Béisbol Cuba: Mis recuerdos sobre Lázaro Junco

“Puede que haya gente con más talento que tú, pero no
 hay excusa para que nadie trabaje más duro que tú.”
Derek Jeter

Se fue un gran slugger, con solo 67 años, ese fue Lázaro Marino Junco Nenínger. Oí decir que murió de cáncer en el esófago, terrible enfermedad que afecta tejidos blandos. Lamentable, pero cierto. No sé nada de sus hábitos fuera del terreno, me refiero a si tenía vicios, los que hayan favorecido esa enfermedad. Como quiera que fuera, siempre le vi como una persona fuerte físicamente en términos generales.

Le vi desde que debutó con los citricultores en la temporada de 1978-79 (XVIII serie nacional), equipo dirigido por Gerardo Bravo, y que contaba en su nómina con peloteros de la talla de Félix Isasi, Leonardo Goire y Oscar García en el cuadro, y Wilfredo Sánchez y Pablo Hernández en los jardines, mientras que el cuerpo de lanzadores estaba integrado por Rafael Rodríguez, Lázaro Alonso, tres zurdos Jorge Luis Valdés, Anselmo Martínez, Carlos Mesa, además del veterano Luis Fernández y Eduardo Terry, de lujo ese staff en aquella época.  Aquella temporada fue ganada por Sancti Spíritus dirigido por el ex lanzador zurdo Cándido Andrade y, como curiosidad, ningún equipo de la capital quedó entre los primeros nueve lugares. Los Metros quedaron en el décimo puesto, mientras que los citricultores se hicieron del octavo lugar (28-23 ,540).

A Junco se le vio talento, tenía calidad defensiva con un brazo respetable, era bateador de largometraje, aunque propenso al ponche, y bueno robando bases en sus primeras series, logró 110 en toda su carrera. Otro aspecto era su seriedad en el terreno y respeto a sus rivales.

En la temporada de 1980-81 fue cuando Junco logró sus primeros lideratos, como fueron el de jonrones (17) y el de dobles (14) empatado en ambos renglones con el guantanamero luego naturalizado camagüeyano Reinaldo Fernández. Hay un detalle de estos lideratos, Fernández iba delante en jonrones conectados, pero seguido muy de cerca por Luis Giraldo Casanova y Lázaro Junco. A Fernández le preguntaron por la TV si él creía que Casanova o Junco podían arrebatarle la corona de jonrones, a lo que respondió que Casanova sí, pero Junco no. Pienso que la declaración subestimaba el poder del matancero, por lo que Fernández recibió una lección cuando Junco logró empatar en el liderato de cuadrangulares. A Junco le hicieron igual pregunta, a lo que respondió que cualquiera de los contendientes podía ser el líder, o sea no menospreció a ninguno.

En la siguiente temporada Junco fue líder en impulsadas (51), lo que demostraba también que era bateador bueno en situaciones de presión con hombres en base. Todo un clutch hitter. Recuerdo un juego de la serie selectiva de 1987 entre Serranos y el Matanzas en la sede de los matanceros. A partir de 1986 Serranos se incluyó en las series selectivas y en esa primera temporada le había ganado sus nueve juegos al Matanzas. En 1987 se movía en igual dirección. El partido fue un sábado en juego nocturno, por los matanceros lanzaba Rafael Rodríguez y por los orientales, Luis Tissert. Serranos marcó una y Tissert estaba impenetrable, llegaron al noveno inning, Tissert sacó los dos primeros outs, pero el tercer bateador perforó con fuerte rolata a Antonio Pacheco en segunda base, costoso error. Lázaro Junco al bate, ¡qué pena para Tissert! Junco le botó la bola al primer lanzamiento. Fue la primera victoria del Matanzas sobre los Serranos en series selectivas.

A pesar del poder extraordinario de Junco y su seriedad como pelotero, integró poco el equipo grande del Cuba. Lo hizo en tres ocasiones, primero en los juegos Centroamericanos y del Caribe (Habana 1982), luego en el Mundial de la Habana (1984) y finalmente en la Copa Intercontinental en Barcelona (1991).

En el primer evento arriba indicado, Junco integró el cuerpo de jardineros junto a Víctor Mesa, Lourdes Gurriel, Fernando Sánchez y Fernando Hernández. Los regulares fueron los tres primeros. Luis Giraldo Casanova no hizo el equipo al igual que otros pinareños por “indisciplina” al llegar algo tarde al entrenamiento. Fue decisión de Servio Borges. Casanova, Alfonso Urquiola, Julio Romero y Rogelio García fueron los sancionados. Así y todo, Junco no recibió muchas oportunidades de juego, pero cuando lo hizo bateó decentemente en ese torneo.

En el Mundial de la Habana (1984), el Cuba, a pesar de coronarse campeón y vencer a la selección de EE. UU., tuvo dos derrotas, una contra China Taipei, la otra frente al Puerto Rico, con el zurdo Jesús “Motora” Feliciano en el montículo, el que mareó a los bateadores cubanos con sus lanzamientos de rompimiento, nada de rectas supersónicas. La ofensiva cubana descansaba sobre una tanda del terror integrada por Pedro Medina, Antonio Muñoz 1B, Alfonso Urquiola 2B, Pedro José Rodríguez 3B, Pedro Jova SS, y Luis Giraldo Casanova, Lourdes Gourriel, Víctor Mesa y Fernando Sánchez en los jardines. Junco fue llamado como emergente en ese juego y le sonó doble a Motora. La mayoría de los aficionados en el Latino aplaudieron a Junco, ya que logró conectarle a un hombre que estaba dominando a su antojo al equipo cubano. Ese batazo es otra indicación de haber sido un bateador oportuno en momentos difíciles para su equipo.

El otro aspecto que quiero señalar es que su poder era a base de muñecas. A mi modesto entender, Junco y Armando Capiró competían en ese aspecto. Ninguno de los dos bateaba con la fuerza de su cuerpo, lo hacían con sus potentes muñecas. El matancero fue el primero en llegar a los 400 cuadrangulares en series nacionales. Los que deseen ver sus lideratos, les invito a que visiten la página https://destacadosbeisbolcubacom.wordpress.com/lazaro-junco-neninger/, otro blog de este autor, el que puede ser consultado por quien así lo desee.

Junco fue ejemplo de integridad como pelotero, esforzado en el terreno, con notable disciplina y ética dentro y fuera del estadio, medido para comentar. A su retiro, siguió contribuyendo al desarrollo de nuevos peloteros en su provincia. Así que, honor a quien honor merece.

Nota: las fuentes consultadas son todas del blog https://destacadosbeisbolcubacom.wordpress.com, el libro «Series Selectivas del Béisbol Cubano (1975-1995)» publicado en 2022, el que consta de 187 páginas de contenido histórico y estadístico, obra del autor, además de notas de su archivo personal y recuerdos de lo visto en juegos del pelotero en cuestión.   

Esteban Romero
5 junio 2026

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