Visita al País Vasco. II. San Sebastián (Donostia) 

«San Sebastián es un imán para la tercera edad.» 
Vieja cita sobre San Sebastián

Por Ricardo Labrada

Si la belleza merece nombre, me parece que San Sebastián (en euskera Donostia) es casi su sinónimo. Desde que uno llega a la capital de la provincia de Guipúzcoa en el País Vasco comienza a ver elegancia y belleza por doquier. Con tan buena suerte que encontramos un aparcamiento en el mismo Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal, el que fuera inaugurado en 1921, pero luego renovado en 1975. El Palacio está de frente a la playa Gros y a la desembocadura del río Urumea.  

Palacio Kursaal
Puente Kursaal sobre río Urumea
En la Playa Zurriola

Salimos de ese lugar y a caminar bordeando las playas. La primera que nos encontramos en la trayectoria fue la Zurriola, donde hay un puente muy bonito que une al Kursaal con la ciudad. El puente se llama de la Zurriola, pero es más conocido como puente Kursaal. 

Aclaro que en Donostia hay ciudad vieja y ciudad antigua. Lo primero que visitamos fue la ciudad vieja, para lo cual caminamos por amplio paseo que nos iba llevando en sus laterales a plazas e iglesias, además de calles angostas muy típicas en España y otras partes de Europa. El clima era óptimo, calientico como le gustan a los caribeños, algo no muy frecuente en este lugar.  

Plaza de la Constitución y de frente antiguo ayuntamientto ahora Biblioteca nacional

 ¿Qué vimos en esa primera parte del recorrido? La plaza de la Constitución inolvidable, donde me dicen que festejan la tamborrada de San Sebastián coincidente con el día de Santo Tomás. Allí se encuentra el viejo ayuntamiento de la ciudad, Luego visitamos dos iglesias, la Basílica de Santa María del Coro, con fachada barroca; y la parroquia o iglesia de San Vicente Martir, construida hace más de cinco siglos. A diferencia de la primera mencionada, la de San Vicente tiene estilo gótico. No se puede omitir en el paseo la vista del puente María Cristina de San Sebastián.  

Basílica de Nuestra Señora del Coro
Altar en Basílica de Santa María del Coro
Iglesia San Vicente
Puente María Cristina

Llegamos hasta las Portaletas o entrada al puerto de San Sebastián viniendo por la Calle Arrandegi. En Portaletas o Puerta del Mar hay un balcón con tres entradas, el que marca el límite entre la ciudad vieja y el muelle. 

Calle Arrandegi
Portaletas

Caminando hacia la izquierda nos tropezamos con la playa La Concha, que estaba llena de gente para bañarse. No probé la temperatura del agua, ya que no llevé traje de baño, pero considero que esos ciudadanos europeos tienen una buena resistencia al agua fría. El ayuntamiento no podía faltar, antiguo casino, donde la alta sociedad se reunía para sus bailes, conciertos y juegos al azar, entonces prohibidos.  

Playa la Concha
Ayuntamiento

La Catedral de la ciudad o del Buen Pastor se puede ver desde distintos ángulos, por lo que llegado a la playa de la Concha no quedaba más remedio que ir a visitar ese templo, construido en el siglo XIX. La catedral, nos dice wikipedia, es sede de la diócesis de San Sebastián, perteneciente a la archidiócesis de Pamplona. La torre principal mide 75 metros y la iglesia tiene un ancho de 36 metros. Llama la atención que por dentro no tiene tanto lujo como las otras iglesias visitadas, pero su parte exterior es imponente, con su estilo neogótico. Alrededor de la catedral hay lugares para refrescar y tomarse un café.  

Catedral del Buen Pastor
Altar Catedral del Buen Pastor

Desde el muelle y playa la Concha también vimos el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, el cual se halla sobre el monte Urgull. Preguntamos si se podía ir en coche o había otra opción, y nos dijeron que sólo a pie. Así que nos conformamos con verlo desde abajo.  

Sagrado Corazón de Jesús

Habíamos pasado también por la Plaza Cervantes, donde se encuentra un monumento a Don Quijote y a Sancho Panza, además del famoso Teatro Victoria Eugenia, donde tienen lugar los famosos festivales de cine.  

Teatro Victoria Eugenia (foto de Victoriaeugenia.eus)
Quijote y Sancho Panza en Plaza Cervantes

Vino el necesario receso para almorzar y a su vez regresar a tomar el auto para llegar primero a la playa Ondarreta y luego ir hasta el Monte Igueldo, el cual tiene acceso para coches. Las vistas de San Sebastián desde esta altura son impresionantes y nos da la posibilidad de identificar algún que otro lugar por donde no hubiéramos pasado. La belleza de San Sebastián o Donostia se hace evidente desde este lugar. El Monte Igueldo tiene muchas diversiones aptas para niños y jóvenes. Daba envidia ver como ellos disfrutaban del lugar. Nosotros estábamos felices de poder ver la ciudad en toda su amplitud.  

Torre en Monte Igueldo

Al siguiente día volvimos a la playa Ondarreta con el objetivo de ver un poco de esta barriada residencial, pero también para visitar la escultura Peine del Viento, obra de Eduardo Chillida. Son tres esculturas de acero ancladas en los arrecifes al pie del Monte Igueldo.  

Escultura Peine del Viento

Como había hablado de ciudad antigua, por lo que pude averiguar ese lugar va desde Ondarreta hasta el Monte Urgull. San Sebastián tuvo asentamientos romanos de los siglos I y II d.C. Se entiende que en ese lugar había una extensa área comercial, por lo que se le llama antigua y no debe confundirse con la ciudad vieja.  

La barriada residencial en Ondarreta y sus alrededores nos pareció estupenda para vivir, solo que enseguida nos acordamos del invierno en estos lares y el entusiasmo decae inmediatamente. En verano visitar a San Sebastián es una idea maravillosa y se la recomiendo a todo el que visite España. Una de mis hijas estuvo aquí en período entre otoño e invierno y me dice que el viento es fuerte, por lo que uno no disfruta de todo lo bello de esta ciudad.   

18 setiembre de 2022 

Visita al País Vasco. I. Bilbao

En la mar se crían peces y en la orilla caracoles,
y en la ría de Bilbao hay muchachas como soles.”
Un popular refrán vasco

Por Ricardo Labrada

El País Vasco es una comunidad dentro del territorio septentrional de España, la cual consta de tres provincias: Álava, capital en Vitoria-Gasteiz; Guipúzcoa, capital en San Sebastián o Donostia; y Vizcaya, capital en Bilbao. Comenzaremos por el área vizcaína con la visita a la ciudad de Bilbao. En una segunda parte se abordará San Sebastián.

La visita al País Vasco estaba pendiente desde el pasado año. El covid-19 fue el causante de esa posposición. En Europa se debe viajar en el verano, ya que el invierno trae sus sorpresas de lluvias torrenciales, nevadas y días sumamente cortos en luz solar, por lo que en este verano el viaje se hacía inaplazable. Visitar a una ciudad y región es como leer rápido un libro.

De Valencia a Bilbao hay unos 612 km, por lo que salimos temprano para así ganar tiempo y evitar un poco de sol fuerte por la carretera. Primero uno toma la autovía A-23 y luego la autopista con peaje AP-68. El recorrido por esta última vía le permite a uno ver los extensos viñedos de La Rioja, donde se producen vinos de extraordinaria calidad.

La ciudad de Bilbao es reconocida por su variada arquitectura. Por lo que desde que salimos del hotel, al cual llegamos en coche con alguna dificultad creada por esa “maravilla” de GPS, nos encontramos con la plaza (Jesusen Bihotza Plaza) y el altísimo monumento al Sagrado Corazón de Jesús. Luego de visto y fotografiado el lugar, tomamos rumbo a la derecha para caminar largamente hasta llegar al Centro Alhóndiga, institución cultural, de ocio y deportivo, con 43 columnas, casi todas de variados colores y forma, las que simbolizan las diferentes culturas existentes en nuestro mundo. El lugar es espacioso y da gusto visitarlo.

Sagrado Corazón de Jesús

De ahí salimos en dirección desconocida hasta que fuimos a parar al famoso Teatro Arriaga, construcción neobarroca dedicado al al compositor bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga, a quien se le reconoce como el Mozart español. Las primeras vistas y fotos del teatro se tomaron desde el puente Arenal. Bilbao posee 13 puentes (llamados zubia en euskera).

Teatro Arriaga

Luego recorrimos todo ese lugar en sus alrededores, desde donde pudimos ver la plaza y Estación de la Concordia o de ferrocarril de Bilbao. Dejando atrás el puente Arenal y atravesando calles bastante angostas, donde uno puede apreciar mucho de la belleza de la ciudad hasta llegar caminando hasta la Catedral de Santiago. Desde allí continuamos el paseo por otras calles similares a las ya mencionadas hasta ir a parar or detrás del Teatro, logramos llegar a la Plaza del Mercado y de ahí al Mercado de la Ribera, donde hay lugares para beber y comer.

Estación y Plaza de la Concordia
Mercado de la Ribera

Realmente perdí el orden de los puentes e iglesias vistos, ya que Bilbao es mucho lo que ofrece. Cerca del Mercado indicado está el Puente San Antón y a su lado la iglesia del mismo nombre, que igualmente se le llama de San Antonio Abad. Si uno se desvía a la izquierda de este lugar, verá un edificio perteneciente a Ferrocarriles Vascongados, los que ya no existen desde 1995. Más adelante vi otro edificio, el llamado Colegio maestro García Rivero construido en 1923, el cual posee una arquitectura propia. En los alrededores también se halla el Instituto Politécnico Emilio Campuzano, que tiene una entrada con tres torres tipo helénico.

Ferrocarriles Vascongados, Colegio maestro García Rivero y abajo Instituto Politécnico Emilio Campuzano

Si hablamos de edificaciones con sus originalidades hay que mencionar al Edificio Guridi, construcción de estilo modernista de 1902. El departamento vasco de sanidad es otra obra llamativa con sus figuras geométricas de cristal. Otro edificio que me llamó la atención fue el Centro Municipal Cultural de Castaños, tampoco faltan las casas coloreadas a lo largo de la ría del Nervión o del Ibaizábal, desembocadura de los ríos Nervión e Ibaizábal, de ahí provienen los nombres.

Casas coloreadas

En la caminata, como he dicho, muchas iglesias y no las vi todas. Las vistas fueron la Iglesia del Sagrado Corazón, la de San Nicolás y la parroquia de San José, además de la San Antón. 

Al siguiente día la caminata comenzó por el edificio Iberdrola, el más alto de la ciudad, cerca del cual se halla el Palacio de Euskalduna o Palacio de Congresos y de la Música. Detrás de este Palacio estaban los astilleros de Bilbao. Me contó una persona del lugar que en ese lugar trabajaban muchos obreros y en las mañanas todos paraban por unos segundos para ver pasar a una fémina muy bella llamada Carola, la que paraba el trabajo del personal de los astilleros y, al parecer, otras cosas más. El astillero desapareció, pero no así la memoria a la bella Carola, a la cual se le dedicó una Grúa que lleva su nombre. Luego bajamos algo por la avenida Abandoibarra hasta llegar al famoso Guggenheim y dedicar su debido tiempo.

Edificio Iberdrola
Grúa Carola

En las afueras del Guggenheim uno puede ver la enorme mascota de la ciudad, conocida como Puppy, y también de otro lado próximo a la ría la araña gigante llamada Maman o sea madre en francés. Entrar al Guggenheim es todo un placer. Allí uno puede variadas obras de arte, colección de coches de distintas épocas y de otros medios de locomoción. Desde allí uno tiene vistas interesantes de la ciudad, sobre todo del puente aledaño, de la Salve, coronado por un Arco Rojo. Tan bonito es estar dentro como en los alrededores del Guggenheim. De ahí sin más remedio fuimos hasta el puente indicado, luego bajamos para hacer un recorrido a lo largo del paseo de la ribera de la ría con una parada forzosa para comer. Por ese paseo pudimos ver una escultura a las Sirgueras, ni idea que eso hubiera existido en Europa. Mujeres que remolcaban los barcos, las que eran explotadas miserablemente. Hacían el trabajo de animales por unas pesetas. Eran cuadrilla de dos a cuatro mujeres arrastraban gabarras y embarcaciones de gran tonelaje aguas arriba en el Bilbao de finales del siglo XIX.

