“La Copa Mundial es una competencia
muy especial. Ella para al mundo.”
Pelé
Un evento que es seguido por ciento de millones de habitantes del planeta es la Copa Mundial de fútbol, la que se lleva a cabo cada cuatro años. El país que se lleva el triunfo finalmente es como si hubiera llegado a la Luna.
Sin embargo, la copa ha venido salpicada de mucha corrupción por parte de la Federación Internacional de Asociación de Fútbol, por todos conocida como FIFA, y aunque ya ha habido su limpieza, no es que no quede hollín todavía por recoger.
El escándalo de 2015 de la FIFA, popularmente conocido como «FIFA-Gate», fue una investigación criminal internacional que destapó la mayor red de corrupción, sobornos, fraude y lavado de dinero en la historia del deporte mundial. El caso expuso cómo altos mandos del fútbol utilizaron la institución como una empresa criminal privada durante más de dos décadas para enriquecerse de forma ilícita.
El núcleo del fraude radicaba en las confederaciones de América (CONMEBOL y CONCACAF). Los directivos de fútbol recibían millones en maletines y transferencias secretas a cambio de otorgar de forma exclusiva los derechos de transmisión y publicidad de torneos importantes (como la Copa América, la Copa Libertadores y las eliminatorias del Mundial) a empresas de marketing específicas. Así se destapó el pago de sobornos sistemáticos para la elección de las sedes de las Copas del Mundo. El foco principal estuvo en la polémica doble votación de diciembre de 2010, donde se otorgaron los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022, logrados bajo fuertes sospechas a los favoritos Inglaterra y Estados Unidos. También se descubrió corrupción en la asignación de Sudáfrica 2010.
El FBI, durante el mandato del presidente Barack Obama, logró desarmar la red gracias a que Chuck Blazer, un multimillonario ex-directivo estadounidense de la FIFA que llevaba años desviando dinero, fue descubierto evadiendo impuestos. Para no ir a prisión, Blazer aceptó convertirse en informante confidencial y grabó en secreto con un micrófono oculto las reuniones clave de sus colegas durante años.
Como resultado de este escándalo siete altísimos ejecutivos del fútbol mundial fueron detenidos en sus habitaciones en hotel de Suiza. Así y todo, el entonces todopoderoso presidente de la FIFA ganó la reelección días después de las detenciones, pero la presión internacional lo obligó a anunciar su renuncia solo cuatro días más tarde. En diciembre de 2015, el Comité de Ética de la FIFA lo expulsó y lo suspendió del fútbol. También el astro francés Michel Platini, entonces presidente de la UEFA y sucesor natural de Blatter fue inhabilitado del deporte tras descubrirse un pago no justificado de 2 millones de dólares proveniente de Blatter.
Hay más, pero este artículo no es para hablar de la corrupción de la FIFA, la que incluso actualmente no parece estar limpia. Desde el 26 de febrero de 2016 el abogado suizo-italiano Gianni Infantino ocupa la presidencia de la organización, el que ha estado bajo el foco de la justicia por sospechas de corrupción, aunque los tribunales penales terminaron archivando su caso más grave. A diferencia del escándalo de Sepp Blatter, que involucraba desvío directo de dinero y sobornos masivos, las acusaciones contra Infantino se han centrado en presuntos pactos políticos secretos y violaciones a los códigos éticos. Fue precisamente este señor el que inventó y le regaló un premio de la paz al presidente de EE. UU. en fecha reciente, aparte de integrar, de manera informal, la llamada Junta o Comité de la Paz (Board of Peace) del actual presidente de EE. UU., con la cual la FIFA mantiene una estrecha alianza estratégica, lo que ha desatado una enorme polémica internacional por la pérdida de neutralidad política del dirigente del fútbol.
Entremos en materia de la Copa y obligaciones de los países sedes, las que se deben firmar como garantías gubernamentales que exigen exenciones fiscales totales para la FIFA, estadios con capacidad de entre 40 000 y 80 000 espectadores, visados garantizados para todas las delegaciones y asumir el 100% de los costos de seguridad pública.
La FIFA exige que el gobierno firme compromisos legales específicos en materia migratoria y hotelera. El Estado anfitrión pierde la facultad de aplicar sus políticas turísticas habituales y debe garantizar por ley el libre ingreso a través de un decreto ley que garantice un proceso de visado simplificado, gratuito y no discriminatorio, y el alojamiento de toda la comunidad mundialista. El visado para los participantes del torneo debe cubrir obligatoriamente desde un mes antes del partido inaugural hasta un mes después de la gran final. Todos los trámites de visado, permisos de trabajo temporales para la prensa acreditada y personal de soporte técnico de la FIFA deben ser completamente gratuitos.
