Al fin negociaciones Cuba-EE. UU.

Ser libre no es simplemente deshacerse de
 las cadenas, sino vivir de una manera que
respete y enaltezca la libertad de los demás.”
Nelson Mandela

Era algo esperado, aunque siempre negado por el régimen de la Habana. Pude oír algo de lo que dijo el presidente oriundo de Placetas, sour o carente de sabor, fue su discurso, muy medido, nada agresivo, pero con palabras que provocan interrogantes.

Le agradezco al sitio YouTube de 23 y Flager del joven abogado Guenadi Rodríguez por la exposición de la noticia del Granma y el video de las palabras del presidente. Como me cuesta trabajo llamarle presidente a este personaje, quien afirmó que los propósitos del diálogo eran:

  • Determinar qué problemas bilaterales necesitan solución.
  • Establecer posibles vías de solución para estos problemas.
  • Determinar si hay voluntad para concretar acciones en beneficio de nuestros pueblos, lo que implica identificar áreas de cooperación para enfrentar las amenazas y garantizar la seguridad y la paz de ambos países.

Realmente me dan risa ver los propósitos. Cuando habla de problemas bilaterales, me pregunto cuál es el problema de EE. UU., pues el país que tiene un problemazo es Cuba con su inexistente economía. Así que de bilateral no sé lo que pueda haber. Ah, sí, la deportación de cubanos.

Luego, las vías de solución. No creo que estén buscando un nuevo biberón. Ya no hay URSS ni Venezuela, pero sí mucha miseria, hambre, carencia de higiene y agua potable, cero electricidad, transporte y medicamentos. Conociendo al presidente de los EE. UU., pienso que la parte cubana tendrá que hacer una oferta tentadora, probablemente en materia de turismo. Posibilidades existen en la agricultura, sobre todo la cañera. En fin, me pregunto ¿tendrán un plan a estos efectos?

¿Las amenazas, seguridad y la paz de ambos países? Todo esto se mete en un cartucho llamado áreas de cooperación. Es el diálogo de dos países enemigos, pero el cubano con la soga al cuello.

A la actual administración estadounidense le interesa mucho deportar el máximo de cubanos que no tienen green card como primer paso, luego se pasaría a otros ciudadanos residentes, a los que los EE. UU. afirma que quieren regresar, y por penúltimo, que Cuba cierre la salida de posibles inmigrantes en lo sucesivo. El último paso puede parecer utópico, buscar la forma que los naturalizados regresen también. El lema es Let´s Make America White Again, y los cubaniches si no son negros, son browns, así digan ser blancos.    

Este último tema es de suma importancia para los EE. UU., pero el problema es que Cuba no tiene forma de darle lo que ellos necesitan para vivir, entonces, se pudiera pensar en un plan de ayuda económica por una vez al deportado, y luego que se las arregle como pueda, dirá la parte estadounidense.

Ah, puede que alguien me pregunte y ¿los votos? Al partido republicano no le hace falta votos venezolanos ni cubanos en la Florida. Hay más de millón y medio de residentes estadounidenses, no latinos, nuevos y de la tercera edad, muchos jubilados, votantes de ese partido, los que pueden tranquilamente asegurar la victoria republicana en ese territorio.

Al presidente cubano le digo que tengo todo el derecho a pensar y a especular. Ellos han especulado y mentido en materia económica mil veces durante más del último lustro. También hago votos por que todo salga bien para un pueblo que vive en el subsuelo, pero me temo que, sin un cambio de administración, la prosperidad será como viajar al planeta Júpiter. No hablo de usar la fuerza militar, pero si la de apretar para que inicialmente se abra el mercado dentro del país. Eso es factible, lo hizo China y Vietnam también, y salieron de las escaseces que los golpeaban en el pasado.

La entrada de capital extranjero tiene que ser con reglas debidamente establecidas y de estricto cumplimiento por el Estado cubano. Aquí no se puede repetir el caso del empresario chileno Max Marambio, y el gobierno de EE. UU. debe velar por evitar que estas triquimañas se repliquen.

Apoyo todo aquello que propicie nuevos negocios, nuevas empresas, todas privadas, sean de EE. UU., Francia, Italia o de la Luna, pero no veo con buenos ojos los llamados joint ventures o empresas mixtas con el Estado. Eso hay que evitarlo también. Donde quiera que el Estado cubano ha metido su mano, todo se ha hecho sal y agua. Las empresas agrícolas históricamente han sido un desperdicio de dinero con su continua escasa rentabilidad, malos manejos por parte de gente que no saben más que repetir consignas. Rescatar la industria azucarera sería un noble empeño, es una vergüenza que el país haya producido unas 150 mil de toneladas de azúcar en 2025 y que a los núcleos familiares les den solo una libra del dulce por mes y cuando llega la que se importa. Los Fanjul podrían interesarse en algo que ellos dominan en el tema azucarero.

Los acueductos cubanos están en tan malas condiciones como las termoeléctricas. No se ha previsto dinero para eso o la plata está en algún lugar de Ginebra.

Destinar fondos para la educación y la salud es prioritario, pero no así para los deportes. Basta ya de gastos absurdos en deportes. Clubes privatizados son la solución. La masividad deportiva se puede crear, pero llevará tiempo.  

El Granma o el presidente decía que se requieren “enormes y arduos esfuerzos para encontrar solución y crear espacios de entendimiento, que nos permitan avanzar y alejarnos de la confrontación”. No, chico, no, lo que se requiere es la voluntad de salirse del sistema miserable impuesto por tu jefe y su hermano. El asunto aquí es de darle de comer al cubano, es de recoger la mierda que tienes regada en todas las calles, es ver cómo se puede comenzar a construir viviendas, pues la Habana, al menos, no aguanta más. El entendimiento es reconocer la ineficiencia y la falta de autocrítica, evita tu palabrería barata y vacía. Solo así avanzarás.

Un consejo, si el cubano se sienta a hablar de bloqueo, perderá su tiempo. El bloqueo se puede caer siempre que se abra la economía al sector privado. Así lo logró Vietnam, país que puede dar clases a los cubanos en todo.

La constitución cubana hay que cambiarla, ella, al menos, a mi no me representa, y es obligación representar a todos los cubanos así vivan en el planeta Marte. La apertura tiene que incluir la liberación de todos los presos políticos y la bienvenida a todos los cubanos cada vez que quieran viajar o invertir en el país. Nada de inventos de repatriación y otras maniobras contrarias tendientes a dividir al pueblo.

Pensar en voz alta es lo que he hecho, por lo que del dicho al hecho hay un trecho. Ni idea si EE. UU. piensa replicar el modelo venezolano actual. Si es el caso, no idea quien puede ser la Delsy cubana.

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