Las Sirgueras en Ría de Bilbao

Por esos lares nos tropezamos con las Torres Isozaki, complejo de siete edificios diseñado por el arquitecto japonés Arata Isozaki, de ahí su nombre. Luego el Puente Calatrava o Zubizurri con otra forma muy original. Por ahí cruzamos al otro lado de la ría y nos encaminamos a tomar el funicular para llegar al Mirador del Monte Artxanda, desde donde pudimos ver la ciudad desde distintos ángulos e identificar algunos puentes más, como fue el Euskalduna.

Durante las caminatas pasamos sobre el Puente Arenal y su paseo, cerca del Museo de Bellas Artes, del Ayuntamiento, la Universidad Deusto, la Plaza Nueva y el monumento a Don Diego López de Haro, fundador de Bilbao, y bisnieto del rey Alfonso IX de León. Frente al puente del Ayuntamiento está una escultura creada en 1958 por el artista vasco Jorge Oteiza llamada “Variante Ovoide de la desocupación de la Esfera”.

Al no haberlo visto todo en Bilbao, ciudad muy agradable, es muy probable que planeemos otra visita al País Vasco y veamos todo aquello que esta vez no vimos.

6 setiembre de 2022

Albarracín, uno de los pueblos más bellos de España

La ciudad que lanza a las alturas su increíble perfil alucinado
José Ortega y Gasset

Por Ricardo Labrada

El título de esta narración no es de propiedad del autor, pero sí de muchos turistas que han pasado por España y han tenido la oportunidad de visitar a Albarracín, pueblo situado a una altura superior a los 1100 m, en la sierra homónima, por el cual atraviesa el río Guadalaviar.

El lugar, como es de suponer, estuvo ocupado por romanos, entonces la llamaban Lobetum, pueblo constituido por pastores y agricultores. Posteriormente estuvieron los visigodos hasta el 711 cuando comenzó la ocupación musulmana de la península ibérica. En el siglo XI se asentó un clan bereber, los Banu Razín, el que estableció la dinastía de la taifa de Albarracín, nombre que se deriva de al-Banu-Razín, la ciudad de los hijos de Razín. 

Como en muchos lugares de España, las edificaciones más antiguas son de la época de la ocupación musulmana, en este caso las altas murallas y la famosa torre del Andador, alcazaba que se divisa en lo alto de la ciudad.

Murallas y Torre del Andador

La ciudad es pequeña, su población es de alrededor de 1000 habitantes, pero sus calles empedradas y casas muy originales le conceden al lugar una belleza muy particular.

Hicimos el viaje en coche desde Valencia, para lo cual tomamos la autovía A-23, la misma que lo lleva uno, primero a Teruel y de ahí a Zaragoza. Un poco más de 20 km pasado Teruel se llega a la vía secundaria A-1512, donde hay que bajar la velocidad, ya que la vía comienza elevarse y sus curvas forman perfectas S. Este tramo es lento y se debe conducir con cuidado para evitar accidentes.

A la llegada a Albarracín enseguida uno ve el río y un aparcamiento grande, donde las 24 horas completas cuestan 4 euros, pero no sabíamos que había otro gratuito pasando la Ermita San Juan. Ya habíamos aparcado y pagado, así que ya lo sabemos si hay una próxima vez.

Río Guadalaviar

De ahí a caminar, inicialmente en ascenso, luego se alternan alturas y superficies algo planas. Lo más bello de Albarracín son sus calles, muchas escalonadas, y sus casas. Una de las primeras viviendas con que nos tropezamos fue la llamada casa azul, la que tiene que ver con el amor de un joven de la ciudad con una andaluza, la que sintió nostalgia de su tierra, por lo que el enamorado se decidió a dar color azul añil a las paredes de la casona en la que vivirían. Así ella recordaría el color de su tierra, a su vez, dejó un enorme espacio interno para patio. Él quería que su amada se sintiera como en Andalucía.

Dando vueltas fuimos a parar la plaza Mayor, donde está ubicado el Ayuntamiento, desde el cual hay un balcón con una excelente vista de la parte baja de Albarracín. Después de caminar aquí y allá, llegamos a la casa de la Julianeta muy próxima al Portal de la Molina. Esa vivienda, propiedad de Julianeta, es algo muy original en su diseño, tal parece que una pared de la misma le caerá a alguien, pero ahí está desde el siglo XIV.

Luego pasamos por la catedral del Salvador de Albarracín, edificación construida a finales del siglo XVI, que actualmente sirve de Museo Diocesano. La catedral tiene un campanario. No muy lejos de allí está otra iglesia católica, la llamada parroquia de Santa María y Santiago, la que su construcción es del siglo XV, ya que el templo anterior en el lugar había sufrido incendio.

Parroquia de Santa María y Santiago
Ermita San Juan

Para llegar a una parte del Castillo o Alcázar de Albarracín, construido durante la ocupación árabe sobre un peñasco, tuvimos que subir por unos escalones nada seguros. Como nuestra edad no nos permite acrobacias como en el pasado, llegamos a un punto y de ahí no pasamos. Diría que nos fue más difícil bajar que subir. En cuanto a las Murallas y la Torre del Andador, todo se limitó a verlo de lejos por las razones ya expuestas.

El paseo en el lugar es placentero, pero aconsejo que lo hagan en épocas estivales, ya que las temperaturas de esta altura pintan a nieve en la estación de invierno. Su vecino Teruel, algo más bajo en altura, tiene fama de ser muy frío fuera del verano.

Este pueblo me hizo recordar alguna similitud con otros pueblos pequeños de Italia, donde existen construcciones medievales y las costumbres también guardan cierto parecido, sobre todo en los alimentos, algunos de origen animal de la zona. El escabeche de ciervo que ingerí en el almuerzo estaba exquisito y mejor aún acompañado de una copa de un buen vino tinto.      

8 julio de 2022

Viajando por España: la isla Tabarca

La isla de los poetas.”
Salvador Rueda (poeta andaluz)

Por Ricardo Labrada

Ni idea tenía de la existencia de una islita en medio del Mediterráneo y muy próxima a la costa de la ciudad de Alicante, tan solo 22 kilómetros de distancia. Salió un anuncio por la TV sobre la islita y pregunté a mis hijas, las que ya la habían visitado. ¿Cómo es posible que uno viviendo en la Comunidad Valenciana se le escape ese detalle?

Estamos en verano, busqué la isla en el mapa, efectivamente, había que ir a Santa Pola, ¿dónde queda esa Pola? No estaba claro si antes o después de Alicante. Mejor ir allá y averiguarlo. Salimos temprano en la mañana y tomamos la ruta de la AP 7, antigua autopista de peaje, ahora gratis, veremos hasta cuándo. Me imaginaba que el final del trayecto sería antes de Benidorm, muy equivocado estaba, llegamos a Alicante y ahí nos metimos en una circunvalación hasta que al fin vimos el letrero de Santa Pola.

Embarcadero en Santa Pola

Llegamos al embarcadero del lugar, bastante grande, por cierto, enseguida aparecen los promotores de viaje del lugar a la islita. El viaje de ida y vuelta cuesta 10 euros por persona, el trayecto es de 8 kilómetros desde allí a Tabarca, lo que conlleva estar a bordo entre 20-25 minutos.

Realmente pequeña la isla, la que también se le conoce como Nueva Tabarca o Isla Plan. La superficie es de escasamente 0,3 km2, en realidad nada, y su población, según censo de 2019, un total de 59 habitantes.

Asombrosamente allí todo está recogido, hay una playa de piedra, con un tramito de arena, pero los turistas gustan de ir a las partes rocosas, donde el agua es transparente. Para bañarse allí lo aconsejable es llevar zapatillas de baño y no sandalias, así uno puede caminar por encima de las piedras y no resbalar.

La isla tiene su historia desde la época de los romanos, luego por ahí pasaron genoveses, norafricanos. Allí uno encontrará la torre de St Josep o Castillo de Tabarca, torre militar construida en 1790. Basta con verla de lejos en la altura, ya que está cerrada.

Al atravesar el pueblo, uno encuentra su Plaza Mayor y caminando sin desvío se va a parar a la llamada Punta Falcón. Por la parte derecha de esa travesía uno encuentra la única iglesia de la isla, llamada San Pedro y San Pablo, construida a finales del siglo XVIII. Si caminamos por un paseo que tiene la iglesia en su parte posterior saldremos a la llamada Puerta de Levante.  

En Tabarca se sobran los restaurantes, cafeterías y quioscos de venta de suvenires. El que vaya allí lo más aconsejable es que coma pescado o marisco. El emperador que allí comimos era de muy buena calidad.

Como no fuimos realmente con idea de baño en el mar, el paseo duró hasta el almuerzo, luego regresamos al puerto para tomar la nave que nos condujo de vuelta a Santa Pola.

2 julio de 2022

De visita en la Isla Madeira

Oh, Isla de Madeira, tienes infinitos encantos
Cuando estoy a tu lado, eres todo para mi.
José Matos

Por Ricardo Labrada

Se trata de una visita deseada desde hace buen tiempo, pero que había que programarla con antelación. Madeira forma parte de un archipiélago formado por dos islas habitadas, la mencionada y Porto Santo, además de otras tres no habitadas llamadas islas desiertas, ubicadas en el Océano Atlántico. Todas ellas ya eran conocidas en el siglo XIV, pero su redescubrimiento ocurrió entre 1418 y 1419 por parte de los navegantes portugueses Tristão Vaz Teixeira y João Gonçalves Zarco. La colonización portuguesa vino unos lustros después en la primera mitad del siglo XV. La isla Madeira recibió este nombre por sus bosques, la misma posee una superficie de 741 km²; algo así como la tercera parte de la Isla de Pinos de Cuba. Su longitud es de 57 km y un ancho de 22 km. La isla de Porto Santo, la que no visitamos, se halla 40 km al nordeste de Madeira, y es famosa por sus playas de arena. Podrá ser bella esta isla, pero la temperatura del agua del Atlántico no es muy aconsejable para el que suscribe.

Monumento a Tristan Vaz Teixeiera en Machico

El clima de Madeira en el mes de mayo-junio es suave, sobre todo en el sur, ya que yendo hacia el norte hay más pluviosidad y no es tan soleado como la costa meridional.   

Tan pronto uno llega al aeropuerto de la isla, a 18 km de Funchal, uno puede apreciar bellos paisajes, elevaciones y un ambiente florido. Por casi toda la isla uno puede encontrar plantas del lirio africano Agapanthus africanus, planta ornamental, introducida en la isla, ya que la especie es oriunda de Sudáfrica. Dicha planta se le puede encontrar con flores color violeta intenso o color blanco.

El tránsito en coche en Madeira se facilita enormemente por la existencia de túneles que atraviesan las elevaciones y acortan las distancias. Dichos túneles están todos bien alumbrados, limpios y no se ve charcos de agua en algunas partes como sucede en los túneles que conocemos en varias partes de Europa. Son vías de dos sendas amplias, por lo que, conduciendo con el debido cuidado, no hay peligro alguno. Más complicado es el asunto cuando uno pretende subir empinadas elevaciones para apreciar algún paisaje. El motor del coche debe estar en buen estado para no quedarse mal parado en el trayecto.

Como llegamos muy temprano a la mañana a Madeira, proveniente de Lisboa, decidimos iniciar el recorrido una vez salido del aeropuerto. De esta manera, nos encaminamos al norte rumbo a Porto da Cruz (Puerto de la Cruz), lugar con una costa muy chula combinada con elevaciones. Allí se produce caña de azúcar, disponen de un ingenio para su procesamiento y obtención de ron, el cual se vende tranquilamente en la llamada casa del ron aledaña al ingenio. El lugar está bien atendido y a uno le resulta agradable caminar hasta el pedregal y las arenas negras de la orilla de la playa Alagoa.

