“Creo que Singapur es una de las grandes ciudades del mundo.”
Marco Pierre White (personalidad televisiva inglesa)
Singapur (significa ciudad de los leones) es realmente una ciudad, 9 km cuadrados menos de superficie que la Habana, Cuba, pero con una población que supera los 5,6 millones de habitantes, donde, al igual que en Malasia, existe una diversidad étnica compuesta por chinos mayormente, y en menoría, malayos e hindúes. Este país fue parte de Malasia al momento de la independencia en 1963 del Reino Unido, pero Singapur no estuvo de acuerdo con su estatus, por lo que en 1965 se independizó de la monarquía constitucional malaya y estableció una nueva república.
Estructuralmente Singapur posee una isla principal, conocida antes como Temasek, y 63 islas satélites. Económicamente es un país próspero con uno de los más altos niveles de vida en el planeta. Su moneda, el dólar de Singapur es sumamente fuerte y casi a la par del dólar de EE. UU. El país posee puerto, el que facilita un intenso intercambio comercial. Singapur es el cuarto núcleo financiero más importante en el mundo, solo superado por Londres, Nueva York y Hong Kong. Posee industria manufacturera, particularmente en electrónica y productos químicos, y es centro para el refinamiento de petróleo. Conozco que Singapur invierte en algunos sectores productivos de países del sudeste asiático, por ejemplo: Vietnam.
Había estado dos veces anteriormente en Singapur, pero siempre en escalas de un día. Siempre me había maravillado su limpieza y orden por doquier. En la calle no se puede fumar y arrojar colillas, tampoco chiclets o escupir, si lo haces te puede costar una multa saladita. Mucho menos formar alboroto, y cuidado con intentar introducir o consumir drogas, algo que puede ser objeto de penas muy fuertes, no excluida la capital.
Esta vez viajé con mi esposa con idea de turismo y de conocer mejor este mundillo tan increíble. Para llegar a Singapur lo hicimos en bus desde Melaka, Malasia. Hay un bus cada hora que cubre ese trayecto. En 3 horas y media uno llega a la estación de Woodland, primer punto de frontera de Singapur. Primero el bus para en el borde de Malasia, para hacer check out en unos 10-15 minutos, y abordamos nuevamente el bus para llegar a la estación ya en territorio de Singapur. El chequeo es rápido y usualmente hay personal que lo ayuda a uno a hacer todo el tramite vía digital. Viene después el chequeo de maletas por radiografía, y de ahí a buscar bus para ir a la ciudad. Lamentablemente los buses no es que sean muy frecuentes, hay que hacer su cola y esperar. El pago del bus se puede hacer directamente con tarjeta de crédito o débito, pero hay que tener una para cada pasajero, no se acepta una misma para dos pasajeros. Igual pasa en el metro, por lo que debes tener dos tarjetas, en mi caso, tenía una de cada tipo, así que no hubo problema.
Al llegar al primer punto urbano, cambiamos dinero y nos hicimos de una tarjeta SIM. El dólar de Singapur es una moneda bastante fuerte, y el país de barato nada, es caro en general. De ahí, tomamos un Grab (Uber), el que nos llevó al hotel. Nos hicimos idea, no es errado, que los salarios aquí son elevados. Un detalle, en la mañana no vimos gente en las calles, señal que están trabajando.
El primer lugar que visitamos fue el Marina Bay Sands, complejo de edificios, que incluye un hotel, el museo de Arte y Ciencia, dos teatros, varios restaurantes, un centro comercial y un enorme casino. Su arquitectura consta de tres torres de 55 plantas, en la parte superior es como una barca, la que no pudimos subir, pues estaba en reparación. Visitamos solo una de sus cafeterías, donde desayunamos. Con lo que pagamos, podrían haber desayunado 6 personas en Valencia, España.
