Adam Smith, máximo exponente de la economía clásica

Una persona es rica o pobre según disponga o no de
los recursos necesarios para procurarse los medios de vida,
las comodidades y los placeres de la existencia. Pero, al implantarse
en todas las ramas de la división del trabajo, la persona sólo puede
obtener directamente por medio de su trabajo una parte extraordinariamente
pequeña de todas aquellas cosas, pues la inmensa mayoría de ellas tiene que
lograrlas por medio del trabajo de otros: por tanto, será rico o pobre según
la cantidad de trabajo de que pueda disponer o que pueda comprar”.
Adam Smith

Ni los marxistas se atreven a negar el innegable mérito de los estudios y hallazgos en el campo de la economía de Adam Smith. Incluso sus aportes sirvieron para Marx en el desarrollo de su teoría sobre el capital. El mérito de Smith, reconocido por todos los expertos en este campo, fue el de combinar originalmente la historia, la naturaleza humana, la ética y el desarrollo económico.

Smith nació el 5 de junio de 1723 en Kirkcaldy, Fife, Escocia, hijo del segundo matrimonio de Adam Smith Sr., contralor de aduanas en su pueblo natal, el que entonces poseía una población de alrededor de 1500 habitantes. Kirkcaldy está relativamente cerca de Edimburgo. La madre de Smith, Margaret Douglas, era hija de un acaudalado terrateniente.  Se dice que Smith fue secuestrado por una banda de gitanos cuando solo tenía 4 años. Para su suerte, se organizó una persecución a los captores, los que abandonaron al niño en algún lugar, donde fue recuperado.

Después de pasar escuela primaria en Kirkcaldy, a la edad de 14 años, en 1737, ingresó en la Universidad de Glasgow, entonces reconocida como centro de la Ilustración Escocesa.  Allí estudió filosofía, se graduó en 1740 y obtuvo una beca para el Colegio Balliol de Oxford, que no era en esa época lo que es ahora. De todas formas, Smith aprovechó su tiempo y estudió mucho como autodidacta en el campo de la filosofía.

A su regreso a su pueblo natal buscó empleo y con la ayuda de la influencia de su madre, obtuvo empleo como profesor en la Universidad de Glasgow para impartir lecturas y conferencias sobre filosofía, historia y economía, las que causaron revuelo y le valieron, a los 27 años de edad, un ascenso como profesor de lógica y luego de filosofía moral en este mismo centro. La filosofía moral incluía temas de teología, ética, jurisprudencia y economía política. Su carrera como profesor le valió el puesto de decano de facultad en 1757.

Su prestigio le permitió entablar amistad con otros especialistas de la filosofía como David Hume y el economista Andrew Cochrane, esta última amistad le ayudó a entender mejor los aspectos del comercio, que le sirvieron para poder escribir unas de sus grandes obras “La riqueza de las naciones” (The wealth of the nations).

La primera gran obra de Smith fue “La teoría de los sentimientos morales” (The Theory of Moral Sentiments) en 1759, en la cual el autor se formuló la pregunta acerca de la fuente de la capacidad de formar juicios morales, incluidos los juicios sobre el propio comportamiento, frente a las pasiones aparentemente dominantes por la autoconservación y el interés propio. Él razonaba que, los humanos son criaturas impulsadas por pasiones y, al mismo tiempo, autorreguladas por su capacidad de razonamiento y, no menos importante, por su capacidad de simpatía. Esta dualidad les sirve tanto para enfrentar a los individuos entre sí como para proporcionarles las facultades racionales y morales para crear instituciones, mediante las cuales la lucha interna puede mitigarse e incluso orientarse hacia el bien común.

Para poderse dedicar más a la investigación y escritura de sus obras, e incluso tener una mejor entrada monetaria, Smith renunció a su cargo en la Universidad y se trasladó a Tolosa, Francia, en 1763, donde sirvió de tutor del Duque de Buccleuch. Año y medio después se trasladó a Ginebra por dos meses, donde pudo conocer a la figura del abogado, filósofo y escritor francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire. También conoció a los llamados fisiócratas, entre ellos François Quesnay, los que sostenían que la riqueza provenía exclusivamente de la explotación de los recursos naturales propios de cada país y del libre cambio de los productos de los diversos países entre sí, y que existía un orden natural de las sociedades humanas, y por consiguiente el deber de no inmiscuirse el estado en la vida económica del país.

De Ginebra se trasladó a París por escaso tiempo y de ahí a Londres, donde trabajó hasta la primavera de 1767. Regresó a su pueblo natal para trabajar alrededor de su obra “La riqueza de las naciones”, la que no dejó de ser, en parte, una continuación de “La teoría de los sentimientos morales”. 

“La riqueza de las naciones” constó de cinco tomos, en el primero se abordan los temas de la división del trabajo, el origen del dinero, los precios, los salarios de los trabajadores, los beneficios de los accionistas, la renta de la tierra y la fluctuación de los valores de los metales preciosos.  El segundo aborda el tema del capital y el trabajo. En estos dos primeros tomos, Smith se plantea cómo un sistema de perfecta libertad, operando bajo los impulsos y limitaciones de la naturaleza humana y de instituciones diseñadas inteligentemente, dará lugar a una sociedad ordenada. El tercer tomo da una descripción histórica del desarrollo del comercio europeo desde épocas pretéritas romanas. El cuarto tomo sirve de análisis de las políticas de comercio existentes, y el quinto incluye aspectos varios como administración, la iglesia, el manejo de las deudas y los cuerpos armados de los países (Moreno 2021).  

