“Anatomía de un instante (2025)”, un serial lleno de hechos y evidencias de la transición española

«La forma más efectiva de destruir a las personas
es negar y borrar su propia comprensión de su historia

George Orwell

Este serial consta de tres episodios principales (son cinco en total):

  1. Un falangista de provincia
  2. Un revolucionario frente al golpe
  3. Todos los golpes del golpe

La dirección corrió a cargo de Alberto Rodríguez y un capítulo por parte de Paco R. Baños. Los principales actores en el serial fueron Alvaro Monte como el presidente Adolfo Suárez, Eduard Fernández como Santiago Carrillo, secretario del partido comunista de España; Manolo Solo como el vice y militar, Gutiérrez Mellado, también conocido como Guti; David Lorente como el golpista, el Teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina; Miki Esparbé como el rey Juan Carlos; Óscar de la Fuente como el teniente general del Ejército, cabecilla del golpe, Jaime Milans del Bosch y Ussía; Juanma Navas como el general de división Alfonso Armada y Comyn, igualmente cerebro del golpe de estado y estrecho colaborador del rey Juan Carlos.

Personalmente he mirado la historia de la transición española después de la muerte de Franco con más dudas que certezas. Este serial corrobora algo de lo que pienso y esclarece algunos aspectos poco claros de ese proceso. Ese enredo histórico en la cabeza del que suscribe se intensifica con la lectura anterior del libro “El hombre que amaba los perros” del escritor cubano Leonardo Padura, donde se ven facetas de la guerra en España, y la división interna de parte de los republicanos. El serial aclara algo de algunas de esas dudas.

Franco murió el 20 de noviembre de 1975. No se puede decir que él haya dejado un vacío de poder, ya que había nombrado a Juan Carlos de Borbón su sucesor a título de rey en julio de 1969, amparándose en la Ley de Sucesión de 1947. Dos días después de la muerte de Franco, el rey tomó posesión del trono, en cuyo discurso, abogó por el consenso y la concordia nacional.

Desde mucho antes Juan Carlos sostenía amistad con Adolfo Suárez, hijo de republicano, pero convertido al falangismo, el que de joven se había dedicado a actividades de carácter comercial. Era visto como persona inteligente y fiel a la causa del franquismo. La idea de la transición era hacer algunos cambios, nada en profundidad, pues el ejército era profundamente franquista y no aceptaría medidas que contravinieran el legado de Franco. Dicho lo cual, Juan Carlos entendió que era mejor tener un presidente para dar una fachada democrática, pero sin desmantelar al franquismo.

Las escenas del serial evidencian lo que pensaba, pasar la manito, pero no meterla. Suárez venía con una visión un poco alejada de la que tenía el rey. Se propuso legalizar partidos, pero no al partido comunista, pero sí al partido socialista y obrero español (PSOE). Mientras Santiago Carrillo, secretario del partido comunista, permanecía en la clandestinidad en Francia, el secre del PSOE, Felipe González, podía caminar libremente por las calles de Madrid sin temor alguno. Ya aquí vino una duda, la que el serial no aclara. Sea el rey como el presidente no tenían a menos legalizar al PSOE, pero hablar del partido comunista era tabú. Suárez estaba convencido que los militares reaccionarían en cuanto a los comunistas se le abrieran las puertas.

Hubo perseverancia de parte de Santiago Carrillo. Envió varios mensajes a Suárez y finalmente entró ilegalmente por frontera en España. Su insistencia llegó hasta lograr una entrevista secreta con Suárez, de la cual el rey estuvo informado.

Suárez finalmente se decidió a legalizar al partido comunista, un paso que causó los revuelos esperados en las filas de las fuerzas armadas franquistas, parte de la cual comenzó a movilizarse a fin de dar un golpe de estado, el cual se intentó el 23 de febrero de 1981, con la toma por Tejero del parlamento. Hubo disparos para amedrentar a los presentes, lo cual no surtió efecto sobre tres personas, el presidente Suárez, su vice Guti y Santiago Carrillo, el que no se movió de su asiento y no agachó su cabeza con los tiros. Felipe González debió haber estado bien agachadito en aquel instante, pues no fue siquiera figura de importancia en el serial. No se vio actor interpretando ese papel.