Terminada la visita en Porto da Cruz nos dirigimos a las alturas de Caniçal, desde donde se puede ver de todo un poco, sobre todo invernaderos, celdas solares, la costa y su pequeño puerto de pescadores. Todo fue aquí vista panorámica.

Caniçal

De Caniçal salimos rumbo a Machico, segunda ciudad más poblada de la isla, creada alrededor de 1450. El GPS como siempre hizo de las suyas, le pedimos nos llevara a Machico y nos estaba sacando del lugar. Por suerte, paramos en la altura de este lugar, para almorzar en el restaurante MareAlta, lugar con buena atención y un menú muy convincente. Luego de allí bajamos todo el tiempo para llegar a la playa de Banda Além en Machico. Sin problema aparcamos y de ahí nos dirigimos a pie para apreciar su pequeña playa de arena artificial, visitar la iglesia del lugar, nada grande, pero bonita externa e internamente, además del ayuntamiento del lugar.

Terminada esta visita no quedaba otra que ir directo al hotel de Funchal para registro y acomodación. El nombre de Funchal viene de la palabra funcho (hinojo), por lo que funchal es una plantación de este cultivo. En la capital de Madeira nació el famoso futbolista Cristiano Ronaldo. En la ciudad un extenso número de hoteles se hallan en la llamada Estrada Monumental, los que bordean el Lido de la ciudad. Desde lo alto del balcón del apartamento en el hotel se podía nuevamente apreciar un ambiente florido, donde se destacan especies introducidas como el árbol del tulipán africano (Spathodea campanulata), con sus flores color rojizo, muy invasiva en muchas partes del mundo, pero que parece naturalizada en Funchal; y los árboles de origen sudamericano, la fabácea palo rosa (Tipuana tipu) con sus flores amarillas y jacarandá (Jacaranda mimosifolia) con flores color celeste.

El segundo día fue dedicado por completo a Funchal. Lo más fácil es tomar el bus para llegar al centro de la ciudad en menos de 11-12 minutos, nada de coche. El bus vale 2 euros por persona y se puede pagar directamente al chofer a la entrada.  

Lo primero que visitamos fue el casco viejo de la ciudad (zona Velha) y su famoso mercado dos lavradores, donde la parte baja está dedicada a pescadería y mariscos, y la alta a verduras, frutas y artesanías. El lugar suele estar lleno de turistas, pero se mantiene limpio y recogido. De ahí fuimos a la parte del puerto para tomar el teleférico y tener una vista panorámica de la ciudad y a su vez visitar el agradable jardín tropical Monte Palace, uno de los más bonitos a nivel mundial, el cual es casi un museo al aire libre, pues uno puede conocer a través de coloridos azulejos de la historia de Portugal. Tiene varias áreas, japonesa, china, otras, y varias cascadas.  También vimos el Arco Manuelino y la Vasija egipcia, esta última de más de media tonelada de peso.

Terminada la visita, no quedó otra que regresar a la ciudad para visitar otros lugares, como fueron el Forte Sao Tiago y la playa homónima, el llamado Porto Santa María muy cerca del fuerte, las piscinas naturales de Ponta Gorda, solo visita, nada de baño. Siempre dejamos algo para ver en otra ocasión.

Para el tercer día la visita fue a Cámara de Lobos, así llamado por haber sido lugar habitado por la foca monje, que en portugués se le llama lobo marino. El lugar muy pintoresco, ciudad de pescadores, donde se albergó repetidamente el ex-primer británico Winston Churchill, por ser de su gusto. Visitar el puerto es obligatorio y luego hay como un paseo que uno lo lleva a observar las elevaciones aledañas. Terminada la visita, no quedó otra que ir hacia Cabo Girao, el más alto de Europa y segundo del mundo, 589 m de altura, donde hay una plataforma de cristal suspendida, la que a uno atemoriza al inicio, mejor mirar a lo largo y no al fondo. La vista es realmente impresionante y uno de allí puede ver parte de Cámara de Lobos y Funchal. Llegar al lugar es algo que uno debe hacer conduciendo lentamente por la altura y el número de curvas que encontrará en la carretera, pero es una experiencia que bien vale la pena.

Era temprano ese día y regresar a Funchal no era buena idea, por lo que nos dirigimos a Ribeira Brava, para desde allí tomar carretera hasta San Vicente, una distancia de 22 km, la que se realiza atravesando la isla de sur a norte en una media hora. En la medida que avanzábamos el tiempo se nublaba, alguna que otra llovizna y poco sol. San Vicente tiene unas grutas volcánicas y mar apropiado por sus olas para surf. Hay un puente moderno sobre el río San Vicente muy próximo a la desembocadura en el mar. De ahí se hace fácil el rumbo hacia Porto Moniz, pero primero uno tiene que pasar por la parte alta de Seixal, una pequeña ciudad, con casas muy bonitas, las que se puede ver desde un mirador en la ruta. Me hablaron de una cascada por allí, pero no la vimos.

Porto Moniz nos lució chulo desde que llegamos, aunque pasamos buen trabajo para aparcar, señal que estaba muy concurrido por turistas, algunos con elevadas temperaturas corporales para bañarse en las piscinas naturales del lugar, las que son rocas de lava, donde se llenan de agua limpia y transparente del mar. Ya de ahí partimos rumbo a Ponta do Pargo, trayecto que se nos hizo largo a través de montañas y carreteras muy sinuosas. Personalmente tenía deseos de comer pargo, pero ya era hora de comer y paramos un poco antes, donde fuimos bien atendidos, pero no había pargo. ¡Qué decepción! Ya después del almuerzo o comida, seguimos ya en dirección a Funchal y tropezarnos con Ponta do Pargo, donde pudimos apreciar su faro e incluso alguna agricultura local.  La ruta de Porto Moniz a Ponta do Pargo es más larga que lo indicado por internet.

A partir de Ponta do Pargo hizo su aparición un fuerte sol, el que no nos abandonó por toda la ruta de carreteras y túneles pasando por varios lugares, que no visitamos realmente y dejamos para otro día.

La siguiente jornada fue nuevamente dedicada a Funchal, concretamente al Lido, donde pudimos caminar y ver áreas de hoteles, piscinas, cafeterías y restoranes. Luego de regreso nos internamos en un área residencial, donde la arquitectura de algunas de sus casas nos llamó bastante la atención por su originalidad. Las casas en Madeira tienen techo de losas de barro.

Después de un día de relax en Funchal, decidimos irnos a visitar el pueblo de Santana, al cual se puede llegar por la misma vía que uno va al aeropuerto, Machico y Porta da Cruz.  Antes de llegar al lugar, pudimos pasar por un pequeño pueblo de nombre Faial, donde se presentaba una iglesia que dispone de una elevada torre. Entramos al pueblo, pero no había más que ver. Así que seguimos rumbo a Santana, famoso por sus casas triangulares o en forma de V invertida. Es la segunda ciudad más grande Madeira y tiene la distinción de Reserva de la Biosfera de la UNESCO desde 2011.

En Santana nos encontramos con una de estas casas habitadas, donde la persona que nos atendió era un local que había nacido allí y luego con sus padres se trasladaron a Venezuela, donde vivió 44 años, pero que, con la actual situación en ese país, decidió regresar y vive atendiendo al turismo que visita su casa, una de las dos actualmente habitadas. Esas casas tienen por techo paja de trigo, nos cuentan que eso fue debido a que hubo en Europa una plaga de langostas que arruinó la cosecha de granos y por ese motivo se ordenó a las islas producir trigo. Quedaba paja del cultivo, por lo que era menester buscarle utilidad y finalmente fue utilizada para cubrir esas casitas. Las otras casas V son ahora tiendas que venden golosinas y suvenires. Las calles de Santana nos lucieron muy ordenadas y recogidas.

De regreso, se hacía de paso, nos dirigimos a Camacha, otro pueblo, pero más cercano a Funchal, considerado capital cultural de Madeira, título muy elevado, por cierto. Camacha se halla sobre una meseta a unos 700 m sobre el nivel del mar. En el centro del pueblo hay una tienda que vende de todo incluyendo cestería de mimbre, hay un extenso parque, además de la torre del Café Relogio y una iglesia parroquial. En algo así como 45 minutos se puede ver esto que le hemos contado. Al regreso a Funchal volvimos a caminar por el Lido.

El sexto día fue para recorrer la costa sur y visitar Estreito da Calheta, Madalena do Mar, Ponta do Sol y Ribeira Brava. Se trata de pequeños pueblos en general. Nos llamó la atención una especie de malecón que tiene el litoral de Madalena do Mar.

Pasó algo similar en la medida que entrábamos en Ribeira Brava (Río Salvaje), pueblo fundado en 1440, donde sus terrazas muestran extensas áreas cultivadas con banano, algo también común en otros lugares de la isla. Dispone de un atractivo paseo marítimo, al final del cual uno encuentra una escalera de caracol que lo lleva a un mirador de la costa. Antes, si así lo desea, puede visitar un túnel de roca, el que pasado el mismo, tiene un pequeño puerto pesquero, pero que no visitamos, ya que el túnel presentaba un cartel de peligrosidad en ese momento. Dentro del pueblo hay varias tiendas de suvenires y alimentos, además de una plaza delante de la iglesia de San Benito.

El séptimo y último día fue nuevamente dedicado a Funchal y usamos el transporte público, con dificultades, ya que algunas partes de la ciudad estaban cerradas debido a una exhibición de coches de épocas pretéritas, algo muy original, además de la feria de las flores. Por lo que en un punto próximo al puerto descendimos del bus y salimos a caminar por la avenida Arriaga, vía peatonal con vegetación a su alrededor y por el paseo muy próximo a la plaza do Infante, donde se halla una bella fuente y un arca-monumento al Infante Dom Henrique, también conocido como Enrique, el Príncipe Navegante, quien desembarcó en Porto Santo en 1418 y dos años después en la Isla de Madeira.

Yendo por toda la avenida arriba indicada, uno encuentra un bello parque muy florido y con diversos árboles, cafeterías y restaurantes, tiendas de suvenires, la sede del Banco de Portugal y al final se llega a la Catedral o Dé de Funchal, fundada en 1514, la que presenta una combinación de estilo gótico y barroco. Cuando llegamos allí había misa, por lo que entrar para ver no era aconsejable, pero a la vuelta, una hora después, estaba cerrada. Así que nos quedamos con ganas de ver su interior.

Ya próximo al puerto nuevamente, vimos algo de la exhibición de coches de época y descubrimos el Palacio-Fuerte de São Lourenço, construido en el período de 1529 a 1540, muy atacada por los piratas franceses y que sirvió deresidencia de capitanes y gobernadores de la isla. Desde 1943 es considerado Monumento Nacional y ahí residen el Primer Ministro de la Región Autónoma y el Jefe Militar.

Es interesante ver cómo una isla con poblados pequeños y tranquilos se ha convertido en un lugar muy atractivo a visitar por miles de turistas anualmente. Precisamente el orden prevalente invita al fomento del turismo y las ganancias de la isla.

15 junio de 2022

Visita a Lyon, Francia

“Invertir en viajar es invertir en uno mismo.”
Matthew Karsten (bloguero y fotógrafo)

Por Ricardo Labrada

Había dejado para último escribir sobre la visita a Lyon, se antepuso a Annecy y Ginebra, Suiza, en los relatos de este tour. Desde Avignon a Lyon hay una distancia de 230 km. que, yendo por la A7, el recorrido se lleva dos horas y media.

Lyon es una ciudad grande, viene a ser la tercera después de París y Marsella, con una población superior a medio millón de habitantes, o sea más de 50 mil sobre Toulose, la cuarta en cuestión. A Lyon le conocía por allí estar la famosa y ya desaparecida compañía de químicos Rhone-Poulenc, fusionada con Hoechst en 1999 como Aventis Crop Science, la que mantuvo su sede en Lyon, pero como las cosas no le salieron bien como se esperaba, Aventis fue comprada por la Bayer y desconozco que puede haber quedado allí de Rhone-Poulenc o Aventis.  

