Ted Wieand abrió por los Cubans y el zurdo canadiense Bowsfield por los Molineros. Los criollos anotaron 4 en la tercera entrada para de hecho decidir el partido. Añadieron una en la quinta, mientras los Molineros marcaron 2 en el noveno, insuficiente para llevarse la victoria. Borrego Álvarez fue el mejor en la ofensiva cubana, al ligar par de imparables e impulsar 2 también. Los Cubans fabricaron par de dobles matanzas, mientras Wieand dejaba en 6 hits a los Molineros. Buen inicio.

Box score Molineros vs Cubans 1er. juego, 27 setiembre de 1959

En la siguiente jornada, las cosas no funcionaron igual. El zurdo Miguel Cuellar no se presentó en forma, tampoco su relevista Luis “Tite” Arroyo, lo que se tradujo en una derrota de 6-5 para los Cubans. Los Molineros conectaron 4 jonrones en este desafío, uno per cápita a la cuenta de Smalley, Clinton, Robbins y Sadowski. Los Cubans estuvieron delante en el marcador hasta el octavo, pero el pitcheo esta vez flaqueó. Los mejores ofensivamente fueron Morejón y Cárdenas, cada uno con par de hits incluido dobles.

Box score 2do. juego, 29 setiembre 1959

Había que jugar un tercer juego en Minneapolis, pero el frío hizo acto de presencia en esa fría ciudad de EE.UU., al extremo que se suspendió y se decidió jugarlo en la Habana el 1 de octubre. Varios peloteros cubanos, entre ellos Borrego Álvarez, Haitiano González, Raúl Sánchez, Enrique Izquierdo, y los venezolanos Davalillo y Chacón se quejaron del frío reinante en esa ciudad.

El tercer juego, efectuado en la Habana, tuvo a los Molineros rompiendo el celofán en el segundo capítulo por hit de Robbins y doble de Ladomski, añadieron otra más en el sexto por cuadrangular de Yaz. Mientras todo eso ocurría Borland amarraba cortico a los Cubans, a los que solo les permitió 4 imparables hasta el octavo episodio. Fue entonces que con un out Davalillo recibió pelotazo, pasó a segunda por wild pitch, el Haitiano lo trajo a home con sencillo, batazo que sacó a Borland del juego. El derecho Billy Muffet se hizo cargo del montículo, saludado irrespetuosamente por Daniel Morejón con hit, el cual llevó al Haitiano hasta tercera base para seguidamente anotar con otro cañonazo de Ray Shearer. El juego se fue a extra inning empatado a 2 carreras. En el décimo, después de dos outs, el Haitiano conectó de hit, Morejón recibió pelotazo y Shearer trajo con hit la definitiva. Victoria para el relevista Emilio Cueche. En este juego también lanzaron el abridor Raúl Sánchez y Miguel Cuellar.

Estadio del Cerro abarrotado
Box score 3er juego, 1 octubre de 1959

El cuarto juego fue otro partido reñido, el cual se extendió a lo largo de 11 entradas. Ted Wieand, la mejor carta de los Cubans, fue el abridor de este desafío. El inicialista Macko de los Molineros abrió el marcador con jonrón por el jardín izquierdo en la segunda entrada. Los cubanos ripostaron en el tercer capítulo por sencillo de Davalillo, error del torpedero Goryl en batazo de Elio Chacón, toque de hit perfecto por tercera del Haitiano, fly de sacrificio al derecho de Morejón, batazo que trajo a Davalillo con el empate. Chacón adelantó a tercera en la jugada y anotó por otro fly de sacrificio de Shearer. Los Molineros empataron en el sexto, donde hubo doble de Clinton, y luego se fueron arriba en el séptimo con otra anotación cuando llenaron las bases y Shearer pifió la línea conectada por Clinton. El lanzador abridor de los Molineros fue el zurdo Bowsfield, el que cedió el montículo en la séptima entrada, sustituido por el derecho Murray Wall. Los Cubans, por suerte, lograron empatar en el noveno por hits consecutivos de Chacón, el Haitiano y Morejón. La decisión del juego llegó en el undécimo cuando lanzaba el oriundo de West New York, Estado de Nueva Jersey, el italo Valentinetti. Miguel Cuellar inició la entrada con boleto, Davalillo lo forzó en segunda en intento frustrado de sacrificio, hubo wild y el oriundo de Cabimas, Venezuela, se metió en segunda, pero por atrevido fue atrapado fuera de base por el receptor Sadowski. Chacón recibió base también, otro wild, Valentinetti estaba mal, pasó intencionalmente al Haitiano, pero venía Morejón. El hijo de Pelayo, ni corto ni perezoso, se robó la tercera y Morejón disparó cañonazo para el chirrín chirrán. Tercera victoria de los Cubans contra un revés, otra victoria y todo habría acabado.

Box score 4to. juego, 2 octubre 1959

Las cosas no suceden siempre como uno quiere, ya que en el siguiente juego el zurdo Ted Wills se las arregló para dominar a los Cubans. Los Molineros estuvieron silenciados en las primeras cinco entradas, aunque es justo mencionar la doble matanza realizada en el tercer capítulo mediante fildeo y tiro preciso del Haitiano al camarero Chacón. En el sexto, el torpedero Goryl recibió base, avanzó a segunda por wild, Umphlett siguió con metrallazo por tercera que Davalillo no pudo retener, luego tiró mal a primera, Goryl entró, Macko conectó un globito que picó por detrás del lanzador para otro hit, otra línea de Robbins para que Umphlett anotara, entró Emilio Cueche de relevo para terminar la rebelión. Los Cubans ripostaron en el sexto, con un out el Haitiano recibió pelotazo y Morejón le siguió con jonrón por el jardín izquierdo, juego empatado a 2. La fiesta siguió con sencillo de Shearer, base a Borrego, palomón de Cárdenas al cuadro y otro sencillo de Izquierdo, pero Shearer fue enfriado en home con el tiro de Macko. En la octava entrada vino a lanzar Tite Arroyo, quien sacó cómodo los 2 primeros outs, pero Umphlett, Macko y Robbins batearon hits consecutivos para provocar el desempate. En el noveno hubo una más por base al receptor Sadowski y triple de Goryl, carrera que puso el marcador 4-2 y sacó a Arroyo del montículo, sustituido por el villareño Carrillo. En el noveno hubo amenaza de los Cubans, Borrego la inició con el tercer ponche que recibía esa noche, Cárdenas disparó doble, Izquierdo cedió el segundo out, Octavio Rojas salió de emergente por Carrillo, quien se ponchó y cedió el out 27.

Box score 5to. juego, 3 octubre 1959

El sexto juego fue victoria para los Molineros, los que así empataron la serie a 3 victorias. Los de Minneapolis mostraron garra, ya que jugaron con desventaja de dos juegos en terreno ajeno. Así y todo, lograron llegar a un séptimo desafío, que de cierta manera favoreció a los cubanos, ya que el mismo debió efectuarse el 5 de octubre, pero las lluvias obligaron a posponerlo para el siguiente día. Eso dio descanso al cuerpo de lanzadores de los Cubans que realmente se veían agotados.

Para este juego ambos directores utilizaron sus mejores cartas de triunfo, Tom Borland por los Molineros y Ted Wieand por los Cubans. La primera carrera del juego la anotaron los Molineros en el cuarto episodio por jonrón de Clinton en conteo de 2 bolas y 0 strikes. En la parte baja del cuarto, los Cubans amagaron por hits de Borrego y Cárdenas, pero no apareció impulsador. En el sexto, el Haitiano recibió boleto y nuevamente Morejón tocó para sacrificarse, jugada que no gustaba nada. Shearer conectó un infield hit que llevó al Haitiano a tercera, le siguió Borrego con manso roletazo y el Haitiano fue fácilmente puesto out en home. En el séptimo, Molineros nuevamente a la carga, jonrón enorme de Macko por el jardín izquierdo, que rompía la cadena de 9 hombres retirados consecutivamente por Wieand, juego 2-0. Wieand fue relevado por Salivita en el octavo inning. Posteriormente Borland explotó por hit de Chacón, out intercalado del Haitiano, doble por regla de Morejón. Wall sustituyó a Borland, el que ponchó a Shearer, acto seguido Preston Gómez mandó al bateador zurdo Larry Novak, de emergente por Borrego Álvarez, quien respondió con línea entre el derecho y el central, imparable bueno para empujar las dos del empate. Imagínense como estaba el Estadio en ese momento, 30 mil personas gritando de alegría. Wall permitió infield hit de Cárdenas, por lo que fue sustituido por el zurdo Billy Muffet, pero Jesse Gonder, otro bateador zurdo, de emergente por Enrique Izquierdo, conectó paloma fácil al izquierdo y ahí terminó la tormenta del octavo inning. No hay forma de preguntarle a Preston Gómez la razón de esa sustitución, un bate derecho sustituido por uno zurdo ante un lanzador zurdo. Raúl Sánchez retiró de 1-2-3 el noveno, en parte ayudado por un buen fildeo de Davalillo en tercera. El mismo Sánchez inició el noveno recibiendo base, todos los lanzadores de la Liga Internacional sabían que Sánchez era un lanzador con muy buen tacto al bate. El sacrificio de Davalillo se caía de la mata, si toca con el cuarto bate, ¿cómo no lo va a hacer con el hombre proa? El toque funcionó, pero Chacón se embriagó con un ponche servido por el relevista Muffet, base al Haitiano, y llegó Morejón, el mejor bateador de los Cubans en el play off y la Pequeña Serie Mundial. El jardinero de Guanabacoa no esperó nada, al primer lanzamiento puso la bola en rolata por el mismo centro, Sánchez corrió como nunca y se tiró en diving en la goma, era la victoria del juego y de la Pequeña Serie Mundial.

