“La clase de piano (2018)”, rebeldía convertida en éxito

«La rebeldía puede ser la máxima expresión de la libertad contenida
Anon.

Se trata de un drama, cuyo título original en francés es “Au bout des doigts” (Al alcance de la mano), dirigido por el cineasta francés Ludovic Bernard, hombre que fuera asistente anteriormente del director Luc Besson. La peli cuenta con el protagonismo de los experimentados Kristin Scott-Thomas, Lambert Wilson, y los jóvenes Jules Benchetrit (Mathieu) y Karidja Touré.

Aunque se ve que algunas partes son de ficción, eso no le quita realismo al filme. Se ve una parte de un barrio humilde de París, donde los habitantes tienen que hacer de todo y cuando ven que les falta el sostén, pues no dudan en hacer acciones propias de rateros. Es en ese ambiente que se desarrolla el niño y luego joven Mathieu, cuyo apellido, Malinski, denota que sus antecedentes eran probablemente polacos. Mathieu hacía lo mismo que todos los demás, solo que tuvo la suerte de aprender piano en su niñez por casualidad bajo la dirección de un hombre que amaba mucho tocar este instrumento, pero ¿puede un pobre aspirar ir a clases en un conservatorio? Los recursos son para vivir, entre ellos comer y vestir como mejor se pueda. Mathieu aprendió mucho, pero nunca pudo perfeccionar esa maestría, su madre viuda se lo decía claro, trabajaba para dar de comer en familia.

Existe una máxima, la realidad o ser social es la que determina su conciencia. Este filme así lo presenta y lo demuestra. En París como en otras ciudades europeas hay familias ricas, de mediana clase, obreras pudientes y obreras pobres o muy pobres. Hay de todo, los de más abajo tienen que trabajar duro para poder pagar sus gastos y necesidades elementales.

Por lo tanto, la persona afectada desarrolla un grado de rebeldía e indiferencia a muchas normas establecidas en esos medios. Mathieu era un caso y para su suerte fue un día descubierto como un posible talento del piano, lo era ya de hecho. No creo que se pueda ser tan rebelde ante mucha bondad, pero Mathieu es presentado como un ultra en su conducta y falta de modales, eso sin dejar de ser buen hijo y hermano. Al final es cierto que vence la bondad y la educación sobre una rebeldía justificada hasta un punto.

Estudiar no es un deber que se siga adecuadamente para los que no tienen vocación por lo que estudian, todo lo contrario, si le gusta y se empeña.  Con sus matices, el filme muestra que para lograr el éxito hay que estudiar y trabajar mucho alrededor de esa vocación.

Un mérito de la película es mostrar la integración racial, como dos seres de razas opuestas se logran amar desde el primer momento y como una buena compañía en este caso ayuda a la superación y al desarrollo.

Para los amantes del cine, es una peli refrescante y entretenida, para ser vista y analizada. Es probable que no coincidamos en algunos temas, pero sí en aquello que es esfuerzo traducido en éxito.

Escrito por Esteban Hernández, 5 setiembre de 2021, con información consultada en IMDB.com

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