“Promesa al amanecer (2017)” un retrato de una madre obsesionada

El padre (o la madre) debe ser el amigo (o amiga),
el confidente, no el tirano de sus hijos.”
Vincenzo Gioberti (1801-1852, filósofo y estadista italiano)

Por Esteban Hernández

Muchos padres cometen el error de querer obligar a sus hijos a ser algo, para lo cual no sienten vocación. Admitamos que lo hacen con buenas intenciones y sin saber el daño que pueden causar en la personalidad de ese infante en crecimiento.

El fenómeno suele agudizarse cuando es hija o hijo único, más aún cuando se es huérfano de uno de sus progenitores, ya que el padre o madre que queda conserva una idea fija sobre lo que debe ser ese hijo, a quien al final afecta y enferma. Se origina una relación psicopática, donde el menor recibe el inoculo de ideas, muchas veces disparatadas, del progenitor o la progenitora. Los éxitos del hijo son bien recibidos y hasta exagerados en su entorno, todo el mundo tiene que enterarse que el infante es “un genio, llegará a ser un alto funcionario del estado y hasta presidente de la república”, una pura obcecación.

El filme de referencia (La promesse de l’aube) trata sobre la vida del escritor francés Romain Gary, su niñez en Vilna, actual capital de Lituania, entonces gobernado por Polonia, junto a una madre, cuyos esfuerzos se volcaron sobre el niño y luego adolescente Romain a fin de que progresara continuamente en su superación. Era una mujer muy esforzada, la que a veces se inventaba sus historias para hacer parecer lo que nunca fue o para engañar a otros, sobre todo aquellos pudientes en la sociedad. A eso hay que sumar el secreto guardado de su naturaleza judía, aunque no practicantes, era todo un pecado en el ambiente en que se desenvolvían, por lo que sin remedios ella y el niño iban a la iglesia católica así no creyeran en nada.

Con el curso del tiempo, Romain absorbió todas las exigencias de su madre y trató por todos los medios de no decepcionarla, así también tuviera que mentirle ocasionalmente. Llegó alto por su entrega en la II Guerra Mundial, donde asimiló muchas enseñanzas, las que le sirvieron para convertirse en un famoso escritor, pero la psicopatía adquirida producto de la crianza tuvo su impacto en su personalidad.

La película de producción franco-belga fue dirigida por Eric Barbier y contó con el protagonismo de Charlotte Gainsbourg como la madre de Romain, mientras que el personaje principal fue interpretado por tres actores, el niño Pawel Puchalski, el adolescente Némo Schiffman y en lo sucesivo, Pierre Niney. El filme es muy original en sus relatos, el que aborda historia, guerra y el amor ciego de madre e hijo.  

4 noviembre de 2022

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