Larry Novak y Daniel Morejón

Se puede afirmar que todas las piezas de los Cubans funcionaron al unísono, hasta Ray Shearer, llegado a última hora para reemplazar al suspendido Carlos Paula, les rindió y en los momentos decisivos. Preston Gómez tuvo el mérito de haber mantenido a un mismo equipo al campo y un orden al bate estable. Ocasionalmente utilizaba al joven Octavio Rojas en la segunda base, alternaba a Jesse Gonder con Izquierdo en la receptoría en dependencia del lanzador. El bate estable y oportuno de su one-two, Haitiano González y Daniel Morejón, fue causa de la victoria. En el pitcheo, Ted Wieand estuvo a gran altura, lástima que su incursión en las Mayores no tuviera igual éxito. Raúl Sánchez fue otro de los destacados en el montículo. En los finales, al parecer por cansancio, los brazos de Tite Arroyo y Walter Craddock flaquearon, lo cual dio oportunidad a Pedro Carrillo, quien lo hizo aceptablemente. Miguel Cuellar aún en ese entonces carecía de la estabilidad que luego lo caracterizó cuando lanzaba en las Mayores para los Orioles. Emilio Cueche fue el laborioso de siempre y Vicente Amor estuvo bien al inicio de la temporada.

Box score 7mo. juego, 6 octubre 1959

Criticable, así le haya salido bien a Preston Gómez, era ordenar toque de bola con su cuarto bate. Es cierto que Carlos Paula era el cuarto bate natural del equipo, luego suspendido, pero Morejón no se quedaba atrás y tenía una característica superior a Paula, se ponchaba menos. En 457 veces al bate, recibió 44 ponches. Además, el Danny siempre fue muy oportuno al bate, algo que quedó plenamente demostrado en estas series.

Para Tony “Haitiano” González esta fue su temporada consagratoria, ya no volvería a vestir el uniforme de los Cubans, sería ascendido a las Mayores, primero con los rojos de Cincinnati y luego por años con los Filis de Filadelfia.

Estas Pequeñas Series Mundiales (Junior World Series) continuaron hasta 1962, luego se detuvieron y fueron reanudadas en 1970, al año siguiente un nuevo stop, volvieron en 1973, no hubo en 1974 y una última en 1975. A partir de 1983 se comenzaron a jugar las Series Mundiales de Triple A, entonces se enfrentaban el campeón de la Liga Internacional con el de la Costa del Pacífico, torneos que finalizaron en 1997. En el año 2006 se comenzaron a jugar Triple-A Baseball National Championship Game, el Juego de Campeonato del Béisbol de la Triple A.

Fuentes

Anon. 2019. Junior World Series. Wikipedia.com. https://en.wikipedia.org/wiki/Junior_World_Series#Junior_World_Series

Anon. 1959. Miguel Cuellar y L. Arroyo no pudieron contener a los recios bateadores rivales. Diario de la Marina, 29 septiembre, pp 2-B.

Anon. 1959. Fallaron Walter Craddock y Arroyo y los Cubans perdieron anoche 4-2. Diario de la Marina, 4 octubre, pp. 2-B

Úbeda Luis. 1959. Shearer dio las carreras del empate y el triunfo con oportunos batazos. Diario de la Marina, 2 octubre, pp. 2-B

Úbeda Luis. 1959. Línea de Morejón decidió el juego de ayer en el 11mo., dándose otra escena de júbilo. Diario de la Marina, 3 octubre, pp. 2-B.

Úbeda Luis. 1959. Larry Novak y D. Morejón pegaron los batazos que dieron el triunfo 3-2. Diario de la Marina, 7 octubre, pp. 2-B.

Escrito por Esteban Romero, 30 junio de 2020

Antonio “Lindo” Suárez, un astro cubano del montículo

El pitcheo es el arte de atemorizar al bateador.”
Sandy Koufax (ex-lanzador estrella de los Dodgers)

Años atrás había oído hablar de “Lindo” Suárez, pero es que toda esa familia beisbolera Suárez se me confunden. Un Tango como receptor, un Fiallo como segunda base, un Arnaldo de jardinero y un Elio lanzador y hacelotodo en el campo de béisbol. Hay más, es todo un extenso clan de peloteros valiosos, todos nacidos en el pueblo ultramarino de Regla.

No sé si alguien conoce a algún lanzador cubano en series nacionales que lance nudillo, que Hoyt Wilhelm dominaba. En Cuba no había receptores capaces de recibir esos lanzamientos en la profesional cubana, excepto Gilberto “Chino” Valdivia. Al revisar un poco páginas de béisbol del pasado, me encuentro una línea que afirmaba que Antonio “Lindo” Suárez tiraba, dentro de su repertorio, nudillo, por lo que se debe entender que no era solo Chino Valdivia capaz de recibir tales lanzamientos, sino también aquellos que le dieron servicio detrás del plato a “Lindo” Suárez. Entre esos nombres aparecen Argelio Brito, P. Santana, Jorge Torres y el conocido Arnaldo Raxach.

Según información proporcionada anteriormente, Antonio “Lindo” Suárez, nació en 1923 en Regla y medía escasamente 168 cm. Su debut fue en 1941, con solo 18 años, como integrante del Regla Base Ball Club (BBC) en 1941, equipo en el que se mantuvo hasta 1945. Igualmente jugó en la Liga Social, en el invierno de 1942-43, con el equipo del Sindicato de Estibadores, conjunto en el que también jugaba el torpedero Jesús Mera, quien años después lo dirigiera en la Unión Atlética Amateur.

Su nombre en los primeros años no es que sonara mucho, era la época en que los lanzadores como Conrado Marrero, “Catayo” González, Julio “Jiquí” Moreno, Sandalio Consuegra y “Limonar” Martínez estaban logrando sus hazañas en la Unión Atlética Amateur. Sin embargo, en la temporada de 1945, Lindo Suárez demostró su calidad, cuando todavía los peloteros mencionados no habían firmado en el circuito profesional, entonces ganó 10 y no perdió juego, para llevarse el título de pitcheo de la temporada. En esa justa precisamente, Lindo Suárez se enfrascó en duelo con Conrado Marrero del Cienfuegos. El Premier permitió solo 2 hits al Regla BBC, los suficientes para anotarle una carrera, ya que Lindo se encargaba de blanquear a los de la Perla del Sur. Lamentablemente, en juego contra el ADC, Lindo se lastimó su brazo y no pudo lanzar más en esa contienda, al extremo que se retiró del béisbol.

Pasaron 7 años, al parecer hubo perseverancia y deseos de volver al terreno. Lindo tenía 29 años en 1952 y regresó para jugar con el Liceo de Regla, que no se debe confundir con los rifleros del Regla BBC, su anterior equipo en la década de los 40. Lo interesante fue que junto a él regresó el conocido slugger Jorocón, José Luis García, el que se había retirado en 1948 e igualmente decidió volver al juego. En esa temporada Lindo mostró sus condiciones al registrar 15 victorias y 4 derrotas, lo que permitió que su equipo finalizara en segundo lugar, solo superado por el campeón Cubaneleco. Igualmente fue seleccionado para integrar el equipo Cuba a la XIII Serie Mundial Amateur, que se efectuó en la Habana (1952).  

En esa justa internacional, el director del equipo cubano, Clemente “Sungo” Carreras utilizó al reglano como abridor en el juego contra Puerto Rico, el que Cuba ganó 7-4, aunque a Lindo los boricuas le batearon 11 imparables. Puede ser que esa haya sido la razón por la que se le utilizó tres veces más, pero en calidad de relevista.

En 1953 continuó su faena triunfal, “Lindo” Suárez ganó 17 juegos y nuevamente su equipo discutió el campeonato con el Cubaneleco y el Deportivo Matanzas. Su inclusión en el equipo Cuba era necesaria. Esta vez iría dirigido por su coterráneo, el reglano Osvaldo Castellanos, director triunfador con el Cubaneleco en la temporada de 1953. Lindo fue utilizado como abridor. Abrió el juego contra México que iba ganando Cuba, pero que fue suspendido por lluvia. Luego venció a este mismo equipo 3-1, partido en el que permitió solo 4 hits. Luego a Colombia 1-0 y 6 hits permitidos. Luego a Venezuela 4-0, 6 hits y ninguna base por bolas. Todo un coloso que ayudó enormemente a la victoria del conjunto cubano. Dicen que el día que le lanzó a Venezuela, al término de cada inning le hacía la seña al público de 0 con su mano derecha y cumplió esa misión durante todo el desafío.

El Liceo luchaba año tras año para lograr la victoria hasta que, en 1955, “Lindo” Suárez parece que dijo que ese era la temporada del banderín para su equipo y se cumplió. Ganó 16 y perdió 3, faena que coronó el 14 de agosto venciendo al difícil rival de Cubaneleco en juego escenificado en el Estadio del Cerro. Desde 1933 un equipo reglano no ganaba campeonato de la Unión Atlética Amateur, entonces fue el Regla BBC, esta vez le tocó al Liceo de Regla dirigido por Jesús Mera.

Por esas cosas de la vida, a su equipo no se le permitió jugar en la temporada de 1956. No he encontrado evidencia que haya lanzado para otro equipo en esa justa, pero en la de 1957 apareció con el Cubaneleco, pero nada relevante. Al parecer ya en ese momento haya pensado lo de su retiro como lanzador, ya que de la pelota no se fue.

