“Es mejor decir la verdad que duele
y luego sana, que inventar mentiras,
que consuelan y luego matan.”
Vieja frase popular
La caña de azúcar ya no da azúcar en Cuba, como la pelota que se juega en el país trata de equipararse con la que jugábamos en Tallapiedra en mi adolescencia. No es que en Cuba no haya talento, es que ya no hay forma de desarrollarlo tanto en sus regulares en el terreno como en las cabezas que lo dirigen.
A un Clásico se va con un conjunto experimentado y con condiciones de dar pelea. Los mejores lanzadores y bateadores deben ser los escogidos, pero sí ese no es el caso, entonces, ¿a qué va? ¿de paseo? ¿a ganar experiencia? Vamos. Lo mejor que habría podido hacer el conjunto cubano es quedarse en casa y así no gastar más dinero del que ahora hace falta para comprar medicamentos y alimentos para la población, pero el gigantismo iniciado en 1962 y perpetuado hasta hoy día no les da para reflexionar.
Solo una vez Cuba no asistió a evento internacional alegando debilidad en su plantel, eso fue en 1982 en ocasión de la copa mundial efectuada en Seúl, Corea del Sur. La Federación, a través de su jefe virtual, ya saben quien era, afirmó que el equipo no estaba en condiciones de competir en esa copa después de la derrota del Cuba en la intercontinental de Edmonton (1981) y los juegos centroamericanos y del Caribe efectuados en la Habana (1982). Nada de esto era cierto, fue todo por política, el gobierno cubano no quería que el conjunto de béisbol jugara en Seúl, al parecer, por solidaridad eterna con Corea del Norte.
En estos clásicos muy distinto habría sido de haber contado con la presencia de varios peloteros cubanos destacados en las Mayores. Claro, muchos de ellos, calificados de todo lo malo de este mundo por la Federación cubana, no aceptan integrar la selección. La política metida de por medio no le da de comer a los cubanos, tampoco deja que exista una selección capaz de ganar y discutir el título. No me hablen del primer clásico, la chiripa siempre ha existido. Ese equipo era bueno, mucho mejor que este del 2026, pero la suerte los ayudó también en buena medida. También ha habido de todo lo adverso en estos clásicos, ¿no se acuerdan de la derrota del Cuba 4-1 contra Israel en el clásico de 2017? La carrera única del Cuba en ese juego fue por el tercer jonrón en ese evento de Alfredo Despaigne. Ni que hablar de la paliza que le propinó EE. UU. al Cuba (14-2) en la semifinal del clásico anterior (2023). Así que derrotas penosas se han sobrado de la parte de estos conjuntos cubanos.
El de ahora salió envalentonado, no batearon mucho, pero el pitcheo les respondió en cierta medida y pudieron llevarse dos triunfos en las dos primeras presentaciones. En el primer juego, el mejor bateador del equipo, Ariel Martínez, no jugó. No conozco la causa, eso sí Alfredo Despaigne fue regular como designado todo el tiempo y realmente peor no pudo ser su ofensiva. En el tercer juego, Puerto Rico no es que bateara mucho, pero el Cuba solo conectó dos imparables y los boricuas se llevaron la victoria 4-1. Entonces vino el juego contra Canadá, conjunto que venció a Puerto Rico, por lo que había que ganar el partido con los norteños.
El mentor cubano, el muy destacado torpedero Germán Mesa en su época de pelotero regular, decidió cambiar algo el equipo para este juego, cambios fatales. En primer lugar, todo el mundo estaba de acuerdo que Despaigne tenía que ir de cabeza al banco. Miren ese juego y vean como se ponchó este hombre, parecía que estaba cortando caña. Ya no tiene reflejos, sus años de gloria en Japón ya pasaron, pero en Cuba insisten en ponerlo a jugar y como cuarto bate. El camarero Cappe, no lo conocía, pero poco le faltó para que la pelota le cayera en la cabeza, era un pop fly inofensivo, y para rellenar, pusieron al receptor Yandri o Yendri Pérez de Matanzas, a quien sí había visto antes jugar, pero no sabía que era tan errático. Un receptor pasbolero, quien tampoco ayudaba a los lanzadores a engañar a los árbitros con los lanzamientos. El colmo es el poco sentido que mostró para fildear los foul flies. Puede que haya estado nervioso, pero es que no hay justificación, el equipo que se lleve tiene que estar listo físico y mentalmente, nada de nerviosismo. A Ariel no se le podía dejar fuera de la alineación, lo pusieron en el jardín izquierdo. Él era receptor y lo he visto jugando la inicial. ¿Entonces por qué no lo situaron de designado en lugar de Despaigne? Si se evaluó el rendimiento de los jugadores regulares en esa primera fase, no había otra opción.
A los directores de equipo no les gusta oír críticas. Lo impensable es que Germán Mesa dijera después del fracaso que nadie contaba con el Cuba, una forma nada elegante y de poca monta de hacer entender que el equipo hizo más de lo que se esperaba. De ser así, podían bien haberse quedado en casa, como ya dije, y haber evitado el gasto, el que habría servido para comprar paracetamol para la población.
Cuba fue potencia del béisbol de siempre, ahora no lo es, como tampoco produce azúcar, ¡vaya coincidencia! Todo un logro, ¿No?
Volveremos a levantarnos en este deporte nacional, sin dudas, pero no con una federación guiada por un gobierno, donde la militancia política prima más que la capacidad deportiva del pelotero. Me pregunto, ¿Cuántos chavistas hay en el equipo venezolano? Los que haya, pero nunca ellos han discriminado a nadie por su manera de pensar, y estamos hablando de otra dictadura. Jamás se comieron ese queso, ni tampoco prohibieron el béisbol profesional.
Una nueva federación no gubernamental, autónoma, capaz de pedir disculpas públicamente a todos los peloteros calificados con los peores oprobios, eso se necesita en primer lugar, y luego convocarlos para que vistan el uniforme de las cuatro letras. Si se hace esto, habrá que contar con el Cuba, pero mientras esto no ocurra, seguiremos en las mismas.
Hace siete años, en otro artículo en este blog, escribí lo siguiente:
- Independencia de la FCB (federación de béisbol cubano), lo que conllevará un período de reorganización, ya que sus ejecutivos deberán ser electos por los dirigentes de las entidades patrocinadoras y un número de peloteros destacados ya retirados.
- En el proceso de reorganización, conducido por una junta provisional, se definirán los patrocinadores y sus intereses de crear equipos, los que lógicamente no deberán tener solo por sede al Estadio Latinoamericano. Es necesario que plazas como Pinar del Río, Matanzas, Santa Clara, Santiago de Cuba puedan tener un conjunto, lo que no significa que esos peloteros sean necesariamente de una misma provincia. Los Leopardos de Santa Clara en el pasado eran más de Liga Negro que de Santa Clara. Lo importante es crear equipos competitivos y no ripios que no sepan ganar.
Luego añadí: La calificación de entrenadores y peloteros es un proceso de responsabilidad de cada equipo que se forme. Los patrocinadores pueden organizar equipos de segundo nivel, lo que daría la posibilidad de un torneo paralelo, y de que figuras destacadas del nivel inferior puedan subir al superior y aquellos que no rinden sean bajados.
Fueron ideas, las que mantengo. Es cierto que, en un país sin economía, no es que se pueda estar pensando mucho en esto, ya que no es prioridad, pero si realmente los que en un futuro gobiernen, esperando que no sean ninguno de los actuales y de la familia de los oriundos de Birán, no quedará otra que hacer algo parecido a lo que planteo.
Esteban Romero
15 marzo 2026
