Una visita a Nepal

Persiguiendo a los ángeles o huyendo
de los demonios, ve a las montañas.”
Viejo proverbio de Nepal

Hace más de 20 años tuve la posibilidad de viajar a Nepal por razones de trabajo. Se trata de uno de los países más pobres del planeta, algo que corroboró mi visita al lugar. Según datos, un ciudadano nepalí gana unos 250 dólares anuales, si a eso agregamos que carece de atención médica y otros servicios, se puede afirmar que su pobreza es extrema.

El país carece de recursos naturales y malamente posee una agricultura poco desarrollada dedicada a los cultivos de arroz, maíz, trigo y yute. La fuerza laboral principal de esa agricultura es la mujer, la que realiza todo tipo de actividad: preparación del terreno, cuidado de la plantación, incluyendo la aplicación de fertilizantes y plaguicidas químicos, hasta llegar a la cosecha. Una parte de esa producción se exporta y el resto queda para el consumo nacional.

Sin embargo, este pequeño territorio tiene sus atractivos turísticos, uno de ellos es el encontrarse en las faldas de la Cordillera del Himalaya, lo otro es su historia, donde se entrecruzan la religión hinduista y la budista. De hecho, se afirma que Sidharta Gautama, más conocido como Buda, había nacido en la zona Lumbini, territorio parte de Nepal. Aunque el hinduismo es predominante, muchas de las personas que allí encontré, eran practicantes asiduos del budismo.

Nepal tiene fronteras con China por el Norte, cuyo borde natural es la misma cordillera del Himalaya, y 1690 km de frontera con la India por el Sur. De Nepal a Bután hay una franja de 24 km perteneciente al Estado indio de Sikkim. El 75 % de la superficie de 147871 km2 del país es montañoso, con una población de 28.1 millones de habitantes. El idioma es el nepalí, pero me hago idea que tenga una enorme similitud con el hindi, ya que un colega consultor indio que me acompañó en la misión, no tenía problemas en comunicarse con ellos hablando hindi. Buena parte de la población habla o chapurrea el inglés, idioma heredado de su período colonial.

La visita a Nepal ocurrió cuando el país era una monarquía. Ahora es república desde mayo de 2008. La impresión que me llevé era de algún desorden al nivel de las instituciones gubernamentales. No sé si eso ya haya cambiado. Esa idea se comienza a formar desde que uno entra al control de pasaportes en el aeropuerto de Katmandú. Cualquiera accedía al visado entonces pagando 30 dólares, pero como la masa de turistas es enorme, cualquiera puede estar horas en espera que le revisen el pasaporte y se lo acuñen. Para nuestra suerte, como no íbamos de turismo, era misión de trabajo, nos estaba esperando un colega del lugar, el que rápidamente tomó nuestros pasaportes y nos hizo pasar sin tener que soportar esas largas esperas. El aeropuerto se me pareció a esas terminales de ómnibus existentes en muchos países “en desarrollo”, donde la gente se aglomera y los locales nunca se vacían. Todo lo demás laboralmente fluyó bien, no había de qué quejarse realmente.

La capital, Katmandú, se halla en el Valle del mismo nombre. En los alrededores se podían ver las elevaciones. Me recordó algo a Santiago de Cuba. Obvio que las montañas que rodean a la ciudad oriental cubana son mucho más pequeñas que las rodean a Katmandú. El clima resultaba agradable, ni frío, ni caluroso durante el día. Ya cuando anochece baja algo la temperatura.

Lo otro impresionante era la cantidad de templos. En la tarde después de terminada la jornada laboral, caminaba por las calles de un barrio antiguo, donde había templos y santuarios diversos, con mucha historia y nombres difíciles de recordar. Como dije, el hinduismo se entremezclaba con el budismo, una tarea nada fácil diferenciar ambas creencias.

El autor (der.) junto a un colega consultor de la India

Los niños de Nepal me hago idea sean poliglotas, todos piden monedas, no importa del país que sea. Como venía de Italia, a uno de los niños le regalé una moneda de 500 liras, el fiñe cuando la vio no dudó en exclamar: “Mamma mia”.  No pude hacer otra cosa que reír a carcajadas. El niño reconoció la moneda y su asombro lo expresó en italiano.

Al final de la actividad de cuatro días que desarrollamos con los colegas del país, se organizó una actividad social de clausura, donde tuvimos la presencia del recién nombrado Ministro de Agricultura. Él habló con nosotros, brindamos y solicitó el apoyo de nuestra organización para futuros desarrollos. No sé lo que habrá pasado que al siguiente día ese ministro ya no estaba en funciones, duró un día en el cargo.

Un lugar impresionante a visitar se halla algo fuera de Katmandú es Swayambhunath (significa “uno autoexistente”), también conocido como el templo de los monos. Para llegar al lugar hay que subir una pequeña elevación de 300 escalones y por el camino los monos le dan a uno la bienvenida, obvio con el deseo que le brindemos algo de comer. Años después visité Gibraltar y tuve una acogida similar por los simios del lugar, por lo que estando allí, recordé Swayambhunath. Ya en el lugar uno puede disfrutar de los santuarios allí presentes. Los bonzos abundan igualmente.

Subida a Swayambhunath
Monos en Swayambhunath

Los colegas locales nos sugirieron visitar un lugar, cerca de Pokhara, donde se pudo uno disfrutar de la vista del bello lago Phewa Tal, además de poder ver la montaña de Machapuchare, también conocida como Fish Tale (Cola de Pez), que posee 6 993 m de altura y es parte del macizo Annapurna de la parte norte-central del país. La distancia de Katmandú a Pokhara es de solo 200.9 km, pero como las vías son sencillas, la velocidad máxima es siempre limitada, por lo que uno llega en más de 5 horas al lugar en un jeep. Durante el trayecto uno puede apreciar algo del río Trisuli y cuando llega al valle de Pokhara, el del río sagrado Seti.

Lago Phewa Tal, Pokhara, Nepal

Para ver el Machapuchare hay que levantarse a las 4 de la mañana, con alguna paciencia ya a las 4:30 la elevación se va haciendo visible. Dicen que esta montaña es sagrada, ya que sirvió de hospedaje al gran Dios Shiva, parte de la Trinidad hinduista, el que destruye y renueva el universo. Se afirma que a la cima del Machapuchare no ha llegado ningún mortal.

Machapuchare o Fish Tale

Hay mucha historia y me habría gustado haber visto más. Otro consultor tuvo la genial idea de visitar Lhasa en el Tibet concluida su misión en Nepal. Así que, si tiene tiempo y deseos de conocer algo exótico, Nepal se lo garantiza y si quiere más, pues puede trasladarse al Tibet.

Escrito por Ricardo Labrada, 2 julio de 2020, información consultada en línea.

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