En la temporada de 1958 dirigió al equipo de sus inicios en la Unión Atlética Amateur, el Regla BBC. Fue una justa muy reñida, donde el Hershey, el campeón Artemisa y el Regla BBC se disputaron el banderín. Las sonrisas iban del lado de los azucareros a mitad de temporada, mientras que Artemisa y Regla batallaban. Los de la Villa Roja patinaron en el mes de setiembre, mientras que el Regla hacía todo lo contrario. “Lindo” Suárez supo imprimir todo el empeño en pos de la victoria y ganar el decisivo al Hershey con escasa anotación de 1-0 por jonrón de Tomás Soto y pitcheo dominante, de solo dos imparables, de Elio Suárez, hermano de “Lindo”. Al final Regla BBC se alzó con el triunfo con balance de 23 victorias y 16 derrotas.

Así que “Lindo” Suárez tuvo la satisfacción de haber ganado como lanzador en las justas nacionales y como miembro del equipo nacional, además de triunfar en 1958 como director de equipo.  

Lindo ya estaba cerca de los 40 años cuando se iniciaron las series nacionales, pero desconozco si colaboró en algo con estas lides. No es de dudar que le haya dado buenos consejos a más de un lanzador reglano. Este gran pelotero murió el 12 de setiembre de 2010 en La Habana, o sea a la edad de 97 años. Fue electo, en 2003, al Salón de la Fama de Cuba en Miami.

Fuentes

Anon (s/a). Historia del Béisbol en Regla. Ecured.cu.  https://www.ecured.cu/Historia_del_B%C3%A9isbol_en_Regla

Romero Esteban. 2017. Peloteros destacados del Municipio Regla. Deportescineyotros.com. https://deportescineyotros.com/2017/11/18/peloteros-destacados-del-municipio-regla/

Romero Esteban. 2020. La XIII Serie Mundial Amateur de Béisbol (Habana 1952). https://deportescineyotros.com/2020/07/11/xiii-serie-mundial-amateur-de-beisbol-habana-1952/

Romero Esteban. 2020. La XIV Serie Mundial de Béisbol Amateur (Caracas 1953). https://deportescineyotros.com/2020/07/18/la-xiv-serie-mundial-de-beisbol-caracas-1953/

Datos adicionales de archivo del autor.

Escrito por Esteban Romero, 24 agosto de 2020

La victoria de los Cubans-Reyes del Azúcar en el play off de la Liga Internacional de 1959

Todo lo que siempre he querido es terminar en el primer lugar.”
Jackie Robinson

Inicialmente recordemos los ocho equipos que jugaban en la Liga Internacional (clase AAA) en 1959: Virginianos de Richmond, Bisontes de Buffalo, Alas Rojas de Rochester, los Jets de Columbus, los Reales de Montreal, las Hojas de Arce de Toronto, las Agujas (Marlins) de Miami y los Cubans- Reyes del Azúcar. Las franquicias cambiaban de patrocinio como de sede. Por ejemplo, los Cubans, sucursal de los Rojos de Cincinnati, debutaron en 1954 en sustitución de los Cachorros de Springfield, mientras que los Marlins o Agujas de Miami lo hicieron en 1956 reemplazando a los Jefes de Syracuse.

La temporada regular constaba de 154 desafíos, los 4 conjuntos primeros en la tabla final de posiciones clasificaban para el play off, donde cada equipo jugaba un máximo de 14 juegos, o sea dos series de 7 juegos a ganar 4. El vencedor del play off sería el encargado de medirse en la llamada Pequeña Serie Mundial con el equipo triunfador de la Asociación Americana, igualmente de clase AAA.

Los Cubans quedaron en el tercer lugar de esa justa con balance de 80-73 (.523), superados por los Bisontes (89-64 .582) y los Jets (84-70 .545). El cuarto lugar fue ocupado por los Virginianos (76-78 .494).

El equipo con sede en la Habana terminó a todo tren y cada juego se convirtió en una nueva meta, al extremo de jugar dos largos extrainnings en las postrimerías. El 1 de setiembre los Cubans derrotaron a los Virginianos de Richmond 3-2 en juego de 16 entradas, en las que Carlos Paula despachó doble y jonrón impulsor de las 3 anotaciones de los Cubans. El jonrón de Paula sirvió para empatar el desafío a 2 carreras en la séptima entrada, mientras que el doble trajo la decisiva en la parte alta del décimo sexto. Los Cubans necesitaban una victoria para poder clasificar para el play off.

Hasta ese momento la alineación del equipo era con Pompeyo Davalillo 3B, Elio Chacón 2B, Tony “Haitiano” González CF, Carlos Paula LF, Daniel Morejón RF, Leonardo Cárdenas SS, Rogelio “Borrego” Álvarez 1B y Jess Gonder C.

El juego del 2 de setiembre resultó victoria para los Cubans gracias a buena labor del zurdo Miguel Cuellar, el que permitió 6 hits y una carrera en toda la ruta. Fue la décima victoria en la temporada para el lanzador villareño. Los Cubans anotaron 3 carreras contra los Virginianos en la segunda entrada, donde intervino error del antesalista Mike Baxes, hermano del grandeliga y almendarista Jim Baxes, wild pitch, hits de Borrego y del receptor Enrique Izquierdo, y triple de Davalillo. Dos entradas después Cárdenas conectó triple y anotó por otro error. En el séptimo, el Haitiano también conectó triple y anotó con sencillo de Carlos Paula. Marcador final 5-1. Esta era la segunda vez que los Cubans clasificaban para el play off de la Liga Internacional. La anterior fue en 1955, equipo dirigido por Regino Otero, el que ganó 87 y perdió 66 (prom. 569).

Tony “Haitiano” González

Ted Wieand logró victoria, su número 16 en la temporada, para vencer nuevamente a los virginianos. De esta forma, Wieand rompía el record de 15 victorias de un lanzador en la franquicia de los Cubans, logrado por el derecho Rudy Minarcin en la temporada de 1956.

El viernes 4 de setiembre se jugó doble juego en Rochester, en el que dividieron honores ambos equipos. En el juego ganado por los Cubans hubo buena actuación del lanzador Pedro Alfonso Carrillo, oriundo de Manacas, el que también despachó cuadrangular.

El siguiente juego fue en Miami, derrota para los Cubans de 7-6 en 15 entradas. El último juego de la temporada regular tuvo lugar el domingo 6 de setiembre, con victoria de 4-2 de los Cubans sobre los Marlins.

Carlos Paula estuvo ausente de la alineación desde el juego que decidió en Richmond, lo cual se debió a una suspensión por el resto de los juegos del equipo y una declaración de la oficina central de los Cubans, donde se informó de la sanción del pelotero cubano. Según se aclaró, Paula había desaparecido desde Rochester, se le había dejado el boleto para que se pudiera trasladarse a Miami, lo cual hizo, pero apareció en estadio, en medio del primer desafío Cubans-Marlins (Agujas), en forma descompuesta y completamente ebrio. Era tal su estado que provocó un fuerte escándalo, en el cual tuvo que intervenir la fuerza pública para sacarlo del estadio a la Corte, de donde se le liberó después de abonar una fianza. Esta situación puso al equipo en inferioridad de nómina para el play off, lo cual fue solucionado posteriormente con el debido permiso de las autoridades de la Liga Internacional.  

El mejor bateador de los Cubans en la temporada regular fue su tercer bate y jardinero central, Tony “Haitiano” González, el que conectó 169 hits, incluido 31 dobles, 16 triples, impulsó 80 carreras y promedió exactamente para .300, líder dentro de su equipo en todos esos departamentos ofensivos. “Borrego” Álvarez fue el líder en jonrones (22), Pompeyo Davalillo en bases robadas (9) y Elio Chacón en bases recibidas (55). Ted Wieand completó 13 juegos, lanzó 217.1 innings, ponchó a 123 bateadores y ganó 16 desafíos, líder igualmente en todos esos departamentos en su equipo. Vicente Amor, Walter Craddock y Wieand lanzaron par de lechadas cada uno, mientras que Luis “Tite” Arroyo tuvo el mejor PCL (1.15). Cuatro lanzadores lograron 10 o más victorias: Wieand, Craddock, Raúl Sánchez y Miguel Cuellar.

Los Cubans enfrentaron a los Jets de Columbus, sucursal entonces de los Piratas de Pittsburgh y ocupante del segundo lugar, el miércoles 9 de setiembre de 1959. En ese equipo militaban algunas figuras conocidas como el inicialista-jardinero boricua Nino Escalera, el defensor de segunda base dominicano Julián Javier, el jardinero-inicialista canadiense Tom Burgess y el receptor panameño Marcos Cobos entre otros.

El derecho Joe Gibbon fue la selección para lanzarle a los Cubans en el primer juego del play off. Ted Wieand se hizo cargo del montículo por los Reyes del Azúcar para lograr victoria de 5-3. Los cubanos anotaron en la misma primera entrada por hit de Davalillo, capturado tratando de robar, su compatriota Chacón recibió boleto, forzado del Haitiano, boleto a Morejón y el recién incorporado jardinero Ray Shearer, al parecer sustituto de Carlos Paula, despachó hit impulsor de la quiniela. En la tercera entrada, Chacón recibió nuevamente boleto, el Haitiano le siguió con infield hit y Morejón soltó línea al central que trajo la segunda y mandó a Gibbon a las duchas, relevado por el cubano derecho David Jiménez. En el sexto los locales empataron el juego por jonrón de Joe Christopher, hombre que en la temporada regular había bateado un solo cuadrangular. En la octava entrada, Shearer ratificó su utilidad al disparar jonrón, mientras que en el noveno entraron 2 más por base a Chacón, recibió 3 boletos en este juego, otra al Haitiano, doble robo, squeeze play de Morejón, para que los sabios vean cómo se hace, out al cuadro de Larry Novak que trajo la quinta anotación. Wieand entró en dificultades en el noveno cuando le anotaron una, pero Preston Gómez usó primero a Carrillo como relevo para un out y finalmente a “Tite” Arroyo para sacar el out 27 sobre bateador zurdo. Wieand ganó, pero el cubano Jiménez fue el derrotado.