Grato fue saber que la sede de Euronews radica en el llamado barrio de la Confluencia (donde confluyen los ríos Ródano y el Saona). Además, en Lyon nacieron los inventores del cinematógrafo, los hermanos Lumière, el aviador Antoine St Exupèry, autor del personaje del principito.

El principito
Edificio Euronews

Lo más aconsejable para realizar una visita rápida en esta ciudad es ir en el metro inicialmente a la Plaza Bellecour, la que posee una superficie superior a los 60 mil m², se afirma que es la quinta en Francia y la más grande peatonal de Europa. Allí uno puede ver una estatua al rey Luis XIV. De ahí uno puede seguir adelante y a mano izquierda encontrará la Calle de la República, que nos lleva a la Plaza del mismo nombre, y a la Plaza de los Jacobinos. No obstante, lo mejor es desde ahí pagar boleto para el bus turístico que nos lleva a visitar la ciudad y hace paradas en varios lugares de interés.

Nuestra primera parada fue en la catedral de Lyon, también llamada catedral de San Juan Bautista, ubicada a orillas del río Saona (nunca supimos diferenciar a este río del otro, el Ródano) y en el mismo barrio viejo de la ciudad. Este templo, construido entre los siglos XII y XIV, combina lo románico y lo gótico. Posee un reloj astronómico y en su parte trasera está un jardín arqueológico. La plaza de la Catedral es espaciosa.

Lo lógico era esperar el siguiente bus para ir a la colina Fourvière y así visitar la Basílica de Notre Dame de Fourvière, pero para no perder tiempo, tomamos un funicular cercano, el que nos llevó a la altura indicada, y de ahí uno puede decidir si ir a la Basílica o visitar las ruinas romanas. Nuestra decisión fue visitar la Basílica, templo declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1998. Allí se combina lo románico y bizantino, la Basílica posee cuatro torres y un campanario, además de una estatua dorada de la Virgen María. En el interior de la Basílica hay varios murales de extraordinaria belleza. Debido a la altura, la vista de la ciudad es impresionante, donde sobresale la Tour Incity, rascacielos de 202 metros de altura, construido entre 2012 y 2015, todo para oficinas. Por su altura, es la tercera en Francia. Igualmente, se puede ver la torre metálica construida en 1894, la que sirve para la TV local.

Tour Incity
Torre metálica de Fourvière

Al regreso, pasamos primero por la iglesia católica de St Georges, a orillas del río Saona, en el viejo Lyon, que fuera construida en el siglo VI, luego destruida, y restaurada en varias ocasiones.

Iglesia St Georges

Al salir del lugar nos volvimos a dirigir hacia la catedral para adentrarnos en lugares del viejo Lyon. Como amante del cine, sobre todo el clásico, resultó interesante visitar el museo del cine y de las miniaturas. La planta superior está dedicada a las miniaturas, las inferiores tienen que ver con el cine, particularmente objetos utilizados en las filmaciones, como máscaras, disfraces y otros.

Por las estrechas calles peatonales hay diversidad de restaurantes y cafeterías, por lo que pudimos escoger el lugar apropiado para almorzar (comer en España). Le pasamos cerca a muchos traboules, especie de callejón sumamente estrechos, pero nunca con intenciones de entrar y caminar a través de ello.

Luego volvimos a tomar el bus, el que nos llevó hasta el barrio de las Confluencias, o sea el punto donde confluyen los dos ríos de la ciudad, el Saona y el Ródano, además de apreciar varias edificaciones como las casas con fachadas de colores, el edificio de Euronews, el de la Naranja Metálica, edificio de uso administrativo y comercial, varios puentes, incluido el Schuman, y el museo ultramoderno.

De regreso, cruzando el Saona, fuimos a visitar la llamada Presque’île (casi isla), que está flanqueada por un extremo del río Ródano, a fin de poder apreciar varias plazas como la de los Jacobinos, de la Comedia, la de los Terreaux, esta última presenta la plaza homónima, donde sobresale la Fuente de igual nombre, también conocida como fuente Bartholdi, ya que su autor fue Frédéric Auguste Bartholdi. En ese entorno uno encuentra el hotel de Ville, que es a su vez al ayuntamiento, con frentes en las plazas de los Terreaux y de la Comedia. Está el museo de Bellas Artes ubicado en el antiguo Palacio de San Pedro.

La Opera de Lyon fue construida en 1831 y se ubica en la plaza de la Comedia. Caminando sin rumbo preciso, fuimos a parar a la plaza de los Jacobinos, donde se halla la fuente homónima, y luego el Grand Hotel de Dios, construido en el siglo XII, que fuera hospital y maternidad, y hoy es un hotel. Al entrar en la calle Presidente Edouard Herriot uno puede ver la iglesia de St Nizier, ubicada en el mismo corazón de la Presque’île, entre las Plazas de Terreaux y la de los Jacobinos.

Regresamos a la Plaza de Bellecour caminando por la calle de la República, donde hay un cine de 10 salas, varias cafeterías, donde uno puede saborear exquisitos helados, apropiados para el calor reinante en los meses de verano. El metro está a la mano, por lo que regresar al hotel fue relativamente fácil.

Cine en calle de la Republique

  7 mayo de 2022

De visita en Ginebra, Suiza

No viajamos por escapar de la vida
viajamos para que la vida no se nos escape.”
Anon.

Por Ricardo Labrada

Tantas veces por razones de trabajo estuve en Suiza y en una ocasión hasta un week end turístico en Zurich, pero en Ginebra nunca, a pesar que allí varias veces hice escala en su aeropuerto en viajes a varios lugares de África y Norteamérica.

La oportunidad se presentó con la visita a Annecy, ya que es poca la distancia entre esa ciudad alpina francesa y la ciudad capital del Cantón de Ginebra, Suiza. Incluso no fue necesario ir en coche, bastó tomar un autobús temprano en la mañana desde Annecy, el cual se demoró algo por las varias vueltas que dio en territorio francés y rozando la frontera con Suiza. Son solo 33 km, que se pueden hacer en menos de media hora, pero el autobús se demoró más de 45 minutos. Lo interesante fue que en ningún momento vimos la frontera como tal entre ambos países. Nos vinimos a dar cuenta que ya habíamos llegado por el nombre de las paradas del autobús.

Río Ródano

Ginebra es territorio francófono suizo, es la segunda ciudad de Suiza, la primera es Zurich, y es también la de mayor población en Romandía. Netamente suizos viene a ser alrededor del 36% de su población, el resto son ciudadanos provenientes o descendientes de África, Asia y algunos países del Este europeo. La ciudad, tal y como le sucede a Lyon y otras localidades francesas, es atravesada por el río Ródano, el que emboca en el Lago Ginebra, también conocido como Lago Lemán. No es un solo río, está también el río Arve.

A la llegada, en la zona Seujet, decidimos caminar a lo largo del río en dirección al lago. No fue un tramo corto de caminata, lo que se alternaba con algunas paradas, en una ocasión para tomar un café, el más caro que uno pueda pagar.

En el área de Seujet, Ginebra

Así obviamos el centro de la ciudad, o sea la parte más comercial, con tiendas y cafeterías-restaurantes, y seguimos, hasta llegar a los Bains des Pâquis o Baños de Paquis, playa urbana, fundada en 1932, a poca distancia del Jet d’Eau o Chorro de Agua.

Baños de Paquis
Vista del Lago Leman, Chorro de Agua y cisne en el lago

El Jet d’Eau o Chorro de Agua es la segunda fuente del mundo, la que se encuentra en la desembocadura del Lago Ginebra con el río Ródano. La fuente es operada por dos bombas, las que lanzan quinientos litros de agua por segundo a una altura de 140 metros.

Chorro de agua y Ferris Rueda

Por ahí seguimos hasta llegar al área del complejo de las Naciones Unidas, donde radican varias agencias, entre ellas PNUMA, OMS, Comisión de los derechos humanos y otras.

En áreas del Complejo de Naciones Unidas

De este lugar partimos de regreso, tomando un curso a mano derecha y distanciándonos del río para así ver algo del interior de la ciudad. Así pasamos casi de inmediato por el Monumento Brunswick, mausoleo construido en 1879 en honor al Duque o caudillo de Brunswick Carlos II (1804-1873), el que donó fortuna a Ginebra a cambio de erigirle este monumento de mármol, el que se ubica en los Jardines de los Alpes con dos leones de piedra de guardia. Aledaño al monumento está el hotel Richemond.

Monumento Brunswick

Luego giramos a la izquierda, cruzamos puente y nos adentramos en lo que le llamé down town, como dije, una zona comercial. Aquí la curiosidad son los relojes. Suiza es famosa de siempre por la producción de relojes de alta calidad. Los precios son variables, pero tampoco nada barato. Pasamos por la Plaza de Molard.

En el centro de Ginebra

Siguiendo por esa ruta a la izquierda del río, fuimos a parar a la Plaza de Neuve (de Nuevo), donde está ubicado el Museo Rath o de Bellas Artes, construido entre 1819-1826, que es el más viejo de Suiza. El nombre hace honor al General Simón Rath, oficial suizo, el que desarrolló parte de su servicio en Rusia. Por razones de tiempo y día de la semana, solo pudimos apreciar este museo desde fuera.

Museo Rath

En igual plaza encontramos el Gran Teatro de Ginebra, el cual exhibe en su frente tres frases o palabras: Tragédie, Poésie lyrique et comédie. Este teatro es de 1876 y posee el escenario más grande de Suiza.

El Gran Teatro

No muy distante del lugar está el Museo de las Ciencias, ubicado en la Villa Bartholini y construido en 1825. Este edificio aparece frente al parque Des Bastions, el cual es enorme e invita a pasear por el mismo. La información de este museo indica que posee innumerables instrumentos de astronomía, medicina, meteorología y física.

Museo de las Ciencias
Interior Parque des Bastions

Desde allí comenzamos a caminar por una calle empinada, la que nos condujo finalmente a la Catedral de San Pedro, la que no es católica, es iglesia madre adoptada por el líder protestante Juan Calvino. Este templo se halla en el casco histórico de la ciudad, y ya dentro lo vimos como algo sobrio, aunque con unos bellos vitrales.  

Catedral de San Pedro, frente, interior y vitrales

En el recorrido pasamos cerca de la Oficina principal de correo, radicada en el llamado Hôtel des Postes, que fuera construido en 1892. También pasamos por el Viejo Arsenal, actualmente sede de las autoridades cantonales, donde también podemos visitar un pequeño museo de artillería con una colección de cañones antiguos y mosaicos bélicos de colores vivos.

Hotel des postes u oficina de correo
En el Viejo Arsenal

Al regreso a Annecy en autobús busqué la frontera de Ginebra con Annecy, la encontré gracias a unas banderas francesas situadas justamente después de una especie de arca no muy grande. Esa es la frontera, nada espectacular, un paso libre como otros tantos en el territorio de los países firmantes del acuerdo Schengen.

17 abril de 2022

De paseo por Roma: Basílicas, esculturas y fuentes

Roma es una ciudad que se esconde.
Javier Reverte (1944-2020, periodista y escritor)

Plaza de la República, Roma

En Roma hay más 900 iglesias, en las que se incluyen Basílicas y catedrales. Son muchas, dudo que algún cura de esa ciudad las conozca todas. Aparte de eso, están las esculturas y fuentes en varios ángulos de esta antigua urbe. De nuevo, dudo que un viejo colega de trabajo en Roma, el que alardeaba de sus conocimientos de su ciudad natal, pueda conocer todos estos sitios, los que muestran que el arte está también en la calle.

Entrar a una iglesia en Roma puede ser una sorpresa, ya que uno puede encontrar pinturas fantásticas y de enorme valor. Basta acceder al lugar y ver para asombrarse. Lo mejor de todo es que la entrada es gratuita, no como en otros lares, como Orvieto o Venecia, donde hay que pagar para acceder a sus templos famosos.

