Los Dodgers y su nómina para la temporada del 2026

Puedes tener el mejor equipo de béisbol,
y si nadie pasa por los torniquetes,
tienes que cerrar las puertas.”
Tom Lasorda

Me asombra que los analistas del béisbol de las Grandes Ligas se alarmen con la nómina que presentarán los Dodgers para la próxima temporada de 2026. Unos hablan de que el conjunto de los Ángeles está exterminando al béisbol que, si no tendrá ya oponentes, que poseen el dinero que no tienen otros, algo que es verdad, en fin, la de no acabar.

Personalmente creo que una cosa es la nómina y otra el juego en el terreno. He visto trabucos a todos los niveles, sea en pelota amateur como profesional, los que al final no han llegado a triunfar. Les pongo un simple y reciente ejemplo, en la nómina del 2025 los Dodgers presentaron un cuerpo de relevistas, de lo mejor que se podía imaginar, y al final ¿Qué sucedió? Ese cuerpo de apagafuegos se convirtió en un coladero de victorias convertidas en derrotas. Fuera Tanner Scott, Blake Treinen y otros más fallaron, los Dodgers se vieron obligados a usar sus abridores como relevistas en la post temporada, algo que para su suerte funcionó.  Miren las nóminas de los Yankees de principios del milenio y verán que eran monstruos en el papel. Sin embargo, a partir del 2001 perdieron series mundiales o fueron eliminados antes en la post temporada. Vinieron a hacerse justicia en 2009 y luego, hasta el sol de hoy, nada.

¿Molesta que un equipo gaste en pro de la victoria?, a mí me molesta que haya dueños de equipos caminando con los codos. ¿Ejemplos? Los Medias Blancas de Chicago y los Rockies de Colorado, toda una vergüenza. Ah, pero de esos “pobrecitos” nadie habla, ni una palabra, ¿a quién le interesa?

Grandes Ligas, así se llama ese circuito con dos ligas, lo mejor de lo mejor, las que el Sr. Manfred quiere ampliar. Supongo que será con calidad y no con conjuntos tipo Rockies o Medias Blancas, pero si no ponen dinero de por medio, nada podrán lograr. Ya los tiempos han cambiado y los peloteros de ahora no son los de los 50, los que se veían obligados a mendigar aumentos salariales aún ganando series mundiales.  

El béisbol de Grandes Ligas es negocio más que deporte, los Dodgers han logrado imponerse con una industria, donde se combinan derechos de TV, venta de artículos, boletos de entrada y otras cosas más, incluido expansión fuera de los EE. UU. Un capital circulando y produciendo, muy distinto a los que poseen un capital acumulativo, pero poco operacional. El buen pelotero produce plusvalía con todo ese mercado establecido por la gerencia del equipo. Los “pobrecitos” esperan que su capital crezca en la bolsa de valores y en las cuentas de ahorro, no tienen iniciativa, ni les interesa la victoria de su conjunto.

A los buenos peloteros les gusta los contratos Ohtani, esos multimillonarios y por varios años, pero no todo el mundo es Shohei y no todos pueden aspirar a esas millonadas a largo plazo. Los Dodgers han adoptado el sistema de pagos aplazados y el de contratos de moderada duración, alrededor de cuatro temporadas, algo que parece ser inteligente al entender del que suscribe.

Otro ingrediente importante es el de poseer buen sistema de granjas, con peloteros de talento en desarrollo en ligas menores. Los Dodgers poseen uno de los mejores sistemas de ese tipo, por lo que así se garantiza el relevo una vez los peloteros regulares van envejeciendo o reduciéndose sus habilidades en el terreno de juego.

En conclusiones, quieren tener equipo en Grandes Ligas, muevan la billetera, de lo contrario, dedíquense a otro negocio. El béisbol del circuito mayor requiere de dinero para poder alinear figuras destacadas al campo, dicho lo cual, es de sopesar bien esa posibilidad de incluir nuevos equipos y adoptar nuevas estructuras de divisiones, las que terminarían disolviendo a ambas ligas en un mismo potaje. La alarma debe ser con los que no gastan y mantienen a sus equipos en posiciones traseras temporada tras temporada.

Esteban Romero
20 enero 2026

“El acorazado Potemkin (1925)”, una joya del cine silente europeo

¡Majestad! ¡No niegues la ayuda a tu pueblo!
¡Derriba el muro que se alza entre ti y tu pueblo!
Dispón y júranoslo, que nuestros ruegos sean cumplidos,
y harás la felicidad para Rusia; si no lo haces,
estamos dispuestos a morir aquí mismo. ¡Solo tenemos
dos caminos, la libertad y la felicidad, o la tumba!”.
Petición al zar en el domingo sangriento de 1905

Hacía años que había visto esta peli, pero deseaba verla de nuevo y entrar en detalles, algo que hice con el DVD del filme. Se trata de una cinta sobre la revolución de 1905 y la revuelta en junio de ese año cuando el zar ordenó disparar a la población sin misericordia, en la que cayeron niños, ancianos, mujeres e inválidos.