Boxscore primer juego contra Columbus, 9 setiembre de 1959

Al siguiente día, Miguel Cuellar se subió a la lomita para dejar en 3 imparables a los Jets y solo permitirles una carrera. El villareño vino encendido, al extremo de recetar 12 ponches a sus adversarios, mientras sus compañeros le respaldaban con 5 anotaciones. Los Cubans anotaron 2 en el cuarto inning por doble de Chacón, hit del Haitiano, fly de sacrificios de Morejón y Borrego Álvarez. Todo eso sobre los envíos del abridor, el zurdo Al Jackson, el cual se fue para las duchas en el sexto cuando Morejón disparó jonrón al que le siguieron dobles de Shearer y Cárdenas. En el noveno hubo otra carrera venezolana, hit de Davalillo y otro doble de Elio Chacón, el mejor bateador de este partido.

La jornada del 11 de setiembre fue una práctica de bateo para los cubanos en Columbus. En el primer tercio de juego los Cubans anotaron 10 carreras y batearon 12 imparables. De esa manera, el zurdo Walter Craddock lanzó cómodo al permitir 9 hits y 3 anotaciones. La ofensiva criolla estuvo encabezada por Daniel Morejón, el que conectó 4 imparables, el Haitiano disparó 3, mientras que Davalillo y el receptor Gonder aportaron 2 per cápita.

La pollona de los Cubans se consumó en la Habana el 12 de setiembre, Raúl “Salivita” Sánchez se encargó de blanquear a los Jets con anotación de 6-0. Gibbon cargó esta vez con la derrota. En el quinto los Cubans rompieron el celofán por doble de Shearer, toque de hit de Cárdenas, cohete de Borrego al izquierdo, Gibbon se fue a las duchas, entró el derecho Don Williams, quien al fildear el toque del receptor Enrique Izquierdo, metió la bola en lo profundo del derecho, que trajeron dos carreras más, Sánchez, siempre buen bateador, disparó sencillo impulsor de Izquierdo. Chacón recibió base y Williams se fue en dirección a las regaderas, entró Al Jackson, el Haitiano al bate, zurdo contra zurdo, fly enorme del Haitiano con el que Sánchez anotó cómodamente. En el séptimo, otro hit de Sánchez, intento de toque de sacrificio de Davalillo, se le perdió la bola al inicialista, todo el mundo quieto en base, Chacón falló el squeeze play, Sánchez fue out, Chacón robó segunda y el Haitiano lo trajo con sencillo, Morejón lo imitó, pero Shearer cedió el tercer out.

Mientras todo eso sucedía los Virginianos le iban ganando a los Bisontes la serie de play off 3-1. Una nueva derrota de los ocupantes del primer lugar y quedarían eliminados, como así sucedió al imponerse Richmond 5-4 en el último juego entre ambos equipos.

Así que los Cubans irían a discutir con los Virginianos de Richmond, sucursal de los Yankees de Nueva York, el pase para la Pequeña Serie Mundial. La serie particular entre estos dos conjuntos en la temporada regular terminó con 13 victorias para los Cubans y 9 perdidos. Interesante que los Cubans jugaron mejor en la tierra del tabaco rubio que en Cuba, allá ganaron 8 y en Cuba 5. Tite Arroyo y Miguel Cuellar los vencieron 3 veces cada uno, Ted Wieand 2, Sánchez, Vicente Amor, Emilio Cueche, Craddock y Carrillo una vez cada uno. El zurdo Edward Dick le ganó 3 juegos a los Cubans.

El primer juego entre los dos equipos clasificados para la final se efectuó el 15 de setiembre en la Habana, ¡que juegazo! Once entradas de juego hasta que en el final del undécimo llegó la decisiva, con un out Davalillo sonó hit, toque de hit de Chacón, todo eso frente al abridor, el derecho Jim Bronstat, sustituido por el mismo Edward Dick, de nada valió el Haitiano despachó cañonazo al izquierdo que trajo a Davalillo con la carrera de la victoria, marcador final 1-0. Por la parte de los Cubans hubo buenas faenas del abridor Ted Wieand y del relevista Tite Arroyo en 2.2 innings lanzados. No se puede perder de vista que los Virginianos batearon a sus anchas frente al pitcheo de los Bisontes, su cuarto bate, el futuro destacado grandeliga, el antesalista Deron Johson bateó 6 jonrones en esa serie de 5 juegos, por lo que la labor de los lanzadores de los Cubans fue de altos quilates.  

Boxscore primer juego contra Richmond, 15 setiembre de 1959

El miércoles 16 de setiembre se suspendió el segundo juego programado por las incesantes lluvias. Los lanzadores previstos fueron Miguel Cuellar contra Billy Short. Al siguiente día se jugó el partido suspendido, en el que los Virginianos le fabricaron 3 carreras en el mismo primer inning a Cuellar, producto de jonrón del torpedero Brickwell con dos a bordo, boleto al hombre proa, el camarero Tony Asaro, y hit del jardinero central Jack Reed.  Realmente Cuellar se empeñó en ponchar al bateador mencionado y el resultado fue adverso. En la cuarta entrada hubo otro jonrón, este del jardinero izquierdo Jim Pisoni, y otra más en la quinta por boleto a Reed y doble del jardinero derecho Gerry Thomas. El lanzador zurdo Short mantenía short (corta) la ofensiva de los Cubans, solo dos imparables, uno del Haitiano y el otro de Shearer, pero en el octavo le llegó su parte. Boleto a Enrique Izquierdo, fielder choice sobre batazo del relevista Emilio Cueche, hit de Davalillo impulsor de Izquierdo, Chacón continuó la fiesta venezolana con doble que trajo a su coterráneo Cueche a home, vino ponche al Haitiano para calmar algo el ambiente, Shearer lo imitó, pero el receptor Darrell Johnson (no confundir con el antesalista Deron Johnson), no retuvo la pelota, por lo que entró la tercera y última de los Cubans. Marcador final 5-3.

La serie continuó al otro día en Richmond. Tan pronto terminó el anterior desafío, los peloteros tomaron avión que los llevó directo a Virginia. Raúl Sánchez se presentó en gran forma y dominó lo suficiente a la artillería de los Virginianos para llevarse la victoria 2-1. El primer hit se lo batearon a la altura del séptimo inning, había retirado a 18 bateadores por su orden. Su rival, el derecho Zach Monroe, igualmente mantuvo dominio sobre la ofensiva criolla. Fue en el sexto que le fabricaron la quiniela producto de hit del Hatiano, wild pitch, ¡toque de sacrificio del cuarto bate, Daniel Morejón!, Shearer cedió out en palomón al cuadro, pero Gonder soltó cañonazo impulsor del Haitiano. En el noveno agregaron la decisiva por hit de Larry Novak con un out, Cárdenas pereció en lineazo al left, pero vino un gran bateador, el lanzador Raúl Sánchez, bueno ofensivamente, el que se encargó de llevar a Novak a segunda con su segundo hit del juego, luego fletado a home por doble de Davalillo, bien cortado por el jardinero Thomas, que le dio tiempo a enfriar a Sánchez en home. La lechada se perdió en la parte baja del noveno cuando el bateador zurdo y emergente por el lanzador Monroe, Bob Martyn le conectó triple por la línea del derecho a Sánchez, Asaro se embasó por infield hit por tercera, pero Martyn ni se movió, Reed bateó para doble play, pero en esta jugada Martyn anotó, fue todo, no hubo más. Marcador final 2-1. La serie iba 2-1 a favor de los Cubans.

El quinto juego fue victoria para los Virginianos de 5-1, los que se vieron obligados a regresar a la Habana para jugar el sexto y, caso de necesidad, el séptimo juego de la serie. Este partido fue victoria para el también zurdo Bob Wiesler. Los lanzadores del brazo equivocado fueron muchas veces letales con los Cubans. Igualmente, dos jonrones, de Deron Johnson y Wilmer Shantz, le dieron la victoria a los tabacaleros estadounidenses,

El juego del 19 de setiembre fue otra buena demostración del cuerpo de pitcheo de los Cubans, Ted Wieand confirmó su clase apoyado con el relevo de Tite Arroyo, para así vencer a los Virginianos 2-1, o sea idéntico marcador al día anterior. Observemos que los Virginianos batearon mucho antes de esta serie y aquí estuvieron casi siempre anulados. Los Cubans marcaron sus 2 carreras en la tercera entrada a costa de los envíos del derecho Jim Bronstad. Las carreras fueron anotadas con 2 outs en el pizarrón, hit de Elio Chacón, robo de segunda en el que Bronstad tiró a primera desviado, hit del Haitiano impulsor de Chacón, machucón de Morejón, tiro malo de nuevo de Bronstad a primera, con el que el Haitiano pudo anotar. El Haitiano fue uno de los jardineros más defensivos que haya tenido Cuba en Grandes Ligas, en este juego lo demostró al fildear batazo largo de Deron Johnson en el cuarto episodio. Fue tan bueno el fildeo que todo el público estadounidense en el estadio se paró para darle una merecida ovación. En el sexto hubo serio amago del Richmond, pero Wieand metió el brazo y dominó la situación. En el noveno, ya agotado Wieand permitió la única en las piernas de Reed y necesitó del relevo de Arroyo para sacar los últimos 3 outs del juego.

