“No es como empiezas la temporada, es como terminas. Si terminas
ayudando al equipo a llegar a los playoffs, para eso juegas.”
Albert Pujols (ex-pelotero y estrella en la MLB)
La temporada regular es una cosa y la post temporada es otra, algo más que sabido desde que se inventaron los play off y luego se extendió con la inclusión de los llamados comodines. Hasta inicios de los 60 del siglo pasado, todo era distinto, equipo que ganara el título iba sin obstáculos directamente a la Serie Mundial, nada de play off y extensión de temporada. Todos deben adivinar a qué se debió. Si los conjuntos de las menores lo hacían, ¿por qué los grandes no?
Como siempre, me equivoqué en mi pronóstico de post temporada 2024. Dije que los Filis o los Bravos irían por el título de la Serie Mundial enfrentados a los Orioles de Baltimore o los Astros de Houston. Tremendo foul, tengo que reconocerlo. Sacaba conclusiones que ni Yankees ni Dodgers aprobarían por tener directores poco victoriosos en series cortas de post temporada. En el caso del equipo de Los Ángeles veía un cuerpo de tres abridores cojo y cuyo bull pen podía hacer, pero no tanto para llevarse la gloria. Veía a estos Yankees como una especie de Industriales cubanos de las temporadas de 1968 a 1971, los que llevaban a grandes sluggers del momento, pero que al final no pasaba nada.
Una alineación debe ser la racional combinación de hombres de tacto y veloces en bases custodiados por hombres de poder y efectivos en remolcar carreras para home. Hoy día se ve el jonrón del hombre proa, el leadoff, como una hazaña, cuando hay que verlo como un desperdicio. Supongan ese jonrón con uno o dos hombres en base, eso sí es productivo. En cuanto al manejo del pitcheo hay sus cosas, incluido el respeto al aficionado. Cuando uno se sienta a ver un juego de su equipo preferido, quiere verlo ganar o incluso verlo perder, pero guapeando hasta al final. Hoy los directores, incluido el del equipo campeón de la serie mundial 2024, tiran la toalla temprano y dejan que a un pitcher le hagan hasta 8 carreras en un inning. ¿Te acuerdas con Jack Flaherty? Los directores de mi niñez no hacían eso. Leo Durocher, muy criticado por su actitud personal y sus afirmaciones, sin embargo, él decía que había que ganar el juego en curso y nada de guardar pitcher, gana el de hoy y ya se verá mañana. ¿Es esa la mentalidad actual de los directores? Nada de eso. Esto es un poco de historia medieval beisbolera, la que una mayoría de los comentaristas jóvenes desconocen, lo cual no quiere decir que no tengan calidad o tiempo aún de superarse. Sigan el ejemplo de Vin Scully, el difunto, era una enciclopedia andante de béisbol y sus narraciones eran amenas por la cantidad de información que aportaba.
En la primera fase de la post temporada se vio cómo los Orioles y los Astros flaquearon. Los Tigres vinieron inspirados y lograron ganarle 2-0 a los Astros en su propia casa. La ofensiva de los tejanos no fue la mejor y su pitcheo no pudo impedir los batazos decisivos de algunos peloteros del Detroit. Los Reales de Kansas City se presentaron algo parecido a los Tigres y despacharon en dos juegos apretadísimos a los Orioles, equipo lleno de figuras jóvenes, las que todavía tendrán tiempo para hacer y hacer hablar a los comentaristas. A los Orioles le falló la ofensiva esta vez, en esa serie se anotaron 4 carreras, una sola por los de Baltimore.
Los Reales fueron a enfrentarse a los Yankees y los Tigres a los Guardianes de Cleveland. Fíjense que la división central de la liga americana, considerada como la peor, incluso de las Grandes Ligas hasta 2023, logró incluir tres conjuntos en la post temporada y llevarlos a discutir el derecho a competir por el título de la Liga Americana. Los Guardianes jugaron a lo grande a lo largo de la temporada, nunca se dieron por vencido, jugaran donde jugaran, lo que les valió ganar el cetro de la división central y quedar sembrados con los Yankees en espera del comodín de turno. Los Yankees oscilaron en este año, a veces arriba, otras veces en slump, al final se impusieron, equipo les sobraba para eso y mucho más. En las series de división, los Yankees se llevaron las sonrisas al ganar 3 de cuatro juegos, nunca victorias holgadas, ya que los Reales jugaron a morirse en el terreno siempre. Del otro lado, los Tigres mordieron fuerte en el segundo y tercer juego, lo que obligó a que los Guardianes remontaran la desventaja al ganar los dos últimos juegos. Las victorias de los Tigres fueron con mucho pitcheo, par de lechadas. El decisivo fue un juego holgado como el primero para los Guardianes.