El anfitrión no puede negar la entrada a ningún atleta, cuerpo técnico, directivo o árbitro por razones de nacionalidad, religión, etnia o falta de relaciones diplomáticas. Si un país clasifica (por ejemplo, Irán o Israel) y el anfitrión no tiene lazos diplomáticos con él, el gobierno está obligado a permitir su entrada de todos modos.
El país organizador debe comprometerse formalmente a congelar, reservar y garantizar una cantidad masiva de habitaciones de alta categoría mediante un inventario controlado. A través de las agencias de hospedaje designadas por la FIFA, el país debe asegurar el bloqueo de contratos con los principales hoteles del territorio años antes del torneo. Esto evita que los hoteles cancelen reservas para revenderlas más caras. El gobierno y las asociaciones hoteleras firman un acuerdo de tarifas reguladas. Esto se hace para evitar la especulación desmedida y garantizar que tanto la FIFA, los patrocinadores, los medios de comunicación y los aficionados tengan tarifas techadas predecibles. Cada ciudad designada como sede debe demostrar una capacidad mínima de alojamiento en un radio de 40 kilómetros del estadio. Por lo general, se exige disponibilidad para albergar de forma simultánea a decenas de miles de turistas internacionales por noche en diferentes rangos de presupuesto, desde hoteles de lujo hasta opciones económicas.
Dicho todo lo cual, ahora se ve que EE. UU. no cumple como sede del evento. Cuando un país anfitrión pone trabas o no garantiza los visados para delegaciones de países con conflictos geopolíticos como Irán, la FIFA recurre a la mediación diplomática de emergencia, planes de contingencia geográficos o, en casos extremos, a la reubicación de operaciones.
La FIFA lejos de sancionar al país sede violador de las garantías, ¿qué hace? Aplica soluciones extraordinarias. Entre ellas, el seleccionado de Irán tenía planificado y no podrá ya hospedarse en Tucson, Arizona debido a las severas restricciones de visado y la negativa estadounidense a dar facilidades de alojamiento prolongado, entonces la FIFA aprobó oficialmente mudar su base de entrenamiento a la ciudad fronteriza de Tijuana, México, en el complejo del Club Tijuana. El gobierno mexicano, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum aceptó acoger y garantizar la seguridad absoluta del equipo iraní. Con esto, la delegación dormirá y entrenará de forma segura en territorio mexicano y “saltará” la frontera únicamente para disputar sus tres partidos de fase de grupos en Los Ángeles y Seattle, eso de no clasificar para la siguiente ronda. La FIFA se inventó el manejo de las fronteras aliadas. Aunque los iraníes se alojen en México, ellos necesitan pisar suelo estadounidense para jugar en el SoFi Stadium y en Lumen Field.
Las prohibiciones no terminan con Irán. El gobierno de EE. UU. emitió órdenes de restricción migratoria y de visado. Aunque la FIFA protege a los atletas, miembros de delegaciones y diplomáticos para que puedan ingresar a competir, las restricciones afectan severamente a sus aficionados, periodistas y personal de apoyo no deportivo. Los ciudadanos de Haití e Irán tienen una prohibición total para el trámite de visados comerciales o turísticos hacia el territorio estadounidense. Países clasificados o participantes del proceso como Senegal y Costa de Marfil afrontan fuertes trabas administrativas y límites para la obtención de visas hacia EE. UU.
Es cierto que la FIFA ha sancionado a algunos países, entre ellos Rusia, excluida de forma indefinida por la FIFA y la UEFA tras la invasión a Ucrania iniciada en 2022. Esto le impidió disputar las eliminatorias europeas. Luego está el Congo, creo que es el llamado democrático, país suspendido debido a la interferencia indebida de terceros y del gobierno en los asuntos internos de la Federación Congoleña de Fútbol (FECOFOOT). También Pakistán, castigada por fallas administrativas graves y por no reformar su constitución interna para garantizar elecciones democráticas y transparentes en su federación. Sin embargo, Israel aparece libre de sanciones, demostración de la neutralidad inexistente de parte de la FIFA.
Igualmente, para evitar broncas en el terreno de juego, la FIFA prohíbe los juegos: Ucrania contra Rusia o Bielorrusia, algo que no se dará al estar Rusia sancionada; Kosovo contra Rusia, Serbia o Bosnia y Herzegovina; España contra Gibraltar (¿?) y Serbia contra Albania. Muchos de estos países no participarán en esta copa.