El sexto juego se escenificó el 22 de setiembre en la Habana, donde el estadio estuvo abarrotado, con la presencia de altas figuras del gobierno. Tremendo duelo, disertaciones de pitcheo, nuevamente el oriundo del Central Toledo, Raúl “Salivita” Sánchez se hacía cargo del montículo durante 5.1 innings. En el segundo tuvo un mal momento cuando Deron Johnson le sonó lineazo al izquierdo, sobre el que se situó mal Morejón, Johnson hasta segunda, vino ponche a Brickwell, pero Shantz conectó hit, con tiro certero a la goma del Haitiano que retuvo a Johnson en tercera, el inicialista Frank Leja recibió base, pero Sánchez metió el brazo para ponchar a Darrell Johnson y dominar al lanzador Short en rolata al cuadro. Los Cubans anotaron la única del desafío en esa misma segunda entrada mediante sencillos de Shearer, Cárdenas y de Izquierdo. En la quinta entrada y con un out, Sánchez se vio obligado a abandonar el juego por una ampolla en un dedo. Tite Arroyo se hizo cargo del montículo y lo hizo en gran forma al no permitir libertades al Richmond. Es prudente destacar la labor del zurdo Billy Short, que se mantuvo por seis entradas en el montículo y permitir los 3 hits de la segunda entrada. El derecho Johnny James lo relevó por el resto del partido.  

Boxscore sexto juego contra Richmond, 22 setiembre de 1959
Tite Arroyo

Ganado el sexto desafío, los Cubans representarían a la Liga Internacional en la Pequeña Serie Mundial, primera y última vez en la historia de esta franquicia. Por su parte, en ese momento el play off de la Asociación Americana mostraba a los Molineros de Minneapolis, sucursal de los Medias Rojas de Boston, con ventaja de 2-1 sobre los Vigilantes de Dallas-Fort Worth, sucursal de los Atléticos de Kansas City. Por lo tanto, los Cubans les tocó esperar por la victoria de uno de estos dos equipos para poder iniciar la Pequeña Serie Mundial, cuyos detalles aparecerán en otro artículo a continuación.  

Fuentes

Anon. 1959. Paula no jugará con los Cubans en el play off. Diario de la Marina, 8 sept., pp. 5-B.

Anon. 1959. Triunfaron los Cubans en el primer juego del Play Off. Diario de la Marina, 10 sept., pp. 2-B.

Anon. 1959. Billy Short lanzará hoy en la noche contra los Cubans que utilizarán a Raúl Sánchez. Diario de la Marina, 22 septiembre, pp. 4-B.

Úbeda Luis. 1959. Con jonrones ganó Richmond el segundo juego. Diario de la Marina, 18 septiembre, pp. 3-B.

Úbeda Luis. 1959. Venció Cuba en el play off. Diario de la Marina, 23 septiembre, pp. 2-B.

Escrito por Esteban Romero, 28 junio de 2020

 

Terris McDuffie, laborioso lanzador en las Ligas Negro y en las justas invernales del Caribe

Lanzar es el arte de infundir miedo.”
Sandy Koufax

McDuffie

Unos escriben Terris, otros Terry, parece ser la primera versión la más apropiada por su frecuencia en la literatura beisbolera existente. Se trata de un pelotero afro-estadounidense, nacido como Terris Chester McDuffie, el 22 de mayo de 1910 en Mobile, Alabama. Ya podemos imaginarnos por el lugar y fecha en qué condiciones nació y creció. No obstante, pudo desarrollar todo un físico apropiado para los deportes, llegó a medir 185 cm. y de siempre sintió deseos de jugar béisbol y de convertirse en serpentinero.

Su aprendizaje fue rápido y en su repertorio, este derecho exhibía sinker, slider, curva, recta y un cambio como para volver loco al bateador más eficiente. Aparte de esas condiciones como lanzador, era muy buen corredor en las bases y chocaba la bola con facilidad. Otra característica en el orden personal era que gustaba vestir elegante y era bien visto por el sexo opuesto.

Por razones que este autor desconoce, a Terris se le llamaba Elmer el Grande. Otros dos apodos usuales eran Speed (velocidad) y Terris el Terrible. En los países latinos donde jugó le conocían como el Elegante y también como el Payaso.

McDuffie fue incansable y jugaba prácticamente todo el año. En el verano era en las Ligas Negro o en México, mientras que en el invierno era Cuba o Puerto Rico.

Su debut en el béisbol tuvo lugar en 1930 con los Barones Negros de Birmingham, con los que jugó los jardines, promedió .297 y robó 18 bases. En la temporada siguiente su ofensiva descendió algo (.273), pero fue cuando comenzó a desarrollarse como lanzador.

En 1932 deambuló jugando para varios equipos, entre ellos 1932 los Gigantes Bacharach de Atlantic City, Estrellas Cubanas del Oeste, Los Daisies de Hilldale y los Medias Negras de Baltimore. Con las Gorras Rojas de Nueva York se asentó en 1934. Tuvo un 1936 de baja por enfermedad y en 1937 fue contratado por las Águilas de Newark, equipo con el cual logró 13 victorias con 2 derrotas en 1938, por lo que se ganó el apodo de Terris el Terrible. Entonces se rumoró que el Elegante, también coquetón, tenía alguna relación oculta con Effa Manley, co-propietaria con su esposo, Abe Manley, de las Águilas de Newark. Sea como sea, Manley no dudó en poner en venta al coquetón, del cual se hicieron los Yankees Negros de Nueva York. Con las Águilas ganó 21 juegos y perdió 8, además de completar 27 desafíos.

Los Grises de Homestead le trajeron al equipo en 1941, año en el que este equipo se coronó campeón, donde la labor de Terris fue decisiva, llegó a ganar 27 y perdió 5. Nunca dejó de ser un bateador eficiente, una característica común a todos los lanzadores de los Grises. Su regreso a las Águilas de Newark ocurrió en 1944. Se sabe que ya en aquella época Branch Rickey, el conocido ejecutivo de los Dodgers de Brooklyn, andaba dándole vueltas a varios peloteros afro, uno de ellos fue Terris, quien para su desgracia tenía 34 años. No obstante, esa versión no es de ser aceptada, Satchel Paige era mucho más viejo cuando fue contratado para lanzar con los Carmelitas de St Louis en la Liga Americana.

Entre 1942 y 1943 Terris lanzó en México, lugar donde se pagaba bien y no existía la segregación existente entonces en EE.UU. También lanzó en esa pelota en 1945 y 1946, pero realmente no le fue nada bien.  

El otro lugar de su predilección era Cuba, donde jugó para Habana (1937-38), Cienfuegos/Almendares (1940-41), Cienfuegos (1944-45), Habana (1945-47), Leones (1947-48), Almendares (1950-51), Marianao (1952-53), en total 8 temporadas, donde lanzó en 135 juegos, ganó 37, solo segundo de Raymond “Jabao” Brown entre los peloteros afro- estadounidenses de las Ligas Negro. También perdió 43, con 38 juegos completos. Su mejor temporada fue en 1944-45 con el Cienfuegos, en la que lideró en juegos completos (9) y ponches propinados (68).  En la temporada de 1947-48 en la desaparecida Federación, fue líder en juegos perdidos (12).

Existe una anécdota de un incidente ocurrido, cuando jugaba para los Tigres de Marianao en la temporada 1952-53, cuyo director fue inicialmente Adolfo Luque, conocido por su carácter, a veces violento. McDuffie, como ya se dijo era coquetón, no era muy disciplinado, por lo que resultó que un día le tocaba lanzar y él le dijo a Luque que no se sentía bien. Probablemente estuvo de juerga la noche anterior. Papá Montero no aceptó el argumento y le enseñó de refilón su pistola, McDuffie se aconsejó, le pidió la bola a Luque y lanzó lechada de 2 hits.

McDuffie lanzó en la pelota venezolana para el Magallanes en 1949-50 y 1950-51. En la primera temporada logró registro de 3-0, lanzó 29 entradas y su PCL fue de 1.86, pitcheo que ayudó al Magallanes lograr la victoria. Su performance en la II Serie del Caribe (1950) no fue nada bueno, donde perdió 2 juegos de los 5 que malogró su equipo.

En República Dominicana jugó en 1952, ya tenía 41 años, donde tuvo mejor desempeño, al extremo de merecer el MVP de la justa. Fue entonces que McDuffie hizo famoso su frase “la hit no gana juego”. Hablaba en español con sus limitaciones y afeminó al hit. A su entender, eran las carreras las que ganaban los desafíos, no así los hits. Te pueden batear uno, dos, tres hits, si no anotas, no ha pasado nada.  

Jugó para los Senadores de San Juan en Puerto Rico en la temporada de 1941-42. Luego, en 1944-45 para los Cangrejeros de Santurce, equipo en el que también militaba el receptor Roy Campanella.

Otra característica de McDuffie en los juegos de las Ligas Negro era que movía su cuerpo, el famoso boogie, cada vez que ponchaba a un adversario, algo que al público le gustaba. En una ocasión se dio el lujo de ponchar al slugger Josh Gibson y fue bailando desde el montículo hasta el home. Aunque Ud. no lo crea, eso atrae público a los parques.

