La recuperación económica de Europa Occidental a través del Plan Marshall

El Plan Marshall vino después de la destrucción,
y EE. UU. vino a ayudarnos, lo que fue obviamente
importante para el futuro de Europa. Eso nos dio la
capacidad para hacer cosas por nuestra cuenta en lo sucesivo.”
George Papandréu, ex-Primer Ministro de Grecia

A veces uno tiene una idea o información de sucesos de este mundo, los que en nada se corresponden con la realidad. Eso me pasó con el llamado Plan Marshall, el que oficialmente se denominó European Recovery Program (ERP, Programa de Recuperación Europea).

De este plan había oído hablar, pero no sabía a ciencia cierta en qué consistía. En la Cuba post 1959, la información al respecto no era nada buena, ya que vagamente nos hacían creer que era algo ideado por el imperialismo, enemigo de la revolución. Esa equivocación comenzó a disiparse cuando un viejo amigo italiano, hace algo más de dos décadas, me dijo que el Plan Marshall había matado el hambre de millones de personas en Europa occidental y que había sido la salvación económica de esos países afectados, los que se vieron destruidos una vez concluida la II Guerra Mundial en 1945.

Algún que otro francés, belga y holandés me hablaron igualmente encomiásticamente sobre este programa. Fue entonces que me decidí a buscar información para conocerlo mejor. Así que lo que aquí escribo va muy dirigido a mis paisanos en Cuba, los que saben poco o nada sobre el Plan Marshall.  

Terminada la guerra mundial era casi imposible hablar de comercio, ya que las producciones eran escasas y los medios existentes estaban deteriorados o destruidos. Europa y Asia se vieron muy tocados por esta guerra inútil provocada por verdaderos megalómanos de pronunciada xenofobia. El intercambio comercial es vital para que las economías funcionen. Supongo que eso es lo que vieron las autoridades estadounidenses y de ahí que se decidieran a financiar un proceso de recuperación en toda Europa. No era un acto de caridad, que conste, ya que hubo retorno de capital a EE. UU., como se verá más adelante.

George Catlett Marshall, secretario de Estado del gobierno Harry S. Truman, fue la persona encargada de diseñar ese programa de recuperación, cuyos tres objetivos estaban muy claros: evitar la insolvencia de los países europeos, impedir la expansión soviética y su ideología, y crear las estructuras económicas que posibilitaran la rápida recuperación.

El programa se preparó en 1947 y entró en vigor a partir del 3 de abril de 1948. EE. UU. proporcionó un total 12.000 millones de dólares a repartirse entre los siguientes países: Alemania Occidental (último país en ser admitido en el programa), Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Grecia, Islandia, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Noruega, el Reino Unido, Suecia, Suiza y Turquía. Llama la atención en este listado la presencia de Suiza y Suecia, países neutrales, los que no participaron en la II Guerra Mundial como tal. Según un analista, esa cifra entonces es equivalente a 88 mil millones de dólares en la actualidad. EE. UU. igualmente aportó 20 millones de dólares en alimentos, combustibles y materias primas, lo que facilitó que la primera cifra donada pudiera dirigirse a la recuperación de la producción industrial en los países.  A su vez se creó la OECE (Organización Europea de Cooperación Económica), encabezada por Reino Unido y Francia, la que sirvió de coordinadora de este programa en Europa.

La distribución de los fondos aportados por EE. UU. se hizo proporcional a la población existente en cada país. Las barreras de carácter económico fueron eliminadas por la administración estadounidense. La economía mundial debía despegar y era menester facilitar ese proceso. Esa inversión a la larga resultaría factible para todas las partes incluyendo al donante de esos fondos.

Bajo la dirección de Paul G. Hoffman se creó un buró llamado Administración de Cooperación Económica (ECA, siglas en inglés), el que se encargó de proporcionar la ayuda estadounidense a los países en los siguientes cuatro años. La mayoría del dinero aportado eran donaciones y algo menos en préstamos.

Por lo que me dijeron personas de varios países europeos, como ya había dicho anteriormente, ese programa tuvo grandes éxitos. En cuatro años el producto bruto nacional de los países creció entre 15 y 25 porciento. Las industrias químicas, de ingeniería y las de producción de acero registraron una rápida recuperación. Se afirma que Truman extendió ese plan Marshall a otras naciones menos desarrolladas, algo que aparecía en el punto cuatro del programa, pero aquí ni idea de los países beneficiados y lo que haya resuelto o desarrollado en esos territorios.

EE. UU. aportó el 13 por ciento de su presupuesto anual durante cuatro años, pero parte de ese dinero, hasta dos tercios, cayó de alguna manera en manos de compañías y negocios norteamericanos, las que ayudaron a las europeas a fin de desarrollar el crecimiento económico general.  Muchos especialistas norteamericanos realizaron consultorías en Europa, mientras que muchos europeos recibieron becas para el estudio de métodos de producción y manejo, para lo cual se requería usar parte de los fondos aportados por el plan.  

Los países del Este europeo, incluida la Unión Soviética, fueron invitados a participar a condición que los controles de carácter económico fueron iguales a los que el resto de Europa implantaría, lo cual fue rechazado, aunque se sabe que Polonia y Checoslovaquia habían manifestado su deseo de participar en el programa, pero la administración de Moscú les negó esa posibilidad. En su lugar, los soviéticos propusieron el llamado plan Molotov, algo difícil de entender, ya que la URSS había perdido 20 millones de habitantes en esta contienda y su economía estaba exhausta debido a los grandes gastos militares que debieron incurrir. Entonces, ¿qué medios económicos contaba la URSS en esos momentos para compartir con el resto de los países? Todas esas naciones fueron los que finalmente compusieron el llamado Pacto de Varsovia, con la excepción de Yugoslavia.  

Así y todo, el plan Molotov, con nombre de la oscura figura del Ministro de Relaciones Exteriores del período estalinista, proporcionó ayuda a países como Polonia, Hungría, Rumania, Checoslovaquia, Bulgaria, Albania y Alemania Oriental. Había que sacar recursos, donde realmente no había mucho disponible. Es de este plan que surge el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en 1949, organismo que estaba radicado en Moscú. En los años 70 integrados al CAME estaban casi todos los países del Este europeo, con la excepción de Albania, saliente del mismo por problemas políticos, aunque nunca llegó a renunciar formalmente, y Yugoslavia. Cuba y Mongolia participaron en este consejo, más tarde lo hizo Vietnam.

Fuentes

Anon. 2015. Marshall Plan. Encyclopædia Britannica Ultimate Reference Suite, Chicago.

Editorial Grudemi. 2018. Plan Marshall. Recuperado de Enciclopedia de Historia (https://enciclopediadehistoria.com/plan-marshall/).

Winter Sonia. 1997. Europe: The Marshall Plan -The Most Unsordid Act In History. RadioFreeEurope, 9 mayo. https://www.rferl.org/a/1084820.html

Otros datos tomados de Wikipedia.

Escrito por Ricardo Labrada, 28 enero de 2022

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