“La primera lección de economía es la escasez…
La primera lección de la política
es eliminar esa primera lección.”
Thomas Sowell (economista, historiador y
teórico social afro estadounidense)
Acaba uno de los miembros de la dinastía castrista de hacer saber con mucha sonrisa que los cubanos en el exterior pueden venir a invertir en pequeñas y medianas propiedades, pero que también se estudia la posibilidad de que puedan participar en empresas mayores.
Los maestros cubanos de los inventos coyunturales acaban de hacer un anuncio de algo esperado desde hace años, pero ¿por qué ahora precisamente cuando EE. UU. intervino en Venezuela y luego atacó a Irán?, ambas acciones de carácter ilegal según el derecho internacional. ¿Es que le temen al diablo?
Al inicio el sobrinito indicado habló de inversionistas cubanos radicados en EE. UU., luego rectificaron que podían ser de cualquier lugar en el extranjero. Obviamente no tienen que estar repatriados, pero ¿por qué no dijeron todos los cubanos incluido los residentes en la isla? Cualquier cubano va y quiere invertir a través de un pariente que vive en Cuba de forma permanente. En fin, se dicen las cosas sin completar la oración, el predicado queda inconcluso, pues la desesperación está presente, lo que lleva a la improvisación.
¿Por qué en 1967 se llevó a cabo la llamada ofensiva revolucionaria, la que confiscó todo negocio privado en Cuba y ahora se aparecen, casi 60 años después reculando como el cangrejo?
No hay plan, no hay hoja de ruta, es un verdadero desastre el régimen, no hay neuronas para enderezar la economía por el camino debido. Llevan lustros los vietnamitas aconsejándoles tomar otra ruta, pero los millonarios cubanos, los mismísimos Castros, se llenan de plata ajena proveniente de las misiones internacionalistas de médicos y profesionales, de las remesas de funcionarios cubanos en otros organismos, algo que es totalmente ilegal, y llevándose las ganancias del turismo para bancos en paraísos fiscales en el extranjero, mientras que hay un pueblo tratando de pasar el Niágara en bicicleta. sumido en la miseria.
Como el grifo comenzó a cerrarse desde Venezuela, se necesita de una labor de fontanería que permita que el agua vuelva a correr. Muy irresponsables han sido, dicho esto con decencia, ya que es para decir algo más fuerte.
EE. UU. no tiene ningún derecho a invadir Cuba, el asunto es cubano y debe ser discutido por los cubanos, pero sin la participación del régimen y de todos aquellos que están fuera abogando porque Cuba sea anexada. Llegado a este punto, ¿Quiénes tienen la culpa de esta situación? Solo los Castros y sus lameculos, los que con su desgobierno ponen la integridad territorial en peligro. No hablo de soberanía, el pueblo con una dictadura no es soberano. Así que la situación se torna sin opción de futuro para el pueblo cubano.
Lloro por mi pueblo, sin lo esencial para vivir, sin electricidad, agua, alimentos, medicinas, transporte, mientras que el presidentico, el poca cosa, habla de logros de la revolución. Son tan “valientes” en sus discursos, que la palabra bloqueo ya desapareció como por arte de magia y hablan de dialogar como si Marquito fuera su amiguito, hablan de buscar soluciones a esto y a aquello otro, como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera existido un pueblo que entregó buena parte de su vida a una causa, la que desde hace tres o más décadas se vio que era falsa, engañosa y autocrática. No hablen más de revolución, hablen de revoltura nacional, trajinarlo todo, sacarlo fuera de lugar para al final tratar de recular.
Si bien no creo en las “buenas” intenciones de la administración en la Casa Blanca, tampoco tengo porque creer en lo mismo del régimen cubano. Fíjense en un detalle, el vice y miembro de la dinastía castrista, el sobri, al anunciar lo de las inversiones, dejó caer que se iba a entregar tierra en usufructo, observen esta última palabra. El usufructuario no es el dueño legal del bien. Tiene el derecho de uso y disfrute (vivir en él o alquilarlo y cobrar la renta), pero la titularidad pertenece al nudo propietario. El usufructuario no puede vender, hipotecar ni alterar la estructura del bien sin consentimiento del propietario. ¿Quién es el propietario? La dinastía castrista. Igual pasa con el resto de los negocios, las empresas mixtas o joint venture son una forma de ahogar, en el momento menos esperado, al que pone el dinero. La dinastía no tiene amigos, solo te usa hasta que les sirva, luego rompe e inventa alguna triquimaña para decir que no estás haciendo lo correcto. En un Estado sin derecho no puede haber inversión.
Es hora de que los Castros y secuaces recojan y se vayan del poder, ya ellos de nada sirven, excepto para llevarse lo que no es suyo. Cuba necesita de diálogo entre cubanos que busquen soluciones económicas que permitan mitigar la actual miseria y elevar la prosperidad familiar a mediato plazo. Un gobierno de transición es la solución, el cual debe estar integrado fundamentalmente por profesionales destacados y no fanáticos de ningún bando, versados en economía, construcción, agricultura y sanidad.
Finalmente, si quieren tantos cambios, ¿por qué no empiezan por liberar todos los presos políticos injustamente en el país?
Hay mucha tela que cortar, pero no sé si la tijera podrá llegar, tampoco hasta donde quiera llegar la administración de la Casa Blanca, a la cual le interesa el pueblo cubano tanto como el que vive en el planeta Neptuno. Hacer negocios y que los mismos que están en el régimen se queden, no es nada esperanzador.
Antes de terminar, uno se hace otra pregunta ¿Qué hacen o pretenden hacer Rusia y China en esta nueva situación? Hasta ahora no se ha visto una respuesta a las acciones de EE. UU., ni en Venezuela.
Ricardo Labrada
18 marzo 2026
