“Anatomía de un instante (2025)”, un serial lleno de hechos y evidencias de la transición española

«La forma más efectiva de destruir a las personas
es negar y borrar su propia comprensión de su historia

George Orwell

Este serial consta de tres episodios principales (son cinco en total):

  1. Un falangista de provincia
  2. Un revolucionario frente al golpe
  3. Todos los golpes del golpe

La dirección corrió a cargo de Alberto Rodríguez y un capítulo por parte de Paco R. Baños. Los principales actores en el serial fueron Alvaro Monte como el presidente Adolfo Suárez, Eduard Fernández como Santiago Carrillo, secretario del partido comunista de España; Manolo Solo como el vice y militar, Gutiérrez Mellado, también conocido como Guti; David Lorente como el golpista, el Teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina; Miki Esparbé como el rey Juan Carlos; Óscar de la Fuente como el teniente general del Ejército, cabecilla del golpe, Jaime Milans del Bosch y Ussía; Juanma Navas como el general de división Alfonso Armada y Comyn, igualmente cerebro del golpe de estado y estrecho colaborador del rey Juan Carlos.

Personalmente he mirado la historia de la transición española después de la muerte de Franco con más dudas que certezas. Este serial corrobora algo de lo que pienso y esclarece algunos aspectos poco claros de ese proceso. Ese enredo histórico en la cabeza del que suscribe se intensifica con la lectura anterior del libro “El hombre que amaba los perros” del escritor cubano Leonardo Padura, donde se ven facetas de la guerra en España, y la división interna de parte de los republicanos. El serial aclara algo de algunas de esas dudas.

Franco murió el 20 de noviembre de 1975. No se puede decir que él haya dejado un vacío de poder, ya que había nombrado a Juan Carlos de Borbón su sucesor a título de rey en julio de 1969, amparándose en la Ley de Sucesión de 1947. Dos días después de la muerte de Franco, el rey tomó posesión del trono, en cuyo discurso, abogó por el consenso y la concordia nacional.

Desde mucho antes Juan Carlos sostenía amistad con Adolfo Suárez, hijo de republicano, pero convertido al falangismo, el que de joven se había dedicado a actividades de carácter comercial. Era visto como persona inteligente y fiel a la causa del franquismo. La idea de la transición era hacer algunos cambios, nada en profundidad, pues el ejército era profundamente franquista y no aceptaría medidas que contravinieran el legado de Franco. Dicho lo cual, Juan Carlos entendió que era mejor tener un presidente para dar una fachada democrática, pero sin desmantelar al franquismo.

Las escenas del serial evidencian lo que pensaba, pasar la manito, pero no meterla. Suárez venía con una visión un poco alejada de la que tenía el rey. Se propuso legalizar partidos, pero no al partido comunista, pero sí al partido socialista y obrero español (PSOE). Mientras Santiago Carrillo, secretario del partido comunista, permanecía en la clandestinidad en Francia, el secre del PSOE, Felipe González, podía caminar libremente por las calles de Madrid sin temor alguno. Ya aquí vino una duda, la que el serial no aclara. Sea el rey como el presidente no tenían a menos legalizar al PSOE, pero hablar del partido comunista era tabú. Suárez estaba convencido que los militares reaccionarían en cuanto a los comunistas se le abrieran las puertas.

Hubo perseverancia de parte de Santiago Carrillo. Envió varios mensajes a Suárez y finalmente entró ilegalmente por frontera en España. Su insistencia llegó hasta lograr una entrevista secreta con Suárez, de la cual el rey estuvo informado.

Suárez finalmente se decidió a legalizar al partido comunista, un paso que causó los revuelos esperados en las filas de las fuerzas armadas franquistas, parte de la cual comenzó a movilizarse a fin de dar un golpe de estado, el cual se intentó el 23 de febrero de 1981, con la toma por Tejero del parlamento. Hubo disparos para amedrentar a los presentes, lo cual no surtió efecto sobre tres personas, el presidente Suárez, su vice Guti y Santiago Carrillo, el que no se movió de su asiento y no agachó su cabeza con los tiros. Felipe González debió haber estado bien agachadito en aquel instante, pues no fue siquiera figura de importancia en el serial. No se vio actor interpretando ese papel.

Todo lo ocurrido se conoce, pero Tejero solo no podía hacer nada, había más militares en ese rollo. Dos de los que sobresalen en el juicio a los golpistas fueron el teniente general Jaime Milans del Bosch y Ussía, y el militar más cercano a Juan Carlos de Borbón, el general de división Alfonso Armada y Comyn, los que se contradijeron y hasta polemizaron violentamente durante sus defensas en el juicio. Ninguno de ellos negó su simpatía ultra franquista, pero unos a otros se acusaban de traidores. Armada fue muy cauteloso, pues la figura del rey podría aparecer como uno los promotores del golpe, ¿acaso no lo fue? Se sabe que el rey quería deshacerse de Adolfo Suárez, lo veía como un inútil.

Tampoco se puede dejar pasar por alto los actos terroristas de ETA en aquellos momentos. En el serial se ve a etarras llegar y asesinar a infinidad de militares, lo cual enturbiaba más el ambiente y hacía crecer el deseo de represión por parte de las fuerzas armadas. La concordia se hacía difícil y el presidente no sabía, ni tenía forma de lograrla.  

Valoro altamente este serial y entiendo que cualquiera interesado en conocer la historia de la transición debe verlo. El cuadro de dirección hizo un esfuerzo por esclarecer varios hechos relativos a la intentona de golpe. No llegué a la verdad absoluta, pero sí me quedó una relativa que me da una visión de la política española y su monarquía. Uno no puede afirmar, pero sí pensar, dudar y sospechar. ¿Quién sabe si algún día la verdad integra se sabrá?

El serial debe estar disponible en la plataforma de RTVE, así que los interesados pueden entrar, buscar y ver.

Esteban Hernández
23 febrero 2026

Nota: Los archivos del caso 23-F sobre la intentona de golpe de estado en España han sido desclasificados en febrero de 2026, por lo que los expertos analizan la participación de los altos mandos del ejército en aquel entonces e igualmente la del rey Juan Carlos. Felipe González, el ex secretario del PSOE, ha salido a defender la figura del ex monarca.  

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