La carrera y la desgracia de Pedro José Rodríguez Jiménez, superestelar pelotero en Series Nacionales

Recoge que esto se acabó.”
Palabras de Cheito al cargabate Misifú en su
turno al bate en las postrimerías del juego final
Las Villas- Pinar del Río, Selectiva (1978), seguro
estaba de conectar el jonrón decisivo como así fue.

Lamentable que un pelotero con años aún por vivir como Pedro José Rodríguez, más conocido como Cheito (tenía solo 65 años), haya fallecido el pasado 13 de febrero de 2021. Se supone que atención médica no le haya faltado para poder aminorar los problemas renales que padecía, es lo menos que se podía hacer por un hombre que puso el nombre de Cuba muy en alto y que un buen día lo suspendieran por una ley que, años después se demostrara innecesaria e injusta.

Cheito bateador derecho y con una estatura de 178 cm, se dio a conocer nacionalmente cuando integró el equipo Cuba al campeonato mundial juvenil de México (1973). En ese conjunto Cheito era el eje de un trío de bateadores de poder, donde además estaban Ricardo Bent Williams y Heriberto Corbea. En el ámbito juvenil a Cheito se le comparó con el slugger venezolano Antonio Rafael Armas, más conocido en las Grandes Ligas como Tony Armas, el que jugó 14 temporadas en el circuito grande, donde disparó 251 cuadrangulares. Se afirmaba que Cheito estaba a la par de Tony Armas, pero el cienfueguero no jugó en las Mayores. En realidad, la mayoría de los peloteros cubanos de su época pensaban más en jugar para sus provincias y luego integrar la selección Cuba. Cheito era uno de ellos, pero si le hubiera dado por llegar al mundo profesional, no hay porque tener duda que habría triunfado.  

El gran pelotero nació el 26 de noviembre de 1955 en Cienfuegos, jugó pelota desde temprana edad, se destacó en los juveniles y ayudó a su selección nacional a coronarse campeona en el evento de México ya referido. Su debut en Series Nacionales fue en la temporada de 1973-74 con los Azucareros dirigidos por Pedro Pérez Delgado. Cheito venía como antesalista, pero los Azucareros tenían al espirituano Osvaldo Oliva en esa posición y en pleno apogeo, por lo que se le buscó un hueco en los jardines. Los caibarienenses Enrique Oduardo y Silvio Montejo defendían el jardín izquierdo y el central, respectivamente, por lo que Cheito ocupó el jardín derecho. Su ofensiva de largometraje fue evidente y desde entonces conformó con Antonio Muñoz uno de los one-two más peligrosos del béisbol de Series Nacionales. Su juego destacado le valió el premio de Novato del Año de la XIII Serie Nacional. En la temporada de 1974-75 volvió a mostrar fuerza en su bateo, cuya labor le permitió ser escogido para la pre-selección nacional a los Juegos Panamericanos en México (1975).

Me comentaban algunos colegas de trabajo, asistentes a algunos entrenamientos de la pre-selección nacional a México que, el jardinero Armando Capiró le decía continuamente a Cheito que jugara la tercera, que esa era su posición. Los colegas se reían, Cheito podría también jugar los jardines y seguramente abriría como regular. La realidad fue que sea Cheito como Antonio Muñoz abrieron como regulares en el primer juego de esos Panamericanos, donde no les fue nada bien y terminaron alternando en sus posiciones (Muñoz en el jardín derecho) con otros peloteros. Cheito conectó 3 imparables en 5 veces al bate en esa justa, su compañero Osvaldo Oliva se apropió de la antesala desde el segundo partido.

En las siguientes series nacionales continuó demostrando su extraordinario poder al bate. Sus conexiones eran largas y con velocidades, a entender del que suscribe, por encima de los 105 MPH, aunque entonces no existían esas mediciones. No obstante, Cheito se vio superado en jonrones y carreras impulsadas por Antonio Muñoz en la I Selectiva (1975) y en la XV Serie Nacional (1975-76). En la II Selectiva Muñoz lo aventajó en jonrones (12), pero no en impulsadas (43). Ya en la XVI Serie la historia cambió, Cheito se llevó los lideratos, con 9 jonrones y 45 impulsadas, y se reafirmó en la III Selectiva cuando disparó 16 jonrones e impulsó 56 carreras. Cheito se convertía en el jonronero número uno a nivel nacional por encima de otros destacados como Armando Capiró, Antonio Muñoz y Agustín Marquetti entre otros.

