La temporada 2021 de la MLB- con mucho esplendor latino

Aclaración pertinente: el presente artículo recoge la labor
de peloteros latinos destacados, pero ninguno nacido en EE.UU.
En otro artículo se podrá tratar sobre nuestros
hermanos no nacidos en tierras de sus progenitores

A medida que pasan los años es evidente el aumento de peloteros latinos en las Grandes Ligas del béisbol. Filosóficamente se afirma que los cambios cuantitativos terminan provocando cambios cualitativos, y parece que este es el caso. Una mayor cantidad de peloteros de América Latina, incluidos los territorios antillanos asociados a Holanda, eleva la calidad de la pelota del circuito mayor universal de este deporte.

Como cubano, deseo comenzar este breve análisis con el juego actual de los más destacados de unn poco más de 20 jugadores criollos en ambas ligas de la MLB. Algunos son ya noticia por sus desempeños defensivos y ofensivos.

Es cierto que lanzadores destacados son muy pocos. El cerrador Aroldis Chapman ha visto un descenso en su aporte a la causa de los Yankees en esta temporada. Dos abridores, el pinareño Vladimir Gutiérrez con el Cincinnati, y el zurdo Nestor Cortés Jr. con los Yankees, tuvieron temporadas aceptables, pero aún no al nivel del difunto José Fernández. No obstante, sería injusto no destacar la labor del pinero Raisel Iglesias, cerrador del equipo de los Angelinos, quien logró salvar 34 juegos en un equipo que solo ganó 77 desafíos. Su PCL fue de 2.57 y ponchó a 103 bateadores en 70 entradas lanzadas. Raisel es ahora agente libre y podrá pedir mejoras salariales al equipo que finalmente lo firme.

En el orden ofensivo hay figuras muy destacadas. Comienzo por el laborioso José Dariel “Pito” Abreu, el hombre de Maltiempo, Cruces, un verdadero coloso dentro de un equipo que, si bien ganó el cetro en la división central de la Liga Americana, fue pésimo en su RISP. Así Pito tuvo que echarse esa carga de empujador encima, como en las últimas temporadas. Terminó con 117 empujadas, solo aventajado por el receptor venezolano Salvador Pérez, líder en ese departamento en la Liga Americana. A Pito los lanzadores le temen tanto que le pegan la bola continuamente, los 22 pelotazos recibidos, algunos muy intencionales, así diga lo contrario el ya anteriormente sancionado manager A.J. Hinch, ahora timonel de los Tigres de Detroit. Pito es un pelotero ejemplar, lo golpean y va a hacia primera como si nada hubiera sucedido. Nunca se le ve discutir conteo, cuando más alza su cabeza y de ahí no pasa, pero el equipo de Hinch se anotó un logro, sacarlo de quicio. En los años que he visto a Pito jugar, sea en Cuba con el Cienfuegos como en los Medias Blancas, jamás le había visto fuera de sus casillas como el día que fue golpeado en juego contra los Tigres.  

El otro destacadísimo fue Yulieski Gurriel, inicialista de los Astros de Houston, el que se llevó el título de bateo en la Liga Americana (.319). Gurriel ya tiene 37 años y parece entrenar fuerte para mantener un nivel excelente de juego ofensivo y defensivo. Lástima que haya llegado a las Mayores con una edad algo avanzada, de haberlo hecho años antes, podría discutir un puesto en el Salón de la Fama de Cooperstown. A sus logros en esta temporada de 2021, se añade el haber obtenido el Guante de Oro como inicialista en la Liga Americana. Gurriel perdió muchos años jugando en una pelota, cuya calidad ha ido en descenso. La última temporada de este pelotero en Cuba fue en la serie nacional de 2015-16 cuando resultó líder de los bateadores con promedio de .500 y slugging de .874. Esos promedios son muy elevados en cualquier pelota y hace pensar bien en una escasa calidad del pitcheo o que el pelotero es un fuera de serie a ese nivel.

Yordan Álvarez – quien supongo sea nacido en el Central Colombia, provincia las Tunas, de donde mismo es su padre, el ex-lanzador Agustín Álvarez- después de su ausencia en la temporada 2020 por problemas físicos, volvió por sus fueros en la del 2021. Dusty Baker lo situó de cuarto bate dentro de la alineación de los Astros y el tunero respondió. Su OPS (.877) dice bastante, disparó 35 dobles, 33 jonrones y empujó 104 carreras en una novena muy bateadora y con buen RISP en la temporada regular. Su juego en la post temporada fue óptimo hasta que su equipo alcanzó el título en la Liga Americana, y se adjudicó el MVP de la serie de campeonato por su ofensiva, la que en la Serie Mundial decayó significativamente. Así y todo, hay que considerar que Yordan tuvo una excelente temporada.