Después disfrutamos del Gardens by the Bay (Jardines en la Bahía), con jardines enormes y bellos, los que aparecen entre el mar y la parte posterior del Marina Bay Sands. Estos sitios con variada vegetación son muy originales e invitan a parar y observar. Allí uno encuentra el Skywlak, pasarela de más de 20 metros, la que aparece unida por superárboles de 50 metros de altura, con vistas muy chics. Los jardines son gratuitos, mientras que recorrer la pasarela cuesta unos 5 euros.
Otra atracción es el enorme invernadero Cloud Forest (Bosque de nubes), el cual posee la cascada más alta del mundo (35 metros de altura). Dentro el ambiente responde bien a su nombre, pues es algo nublado. Para uno que disfruta de las plantas, esta visita es imprescindible. Dentro también se puede apreciar un reloj floral, algo muy original, así como diversas plantas, sobre todo pteridofitas (helechos).
En los jardines se muestra el Moongate (Puerta de la Luna), elemento en forma de de arco circular, utilizado como intermedio entre los diferentes espacios de los jardines, en los cuales hay diversas esculturas de animales.
Visitar estos jardines de día es obligatorio, pero no lo es menos en la tarde para ver el show de luces que ofrecen estos super árboles. Por lo que hay que ir de día y de tarde cuando oscurece. La hora del show es fija diariamente.
De ahí nos movimos con el metro hacia el centro, no sin antes ver de lejos el Singapore Flyer, una rueda gigantesca, la más alta del mundo, la que posee 165 metros de altura. Según Wikipedia.com, la rueda tiene 28 compartimientos del tamaño de un autobús urbano con una capacidad para 28 personas que permite a los pasajeros caminar alrededor sin sentir ninguna vibración durante los 30 minutos de rotación.
Luego pasamos por delante de un mall de varias plantas, limpio, luminoso y atractivo. No miramos mucho los precios de los artículos, pero si apreciamos su belleza. Pasamos por el Museo de Arte y Ciencia, inaugurado en 2011, el que cuenta con varias exposiciones y en su exterior hay una enorme figura que asemeja a una flor de loto. A poca distancia está el puente peatonal de acero de doble hélice, con forma de estructura del ADN. El puente pasa por encima del río de Singapur.
Por el camino le pasamos a otro mall, el de la explanada, y de ahí cruzamos por el puente del jubileo en dirección al Merlión, mascota oficial de Singapur, estatua de más de 8 metros, que combina la figura de la cabeza de un león con la de un pez. En malayo se le conoce como Singa-Laut. Se dice que el primer vocablo viene de la palabra Simba, la que en Swahili significa león, algo dudoso, pues ese idioma se habla en África. El león viene de una leyenda de haber sido descubierto por el príncipe Sang Nila Utama, mientras que la cola del pez es por la tradición pesquera de este lugar.
Cerca del Merlión se halla el puente Anderson y no lejos el antiguo edificio de la Corte Suprema es actualmente, junto con el Ayuntamiento, la Galería Nacional de Arte de Singapur, inaugurada en 2015.
Otras partes vistas fueron el Chinatown, además de las calles y sus adornos chinos, está el Templo Buddha Tooth Relic, que guarda en su interior una reliquia en forma de diente de Buda, fue inaugurado en 2007.
En la calle Beach Road en el distrito de Kampong Glam de Singapur está está la Mezquita Hajjah Fatimah, construida en 1846.
En Little India hay edificios de colores, y nos detuvimos en el templo hindú, estilo tamil, Sri Veeramakaliamman en la Serangoon Road, el cual fue santuario dedicado a las diosas Kali y Parvati en 1855. Aquí nacieron hijos de constructores bengalíes en 1881.
Cross Street es una calle en Singapur, concretamente en la zona del centro financiero de la ciudad. La calle comienza en Shenton Way y termina en el cruce de South Bridge Road, donde se convierte en Upper Cross Street.
Hasta aquí esta visita a Singapur, nos despedimos con gratitud por la estancia tan interesante y novedosa que tuvimos. En el aeropuerto no pudimos ver el Canopy Park, ya que la terminal que nos tocó estaba alejada de la primera, donde está ese parque.
Ricardo Labrada
22 abril 2025
















