“El caso Fritz Bauer (2015)”, cómo se fraguó la captura de un criminal de guerra

La verdad nunca daña la causa que es justa.”
Mahatma Gandhi

Hace poco se comentó en este blog la película “El caso Murer: el carnicero de Vilnius (2018)” y pocos días después he tenido la oportunidad de ver otra cinta interesante y que gira sobre el mismo tema, los evasores nazis alemanes después de terminada la II Guerra Mundial.

Basada en hechos reales se nos presenta la biografía del fiscal alemán Fritz Bauer, quien mucho tuvo que ver con la captura de Adolf Eichman en Argentina. De siempre he entendido que fue el servicio de la Mossad israelí la encargada de la captura de ese ogro nazi, pero muchos desconocemos cómo se llegó a saber del paradero del mismo en Argentina. Esta película dirigida por Lars Kraume, con guion del mismo director en colaboración con Olivier Guez y Brian Cordray, nos lleva al mundo inmediato posterior a la guerra en la Alemania Federal, donde al igual que en Austria, se trataba de echarle tierra al asunto de los nazis evasores o no reconocer los crímenes de muchos de ellos. Colaborar con algún otro país en ese campo era sencillamente traición a la patria en la Alemania Federal en la post guerra.

Fritz Bauer era un fiscal de padres judíos, a quien le dolía verdaderamente todo este asunto y deseaba juzgar a todos esos criminales que hubieran podido cambiar de nombre, antecedentes y hasta hacerse parecer antinazis. No obstante, tenía ante sí el impedimento del mismo gobierno alemán. La película sin ambages pone en evidencia al mismo Canciller Konrad Adenauer y el poco o ningún esfuerzo de las autoridades para castigar a los culpables de miles de crímenes. Todos sabían del paradero de varios altos cargos nazis, pero preferían callar, ya que lo contrario era como demeritar al país y su historia. Klaus Barbie es un ejemplo de cómo se le tapó durante décadas y pudo escapar de la justicia francesa. Del otro lado de Alemania Federal estaba la llamada Alemania Democrática, la que jugaba, según sus intereses, con este asunto. Bauer era consciente de que la Stasi o servicio secreto de la Alemania Oriental no era de fiar.

La obsesión de Bauer se convirtió Eichman, era un asunto cotidiano, indagar y seguirle las huellas al asesino. Llegó a tener grabaciones de lo que decía ese individuo terminada la guerra, su desprecio absoluto a los judíos, ni una pizca de arrepentimiento de todo lo realizado, nefasto en su totalidad.

A Bauer la película lo presenta tal y cual, con sus virtudes y defectos, con sus ideas claras y carentes de ambigüedades. Burghart Klaussner actúa magistralmente en el papel de Bauer, no menos meritorio fue la actuación de Ronald Zehrfeld como su abogado ayudante en estas investigaciones.

La película lo hace a uno meditar bastante sobre el falso patriotismo, esos que creen defender la patria tapando los desmanes ocurridos en su país, los que piensan que lo sucedido es historia y nada que ver con ellos. El patriota sobrepasa los límites de su propio país, el patriota es aquel que se preocupa por la justicia en todo caso y tiempo. No reconocer esos hechos es como ser partidarios de ellos.

Las secuencias de la película están muy bien hilvanadas y mantiene al espectador todo el tiempo pendiente de lo que ocurrirá en el curso de la película.

Escrito por Esteban Hernández, 14 junio de 2021

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