Henry Kimbro, otro que brilló en el béisbol de las Ligas Negro y la Liga Cubana

En las Ligas Negro han jugado de los mejores
peloteros de la historia del béisbol.”
Mark Kurlansky (1948, escritor estadounidense)

Henry Kimbro

Otro pelotero de las Ligas Negro que salta a la vista, cuando uno revisa la base personal de datos de béisbol, es el jardinero Henry Kimbro, uno de esos tantos olvidados y reconocido como un pelotero de calidad en los circuitos en que jugó, cuyas incursiones en la Habana, en los campeonatos de la Liga Cubana, igualmente fueron de buen nivel, además de dejar records para guardar.

Henry Allen Kimbro, también conocido como Jimbo, nació el 10 de febrero de 1912 en la parte occidental de la ciudad de Nashville, Tennessee, en el seno de una familia pobre, cuyo cabeza de familia se dedicaba a cuidar un cementerio y a la vez poseía una huerta para producir hortalizas. Su madre realizaba labores de lavandería. Kimbro fue el quinto hijo en esa humilde familia.

Según relata Chris Rainey, Kimbro en su niñez cursó escuela con mucha dificultad. Primero terminó la primaria hasta sexto grado, pero la secundaria distaba de su casa entre 12-15 km. Imagínese caminar eso diariamente, lo que se traduce en más de 25 km diarios, lo cual no incentivó al adolescente a seguir estudios, por lo que comenzó a trabajar en una gasolinera, aprendió algo de mecánica y a conducir coches y autos pesados, lo cual le vino bien, pues muchas veces reparó el bus en que viajaban con su equipo. Este pelotero medía 173 cm y era fornido.

Su inicio en el béisbol fue en un equipo itinerante en el otoño de 1935. Kimbro era visto por todos como un pelotero rápido. Su reclutamiento corrió de la mano de Tom Wilson. En el siguiente año jugó para los Gigantes Elites, equipo que se movió a Columbus, Ohio y en 1937 a la capital de EE.UU. En ese mismo año formó parte del equipo itinerante de las estrellas de Satchel Paige, cuya dirección corría a cargo del experimentado Oscar Charleston. Los Gigantes Elite continuaron con sus mudadas y cayeron en Baltimore, Maryland, en 1938. En todos esos conjuntos, Kimbro era el defensor del jardín central y primer bate, tenía buen tacto para batear y su velocidad era indudable.

Su primer viaje a la Habana, en 1939, fue con los Grises de Homestead dirigido por Cum Posey, en el cual jugaban varias estrellas, hoy día miembros del Salón de Cooperstown. ¿Quiere alguien mejor equipo que este con Josh Gibson como receptor, Buck Leonard en 1B, Sammy Hughes 2B, Willie Wells SS, Sam Bankhead, Vic Harris, Henry Kimbro y Fat Jenkins en los jardines? Eran las llamadas Series Americanas y este conjunto propinó pollona de 6 al seleccionado nacional. Ninguno de los lanzadores cubanos, Martín Dihigo, René Monteagudo, Tomás de la Cruz, Luis Tiant Sr. pudieron dominar y vencer a los Grises. Hacía rato que algo igual no sucedía en estas series.

A Kimbro le gustó la Habana y puede ser que algo más. El caso fue que se quedó e integró el Almendares, dirigido por Adolfo Luque, donde compartiría faenas en los jardines con Alejandro Oms y Rogelio “Mantecao” Linares. Este equipo ganó el campeonato, al aventajar por 2 juegos al Cienfuegos, y 4 al Santa Clara y al Habana. Kimbro no defraudó al batear de 194-57, .294, con 5 dobles y 3 triples, además de llevarse el liderato de bases robadas (18).