Todo lo ocurrido se conoce, pero Tejero solo no podía hacer nada, había más militares en ese rollo. Dos de los que sobresalen en el juicio a los golpistas fueron el teniente general Jaime Milans del Bosch y Ussía, y el militar más cercano a Juan Carlos de Borbón, el general de división Alfonso Armada y Comyn, los que se contradijeron y hasta polemizaron violentamente durante sus defensas en el juicio. Ninguno de ellos negó su simpatía ultra franquista, pero unos a otros se acusaban de traidores. Armada fue muy cauteloso, pues la figura del rey podría aparecer como uno los promotores del golpe, ¿acaso no lo fue? Se sabe que el rey quería deshacerse de Adolfo Suárez, lo veía como un inútil.

Tampoco se puede dejar pasar por alto los actos terroristas de ETA en aquellos momentos. En el serial se ve a etarras llegar y asesinar a infinidad de militares, lo cual enturbiaba más el ambiente y hacía crecer el deseo de represión por parte de las fuerzas armadas. La concordia se hacía difícil y el presidente no sabía, ni tenía forma de lograrla.  

Valoro altamente este serial y entiendo que cualquiera interesado en conocer la historia de la transición debe verlo. El cuadro de dirección hizo un esfuerzo por esclarecer varios hechos relativos a la intentona de golpe. No llegué a la verdad absoluta, pero sí me quedó una relativa que me da una visión de la política española y su monarquía. Uno no puede afirmar, pero sí pensar, dudar y sospechar. ¿Quién sabe si algún día la verdad integra se sabrá?

El serial debe estar disponible en la plataforma de RTVE, así que los interesados pueden entrar, buscar y ver.

Esteban Hernández
23 febrero 2026

Nota: Los archivos del caso 23-F sobre la intentona de golpe de estado en España han sido desclasificados en febrero de 2026, por lo que los expertos analizan la participación de los altos mandos del ejército en aquel entonces e igualmente la del rey Juan Carlos. Felipe González, el ex secretario del PSOE, ha salido a defender la figura del ex monarca.  

El adiós del versátil actor Robert Duvall

Siempre me consideré un actor de carácter.
Siempre intento ser versátil para mostrar
diferentes facetas de la experiencia humana.”
Robert Duvall

El 15 de febrero de 2026 en Middleburg, Virginia, falleció Robert Duvall, a quien se le puede calificar como uno de los mejores actores de reparto del cine de la segunda mitad del siglo XX e inicios del XXI. Distaba  mucho de ser un galán, todo lo contrario, pero su nivel de actuación fue uno de los mejores en el cine. No gritaba, sencillamente actuaba con un estilo muy propio y convincente de cada uno de los personajes que encarnó. Por lo que he leído, Duvall era de ideas conservadoras y varios de sus personajes eran precisamente eso.

Robert Selden Duvall nació el 5 de enero de 1931 en San Diego, California, hijo de padre de descendencia francesa, almirante en la Armada de los Estados Unidos, e integrante de una familia de tres hermanos, en la que él fue el segundo. Sus padres eran miembros activos de la iglesia metodista, en la cual Duvall tuvo poca participación, pero que reconocía como parte de su fe. Siempre deseó ser actor y estar asociado a este arte, por lo que estudió y se graduó en Arte Dramático en el Colegio Principia College de Elsah (Illinois) en 1953. Luego sirvió en las fuerzas armadas de su país, donde igualmente actuaba en grupos teatrales de aficionados. Posteriormente estudió arte dramático en el Neighborhood Playhouse de Nueva York, centro donde compartió estudios con actores como Dustin Hoffman, Gene Hackman y James Caan. De ahí saltó al teatro en Broadway, donde se mantuvo hasta la década de los 60. Durante igual período actuó en la TV.  

