Recordando a Chelo Alonso, la reina del Péplum

¿Mi secreto? Explotar los recursos que la naturaleza
me dio, entre ellos los de la seducción
Chelo Alonso

Muchas actrices europeas y norteamericanas muestran buena belleza de rostro y de busto, pero con escasez en sus extremidades inferiores, las que las cámaras tratan de evitar por lo regular. En este artículo hablaré de una actriz cubana, la que físicamente lo tenía todo y bien repartido. Hija de padre cubano y madre mexicana, de nombre Isabel Apolonia García Hernández, nacida el 10 de abril de 1933 en el Central Lugareño, cerca de Nuevitas, provincia de Camagüey en Cuba. Ese central, construido en 1891, se llamó Central Sierra de Cubitas a partir de 1959, era en aquel momento el número 19 por su capacidad de molienda de caña, unas 539 mil arrobas diarias. Como era natural, el central daba trabajo a más de 5 mil trabajadores, pero ya no hay más central Lugareño ni Sierra de Cubitas, pasó a mejor vida a inicios del presente milenio. Así que el recuerdo del lugar será por lo que hizo en el pasado y por haber sido cuna de una de las actrices más completas corporalmente, una verdadera Diosa en el cine, Isabel Apolonia reconocida después como Chelo Alonso. Miren bien su foto para poder apreciar sus atributos físicos, verán lo completa que Chelo fue.

En su adolescencia estudió baile, algo que se le daba bien, lo que le dio la posibilidad de mostrar sus dotes como tal en Broadway cuando solo tenía 17 años. Algo más de un lustro después llegó a París para actuar en el Folies-Bergere, un cabaret muy renombrado de la Ciudad Luz, el que con el tiempo se convirtió en lugar para comedias musicales.  En pleno siglo XX por ese lugar pasaron y actuaron artistas reconocidos internacionalmente, entre ellos Maurice Chevalier, Yves Montand, Edith Piaf, Colette, Charles Chaplin, Stan Laurel, Claudine Longet, Frank Sinatra, Charles Trenet y nuestra legendaria Rita Montaner entre otros. En el lugar se exhibían espectáculos de revistas. Allí triunfó Chelo con su arte y su sandunga, muy cubana, por cierto.

Llegar a París le propició la oportunidad de saltar al cine. A través de Fortini, representante de Mr. Universo, Steve Reeves, el hombre que encarnara el papel de Herculés en el cine italiano, es que Chelo logra llegar al séptimo arte. Debutó como actriz secundaria del filme de aventura “Nel segno di Roma (1959)” (Bajo el signo de Roma) de los directores Guido Brignone, Michelangelo Antonioni y Riccardo Freda, y con el protagonismo de Anita Ekberg, y Georges Marchal. Anita Ekberg era una actriz sueca y famosa por sus abundantes senos, pero esa vez la atención del público recayó en la debutante camagüeyana. Poco después volvió a aparecer como secundaria en una comedia-filme de aventura, “Tunisi top secret (1959)” de Bruno Paolinelli con el protagonismo de Elsa Martinelli y Giorgia Moll, donde Chelo interpretó dos papeles, el de Scherezada y Soraya.

No se hizo mucho esperar su actuación protagónica en “Goliat contra los Bárbaros (1959)” de Carlos Campogalliani, donde el denominado Goliat era Steve Reeves, que nada tiene que ver con el Goliat derrotado por David. La realidad es que Chelo, con este filme, se hizo conocer en toda Cuba. Los cubanos admiraron la belleza de la camagüeyana desde que la vieron en la gran pantalla. A partir de ese momento, Chelo se convirtió en un ingrediente casi obligatorio en las películas del llamado género Péplum, que es aquel de las películas de espadas y sandalias, o las que abordan las batallas en la antigüedad. Por eso le llegaron a llamar la reina del Péplum.