El director Serguei Eisenstein, oriundo de Riga, actual capital de Letonia, destacada figura del cine ruso y soviético fue quien realizó este filme, que para su época fue toda una hazaña.

La peli está dividida en varias partes, las que van poco a poco mostrando la situación, por un lado, del pueblo ruso-ucraniano en la ciudad de Odessa; por otro, la de la fuerza naval del país. En pocas palabras, miseria y desprecio, sea para el pueblo como para los marineros. Esa política déspota e inhumana de los que gobernaban entonces fue la que unió al pueblo con la fuerza naval, algo que sucedió nuevamente doce años después cuando la insurrección del pueblo y fuerza naval con el buque Aurora en octubre de 1917 en Petrogrado.

No nos confundamos, Eisenstein solo abordó la insurrección de la revolución de 1905 en la peli, la que, como ya apunté, el zar la aplastó criminalmente.

Lo interesante de la peli es el arte del director para reflejar con nitidez la insatisfacción de los marineros (matrosi) por las pobres condiciones de trabajo y la alimentación de perro que recibían. Les daban carne llena de gusanos a comer, lo cual provocaba no pocas broncas entre los marineros hasta con el médico del acorazado. Los marineros no comieron más carne a partir de las primeras discusiones a bordo.

Con igual precisión aparecen los locales, con sus diferencias. Un bando era el de los pobretones, la mayoría, mal vestidos y con semblante de gente inconforme e infeliz. El otro minoritario era aquel bien vestido, sean damas o caballeros, los que miraban con desprecio al pueblo que los circundaba.  

Descontentos en alta mar y en ciudad, se unieron para protestar por las condiciones de vida, la explotación y la ley marcial impuesta. El lugar de esa unión fue la conocida escalinata Potemkin, la que el suscribe pudo subir y bajar en las dos ocasiones que visitó Odessa. Esas escaleras fueron construidas en el siglo XIX y las mismas terminan en su parte baja en la misma costa. IA informa que posee 192 escalones, mide 142 metros de largo y es famosa por su perspectiva y anchura variable, midiendo unos 21.7 metros en la base y estrechándose a 13.4 metros en la parte superior, creando una ilusión óptica que la hace parecer más larga y alta, especialmente por su icónica aparición en la película de referencia.

Los soldados de la guardia zarista dispararon sin cesar y el filme muestra como mueren hasta niños de escasa edad y algún que otro menor sobre un coche, el cual va cuesta abajo cuando la madre del niño recibe un balazo mortal.

La fuerza naval movilizó a otros de sus buques para enfrentarse al acorazado Potemkin, pero le salió el tiro por la culata cuando los buques, supuestamente al ataque, dieron señales de: “estamos con Uds., hermanos.”

Por tratarse de una peli silente y la trama que probablemente no atraiga a muchos a verla, solo la recomiendo para los verdaderos cinéfilos y que deseen observar con detalle el arte de Eisenstein. También es recomendable para aquellos interesados en conocer este triste pasaje de la historia de un país, que en aquel entonces salía del feudalismo con algunos rasgos de capitalismo. La peli dura 70 minutos, por lo que no es tanto el tiempo que se le deberá dedicar para verla, aunque ese tiempo de pantalla para aquella época era como hablar de un largometraje.

Esteban Hernández
23 diciembre 2025

Un repaso al asunto de la producción de cultivos ilícitos en Sudamérica

La hoja de coca es nuestro sustento… pero sólo nos
ha traído agotamiento, notoriedad y desilusión”.
Eduardo Espinosa, agricultor colombiano

La información vertida en este artículo es la que el autor posee de una reunión regional sostenida en Perú en diciembre de 2007 sobre el tema “Integración de estrategias para la reducción de la droga”, evento en el cual el que suscribe con otro colega, ya fallecido, representamos la FAO.  También de otras informaciones recogidas en mi trabajo habitual como encargado de control de plantas indeseables en la FAO.

Los participantes en esa reunión fueron delegaciones del país anfitrión, Bolivia y Colombia. Como se ve, Venezuela no participó, pues no tiene producción de coca como tal. Igualmente, presentes estaban los delegados de la agencia alemana GTZ, de la Unión Europea, de la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito) y obviamente delegados de EE. UU., cuyas agencias no fueron reveladas o no llegué a oír.

Fue reunión para buscar alternativas de cultivos para reemplazar la coca cultivada en la región. No obstante, hubo algunos despistes, pues algún que otro trató de desviar la reunión para discutir el narcotráfico, con lo cual la FAO allí no tenía nada qué hacer.

