Una visita a Chelva, comunidad valenciana

Ciudad construida finalmente en 1661 situada sobre
la antigua mezquita del barrio andalusí de Benacacira,
centro de la Chelva islámica. Población muy devota de
la Virgen de la Soledad.

Chelva o Xelva es una pequeña ciudad, capital de la comarca de Los Serranos en la provincia de Valencia, adonde llegar no es difícil, ya que casi toda la ruta es en autopista desde Valencia ciudad. Solo al final de la trayectoria de unos 70 km hay un tramo corto de carretera secundaria.

Este lugar es considerado como la segunda maravilla rural de España, solo superado por Cehegín en Murcia. Se trata de un poblado muy chulo por varias razones. En el pasado, hasta el siglo XII era ocupada por los árabes, luego recuperada por los moros en 1214 hasta que Jaime El Conquistador la ocupó definitivamente en 1238. En Chelva, de siempre hubo sefarditas, por lo que tres poblaciones religiosamente distintas convivían pacíficamente, la cristiana, la musulmana y la judía, cada una en su barriada.

El centro urbano es la Plaza Mayor, lugar que no nos impresionó, ya que estaba lleno de estanquillos de ventas el día que la visitamos. En ese lugar se encuentra la iglesia de los Ángeles, construida en el siglo XVII, la que estaba cerrada, así que nos tuvimos que conformar con verla desde fuera y para eso limitado por los estanquillos de venta en el lugar. 

Luego nos adentramos por los distintos barrios de la ciudad. Pasamos por el barrio de Benacacira o de los moros, luego por el de Azoque o de los judíos y finalmente el barrio de los cristianos llamado Ollerías. Sus calles son estrechas, muy atractivas y que invitan a pasear por ellas a pesar del sube y baja continuo.  

Después emprendimos la caminata por la llamada Ruta del Agua, lo cual fue fácil al inicio por ser en bajada todo el tiempo hasta llegar a Molino Puerto, donde se conjugan el río Chelva o Tuéjar, afluente del río Turia, y bellos paisajes con abundante vegetación y elevaciones. El regreso fue todo un esfuerzo a la inversa. Me pregunto por qué no implementan algo para que el retorno al casco histórico sea menos laborioso, sobre todo para las personas de la tercera edad. Un funicular puede costar, pero de momento podrían poner vehículos ligeros y no contaminantes que transportaran a esas personas. El Municipio ganaría sus fondos e incluso podría incentivar aún más el turismo en el lugar.

El senderismo es muy apropiado para la juventud, pero hay lugares bellos que un viejo de 70 u 80 años no puede ver al no poder recorrer toda la ruta. Nos pasó con el acueducto romano de Peña Cortada. Anduvimos buen rato en el coche por un terraplén, el que muere en el inicio de una elevación de 1 km aproximadamente, que se debe recorrer a pie, algo igualmente difícil para los de tercera edad y que no pudimos subir, no por el esfuerzo sino por el peligro de resbalar entre las piedras.

Fuera de la ciudad está el santuario de la Virgen del Remedio, al cual uno puede llegar sin dificultad en coche.

Realmente Chelva es un lugar bonito a visitar y podría serlo aún más si se tomaran algunas medidas de comodidad para los turistas, sobre todo para los de la tercera edad. Las ventas locales podrían también ser llevadas a otra parte de la ciudad y no necesariamente en la Plaza Mayor.

Escrito por Ricardo Labrada, 1 junio de 2021

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