Tan pronto el cardenal Prevost anunció que su nombre como Papa sería León XIV, me pregunté quien había sido León XIII, algo que ya mencioné en una entrega anterior.
Vincenzo Gioacchino Pecci, nacido el 2 de marzo de 1810 en Carpineto Romano, Estados Pontificios, fue el hombre que encarnó a la figura de León XIII una vez fallecido el Papa Pio IX en febrero de 1878. Pecci era el sexto hijo de una familia de la baja nobleza. Cursó estudios inicialmente en Viterbo y Roma. Luego completó su formación en la Accademia dei Nobili Ecclesiastici en Roma. In 1837 obtuvo la orden de sacerdote y entró a trabajar en el servicio diplomático de los Estados Pontificios.
Antes de abordar la gestión del Papa León XIII, entremos a ver el contexto histórico del siglo XIX y cuáles eran las condiciones de Italia y Roma en aquel momento. De hecho, Italia había logrado unificarse en 1861, luego de intentos anteriores en 1821 y 1849 cuando Austria ayudó a aplastar esos movimientos de reunificación. Las partes que, a la larga integraron la nueva Italia, fueron los territorios del Reino Lombardo-Véneto, el que estaba bajo dominio austríaco; los Estados Pontificios en mano de la iglesia; el Reino de Piamonte-Cerdeña y el Reino de las Dos Sicilias, además de otros más pequeños.
Giuseppe Garibaldi, muy anticlerical, fue el hombre que encabezó el proceso revolucionario en pro de la unificación, además del Conde Cavour (Camilo Benso), ministro del Reino de Piamonte-Cerdeña, más dado a la diplomacia y siempre favorable a un régimen monárquico. Cavour había logrado un acuerdo con Napoleón III, pero Garibaldi no estaba conforme con el mismo. Así y todo, los territorios conquistados por el gran héroe fueron entregados a Vittorio Emmanuelle I, monarca del Reino Piamonte-Cerdeña. Toda esa área estaba en un estado feudal, por lo que la revolución, encabezada por Garibaldi, buscaba sacudir todo ese sistema, incluida la prevalencia de la iglesia en los asuntos de casi todos esos estados.
La larga lucha tuvo su epílogo inicial el 17 de marzo de 1861 cuando Italia quedó parcialmente reunificada. Vittorio Emmanuelle II fue el nuevo monarca. Interesante que la primera capital de este Estado fue Turín, lugar donde no se hablaba italiano. El Piamonte era francófono en aquel momento. Quedaba aún territorio por conquistar. El Veneto se integró en 1866, pero el Trentino-Adige y otros territorios aledaños a Francia y Suiza, además de Roma, estaban aún por caer. El grito de Roma o Morte se hizo famoso, Garibaldi de siempre fue favorable a tener a Roma como capital del nuevo Estado.
Vittorio Emmanuelle II le pidió al Papa Pio IX la entrada de las tropas revolucionarias en Roma a cambio de un trato justo con todos los integrantes de la iglesia, pero el Papa se negó. Roma fue sitiada y el Papa seguía exigiendo la defensa de la ciudad. A él parece que no le importaba las vidas que murieron en combate. Roma finalmente cayó en manos de las tropas italianas. Así y todo, el monarca le ofreció al Papa una indemnización y que la iglesia quedara recluida en el Vaticano, pero la tozudez prevaleció. El Papa confiaba que sus briganti, una tropa de gente de origen rural pudiera hacer la debida oposición a la entrada y establecimiento de las tropas italianas. El deseo resultó infructuoso y Roma, como toda la región de Lazio, pasaron a ser parte integrante del nuevo Estado en 1871. Que conste que muchos territorios ocupados por Austria solo fueron recuperados por el Estado italiano al final de la I guerra mundial.
Así la iglesia católica quedó entonces reducida a una superficie de 44 hectáreas, mucho perdió y nada ganó. El terco de Pio IX, muy incapaz de entender la dialéctica de esta revolución, murió en 1878, o sea 7 años después de la caída de las posesiones pontificias.
El nuevo Papa, León XIII, tenía dos opciones, mantener la postura de su antecesor y arriesgarse a perderlo todo, o cambiar su posición, más acorde con los nuevos tiempos. Así el cardenal Vincenzo Pecci (León XIII) optó por la segunda variante.
León XIII se caracterizaba por su autocontrol y energía. Su elección como Papa ocurrió en la tercera votación del conclave el 20 de febrero de 1878, y desde los inicios de su mandato se le vio menos comprometido con las posiciones de Pio IX. León XIII no era que gozara de buena salud, por lo que todos los interesados predijeron que su mandato sería breve, pronóstico errado, ya que estuvo en esas funciones a lo largo de 25 años.
