Dos pelis para entender algo de los confederados

El mundo no necesita que los blancos
civilicen a otros. La verdadera carga de los
blancos es civilizarnos a nosotros mismos.”
(Robert Jensen, en su obra “The heart of whiteness:
confronting race, racism, and white privilege”)

Nada de lo que se dice ya unido así lo es. Vistas dos pelis sobre el tema de los confederados en la Unión estadounidense, nos revela que esa división aún existe, pero con otros matices.

La primera es “La cabalgada de los malditos (1967)” de Phil Karlson, la que versa sobre el país casi por terminar la guerra y la fuga de unos prisioneros confederados de un fuerte yanqui. Esta peli está protagonizada como Glenn Ford en el papel del Mayor Wolcott y la sueca Inger Stevens, la novia del Mayor, que corrió un riesgo enorme al marcharse de vuelta al Este, pero interceptada por los forajidos confederados. Ya pueden imaginarse cómo se desarrolla la fuga, la sangre que corre y cómo los que huyen son vencidos, una trama conocida, pero lo que me llamó la atención fue en la forma que esos confederados se referían a los soldados yanquis, llamados panzas azules. En la mente de esos no estaba el terminar la guerra. Así estuvieran de rodilla, ellos decían que la guerra nunca terminaría. Ese paso, que era, de hecho, de la esclavitud al capitalismo, no le sonaba bien a ningún blanco del sur. La formación económica y de explotación salvaje sobre los negros había que mantenerla, y el mismo desprecio que podían sentir por sus esclavos, se traducía de igual manera de ellos hacia los yanquis. Solo una minoría de estos confederados mantenía una actitud militar, pero despojada del odio de sus colegas y superiores.

El otro filme se llama “Llanura salvaje (2022), también conocido como “Tensión en Montana”, dirigido por Michael Polish y que contó con el protagonismo de Gina Carano, actriz tejana, a todas luces descendiente de italianos y, por coincidencia, un actor de igual descendencia, Donald Cerrone.

La trama de la peli se desarrolla en una zona inhóspita de Montana, adonde fue a parar un ex confederado con su familia. Se asentó tan lejos para poderse proteger de sus antiguos compañeros de guerra. Él, en un momento de la guerra, se dio cuenta que estaba del lado equivocado, por lo que desertó y en un tiroteo terminó matando a una niña inintencionalmente. El que suscribe no sabía que los confederados practicaban la omertá de la mafia, lo que equivale a fidelidad eterna absoluta y cuidado con soplar algo de lo que hacemos. También es: conmigo todo, sin mi nada.

Los narcotraficantes acostumbran a buscar a aquellos secuaces que escapan con dinero producto del trasiego. Si se van a Groenlandia, hasta allá los persiguen. Los confederados obraban de forma similar, no había límites, y es lo que la peli nos muestra, persecución absoluta y pena de muerte si te tropiezas con el implicado.

Nuevamente, la peli muestra el lenguaje vulgar a la hora de referirse a Abraham Lincoln, a quien llamaban dictador. Los yanquis eran la peste y no merecían la vida. Un detalle visto también en la otra peli fue que para ellos la guerra no había terminado, y en realidad, hoy, año 2025, no lo parece, con la diferencia que antes maldecían al partido republicano de Lincoln, ahora se han casi apropiado de él.

Los confederados son la expresión del supremacismo blanco. Lo peor es lo que vino después, y no es nada más y nada menos que el KKK, Ku Klux Klan, fundado el 24 de diciembre de 1865 casi como un diversión por seis jóvenes que habían combatido en las filas confederadas durante la guerra civil estadounidense 1861-1865, la que se convirtió enseguida en una violenta máquina racista de aterrorizar y matar, primero a afrodescendientes y después a personas judías, católicas, homosexuales, sindicalistas, comunistas, blancas que defendían los derechos de las personas negras y cualquiera que no encajara en su ideología de supremacismo blanco protestante (Mediavilla 2022). Como se parece al denominado proyecto 2025.

Los confederados se asientan en zonas rurales de EE. UU., carentes de desarrollo industrial, y mantienen sus creencias abiertamente o, a veces, solapadamente. El KKK, entiendo, que debe estar en fase de letargo, listo para entrar en acción de ser necesario en sus áreas exclusivas. No obstante, hay una realidad, si bien los poderes del gobierno de este país tomaron medidas para eliminar los monumentos y nombres de confederados en centros militares, ahora comienza un retroceso dictado por las autoridades del país, lo cual a largo plazo no beneficia a nadie. La historia debe reconocer lo negativo sin ninguna limitación.

Fuentes

IMDB.com

Mediavilla Manu. 2022. Klux Klan, símbolo infame del odio racista. Amnistia Internacional, 24 dic. https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/ku-klux-klan-simbolo-infame-del-odio-racista/

Esteban Hernández
7 diciembre de 2025

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