Era muy trabajador y eso se revertía en un salario de hasta 6 mil dólares anuales, toda una fortuna en plena II Guerra Mundial. Un secreto era que McDuffie era casi analfabeto, pero en materia de números y dinero era todo un experto.

El final de su carrera beisbolera fue en la Liga Texas (AA), lanzando para el Dallas, con el cual logró 3-4 y PCL de 3.04. Su retiro sucedió cuando se lesionó una pierna. Su record personal entre Ligas Negro y las Menores fue de 88 victorias con 53 derrotas.

Este pelotero murió a la temprana de edad de 57 años, lo que ocurrió el 29 de abril de 1968 en Nueva York. La web seamheads.com reporta su fallecimiento en igual fecha, pero en Bonifay, Florida. En 2007 McDuffie fue exaltado al Salón de la Fama de Cuba radicado en Miami.

Fuentes

Anon. Terris McDuffie. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=mcduf01ter

Anon. Terris McDuffie. Pelotabinaria.com.ve. http://www.pelotabinaria.com.ve/beisbol/mostrar.php?ID=mcduter001

Figueredo, Jorge S. 2003. Who´s who in Cuban Baseball- 1878-1961. McFarland & Co. Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina. Pp 392.

González Echevarría, Roberto. 1999. La gloria de Cuba- historia del béisbol en la isla. Editorial Colibrí, Madrid, España. 720 p.

Riley, James (2002). The Biographical Encyclopedia of the Negro Baseball Leagues. Carroll & Graft. Pp 534-536.

Escrito por Esteban Romero, 14 junio de 2020

Las implicaciones de la bala perdida en juego de béisbol del 25 de julio de 1959

La información es tan confiable como las personas que la reciben.
Si los lectores no cambian o mejoran su capacidad de buscar e identificar
fuentes de información confiables, el entorno de información no mejorará.”
Julia Koller (líder de soluciones de aprendizaje, Pew Research Center)

Mucho se ha hablado de un disparo loco ocurrido en la fecha de referencia en juego efectuado en Cuba en el marco de la temporada de 1959 de la Liga Internacional. He visto algunas cosas escritas sobre este hecho, hay quien ha llegado a decir que fue en 1960 y en juego contra el Richmond, y para colmo dice que estaba en el estadio. Muy posible un lapso mental del espectador que reportó este hecho.

Aclarando, fue un juego de altibajos entre las Alas Rojas de Rochester y los Cubans, efectuado el 25 de julio de 1959, víspera de la fiesta del 26 de julio, que era la primera que se festejaría en el país. La Habana en ese momento estaba llena de campesinos, casi medio millón, invitados por el gobierno para festejar la fecha indicada. Se trajeron los campesinos, los que fueron albergados en casas de familias de todo tipo, pobres y de clase media, por lo que buena parte de aquellos gastos corrieron a cargo de los mismos habaneros.

Leonardo Cárdenas

En ese ambiente, el 25 de julio el estadio del Cerro se llenó de público, sobre todo de los invitados campesinos, aunque no todos pudieron entrar. Hubo una especie de juego de Barbudos, para luego escenificar el plato fuerte a base de Cubans y Rochester, los que reiniciaron un juego que había sido sellado, empatado a cero, el 7 de junio de 1959 en Rochester. Los Cubans marcaron una, lo cual le dio la duodécima victoria al derecho Ted Wieand de los Cubans. Seguidamente se inició el juego programado con Vicente Amor como abridor de los Cubans, el que vino mal y tuvo que ser relevado por Pedro Carrillo en la tercera entrada, quien realizó una buena faena y cedió su puesto por un bateador emergente, luego sustituido por el zurdo boricua Luis “Tite” Arroyo. El juego se empató a 3 en la novena entrada cuando Borrego Álvarez, tan oportuno como siempre, disparó jonrón con uno a bordo para empatar el desafío. Las Alas Rojas fabricaron una en el undécimo por descuido de Tite. En un buen esfuerzo había logrado ponchar a Luke Easter, el que había bateado de 4-4 en el partido, pero se confío con el infielder Bill Harrell, el que le sacó la pelota por el jardín izquierdo. Los Cubans no se amilanaron y ripostaron por doble del receptor Gonder, sustituido por Enrique Izquierdo como corredor emergente, y sencillo impulsor de Larry Novak. Así que juego empatado a 4 y a seguir jugando.

En el duodécimo capítulo, el receptor Dick Rand del Rochester murió en difícil jugada de fildeo de Leonardo Cárdenas, quien hizo un tiro magistral a primera. El siguiente al bate era el lanzador derecho Tom Hurd y fue entonces cuando justamente sonó el disparo. El auxiliar de tercera base, Frank Verdi, fue alcanzado por esa bala perdida en la cabeza en el momento que se festejaba el arribo del 26 de julio de 1959. La nota de prensa del siguiente día no dijo nada que el mismo haya pasado cerca del mismo torpedero Cárdenas, algo que sí más tarde se confirmó.

Al siguiente día, Verdi declaró en Miami que fue una suerte que aquella bala le rozara, ya que de lo contrario la habría matado en el acto. Lo interesante del hecho es que el director del equipo, Clyde King, había sido expulsado del juego, por lo que Verdi tuvo que hacerse cargo de la dirección de su conjunto. Para su suerte llevaba un gorro con casquillo plástico, el que realmente le salvó la vida. El árbitro estadounidense de tercera base se percató que Verdi no estaba bien, por lo que de inmediato le preguntó. Verdi pensó que una pelota le había golpeado. El mismo árbitro fue el que encontró el casquillo de la bala que rozó la cabeza de Verdi y le mostró la “pelota” culpable. El auxiliar del Rochester también agregó que Cárdenas había sido herido en el brazo. Sean Lahman (2016) afirma en un artículo que Cárdenas tuvo poca suerte, ya que la bala lo había golpeado en el omoplato derecho. Lo lamento, pero ningún pelotero de campo puede jugar béisbol con esa lesión, Cárdenas alineó el 28 de julio, o sea tres días después, como séptimo al bate y en el campo corto de su equipo en juego contra Montreal, en la sede de los Reales. Para más, Cárdenas se fue de 4-1, que fue un cuadrangular en la séptima entrada. La bala puede haberle pasado cerca a Cárdenas, pero no lo llegó a tocar. Todo el mundo habló de que el proyectil le pasó silbando, pero no lo tocó.

Las implicaciones de este disparo loco fueron muchas. Los Alas Rojas se negaron a jugar el doble juego programado para el 26 de julio, entendían que había mucha locura, por lo que la integridad física de los peloteros corría peligro. El Presidente de los Cubans, Bobby Maduro, hizo cuanto pudo para arreglar este problema, pero no resultó. Por su parte, el director de deportes, Felipe Guerra Matos, envió una misiva al Sr. Frank Horton, presidente de los Alas Rojas, la cual decía:

Lamento infortunado incidente debido exclusivamente a demostraciones de alegría y sentimientos de libertad de nuestro pueblo similar al 4 de julio en los Estados Unidos. Le puedo asegurar que vuestro team tendrá en el futuro todas las cortesías y medidas de seguridad como hasta ahora.” Sinceramente FGM.  

El asunto no quedó ahí, los jugadores del conjunto de las Hojas de Arce de Toronto firmaron una declaración, en la que expresaban su contrariedad a volver a jugar en la Habana.

Varios equipos de la Liga Internacional expresaron su preocupación de jugar en Cuba. Lo cierto es que el mismo Frank Shaughnessy, presidente de la Liga, ordenó a los equipos cumplir sus compromisos de la temporada.

El asunto no quedó ahí. El año 1959 era una cosa y el de 1960 era otra. Las diferencias políticas se fueron agudizando en extremo entre los gobiernos de Cuba y EE.UU., la situación de Cuba se agravó en sentido general, por lo que los mismos dueños de equipos de la Liga Internacional expresaron su preocupación al tener que jugar en Cuba. Ya en ese momento Frank Shaughnessy se expresaba de manera distinta, por lo que la vista estaba puesta para despojar a los Cubans de su sede en la Liga.

Las Alas Rojas volvieron a jugar en la Habana en junio de 1960. Dice Lahman que durante uno de esos juegos sonó un bombazo. No se puede negar, las bombas eran frecuentes en el transcurso de 1960. No obstante, fueron puestas y no porque el Rochester estuviera en la Habana. Sea como sea, las Alas Rojas fueron el último equipo de la Liga Internacional en jugar en Cuba. Poco tiempo después, a los Cubans se les despojaba de su sede y se  convertían en los Jerseys de Jersey City.

Fuentes

AP. 1959. Censuró Frank Shaughnessy la actuación del team Toronto. Diario de la Marina, 28 julio, pp 2-B.

Anon. 1959. Ofrece Frank Verdi versión sobre el incidente del sábado. Diario de la Marina, 28 julio, pp 2-B.

Lahman Sean. 2016. Red Wings were last U.S. team in Cuba before embargo. Democrat & Chronicle, Nov 28. https://eu.democratandchronicle.com/story/news/2014/12/18/red-wings-last-baseball-team-cuba/20600617/

Úbeda Luis. 1959. Suspendido el juego Rochester-Cubans por una leve herida sufrida por Verdi. Diario de la Marina, 26 julio, pp. 3-B.

Escrito por Esteban Romero, 24 junio de 2020

XI Serie Mundial de Béisbol Amateur, Managua, Nicaragua (1950)

No confundas la derrota con el fracaso.”
Anon.

