La belleza y riqueza de mi lengua, el español

El español una voz que nos conecta
con 600 millones de corazones.”

El español o castellano surge como dialecto en el siglo IX en zonas alrededor de Burgos y en la parte Norte central de España, previamente ocupada por los árabes y recuperada por los españoles. El español se expandió a toda Castilla alrededor de Madrid y Toledo en el siglo XI, y tomó más auge con la unión de los reinos de Castilla y Aragón a finales del siglo XV. Muchos dialectos regionales, como los de Aragón, Navarra, León, Asturias y Santander fueron desplazados, por lo que en la actualidad hoy una minoría domina estos dialectos en esos territorios. El castellano irrumpió en Galicia y Cataluña, donde las lenguas de esos territorios se mantienen, al igual que en el País Vasco. Oficialmente en esas comunidades se hablan la lengua materna y el castellano.

El dialecto del español empleado en la España ocupada por los árabes antes del siglo XII se denominaba mozárabe, forma notablemente arcaica del español con numerosos préstamos del árabe, conocida principalmente por los estribillos mozárabes llamados kharjahs, y añadidos a poemas árabes y hebreos.

En 1492 España llegó al nuevo hemisferio y colonizó gran parte de su territorio. Brasil fue ocupado por los portugueses, mientras que británicos y franceses lo hicieron en parte del Caribe y en América del Norte, el resto de los países fue colonizado por España, donde el español es la lengua oficial. En algunos casos conviviendo con alguna lengua local, como sucede en Paraguay con el guaraní.

América hispanohablante abarcaba los territorios de Florida, Nuevo México, Arizona, California y otras partes más de lo que hoy constituye Estados Unidos. Los estadounidenses angloparlantes ocuparon estas áreas, pero no pudieron borrar el castellano hablado por los locales, quienes por más de siglo y medio continúan hablando castellano en casa.

En Asia, Filipinas hablaba castellano, algo que la ocupación estadounidense a partir de 1898 se encargó en borrar en larga medida. Aun así, queda población que habla el castellano y la versión llamada chabacano, lengua criolla basada en el español, la que se habla principalmente en la ciudad de Zamboanga, en la isla de Mindanao, su epicentro, donde es ampliamente utilizado. También se habla en partes de Cavite, Cotabato, Davao y Basilán, y tiene presencia en algunas zonas de Malasia e Indonesia.

Otra derivación del español es el papiamento, que se habla principalmente en las islas caribeñas de Aruba, Bonaire y Curazao. Es una lengua criolla con influencia de varias lenguas, pero mayormente del holandés y el español.  

El español es una lengua lógica, se lee tal y como se escribe. Derivada del latín borró de su gramática el sistema de casos, excepto las formas de sujeto y objeto de los pronombres. Los sustantivos se marcan según su género masculino o femenino, y los plurales se marcan añadiendo -s o -es; los adjetivos cambian de terminación para concordar con los sustantivos. El sistema verbal es complejo, pero, en general, regular: utiliza los modos indicativo, imperativo y subjuntivo; pretérito, imperfecto, presente, futuro, condicional y una variedad de tiempos perfectos y progresivos; y construcciones pasivas y reflexivas. Me río escribiendo estas notas, ¿cuántos angloparlantes son capaces de aprender esta lengua y hablarla correctamente? No es fácil, tampoco lo es el italiano y el francés, igualmente lenguas romances. Con esto no digo que no haya quien no lo aprenda.

Tenemos diferencias entre el español o castellano hablado en España y el que se suele hablar en América Latina. Para los latinos no hay diferencia a la hora de pronunciar S, C, Z, con vocales como la A, E e I, no así en España. Todos, sin excepción, hoy día no diferencian la V de la B. A la hora de escribir, los poco letrados confunden la Y con la LL, y qué problema con la H, letra muda en nuestra lengua. Escribir en español no es fácil sino se estudia ortografía y se lee con frecuencia. Algunas letras usadas en el pasado desaparecieron como la Ç (cedilla). Uno va a Granada o a Toledo y allí encuentra muchos escritos con el uso de la cedilla, así como formas de expresión ahora no usadas.

