“La injusticia en cualquier lugar es una
amenaza para la justicia en todas partes”
Martin Luther King Jr.
Desde que vi el título me llamó la atención, todo lo que tenga que ver con ese régimen oprobioso y criminal del apartheid en Sudáfrica despierta mi curiosidad. Esta vez fue algo desconocido, ciudadanos blancos al servicio del Congreso Nacional Africano en acciones de agitación política. Una verdadera sorpresa, agradable, por cierto, saber que había ciudadanos blancos que comulgaban con las ideas de un líder como Nelson Mandela, todo un gigante en la prisión y luego al frente del nuevo gobierno, el de la conciliación. Mandela, a diferencia de esos tiranos vulgares, que quieren dar idea de ser progresistas, nunca le pidió a su pueblo venganza por lo ocurrido, todo lo contrario, convivencia entre negros y blancos a fin de crear una sociedad prospera y de justicia.
A pesar de tratarse de una peli con mucha historia veraz, el director afro inglés Francis Annan, logró modelarla como todo un suspense. Los agitadores fueron capturados, llevados a juicio, donde el fiscal no tuvo mucho que hablar, al juez le bastaban las evidencias presentadas para sentenciar y fuertemente. Los reos Tim Jenkin y Stephen Lee, ambos jóvenes blancos, papeles interpretados por Daniel Radcliffe, famoso como Harry Potter en otras pelis, y el australiano Daniel Webber, así que Daniel al cuadrado, fueron llevados a una prisión de máxima seguridad cerca de Pretoria a cumplir condena por años. En esa cárcel no faltaron otros condenados blancos por igual forma de pensar, entre ellos un francés, quien no se callaba ante los carceleros para denunciar sus abusos.
Y bien, no era Alcatraz, pero si una prisión de la que nadie puede escapar y eso fue lo que se propusieron los dos condenados mencionados y el presidiario francés. Es interesante ver la peli para poder apreciar hasta donde llega la inteligencia en caso de necesidad. Dialécticamente se afirma que de la necesidad surge la causalidad, y esto se demuestra por los efectos (resultados) de ese empeño. Los dos condenados jóvenes eran realmente inteligentes para observar y crear. Puede que la peli tenga un poco de ficción en ese sentido, pero uno tiene que inclinarse a creer que hacer lo realizado es obra de ingenieros. Nadie debe pensar que esta fue una fuga tipo Conde de Montecristo, nada de eso, fue algo mucho más elaborado y difícil de realizar técnicamente. Así que, si les interesa, los dejo intrigados para que se animen a ver este filme.
La posición de muchos de los condenados era la de resistir la condena y quedar más tarde en libertad para continuar la lucha. Los jóvenes presidiarios no compartían esa forma de resistencia, era más productivo escapar para así ayudar mejor. El otro aspecto que es fácil de suponer es la crueldad de los carceleros con los presos y con los pocos negros que usaban como empleados y trataban como animales.
Ver un filme de esta naturaleza lo hace a uno pensar en los miles de presidiarios en países con tiranías en este mundo, donde el trato no se diferencia en nada a la de los salvajes del apartheid en Sudáfrica. Sin embargo, sobre el tema no se habla, no se denuncia, hasta se acepta como algo inevitable, y lo peor de todo es que muchos que suelen llamarse progre o socialdemócratas callan y son incapaces de levantar su voz en contra de estas prácticas. Si bien hay que trabajar a favor de la paz en este mundo, a favor de combatir el hambre y las enfermedades, hay que combatir la crueldad en las prisiones de muchos países de este mundo y sancionarlos hasta que cesen sus prácticas criminales.
Esteban Hernández
2 diciembre 2024
