Pre-Olímpico de béisbol 2021: con pobre pitcheo no se puede ganar

“Si uno aprende de la derrota,
Ud. no ha sido aún derrotado.
Zig Ziglar (1926-2012, escritor de EE.UU.)

Como cubano me duele ver al equipo nacional de béisbol perder continuamente. El equipo que jugó en la Florida presentó una mejor versión ofensiva esta vez, pero al final sucumbió dos veces, las suficientes para mandar de vuelta al equipo derrotado. Píntenlo como quieran, la selección nacional fue derrotada, así de sencillo. Ganan los que hagan más carreras en cada juego y el equipo dos veces se quedó corto.

La derrota nada tiene que ver con las pancartas que hayan aparecido en el estadio, y nadie se puede oponer, ya que eso es libre expresión, guste o no a los afectados. Un equipo de béisbol sale al terreno a ganarle al adversario y se olvida del público. Por demás, la afición cubana de la Florida fue a animar a su equipo, el de las cuatro letras, como lo habría hecho el que suscribe, pues quieran o no, todos somos cubanos, que nos une la misma tierra donde nacimos, el mismo idioma, costumbre, historia y cultura.

Realmente no es nada agradable ver como se justifican las derrotas, cuando es una cosa es la otra, ahora es errado achacarla a los gritos de la afición, la que realmente aplaudía con cada hit bateado por los miembros del equipo nacional.

Esta selección vino mejor ofensivamente, vaya hombre, con tres “desertores” del pasado, lo digo con sus nombres, Yadil Mujica, Erisbel Arruebarruena y Yadir Drake, integraron la alineación regular y aportaron ofensiva y defensivamente a la causa. Excepto, el “Grillo” Arruebarruena, el resto tuvo que conformarse con jugar en ligas menores, donde se superaron en su juego diario, lo suficiente para ayudar a esta selección jugar algo mejor, aunque repito, no pudieron evitar las dos derrotas.

En la selección hubo peloteros con experiencia en ligas menores, como es el caso de los primos Santos, Roel y Raico, el lanzador Lázaro Blanco, otro serpentinero ex-“desertor”, Carlos Juan Viera, además de otros que juegan en las Ligas Japonesas de alto nivel, como Alfredo Despaigne, y los lanzadores relevistas Liván Moinelo y Raidel Martínez. No faltó un veterano como Frederich Cepeda, el que ya está viendo pasar sus últimos momentos como pelotero activo.

Cuatro décadas atrás el pitcheo cubano era fundamental para ganarle a los mismos profesionales. Las selecciones cubanas se batían de tú por tú con selecciones de profesionales de Venezuela o conjuntos similares de México, pero es que había Braudilio Vinent, Juan Carlos Oliva, Rogelio García, años después Lázaro Valle, José Ariel Contreras, José Ibar, Maels Rodríguez, Pedro Luis Lazo y Norge Luis Vera entre otros. Ahora no es igual, no nos engañemos. No hay pitchers de competencia, esos que lleguen y se planten bonito en el montículo, esos que dominan desde el inicio, que mantienen un dominio estable a lo largo de 7 o más entradas.

La velocidad, amigos narradores, no es el único atributo que hace grande a los pitchers. Conrado Marrero no era hombre de velocidad, pero sí de astucia para lanzar y mezclar bien sus lanzamientos. Hay que saber tirar cambios, sliders, rectas y tener control para ponerlas en la zona de duda. He visto pitchers en la MLB lanzar a más de 96 MPH y no es que hayan llegado lejos. Puedo mencionar decenas de nombres, pues nadie puede dominar solo a base de rectas, hay que mezclar y confundir a los bateadores. Es muy posible que Cuba no tenga actualmente entrenadores aptos para enseñar estas mecánicas de pitcheo.

La misma ofensiva mejora cualitativamente cuando el pitcheo es de altura. No es lo mismo batearles a muchachos sin experiencia o habilidad en el montículo, que pararse frente a un lanzador de recursos. Cuando haya más lanzadores de calidad, desaparecerán los bateadores de .400. Sugiero, por cierto, que hagan más énfasis en el OPS del bateador que en su promedio ofensivo. OPS es muy completo, ya que aporta la suma de OBP y Slugging. El equipo cubano careció de aquel Slugging, el que aportaban hombres como Pedro José Rodríguez, Luis Giraldo Casanova, Lázaro Junco, Orestes Kindelán, Romelio Martínez y Omar Linares entre otros.  

En Cuba hay personal infantil y joven apto para jugar a la pelota y desarrollarse al máximo. Si no fuera así, no habría Pito Abreu, Yoan Moncada, Randy Arozarena, Yoan Álvarez, Aroldis Chapman y otros más jugando con éxito en las Grandes Ligas. Claramente se necesita de personal entrenador de conocimiento y experiencia, sobre todo en el área de pitcheo. Mientras no se disponga de eso, las derrotas continuarán cayendo. 

Ante una derrota no cabe otra cosa que la crítica constructiva y no las alabanzas. Deseamos ver al equipo Cuba ganar de manera convincente, algo que dudo que suceda de no cambiarse muchas cosas, empezando por la independencia de la Federación nacional en sus decisiones sin necesidad de aval de otros órganos, cuyas funciones son las de ayudar a promover la masividad deportiva como parte del proceso educacional, pero no a dirigirlo propiamente.

Escrito por Esteban Romero, 5 junio de 2021

  

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