“¡Ciudadanos, hasta este momento habéis sido esclavos míos.
Desde ahora, sois tan libres como yo. Cuba necesita de todos
sus hijos para conquistar la independencia!”
Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868
El famoso grito de Yara del 10 de octubre de 1868 no fue un hecho espontaneo, ocurrió cuando la última gota rebosó el vaso de la tolerancia a tanta injusticia. El partido reformista realizó muchos esfuerzos a favor de nuevas regulaciones y leyes que ayudaran a mejorar la vida de los cubanos, pero de nada valió, oídos sordos del gobernador de turno y de los jerarcas en Madrid. En ese contexto surgieron voces a favor de la independencia absoluta y otros a favor de la anexión a los EE. UU., pero al no haber organización de ese sector rebelde, pues no ocurría nada que preocupase a la metrópoli.
Las condiciones objetivas estaban presentes, mientras que las subjetivas maduraron en 1868. El ejemplo de otros territorios colonizados y ya independientes en América tuvieron también influencia en la causa libertadora cubana, cuya fuerza en la zona oriental era ya extraordinaria, con líderes de prestigio y cultos.
Comencemos por significar la figura de Francisco Vicente Aguilera, hombre que conocía los EE. UU., estudió en los mejores centros docentes de la Habana, poseía varios ingenios, ganado, casas en varios lugares y esclavos, lo suficiente para poder cultivar y cosechar. Vicente Aguilera era un hombre rico, no era ningún pobre. Junto a él estaban los abogados Perucho Figueredo, compositor del himno nacional cubano, y Francisco Maceo Osorio. Ellos fueron los dirigentes del primer comité revolucionario.
Muy cercano a las ideas de los antes mencionados, estaban un joven, de nombre Carlos Manuel de Céspedes, igualmente rico, con bachillerato concluido en la Habana, graduado en leyes en la universidad de Barcelona, luego visitó y conoció varios países europeos, hablaba varios idiomas, componía versos como canciones, y era un excelente esgrimista.
Ellos no eran proletarios, que conste, pero veían claramente los problemas de una Cuba aún en una fase híbrida de producción esclavista y feudal. Visto el modo de producción que se iba implantando en países de Europa y los EE. UU., además del desarrollo tecnológico, no quedaba otra que cambiar. Si no era por las buenas, algo intentado y fracasado, tendría que hacerse a la fuerza.
Los líderes de esta conspiración, luego convertida en insurrección, no eran comunistas, ni siquiera ese tema se toca en sus declaraciones. Buena parte de las obras de Carlos Marx se habían publicado en la primera mitad del siglo XIX, incluyendo el Manifiesto Comunista, así que no pensemos que los líderes ignoraban o desconocían de este movimiento, aclaración que estimo oportuna.
Veamos de manera resumida el contenido y denuncia de la situación de Cuba en 1868 en el manifiesto de Carlos Manuel de Céspedes.
1. Situación política, opresión, La metrópoli gobierna a la isla con un brazo de hierro ensangrentado, priva de libertad a los cubanos, los que por rebeldía se ven expulsados de su suelo a remotos climas, o ejecutados, sin mediar proceso, por comisiones militares establecidas en plena paz con mengua del poder civil. No existe derecho de reunión, no se le concede otro recurso que callar y obedecer.
2. Situación económica. Explotación ruinosa, el sistema aduanero implantado da lugar a que el productor cubano no pueda cubrir sus gastos. El llamado impuesto único arruina nuestras propiedades, la plaga infinita de empleados hambrientos que de España nos inunda, nos devora el producto de nuestros bienes y de nuestro trabajo. El gobierno de la metrópoli priva a los cubanos de los mejores empleos públicos. Para imponer su explotación la metrópoli paga con dinero de los cubanos un ejército y una marina que agotan con sus enormes gastos hasta las fuentes de riqueza pública y privada.
3. Situación social. La isla sigue inundándose de esclavos africanos introducidos clandestinamente. Nosotros creemos que todos somos iguales y abogamos por la emancipación, entiéndase abolición de la esclavitud (aclaración del que suscribe). La sociedad cubana permanece en un bajo nivel cultural, ya que la metrópoli mantiene un sistema restrictivo de enseñanza con el fin de que el pueblo ignore sus sagrados derechos.
Ahora, llegado a este punto, ¿es acaso mucha la diferencia de lo existente entonces con lo de estos tiempos? Lean bien cada aspecto y Uds. mismos podrán sacar sus conclusiones.
Ellos, los de 1868, no serían iguales a los actuales gobernantes, esa proclamada igualdad es una falacia. No tratemos de igualar a aquellos próceres con los actuales gobernantes, los de ahora y los de hace 60 años. Aquellos dirigentes de 1868 actuaron con conciencia absoluta de lo que necesitaba Cuba. Ellos directamente no es que tuvieran una situación económica difícil ni remotamente, pero eran conscientes de la necesidad de la independencia y de adoptar formas más avanzadas de producción, entiéndase capitalista. Igual que Abraham Lincoln preconizó la libertad de los esclavos, Céspedes y muchos de los líderes cubanos en esta guerra poseían igual ideal.
El Grito de Yara no fue solo una declaración de guerra a la metrópoli colonial, sino un acto de rebeldía a fin de vencer la opresión económica que vivía la población cubana. La primera medida, en este contexto, fue abolir todos los impuestos del gobierno español, los que fueron sustituidos por la llamada ofrenda patriótica del 5% de las rentas privadas para poder cubrir los gastos de guerra.
La declaración contenía principios, como que todos los hombres son iguales, amor a la tolerancia, el orden y la justicia en todos los aspectos de la sociedad, el respeto a las vidas y propiedades de todos los ciudadanos residentes, incluido los españoles, establecimiento del sufragio universal para garantizar la emancipación de los cubanos, libre cambio con las naciones amigas, la religiosa observancia de los derechos imprescindibles del hombre. A todo esto, se añade la abolición de la esclavitud, que justo es reconocer que no todos los líderes estaban aún muy convencidos. Nada en este mundo es en blanco y negro, pero si fueron planteamientos transparentes y nada divorciados de eso que se llama democracia.
Gloria a aquellos patriotas por su pensamiento avanzado para su época y gloria por haber sacrificado sus vidas en favor de la independencia.
Fuentes
Declaración de independencia de Cuba: 1868. http://www.rinconcastellano.com/biblio/documentos/cuba_declindep1868.html
Carlos Manuel de Céspedes Líder y héroe cubano, independentista y luchador por la emancipación humana. Primer presidente de la República de Cuba en armas. https://www.cndh.org.mx/noticia/carlos-manuel-de-cespedes-lider-y-heroe-cubano-independentista-y-luchador-por-la
Portuondo Fernando. 1965. Historia de Cuba 1492-1898. Editorial Pueblo y Educación, 599 p.
Ricardo Labrada
15 setiembre de 2023