Volviendo a “Goliat contra los bárbaros (1959)”, Chelo interpretó el papel de Landa, hija del líder de los invasores lombardos, la que al final se enamora de Steve Reeves, jefe de los rebeldes locales. Le siguieron “La espada de Sarraceno (1959)” de Piero Pierotti al lado de Lex Barker que, según las féminas de la época, fue el Tarzán más apuesto. En esta peli, Barker es el pirata Dragut. Finalmente, Mario Costa le dio otro papel protagónico, como la reina Suleima en “Los reyes de Francia (1959)”, donde actuó junto a Rik Batagglia y Gérard Landry.

Según he leído, de Cuba le llegó una carta a Chelo traída por Ernesto Guevara, era allá por 1960. Chelo estaba en su apogeo en el cine y la carta del más alto nivel le solicitaba que regresara a Cuba, lo cual Chelo no aceptó. No obstante, accedió a acompañar a Guevara en algunos de sus recorridos y se tomaron varias fotos juntos, hasta ahí llegó todo. Guevara regresó y Chelo se quedó.

El año 1960 vino cargado de nuevas pelis para protagonizar poe Chelo, entre ellas “El terror de la máscara roja” de Luigi Capuano, en el que Chelo vuelve a actuar con Lex Barker e interpreta el papel de Karima; la comedia “Gastone” de Mario Bonnard, filme protagonizado por Alberto Sordi y Vittorio Se Sica, en el que Chelo interpreta el papel de Carmencita. A continuación, le tocó el mediocre filme de aventura “Ruta de titanes” de Guido Malatesta; otro parecido, “La reina de los bárbaros” de Sergio Grieco con Jacques Sernas; uno mejor, “Morgan, el pirata” de André de Toth y Primo Zeglio, nuevamente con el protagonismo de Steve Reeves, pero Chelo en papel secundario. Carlo Campogalliani le da un nuevo papel protagónico en “El gigante del valle de los reyes”, donde Mark Forest encarna al fornido Maciste y Chelo es la reina Smedes. Un año después Chelo interpretó otro papel en “Maciste, el coloso (1961)” de Antonio Leonviola, cinta en la que el papel de Maciste lo intepreta Gordon Mitchell.

El péplum comenzaba a decaer, por lo que Chelo tuvo necesidad de adaptarse a nuevos géneros. Uno de los surgidos en los 60 fue el de Oestes Spaghettis, por lo que sin pensarlo mucho actuó en tres películas de este género. Una de ellas fue como extra en el famoso filme “El bueno, el feo y el malo (1966)” de Sergio Leone. La ausencia de una actriz española, le dio la posibilidad de actuar, pero sin créditos como tal. Luego fue la Dolores, esposa del bandolero del oeste, nada más y nada menos que su paisano Arturo Milián, en la cinta “Corre, Cuchillo, corre (1968)” de Sergio Solllima. Finalmente, su última película, nuevamente como Dolores, en papel secundario del oeste “La noche de las serpientes (1969)” de Giulio Petroni. 

Después de esta película, pasó a presentarse en la TV como una especie de Nitza Villapol, para dar recetas de cocina, donde se mantuvo por un tiempo. Ella estaba casada con el productor de cine Aldo Pomilia, el que murió en 1986 y con el que tuvo un hijo, Aldino. Al quedar viuda, decidió irse a vivir a Siena, un lugar bello de la Toscana, donde gestionaba un hotel-restaurante. Ya próximo a su fallecimiento el 20 de febrero de 2019, Chelo decidió mudarse para Mentana, localidad en el Lazio.

En resumen, actuó en 19 filmes entre 1959-1969, pasó a la historia como reina del Péplum y como la bomba H cubana, que en realidad lo fue.  

Fuentes

Cerebrin. 2019. Necrológica de Chelo Alonso. La abadía de Berzano, 24 febr. https://cerebrin.wordpress.com/2019/02/24/necrologica-de-chelo-alonso/

Anon. 2017. Chelo Alonso, Actress, Dancer, ex- “Cuban H- Bomb” (Born in Camagüey)  Thecubanhistory.com https://www.thecubanhistory.com/2017/09/chelo-alonso-actress-dancer-ex-cuban-h-bomb-born-camaguey-video-chelo-alonso-actriz-bailarina-conocida-como-la-bomba-h-cubana-nacida-en-camaguey-video/

Escrito por Esteban Hernández, 28 junio de 2021

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