Son prohibiciones aprobadas por la FIFA, pero las otras sanciones o limitaciones a Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil son impuestas por el anfitrión EE. UU. Aquí surge una pregunta: ¿Qué pasaría si EE. UU. rompe el acuerdo por completo? O sea, si en los próximos días las autoridades de la patrulla fronteriza estadounidense bloquean el acceso de los jugadores iraníes el día del partido en Los Ángeles, pues nada, todo queda así. La FIFA no está para buscarse líos y quitarle el Mundial a EE. UU. a estas alturas. El país sí perdería el derecho de albergar finales o torneos oficiales de la FIFA a corto y mediano plazo, como el nuevo Mundial de Clubes o futuras Copas del Mundo, por incumplimiento de contrato marco.
Ante esta incertidumbre, la FIFA mantiene bajo análisis activar estadios alternos de emergencia en Vancouver o Toronto (Canadá) si la situación de seguridad migratoria escala a un bloqueo total en la Costa Oeste norteamericana.
El otro escenario sería que algún que otro moreno de equipo participante vaya por la calle, pueden ser hasta franceses, sean detenidos por ICE y llevados a centros de detención al no reconocer los documentos de identidad de la persona. Imagínense, tal o más cual jugador ausente por detención indebida.
La única responsable de estos problemas es la FIFA al no exigir al “galardonado” con su premio de la “paz” cumplir con lo establecido. En teoría y de acuerdo con los estatutos de la FIFA, sí se le puede quitar la sede o sancionar severamente a un país anfitrión que incumple el contrato marco y las garantías gubernamentales de visado. Sin embargo, en la práctica y en el mundo real de la geopolítica y las finanzas del fútbol, la FIFA aplica criterios muy distintos dependiendo de quién sea el organizador. Si fuera Burundi, otro gallo cantaría, pero es EE. UU.
El reglamento establece los mecanismos teóricos, pero los intereses económicos y políticos imponen una realidad muy diferente. El documento de Requisitos de Candidatura y Contrato de Asociación de la FIFA estipula claramente que el incumplimiento de cualquiera de las garantías gubernamentales firmadas, incluyendo la libre entrada de delegaciones, es motivo de rescisión. En ese caso, la FIFA tiene el derecho legal unilateral de retirar la organización del torneo a un país si este no garantiza la seguridad, los visados o las exenciones fiscales de los participantes. Esto ya ha ocurrido en categorías menores o por otras razones. Por ejemplo, en 2023 la FIFA le quitó a Indonesia el Mundial Sub-20 porque el gobernador de Bali se negó a recibir a la delegación de Israel por motivos políticos. Indonesia fue sancionada económicamente y sin torneo.
A pesar de las tensiones con Irán para este Mundial 2026, quitarle la sede a Estados Unidos o sancionarlo económicamente de forma severa es inviable para la FIFA por las siguientes razones:
– El mercado estadounidense es el que genera los mayores ingresos por derechos de televisión, patrocinios globales (como Coca-Cola, Visa o McDonald’s) y venta de boletos. Cancelar el torneo en EE. UU. llevaría a la FIFA a la quiebra debido a las demandas multimillonarias de los patrocinadores.
– El torneo ya está en marcha, para la FIFA es logísticamente imposible mudar un torneo de 48 equipos y más de 100 partidos a otro continente. No existe ningún otro país en el mundo con la infraestructura de estadios lista para absorber semejante volumen de la noche a la mañana.
La FIFA busca la válvula de escape mudando la operación logística del equipo afectado a los países socios, México y Canadá, quienes sí cumplen al 100% con la garantía de libre visado. Al flexibilizar el alojamiento de Irán en Tijuana, la FIFA “salva” el torneo sin tener que enfrentarse legalmente al gobierno de Washington.
Más que pendientes de lo que hagan los grandes futbolistas y sus selecciones en esta copa, el mundo estará a la expectativa de lo que pueda ocurrir en suelo estadounidense con los equipos participantes. Pueden suceder algunas cosas, impensables en otras épocas con otros gobiernos, pero si pasa, será la FIFA y el Sr. Infantino los principales responsables, y le tocará a las federaciones nacionales de fútbol exigir tales responsabilidades con las debidas sanciones a la FIFA.
Fuentes
https://www.bbc.com/sport/football/articles/cp37kpqpdq2o
https://cnnespanol.cnn.com/2026/05/01/deportes/paises-historicos-ausentes-mundial-2026-orix
https://support.google.com/knowledgepanel/answer/9787176
Esteban Romero
29 mayo 2026