Algunos planteamientos de esta obra, los que pueden ser objeto de polémica, fueron:  

–          El ímpetu del impulso adquisitivo, el flujo anual de riqueza nacional podía verse crecer de manera constante. –          la demanda de hombres, como la de cualquier otra mercancía, regula necesariamente la producción de hombres (esto tiene que ver con el aumento de la natalidad y la reducción de la mortalidad infantil).
–          la riqueza de las naciones sólo aumentará si los individuos, a través de sus gobiernos, no inhiben este crecimiento atendiendo a peticiones de privilegios especiales que evitan que el sistema competitivo ejerza su efecto benigno.

Smith gustaba de hablar de la “mano invisible” (economía de mercado) como herramienta para alcanzar el bienestar social. Sostenía que la libre competencia es la mejor manera de hacer funcionar a la economía, ya que las contradicciones que pudieran surgir pueden tener solución por “la mano invisible” del sistema.

Como indica Bagundo (2019), la obra de Smith rompe con el pensamiento propio de la época histórica colonial. Para él, el origen de la riqueza ya no estará en la producción agrícola o la renta de la tierra, tampoco en la balanza de pagos propia de la extracción metálica de las colonias, como proponen fisiócratas y mercantilistas. El fundamento de la riqueza humana en la época capitalista estará basado en la apropiación del trabajo para la producción industrial. El autor añade que Smith reconoce y observa los cambios que existen por la inserción del trabajo asalariado en el desarrollo del capitalismo industrial y la importancia de la apropiación del trabajo ajeno como regla de las relaciones sociales basadas en la propiedad privada, pero no lo cuestiona, ni lo critica, o sea lo ve como algo ineluctable.

Muchos estudiosos han debatido largamente las obras de Smith y consideran que existe una contradicción entre lo escrito en “La teoría de los sentimientos morales” con “La riqueza de las naciones”. A un determinado nivel hay un aparente choque entre el tema de la moral social contenido en el primero y la explicación en gran medida amoral del sistema económico en el segundo. Por otro lado, el primer libro también puede verse como una explicación de la manera en que los individuos son socializados para convertirse en los actores orientados al mercado y ligados a la clase que ponen en movimiento el sistema económico.

También se le ha criticado su visión que el bienestar social proviene de una economía de mercado, lo cual es falso, ya que Smith nunca vio al mercado libre como algo perfecto, mucho menos que no estuviera regido por una legislación. Hay una citación importante del pensamiento de Smith que no debe pasar desapercibido: “en la medida en que se instituye para la seguridad de la propiedad, en realidad se instituye para la defensa de los ricos contra los pobres, o de los que tienen alguna propiedad contra los que no tienen ninguna.  

Sus aportes hay que verlos en qué momento ocurren. Smith tuvo la suerte de vivir el inicio del proceso de la Revolución Francesa en 1789. Sin embargo, de esa experiencia histórica no pudo haber sacado mucho conocimiento, ya que falleció el 17 de julio de 1790 en Edimburgo.

Según Heilbroner (2015), Smith fue un hombre de muchas peculiaridades, que incluían una forma de hablar oscilante (hasta que se había acostumbrado a su tema), una de caminar como vermicular y, sobre todo, una extraordinaria e incluso cómica ausencia de ánimo. Por otro lado, los contemporáneos escribieron sobre una sonrisa de “inefable benignidad” y sobre su tacto y rapidez en la gestión de los asuntos, a veces mordaces, en la facultad de Glasgow.

Algo que no se puede perder de vista es que para Smith la economía es protagonizada por seres humanos, donde el objetivo no es solo el de la mejora material sino su crecimiento humano, su vinculación con él mismo, con los demás y con la naturaleza (Aguilera Klink 2015).

Fuentes  

Aguilera Klink F. 2015. Economía y naturaleza humana, volviendo a Smtih y Marx. Revista Latinoamericana, 14 (41): 255-276. https://scielo.conicyt.cl/pdf/polis/v14n41/art18.pdf  

Bagundo G. 2019. ¿Influyó Adam Smith a Karl Marx? La izquierda diario, 17 julio. https://www.laizquierdadiario.com.uy/Influyo-Adam-Smith-a-Karl-Marx  

Heilbroner R. 2015. Adam Smith. Encyclopædia Britannica Ultimate Reference Suite, Chicago.  

Moreno M.A. 2010. Economistas notables: Adam Smith. El blog Salmón, 10 setiembre. https://www.elblogsalmon.com/economistas-notables/economistas-notables-adam-smith  

Sevilla Arias A. 2015. Adam Smith. Economipedia.com, 5 octubre. https://economipedia.com/definiciones/adam-smith.html

Escrito por Ricardo Labrada, 6 setiembre de 2021

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