“El niño que domó el viento (2019)”, con mucha realidad de la economía y agricultura africana

La democracia es como la yuca
importada, se pudre rápidamente.”
Frase del protagonista T. Kamkwamba en el filme

Este filme se titula en inglés como “The boy who harnessed the wind”, de producción británica, cuyo director y protagonista es el inglés, de origen nigeriano, Chiwetel Ejiofor, basado en una historia real y personal narrada por William Kamkwamba, hombre oriundo de Malaui, donde se desarrolla la trama de esta película.

Les puedo asegurar que lo visto en el filme era de conocimiento del autor de este artículo en sus misiones anteriores en buena parte del África subsahariana. Malawi es un país pobre económicamente y su agricultura es el sustento de vida de miles de agricultores. El guionista y héroe del filme lo describe así: “Malaui, un país africano dominado por la superstición, donde todos temen el poder del hechicero; una subsistencia sometida a las inclemencias meteorológicas y a las corruptelas del gobierno, que echan al traste la cosecha del año y condenan a la familia, y al pueblo entero, a la hambruna; una educación inaccesible para la mayoría de los niños, que no pueden pagar las tasas; una existencia sin electricidad, que les obliga a depender de las lámparas de queroseno, que los asfixian, y de la madera, a kilómetros de distancia y cada vez más escasa.”

En casi toda África hay un solo período de siembra, el lluvioso, mientras que en la seca no se puede hacer más que contemplar la tierra, a veces quebrada, por la falta de humedad en suelo. Imaginemos lo que sucede cuando el período lluvioso se retrasa o se presenta de manera irregular o finalmente no llueve, entonces los agricultores no pueden cultivar el maíz, y en otras partes de África, el sorgo o el mijo. El hambre se apodera de esas zonas rurales sin ayuda alguna, en muchos casos, de los gobiernos.

Es cierto que se implementan proyectos de emergencia por parte de las agencias de Naciones Unidas, eso alivia, pero no cura. El factor sostenibilidad no existe de hecho.

La peli se adentra en eso mismo, la sequía, a veces lo contrario, inundaciones ocurridas en el vecino Mozambique, y la resiliencia de los agricultores, la que en ocasiones no es suficiente.

Lo peor de todo es cuando el mandamás de turno en el gobierno solo quiere oír cosas bonitas y pierde la cordura en cuanto le dicen las verdades al extremo de mandar a golpear al que hace uso de la crítica en buena forma. Lamentablemente una parte del mundo sub-desarrollado padece de este mal, gobernantes poco preocupados por la suerte de su población e incapaces de promover políticas para el bienestar del pueblo.

Pagar para que los niños reciban educación primaria es algo inconcebible a estas alturas. La peli refleja bien el problema, los maestros exigen a los alumnos que sus padres paguen. No son los maestros culpables de esta situación, nuevamente son las autoridades, a las que este asunto no les interesa, ni buscan cómo resolverlo.  La trama de la peli señala inteligentemente este problema, los hechos lo evidencian fácilmente.

El llamado empoderamiento, término que les gusta a muchos tecnócratas en este mundo, solo puede hacerse realidad con educación, sea formal para los niños o informal para los adultos. Sin ella, los ciudadanos seguirán viviendo en el primitivismo. Existen muchas inteligencias desconocidas en ese mundo pobre, los que una vez descubren aspectos elementales de la ciencia, son capaces de diseñar artefactos necesarios para la comunidad en la que viven.

El viento es fuente de energía, la llamada eólica, bastó que le cayera el libro “Using Energy” (Utilizando la energía), para que un niño de 14 años se diera cuenta del potencial energético del viento, y es ahí cuando comienza la segunda parte de la interesante trama del filme. A su vez, una biblioteca es un medio muy útil para despertar el intelecto de las personas, por lo que mientras más existan en esos países pobres, habrá resultados para la mejora del bienestar de esos países.

Chiwetel Ejiofor se vio obligado a aprender la lengua de Malaui, el chichewa, para poder interpretar el papel de Trywell Kamkwamba, el padre de la familia, mientras que el joven keniano Maxwell Simba (apellido que significa león en suahili) habrá tenido que hacer algo similar para interpretar el papel del hijo, William Kamkwamba, cuya actuación fue de elevado nivel como el de Ejiofor, además de la malauí, Lily Banda, como hermana de William, y la senegalesa Aïssa Maïga, como madre de esa familia.  

Recomiendo ver la película y analizarla paso a paso, les aseguro que es una verdadera realidad todo lo que se muestra a lo largo de la trama. En una evaluación de 1 al 10, no dudaría en otorgar un 8.

Fuentes

Anon (s/a). El niño que cambió su mundo. Cine y educación. https://www.educomunicacion.es/cineyeducacion/temas_nino_que_domo_viento.htm

IMDB.com. 2019. El niño que domó el viento. IMDB.com, https://www.imdb.com/title/tt7533152/reference

Escrito por Esteban Hernández, 29 enero de 2022

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