Cumbre del G7 o G6

pa’ decir mentiras y comer pescado
hay que tener mucho cuidado

IAlita, tan atenta como siempre. Hoy la conversación fue corta y fluida. Se refiere al G7 o Grupo de los Siete, creado en 1975 como foro de discusión para las economías más avanzadas del mundo. Sus miembros fundadores fueron Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos.

Un poco más de dos décadas después, Rusia se incorporó al G7 (en 1997), para así formar el G8. Sin embargo, en 2014, tras la anexión de Crimea, Rusia fue suspendida y dejó de formar parte del grupo, que volvió a ser conocido como G7.

Hasta la fecha, el G7, incluyendo los encuentros del G8 durante los años en que Rusia formaba parte, ha realizado aproximadamente 45 cumbres oficiales desde su creación en 1975. La cantidad exacta puede variar dependiendo de si se consideran reuniones adicionales, reuniones ministeriales y de trabajo.

Dice IAlita que estas reuniones han permitido alcanzar diversos logros en áreas como economía, seguridad, política internacional y desarrollo global. Hmm, nos dice que los principales logros incluyen:

– Coordinación económica internacional: Durante sus cumbres, los líderes han coordinado políticas para promover el crecimiento económico, estabilidad financiera y reformas estructurales en sus países y a nivel global. La creación del G20 en 2008 fue, en parte, una respuesta a la necesidad de una mayor cooperación internacional, impulsada por el G7/G8.

    La actual reunión en Canadá no ha aportado nada nuevo, excepto las amenazas de costumbre de aranceles sin fundamento, algo que los otros seis países no pudieron discutir, ya que el amenazante se marchó casi de inmediato. No obstante, es de esperar que los 6 restantes, junto a otros invitados como México, Brasil, India y Sudáfrica, logren acuerdos y con la debida premura. La amenaza arancelaria se vuelve un bumerán y factor de aislamiento a quien no entiende que este mundo está globalizado; de manera imperfecta, pero lo está.  Países como Canadá, México y Brasil cuentan con recursos naturales, necesarios para casi todo el mundo.

    – Respuesta a crisis financieras: El G7 jugó un papel clave en la respuesta a crisis financieras, como la crisis asiática de 1997 y la crisis financiera global de 2008, implementando medidas para estabilizar los mercados y apoyar la recuperación económica.

    Para continuar en esa misma dirección hay que acordar muchas cosas y el que no quiera participar, pues que siga con su melodía, la que a corto plazo podría sonarle fatal.

    – Lucha contra el terrorismo y la inseguridad: Han coordinado esfuerzos para combatir el terrorismo internacional, el tráfico de armas y drogas, y fortalecer la seguridad global.

    Un tema muy actual, el asunto es ver a quien consideran terrorista. Los santos en la política no existen. Esto no puede ser un asunto de simpatías. Actualmente hay dos guerras, una es la del Kremlin con Ucrania, donde el primer mencionado fue y es el atacante, así lo quiera santificar el rey de los aranceles, algo difícil de digerir. ¿Hay que ayudar a Ucrania? Sin lugar a duda. La otra guerra tiene sus causas, pero no confundamos causa con motivos, no son iguales. Hamás atacó brutalmente a población israelí, lo cual fue motivo para que se iniciara la despiadada masacre en Gaza y, en consecuencia, los ataques a Israel de Irán, los Houthis y Hezbollah, con sus contrataques, lo cual fue otro motivo, esta vez para atacar a Irán por su supuesta tenencia de arma nuclear y peligro para la existencia de Israel. ¿Cuál es la causa de todo? La diferencia y superioridad israelí sobre los territorios palestinos y al maltrato al que se les ha sometido desde hace más de siete décadas. Ha habido atentados y guerras de todo tipo, y en todas, al final, el perdedor siempre ha sido el pueblo palestino. No se puede aprobar lo que hicieron algunos movimientos palestinos, como lo sucedido en las Olimpiadas de Múnich y en Entebbe, pero tampoco la operación Espada de Gedeón llevada a cabo y orientada por la primera ministra israelí se justifica.

    Hubo una esperanza, los “Acuerdos de Oslo”, cuya primera fase se firmó en 1993 en Oslo, Noruega, y fue un hito importante en los esfuerzos de paz entre Israel y Palestina. Los principales representantes en la firma fueron: el primer ministro israelí Yitzhak Rabin, el ministro de relaciones exteriores de Israel Shimon Peres, y el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yasser Arafat. ES cierto que varios grupos palestinos, entre ellos Hamas, nunca estuvieron de acuerdo con este acuerdo de paz, pero la realidad es que los mismos establecieron un marco para la autonomía palestina en ciertas áreas y un proceso para futuras negociaciones de paz. La firma final tuvo lugar en Washington, D.C., en una ceremonia en la Casa Blanca, con la participación del presidente de EE. UU., Bill Clinton.  