Otros dos peloteros con buenas temporadas fueron los jardineros Randy Arozarena y José Adolis García. El primero venía de sobre-destacarse en la post temporada de 2020 al implantar records de hits (29) y jonrones (10). Randy debe tener un poco de más paciencia en home y así logrará mejores resultados. Le sobra poder y velocidad, aparte que se desempeña bien en las alas de los jardines. Conectó 55 extrabases, incluido 20 jonrones y robó 20 bases, aunque también es cierto, que fue capturado en estos intentos 10 veces. Sus 170 ponches aconsejan, como ya se dijo, paciencia, la que suele estar ausente con mucha frecuencia en los bateadores cubanos. Por su parte, Adolis tuvo que hacer un esfuerzo para lograr su inclusión en la nómina de los Vigilantes de Texas. Posteriormente con su ofensiva y defensiva logró un puesto de regular en los jardines y otro de responsabilidad en la alineación. Su desempeño en la primera mitad de la temporada fue de tal nivel que le valió ser escogido para el juego de las estrellas. No obstante, a partir de finales de julio descendió su productividad, para finalizar con 31 cuadrangulares entre sus 59 extrabases, empujó 90 carreras y robó 16 bases. Ambos peloteros son candidatos de fuerza para el novato del año en la Liga Americana. Se añade a este grupo al jardinero

Lourdes Gurriel Jr., hermano de Yuli, el que jugó con los Azulejos en 140 partidos, en los que bateó su máximo de jonrones (21) e impulsadas (84) en una temporada. Sus tiros a las bases fueron excepcionales, lo que demuestra la fuerza de su brazo.    

Hay otros dos jardineros que tuvieron sus altas y bajas. Uno de ellos fue Luis Robert, el fenomenal jardinero central, calificado jocosamente por Frank Thomas, miembro del Salón de la Fama, como un pelotero de “seis” herramientas. Robert estuvo fuera de juego por lesión más de dos meses y medio. Se llegó a pensar que no podría jugar más por el resto del 2021, pero logró recuperarse, volvió y demostró su clase. El guantanamero participó en 68 desafíos y promedió .338. Fueron varios sus juegos multihits después de su regreso a la alineación de los Medias Blancas. Conectó 36 extrabases, incluido 13 enormes cuadrangulares, esos batazos desde que salían se sabía que iban bien lejos. Robert Moirán robó 6 bases y fue capturado en un solo intento. Es de suponer que no haya robado más cuidando de no volverse a lesionar. El otro es el jardinero de la provincia de Mayabeque, Jorge Soler, el que tuvo una primera mitad de temporada para olvidar. Tuvo suerte de ser canjeado a los Bravos antes del 31 de julio, y como por arte de magia, su ofensiva resucitó. Es de suponer que en esa recuperación haya intervenido con éxito el coach de bateo del equipo, Troy Snitker, hijo del mismo manager Brian Snitker. En 54 juegos con los Bravos, Soler disparó 14 jonrones y promedió .269 en esa última parte del campeonato. Lo más importante llegó en la post temporada, el covid-19, aun vacunado, lo atrapó, por lo que no pudo jugar casi en la serie contra los Cerveceros y solo 2 juegos contra los Dodgers por el título de la Liga Nacional, pero si jugó completo la Serie Mundial, su segunda en su carrera, y despachó jonrones a la hora buena, válidos para decidir 3 juegos de los cuatro necesarios para llevarse la serie. Inobjetablemente, Soler fue electo MVP de esta serie mundial.

Actuaciones aceptables tuvieron los jugadores de cuadro Yoan Moncada y Yandy Díaz, aunque en opinión del que suscribe, a Moncada le sobran herramientas para tener un mejor performance. Necesita poner un poco más de pimienta en su juego. Defensivamente ha mejorado sustancialmente, pero su RISP a la hora buena debe ser objeto de análisis y corrección. Aunque ya no se poncha como lo hizo en la temporada de 2018 (217), sí se le ha visto quedarse con la carabina al hombro en decenas de ponches.

Yasmani Grandal tuvo una primera mitad de temporada repleta de bases por bolas, pero muy baja en conexiones y empujadas. Por esas cosas de las estadísticas, el hombre de Güira de Melena exhibía un promedio por debajo de .200, pero un alto OBP. Se lesionó, se sometió a operación, se recuperó, volvió al juego y su ofensiva se hizo sentir, terminó con promedio de .240, conectó 23 jonrones e impulsó 63 carreras. Es cierto que defensivamente tuvo deficiencias, le robaron 50 bases en 62 intentos. No siempre los lanzadores le ayudaron en ese sentido, pero una mejoría, sin que implique una reducción de su producción ofensiva, podría tener lugar.