Vamos a dar un recorrido breve, el que comenzaremos por la Basílica de Santa María Maggiore, una de las cuatro Basílicas más importantes de Roma, donde se suele festejar la Fiesta de la Asunción de la Virgen el 15 de agosto, día que coincide con el llamado ferragosto. Su fecha de construcción es del 360, entonces era Basílica Liberiana. Se dice que allí apareció la virgen ante un patricio local y su esposa. Les puedo asegurar que la visita a esta Basílica les impresionará por el colorido de sus paredes y techo, por sus pinturas y lo espaciosa de la misma.

Exteriores y campanario de Santa María Maggiore
Interior Santa María Maggiore
Escultura a Papa Pio IX en Santa María Maggiore

Esta Basílica está a dos pasos de la terminal de trenes Termini, por lo que basta llegar al lugar y girar a la izquierda para encaminarse a Plaza de la República, donde en su centro encontramos una enorme fuente. Desde la plaza puede uno bajar por la vía Nazionale y terminar en la Plaza Venecia y el mismo Monumento a Vittorio Emmanuelle II, pero se nos antojó recorrer de otra manera para entrar en la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, situada frente a la Plaza de la República, edificio diseñado por Miguel Ángel en 1560. El nombre del templo recuerda a los esclavos cristianos que allí construyeron las termas de Dioclesiano. Fue todo un descubrimiento por las pinturas que se exhiben y por lo espacioso del lugar, ideal para cualquiera que desee sentarse a meditar.

Entrada, altar y salida de Basílica Sta María de los Ángeles y los Martires
Interior Santa María de los Ángeles y Mártires incluida escultura a San Juan Bautista

Una vez visitada la Basílica nos fuimos en dirección a nuestra derecha y salimos a dar con la fuente del Agua Feliz o fuente de Moisés de 1585, que se halla en la Plaza San Bernardo y el Largo Santa Susanna. La fuente se construyó para abastecer de agua a los barrios enclavados en las colinas del Viminal y del Quirinal. Una joya que no habíamos visto antes en nuestros años de vida en Roma.

Fuente del Agua Feliz o fuente de Moisés en Plaza San Bernardo

De ahí fuimos a parar, sin proponérnoslo, a la intersección de Via delle Quattro Fontane (de las Cuatro Fuentes) y Via del Quirinale, donde en cada esquina hay una fuente y escultura construidas entre 1588 y 1593. Maravillosas, no cabe otro adjetivo.

Tres de las cuatro fuentes, Tiber o Tevere, Arno y Juno o Giunone, falta la fuente de la Fidelidad

Pasamos por el edificio barroco de la Galería Nacional de Arte Antiguo en el Palacio Barberini, terminado de construir en 1633, obra del famoso Pietro Bernini. Entramos en sus alrededores, muy espaciosos también, donde descubrimos una escalinata, cuya historia desconocemos.  

Entrada, frente y escalinata interna en Galería Nacional de Arte Antiguo en el Palacio Barberini

Sin más remedio fuimos a parar a la iglesia de Trinitá dei Monti (Trinidad de los Montes o nombre completo es Santa Trinidad en el Monte Pincio), la que se halla sobre el Monte Pincio y desde ahí uno puede disfrutar de la vista de Plaza España, que se encuentra unos 100 metros más abajo. La iglesia es de 1519 y presenta un estilo gótico. Su interior no es que me haya asombrado mucho, ya que su techo carece de pintura u obras artísticas, pero si uno observa detenidamente apreciara obras de arte en sus capillas y buena decoración en su altar. Desde fuera de la iglesia se pueden ver varias cúpulas de Basílicas romanas incluida la de San Pedro. De frente a la iglesia encontramos el Obelisco Sallustiano, el cual fue tomado por los romanos en Egipto y trasladado a Roma. Mide 30,5 metros y contiene jeroglíficos en egipcio sobre algunos faraones. Ya desde aquí lo mejor es bajar con cuidado, los escalones están algo gastados, para salir a la Plaza España y tropezar de inmediato con la fuente de la barcaza, construida en 1629, obra de Pietro Bernini con ayuda de su hijo Gian Lorenzo.  A mano izquierda, uno verá la columna de la Inmaculada Concepción, erigida en el siglo XIX de frente a la embajada española.  

Iglesia Santa Trinidad en el Monte Pincio, obelisco Salustiano y altar de la iglesia
Interior Santa Trinidad en el Monte Pincio incluida escultura Deposición de la cruz
Vista Plaza España desde Iglesia Trinidad, columna inmaculada y fuente de la barcaza en Plaza España

Caminamos otro poco y vinimos a salir a la Basílica de los Santos Ambrosio y Carlos, situada sobre la famosa vía del Corso de Roma. Este templo fue construido a lo largo del siglo XVII y realmente fue impresionante su decorado interior. Si Ud. visita Roma, no deje de pasar por este lugar, cuya belleza es indescriptible, sobre todo internamente.

Basílica de los Santos Ambrosio y Carlos

Seguimos caminando hasta parar en la plaza San Lorenzo, donde se encuentra la Basílica de San Lorenzo Extramuros o Casa de Dámaso, que se construyó en el siglo IV y fue dedicada al mártir cristiano Lorenzo, fallecido en 258. La visita aquí fue solo exterior, ya que la Basílica estaba cerrada.

Basílica de San Lorenzo Extramuros

Hasta aquí una parte del recorrido. En una próxima entrega se detallarán otros lugares de interés, con recorrido igualmente partiendo de la Basílica de Santa María Maggiore.

30 marzo de 2022

Dedicado en un día como hoy a la memoria de mi abuela materna Lydia, de mi prima hermana Lydia y de mi tía Marta

Visita a Annecy, una joyita de los Alpes franceses

La bella Annecy es algo como
sacado de un cuento de hadas.”
Anon.

Desde que estudiamos geografía por primera vez, nos hicieron conocer a dos ciudades importantes de Francia, o sea Marsella y París. Con el tiempo uno llega a saber de Lyon, luego Grenoble por haber sido sede de juegos olímpicos de invierno, pero de Annecy fue por una casualidad.

En la Alliance francesa se utilizaban audio-videos con diálogos en francés para uno aprender esta lengua. Uno de sus primeros audios se desarrollaba en una estación de trenes en París, donde se encuentran dos amigos, un joven y una chica. El primero iba a un lugar conocido, pero ella al final dice, muy encantada, que iba a Annecy. La pregunta de quién no conoce es: ¿qué de bello tiene ese lugar?

Con el tiempo pude leer en más de una ocasión sobre los encantos de esa ciudad, la que se encuentra en los Alpes, muy próxima a la frontera de la Suiza francófona, sobre todo de la ciudad de Ginebra. Annecy tiene fama también por el festival internacional de cine de animación, el que tiene lugar anualmente.

Para llegar a Annecy la llamada Venecia de Saboya o la perla de los Alpes franceses, desde Lyon en auto, lo más conveniente es tomar la A43, ruta de peaje, que posibilita llegar al lugar en algo más de una hora y media. Son 140 km de distancia, pero recomiendo siempre ir por la ruta de peaje, nunca tomar la secundaria, pues se perdería mucho tiempo.

La ciudad, capital de la Alta Saboya, en la región de Auvernia-Rhodano-Alpes, tiene a su lado un extenso lago igualmente llamado Annecy, el que converge con el río Thiou, que posee 3,6 km de largo y es afluente del río Fier, a su vez afluente del conocido río Ródano.

A la entrada del centro de Annecy uno encuentra una enorme plaza, rodeada de un hotel de lujo y una zona parking subterránea extensa, donde uno puede aparcar el auto por varias horas. Frente al ayuntamiento aparece una flor rosa gigante que le da un colorido festivo al lugar.

Como la ciudad no es muy grande, se facilita la visita caminando, primero uno pasa por calles adoquinadas, las que le hacen a uno imaginar un sitio algo medieval, luego la vista del castillo, otrora hogar de los Condes de Ginebra, que por su forma y vista confirma la idea de medievalidad, y luego los canales, que hacen recordar algo a Venecia, digamos una miniatura de la famosa ciudad italiana.


Castillo de Annecy

En la medida que uno avanza a lo largo del canal, se va aproximando al Palacio de la Isla, que no es más que una isleta que forma el río Thiou frente al casco antiguo. Allí residían los señores de Annecy y en 1325, para aprovechar su ubicación, se le convirtió en prisión.

Canal y Puente de Morens en Annecy
El Palacio de la Isla

El paseo dentro del casco antiguo posibilita ver algunas de las iglesias del lugar, como son Saint Maurice, antigua iglesia de los Dominicos, edificada en el siglo XV; la Basílica de la Visitación, construida en 1930 como iglesia y convertida en basílica en 1951; y la iglesia, antes palacio, de San Francisco de Sales y la Catedral St Pierre.

Lo más pintoresco es llegar a la zona del lago, uno de los más limpios del mundo y segundo más grande de Francia después del lago del Bourget. La combinación de este cuerpo acuático con las alturas alpinas le dan una vista majestuosa al lugar, donde los turistas pueden disfrutar de paseos en lanchas o en botes. Aledaño al lugar hay un extenso jardín, donde lo que más impresiona son sus enormes coníferas. En el lugar no faltan turistas que van a hacer picnic.

Como curiosidad de Annecy está el hecho de ser cuna del químico Claude Louis, conde Berthollet​, el que junto a Lavoisier y otros científicos, concibió un sistema de nomenclatura química que es la base del sistema moderno de denominación de los compuestos químicos. Igualmente fue el inventor de la lejía (eau de Javel en francés).

Escrito por Ricardo Labrada, 28 febrero de 2022 con información consultada en línea

La Ciudad Encantada en la Serranía de Cuenca

«Visitar la Ciudad Encantada de Cuenca es un paseo de fantasía
que nos permite ver rocas transformadas y que asemejan a
muchos lugares y organismos conocidos

Que nadie piense que la Ciudad Encantada en una urbe como tal. No, es en realidad un conjunto de figuras rocosas creadas por la fuerza y antojo de la naturaleza, las que se asemejan a diversos objetos, hombres y animales. Su origen es de hace 90 millones de años, cuando este lugar era parte del fondo del mar de Thetis. Con la evolución de esa zona orogenéticamente, el mar se retiró y el substrato marino a partir de piedra caliza, emergió a la superficie. Agua, viento y hielo han influido en este proceso.

La distancia entre la ciudad de Cuenca y la Ciudad Encantada es de algo menos de 30 km, pero no es que se pueda correr, es peligroso, la ruta es una vía secundaria en la altura y con muchas curvas. No obstante, el hecho de ir lentamente le permite a uno admirar todo el paisaje en ese trayecto. Así que calcule algo más de media hora para llegar al lugar.

El recorrido de la Ciudad Encantada es a pie y demora una hora y media como promedio. Uno puede acortar o alargar según el interés de cada cual. Son treces figuras rocosas a observar, aparte del paisaje, por ser serranía, que a uno le atrae igualmente.

Iré al revés en el recorrido, de izquierda a derecha, tal y como lo hicimos en nuestra visita. Comencemos por el Tormo Alto. Tormo viene de la palabra latina Tumulus, por lo que se entiende que es una roca prominente.

Tormo Alto

Los Amantes de Teruel, figura rocosa que recuerda el amor de Juan Diego Martínez de Marcilla con Doña Isabel de Segura. Una historia de Romeo y Julieta a la española.

Los amantes de Teruel

La siguiente figura asemeja a unos Osos

Los Osos

A continuación, viene la Tortuga

La Tortuga

Luego el Convento, resto de una antigua galería subterránea de agua

El Convento

La lucha entre el elefante y el cocodrilo, algo demasiado original

La lucha entre el elefante y el cocodrilo

El Mar de Piedra, verdaderamente así mismo luce

El Mar de Piedra

El Tobogán,

El Tobogán

La Foca, guarda similitud con este mamífero pinnípedo

La Foca

Le siguen tres figuras, los Barcos, el Puente Romano y la Cara del Hombre

Los Barcos
El Puente Romano
La Cara del Hombre

Para finalizar con el Perro

El Perro

Visitar un lugar así es para no olvidar e igualmente para admitir que no hace falta ir a lugares asfaltados para poder disfrutar, ya que la naturaleza nos ofrece muchos encantos, que todo ser humano, siempre que pueda, debe tratar de conocer.