Así que rivales de siempre se vieron las caras por el título de la Liga, Yankees vs Guardianes. Los de Nueva York ganaron los dos primeros juegos en su terreno y fueron recibidos en Cleveland con una derrota de 7-5 en 10 entradas. Los mulos continuaron al ganar el cuarto juego y luego en el quinto nuevamente en 10 entradas. Así que como dice uno de los comentaristas de Nueva York, Yankees winnnnnnnnnn.
En la Liga Nacional, los Padres de San Diego, conformados con un segundo lugar en la división Oeste de la Nacional, tuvieron que enfrentarse con el segundo de la división Este, los Bravos de Atlanta. Con un dominante Michael King en el montículo, los Padres lograron darle blanqueada a los Bravos en el primer juego en San Diego, mientras que el segundo se decidió en la segunda entrada cuando los Padres marcaron las 5 carreras necesarias (5-4). Así que uno de mis pronosticados quedó fuera. Del otro lado, se enfrentaban los Mets, los que venían de clasificar al derrotar en serie final a los mismísimos Bravos, contra los Cerveceros de Milwaukee. Los Mets jugaron como visitador y nunca se vieron abajo, jugaron como lo hicieron contra los Bravos y se llevaron la serie al ganar el juego inicial y el decisivo. Así que la cerveza se quedó en Milwaukee. Los sembrados eran los Dodgers, equipo más ganador de la Liga Nacional, y los Filis de Filadelfia, primer lugar en la división Este, por lo que los Mets fueron a enfrentarse con sus enemigos de división, los Filis, y otro tanto entre Dodgers y Padres. Los Mets solo perdieron el segundo juego y así eliminaba a otro de mis favoritos. El pitcheo de los Filis no fue lo efectivo para lograr estas victorias, pero la feroz ofensiva de Kyle Schwarber, Trea Turner, Bryce Harper, Realmuto, Alec Bohm, con la excepción de Nick Castellanos, brilló por su ausencia. En el Oeste, las cosas salieron como no pensaba que fueran. Los Padres saben ganarle a los Dodgers y su rivalidad es evidente, a veces se vuelve violenta sin necesidad, guapería barata de solar. El primer juego en los Ángeles lo ganaron los locales, con derrota para el zurdo de Mayabeque, Adrián Morejón, pero en el segundo juego el galletazo de los frailes fue en grande, le dieron con todo al local Jack Flaherty (10-2), victoria empañada por las broncas de solar ya mencionadas. Se fueron para San Diego y ya estaba preparando las velitas para el funeral de los Dodgers. El primer juego en la ciudad fronteriza californiana fue victoria para el San Diego, juego en el que Walker Buehler lanzó aceptablemente, pero la defensiva de los Dodgers fue de espanto. Así y todo, el juego los Padres lo ganaron por la mínima (6-5). Cuarto juego y los Dodgers sin abridor, solo faltaba encender las velitas. Podía haberlo hecho y ponérselas a los santos. Con relevistas a lo largo del juego los frailes fueron blanqueados (8-0). Eso significó el regreso a los Ángeles, las velitas seguían ahí. Yamamoto como abridor, vaya apellido, pero este hombre no es tan grande como el famoso almirante nipón. Llegó a los Ángeles con mucho aguaje y la realidad es que posee calidad, pero no aportó de acuerdo con el platal que le pagaron. Sin embargo, se puso las baterías en ese partido y lanzó 5 escones con 2 ponches y un boleto. Se enfrentó a su compatriota, el veterano Yu Darvish, al que los Dodgers le anotaron 2 carreras, suficientes para llevarse la victoria. Increíble, las velitas estuvieron apagadas y poco después guardadas.