Su debut en el cine en papel acreditado fue en el filme “Matar a un ruiseñor (1962)” de Robert Mulligan, donde hace el papel de Boo Radley, retardado mental y vecino del protagonista Gregory Peck. A continuación actuó en:

  • El drama “La jauría humana (1966)” de Arthur Penn con Marlon Brando, Jane Fonda y Robert Redford, filme en el que interpreta el papel de un burgués conforme, cobarde y traicionado regularmente por su esposa
  • Bajo la dirección de Penn, Duvall volvió a actuar en el drama para la TV “Flesh and Blood (1968)” (Carne y sangre) con Edmond O´Brien,
  • En papel de reparto estuvo en el filme de crimen “El detective (1968)” de Gordon Douglas con Frank Sinatra y Lee Remick
  • Dirigido por Robert Altman actuó en el filme de ciencia ficción “Cuenta atrás (1968)” con James Caan
  • Y en la comedia bélica “M*A*S*H (1970)” con Donald Sutherland y Elliot Gould

Su mayor colaboración la tuvo con Francis Ford Coppola, para quien trabajó por primera vez en el drama “Llueve sobre mi corazón (1969)” con Caan nuevamente y Shirley Knight; luego interpretaría el papel del abogado Tom Hagen en los filmes de la serie “El padrino (1972 y 1974)” con Marlon Brando, Al Pacino y James Caan, y en el drama-film de guerra de Coppola “Apocalypse now. (1979)” con Brando y Martin Sheen.

Duvall también actuó en:

  • La comedia  “Network, un mundo implacable (1976)” de Sidney Lumet con Faye Dunaway y William Holden, film donde interpreta el papel de ejecutivo de la TV,
  • Protagonizó los dramas “El gran Santini, el don del coraje (1979)” de Lewis John Carlino con Blythe Danner,
  • “Gracias y favores (1983)” de Bruce Beresford con Tess Harper
  • En papeles de reparto del drama “El mejor (1984)” de Barry Levinson con Robert Redford y Glenn Close,
  • Del filme de crimen “Colores de guerra (1988)” de Dennis Hopper con Sean Penn, donde interpreta el papel de policía
  • Del filme de acción “Días de trueno (1990)” de Tony Scott con Tom Cruise y Nicole Kidman.

En la década de los 90 se le vio:

  • Coprotagonizando con Laura Dern el drama “El precio del ambición (1991)” de Martha Coolidge,
  • En papeles de reparto del film musical “La pandilla (1992)” de Kenny Ortega con Christian Bale y Bill Pullman,
  • Del drama “La peste (1992)” de Luis Puenzo  con William Hurt,
  • Del oeste “Geronimo (1993)” de Walter Hill con Gene Hackman,
  • De la comedia “The paper, detrás de la noticia (1994)” de Ron Howard con Michael Keaton y Glenn Close,
  • De los dramas “La letra escarlata (1995)” de Roland Joffé con Demi Moore, donde Duvall interpreta el papel de un marido malvado y mucho mayor que su esposa
  • “Acción cívil (1998)” de Steven Zaillian con John Travolta,
  • Protagonizó el film de ciencia ficción “Impacto profundo (1998)” de Mimi Leder con Téa Leoni.

Sus actuaciones en el nuevo milenio fueron en papeles de reparto:

  • Del drama “John Q (2002)” de Nick Cassavetes con Denzel Washington,
  • Del drama-filme de acción “Dioses y generales (2003)” de Ronald F. Maxwell con Jeff Daniels y Mark Aldrich
  • Del oeste “Open range (2003)” (Campo abierto) dirigido y protagonizado por Kevin Costner
  • Del filme de aventura “Secondhand lions (2003)” (Leones de segunda mano) de Tim McCanlies con Michael Caine
  • La comedia “Gracias por fumar (2006)” de Jason Reitman con Joan Lunden y Eric Haberman.

Para la TV protagonizó:

  • El oeste “Paloma solitaria (1989)” de Simon Wincer con Tommy Lee Jones
  • Los dramas políticos “Stalin” (1992) de Ivan Passer con Julia Ormond y Maximilian Schell, donde interpreta el papel del dictador soviético
  • “La caza de Eichmann (1996)” de William A. Graham con Arliss Howard, donde encarna interpreta al agente nazi.