Escrito por Ricardo Labrada, 5 diciembre de 2021. Todas las fotos son propiedad del autor

Viajando por España: Cuenca

En Ciudad Real el tasajo, en Cuenca el zarajo.”

Conocíamos una bella ciudad llamada Cuenca en la Sierra ecuatoriana, nos encantó y veré cuando pueda describirla y encontrar fotos de esa visita, pero existe otra Cuenca, la primera, la española, menos grande que la ecuatoriana e igualmente situada en una zona montañosa del centro-este de España dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, tiene también sus encantos.

Calle Alfonso VIII en Cuenca

De Valencia a Cuenca lleva más de dos horas y media en coche. Son unos 200 km, pero no todo el trayecto es por autovía, hay un tramo, más o menos de unos 19 km en vía secundaria y ya subiendo altura.

Fueron los árabes los fundadores de la ciudad, cuyo nombre, algo extraño, viene del latín conca, en árabe Qunka, que significa concha. Cuenca formaba parte de la Cora de Santaver, un territorio perteneciente al califato de Córdoba. La ciudad inicialmente estaba formada por un conjunto de jaimas, que son las tiendas de campaña hechas a base de cuero, muy usadas por los árabes. Debido a las disputas territoriales entre árabes y cristianos, la ciudad se amuralló, se construyó su mezquita principal y el lugar tomó forma de Medina (ciudad). Allí se poseía un taller de tapices, el que previamente radicaba en Córdoba.

Plaza Mayor, Catedral a la izquierda y Convento de las Petras al frente

De tantas batallas, Alfonso VIII logró conquistar la ciudad en 1177, donde estuvo con sus fuerzas por espacio de una década, lo suficiente para convertir la mezquita en Catedral y construir otras iglesias. Nuevamente las construcciones principales fueron herencia de lo dejado por el dominio islámico.

Plaza Mayor y al fondo el Ayuntamiento de Cuenca

La atracción principal de Cuenca son las llamadas Casas Colgadas, no diga colgantes, pues resulta ofensivo, aquello no es la Babilonia. Esas casas son de mampostería, sobre las hoces del río Huécar, sujetas sobre piedra labrada y ménsula, de donde se ven los balcones de madera, añadidos posteriormente a la construcción de las casas y que se alzan sobre el acantilado. Para verlas, más le vale salir del casco de la ciudad y encaminarse al Convento de San Pablo, edificación de la orden de los Dominicos en el pasado, desde donde tendrá una bella vista de los acantilados, las casas colgadas e igualmente del puente San Pablo, construido en el siglo XVI, era inicialmente de piedra, pero con el tiempo se desplomó y se reconstruyó de hierro y madera en 1902. Este puente solo se puede ver, pero no cruzar en estos momentos, al parecer no ofrece seguridad.

Casas colgadas en Cuenca
Convento de San Pablo
Puente de San Pablo y Casas colgadas en Cuenca
Ruta fuera de la ciudad y de frente a los acantilados en Cuenca

En la parte más alta del lugar, fuera de la ciudad aparece un Cristo en el llamado Cerro del Socorro.

Cristo en el Cerro del Socorro

En el casco histórico hay otros lugares de interés a visitar como es la Plaza Mayor, donde se ubican el Ayuntamiento, edificación de estilo barroco con tres arcos de medio punto, el Convento de las Petras y la Catedral de Nuestra Señora de Gracia, construcción del siglo XII. Así como el palacio Episcopal que alberga el Museo Diocesano y que está adosado a la catedral.

Catedral de Nuestra Sra. de Gracia

Torre y plaza Mangana una espléndida plaza pública que integra los restos de una parte de la traza del palacio andalusí, de la sinagoga judía.

Torre Mangana
Vista Cuenca desde la plazoleta de la Torre Mangana

Hay otros lugares más que se pueden apreciar en la visita, como es la Iglesia y Plaza del Salvador, construcción de la Edad Media;

Iglesia del Salvador, Cuenca

La Iglesia de San Felipe Neri, construida en 1739;

Iglesia de San Felipe Neri

El convento de la Merced en la plaza homónima, antiguo cenobio de la orden de la Merced Calzada edificado entre los siglos XVI y XVIII;

Convento de la Merced

La iglesia San Pedro en la parte más alta de la ciudad, era una mezquita hasta la llegada de Alfonso VIII, en fin, diversos lugares que pueden verse dentro del casco histórico de la ciudad.

Iglesia San Pedro

Hay muchos otros sitios, cuyas fotos se verán a continuación

Monumento a Alfonso VIII
Escalerillas del Gallo

Por esos sitios y lugares interesantes, Cuenca fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1996.

Escrito por Ricardo Labrada, 4 diciembre de 2021

Visita a Avignon, Francia

Sobre el puente de Aviñón, bailamos ahí, bailamos ahí.
Sobre el puente de Aviñón, allí bailamos en círculos.”
Parte de la canción popular sur le pont d´Avignon

En este blog ya se ha hablado de Avignon o Aviñón por su relación con el llamado Cisma Occidental, o sea la división interna en la iglesia católica provocada por el monarca de Francia, Felipe IV, el que por su fuerza entonces impuso que la Santa Sede se trasladara del Vaticano a Aviñón. El Papa Clemente V obedeció las ordenes, lo cual resultó en un desorden inimaginable, ya que la iglesia se redujo a recibir indicaciones tipo ukaz de parte de un rey, lo que se prolongó durante casi un siglo (más sobre este evento ver en fuentes, 2020). Un total de siete Papas se instalaron en esta ciudad francesa de 1316 al 1378. 

Calle estrecha de Avignon

La llegada al lugar fue algo tardía, ya que calculamos que de Aigues Mortes a Avignon nos llevaría un poco más de una hora, pero Google map nuevamente nos hizo la gracia al llevarnos por una vía secundaria hasta Arlés y luego a Avignon. El recorrido fue de más de dos horas. Nadie le pide a Google map nos ahorre el dinero, pero sí que nos ahorre el tiempo. No sé qué conflicto tiene esta transnacional con las vías de peaje.

Plaza Papal
Plaza y parte del palacio Papal

Al llegar a Avignon uno observa lo amurallado de la ciudad, son 4 km de murallas, por lo que desde la misma entrada uno va deleitando la vista. Esas murallas se construyeron por los Papas en el siglo XIV. Ah, pero había otra sorpresa, esta vez de booking.com con una oferta de hotel, que está en un callejón llamado Traverse de l’Étoile. Por Dios, una posada cubana en sus buenos tiempos era mejor que este hotel, cuyo nombre me reservo. El barrio me recordó a partes de Marruecos o Túnez, donde la pobreza era evidente. Así que en la noche no salimos a ningún lugar. Esperar a que llegara la mañana para aprovechar el día al máximo. Así lo hicimos, aunque acortamos las visitas.

Río Ródano
La llamada Puerta del Ródano

Avignon (me gusta escribirlo en francés) es una ciudad capital del departamento de Vaucluse, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, adonde llegaron los romanos en el siglo I a.C. y llamaron al río que atraviesa la ciudad Avenión, luego más conocido como Ródano.

Puente St Bénézet
Capilla en puente St Bénézet

Su historia está ligada al Cisma Occidental y su centro histórico es precisamente todo aquello que rodea al Palacio Papal. Son en realidad dos palacios, le palais vieux (palacio viejo) y le palais neuf (el palacio nuevo), que nos conformamos con verlos de fuera. Esta construcción gótica fue realizada entre 1318 y 1320 por el legista canónico y cardenal-obispo de Frascati, Bérenger Fredoli.

El recorrido en la mañana comenzó por el puente de la ciudad, también conocido como Pont St Bénézet, el cual se halla sobre el río Ródano y parece como cercenado, ya que solo le quedan veintidós arcos originales. La visita al puente es posible a partir de las 10 de la mañana. Para entrar uno debe exhibir su certificado UE de vacunación, de lo contrario, ni lo intente. El puente exhibe una pequeña capilla, que lleva su mismo nombre, St Bénézet, la que se construyó después de la muerte de este santo.

Plaza del Reloj

 

Opera en Plaza del Reloj
Ayuntamiento o Hotel de Ville

Terminada la visita al puente y vista la orilla del Ródano, nos fuimos al casco histórico, que se halla en una colina, a la cual uno accede caminando por las estrechas calles del lugar. Comenzamos el recorrido por el extremo derecho del lugar, donde se ubica la plaza de l´Horloge (plaza del reloj), lugar muy chic, donde uno puede sentarse a tomar un café como después almorzar. A continuación, aparecen los edificios de la Opera y del Ayuntamiento.

Vista del Palacio Papal desde el puente St Bénézet
Palacio Papal
Vista conjunta de la Basílica de Notre Dame des Doms y parte aledaña del Palacio Papal

Casi a continuación de esta plaza, aparece otra más grande aún, la del Palacio de los Papas, que tiene un aire italiano. Allí están los Palacios ya mencionados y la basílica de Notre Dame des Doms, cuyo interior me lució algo sobrio.

Parte frontal de la Basílica
Interior de la Basílica

Cuando uno sale de la Basílica tiene a continuación una terraza que da a un mirador, desde donde se ve toda la ciudad, hay un jardín y en una parte aparecen fotos de artistas, la primera identificada fue la del actor Gérard Philipe, al que llamaban Príncipe de Avignon.

Vista desde el mirador

En un día de verano, pasear por estas plazas es algo muy agradable y reconfortante.

Fuentes

Anon. s/a. Aviñón. La provence.es. https://www.la-provenza.es/avignon.

Labrada R. 2020. Juan XXIII, uno de los antipapas de la iglesia católica en el siglo XV. Deportescineyotros.com, 31 agosto. https://deportescineyotros.com/2020/08/31/juan-xxiii-uno-de-los-antipapas-de-la-iglesia-catolica-en-el-siglo-xv/

UNESCO. 1995. Centro histórico de Aviñón: palacio de los papas, conjunto episcopal y puente de Aviñón. http://whc.unesco.org/es/list/228

Escrito por Ricardo Labrada, 28 setiembre de 2021

Viajando por España: Zaragoza

En Zaragoza por el Pilar y La Seo, se va muy bien de paseo.

Zaragoza, actual capital de la comunidad de Aragón, fue creada en el siglo VII a. C. Según cuenta la historia, en sus inicios se llamó Salduie o Salduvia, siglos después con la ocupación romana pasó a llamarse Caesaraugusta al ser refundada por Octavio Augusto. En lo sucesivo estuvo en manos de suevos, visigodos, francos hasta que en el 714 los sarracenos la ocuparon, los que estuvieron allí hasta inicios del siglo XII. Fue entonces que Alfonso I conquistó la ciudad con ayuda de occitanos y francos, así surgió el reino de Aragón con Zaragoza como capital.

Catedral del Salvador en la plaza SEO

Zaragoza fue escenario de batallas contra los franceses y algunas partes de la ciudad recuerdan esos enfrentamientos.

Lo que más impresiona de Zaragoza es su casco histórico compuesto por su Catedral- Basílica Nuestra Señora del Pilar o o Santo Templo Metropolitano de Nuestra Señora del Pilar, construcción que posee estilo barroco y neoclásico. Sin embargo, la catedral más antigua es la del Salvador de Zaragoza ubicada en la Plaza de la Seo, fundada en 1119. Ambas están muy cerca una de otra, por lo que caminar en ese entorno resulta interesante y acogedor.

Vistas de la Plaza y la Basilica-Catedral de Nuestra Señora del Pilar

Para llegar al lugar uno debe cruzar un puente de piedra de 225 m. para pasar sobre el río Ebro, el que atraviesa la ciudad. El puente es del siglo XV y a ambos lados del mismo se presentan unas esculturas de leones a la entrada y a la salida.

Vistas del puentes y los leones

En el casco histórico hay una infinidad de cafeterías, bares y restoranes, los que ofertan muchos platos a base de embutidos localmente producidos, además del ternasco de Aragón, nombre con el que se designa a los corderos jóvenes. Esa comida gusta al que suscribe, pero por razones de salud no es aconsejable su consumo.