Los Dodgers y los Mets se enfrentaron para decidir el campeón de la Liga Nacional. Dos equipos inspirados, quien mostrara mejor pitcheo, ganaría. Flaherty se presentó intransitable en el primer juego y los Mets comieron maíz y no poco, lechada de 9-0, pero los Mets no se quedaron cortos al ganar el siguiente partido 7-3. Con la serie empatada se fueron ambos equipos a Nueva York, volví a sacar las velitas. Otra lechada de los Dodgers 8-0, con Mark Buehler de abridor y luego la tanda de relevistas, además de tres cuandrangulares. El siguiente juego fue pateadura de los Dodgers sobre los Mets (10-2). Yamamoto abrió y luego tres relevistas para completar la faena. Tommy Edman y Mookie Betts dispararon jonrones. Los Mets no se dieron por vencidos, ganaron el quinto juego a batazo limpio, nuevamente el inconsistente Flaherty permitió 8 limpias, crítica para Dave Roberts por haber tirado la toalla en el mismo tercer inning. Esa decisión era riesgosa, los Mets eran la cucaracha y no había razón para guardar pitcher. El sexto juego fue en los Ángeles, algo disputado, Roberts usó a sus relevistas en pos de la victoria, abrió con Kopech, el que permitió la primera de los Mets y del juego, pero los Dodgers ripostaron con 2, en el tercero 4 incluido jonrón de Tommy Edman. Los Mets se acercaron algo con 2 en el cuarto episodio, pero los Dodgers no pararon, una más en el sexto y 3 en el octavo, ya era mucho para los Mets. Victoria de 10-5 para los Dodgers y las velitas guardadas para otra ocasión. Tommy Edman, pelotero versátil y bateador ambidextro, llegado a los Dodgers de los Cardenales en canje a mitad de temporada, fue el MVP de estas series. Edman es de ascendencia coreana por parte de madre.
Venía un plato fuerte, algo que no veía desde 1956, ha pasado rato. Duelo entre Dodgers y Yankees. He simpatizado con los Dodgers por el fildeo asombroso que realizó el hombre de Pueblo Nuevo, Matanzas, Edmundo “Sandy” Amorós en la serie de 1955. Aquel juego terminó 2-0 con victoria para el joven Johnny Podres, era la primera vez que los Dodgers le ganaban a los Yankees en serie mundial. Su nuevo mánager entonces, Walt Alston, puso las cosas en su lugar y los de Brooklyn ganaron. Al año siguiente repitieron en serie mundial iguales contrincantes. Les digo lo que pasó los dos primeros juegos fueron ganados por los Dodgers, luego los Yankees, en su terreno, ganaron tres al hilo, el tercero fue el famoso juego perfecto de Don Larsen, que odio le cogí entonces. Alston le dio por poner al relevista Clem Labine a lanzar el sexto juego, el que durmió bien los bates de los Yankees y así empatar la serie. Vino el noveno juego, ¡qué desgracia!, el derecho Don Newcombe, grande en la temporada regular e incapaz de siempre de ganar un juego en serie mundial, fue el abridor de los Dodgers, y los Yankees le dieron con todo, insoportable ver un jonrón con las bases llenas de Bill Skowron en el séptimo inning, otros dos anteriormente de Yogi Berra y uno de Elston Howard. Una práctica de bateo. Era mucho para un niño de 9 años, antes del séptimo dejé de ver el partido trasmitido por la TV y gracias a las señales de un avioncito que daba vueltas en el estrecho de la Florida. Nunca más los vi enfrentarse, así que ahora es la oportunidad.
¿Mi favorito? Los Yankees. Entendía que los mulos tenían ofensiva suficiente para acabar con el pitcheo de los Dodgers. Solo el pitcheo podría salvar a los peloteros de la ciudad californiana. Nunca he sido fan de Aaron Boone ni de Dave Roberts, ambos han tenido nóminas multimillonarias y no han sido ganadores. Roberts ganó en la temporada corta de 2020 contra el Tampa, pero antes había perdido contra los Astros y los Medias Rojas en temporadas consecutivas. Boone nunca había ganado. Buenos equipos, a mi entender, directores so so.
Jack Flaherty abrió el primer juego en los Ángeles y lo hizo aceptablemente hasta que Giancarlo Stanton le botó la pelota con uno en base y puso delante a los mulos 2-1. Los Dodgers lograron empatar a 2. Se fueron a extrainnning y Anthony Volpe trajo la ventaja para los Yankees. Al bate los Dodgers, dos outs, hombres en primera y tercera, Boone ordenó base a Mookie Betts. ¡Qué jugadita! Llevar el empate a tercera y la ventaja a segunda para que el lanzador zurdo, el cubano Nestor Cortés Jr., dominara al zurdo Freddie Freeman. Sin deseos de ofender, pero esto fue lo que llamo una Lasordada. Freeman es hombre que no se poncha con frecuencia y es capaz de poner la bola en juego para cambiar la configuración del juego. Espero que algún aficionado haya encontrado la pelota que Freddie puso en las gradas para un grand slam que dejaba a los mulos en el terreno. Funcionó el pitcheo, los Dodgers respondieron, victoria 6-3.