Una de las riquezas del castellano es su literatura. El monumento más antiguo que se conserva de la literatura española, y una de sus obras maestras más distintivas, es el Cantar de mío Cid, también llamado Poema de mío Cid, un poema épico de mediados del siglo XII, cuyo manuscrito existente es una copia imperfecta de 1307. Narra la caída y la restauración del favor real de un noble castellano, Rodrigo Díaz de Vivar, oriundo de Burgos, conocido como el Cid, derivado del título árabe sidi, (señor). Debido a la ambientación, los personajes, el detalle topográfico, el tono y el tratamiento realistas del poema, y ​​a que el poeta escribió poco después de la muerte del Cid, este poema ha sido aceptado como históricamente auténtico, una conclusión que se extiende a la épica castellana en general. Sin embargo, la segunda y la tercera sección del Cantar de mío Cid parecen ser imaginativas.

Luego vinieron otras obras como fueron la prosa de Alfonso X el Sabio y la poesía de Gonzalo de Berceo en el siglo XIII, y el libro de buen amor del Arcipreste de Hita de Lucanor de Juan Manuel en el siglo XIV.

A fin de abreviar, en idioma español está escrita la obra más universal y traducida a otros idiomas, que no es otra que “Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes. En la época del prerrenacimiento surgió “La Celestina” de Fernando de Rojas. También a destacar “La vida es sueño” de Calderón de la Barca, toda una obra maestra del teatro del Siglo de Oro, sin dejar de mencionar a “Fuenteovejuna” de Lope de Vega.

Entre los siglos XIX y XX están “Fortunata y Jacinta” de Benito Pérez Galdós), “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca, “Cañas y barro” de Blasco Ibáñez, “La lucha por la vida” de Pío Baroja, “Niebla” y “La tía Tula” de Miguel Unamuno, “Juan de Mairena” de Antonio Machado, “Los santos inocentes” de Miguel Delibes, “Cien años de soledad” y “Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez, “El siglo de las luces” de Alejo Carpentier, “Conversación en la catedral” y “La ciudad y los perros” de Mario Vargas Llosa, “Rayuela” de Julio Cortázar, “Paradiso” de José Lezama, “La casa de los espíritus” de Isabel Allende, entre otras obras, las que realmente enaltecen al castellano o español.  

Nuestra lengua es hablada actualmente por más de 600 millones de personas en el mundo según estimaciones recientes del Instituto Cervantes (2024), incluyendo hablantes nativos, competencia limitada y estudiantes. Es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, superando los 500 millones de nativos. Es la segunda lengua materna por número de hablantes y la tercera o cuarta más usada en cómputo global, compitiendo con el inglés, chino e hindi. Es la segunda lengua de comunicación internacional y el tercer idioma más utilizado en la ONU. El número de hispanohablantes crece en torno a un millón anualmente

En Estados Unidos, entre 57 y 63 millones de personas hablan español, situando al país como la segunda nación con más hispanohablantes del mundo, solo por detrás de México, según estimaciones de The Hispanic Council. Esta cifra incluye hablantes nativos y de competencia limitada, representando cerca del 19% de la población total.

Ahora vamos a lo último, no le podemos permitir a un cualquiera, inculto y solo capaz de hablar el dialecto de su barrio natal, que se exprese despectivamente sobre nuestra lengua, la que no tiene nada de maldita, y sí mucho de bondad en su esencia y su aporte a la civilización de este mundo. No termino, aquí, en España la palabra culo no es mala, por lo que aquellos hispanohablantes que ríen y aprueban ese trato despectivo con nuestra lengua, no merecen otro calificativo que el de lameculos. Ellos sí son los malditos, lástima que la dignidad y la honestidad no puedan enseñarse.  

Ricardo Labrada
10 marzo 2026

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