Ejemplo de chapuza fílmica “Los asaltantes de Kansas (1950)”

William Clarke Quantrill—asesino en serie, psicópata,
célebre héroe del ejército confederado”.
Duane P. Schultz (1934, escritor)

Que a Hollywood le ha gustado alterar la historia en sus tramas no es nada nuevo, pero hay filmes que merecen ser mencionados como campeones de la chapucería en el orden histórico.

Se trata de un film conocido en inglés como “Kansas Raiders”. En español se le conoce con dos títulos, “Los Asaltantes de Kansas” o “Jinetes del Odio”, me quedo con este último, es más acorde con el contenido del film. Nuevamente los “héroes” son los hermanos James y Cole, a los que se suma otro delincuente como Kid Dalton y el tristemente célebre William Clarke Quantrill, destacado jefe de guerrillas confederadas (pro esclavistas), los que asesinaban a cuanto ser humano encontraban a su paso. Estos eran los protagonistas, todo un equipo estelar, que contó con las actuaciones de los entonces jóvenes Audie Murphy (Jesse James) y Tony Curtis (Kit Dalton). El experimentado Brian Donlevy fue quien interpretó a Quantrill. La dirección corrió a cargo de Ray Enright, un director muy dado a los oestes y a las matanzas de los indígenas americanos. Su actor favorito fue el eterno Cowboy Randolph Scott, pero esta vez empleó a Murphy, quien no supo nunca interpretar otro papel que no fuera el del vaquero invencible.

¿Quién era Quantrill? No, no piense que era un ente del sur de EE.UU., nada de eso, era oriundo de Dover, Ohio, de familia económicamente estable, cursó estudios como profesor, trabajo que ejerció en Indiana e Illinois. Luego se mudó para Kansas y allí aprendió a jugar cartas, todo un tahúr, además de impartir clases. Según dice Wikipedia, al hombre lo persiguieron por dedicarse a robar caballos. Como prófugo de la justicia no dudó en integrar las filas del ejército confederado del sur. Era muy indisciplinado, por lo que creó su propia guerrilla, los confederados le dieron grado de capitán. Entre sus acciones más horripilantes está el asalto a Lawrence, el que terminó con una masacre de más de 200 víctimas incluido ancianos y niños. Había que acabar con Lawrence por ser contrario a la esclavitud de los negros.  El hecho ocurrió en 1863.

Cuando uno ve la película, observará que Quantrill es despiadado con sus enemigos, pero a su vez lo presentan como un hombre de “coraje”. Las escenas de la película muestran claramente como esas hordas mataban a cuanto ser humano se les atravesaba.

Ah, pero Jesse James reflexionaba en el film sobre esas muertes y continuaba matando. Uno pierde la cuenta del número de actores que han gustado de interpretar el papel de este bandolero. Desde Fred Thomson, pasando por Tyrone Power, Don “Red” Barry, Allan Baxter, Robert Wagner, Keith Richards, Robert Duvall, Kris Kristofferson, Rob Lowe, Colin Farrell hasta llegar a Brad Pitt, todos han encarnado a esta especie de Robin Hood americano, al que la industria cinematográfica americana se ha encargado de mitificar, al que hacen aparecer como un justiciero y defensor de los derechos de los sureños pobres.

Es cierto que la película muestra todas las barbaridades cometidas en las masacres realizadas por las guerrillas confederadas de Quantrill, pero uno se pregunta si no habría sido mejor poner como protagonistas principales a todos aquellos oficiales de la Unión que persiguieron a Quantrill hasta capturarlo, mostrar sus esfuerzos y dificultades. Sin lugar a dudas, el film habría tenido un valor patriótico y educativo, no que se ha buscado la masacre como puro entretenimiento.

La cinta técnicamente no pudo ser mejor, el technicolor le dio el brillo necesario. Los escenarios fueron bien escogidos, aun así, no deja de ser una mediocridad histórica, la que embrutece y no enseña a nadie. Hollywood, en sus filmes, ha exterminado a miles de indios, un día son apaches, otros comanches, mañana Sioux y luego Cheyenne, son indios y en pantalla hay que matarlos. Esta vez no hubo indios, pero si población inocente y tranquila, cuyo pecado era el de oponerse a la esclavitud de los negros. Una cinematografía seria debe preservar los valores históricos y patrióticos.

Escrito por Esteban Hernández, 22 diciembre de 2020, con información consultada en IMDB.com y cineforever.com

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