No piensen que les voy a entregar informe técnico completo, lo cual no es ético, pero sí darles una idea de cómo son las cosas al respecto. Tengan en cuenta que mucho ha evolucionado y ha habido reducción de área de cultivo y producción de coca desde ese entonces, datos actualizados que no poseo.

Ante todo, la coca como planta es un arbusto que crece silvestre en la zona andina de siempre. Este vegetal contiene 14 alcaloides, entre ellos la coca, que viene a ser menos de 1%. Las poblaciones indígenas en la sierra mascan las hojas como vigorizante, además de quitar el hambre. Sea en Perú como en Bolivia, con los que he hablado me han dicho que es una maravilla para energizar el cuerpo. En casi todos los países andinos uno puede tomar té de coca y hasta caramelos con este alcaloide, y les aseguro que ayuda a sobrellevar la gran altura en esas áreas. Este uso no debe entenderse como estupefaciente.

Si bien Perú y Colombia entendían la necesidad de buscar cultivos alternativos, no fue así en el caso de Bolivia, la que buscaba ampliar el uso de la hoja de coca. Los bolivianos se aparecieron en la reunión con varios sacos de hojas de coca, cuyo objetivo no llegué a entender.

¿Cómo se llega a la cocaína? El productor debe tener una buena masa de hojas de coca, la que posteriormente se llevara a pasta, para lo cual se usa queroseno. Según me dijo un colega boliviano, los robos de camiones con depósitos de queroseno son muy usuales en esas zonas. Con buena cantidad de hojas y queroseno se puede obtener una pasta. Hacen falta 375 kilos de hojas cosechadas -lo suficiente para llenar una camioneta- y así obtener 2,5 kilos de pasta base de cocaína -la forma intermedia- que a su vez dará un kilo de cocaína pura en la forma conocida de polvo blanco.

Pero para llegar al polvo blanco se requiere de laboratorios. Perú procesa la cocaína en lugares cercanos a la frontera con Brasil, aunque alguna que otra pasta pasaba de este país a Brasil y Paraguay. Digo pasaba, pues no sé ahora como están las cosas.  

Según datos de 2011, la producción de coca global era de un 10 por ciento de Bolivia, un 29 por ciento de Perú y un 61 por ciento de Colombia.

Cuando la coca aún no se cultivaba, la receta fue usar el herbicida glifosato en la selva. Inicialmente las avionetas pasaban a baja altura y así la estela de arrastre (drift) era menos y no afectaba cultivos en áreas vecinas. Glifosato es herbicida total y no selectivo. Las guerrillas en Colombia comenzaron a dispararles a las avionetas, por lo que estas elevaron la altura de vuelo con el correspondiente arrastre más amplio y afectando áreas vecinas. Si se sigue o no aplicando, no lo sé, pero su aplicación trajo serios problemas en las fronteras del Putumayo colombiano con Ecuador, ya que el arrastre llegaba a áreas ecuatorianas.

La coca se convirtió en cultivo con la plantación de esquejes de la planta, la que elevó la producción de hojas y por consiguiente, de cocaína. Las guerrillas obligaban a los agricultores a plantar esquejes y luego entregarle parte de la ganancia de la venta de las hojas de coca, lo que llamaban vacuna. No creo haya habido agricultor que haya decidido no pagar la vacuna.  Esa práctica era común en la región alrededor de Cali en Colombia, según me dijo un agricultor, y no era solo con hojas de coca, era también con el ingreso por otros cultivos.

El desarrollo del cultivo de la coca llegó a un plano más alto cuando se comenzó a sembrar semillas, lo cual era más fácil y rápido. No dudo, es lo que pienso, que se haya desarrollado una coca transgénica resistente al glifosato. Lo cierto es que sea silvestre o cultivada la coca, la aspersión herbicida se mantuvo. ¿Qué hacen ahora? No lo sé, pues las autoridades colombianas han apretado los controles y no son favorables a usar químicos en esta operación.  

La plata aportada por la coca es superior a la del cualquier otro cultivo, por lo que es difícil convencer al agricultor en la idea de reemplazarlo. Eso fue lo que dije en esa reunión, que conste.

El tráfico de la coca es otra cosa, y ahí juegan mafias exportadoras-importadoras-distribuidoras locales y regionales. Combatir su producción es necesario, pero igualmente su venta interna en los países, aparte de educar más a las poblaciones en los efectos negativos para la salud que estas sustancias provocan en el organismo humano.  

Hasta aquí es lo que les puedo decir, más no es apropiado. Venezuela en aquella época no era parte de este negocio, si lo es ahora, ni lo niego ni lo afirmo, solo sé que este país tiene mucho petróleo, las mayores reservas del mundo.