Duvall también dirigió algunas películas como:

  • El documental “We’re not the Jet set (1974)” (Nosotros no somos el jet set), L
  • Los dramas “Angelo, my love (1983)” (Angelo, mi amor) con Angelo y Michael Evans
  • “El apóstol (1997)” protagonizado por Duvall junto a Farrah Fawcett y Billy Bob Thornton, donde Duvall interpreta el papel de predicador
  • El drama-suspense “Asesinato a ritmo de tango (2002)” igualmente protagonizado por Duvall con Ruben Blades. 

Nominado para OSCAR como mejor actor por “El apóstol (1997)” y “El gran Santini, el don del coraje (1979)”, así como mejor actor de reparto por “El padrino (1972)”, “Apocalypse now (1979)” y  “Acción cívil (1998)”. Obtuvo OSCAR como mejor actor por “Gracias y favores (1983)”. Nominado para Globo de Oro como mejor actor de reparto por “Acción cívil (1998)”. Obtuvo Globo de Oro como mejor actor en drama por “Gracias y favores (1983)”; como mejor actor de reparto por “Apocalypse now (1979)”; y como mejor actor en mini-series por “Stalin (1992)” (TV) y “Paloma solitaria (1989)”.

Nominado para premio BAFTA como mejor actor de reparto por “El padrino (1972)” y “Network, un mundo implacable (1976)”, y obtuvo premio en igual categoría por “Apocalypse now (1979)”. 

Obtuvo premios de Satélite de Oro, la Sociedad Nacional de Críticos de Cine de EE.UU., las similares de Texas y Los Ángeles como mejor actor por “El apóstol (1997)”. Por este mismo filme obtuvo premios del Independent Spirit como mejor director y actor.  

Nominado para premio SAG como mejor actor por “El apóstol” (1997)” y como mejor actor de mini-series por “The Man Who Captured Eichmann” (1996) (TV). Nominado para Emmy como mejor actor de mini-series por “La caza de Eichmann (1996)” y “Stalin (1992)”. Obtuvo premio del Florida Film Critics Circle Awards como mejor actor por “El apóstol (1997)”.

Declarado mejor actor por el Montréal World Film por “El gran Santini, el don del coraje (1979)”. Nominado para premio frambuesa como peor actor por “La letra escarlata (1995)” y como peor actor de reparto por “La pandilla (1992)”. La lista de premios y nominaciones de Duvall es casi interminable, lo que demuestra el reconocimiento a su labor como actor de la gran pantalla.  En resumen, actuó en 145 filmes entre 1960 y 2022, productor de 14, guionista de 4 y  director de cinco pelis.

Y así quieren liberar a Cuba

Quien no quiere a su familia, no quiere a su pueblo,
y no quiere el bienestar de la sociedad. Lo digo
y lo afirmo, es un concepto humano.”

Todos sabemos que en Cuba gobierna una cúpula que realmente está muy lejos de los valores que tanto se divulgaron después de 1959. La ineptitud de los gobernantes de antes y de ahora es la que ha llevado al país a una hecatombe de carácter económico. A ello se suma el bloqueo o embargo estadounidense, el cual tiene carácter extraterritorial con sus leyes Torricelli y Helms-Burton, algo que la mayoría de los países democráticos de este mundo no aceptan, y de ahí que, desde hace tres décadas, EE. UU. sale mal parado con este bloqueo en el seno de las Naciones Unidas.

Cuba necesita cambios de todo orden a fin de poder salir de la miseria que golpea a la mayoría de la población. El gobierno actual no va a ningún lado y su sustitución por algo más viable es de imperiosa necesidad, pero a la fuerza todo puede terminar en un innecesario derramamiento de sangre.  

Es cierto que la cúpula gobernante vive aferrada al poder y no lo quiere soltar. Sus errores cotidianos tienen un solo culpable, ese es el mismo bloqueo, cuando en realidad hay de parte y parte. El sistema económico cubano es una especie de Frankenstein fracasado, el que le da de comer sólo a las familias de la cúpula.