El pinero Andy Ibáñez al fin logró llegar a la pelota grande, se desenvolvió aceptablemente en la segunda base de los Vigilantes. Finalizó con promedio de .277 y con 24 extrabases.

Hasta aquí los cubanos, hablemos de los monstruos latinoamericanos existentes en la actualidad en las Mayores. Son todos fuera de serie e hijos, algunos de ellos, de sus papás.

Comencemos con los peloteros dominicanos, a fin de cuentas, segunda potencia beisbolera a nivel universal. Hay cinco peloteros dominicanos que impresionaron ofensivamente este año. Los dominicanos Vlad Guerrero Jr., Fernando Tatis Jr., Rafael Devers, Juan Soto y Wander Franco.

Los batazos de Guerrero y Tatis son descomunales, es como si los estadios resultaran pequeños. Creo que en dimensiones de esas conexiones había también que incluir los jonrones de Jorge Soler. Guerrero Jr. tuvo OPS de 1002, se dice fácil, pero a ese nivel no llega cualquiera. El dominicano despachó 48 jonrones, la misma cantidad que Salvador Pérez, además de otros 30 extrabases, con 111 impulsadas.

Fernando Tatis Jr. estuvo lesionado y perdió la oportunidad de jugar en 30 desafíos, así y todo, disparó 42 jonrones entre sus 73 extrabases, 97 impulsadas y OPS de .975. También robó 25 bases, o sea poder y velocidad. Juan Soto tuvo el tercer mejor OPS de las Mayores (.999), jonroneó 29 veces e impulsó 95 anotaciones.

El antesalista de los Medias Rojas, Rafael Devers se destacó no solo por lo que bateó, sino por lo oportuno que siempre fue, impulsando carreras decisivas para la victoria de su equipo. Dever es un bateador zurdo de cuidado, conectó 38 jonrones y empujó 113 carreras, tenerlo como rival es un verdadero dolor de cabeza.

El otro diablo es el ambidextro Wander Franco, el que corre, batea, fildea, es otro pelotero de “seis” herramientas. Su llegada al Tampa fue el complemento que este equipo buscaba. En 70 juegos bateó 30 extrabases y promedió .288 al bate.

No hablar de José Ramírez, de Nelson Cruz, de Starling Marte y del seguro miembro del Salón de la Fama, Albert Pujols, es imposible. Ramírez es uno de los bateadores ambidextros más eficientes en la MLB. Como de costumbre, conectó 73 extrabases incluido 36 jonrones y 103 empujadas. Fue de hecho, el mejor bateador de los Indios en esta temporada. Nelson Cruz ya tiene 41 años, pero sigue siendo el temido slugger de siempre. Compartió la temporada jugando para los Mellizos y el Tampa, con los que acumuló 32 jonrones y 21 dobles, con OPS de .832. Cuando se hable de los mejores bateadores designados en la MLB, Cruz es una referencia obligada. Marte compartió temporada con los Marlins y luego con los Atléticos. Su promedio ofensivo fue de .310, además de 47 robadas, el clásico bateador de tacto y de velocidad.

¿Qué decir de Albert Pujols? Todo un caballero en el terreno, un slugger de alta eficiencia a quien ya le va llegando el retiro forzoso. No entiendo cómo los angelinos lo pusieron en waiver. Hombres como él deben ser más valorado incluso cuando no puedan llegar a los niveles del pasado. Tuvo suerte que los vecinos Dodgers lo contrataron y así pudo seguir acumulando imparables (3301), jonrones (679) e impulsadas (2150), con un OPS envidiable (.919). Pujols quiere continuar jugando, señal de su continuo esfuerzo. No dudo que desee llegar a los 700 cuadrangulares, así que mucha salud para que lo logre.

Hay muchos más dominicanos con buenas temporadas, pero no se pretende aquí hablar de todos. Es cierto que Teoscar Hernández y Jorge Polanco tuvieron performances destacados en estas temporadas. El primero en las filas de los Azulejos y el segundo jugando para los decepcionantes Mellizos.  El torpedero Willy Adames arrancó flojo al bate con el Tampa, lo que debe haber motivado su canje con otro compañero a los Cerveceros a cambio de dos lanzadores. Llegar a Milwaukee fue como un milagro, bateó para .285 y jonroneó 20 veces, con 58 empujadas. En varios juegos de los Cerveceros alineó como tercero en el orden al bate. El inicialista Miguel Sanó de los Mellizos sigue siendo un hombre de poder, sus 30 jonrones en esta temporada, algunos de ellos descomunales, lo demuestran.

