Ante el descalabro actual, la pelota cubana exige cambios radicales

El inmovilismo no genera solidez, sino rigidez, debilidad y frustración.”
José Luis Rodríguez Jiménez (1961, historiador y profesor titular español)

Pelota de béisbol.jpg

Después de la penosa derrota del equipo Cuba a manos del conjunto de la República Dominicana, el sábado 3 agosto de 2019, era menester leer lo que piensan los aficionados y algunos expertos sobre el tema. Por momentos me parecía que estaba viendo un remake del film “El árbol de la horca”, muy famoso en Cuba en su época de estreno, que fuera protagonizado por Gary Cooper, Karl Malden y María Schell. Casi todo el mundo pedía la horca para el presunto culpable en esa peli. Aquí si no es a Vélez, es a Aragón, en fin, no quedarían cabezas intactas. Si se piensa que son ellos los únicos culpables, están en un grave error.

La pelota cubana no mejorará solamente con cambios de personas en los puestos principales de la Federación Nacional. El problema es viejo y no es de ahora, sus raíces están en la no independencia de la Federación para la toma de decisiones, lo que implica que los que la dirigen se subordinan a la voz de los niveles de mando superiores del Estado. La Federación y el INDER son órganos estatales, eso que nadie lo dude. Por lo tanto, la primera medida es independizar a la Federación y entonces la MLB o los que la supervisan no tendrían argumento para no negociar con este órgano.

El pasatiempo nacional no puede mantenerse con la entrada de fondos estatales. Para nadie es un secreto las dificultades que confronta la economía nacional y no es muy razonable que cuando haya que importar alimentos, se vaya a desviar parte de los fondos existentes para pagar por peloteros, entrenadores y el resto del personal involucrado en la pelota. La segunda medida es que los equipos se formen y tengan patrocinio (sponsors) no estatal. Por supuesto, nadie va a pagar por algo que se sabe que no va a ganar o despertar afición. Si el mercado está libre, se formarán tantos equipos como sea factible económicamente. Nadie debe entender que a más equipos habrá más calidad. Eso es falso. La masividad se debe buscar promoviendo este deporte en las escuelas y los barrios, pero a un torneo nacional deben ir los destacados.

La manifiesta superioridad del béisbol aficionado cubano en las cuatro décadas finales del siglo XX se debía en buena parte al hecho que se jugaba contra equipos de escasa calidad, los que eran armados a última hora y sin muchos recursos. A estos se enfrentaba un equipo Cuba bien preparado, muy profesional, peloteros que entrenaban y jugaban todo el año, que sencillamente apabullaban usualmente a sus adversarios, aunque encontraba la resistencia de los universitarios estadounidenses, conjuntos asiáticos y algunas buenas actuaciones de Puerto Rico.

En cuanto el llamado béisbol aficionado comenzó a desaparecer en el mundo, la lid comenzó a ser contra verdaderos profesionales, los que tenían preparación suficiente y hasta mejores conocimientos del juego. Fue así que se vio nuevamente batear con 3 bolas y cero strike, los lanzamientos de los pitchers eran variados y algunos olvidados, se vio el manejo equilibrado de abridores y relevistas, y figuras que realmente brillaban en el terreno de juego.

La pelota cubana vivió por mucho tiempo amparada por la asesoría de veteranos profesionales, los que brindaron conocimientos para que los nuevos peloteros se desarrollaran. Por sólo citar un ejemplo, Braudilio Vinent tuvo un maestro a su lado, Conrado Marrero, quien le enseñó a lanzar su temible slider. Esos entrenadores fallecieron y los nuevos no es que vinieran actualizados. La necesidad de elevar el nivel técnico de los entrenadores y peloteros obliga a tomar medidas que son indispensables, gusten o no a aquellos que dirigen.

El béisbol cubano necesita de muchas clínicas, las que pueden ser impartidas por peloteros profesionales ya retirados. República Dominicana, Venezuela y Puerto Rico tienen a su alcance las academias profesionales de béisbol. Cuba no cuenta con nada de eso y de ahí la necesidad de la asistencia de entrenadores calificados de la MLB, los que pueden ser peloteros profesionales retirados, incluso cubanos.

Los equipos al tener patrocinio, podrían igualmente tener esa asesoría, aunque fuera temporal, la que indudablemente elevaría el nivel de juego los atletas involucrados.

El fútbol era pasatiempo nacional en la época de la colonia y mantuvo algún nivel hasta los primeros años del siglo XX cuando fue totalmente reemplazado por el béisbol. En la medida que los niños y jóvenes vean las hazañas de los buenos jugadores de Grandes Ligas en la pequeña pantalla, entre ellos algunas figuras cubanas, no es de dudar que el Real Madrid y el Barça pasen a un segundo plano. Más trasmisión de juegos de la MLB es una necesidad, ahí está la universidad de este deporte, y no en la CanAm o en las ligas japonesas, todas ellas de nivel secundario y pre-universitario, respectivamente.

Por lo tanto, si se quiere cambio, si se quiere que la pelota cubana vuelva a planos estelares, las medidas a tomar son:

  • Independencia de la FCB, lo que conllevará un período de reorganización, ya que sus ejecutivos deberán ser electos por los dirigentes de las entidades patrocinadoras y un número de peloteros destacados ya retirados.
  • En el proceso de reorganización, conducido por una junta provisional, se definirán los patrocinadores y sus intereses de crear equipos, los que lógicamente no deberán tener solo por sede al Estadio Latinoamericano. Es necesario que plazas como Pinar del Río, Matanzas, Santa Clara, Santiago de Cuba puedan tener un conjunto, lo que no significa que esos peloteros sean necesariamente de una misma provincia. Los Leopardos de Santa Clara en el pasado eran más de Liga Negro que de Santa Clara. Lo importante es crear equipos competitivos y no ripios que no sepan ganar.

La calificación de entrenadores y peloteros es un proceso de responsabilidad de cada equipo que se forme. Los patrocinadores pueden organizar equipos de segundo nivel, lo que daría la posibilidad de un torneo paralelo, y de que figuras destacadas del nivel inferior puedan subir al superior y aquellos que no rinden sean bajados.

Esta es una idea muy personal, no quiere decir que sea la última palabra ni mucho menos, pero bien haríamos en pensar cómo mejorar en lugar de llevar a algunos a la hoguera.

 

Escrito por Esteban Romero, 5 agosto de 2019

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