En la XVII (1976-77) Serie fue líder en jonrones (13), pero dejó guardada una sorpresa para todos los aficionados en la IV Serie Selectiva (1978) cuando conectó 28 cuadrangulares e impulsaba 75 carreras. Uno de esos jonrones fue el que le dio al veloz pinareño Rogelio García en el juego por el desempate, escenificado en el Estadio Latinoamericano, para darle el triunfo al equipo Las Villas en esa justa.

A nivel internacional siempre tuvo un buen desempeño, pero lo máximo logrado sucedió en los Juegos Centroamericanos en Medellín (1978) cuando disparó 15 jonrones e impulsó 37 carreras impulsadas en 10 juegos. Cheito conectó 3 jonrones en juego contra la selección de Colombia y en el siguiente juego repitió la gracia contra el conjunto boricua.  

La Copa Intercontinental de 1979 se efectuó en Cuba en el mes de octubre. El conjunto cubano venía con un one-two muy consolidado a base del jardinero Luis Giraldo Casanova como tercero en la alineación y Cheito como cuarto. La ofensiva del cienfueguero se hizo sentir, disparó 3 jonrones frente al equipo de Panamá, luego se volvió el villano perfecto de los estadounidenses en los dos juegos que escenificaron. Fueron partidos muy reñidos, Vinent abrió el primero, pero se topó con Joe Carter, suelto al bate, por lo que el pinareño Jesús Guerra salió como relevista y dominó la ofensiva norteña. En el siguiente jugado el sábado 20 de octubre, Guerra abrió, pero no le fue bien tampoco, Vinent vino al rescate, juego en el que se le vio lanzar por debajo del brazo a Carter. Antes no le había visto lanzar así. Lo importante fue que dominó, pero en el orden ofensivo estuvo Cheito a la cabeza en ambos juegos con jonrones. El que le conectó al lanzador norteño en el segundo juego fue como un balde de agua fría, el mismo serpentinero estadounidense se llevó las manos a la cabeza de asombro. Cheito era un tremendo toletero y capaz de dar el batazo a la hora buena. Una de sus habilidades al bate era su capacidad de conectar los lanzamientos en la zona baja y golfearlos con fuerza.

El juego de Cheito se vio interrumpido por una lesión en la temporada de 1979-80, que lo alejó por un año de los terrenos. Por iguales razones tampoco integró la selección nacional a la V Copa Intercontinental (Edmonton, 1981). En esa lid Cuba quedó segunda, derrota que tuvo mucho que ver con la decisión de llevar a Pedro Jova para defender la antesala y tener en el banco a un hombre de la reserva de la selección las Villas como Francisco Javier Carbonell. Serbio Borges dejó a Ramón Otamendi en casa y luego escogió a Agustín Arias, quien finalmente no viajó a Canadá.

Cheito volvió a integrar el equipo nacional a los XIV Juegos Centroamericanos en la Habana (1982), donde fue co-líder en jonrones (2) e impulsas (6). Igualmente fue parte de la selección a la VI Copa Intercontinental, Amberes, Bélgica (1983), donde regresó lesionado, lo que le impidió jugar en los Juegos Panamericanos en Caracas (1983). Al año siguiente jugó con la selección en la XXVIII Serie Mundial efectuada en Cuba, donde co-lideró el departamento de jonrones (6) con su compañero Luis Giraldo Casanova. No sabía Cheito que nunca más integraría la selección nacional.

El equipo nacional se preparaba para la VII Copa Intercontinental, Edmonton, Canadá (1985), Cheito estaba entre los pre-seleccionados cuando en la mañana del 15 de julio el Granma daba la noticia de su suspensión conjuntamente con el receptor Alberto Martínez. Los detalles fueron los de siempre, indisciplina, nada se dijo que era por tenencia de unos dólares (ver declaración adjunta). Se los detectaron mediante registro de las pertenencias completas de todos los peloteros seleccionados, como así hizo saber en entrevista reciente Víctor Mesa.

La comisión de béisbol de Villa Clara se movió cuando vio que el equipo de la provincia en la XXV Serie Nacional (1985-86) se arriesgaba a perder su título en la zona oriental, por lo que en las postrimerías se levantó la sanción a Alberto Martínez. Lamentablemente en Cienfuegos parece que les daba igual. Cheito estuvo cuatro temporadas suspendido, como él mismo declaró en una entrevista, esa sanción no le interesó ni al comisionado provincial ni al director del INDER de Cienfuegos.. No faltaron aquellos que lo criticaban, decían que estaba vendiendo carne de cerdo en Cienfuegos, si fuera cierto, no se sabe aquí donde está el pecado, de algo tiene que vivir el hombre. La Comisión Nacional tampoco movió un dedo.