Filosóficamente se opuso al racionalismo, teoría de la razón como fuente primaria del conocimiento y de la verdad espiritual. La libre masonería, practicada por algunos curas, a los que se les veía como enemigos de la cristiandad, fue rechazada con igual fuerza a la de Pio IX. Las teorías idealistas de Tomás Aquino fueron reestablecidas. Sin embargo, sus posiciones conservadoras no lo limitaron a practicar la diplomacia, se daba cuenta que un Papa mandaba en la iglesia y que su área de dominio absoluto era una ínfima parte de lo que se tuvo en el pasado. Sabía que desde entonces había que practicar la política y el dialogo con el mundo exterior. En varias instrucciones él recomendó que la Iglesia y el Estado Italiano vivieran juntos en paz en el marco de la sociedad moderna, evidencia de ello fue su encíclica Rerum Novarum (De las cosas nuevas) en 1891, donde el Papa reconoce los problemas de la clase obrera, algo que escribió con mucho cuidado.
Aunque ahora obsoleto, en su momento presentó otra encíclica en 1893, Providentissimus Deus (El Dios más providente), la que definió algunos principios de amplia proyección sobre cómo los católicos deben interpretar la biblia. León XIII era también hombre seguidor y simpatizante del progreso científico, algo que veía como una necesidad para la iglesia católica. Hay que entender que en este caso el Papa si supo manejar la dialéctica, era la época de la aparición del modernismo, movimiento artístico y literario, caracterizado por su rechazo al historicismo académico y la búsqueda de la renovación creativa.
León XIII fue un firme opositor del llamado americanismo, el cual contenía ideas promovidas por el fundador de la congregación de sacerdotes americanos, Isaac Thomas Hecker, quien se propuso alcanzar a los curas protestantes al enfatizar ciertos puntos de la enseñanza católica. El Papa condenó estos esfuerzos y calificó estas ideas de una manera de aguar a la doctrina católica. Hecker hablaba de la virtud natural, lo cual el Papa calificó como herejía pelagiana. Tampoco le gustó la exaltación a la floreciente república de los Estados Unidos, el pluralismo estadounidense y el elogio de la libertad religiosa por parte de los católicos estadounidenses. No puedo opinar sobre este tema, pero me sabe a un poco de chovinismo estadounidense, el que chocó con las posiciones conservadoras de la iglesia romana. Era una contradicción en la manera de interpretar la religión y su práctica, y cómo llegar a más personas cristianas, no católicas.
Durante los últimos años del pontificado de León XIII, hasta su muerte en 1903, hubo un endurecimiento de la política eclesiástica y una actitud más reservada hacia la democracia cristiana. Así y todo, León XIII logró éxitos como Papa al estrechar las relaciones del Vaticano con varios países, incluso algunos no cristianos. Se reconoce que era hombre de temperamento e inteligencia, con una profunda conciencia de su valor personal y un sentido selectivo para las relaciones públicas. Sus ideas y proyección no rindieron frutos inmediatos, pero a largo plazo dio lugar a nuevas actitudes de parte de la iglesia en décadas sucesivas.
León XIII falleció el 20 de julio de 1903 en el Palacio Apostólico del Vaticano. Su sucesor fue Pio X, mandato durante el cual, las ideas del movimiento modernista tratando de adaptar la teología a la era moderna, fueron condenadas por la Iglesia Católica, así como diversas ideas teológicas y filosóficas consideradas contrarias a la doctrina católica.
Como se ve, León XIII fue hombre que proporcionó cierto progreso en la ideología y funcionamiento del Vaticano, las que después de su muerte, sufrió una involución, lo que se tradujo en la continuación de las ideas conservadoras de siempre en la iglesia. Al tomar el cardenal Prevost el nombre de León XIV como Papa se puede suponer que él desea realizar progresos de acuerdo con la situación que vive el mundo actual, así como darle seguimiento a algunos de los pasos tomados por su antecesor.
Bibliografía consultada
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Labrada R. 2023. Modesto homenaje a todo un héroe: Giuseppe Garibaldi. Deportescineyotros.com, https://deportescineyotros.com/2023/07/04/modesto-homenaje-a-todo-un-heroe-giuseppe-garibaldi/
Roger-François-Marie Aubert. 2015. Leo XIII. Encyclopædia Britannica Ultimate Reference Suite, Chicago.
12 mayo 2025
Ricardo Labrada