A partir de 1941, jugó con los Yankees Negros de Nueva York. Su director entendió que Kimbro estaba listo para responsabilidades mayores y lo situó como tercero en la alineación. Craso error, su promedio se redujo a .242, no cabía dudas, Kimbro era hombre proa. Su carrera en las Ligas Negro era de un continuo movimiento entre Nueva York y Baltimore, pero más con este último. Seamheads.com reporta 12 temporadas de juego en la Liga Nacional Negro, además de haber jugado en seis juegos de Estrellas, cinco con la selección del Este y una con la del Sur. En realidad, jugó desde 1935 hasta 1948 en equipos itinerantes y en Ligas Negro. En las 12 temporadas registradas, bateó para .302 producto de 653 hits en 2162 veces al bate, incluido 108 dobles, 47 triples y 29 jonrones, 68 bases robadas y 283 empujadas.

Es indispensable aclarar que Seamheads.com da sus registros hasta 1948, pero Kimbro continuó jugando con los Gigantes Elite hasta inicios de los 50.

Sin embargo, su vida tuvo mucho que ver con la pelota cubana, adonde fue nuevamente a jugar en la temporada de 1946-47 con el Habana de Miguel Ángel González, donde además de jugar, conoció a una joven, maestra de escuela, de nombre Erbia de la Cándida Del Rosario Mendoza, de la cual Kimbro se enamoró. Es importante aclarar que Kimbro había tenido dos parejas con anterioridad, con la primera tuvo un hijo y con la segunda una hija, pero todo parece indicar que nunca se llegó a casar. Según cuenta Rainey, el asunto aquí se le complicó, ya que las salidas con la novia, con mano pedida oficialmente, era con chaperonas, caso contrario, a romper sillones en casa de la novia. Al final se casaron, pero no fue de inmediato, mientras duró el noviazgo, Kimbro iba a la Habana a jugar o a visitar sencillamente la ciudad.

En la temporada de 1946-47, el bateo de Kimbro dejó mucho que desear, solo .238 y robó 12 bases, aventajado por Héctor Rodríguez del Almendares, con 15. De hecho, la ofensiva en general de esta versión del Habana fue escasa. Almendares se coronó campeón con 2 juegos de ventaja sobre el Habana.

En la siguiente temporada, todo cambió, con un calendario aumentado a 72 juegos, el Habana triunfó por estrecho de margen de un juego sobre el Almendares. Kimbro tuvo mucho que ver con la victoria de su equipo, al conectar 104 hits, record para la Liga Cubana, y promediar ofensivamente .346, líder en ambos departamentos. En esos conjuntos, Kimbro compartía faenas en los jardines con Pedro Formental y Francisco Quicutis principalmente.

La temporada de 1948-49 devolvió al Almendares al sitial de honor, equipo que le sacó 8 juegos de ventaja al Habana. Kimbro bateó para promedio de .278, pero no fue realmente la estrella de la temporada anterior. No obstante, trabajó un total de 72 bases por bolas, demostrando su paciencia en el home, o sea promedió una base por desafío. Nunca se le vio hacerle swing al primer lanzamiento.

Cuando Jackie Robinson rompió la barrera racial, ya Kimbro estaba viejo y no llamó la atención de ningún cazatalento. Que sepa este autor, Kimbro jamás ha estado en papeleta para su exaltación al Salón de la Fama de Cooperstown y sus numeritos son bastante buenos.

Su matrimonio con la cubana tuvo lugar el 5 de setiembre de 1952 en Nashville, del cual nacieron dos niñas y un varón, los que con frecuencia viajaban a Cuba durante la década de los 50.

Kimbro era usualmente invitado a actividades organizadas por la MLB y con participación de peloteros de las desaparecidas LigasNegro. Su salud se deterioró debido a problemas cardiacos y falleció el 11 de julio de 1999 en su natal Nashville, donde descansan sus restos.

Fuentes

Anon. Henry Kimbro. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=kimbr01hen

Figueredo Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. Jefferson, North Carolina: McFarland & Company, Inc. 544 p.

Rainey Craig. Henry Kimbro. SABR. https://sabr.org/node/40835.

Riley J.A. 1994. Biographical Encyclopaedia of the Negro Leagues Baseball. Carroll & Graf Publishers, Nueva York, p. 478.

 

Escrito por Esteban Romero, 9 abril de 2020

 

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