Vino el segundo partido, Yamamoto contra el zurdo cubanoamericano, Carlos Rodón, el que vino veloz como de costumbre, pero también con su bola de jonrón en mano. Siempre digo que si un pitcher quiere aprender la bola de jonrón que se vaya a jugar con los Medias Blancas. Miren a Michael Kopech. Pues a Rodón le conectó jonrón Tommy Edman, Teoscar Hernández y el mismo Freddie Freeman, buenos para traer 4 carreras. Yamamoto soportó uno del dominicano Juan Soto, la honrilla de los mulos, que perdieron 4-1.
Ya la gente comenzó a cantar victoria para los Dodgers, pero tenía el recuerdo de 1956 y prefería callar. También recordaba cómo los Bravos sucumbieron ante los Yankees en 1996 después de haber ganado los dos primeros juegos en el mismo Yankee Stadium. La tropa de Joe Torres aplastó a los de Atlanta en los siguientes cuatro juegos, tres como visitante y uno más como home club. Los Yankees son siempre de cuidado.
Iban a jugar ahora en el Yankee Stadium y las cosas podían tomar otro rumbo. Nuevamente me equivoqué, me alegro, el eternamente lesionado Walker Buehler abrió por los Dodgers y lo hizo muy bien en cinco entradas, nada de carreras, dos hits y 5 ponches. Los mulos comieron de su mano. A partir del quinto los relevistas lo hicieron bien, mientras eso sucedía, los Dodgers se encargaban de anotar dos en el primero por jonrón de Freeman con uno en base, añadieron otra en el tercero y en el sexto. Los Yankees estuvieron comiendo maíz, hasta que vino a cerrar el juego, el derecho Michael “bola de jonrón” Kopech. Con dos outs el ex-Dodger Alex Verdugo le botó la bola con uno en base, se animaron las tribunas, pero Kopech sacó el out 27 y ya en ese momento, me dije, podrán remar, pero a la orilla no llegarán esta vez.
El cuarto juego era asunto de relevistas de parte de los Dodgers, pero Roberts usó sus relevistas de segunda fila. No me gustó ese movimiento. El jardinero Silvio Montejo, famoso en series nacionales cubanas, decía que cuando la cucaracha está abajo hay que aplastarla sin piedad. Hasta el octavo inning el juego estaba algo cerradito, 7-4 a favor de los Yankees, los que ya habían bateado dos jonrones, uno de Anthony Volpe y otro de Austin Wells. A Roberts se le ocurrió traer a Brandon Honeywell Jr., y le regaló el partido al adversario. Brandon hizo honor a su nombre y repartió mucha miel, endulzó lo suficiente a los Yankees para que anotaran 5 y aseguraran el partido.
