Béisbol: ¿conservar las anteriores normas de alineación?

Para triunfar en el béisbol como en la
vida, uno tiene que hacer ajustes.”
Ken Griffey Jr.

Este tema es recurrente en este blog, sucede que por más que traten de convencer con las nuevas formas de alineaciones, uno se inclina por las tradicionales. El béisbol está hecho para batear, correr a la ofensiva y fildear y tirar con fuerza a la defensiva. Lo segundo no ha variado, pero lo primero sí ha tenido variaciones en lo que respecta a la alineación, por lo que se convierte en un chicle en manos del director del equipo.

Da gusto ver al jardinero Chandler Simpson en la caja de bateo, del que siempre se puede esperar algo de su bate. Es el primero en la alineación del Tampa, sabe dirigir la bola, tocar por cualquier lado, correr, llegar a la base y luego robar. Un primer bate especial. Sin embargo, los Simpson no abundan en la pelota moderna, ahora uno ve a alguien corpulento, con tremendo poder y con escasa velocidad de primer bate. Ese slugger podrá batear un jonrón iniciado el juego, pero con una carrera casi nunca se gana, peor aún si el slugger es goloso y ponchón, el que cede más outs que los jonrones que batea.

Se puede aceptar un hombre de poder como segundo, parece más lógico. Al menos puede batear con alguien en base y ser más productivo. Los Yankees se han convencido de que Aaron Judge es mejor como segundo o tercero en la alineación y no como primero. Un primer bate rápido, de tacto y de poder es lo más deseable. Para sacar de paso a un equipo rival desde el primer inning es menester realizar lo que no se espera. Está el ejemplo de Mookie Betts fue por años un excelente primer bate, el cual aunaba todas esas características, pero desde que llegó a los Dodgers, su mánager no se ha cansado de experimentar con él, lo mismo defensiva que ofensivamente. En la temporada pasada, su peor campaña ofensiva, era el hombre proa de los Dodgers, se lesionó, volvió y lo situaron de segundo. Ahora para el 2026, lo situaron de tercero, ¿por qué? No les bastó haberlo sacado del jardín derecho hace dos temporadas, ponerlo primero a jugar segunda y luego, desde el 2025, le entregaron el campo corto, todo lo cual requiere superación mental y física. Esos cambios sin tomar en cuenta que el pelotero envejece y no es el novato que debutó eficazmente con los Medias Rojas.

Un mánager debe tener claro donde situar a cada uno de sus peloteros en la alineación. Kevin Cash, el timonel del Tampa, es a entender del que suscribe, el hombre que mejor maneja su alineación y la ajusta al nivel de ofensiva de cada uno de sus peloteros, pero como Cash no hay tantos. Cash podría haber ganado hasta siete series mundiales de haber dirigido equipos potentes como Dodgers o Yankees, pero él lo hace con un conjunto de bajo presupuesto, el que se pasa todo el tiempo en el canje de este pelotero por aquel, todo eso por consideraciones financieras. Cash no parece quejarse y muestra sabiduría en el manejo de lo que le entregan. El mismo Simpson abrió la temporada como quinto o sexto, pero con su ofensiva inteligente, Cash lo llevó al primer turno, mientras que Yandy Díaz, otro que batea consistentemente, lo pasó como cuarto al bate.

Maravillan los tres primeros peloteros en el orden al bate de los Cascabeles de Arizona, dos de ellos ambidextros y uno bateador zurdo, hablo de Geraldo Perdomo, Ketel Marte y Corbin Carroll, todos ellos bateadores con tacto y fuerza, pero que cuando llevan la pelota a las profundidades garantizan el triple. En la presente temporada Perdomo tiene 3 triples y Carroll cuatro, son hombres que corren para llegar a lo que puede parecer imposible. Batean y miran la distancia del batazo para poner su velocidad en quinta y con buen esfuerzo llegar a tercera. Eso es jugar pelota. El Arizona no goza de un pitcheo a la altura de otros conjuntos, por lo que, si lo tuviera con esa combinación de una alineación, la que también incluye hombres de poder, tendrían un resultado muy superior al actual. Ah, pero no faltan esos peloteros que llegan a segunda base caminando, algo que afea al juego y al mismo jugador. Entiendo que lo hacen por temor a lesionarse, miren a Luis Robert Jr., hombre rápido, el que en siete temporadas tiene tan solo dos triples.  

El problema de las alineaciones es algo importante, sobre todo en esos equipos con hombres experimentados y con historial de bateo. Molesta ver a un pelotero en slump en un mismo turno al bate. De bajarse en la alineación podría, con menos presión, recobrar su forma, pero son varios los directores que entienden eso como innecesario. Igual consideración tiene la bancoterapia, de sentarlo nada, a jugar y que se ajuste como pueda. También ocurre lo inverso, un pelotero bateando mucho en un turno de menor responsabilidad, lo suben y es como si se esfumara la ofensiva al no poder soportar el aumento de presión y responsabilidad.

En el asunto de las alineaciones hay para discrepar. Ya es normal ver hasta tres o cuatro bateadores zurdos en orden. Le traen un relevista del brazo equivocado con control y bola pesada, y a dormir la ofensiva. Históricamente no ha sido muy funcional poner un zurdo tras otro. Eso se justifica cuando es un ambidextro antes o después de un zurdo, pero algún que otro equipo, incluso potente, presenta tales alineaciones.  

Los directores que confían en ganar a base de jonrones no tienen derecho a la victoria. Eso son los push-button, confiados en su maquinaria al campo, la que sufre en cuanto un lanzador los domina, para al final terminar frustrados con la derrota. Cuando el conjunto cae en racha adversa, hay que ver la cara de esos directores, patético, no saben qué hacer, no hallan medicina para su desgracia. El buen equipo es ese de velocidad al campo, los que ponen la pelota en juego, se poncha poco, roban bases, tocan bolas por sorpresa y vuelven loco al mismísimo Cy Young. No siempre ganan los conjuntos con muchos jonroneros en nómina. Miren los Yankees hasta el 2025.

Esta temporada de 2026 puede dar algunas sorpresas de equipos con presupuestos elevados y que se queden cortos, al menos, en la post temporada. Un mánager debe sentirse feliz cuando él generando poco, logra que sus jugadores logren las victorias. Pasa y con frecuencia, no voy a dar nombres de esos directores agraciados, cuyos méritos corresponden más a los hombres que están al campo haciendo lo correcto, pero no porque él mande a hacer jugadas sorpresivas que saquen de paso al rival. Directores con inercia se ven con frecuencia en el mejor béisbol del mundo. Lo peor de todo es que por lo regular le dan baja en un equipo y viene otro atrás a contratarlo, pues el nombre vale, no su récord de ganados y perdidos.

Derecho a ganar tienen esos conjuntos que juegan la pelota con inteligencia y destreza en el terreno y, a su vez, se divierten en el curso del juego. Mucha responsabilidad tiene el cuerpo de dirección de un equipo en que eso suceda. Hay que crear el mejor ambiente y la confianza en la victoria, aun en racha adversa de derrotas.  

Esteban Romero
4 mayo 2026

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