“Besa la mano que no puedes cortar.”
Viejo proverbio persa
No será este artículo una descripción de recorrido turístico en Irán, ya que cuando visité a este país lo hice en funciones de la FAO para conducir un taller nacional con participación regional en materia de manejo de malezas en la agricultura. Me limitaré a dar mis impresiones, todas con el debido respeto a los ciudadanos de ese país y al final mi parecer de la guerra que este sufre.
Irán era un país pacífico en el momento que lo visité, Eso fue hace ya más de dos décadas y medio. Inicialmente no estaba previsto que asistiera a ese taller, pero la oficinal regional con sede en El Cairo insistió en que debía participar y compartir algo de mis experiencias técnicas. Había que sacar visa, algo nada fácil. La solicité y al siguiente día vino un funcionario de la representación de ese país en la FAO, Roma, para preguntarme a qué iba y si ciertamente era cubano. Me extrañó todo, pero con responder tenía. Él me aseguró que podían recoger la visa en la tarde de ese día, lo cual fue tal y como prometió.
Para viajar a Irán había que ir con escala en Estambul, ciudad que entonces no tenía aún el actual y enorme aeropuerto. Aburrido estar sentado en una pequeña sala y esperando horas para tomar el vuelo. Cuando aquello no había internet donde quiera, así que era menester leer algo de lo que trataría en el taller.
Al llegar a Teherán me lució todo muy normal, no recuerdo me hayan registrado mi maletín, aunque si verificaron cuidadosamente mi Laissez-Passer (pasaporte UN). El tiempo era cálido y soleado, mes de junio. Me estaban esperando y me llevaron a una casa de visita, nada de hotel. Allí coincidiría con el resto de los participantes extranjeros, a los que conocía de otras misiones. En esa enorme casa estaba todo garantizado, desayuno, almuerzo, comida y un cuarto, en mi caso, individual. De esos participantes, solo yo estaba obligado a pagar al final por el servicio. El resto de los participantes venía cubierto con fondos de la oficina regional.
El ambiente era tranquilo como ya mencioné, había un profesional que se encargó de llevarnos a varios sitios en la ciudad antes de iniciarse el taller. Mi mayor interés era ver el Palacio Njavaran, residencia del último Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi, lugar que es actualmente museo. El sha vivía con todo lujo en ese lugar. También visitamos el Gran Bazar de Teherán, ubicado céntricamente en la ciudad. Me llamó la atención la diversidad de alfombras en venta, así como telas, pero más aún lo fueron las copas con cristalería tallada y grabada. Los precios de estas últimas no eran altos y decidí comprar algunas que están en vitrina en nuestra casa. No recuerdo haber visto más en esa ocasión. Nos llevaron a almorzar y nos invitaron a tomar cerveza, pero no se engañen, eran sin alcohol.
Irán es un país muy religioso, practican el islam chiita o chiismo. La mayoría de los países árabes en la región, excepto buena parte de Iraq, son islámicos sunnitas. Irán es islámico con escritura árabe, pero no es país árabe, algo que muchas personas suelen confundir. En el taller, muy parecido a otros países islámicos, inician las actividades leyendo versos religiosos. Ni idea de lo que decían, tampoco si era parte del Corán. No pregunté, oí todo calladamente como si estuviera en la Luna. El taller se desarrolló posteriormente en inglés.
Las conversaciones con los hombres transcurrían con fluidez, pero con las damas era otra cosa. Dos estudiantes de agronomía quisieron hablar conmigo en el receso. Vino una persona y me preguntó por mi disponibilidad. Me llevó a un pasillo, allí aguardaban dos jóvenes, las que se mantuvieron a una distancia de 2-3 metros de mi persona, de por medio estaba el profesor (¿?) que me vino a buscar. Nada de apretar manos, todo en la distancia. Me preguntaron cuestiones técnicas y les respondí. Todo fue muy breve, se acabó el diálogo, chao, chao. En el curso del taller ellas si podían levantarse y preguntar libremente.