Arco del Deán
Calle José Palafox

Allí uno encuentra la atractiva calle José Palafox y el famoso arco de Deán, mudéjar de carácter gótico, la Casa Palacio de los Marqueses de Montemuzo, las plazas de San Bruno, de Santa Cruz y la imponente Plaza de Nuestra Señora del Pilar, en la que vemos un monumento a Goya y otras esculturas, además de la Fuente de la Hispanidad, una especie cascada, que se halla en el norte de la Plaza del Pilar de Zaragoza y frente de la iglesia de San Juan de los Panetes.

Fuente de la Hispanidad
Iglesia San Juan de los Panetes

En la zona Norte al salir de la plaza encontramos la iglesia San Juan de los Panetes construido en 1725, la Plaza César Augusto, el Torreón de la Zuda, antiguo palacio llamado de la Zuda, Azuda o Sudda, en realidad un alcázar. En ese entorno se encuentran las antiguas murallas romanas. No muy lejos está un gran mercado de la ciudad.

Murallas romanas

Bastante cerca de la Plaza del Pilar encontramos la Plaza de la Justicia, donde está la imponente Iglesia de Santa Isabel de Portugal o Vulgo San Cayetano y que presenta una fachada de alabastros, lugar muy concurrido por los locales durante la semana santa. Allí una bonita fuente, lo cual le da aún más atractivo al lugar.

Iglesia de Santa Isabel en Plaza de la Justicia
Fuente en Plaza de la Justicia

De regreso al otro lado de la ciudad, nos encaminamos hasta el barrio Arrabal, para poder ver algo singular de Zaragoza, el callejón Lucas, bastante corto y que es la única calle cubierta de la ciudad. En los alrededores uno ve varias viviendas hechas a base de ladrillo, así como murales muy coloridos en las paredes, que dicen que es parte de la arquitectura local del siglo XVIII.

La decepción fue al siguiente día cuando teníamos intención de visitar el Palacio de Aljafería. Debido al covid-19, el aforo estaba limitado, por lo que todas las entradas estaban ya vendidas. El remedio fue conformarnos con pasear en sus alrededores y dejar para otra ocasión la visita a su interior. Este palacio era una fortaleza construida por los árabes en el siglo XI y que sirvió de residencia a los monarcas islámicos y luego aragoneses. Lamentamos esta vez no poder dar una descripción del interior este enorme palacio.

Vistas exteriores del Palacio de Aljafería

Bastante cerca del Palacio de la Aljafería se halla la Plaza del Portillo y su iglesia Nuestra Señora del Portillo, al igual que la plaza de toros, el monumento a Agustina de Aragón, defensora de Zaragoza durante los Sitios, en la Guerra de la Independencia Española, el Edificio Pignatelli y sede del gobierno de Aragón.

Iglesia de Nuestra Señora del Portillo en la Plaza homónima
Edificio Pignatelli

De ahí nos dirigimos al parque de agua Luis Buñuel, el que cubre unas 120 ha en uno de los extremos de la ciudad. Allí uno encuentra hasta playa para los que quieran darse un chapuzón y luego solearse. Posee un atractivo embarcadero para alquilar bicicletas, cisnes y kayak para así recorrer el lugar, además de jardín botánico y acuático. Es realmente un lugar muy bueno para la salud por su vegetación, limpieza, estructura coherente, en fin, nada que criticar. Para llegar al parque hay que pasar por el Puente del Tercer Milenio, igualmente de atractivo.

Playa en parque Luis Buñuel
Parque Luis Buñuel y detrás vista del puente del Tercer Milenio

Escrito por Ricardo Labrada, 30 agosto de 2021

Visita a Béziers y Aigues Mortes, Francia

En Béziers, sus aguas dulces se embellecen con dos estructuras:
las nueve esclusas de Fonseranes y el Puente-Canal.”

Con anterioridad habíamos visitado Carcasona y Narbona en Francia sin darnos cuenta que nos quedaba muy cerca una ciudad con algunos encantos, sobre todo medievales, llamada Béziers. Nada, sería una próxima vez y sucedió al siguiente día de visitar Girona, Cataluña. La distancia entre una y otra ciudad es algo más de 2 horas de ruta en coche por la A9.

Catedral St Nazaire

Béziers es una de las urbes más antiguas de Europa. Ya desde el 36 a.C. era parte del imperio romano e importante lugar para el comercio con España meridional. Cuenta la historia que este lugar sufrió una terrible massacre en el siglo XIII.

Frente de Catedral St Nazaire

El catarismo se había impuesto en el lugar, doctrina cristiana que afirmaba que el pecado se había producido en el cielo, luego perpetuado en la carne, reconocía la dualidad de Dios y Satanás, promulgaba la abstinencia para purificar el alma, en fin, una serie de posiciones con las que la iglesia católica no estaba de acuerdo, por lo que fue considerada herética desde 1209. Los habitantes de Béziers recibieron un ultimátum de renunciar a esa creencia, entregar a los herejes y caso contrario, las ejecuciones estarían a la orden, y esto último fue lo que sucedió.  

Mercado Mediterranée
Parque con zoo artificial

Llegar a Beziers no fue difícil y por suerte encontramos lugar para aparcar a lo largo de la calle Jules-Cadenat, donde se encuentra el Mercado Mediterranée también llamado de las pulgas, el cual está poco distante de la catedral de St Nazaire.

Puente viejo sobre el río Orb

Primero pasamos por un parque muy bonito, fuentes y un zoológico artificial y de ahí nos encaminamos al Puente viejo de la ciudad, considerado el ícono de esta urbe. Llegar no es difícil, pues uno va descendiendo, pero el regreso es para personal apto para olimpiadas. Lamentablemente no nos pudimos acercar mucho al puente, ya que estaba en reparación/mantenimiento. El puente está sobre el río Orb. Luego pasamos por la plaza de la Revolución y observamos su monumento.

Monumento en Plaza de la Revolución

Después de almuerzo y repuesto del ascenso al centro de la ciudad, fuimos, esta vez en auto, a ver las Esclusas escalonadas de Fonserannes, nueve en total, situadas en el Canal du Midi, que vienen a ser el principal atractivo de Beziers. La distancia de la ciudad a las esclusas es de tres km.

Una esclusa

Que nos dice la historia, El Canal de Midi se hizo para conectar el mar Mediterráneo con el océano Atlántico, con lo cual se ahorraba tiempo al acortar la ruta para el transporte de mercancías e igualmente evitar el asalto de los piratas en el estrecho de Gibraltar. Toulouse se une al Atlántico por el río Garona, mientras que, en 1681, después de 14 años de trabajo, se unió con Séte y se logró la comunicación con el Mediterráneo. La obra fue realización de Pierre Paul Riquet, tan biterrois como el que más en Beziers.

Si las esclusas del Canal de Panamá son impresionantes, estas de Beziers por ser más viejas tienen su mérito e impresionan también.

Fuentes en parque Beziers

«El puerto de Aigues-Mortes, ahora playa inútil, vio
la salida de la flota más numerosa y mejor equipada
que jamás haya navegado por los mares

De Beziers decidimos visitar la pequeña ciudad de Aigues-Mortes. Un consejo, nunca vaya por autovías sin peaje si quiere ahorrar tiempo. El mapa Google nos mandó por una ruta larga e innecesaria, al extremo de tener que entrar en Montpellier. Trate de buscar la A9, por la que al final llegará la indicación de desvío para Aigues Mortes.

En las calles de de Aigues-Mortes

Aigues Mortes o Aigas Mòrtas en occitano, que traduzco como Aguas Muertas, está situada en la región natural de Camarga, al sureste de Francia, y pertenece a Languedoc-Rosellón.

Murallas de Aigues-Mortes
Entrada a la ciudad

Esta urbe amurallada se levantó sobre un lugar pantanoso de la Camarga, donde concurren el río Ródano y la costa mediterránea, obra del rey Louis IX, como puerto de partida de las cruzadas emprendidas por el monarca, como puerto comercial de importancia en 1278 y para defensa de posibles ataques del rey Jaime I de Aragón, cuyo territorio comenzaba en la vecina Montpellier y se extendía hasta Cataluña-Aragón, e igualmente del emperador Federico II del Sacro Imperio Romano Germánico. La importancia de Aigues-Mortes duró hasta la la anexión de la Provenza al reino de Francia en 1481.

Monumento a Louis IX o St Louis en Aigues-Mortes

Son 1634 m de murallas, con su torre alta de Constanza, antigua prisión. En el interior de la urbe está la plaza San Luis, la iglesia gótica de Notre-Dame-des-Sablons, y dos edificios barrocos, la capilla de los Penitentes Blancos y la de los Penitentes Grises. A su vez, frente a la entrada de la ciudad, hay un atractivo embarcadero.

Notre dame des Sablons
Interior Notre Dame des Sablons
Embarcadero en Aigues-Mortes

 

Escrito por Ricardo Labrada, 17 agosto de 2021






			

Viajando por España: Girona

Búscate un lugar hermoso y piérdete allí.”
Anon., viejo refrán

De tantos viajes de Italia a España y viceversa en coche, obligados estábamos de pasar siempre cerca de Gerona o Girona (en catalán), cuyo nombre se originó de Gerunda en latín. No sospechábamos la historia y encantos de esta ciudad, fundada a partir del año 77 a.C. por los romanos.

Como buena parte de España, igualmente estuvo en manos de los árabes, cuya dominación duró poco por la oposición de Carlomagno, el que venció a los musulmanes en el 785. Debido al peligro latente de ataques musulmanes, la ciudad siguió amurallándose, o sea se reforzaron las murallas existentes y se ampliaron las mismas para ocupar un perímetro de 930 metros con una altura promedio de 60 metros. Si uno visita Girona, hay que pasar y disfrutar de sus murallas bien conservadas. Estar allí implica visitar las ruinas de la fortaleza Força Vella.

Força Vella
Rambla

En realidad, nuestro recorrido comenzó pasando a lo largo del río Oñar, afluente del Ter, pasamos por la rambla, luego tomamos la calle escalonada o Pujada de Sant Domènec, y de ahí subimos para llegar a las murallas en un día de fuerte sol. Existe una escalera de caracol en la Torre Gironella, aunque no muy alta que, si hay día de mucho calor, uno arriba fatigado a la parte superior, pero vale la pena para tener una vista de la ciudad.

Escalera caracol en Torre Sant Domènec
Museo de Arte antes Palacio Episcopal

Terminado el recorrido murallero, obligatorio pasar primero por la Catedral de Santa María de Girona, que es el punto más alto de la ciudad. Se trata de un templo que se construyó a lo largo de los siglos XI y XIII. Antes de llegar a la Catedral uno pasa por el Palacio Episcopal, ahora Museo de Arte de la ciudad. La Catedral tiene la particularidad de tener un estilo gótico con fachada barroca. Se afirma que el espacio gótico existente es el más grande del mundo. No vi nada lujoso el interior de la Catedral, me lució sobrio hasta cierto punto.

Catedral
Plaza de la Catedral y la escalinata

En el entorno de la catedral está su plaza y luego uno debe bajar por unas escalinatas para poder visitar la Basílica de St Feliu o de San Félix, construida entre los siglos XII y XIV. Obviamente, se hizo en honor a San Félix, pero dentro alberga el sepulcro de San Narciso, oriundo de Girona, el que dice la leyenda que de su sepulcro salieron millares de moscas para atacar a los invasores franceses en la guerra de 1285.

St Feliu

El siguiente paso fue caminar a lo largo del río Oñar y deleitarnos mirando las casas de diversos colores del Call o barrio judío de la ciudad. Las casas se conservan muy bien y realmente es algo muy original, solo visto en Girona. De hecho, los sefarditas vivieron allí hasta el siglo XV. La ciudad tiene varios puentes.

Puente de piedra
Plaza de la Independencia
Monumento a los combatientes en la Guerra de Independencia en Plaza Independencia
Ayuntamiento

Existe un monumento que me llamó la atención, el llamado del León (del Lleo en catalán), escultura en homenaje a los soldados españoles caídos de las Guerras Napoleónicas. Este monumento está en la Plaza Calvet y Rubalcaba, al lado del mercado cubierto.  

