El número de hambrientos algo reducido a nivel mundial

Cuando los ricos hacen la guerra,
son los pobres quienes mueren.”
Jean-Paul Sartre

Según el último informe de las Naciones Unidas (ONU), el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI 2025), el hambre a nivel mundial disminuyó ligeramente hasta aproximadamente 673 millones de personas, o el 8,2 % de la población, en 2024. Esto supone un descenso respecto al 8,5 % de 2023. Sin embargo, el progreso sigue siendo desigual, ya que el hambre continúa aumentando en África y Asia occidental debido a los conflictos y la elevada inflación de los alimentos.

El descenso se debió principalmente a mejoras significativas en el sur de Asia y América Latina, donde la prevalencia de la desnutrición se redujo al 6,7 % y al 5,1 %, respectivamente. En África, el hambre afecta ahora a más del 20 % de su población, lo que equivale a más de 307 millones de personas. De manera similar, en Asia occidental la tasa de hambre ha aumentado al 12,7 %, lo que evidencia una creciente brecha entre las regiones que se recuperan de las recientes crisis mundiales y aquellas sumidas en prolongadas crisis humanitarias.

Estas disparidades regionales se ven agravadas por el impacto persistente de la inflación mundial de los precios de los alimentos, que ha superado sistemáticamente la inflación general desde 2020. Los países de bajos ingresos fueron los más afectados, con una inflación alimentaria que alcanzó un máximo del 30 % a mediados de 2023. Si bien el número de personas sin acceso a una alimentación saludable se redujo a 2600 millones a nivel mundial, esta cifra aumentó en las naciones más pobres del mundo. Las agencias de la ONU advierten que, sin inversiones específicas en la transformación agrícola y la estabilidad rural, 512 millones de personas podrían seguir padeciendo desnutrición crónica para 2030.

Hasta aquí la información proporcionada por la FAO, la que considero acertada y seguramente podría dar más detalles si excavara algo más en sus extensos informes al respecto.

La inflación actual debe ser más alta que la reportada en el informe, ya que ya han transcurrido dos meses de una guerra ilegal y sin límites de EE. UU. e Israel contra Irán. Los precios del petróleo han subido enormemente, por lo que se afecta la transportación y hasta la mecanización de los cultivos principales, con los que suben los precios de los alimentos y otras necesidades. Muchas producciones, entre ellas las de fertilizantes, se ven seriamente ya afectadas.

Nos afecta en más $$$ llenar el tanque del coche o carro con esta situación, pero el número de hambrientos crecerá y las cifras de mejoras registradas se irán para la mismísima casa del ajo. Pensemos en los pobres, en los que tienen poco o nada. Lo lamento por todos aquellos que necesitan de su coche diariamente para ir a trabajar, pero la pena será mayor para los ya hambrientos.

Es una vergüenza que hasta ahora los agresores en esta guerra se hayan gastado 25 mil millones de dólares y los que quedan por gastar, con lo cual se habrían podido hacer muchas cosas beneficiosas para causas justas y en sus propias economías. Hay impuestos y dinero para hacer la guerra, no hay nada a favor de la paz.

El horizonte es oscuro, la resiliencia iraní es la respuesta a la tozudez de los agresores, por ende, guerra prolongada, con lo cual la inflación seguirá aumentando y con ello el precio del petróleo y los productos de primera necesidad. Esta vez los bolsillos de los mismos ciudadanos de los países desarrollados, incluido el de los agresores, se lo sentirán. Por eso es menester que, la Unión Europea y otros países no involucrados en esta aventura bélica descerebrada, tomen medidas desde ahora como preparación para lo peor y con riegos de prolongación impredecible.

Realmente no tengo idea que hará una agencia como el Programa Mundial de la Alimentación, la que no tendrá recursos para aportar alimentos a los países pobres igualmente afectados por esta guerra. Si los donantes no aportan, el programa no es mucho lo que pueda hacer lamentablemente.

No se trata de consignas, pero en estos momentos toda la humanidad debe alzarse y exigir por la paz, lo que es igual a exigir por un plato de comida diario para cada de uno de los millones de habitantes de este planeta.

Ricardo Labrada
1 mayo 2026

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