¿Se irán algún día del poder? Eso todos esperamos.
¿Será el pueblo capaz de quitarse de arriba a esa cúpula inoperante? La pregunta es mejor decir ¿cómo?
¿Debemos instigar a los que están dentro a alzarse? Sería inmoral si no participan todos los que así piensen. Es muy fácil promover la insurrección con palabras de gente acomodada desde algún lugar en el extranjero. Así que quien quiera alzarse, levántate y haz lo que creas más necesario para llegar al escenario de combate en Cuba. Así podrás decirle al pueblo, al combate correr.

Somos muchos fuera del país y son muchos, por no decir la totalidad, los que nunca irán a ningún lado a pelear. Unos por viejos, otros por entender que sus vidas ya están encaminadas y nada tienen que hacer en Cuba. En fin, cada cual tiene sus razones, las que debemos respetar.

Este es el primer punto de la agenda, queda un segundo. Las familias están pasando hambre y no tienen medicinas. ¿Debemos ayudarlos o no? Mi posición es que, si somos humanos, incluso aquellos que se dicen religiosos, pues estamos en la obligación de ayudar cómo sea posible, siempre que se pueda, por vías que no beneficien a los parásitos en el poder, algo nada fácil, máxime que es un país, donde casi todo está centralizado y los tentáculos de la cúpula llegan a cualquier rincón del país, pero así y todo hay que tratar de ayudar a nuestros familiares.

Dicho lo anterior, le digo a los tres “políticos” de la Florida, dos de ellos no nacidos en Cuba, que es muy fácil estar gritando: no remesa, no envío de comida o medicina para nuestros familiares. Todo eso, repito, se dice desde una mansión con aire acondicionado y con el resto de las comodidades, lo cual es sencillamente INHUMANO. ¿Quieren derribar el régimen? Adelante, preparen lanchas con pertrechos y vayan a pelear a Cuba, pero no nos digan que tenemos que sacrificar a nuestros familiares, los que en su momento harán lo que estimen más conveniente.

La unidad familiar se describe en diversos escritos como el núcleo social y el mayor apoyo emocional, fundamentado en el amor, el respeto y la superación conjunta de obstáculos. Se destaca como un espacio para aprender a convivir y una «escuela» donde se forman los vínculos más fuertes.

En cuanto al bloqueo de entrega de petróleo, me uno a las palabras y pronunciamientos recientes de las Naciones Unidas a esos efectos. Querer eliminar a un gobierno, ahogando a su vez a un pueblo, no tiene nada de ético y humano. Sostengo que un diálogo puede conducir a soluciones impensables en el pasado. El régimen no puede seguir atrincherándose, pues al final eso tampoco es humano. Dialogar y llegar a acuerdos es la única vía, pero sin bloqueos.

Ricardo Labrada
19 febrero 2025

¿Conversaciones con Raulito?

La noticia de que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto de Raúl Castro, más conocido como el cangrejo, está en conversaciones con Marco Rubio, me sabe a burla, sea cierta o incierta.

Ese personaje, por lo que he visto en fotos y videos, es un maestro en eso de beber y aproximarse a chicas jóvenes. No le conozco ningún título, excepto que su abuelo le dio grados militares y le ha servido como guardaespaldas.

Todavía recuerdo cuando Raúl Castro visitó Francia, y el nieto, desconocedor de las normas de la diplomacia, iba detrás de Raúl en actos oficiales cuando los únicos que podían pasar era el presidente Hollande y el mismo Raúl. Daba risa ver a Hollande ordenándole al nieto que no podía pasar por donde él y Raúl iban. .

La noticia de que Raulito estaba conversando con Marco Rubio la dio el periodista Marc Caputo en Axios, la que se diseminó como la pólvora. El conservador ABC en España se apresuró a publicar la noticia, mientras que el liberal canal de TV LA6 igualmente la reprodujo con varias fotos y videos de Raulito acompañado de bellas damas.

Si es cierto, esto es una burla y poco serio de parte de la cúpula gobernante en Cuba, aunque soy del criterio que Rubio no vaya a discutir nada con un Don Juan de los Palotes. Él debe saber con quién habla y hasta dónde puede llegar en esas conversaciones.

