«La paz es la ausencia de conflictos, la paz es la
habilidad de manejar los conflictos pacíficamente.»
Calentamiento global, fenómeno con muchas evidencias y con miles de negacionistas, todos ellos muy parecidos en su inclinación política. El ser humano y el futuro de nuestras generaciones no cuentan, las evidencias científicas no son suficientes para la enorme legión de políticos ignorantes o que se hacen los que saben mucho de lo que la ciencia aún no ha demostrado. Los ciclones o huracanes se suceden uno detrás del otro. En mi niñez, este fenómeno era de mediados de agosto hasta finales de octubre en el Caribe. Ahora son más y el período comienza desde junio y llega hasta principios de diciembre, y cuidado si no más. La pobre caña de azúcar, cuanto trabajo le cuesta concentrar su azúcar de tanto llover y con períodos muy cálidos. Los huracanes golpean cada vez más al territorio de los EE. UU., un país donde no faltan negacionistas de todo. Arriba de eso un partido político acusa al otro de provocar los huracanes. Cuando uno lo oye se queda pasmado. ¿Decir semejante barbaridad en la primera potencia económica del mundo? Por lo visto, los políticos necesitan un poco más de escuela y formación. Se sabe que los servicios de emergencia de ese país funcionaron debidamente y echaron abajo los bulos inventados con fines políticos de esos que se dicen ser los salvadores del país. Para colmo, un grupo amagó con atacar a esas fuerzas de emergencia (FEMA). Se llegó a afirmar que no hubo suficiente dinero debido a que emergencia se lo estaba dando a los emigrantes ilegales, algo que es una mentira más grande que la Torre de Eiffel. Lo peor es que haya gente que lo crea y que al final muera por estas estupideces al no tomarse las debidas precauciones. En la península ibérica, la dana, la última de noviembre de 2024 ha sido devastadora, pero la generalitat valenciana guiada por nuevos sabios, decidió reducir un presupuesto para emergencia en caso de anormalidades climáticas y arriba de eso, no se ha obrado como se debe ante tal monstruosidad atmosférica. Cuando sucede una devastación, los políticos deben dejar a un lado sus diferencias y unir las fuerzas. Eso es lo que se hace cuando hay guerras, eso es lo que se debe hacer ante estas catástrofes. Nada de eso, ahora vamos a echarle la culpa a esta o a aquel otro, a formar broncas solariegas, peores que las que suceden en la Habana Vieja, que las conocí bien. Responsabilidades hay tiempo para exigir y hasta para juzgar, pero salvar vidas y bienes es lo prioritario. En España no faltó el bulito de que tal partido provocó esto o aquello otro en el orden climático. Lo lamentable, nuevamente, es que haya gente que lo crea. !Que bajo se ha caído! que no hablen más de repúblicas bananeras, pues algunos «desarrollados» dejan mucho que desear en estos momentos.
Las guerras ahí están, en Gaza se ha seguido la matanza injustificada de inocentes. Personalmente quisiera que aparecieran todo los rehenes israelís sanos, pero eso no justifica el ataque despiadado, primero en Gaza, y luego en el Líbano. Es destruir casas, hospitales y barrios completos con un bombardeo incesante. Lo sucedido y sucede es de responsabilidad del gobierno que apoya al atacante. El presidente saliente del que apoya bendijo en el mismo Israel toda esta masacre y ahora no puede hacer el papel del santo, así vaya todos los domingos a la iglesia. La candidata derrotada a la presidencia no es que lo haya hecho mejor. Cuando se ha referido a este problema, ha comenzado siempre hablando primero de los rehenes y después levemente de las vidas de los palestinos. No voy a entrar en detalles o ideas que pueda tener de su comportamiento y declaraciones sobre esta masacre. No sé lo que pasará después del 20 de enero de 2025, no soy nada optimista, ni hay razones para que lo sea. Lo que más me llama la atención es que después que la Corte de Justicia Internacional haya dado la orden de arresto del primer ministro y ministro de defensa israelí, haya habido voces amenazando a la corte, haya habido opiniones vertidas por el mismo The Economist como aceptando el dictamen, pero con sus consideraciones.
La otra guerra que está ahí es la de Ucrania, donde los movimientos han ido variando con el tiempo. Personalmente no fue de mi gusto el ataque ucraniano a la oblast de Briansk. Si el objetivo fue dañar depósitos de armamentos, refinerías, líneas férreas u otras infraestructuras, me callo la boca, pero si golpearon zonas urbanas, no hay nada que aplaudir. Eso de diente por diente y ojo por ojo no es sano en una guerra, sobre todo cuando el otro diente y ojo son seres humanos. Ucrania no puede hacer lo mismo que Rusia ha hecho en territorio ucraniano en este conflicto. Si Ucrania tiene deseos de luchar por su soberanía, deberá ir pensando en otras formas, pues después del 20 de enero la posición de EE. UU. puede cambiar en la búsqueda de una semipaz. Ningún país del mundo debe llegar a acuerdos con Rusia que no sean los que desea Ucrania. El presidente de Ucrania habla ucraniano y vive en Ucrania y no en otro país. Entregar territorio a cambio de la paz es sentar un precedente nada beneficioso para Europa. Así que la Unión Europea, así Hungría y Eslovaquia la piensen distinto, debe irse preparando para un escenario nada parecido al que tenemos hasta ahora.
Han pasado 24 años de milenio y me pregunto ¿Dónde están los movimientos por la paz que existieron en el siglo pasado? ¿es que la humanidad entiende que ya no se necesitan? Hay que hablar más de paz, de cómo resolver el problema del hambre, de cómo enfrentar con medidas eficaces el cambio climático, cómo combatir posibles nuevas pandemias. Tiene que crearse un marco de colaboración a nivel mundial en estos aspectos, de manera que el asunto del comercio y del business se supediten a ellos, y no a la inversa como sucede ahora.
Ricardo Labrada
26 noviembre 2024