Monumento del León

Finalmente volvimos a meternos en el casco histórico para ver al ayuntamiento, sus calles, pasar nuevamente por la rambla, en fin, pasear relajadamente. El hotel Carlemany en la plaza Miquel Santaló fue una bendición por su comodidad, amplio cuarto y baño, dotado de todo lo necesario, donde descansar fue algo muy placentero después de un viaje en coche de 4 horas y media desde Valencia y luego una caminata en ciudad que se extendió hasta que el sol pretendía ocultarse. 

Calle de la Força

Le pasamos por un lado a la leona de Girona, sin saber que allí estaba. No le besamos el trasero como se aconseja, así y todo, vale la pena visitar Girona una vez más. La leyenda dice que para volver hay que besar a la leona por atrás.

Escrito por Ricardo Labrada, 10 agosto de 2021

De visita en Malta

Kulħadd tad-demm u l-laħam.”
Viejo refrán maltés: todos estamos
hechos de carne y hueso.

Han pasado años desde que visitamos este bello lugar, agosto de 2003. Encantador por su gente, su cocina, su arquitectura, su diversidad, que refleja buena parte de su historia. Sus paisajes en las tres islas que componen este archipiélago en el límite de la Placa Africana son realmente atractivos.

Muchos de mi generación sabíamos poco de Malta, nos sonaba el film “El halcón maltés” protagonizado por Humphrey Bogart, verdadera joya del llamado cine negro, luego la Orden de Malta, aún existente y cuyas funciones no creo conocer realmente, pero de Malta se habla mucho en Italia y fue eso lo que nos incentivó a visitarla.

Las tres islas de Malta son la isla principal, Gozo y Comino, con una superficie total de 316 km2, de ellos 246 corresponden a la isla principal. El relieve algo accidentado, pero nada de montañas, bastante árido. Por lo que vi, la agricultura se limita a la producción de algunas cucurbitáceas como el melón. Según censo de 2000, hay un poco de 385 mil habitantes en Malta, el 90% reside en la isla principal, pero esa población hace que la densidad sea de más 1200 personas por km2.

Para viajar a Malta desde Roma, bastó embarcar en avión para aterrizar en la pista del aeropuerto de Luqa en una hora. La primera sorpresa fue cuando nos montamos en el auto alquilado, timón a la derecha y a conducir por la izquierda. No quedaba más remedio que ir todo el tiempo con la conciencia de ponerse por la izquierda para todo. El asunto se ponía más peliagudo a la hora de tomar una rotonda, ya que se hace al revés que en lares donde se conduce por la derecha. Nada, adaptarse y no entretenerse en el timón. Le pasamos cerca La Valeta, capital del país, pero nuestro destino estaba a unos cuantos quilómetros distantes.

Malta era parte del dominio británico hasta 1964 cuando se independizó, es por eso que allí se conduce por la izquierda.  Malta fue un territorio muy codiciado por su situación en el Mediterráneo. Griegos, romanos y árabes se lo disputaron hasta que se formó la llamada Orden de Malta, los que lo arrendaron. Napoleón Bonaparte terminó ese arriendo de camino a Egipto. A su paso por la isla, el monarca corso destruyó todo lo que él no supo jamás construir. En 1814 llegaron los británicos y allí estuvieron siglo y medio.

En Malta se habla el llamado Il Malti, que se entiende como una lengua derivada del árabe y enriquecida por el italiano y el siciliano. Igualmente se habla el inglés, considerado oficial en el país. No pocos malteses hablan el italiano.

Nos fuimos a albergar en un resort ubicado en la localidad de Quawra, en cuyo entorno es fácil encontrar restoranes y cafeterías, además de contar con una piscina espaciosa. Los nombres de las barriadas en la isla mayor suenan a árabe, como son Rabat, Gzira, Ghadira, Buggiba y Mdina. Uno va con la idea de playas, pues es solo ilusión. La isla principal tiene playas, pero de piedras y nada grandes. La única playa de arena, grande, por cierto, es la de Paradiso, en la llamada Bahía de igual nombre. Ese lugar se llena de turistas, muchos de ellos italianos de la parte meridional de la península. El calor es como en el Caribe en igual época y el agua de mar es igual de caliente.

Playa Paradiso

La Valeta es un lugar interesante por su arquitectura, el puerto y sus barrios aledaños. En agosto allí hay una fiesta nacional, de la Asunción el 15 de ese mes. Estuvimos en la primera semana de agosto y pudimos ver los adornos en las calles de la ciudad, señal que se estaban preparando para celebrarlo por todo lo alto. El mejor paseo de todos en Valeta es alrededor del puerto y ver así las partes antiguas de la ciudad, donde se siente algo de la historia del país, siempre asediado por alguna nación extranjera.

Por las noches Malta es fresco y agradable, los jóvenes y hasta los de mayor edad gustan de ir a las discotecas para refrescar y bailar. Son lugares tranquilos, no vimos nada que se saliera de lo normal. El trato de los cantineros es óptimo y con mucha gentileza.

Al adentrarnos en la isla, pudimos visitar el famoso Poblado Popeye situado en el Anchor Bay o Bahía del Ancla, que es un plató cinematográfico escenario de la película “Popeye” realizada por Robert Altman y protagonizada por Robin Williams en 1980. Popeye Village viene a ser un museo y parque de diversiones. Por los alrededores de la bahía indicada, uno encuentra sus cuevitas marinas, donde darse un chapuzón es algo muy agradable, ya que el agua suele ser más fresca que en otras partes.

Poblado Popeye

Pero no todo está en la isla mayor, es una buena idea visitar la isla de Gozo, también llamada isla Calipso y, de tener tiempo, la de Comino, así llamada por la abundancia de la planta Cuminum cyminum. Como el tiempo no es que nos sobrara, la decisión fue visitar Gozo en ferry. Cada media hora sale una nave de este tipo desde el puerto de Cirkewwa en la isla mayor y llega la localidad de Mgarr en Gozo. Lo conveniente del ferry es que uno viaja con el auto. El trayecto dura solo 20 minutos. Primero está Comino y luego Gozo, así que a Comino lo saludamos por el camino y ahí quedó todo. Ambas islitas están al norte de la isla principal.

La familia en el Ferry rumbo a Gozo

Gozo tiene mucha historia igualmente, la que no les puedo narrar por no saberla o no recordar mucho. Las calles no son muy anchas, pero se puede conducir bien, siempre con el debido cuidado. El centro de la isla se llama Rabat, que no debemos confundir con la capital de Marruecos y otro lar de igual nombre en la isla principal de Malta. Traducido del árabe al español, Rabat significa Vínculo. Si recuerdo haber visitado la Citadella, parte más alta de la isla, donde hay unas vistas muy atractivas. La catedral del lugar igualmente fue visitada.

Entrada a Gozo

Para Malta el turismo es la primera industria nacional. El número de turistas ronda los 3 millones al año. Vista esta cifra fríamente resulta baja, pero no lo es. Si tomamos la superficie del país como divisor del número de turistas, tendremos 9 494 por km2, o sea un nivel de explotación elevadísimo de su territorio nacional.  Malta no tiene más fuentes de ingresos que el turismo y alguna producción de electrónicos y fármacos. Así y todo, el país tiene un per cápita de 29 200 dólares según datos publicados en 2014.

Mi consejo es que, si puede, no deje de visitar Malta, país del que mi familia guarda muy buenos recuerdos.   

Escrito por Ricardo Labrada, 3 julio de 2021, con información geoeconómica consultada en línea.

Una visita a la plaza y Catedral de Milán, Italia

La catedral gótica de Milán es uno de esos lugares
que todos debemos ver y juzgar por nosotros mismos.”
Charles Dickens (1812-1870, escritor británico)

Hace varias décadas de esta visita a Milán, la capital comercial de Italia. Siempre recordaré su catedral o duomo, el que ya había visto e impresionado en 1963 cuando se estrenaba en la URSS el famoso clásico del cine “Rocco y sus hermanos (1960)”, cuyo rodaje se ejecutó fundamentalmente en esa ciudad. La escena de despedida de la breve relación entre Rocco (Alain Delon) y Nadia (Annie Girardot) quedó grabada para siempre en memoria, algo que sucedió en unas terrazas de esta catedral. Aquella vista fue posible reproducirla años después de residir en Roma, Italia.

Annie Girardot y Alain Delon en la escena del recuerdo de «Rocco y sus hermanos»

Los cuatro de la familia salimos a Milán desde Roma en coche, una ruta larga, son 571 km en autopista, pero una parte de ella atravesando los Apeninos, o sea el tramo de Firenze (Florencia) a Bologna. Así que entre paradas para comer algo e ir a los sanitarios, unas 6 horas lleva todo el trayecto. Aún no habíamos llegado al nuevo milenio, o sea que el viaje fue en la década de los 90. Milán sobrepasa el millón y 300 mil habitantes, es una ciudad relativamente grande, con grandes circunvalaciones, todas con peaje, interiormente más ordenada que Roma, pero no tiene los monumentos y templos de Roma actual y del pasado. Se habla un italiano que no suena para aquel que vive en Roma, tal parece más pausado y menos cantado, pero es ciudad cara, se podría comparar con París en el costo de la vida.  

Mi esposa e hijas en una terraza de la catedral
El autor en otra parte alta de la catedral

De lo allí visto, como era de esperar la catedral y su plaza hacen un conjunto atractivo, que viene a ser el centro mismo de la ciudad. La plaza, según Wikipedia.org, tiene una superficie de 17 000 m², con forma rectangular. La catedral por su parte fue iniciada en 1386 por los arquitectos Simone da Orsenigo, Nicolas de Bonaventure, Giovanni Antonio Amadeo, Pellegrino Tibaldi y Carlo Pellicani hijo, su construcción fue como la canción “Despacito” de Luis Fonsi, ya que se le hacía modificaciones durante siglo y vino a terminarse en enero de 1965, o sea cinco años después de filmado “Rocco y sus hermanos”. Napoléon en el siglo XIX dio órdenes de terminar la fachada a Carlo Pellicani, a la vez que indicaba que pagaría todos los gastos con fondos del erario francés, lo que nunca se cumplió. En este aspecto cabe indicar el trabajo impulsado por el obispo Carlo Borromeo en la construcción del Duomo a finales del siglo XVI. La plaza fue construida casi a la par de la catedral, en sus inicios recibió el nombre de Mediolanum, nombre que Silvio Berlusconi secuestró para así llamar a su actual red relevisiva.

El autor y sus dos hijas en la plaza de la Catedral

La catedral o Duomo interiormente es impresionante, pero a la vista personal los exteriores son realmente de una belleza extraordinaria. Personalmente disfruté el paseo por las partes altas de la catedral y de las vistas que desde allí se tienen.

El autor y esposa en la catedral

Frente casi a la catedral aparece la Galería Vittorio Emanuele II, edificio de dos arcadas perpendiculares con bóveda de vidrio que se cruzan formando un octágono. No tengo forma de comparación, pero esta galería me recordó otra similar en Nápoles, la llamada Umberto I. Seguramente tienen sus diferencias, pero ambas son centros comerciales.

Dentro de la Galería

A unos 10 minutos de la Plaza de la Catedral, en el mismo centro de la ciudad, en la Plaza Castello 3, se encuentra el Castillo Sforzesco, que recibe este nombre por Francisco Sforza, quien comenzó la reconstrucción de esta edificación en 1450, aunque su construcción fue obra del Duque Galeazzo II Visconti entre 1360-1370. Allí radicaba la familia Visconti, seguramente ancestros del famoso director de cine Luchino Visconti, quien, por cierto, dirigió “Rocco y sus hermanos” y otras joyas más de la cinematografía italiana.

La pequeña hija del autor en los alrededores del Castillo Sforzesco

El castillo fue demolido en buena parte en 1447 y fue entonces que llegó Sforza a reconstruirlo, el cual fue modificado y reconstruido parcialmente en las distintas partes que lo constituyen. Se dice que el castillo estuvo también a punto de ser demolido a inicios del siglo XX.  

Escrito por Ricardo Labrada, 19 junio de 2021