Ricardo Labrada

Dos pelis para entender algo de los confederados

El mundo no necesita que los blancos
civilicen a otros. La verdadera carga de los
blancos es civilizarnos a nosotros mismos.”
(Robert Jensen, en su obra “The heart of whiteness:
confronting race, racism, and white privilege”)

Nada de lo que se dice ya unido así lo es. Vistas dos pelis sobre el tema de los confederados en la Unión estadounidense, nos revela que esa división aún existe, pero con otros matices.

La primera es “La cabalgada de los malditos (1967)” de Phil Karlson, la que versa sobre el país casi por terminar la guerra y la fuga de unos prisioneros confederados de un fuerte yanqui. Esta peli está protagonizada como Glenn Ford en el papel del Mayor Wolcott y la sueca Inger Stevens, la novia del Mayor, que corrió un riesgo enorme al marcharse de vuelta al Este, pero interceptada por los forajidos confederados. Ya pueden imaginarse cómo se desarrolla la fuga, la sangre que corre y cómo los que huyen son vencidos, una trama conocida, pero lo que me llamó la atención fue en la forma que esos confederados se referían a los soldados yanquis, llamados panzas azules. En la mente de esos no estaba el terminar la guerra. Así estuvieran de rodilla, ellos decían que la guerra nunca terminaría. Ese paso, que era, de hecho, de la esclavitud al capitalismo, no le sonaba bien a ningún blanco del sur. La formación económica y de explotación salvaje sobre los negros había que mantenerla, y el mismo desprecio que podían sentir por sus esclavos, se traducía de igual manera de ellos hacia los yanquis. Solo una minoría de estos confederados mantenía una actitud militar, pero despojada del odio de sus colegas y superiores.

El otro filme se llama “Llanura salvaje (2022), también conocido como “Tensión en Montana”, dirigido por Michael Polish y que contó con el protagonismo de Gina Carano, actriz tejana, a todas luces descendiente de italianos y, por coincidencia, un actor de igual descendencia, Donald Cerrone.

La trama de la peli se desarrolla en una zona inhóspita de Montana, adonde fue a parar un ex confederado con su familia. Se asentó tan lejos para poderse proteger de sus antiguos compañeros de guerra. Él, en un momento de la guerra, se dio cuenta que estaba del lado equivocado, por lo que desertó y en un tiroteo terminó matando a una niña inintencionalmente. El que suscribe no sabía que los confederados practicaban la omertá de la mafia, lo que equivale a fidelidad eterna absoluta y cuidado con soplar algo de lo que hacemos. También es: conmigo todo, sin mi nada.

Los narcotraficantes acostumbran a buscar a aquellos secuaces que escapan con dinero producto del trasiego. Si se van a Groenlandia, hasta allá los persiguen. Los confederados obraban de forma similar, no había límites, y es lo que la peli nos muestra, persecución absoluta y pena de muerte si te tropiezas con el implicado.

Nuevamente, la peli muestra el lenguaje vulgar a la hora de referirse a Abraham Lincoln, a quien llamaban dictador. Los yanquis eran la peste y no merecían la vida. Un detalle visto también en la otra peli fue que para ellos la guerra no había terminado, y en realidad, hoy, año 2025, no lo parece, con la diferencia que antes maldecían al partido republicano de Lincoln, ahora se han casi apropiado de él.

Los confederados son la expresión del supremacismo blanco. Lo peor es lo que vino después, y no es nada más y nada menos que el KKK, Ku Klux Klan, fundado el 24 de diciembre de 1865 casi como un diversión por seis jóvenes que habían combatido en las filas confederadas durante la guerra civil estadounidense 1861-1865, la que se convirtió enseguida en una violenta máquina racista de aterrorizar y matar, primero a afrodescendientes y después a personas judías, católicas, homosexuales, sindicalistas, comunistas, blancas que defendían los derechos de las personas negras y cualquiera que no encajara en su ideología de supremacismo blanco protestante (Mediavilla 2022). Como se parece al denominado proyecto 2025.

Los confederados se asientan en zonas rurales de EE. UU., carentes de desarrollo industrial, y mantienen sus creencias abiertamente o, a veces, solapadamente. El KKK, entiendo, que debe estar en fase de letargo, listo para entrar en acción de ser necesario en sus áreas exclusivas. No obstante, hay una realidad, si bien los poderes del gobierno de este país tomaron medidas para eliminar los monumentos y nombres de confederados en centros militares, ahora comienza un retroceso dictado por las autoridades del país, lo cual a largo plazo no beneficia a nadie. La historia debe reconocer lo negativo sin ninguna limitación.

Fuentes

IMDB.com

Mediavilla Manu. 2022. Klux Klan, símbolo infame del odio racista. Amnistia Internacional, 24 dic. https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/ku-klux-klan-simbolo-infame-del-odio-racista/

Esteban Hernández
7 diciembre de 2025