Me habían advertido antes de ir a Irán que no llevara libros que no fueran de carácter técnico y tampoco nada religioso. Cumplí con las orientaciones, pero en los ratos de ocio, todo se volvió aburrido. La televisión no tenía canal extranjero y buena parte del tiempo se mantenía con música religiosa. Un consultor cubano que había estado antes y muchos más días que yo, me lo había dicho: “cuando lleves 3-4 días, te comenzará una desesperación enorme, no sabes nada del mundo, y la música igual y permanente te atormentará el cerebro”. No se equivocaba, por lo que había que buscar conversar.
La persona que nos atendía amablemente nos llevaba a lugares públicos por la tarde, pero hubo un momento que siempre recordaré. Estábamos en un parque, había una pareja, al poco rato se apareció una persona no uniformada, presentó sus credenciales, y pidió la identificación de la mujer y el hombre. El resultado final, fueron detenidos ¿Por qué? Ninguna pareja no casada puede andar libremente. De no estar casados pueden ser arrestados, enjuiciados y condenados. Toda esta explicación me la dio el profe que nos acompañaba, el que observó como mirábamos aquel hecho. ¿Y cómo novian? Visitas permitidas a casa de la dama y no a la vista del público.
El profe también me explicó que existían lugares clandestinos, donde damas con el pelo suelto, danzaban. En esos se podía beber vino, pero todo clandestino. A cualquier curioso le puede costar años de cárcel, sea nativo o extranjero, si lo agarran en esa rumba.
En Irán existe la Sharia (ley islámica) y constituye la base fundamental de su sistema legal desde la Revolución de 1979. A diferencia de otros países musulmanes donde solo rige en asuntos familiares, en Irán la Sharia se integra en el derecho civil, penal y comercial. La Sharia rige el matrimonio, el divorcio, la herencia y la custodia de los hijos. Por ejemplo, en materia de herencia, las mujeres suelen recibir la mitad que los hombres. Incluye la obligatoriedad del hijab (velo) para las mujeres en espacios públicos y normas de segregación de género en ciertos ámbitos. Rige el sistema de castigos tradicionales como la «ley del talión» (Qisas) para homicidios, donde los familiares de la víctima pueden decidir sobre la vida del culpable. También contempla penas corporales para delitos como el consumo de alcohol o el adulterio.
Mi misión terminó en Teherán. Una excursión al interior de Irán fue organizada en el marco del taller, pero yo no asistí por tener otros compromisos laborales en FAO. A la hora del pago, ellos me solicitaron que con ese dinero les comprara unos libros técnicos, a los cuales ellos no tenían forma de adquirir. Conozco esa situación, la sufrí en Cuba, pero siempre nos las arreglábamos para conseguir la literatura técnica que no estaba a nuestro alcance. Así que tomé la lista, toda relacionada con mi especialidad, y a mi regreso a Roma, adquirí los libros y se los envié por valija diplomática directamente a Teherán. A los pocos días recibía una nota de agradecimiento.
En todo momento fueron respetuosos conmigo, excepto a la salida en el aeropuerto, donde un oficial me revisó el Laissez-Passer en una forma ligeramente descompuesta. Me devolvió el documento y chao, como si no te hubiera conocido.
Sé que existe oposición interna en Irán y es asunto que debe ser resuelto entre los mismos iraníes. Las mujeres han protestado por la forma en que son tratadas, mientras que la sociedad civil, supongo, busca y practica formas para hacer una oposición efectiva. No obstante, esta guerra iniciada por el binomio de Israel- EE. UU. en nada beneficia a esa oposición, por el contrario, tiende a recrudecer la opresión o lo opuesto, el pueblo no acepta injerencia en sus asuntos internos. Sea como sea, esta guerra es injusta e ilegal, la que viola flagrantemente el derecho internacional y provoca muertes de inocentes, como fue el caso del ataque criminal a una escuela en Irán con la muerte de más de un centenar de niñas. Tales liberadores, carentes de ética y capaces de amenazar con arrasar a toda una nación, no son los que necesita Irán. No son liberadores, son carniceros inmundos, los que inician guerra por ambición y conveniencias personales. Ningún pueblo, incluido el iraní, merece un ataque desmedido y sin aviso de estos halcones.
Hago votos por un futuro mejor para todo el pueblo iraní y el final de esta guerra inútil. La resiliencia de la nación de Irán puede ser un duro golpe para aquellos que no saben aritmética, aquellos que no saben contar.
Ricardo Labrada
16 abril 2026