De no ser cierto, es otra burla, un verdadero bulo, espero que así sea. Imagínense Uds. darle esa responsabilidad a un personaje como Raulito. Al parecer ya la Habana desmintió que hubiera tales conversaciones.

“El gran silencio (1968)”, la crueldad de los cazarrecompensas

Nacer en la montaña
criarme en una cueva
arrestar fugitivos
es todo lo que anhelo.”
Duane “dog” Chapman
(delincuente y actor a la vez)

Filmes sobre cazarrecompensas hay varios. Recuerdo uno protagonizado por Randolph Scott del director André De Toth, titulado “El cazador de recompensas (1954)” (The Bounty Hunter). Hay otro, “»The bounty killer (1965)” del director Spencer Gordon Bennet con la participación de varios destacados actores como vaqueros en el pasado, entre ellos Rod Cameron, Bob Steele, Buster Crabbe y Johnny Mack Brown entre otros, en la que Dan Duryea es un cazarrecompensas inventado por las realidades del entorno en el que se desenvuelve. Casi siempre se trata de mostrar alguna bondad y gran coraje de estos personajes, pero la realidad es otra. La palabra bounty traducida al español significa generosidad, la cual realmente no existe en la personalidad de esos individuos.

Imagínense un país, donde cinco dólares era un capital en su época, y las recompensas por cazar bandidos ascendían a 500-1000 dólares, pues abundaban pistoleros, verdaderos delincuentes rastreando a otros bandoleros buscados por la ley.

El director romano Sergio Corbucci, el mismo que dirigiera “Django (1966)” con Franco Nero en el papel principal, realizó otros Oeste Spaghettis, entre ellos “El gran silencio (1968)”, el cual trata de recordar una masacre ocurrida en Utah en 1898, algo que en realidad no sucedió. De hecho, es una historia ficcional, pero que probablemente trató de mostrar algo de lo sucedido en ese estado, antes territorio mexicano, el cual se convirtió en parte de la Unión en 1846. La masacre de Mountain Meadows tuvo lugar en 1857, batalla entre los colonos mormones (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días), ya establecidos en el lugar y llegados a Salt Lake precisamente en 1847, y un grupo de emigrantes Baker-Fancher, en la que la peor parte le tocó a estos últimos, donde murieron 120 personas incluido niños y mujeres. No tengo idea si los mormones se quieran acordar de este incidente y si se arrepienten ante Dios por el daño infligido.

Corbucci trató de presentar una masacre 1898 en Utah, vista en el filme como algo verídico, lo cual no es cierto, pero que tiene su valor, pues representa claramente la inhumanidad de los cazarrecompensas y los problemas que confrontaban la población rural del lugar, desalojados de sus tierras, vivienda, sin comida y agua para su subsistencia. No les bastaba a los malvados privar a esa población de los medios básicos de vida, había que exterminarlos.

Lo otro es que no es un Oeste más, diría que es un anti-Oeste. Nos hemos acostumbrados a ver que en ese género el vaquero bueno, bien vestido, con un caballo precioso, el que sufre de adversidades, al final vence a los villanos y se queda con la más bella dama del lugar. “La ley del silencio” es otra cosa y el final es muy distinto. La peli muestra una autoridad moral ambigua, donde los que ejercen la violencia lo hacen con algún tipo de justificación ideológica o legal, además de sensación de aislamiento y fatalismo en un entorno fronterizo. ¿Justicia? Mejor vean el filme y sacan sus conclusiones, disponible en Amazon prime.

Corbucci aprovecha el momento para usar el filme como una alegoría política moderna de la década de los años 60, sobre abuso de poder y corrupción institucional. En aquel entonces murieron líderes como Martin Luther King y Malcolm X. Además, la visión crítica de Corbucci sobre el mito del Oeste quedó evidenciado en esta peli.

El actor francés Jean-Louis Trintignant es el principal del filme, en el cual no habla por ser mudo en escena. Eso sí, él aparece como una especie de Charles Bronson en el Oeste “Érase una vez en el Oeste (1968)” (Hasta que llegó su hora) de Sergio Leone, casi idénticos, mientras que el malvado le tocó al polaco Klaus Kinski, muy apropiado de siempre para estos papeles de hombres sin escrúpulos y sádicos.