    Lo peor de todo fue que Yitzhak Rabin fue asesinado el 4 de noviembre de 1995 a manos de un extremista israelí, Yigal Amir, quien estaba también en desacuerdo con esta paz. Al inicio una parte de la prensa dijo que era un demente, pura mentira, Amir fue juzgado y condenado a cadena perpetua, todavía vive en prisión.

    Por ahí se comenzó a virar al punto de partida. El 18 de junio de 1996 Benyamin Netanyahu fue electo primer ministro, un hombre con claras ideas anti palestinas. Por suerte, en 1999 perdió las elecciones y Ehud Barak ocupó ese cargo, pero tampoco las relaciones volvieron a ser como cuando Rabin gobernaba. Un acuerdo sólido de paz, la aceptación de dos estados independientes no habría dejado lugar para las pretensiones iraníes y de sus aliados. Todos sabemos que estamos en el borderline de una catástrofe.

    – Cambio climático y medio ambiente: Han promovido compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentar la inversión en energías renovables y abordar desafíos ambientales globales.

    Es cierto que ha habido movimiento al respecto, pero existen muchas consideraciones individuales de los países que es necesario discutir más a fondo, por ejemplo, las electronucleares. Tampoco se puede omitir el cambia-cambia del país de los aranceles, un cuatrienio en el Acuerdo de París y otro fuera. Así no se va a ninguna parte, máxime que el zigzagueante es uno de los primeros consumidores de combustibles fósiles en el mundo.

    – Desarrollo y ayuda humanitaria: Han acordado aumentar la ayuda internacional, luchar contra la pobreza y mejorar la salud global, incluyendo iniciativas como la lucha contra el VIH/SIDA y la malaria.

    Se hace, pero no lo suficiente. Tenemos más de 800 millones de hambrientos en el mundo, eso sin contar los malnutridos, aquellos que apenas comen una vez al día. La malaria sigue campeando en África, de eso sé y no poco. Hay serios problemas de carencia de agua potable, agua que pueda beberse y no contaminada. En ese asunto se juntan problemas medioambientales y socioeconómicos. Combatir la pobreza no es fácil, pues no basta con las donaciones de fondos y el aporte de tecnología, se requiere que los gobernantes de los países pobres fijen metas claras y definidas para lograr la estabilidad política del país, entiéndase nada de golpes de estado y corrupción gubernamental, y otras encaminadas al desarrollo de renglones que puedan satisfacer parte de las necesidades de la población y creen productos para la exportación como forma esencial de poder financiar esos planes.

    Imagínense cómo estamos, un miembro del G7 fuera del Acuerdo de París y de la Organización Mundial de la Salud.  

    – Promoción de la democracia y los derechos humanos: Han expresado apoyo a la democracia, la buena gobernanza y los derechos humanos en distintas regiones del mundo.

    Es importante señalar que, aunque el G7/G8 ha tenido logros importantes en estos ámbitos, también ha sido objeto de críticas por su alcance limitado, su naturaleza informal y la falta de representación de países en desarrollo. Esto último lo dijo IAlita, a lo que hay que agregar que, mientras países que deben dar el ejemplo en democracia, bienestar (no lo confundan con opulencia) y protección sanitaria y del medio ambiente, se salgan de la norma y comiencen a hacer y deshacer con medidas claramente antidemocráticas, las tiranías de este mundo se burlarán y se harán más fuertes, con el consecuente deterioro de las sociedades, donde ellos desgobiernan.  

    Ahora una aclaración muy importante en respuesta a una mentira más grande que las que decía Pinocho. IAlita nos ayuda: la decisión de suspender a Rusia del formato G8, que convirtió a este grupo en G7 nuevamente, fue principalmente impulsada por los países occidentales en respuesta a la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 y su participación en el conflicto en el este de Ucrania. La postura clave en esta decisión fue liderada por Estados Unidos, como uno de los principales actores y con influencia significativa en la política internacional; Canadá también apoyó la decisión de aislar a Rusia a través de la suspensión del formato G8; los países de la Unión Europea (UE), en particular Francia y Alemania; Reino Unido también apoyó la suspensión de Rusia en respuesta a las acciones en Ucrania. La decisión no fue unilateral, sino que contó con un consenso entre los países occidentales que consideraron las acciones de Rusia como una violación del orden internacional y la soberanía de Ucrania. La suspensión se hizo efectiva en marzo de 2014 en la cumbre de La Haya. Así que no fue que Obama se tomó un cafecito con Trudeau y decidieron dejar fuera a Rusia, fue una postura unánime de los integrantes del G7 y de la Unión Europea.

    18 junio 2025

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