El último juego de las estrellas entre cubanos y norteamericanos de la pelota profesional cubana

Es un honor ser seleccionado para el Juego de las Estrellas.
No es algo que uno pueda dar por sentado.”
Buster Posey (ex receptor Gigantes San Francisco)

Desde que se estabilizó la participación de peloteros extranjeros en la pelota profesional cubana se jugó el partido de las estrellas con un equipo integrado por norteamericanos, aclaro que siempre podía haber algún canadiense, y otro equipo de criollos. Fue el último juego de este tipo, pero no de las Estrellas, ya que en la temporada de 1960-61, la última, se jugó un partido con dos selecciones, una a base Cienfuegos y Habana, y la otra con Almendares y Marianao, con peloteros cubanos solamente. Los estadounidenses no pudieron participar al prohibírsele competir entonces en Cuba.

Este partido se disputó el miércoles 9 de diciembre de 1959 en el Estadio del Cerro, el mismo que años después se le llamara Latinoamericano. La primera bola fue lanzada, ¿no adivinan? El primer ministro Fidel Castro, el mismo que después catalogó como esclavos a los que practicaban este béisbol.

Por los extranjeros abrió el derecho Bobby Locke, pitcher debutante en 1959 con los Indios de Cleveland, y que rendía faena para los Tigres del Marianao. Locke participó en 9 temporadas en las Mayores, era abridor con algún que otro día de fiesta en las Mayores, dos lechadas de 16 juegos ganados. Por los cubanos abrió el estelar Camilo Pascual.

El box score del juego aparece abajo, pero me pregunto cuál fue la razón para que Sungo Carreras, mánager del Almendares, equipo campeón en la temporada de 1958-59, situara a José Valdivielso de segundo al bate y no haya utilizado a Leonardo Cárdenas en esa posición. Leo era ya entonces un bateador de cuidado. Tampoco la razón para poner a Tony “Haitiano” González de quinto, hombre que a la postre fue el líder de los bateadores del campeonato. Tony Taylor debió ocupar el segundo turno y el Haitiano tercero, luego Panchón Herrera, el inicialista, como cuarto, y Román Mejías en el quinto turno. Valdivielso se pintaba como torpedero y octavo bate, por debajo del antesalista Héctor Rodríguez y del receptor René Friol. Tampoco entiendo que pintaban Ossie Álvarez y Enrique Izquierdo como emergentes en ese equipo de estrellas, y que Orestes Miñoso no jugara en ese partido.

Los americanos no tenían a un torpedero natural en ese campeonato y se vieron obligados a llevar a Casey Wise, camarero regular del Marianao, a cubrir esa posición, mientras Marv Breeding jugó la intermedia. No sé quién dirigió a este equipo en el juego; es de suponer haya sido uno de los peloteros más experimentados en este campeonato, ya que todos los directores eran cubanos en los cuatro equipos participantes.

Como ven, Camilo fue castigado en la segunda entrada, más que todo debido a una escasa defensa. Esa entrada la abrió Demeter con sencillo y robo de segunda base, Altman recibió base y Tasby tocó por tercera, lance en el que Héctor Rodríguez cometió error para así llenar las bases. Spangler se ponchó, pero Dotterer conectó línea al izquierdo, la que podría haber sido atrapada por Mejías, pero no le llegó, así entraron dos anotaciones, y Tasby fuera puesto out tratando también de anotar. Locke siguió la fiesta con hit empujador del receptor Dotterer. Los cubanos habían marcado una en el primero producto de dos errores y hit de Panchón Herrera. En el sexto, Mejías conectó hit y anotó con largo triple de Héctor Rodríguez; la fanaticada se animó, pero de esa carrera no pasó, ya que Friol se ponchó, Ossie recibió base, pero Pedro Cardenal igualmente se comió una K. En el séptimo y lanzando el zurdo Rodolfo Arias, los americanos volvieron a la carga, donde se combinaron dos imparables, passed ball de Friol y error de Tony Taylor para anotar dos carreras, mientras que en el octavo, el gigante George Altman sonó doblete y su compañero de equipo en las Mayores y en Cuba, Don Eaddy conectó Texas impulsador de la sexta carrera. Sungo aguantó demasiado a Arias. Pedro Ramos lanzó escón de ponches en el noveno. Criticar a Sungo era cosa de cuidado, él salía a comerse el cronista que lo hiciera, pero se equivocó en ese juego. Orlando Peña y “Látigo” Gutiérrez también actuaron como relevistas. Sea como sea, la ofensiva de los norteamericanos se fue por encima al anotar 6 carreras.

En este desafío Pedro Cardenal se ponchó con las bases llenas y dos outs, lo que bastó para que la fanaticada le cayera encima y lo abucheara. Injusto, Tony Taylor se ponchó 3 veces, Mejías dejó pasar una bola que podía haberla fildeado.

Los cuatro árbitros fueron Amado Maestri en home, Guedes, García y De la Paz en las bases. No hay razón para omitirlos.

En los juegos de las Estrellas de 1957-58 y 1958-59 los cubanos habían vencido a los conjuntos norteamericanos, pero esta vez no sucedió. Que conste, los norteamericanos tenían costumbre de darlo todo en estos juegos.

Esteban Romero
18 mayo 2025

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