Vino el quinto juego y ya las cosas no era que anduvieran bien para los de California. Jack Flaherty, ineficiente como lanzador de equipo abridor, fue víctima de la ofensiva de los Yankees en la entrada y un tercio que lanzó, 4 carreras, con par de jonrones de Aaron Judge y Jazz Chisholm Jr. Por suerte, Dave Roberts no vino con idea de permitir libertades y le aplicó bien la grúa a un lanzador que no creo los Dodgers necesiten renovar su contrato en 2025. A cuentagotas los mulos siguieron anotando a lo largo del juego. Anthony Banda, Alex Vesla y Michael Kopech fueron los relevistas de los Dodgers no marcados por los Yankees, pero algo inesperado para todo el mundo, algo que la fanaticada del Yankee Stadium nunca había sufrido, un quinto inning desastroso para el hasta entonces eficiente abridor Gerrit Cole. Hit del boricua Kike Hernández, error increíble de Judge con batazo de Edman al central, la pelota le dio en la punta del guante, batazo claramente fildeable, otro batazo al campo corto y Anthony Volpe tiró enredado a tercera, bases llenas. Cole estaba que supuraba con razón, por lo que se puso las pilas y logró ponchar al noveno bate y al peligroso Shohei Ohtani. Vino el no menos peligroso Mookie Betts, el que produjo rolata por la inicial, jugada en la que siempre el pitcher debe elementalmente correr hacia primera, pero Cole se quedó mirando lo que pasaba, Mookie vuela y Rizzo es lento, el Dodger le ganó en velocidad, así Kike anotó la primera de su equipo. Al bate, el coco de los Yankees, Freddie Freeman, el que sacudió batazo impulsor de dos. El rostro de Cole era todo tristeza y enojo a la vez, pero para que no se le acabara ni una ni el otro, el dominicano Teoscar Hernández, a quien los Dodgers sí le deben renovar el contrato, disparó doblete al central, valedero para empujar las anotaciones del empate. El Estadio se volvió una funeraria en ese momento. Los Yankees ripostaron en el sexto con una impulsada con fly de sacrificio de Stanton, pero en el octavo los Dodgers volvieron a la carga sobre los lanzamientos del veloz Tommy Kanhle, sencillos de Kike y Edman, base al receptor Will Smith, entró Boone con la grúa y trajo a Luke Weaver, el que permitió fly de sacrificio de Gavin Lux, el receptor Austin Wells cometió error en obstrucción bateando Ohtani, el nipón a primera, bases llenas nuevamente, y Mookie trajo la decisiva con fly a los jardines. El relevista Blake Treinen se las arregló para dar escón en el octavo, mientras que en el noveno Roberts hizo una buena movida al traer a Walker Buehler, el que dio el escón con par de ponches para cerrar el juego. Ya no era la época de Casey Stengel como director de los Yankees, tiempos felices, los que nadie sabe cuando volverán.
Usualmente uno echa las culpas de la derrota sobre los directores de equipo, a fin de cuentas, es él quien debe incluso predecir lo bueno y lo malo en el curso del juego. No obstante, tengo que decir que los Dodgers vinieron muy inspirados en esta post temporada, nunca se vieron debajo, así lo estuvieran, como así pasó con los Padres. Vi en el terreno a hombres como Kike y Teoscar Hernández, Mookie Betts, Wil Smith, muy decididos en el terreno. A ellos hay que añadir el coraje de Shohei Ohtani, el que jugó los últimos tres partidos con un hombro lesionado, se le veía el rostro de dolor en cada uno de sus swings, pero el grande de todos ellos, no en balde fue escogido como MVP de la Serie Mundial, fue Freddie Freeman, el que jugó la post temporada con esguince en un tobillo, así y todo, disparó 4 jonrones en cada uno de los primeros 4 juegos en la serie, lo que valió implantar récord de 6 consecutivos al sumar los 2 últimos juegos de la serie de 2021 cuando aún militaba en el equipo de los Bravos. Me asombró verlo correr al extremo de lograr un triple, eso se llama coraje. Ese entusiasmo, con todo mi respeto a esos peloteros, no se observó en la banca de los Yankees. El quinto inning del quinto juego fue de errores por nerviosismo. En mi país eso tiene un nombre, pero por respeto no lo diré. Había cinco de ventajas y ahora para jugar a sacar out tras out. Gerrit Cole fue muy responsable de esa debacle al no correr a cubrir la primera como lo indica la libretica. Lo digo, pues un director no puede controlar todo lo que sucede en el terreno, sobre todo los errores de sus jugadores.
Los Dodgers y los Yankees, así como el resto de los equipos participantes en esta post temporada deberán hacer un análisis de lo que se debe hacer a fin de reforzar sus conjuntos para el 2025. Mi consejo de viejo es de tratar de armar novenas con hombres de tacto, velocidad y dos o tres sluggers, con buena defensiva, buen receptor, cuatro buenos abridores y no menos de tres relevistas consistentes, con algunos novatos de impacto a la mano y ya verán que sí se puede. La mentalidad de llenar a las nóminas con tantos hombres de poder como se pueda no funciona. Miren a los Yankees de los años 20, Ruth y Gehrig, y el resto bateaba, entraba en circulación y ponía a los lanzadores rivales siempre en peligro que le anotaran.
He dado detalles de la serie para aquellos que no la pudieron ver y que, si acceden a estas páginas, como les ocurre a miles de aficionados al béisbol en Cuba.
Esteban Romero
4 noviembre de 2024