No sé si en Utah nieva mucho, pero Corbucci rodó la peli en las Dolomitas del Trentino italiano, donde sí cae abundante nieve en el invierno. Los caballos no podían correr como en otros filmes del género. Personalmente conozco el lugar y me di cuenta por la forma de las montañas en pantalla, muy lejos de ser aquellas que se muestran en Oeste rodados en Norteamérica.  

Esteban Hernández
13 febrero 2026

“La trompeta de Gedeón (1980)” y las imperfecciones de la justicia

El Derecho nació como una necesidad
del hombre para lograr la paz social.”
Abogado Manuel Riera-Escudero

En Cuba tenemos un dicho que se usa mucho para cuando las cosas se hacen a la carrera, matando y salando, lo cual con frecuencia da por resultado una chapucería. Sucede que en justicia la chapucería termina en injusticia, al final se condenan personas inocentes. Más ocurre cuando las condiciones de la defensa del acusado no están garantizadas.

En una tiranía nada de esto tiene importancia, pues los llamados tres poderes no están separados, manda uno, y los juicios son casi sumarios, ya que las sentencias vienen preparadas y el reo es condenado a lo que se le ocurra a la oficina encargada de fabricar la acusación final.

En democracia eso no puede ser así y es lo que esta peli nos demuestra claramente. Les anticipo que pensé que, por el título del filme, me hice idea que el argumento giraba alrededor de Gedeón, juez y guerrero del Antiguo Testamento, hijo de Joás, de la tribu de Manasés, famoso por ser elegido por Dios para liberar a Israel de la opresión de los madianitas, pero nada de eso, muy a propósito el reo de la peli tenía Gedeón por apellido, personaje interpretado por el legendario y entonces ya viejo Henry Fonda.

Hubo un robo en un lugar de Florida y enseguida le cayeron encima a Gedeón, hombre que tenía dos sentencias anteriores por robo igualmente y había cumplido prisión por breves períodos, pero Gedeón esta vez vino preparado a juicio, donde todo fue matando y salando. Ningún abogado defensor, los testigos eran del “yo creo” o “a mí me parece”. El fiscal, como siempre, listo para ganar un pleito fácil y el juez con pocas ganas de trabajar. Gedeón reclamó abogado defensor, pero aquello fue oídos sordos para el juez.

Pobre Gedeón, lo condenaron y lo mandaron a prisión, pero no se dejó vencer y aprovechó esa estancia para leer cuanto libro lo pudiera orientar respecto a sus derechos, por lo que no dudó en apelar la sentencia con la debida argumentación, y lo hizo al más alto nivel.

¿Qué pasó después? No se los voy a decir, les invito a que vean el filme, disponible en Youtube.com, pero si les doy una información importante. En 1961 había 33 Estados de EE. UU., donde se les garantizaba a los reos la debida defensa, mientras que en el resto era algo irregular o inexistente. En este último caso caía el Estado de Florida, nada de defensa, incluso en prisión había acusados a los que nunca se les llegó a hacer el debido juicio. Sencillamente se pudrían en prisión. ¿Quiénes eran los desafortunados? Mayormente negros, mestizos, latinos y algún que otro rubio.

El caso de Gedeón llegó a la Corte Suprema, la que con sus reservas analizó el caso, al inicio sin mucha importancia, pero como Gedeón lo había redactado todo muy bien, había que dar un veredicto para este y otros casos. Fue aquí donde apareció en pantalla el estelar actor boricua José Ferrer, quien atendió el asunto legalmente y elaboró una solicitud-recomendación al efecto.

Se trata de una peli dirigida por Robert L. Collins basada en el libro escrito por Anthony Lewis, filme que no parece haber tenido mucho presupuesto. Imagínense una peli de 1980 en blanco y negro. No obstante, la calidad de las actuaciones y la trama de la peli merece que sea vista como una evidencia histórica de la evolución de la justicia en algunos Estados de la Unión.

Esteban Hernández
3 febrero 2026