Dos otros dominicanos tuvieron buenas temporadas en sus equipos, uno fue Leury García, el hombre hacelotodo en los Medias Blancas de Chicago, un verdadero utility, el que tuvo momentos destacados a la ofensiva. Muy similar lo realizado por Manuel Margot, un fildeador extraordinario y oportuno a la ofensiva, puntal importante en los éxitos del Tampa en esta temporada.

Lamentablemente el jardinero dominicano Gregory Polanco, después de jugar ocho temporadas con los Piratas, fue cesado en sus funciones a causa de su baja ofensiva en 2020 y 2021.

Llegado a Puerto Rico, hay que mencionar a tres peloteros, Carlos Correa, Eddie Rosario y Kike Hernández. Correa fue el de siempre, oportuno al bate y con un brazo muy potente para un torpedero. Sus registros ofensivos fueron de .277, .356 y .481, con 26 jonrones y 91 empujadas. Su productividad ofensiva en la post temporada fue de las mejores, sino la mejor, dentro de las filas de los Astros.

El siempre útil Kike Hernández, bueno en los jardines como en el cuadro, estuvo desbordado en la post temporada al conectar 4 dobles, 1 triple y 5 jonrones, con 9 carreras impulsadas. A los Medias Rojas le habría hecho falta otro Kike para potenciar su ofensiva en los juegos del play off.

A Eddie Rosario le pasó lo mismo que a Soler, su canje de los Indios de Cleveland a los Bravos fue como su resurrección ofensiva, al extremo de quedar como MVP de la serie por el campeonato de la Liga Nacional.

Francisco Lindor y Javier Baéz no estuvieron al nivel acostumbrado. Es cierto que Báez compartió faena en los Cachorros y los Mets, donde totalizó 31 jonrones y 87 impulsadas. Probablemente jugando para un solo equipo, sus registros habrían sido superiores. No obstante, ambos son estrellas del juego en la MLB, que nadie lo dude.

Dos venezolanos resultaron ser verdaderos fuera de serie. El receptor venezolano Salvador Pérez siempre se ha destacado por su laboriosidad. Hasta la temporada de 2018 jugaba no menos de 129 desafíos por temporada. Ya en la actualidad alterna como receptor y bateador designado, lo cual le ha permitido concentrarse más en su ofensiva. En las temporadas de 2017 y 2018 alcanzó batear 27 cuadrangulares en cada una, pero eso cambió en 2021. Salvy jugó 161 partidos y quedó de co-líder en jonrones (48) en la Liga Americana, además de liderar el departamento de empujadas con 121. Su cifra de jonrones le permitió el record para la franquicia de los Reales de Kansas City que había establecido Jorge Soler en la temporada de 2019.

Un punto y aparte para el coloso de la intermedia, José Altuve, hombre que lo hace todo bien en el terreno, batea y lo hace a la hora buena. Defensivamente es como un gato que le llega a todo ratón que se le antoja. Altuve ha sido y es el alma de unos Astros que llevan varias temporadas discutiendo la cima de la pelota MLB. El pelotero de Puerto Cabello logró OPS de .839, con 31 jonrones entre sus 64 extrabases. Aunque su promedio no fue muy alto en el play off, sí disparó 5 jonrones, 3 dobles e impulsó 9 carreras.

Ronald Acuña Jr. sigue siendo un pelotero muy eficiente ofensivamente, aparte de ser un buen patrullero en los jardines. En esta temporada no pudo alcanzar mayores logros producto de una lesión que lo limitó a jugar en 82 partidos, en los que registró OPS de .990, con 24 jonrones y 52 impulsadas. De hecho, su juego en esa primera mitad de la temporada fue un aporte importante en el triunfo final de los Bravos en esta temporada.

Importante es mencionar que el legendario Miguel Cabrera terminó la temporada con 502 cuadrangulares en su carrera, además de 2987 hits, a 13 de llegar a los 3000. Miggy podrá mejorar esos registros en la próxima temporada, probablemente su última, lo que ya le garantiza un puesto en el Salón de la Fama de Cooperstown.  

