Emocionante y real, “El duodécimo hombre (2017)”

El patriotismo no consiste en ondear la bandera,
sino en luchar para que el país sea justo y fuerte.
James Bryce (1838-1922, historiador, político y escritor británico)

Hay muchas películas bélicas, no todas con el debido brillo o rigor histórico, algunas bastante cursi o más dadas a mostrar masacres de ambas partes sin entrar en sus causas.

“El duodécimo hombre (2017)” es una peli de producción noruega, dirigida por el director neerlandés Harald Zwart. El film refleja la realidad de un grupo de doce saboteadores de ese país nórdico, entonces ocupado por la Alemania nazi, entrenados y enviados desde Gran Bretaña a Noruega. Se trata de un hecho real.

El grupo de rebeldes fue interceptado a su llegada a costas noruegas. Los nazis no tardaron en matar y apresar a algunos de ellos. La cuenta daba once, ¿dónde estaba el duodécimo? Por ahí se va la trama que, en síntesis, refleja el valor y coraje de Jean Baalsrud, además de la colaboración y sentido de patriotismo de la dispersa población local, muy deseosa de la salida de las tropas nazis.

Los nazis pusieron todo su empeño en la captura del saboteador faltante, incluso apelaron a métodos salvajes para poder justificar la hipótesis de que el duodécimo no había muerto. Dice un refrán que un pueblo unido jamás será vencido y eso es lo que se ve a lo largo de este film. El objetivo estaba claro, Baalsrud debía llegar a la vecina y neutral Suecia. Era mucha información archivada en su cabeza, la que jamás sería dada al enemigo.

Las vistas de los lugares montañosos y nevados, ríos y fiordos le dan un valor añadido a la cinta. Los nervios se ponen de punta cuando uno ve a los locales lanzarse a aguas que rozan temperaturas cercanas a 0. También pasar la noche en exteriores con temperaturas de -30 grados.

Este film no es uno más de carácter bélico, es muy original y aporta cultura a quien lo vea, además de toda la acción que se muestra en el mismo. Tampoco se puede ignorar el estupendo papel interpretado por Thomas Gullestad como el perseguido Jan Baalsrud. Gullestad se vio en la necesidad de perder 15 kg en ocho semanas para poder interpretar este papel. Lo mismo se puede decir del irlandés Jonathan Rhys Meyer, quien no hablaba nada de alemán y tuvo que aprender su guion en este idioma para poder interpretar el papel del sádico oficial alemán Kurt Stage.  

 Escrito por Esteban Hernández, el 21 enero de 2021, con información consultada en IMDB.com

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