La XI Serie Mundial de Béisbol tuvo lugar en el Estadio Nacional de Managua, Nicaragua, durante el período del 18 de noviembre al 10 de diciembre de 1950. En este torneo participaron los equipos de Cuba, Nicaragua, Rep. Dominicana, Guatemala, Costa Rica, Puerto Rico, México, Honduras, El Salvador, Panamá y Venezuela. Cuba estuvo ausente en las tres últimas series, así que su retorno fue una buena noticia para los aficionados de este deporte en la región.

La representación cubana fue dirigida por Oscar Reyes y su nómina fue la siguiente:

Receptores: Argelio Brito y Jesús Ramis
Cuadro: Juan Izaguirre 1B, Jorge “Fotingo” Silva, Antonio “Pancho Villa” de Armas 3B, Leonardo Seijo SS, Antonio “Quilla” Valdés, Gilberto Soto, Gerardo Muiño.
Jardineros: José Mir, Juan Vistuer, Rogelio Reyes.
Lanzadores: Juan Ravelo, Erasmo del Monte, Miguel Fernández, Mario Cossio, Manuel “Yuyo” Rojas y José “Cheín” García.

Lamentablemente no se encontraron detalles de la inauguración del torneo, aunque no es arriesgado afirmar que la primera bola la haya lanzado el dictador Anastasio Somoza. El cronista deportivo cubano Eladio Secades escribía maravillas sobre la organización de este evento y las altas concurrencias en estadio. Puedo afirmar que en Nicaragua, visitada varias veces por razones laborales, existe una enorme pasión por el béisbol, incluso las mujeres son tan aficionadas a este deporte como los hombres, por lo que no resulta extraño lo afirmado por Secades.  

Esta vez no habrá box scores, ya que los mismos no fueron publicados en la prensa cubana de ese año. Tampoco se encontraron los datos del primer juego del equipo Cuba, el cual concluyó con victoria, mientras que el 20 de noviembre consiguió su segundo triunfo de la serie al vencer a Venezuela 7-1 con el lanzador del Hershey, Mario Cossio, en la lomita, quien supo diseminar 7 imparables de los bateadores rivales. Los cubanos conectaron 11 hits, con voz cantante para el torpedero cubano Leonardo Seijo con 3 hits. Puerto Rico previamente había vencido a Costa Rica 5-3, los boricuas anotaron 3 carreras en las postrimerías que le dieron la victoria. En otro desafío, Nicaragua aplastaba a Honduras 12-1. El 22 de noviembre, Cuba no jugó, Venezuela 3 Panamá 1, El Salvador 13 Honduras 10.

El 23 de noviembre, Cuba venció fácilmente a Honduras con anotación de KO al cuadrado, 26-0, fueron 23 inatrapables, incluido jonrón de Juan Vistuer. Otro jardinero cubano, José Mir, disparó 5 hits en este juego. El lanzador victorioso fue Juan Ravelo, el que lanzó cómodo y diseminó 9 hits adversarios. La defensa hondureña cometió 10 errores por 2 de los cubanos. Venezuela derrotó a El Salvador 7-4, mientras Panamá daba la sorpresa al vencer a Nicaragua 4-3 en 10 entradas y dejarlos en el terreno con la anotación decisiva. Hubo jonrón de Bradford por los panameños en la quinta entrada.

El 25 de noviembre, Puerto Rico derrotó 6-1 a Guatemala, Colombia a México 2-0, República Dominicana 4-3 a Costa Rica. El 27 de noviembre, Cuba derrotó, en 8 entradas, a El Salvador 9-5. Miguel Fernández fue el lanzador vencedor, el que permitió 6 imparables rivales. Por Cuba jonronearon Juanito Izaguirre y el jardinero central Rogelio Reyes, mientras Seijo conectaba un doble. La defensiva de El Salvador cometió 7 errores por 4 de los cubanos. Panamá venció 13-4 a Honduras, y Venezuela derrotó a Nicaragua 11-10, juego en el que cada equipo conectó 16 hits.

El 28 de noviembre, Cuba logró apretada victoria sobre Panamá con anotación de 5-4, nuevamente Mario Cossio fue el lanzador vencedor, el que permitió 9 imparables a sus rivales. Panamá anotó una en el noveno, pero se quedó corta para empatar el desafío. Osorio fue el lanzador derrotado. Leonardo Cumberbatch conectó 3 hits por los derrotados, mientras que el inicialista Juanito Izaguirre realizaba igual faena. El receptor cubano Jesús Ramiz botó la bola de jonrón y empujó 2 en la segunda entrada. Panamá cometió 2 errores por 3 de los cubanos. Cuba conectó 11 hits. Venezuela derrotó 4-2 a Colombia, a los que dejó en el terreno al anotar 2 en el noveno. Nicaragua venció 6-4 a El Salvador. Hasta ese momento Cuba mantenía su invicto con 5-0. 

Juan Izaguirre

El 29 de noviembre, Erasmo del Monte, más conocido como Mingolo, blanqueó a Guatemala, a los que dejó con la miseria de par de imparables, solo un hombre le llegó a segunda, a la vez que ponchaba a 9. Cuba anotó 1 en el primero por sencillos de “Fotingo” Silva y Vistuer, además de un boleto. En el segundo, agregaron 2 por hit del receptor Brito, otro hit de Vistuer sumado a error del receptor guatematelco M. Reyes. En el tercero, Rogelio Reyes conectó doble, Pancho Villa de Armas lo trajo a home con sencillo, acto seguido robó segunda e Izaguirre lo trajo a home con otro imparable. Marcador final 5-0. Nicaragua venció a Costa Rica 9-3 y Puerto Rico a Honduras 11-1.

El 30 de noviembre, Panamá derrotó a México 6-0, con el lanzador López Salinas en el montículo, quien solo permitió par de hits a sus rivales. El equipo de Panamá conectó dos jonrones, el primero del camarero Alonso Brathwaite y el segundo del inicialista Gordon. El Salvador dio una sorpresa al vencer a Colombia 8-1, mientras Rep. Dominicana vencía a Venezuela 7-4.

El 1 de diciembre, Cuba sufrió su primera derrota del torneo en juego contra Puerto Rico, el que concluyó 13-11 en 11 entradas, en el mismo Juanito Izaguirre disparó par de cuadrangulares. El equipo cubano abrió con José “Cheín” García relevado por Manuel “Yuyo” Rojas en la misma primera entrada, en la que Puerto Rico anotó 5 carreras, ripostadas por Cuba con igual cantidad en la parte baja de ese inning. Cuba se fue arriba en el segundo al marcar una, pero Yuyo Rojas no aguantó al permitir 3 a Puerto Rico y así ceder el montículo a Mario Cossio, quien se mantuvo contra viento y marea hasta la undécima entrada. Cuba había anotado 2 en la parte baja del noveno para empatar el juego a 9 carreras. En el undécimo, los boricuas fabricaron rally de 4, donde intervino costoso error de “Fotingo” Silva. Ravelo relevó a Cossio en esa entrada. Cuba anotó 2 veces en la parte baja de ese inning por sencillo de José Mir, doblete de Pancho Villa de Armas y sencillo del receptor Jesús Ramís, insuficientes para empatar el desafío. Ramón Ortiz, Víctor Rivera y Quigley jonronearon por el equipo de Puerto Rico. En otros juegos, Nicaragua venció a Guatemala 13-0 y Costa Rica a Honduras 6-3. A pesar de los pesares, Cuba permaneció en la primera posición con 6-1.

El 2 de diciembre, Rep. Dominicana venció a El Salvador 9-2, lo que le permitió empatar con el equipo cubano en la cima del evento. Panamá derrotó con igual marcador a sus hermanos colombianos, mientras Venezuela vencía 6-2 a México.

El 4 de diciembre, el equipo cubano sucumbió 5-1 ante el conjunto de México. Los chamacos anotaron 2 en el primero y otras 2 en el tercero, todas frente a los envíos del abridor Erasmo “Mingolo” del Monte, relevado en la tercera entrada por Juan Ravelo, el que lanzó hasta el séptimo cuando fue sustituido por un bateador emergente. Ravelo no permitió más libertades, pero a Manuel “Yuyo” Rojas los chamacos le anotaron la quinta en el noveno, donde se combinaron 3 hits y un error, no hubo más gracias a un doble play por la vía de “Quilla” Valdés a Juanito Izaguirre. El ganador de este juego fue Nicolás Genestas, el que lanzó hasta la sétima entrada y relevado en el octavo por Sosa, entrada en la que Cuba anotó su única carrera por error en batazo de Rogelio Reyes, hit de José Mir y wild pitch de Genestas. En otros juegos, Colombia derrotó a Honduras 12-5 y Costa Rica a El Salvador 5-1. Con la derrota cubana (6-2), Rep. Dominicana (6-1) quedó sola en la cima, mientras Panamá (7-2) pasó a ocupar la segunda posición. Nicaragua iba empatada con Cuba en el tercer lugar. Las dos derrotas consecutivas del equipo cubano desataron una serie de comentarios adversos a la selección cubana, ya que perdieron contra dos conjuntos que no figuraban en la avanzada del torneo y que sus promedios de ganados y perdidos iban por debajo de .500. Sin embargo, no debe perderse de vista que Cuba enfrentó a Nicolás Genestas, uno de los tres mejores lanzadores del torneo, mientras que contra Puerto Rico puede haber habido su cuota de confianza, mientras que los lanzadores cubanos ese día no enseñaron mucho, con la excepción de Cossio, el que mantuvo dominio sobre la ofensiva boricua.   

El 5 de diciembre, Rep. Dominicana derrotaba a Panamá 5-4, para así consolidarse en el primer lugar de la justa. Venezuela blanqueó a Guatemala 6-0 con Ángel Guillén en la lomita, y Nicaragua a México 5-2, con lo cual los nicas aventajaban al equipo Cuba, ocupante del tercer lugar por medio juego. Panamá descendió a la quinta posición del torneo.