El jardinero Avisail García tuvo su mejor temporada ofensiva al conectar 29 jonrones e impulsar 86 carreras. Su bateo fue factor de victoria en las filas de los Cerveceros, ganadores del cetro en la División Central de la Liga Nacional. En este mismo equipo la labor del receptor Omar Narváez puede catalogarse de aceptable, pero sin llegar a los números alcanzados dos temporadas antes con los Marineros de Seattle. El infielder Eduardo Escobar tuvo un buen performance en la primera mitad de la temporada con el Arizona. Entonces disparó 22 jonrones e impulsó 65 carreras, pero su ofensiva de largo metraje decayó bastante al ser canjeado a los Cerveceros. Aun así, no deja de ser un pelotero muy útil en cualquier equipo. Otro infielder, Wilmer Flores, logró ayudar con su juego estable e integral a la victoria de los Gigantes en la división Oeste de la Liga Nacional.

El infielder mexicano Luis Urías tuvo un comportamiento aceptable ofensiva y defensivamente con los Cerveceros. Urías disparó 23 jonrones, mientras que en las tres anteriores temporadas solo conectó 6.

Colombia igualmente ha puesto su granito de arena. Gio Urshela parece dueño de la antesala de los Yankees con un juego muy aceptable defensiva y ofensivamente. Luis Patiño ha resultado ser un eficiente relevista en el cuerpo de lanzadores del Tampa. Oscar Mercado, con sus altas y bajas por lesiones, ha logrado establecerse como uno de los jardineros regulares de los Indios.

De los antillanos, obligatorio hablar del curazoleño Ozzie Albies, el hombre que defendió la segunda almohadilla de los campeones, Bravos de Atlanta, a lo largo de la temporada. Albies conectó 30 jonrones e impulsó 106, registros máximos en su carrera de 5 temporadas en la Liga Nacional. En la post temporada bateó 16 incogibles incluido 3 dobles, con 9 impulsadas. Albies fue regularmente el tercer bate de los Bravos, aunque para el juego final fue bajado a séptimo, fórmula que dio óptimos resultados en el marcador de ese juego.

El arubeño Xander Bogaerts, defensor del campo corto de los Medias Rojas, volvió a batear sobre los .290 de promedio ofensivo. El manager Alex Cora lo utilizó como cuarto en la alineación, y su rendimiento tuvo algún que otro slump en la temporada. Probablemente como segundo o tercero al bate resulte más efectivo. Bogaerts tiene poder, pero no es realmente un slugger.  

En cuanto al pitcheo, se puede decir que el resultado fue más discreto que la ofensiva. Muy destacada fue la labor del zurdo mexicano Julio Urías, único en alcanzar 20 triunfos en la MLB en esta temporada. Urías solo fue derrotado 3 veces, su PCL fue de 2,96, a la vez que ponchaba a 195 bateadores rivales. Otros performances destacados fueron los del derecho dominicano Frankie Montas de los Atléticos, con 13-9, PCL de 3,37 y 207 ponches, el máximo alcanzado por un lanzador latino en esta temporada. No muy lejos estuvo el boricua derecho José Berrios de los Azulejos, 12-9, PCL 3,52 y 204 ponches; el derecho dominicano Freddy Peralta 10-5, PCL 2,81 y 195 ponches; el zurdo venezolano Eduardo Rodríguez 13-8, PCL 4.74 y 185 ponches. Otros destacados fueron el mexicano José Urquidy, el zurdo dominicano Framber Valdez y el venezolano Luis García, todos ellos de los Astros. Tampoco se puede olvidar la labor del derecho dominicano Sandy Alcantara, quien a pesar de ganar 9 y perder 15, logró un PCL aceptable de 3.19 y 201 ponches.

En cuanto a relevista se trata, hay que indicar el registro de otro curazoleño, Kenley Jansen, el que reverdeció al salvar 38 juegos y lograr PCL de 2,22. Jansen fue utilizado como cerrador y en varias ocasiones como relevista set up. El boricua Edwin Díaz salvó 32 juegos, dos menos que Raisel Iglesias, y WHIP de 1,05. Aroldis Chapman salvó 30, pero a ciencia cierta, no estuvo a todo el nivel acostumbrado.

Además de jugadores al campo, se han visto muchos managers y auxiliares latinos en esta temporada. Los boricuas Charlie Montoyo y Alex Cora dirigieron a los Azulejos y Medias Rojas, respectivamente, con resultados muy positivos en general. Los Mets de Nueva York fueron dirigidos por el dominicano Luis Rojas. En realidad, la lista de auxiliares latinos es enorme, se puede decir que en casi todos los equipos hay al menos uno en estas funciones.

Escrito por Esteban Romero, con información estadística consultada en baseball-reference.com, el 7 noviembre de 2021.  

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