A su regreso en la XXIX Serie Nacional (1989-90) ya Cheito no era el mismo, a ratos mostraba su extraordinario poder, pero esa sanción injusta y prolongada acabó con la carrera de uno de los más brillantes, por no decir el mejor, slugger de la pelota de Series Nacionales. Jugó hasta 1992-93 y entonces colgó bate y guante.

En resumen, en 15 Series Nacionales y 10 Selectivas conectó 1196 hits en 4171 veces al bate (.287), incluido 188 dobles, 16 triples y 286 jonrones, con 969 impulsadas, OBP de .391 y slugging de .545.  De no haber sido sancionado, Cheito podría haber llegado a los 500 jonrones. Sus lideratos en esas series fueron:

  • Líder en impulsadas (43) en la II Serie Selectiva (1976)
  • Líder en jonrones (9) e impulsadas (45) en la XVI Serie Nacional (1976-77)
  • Líder en jonrones (16) e impulsadas (56) en la III Serie Selectiva (1977) 
  • Líder en jonrones (13) en la XVII Serie Nacional (1977-78)
  • Líder en jonrones (28) e impulsadas (75) en la IV Serie Selectiva (1978)
  • Líder en carreras anotadas (42), jonrones (19), impulsadas (53), pelotazos recibidos (10), slugging (.743) y OPS (1.252) en la XVIII Serie Nacional (1978-79)
  • Líder en jonrones (18), impulsadas (55) y jugador más valioso en la XIX Serie Nacional (1979-80)
  • Co-líder en bases por bolas recibidas (51) (empatado con Pedro Medina) en la XXIII Serie Nacional (1983-84), y líder (29) en la XI Serie Selectiva
  • Líder en dobles (12) e impulsadas /38) en la X Serie Selectiva (1984) 

Integró la selección nacional a los siguientes eventos de mayores:

  • Juegos Centroamericanos- Medellín, Colombia (1978), Habana, Cuba (1982)
  • Juegos Panamericanos – México (1975), San Juan, Puerto Rico (1979)
  • Series Mundiales Amateur – Colombia (1976), Italia (1978), Japón (1980) y Habana (1984)
  • Copas Intercontinentales – Habana (1979), Bélgica (1983)

Estadísticas de su ofensiva en algunos de esos eventos:

  • Juegos Centroamericanos y del Caribe (1978)- promedio ofensivo .556, con record de 15 jonrones y 37 empujadas en 10 desafíos. 
  • Serie Mundial Amateur (1978)- 12 impulsadas en 10 desafíos
  • Juegos Panamericanos (1979)- promedio de .500, 7 jonrones y 17 impulsadas.
  • Copa Intercontinental (1979)- por su bateo se llevó el MVP del torneo
  • Serie Mundial Amateur (1980)- promedio .263
  • Copa Intercontinental Bélgica (1983)- promedio de .387
  • Serie Mundial Amateur (1984)- promedio de .229, con 6 jonrones, 12 anotadas y 11 empujadas en 13 juegos.

Cheito dirigió sin mucho éxito el equipo de su provincia en las temporadas del 2000 al 2002. Logró 61 victorias con 119 derrotas (.339). Luego Víctor Mesa lo llevó a servir de auxiliar en la tercera del equipo Matanzas, del cual se retiró nada feliz, sobre todo por un incidente con el corrido de bases de Ariel Sánchez. También fue auxiliar del equipo Cuba en el Clásico Mundial de 2013.

Quiso la vida que 27 años después del debut de Cheito en Series Nacionales, su hijo, Pedro José Rodríguez Román debutara en la XL Serie Nacional (2000-01) y se llevara el premio de novato del año al igual que su padre. El Cheito Jr. había integrado los equipos Cuba a los campeonatos juveniles en Taipei (1999) y Canadá (2000). De siempre mostró fuerza al bate, prueba de ello fue que co-lideró el departamento de cuadrangulares (17) con Reinier Yero en la en la XLIII Serie Nacional (2003-04).

Falleció el gran slugger cienfueguero, pero ni una palabra de autocrítica sobre lo acontecido con su carrera. La autocrítica habría servido para hacer justicia con un hombre que brilló en Cuba como en la arena internacional y que pudo haber optado por otros rumbos de victoria, a lo cual jamás decidió. De todas formas, el gran atleta puede descansar seguro que millones de aficionados cubanos lo recordarán como un grande del deporte nacional cubano.

Escrito por Esteban Romero, 23 febrero de 2021, con información consultada en la base de datos del autor.

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