El 6 de diciembre, Cuba derrotó a Colombia 7-1, contando con el trabajo completo de Miguel Fernández, el que permitió 7 imparables a sus rivales. Defensivamente el equipo cubano jugó sin errores, ya era hora. Cuba anotó en la misma primera entrada por pelotazo y doble impulsor de su mejor hombre al bate en este torneo, el jardinero José Mir. En el quinto, llenaron las bases y Seijo trajo 2 con sencillo, mientras la tercera llegó por intermedio de outs dentro del cuadro. En el octavo, de nuevo Mir disparó sencillo, hubo error, “Quilla” conectó doble y otro error más, para que entraran 2 carreras. Cuba empató con Nicaragua (7-2) en el segundo lugar de la justa. Puerto Rico derrotó a El Salvador 7-4, y Rep. Dominicana blanqueó a Honduras 10-0 con Blanco, válgale el apellido, en el montículo. Los dominicanos conectaron 17 imparables en esta “práctica de bateo”.

En la mañana del 9 de diciembre se supo que Puerto Rico contaba con tres peloteros firmados profesionalmente, ellos eran Julio Rodríguez, Luis Mangual y otro de apellido Martino. El director de deportes de Puerto Rico, Sr. Julio Enrique Monagas se comunicó con el delegado del equipo, Luis Rosario, para que explicara la razón por la que se retiraba al conjunto de este país, además de solicitar disculpas al resto de los equipos y dejar sin efecto las victorias que haya obtenido.

En la jornada del 8 de diciembre, Cuba venció a Nicaragua 7-2, con Juan Ravelo en la lomita hasta el sexto episodio cuando fue relevado por Mario Cossio. En la octava entrada de este desafío los cubanos anotaron 5 carreras decisivas para la victoria. El Salvador derrotó a Guatemala 9-2, mientras Colombia hacía otro tanto con Costa Rica, con anotación de 8-6. Venezuela también derrotó a Costa Rica ese día, 10-1. Panamá a Guatemala 11-0 y México a Puerto Rico 9-2.

El esperado juego entre cubanos y dominicanos resultó victoria para los hijos de Liborio. Los dominicanos rompieron el celofán en el cuarto inning al anotar 1 carrera, pero la explosión cubana ocurrió en el quinto con rally de 5 carreras, cuando Quilla abrió el inning con hit, Reyes cogió al cuadro dominicano movido, había intentado toque y luego bateó fuerte para sacar roletazo saltarín por encima de la tercera base. Apareció Pancho Villa de Armas, como siempre muy oportuno, largo jonrón de línea por el jardín central. Juanito Izaguirre sonó sencillo, con el cual el abridor Arzola se fue a las duchas. Muiño recibió base, el receptor Brito se ponchó, el lanzador abridor cubano Mario Cossio trabajó el boleto, bases llenas, Seijo trabajó otro boleto e Izaguirre entró a home como el vaquero Miguelón Villalobo, mientras Quilla bateaba su segundo hit del inning, del total de tres que bateó en el juego, para traer la quinta carrera. Cossio trabajó cómodo, permitió 2 carreras y 9 imparables, y se anotó un nuevo triunfo. Marcador final 11-2. En otros desafíos, México venció a Honduras 7-0, mientras Puerto Rico perdía por forfeit frente a Venezuela. Cuba ascendió a la cima con resultado de 9-2.

La lógica indicaba que Cuba era campeona, ya que su balance sería de 10-1 al considerar victoria el juego contra Puerto Rico, inalcanzable para el resto de los equipos, pero el Tribunal de Honor no vio el asunto así. La revocación solicitada por Cuba no fue considerada, ya que solamente Panamá había votado a favor de la misma, mientras que Venezuela, República Dominicana, México, Guatemala y Colombia se oponían a la solicitud cubana. Entonces se decidió un injusto play off en el que participarían Cuba, Rep. Dominicana y Venezuela para desempatar. Realmente no entiendo la razón por la que Cuba se quedó a participar en ese play off, era menester apelar, algo que hizo al término de esta justa, pero ese gusto de play off no había porque dárselo a contrarios incluso vencidos por Cuba en el terreno.

Tabla de posiciones

Así las cosas, el miércoles 13 diciembre se inició la injusta sub-serie extra, día que el conjunto cubano tuvo que jugar dos partidos, el primero perdido ante República Dominicana 7-3, con derrota para el brazo de hierro del equipo cubano, Mario Cossio, mientras que los dominicanos se apoyaron en la acción combinada de los lanzadores Juan Sánchez y Miguel Aracena. Cossio explotó en la segunda entrada cuando le conectaron 5 imparables consecutivos. Miguel Fernández lo relevó, a quien Rafael Valdés saludó con triple. Fernández permitió dos más en lo sucesivo producto de su descontrol y la pobre defensa del cuadro cubano. El siguiente juego fue contra Venezuela, que abrió del Monte sin mucho éxito nuevamente cuando le anotaron 4 carreras entre el quinto y el sexto innings. Cheín García lo relevó, quien permitió 2 más en el séptimo. Por su parte, Cuba fabricó sus carreras a cuenta gotas y logró empatar a 6 carreras con 2 anotaciones en la parte baja de la novena entrada. Así quedó este juego en 10 entradas, empatado a 6.

El jueves 14 de diciembre, República Dominicana vencía fácil a Venezuela con anotación de 10-4. Los dominicanos no perdonaron los envíos del abridor venezolano Andrés Quintero, al que le anotaron 4 carreras en 3 entradas, relevado por Pérez, que permitió otras cinco, y luego por Guillén. El vencedor fue el abridor Benjamín, relevado por Aracena en la sétima entrada. Momentáneamente los dominicanos se erigían con el título de la serie, Venezuela segundo y Cuba tercero.

La delegación cubana hizo una oportuna aclaración ese día, donde su delegado Laureano Prado y el director del equipo, Oscar Reyes, declaraban que no se habían retirado del torneo, cuando se decidió el injusto play off, por razones ajenas a su voluntad, por lo que se vieron obligados a intervenir en la serie extra programada después de la revocación de la victoria cubana.

Al final se mantuvo su reclamación y a la FIBA no le quedó otra alternativa que declarar campeón de esta serie al equipo Cuba, decisión que llegó meses después de terminado el evento y bajo presión, ya que Cuba declaraba su no intención de jugar en el XII Serie programada a efectuarse en México. Con toda claridad, un evento de este tipo sin la participación cubana es como ingerir comida sin sazón.

Los peloteros más destacados de esta XI Serie fueron Juan Izaguirre y José Mir por el equipo cubano. El primero acaparó los lideratos de carreras anotadas (16), jonrones (4) e impulsadas (21). Mir fue uno de los bateadores de más alto promedio en el evento, donde se mantuvo por varios días al frente del departamento de bateo, logrado finalmente por el dominicano Eduardo Green (.487), quien a su vez fue líder en hits (19) y dobles (7). Green llegó a jugar 11 desafíos vistiendo la franela del Havana Cubans de la Liga Internacional de la Florida en 1953.  Ofensivamente el equipo cubano supo batear con oportunidad, ya que, si no era “Quilla” Valdés, era Leonardo Seijo o el siempre útil Antonio “Pancho Villa” de Armas. En cuanto al pitcheo, Nicolás Genestas de México se llevó el liderato de ganados/perdidos (4-0) y estupendo PCL de 1.13. Por Cuba, el lanzador más destacado fue Mario Cossio.

Fuentes

Anon. 1950. Se reafirmó Cuba en el primer lugar de la XI Serie de Amateurs. Diario de la Marina, 28 noviembre, pp 21.

Anon. 1950. Venció Cuba a los dominicanos, pasando a ocupar el primer lugar.  Diario de la Marina, 10 diciembre, pp 19.

Anon. Serie Mundial Amateur de Béisbol de 1950. Wikipedia.org. https://es.wikipedia.org/wiki/Serie_Mundial_Amateur_de_B%C3%A9isbol_de_1950

AP. 1950. Tercer triunfo de los cubanos. Diario de la Marina, 25 noviembre, pp. 19

AP. 1950. Con Mario Cossio en el box, se anotó Cuba su quinta victoria. Diario de la Marina, 29 noviembre, pp. 19.

Anon. 1950. Después de proclamarse a Cuba campeón, se revocó la determinación. Diario de la Marina, 12 diciembre, pp 19.

Anon. 1950. Santo Domingo ganó la XI Serie Mundial de Baseball Amateur. Diario de la Marina, 15 diciembre, pp. 19.

Molina René. 1950. Rápidas Amateurs. Diario de la Marina, 6 diciembre, pp. 19.

United. 1950. Logró su sexto triunfo en la Serie venciendo a Guatemala. Diario de la Marina, 30 noviembre, pp. 19

United. 1950. Cuba sufrió su primera derrota de la Serie contra Puerto Rico. Diario de la Marina, 2 diciembre, pp. 19.

United. 1950. Sufrió Cuba su segunda derrota frente a los mexicanos 5-1. Diario de la Marina, 5 diciembre, pp. 19.

United. 1950. Cuba empató en el segundo lugar. Diario de la Marina, 7 diciembre, pp. 19.

United. 1950. Cuba se enfrenta a la República Dominicana en importante juego. Diario de la Marina, 9 diciembre, pp. 19.

United 1950. Derrotados los cubanos 7-3. Diario de la Marina, 14 diciembre, pp. 19

Escrito por Esteban Romero, 7 junio de 2020