“No serás un extraño (1955)”, filme abarcador de problemas reales

Amar no es mirarse el uno al otro; es
mirar juntos en la misma dirección
Antoine de Saint-Exupéry

No hace falta muchos recursos para hacer un filme con argumentos, solo se requiere una buena historia convertida en guion, luego acertada dirección y actuación del reparto escogido.

Esta peli en blanco y negro, basada en la novela de Morton Thompson, dirigida por el certero Stanley Kramer, con el protagonismo de Olivia De Havilland, Robert Mitchum y Frank Sinatra, además de las actuaciones secundarias de otros experimentados como Broderick Crawford, Gloria Grahame, Charles Bickford y Lon Chaney Jr., es realmente una excelente obra del séptimo arte.

Su trama aborda un tema tan vital como la ética profesional de los médicos, su coraje, sus estudios casi permanentes para conocer de nuevos avances de la medicina, y su lucha por la vida de los pacientes. Antes no era que el médico fuera especialista de esto o aquello otro, cubría varias especialidades y daba un enfoque integral a la salud del paciente. Tampoco era el médico que se interesaba más por el dinero a percibir que atender la salud de aquellos que incluso carecían de medios para poder pagar. Esa ética en la sociedad moderna, sobre todo en los servicios privados no parece existir.

Otro aspecto visto fue el de la relación hijo-padre, cuando el hijo no conoce la razón de su progenitor para ser un borracho, y tampoco le interesa, finalmente tratándolo como una escoria. En el mundo, ese comportamiento es frecuente cuando se crea una distancia en la niñez entre ambos. La adicción al alcohol o a las drogas surge cuando la persona se siente desesperada y no encuentra ninguna otra salida.

Uno debe querer a sus parientes, incluido cónyuge, por sentimientos reales de cariño y atracción, y no por interés de otra índole o por querer usar a la persona. Es aquí, donde está el argumento central del filme y cuya moraleja no llega a ser completamente expuesta. Entiendo que la salida es un poco hollywoodense, con final “feliz” como de costumbre. No obstante, el mérito radica en presentar el problema y como se agudiza con el tiempo, al extremo que la persona usada llega a darse cuenta de la ausencia de sentimientos reales afectivos.

Es un largometraje de más de dos horas de duración, disponible en Amazon Prime Video, el que aconsejo ver y no perder ningún detalle de escena. Robert Mitchum se presentó impecable en esta peli, la De Havilland, la principal en créditos, lo hizo con la maestría acostumbrada, y Frank Sinatra no se quedó atrás.  

Esteban Hernández
19 marzo 2026

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