Bronca entre dos directores de equipo en la pelota profesional cubana

Con competidores apasionados y despiadados que
luchan constantemente por esa pulgada adicional, solo se
pueden esperar combates cuerpo a cuerpo llenos de adrenalina.”
Zack Pumerantz (cronista deportivo Bleacher report)

Por Esteban Romero

En béisbol es muy usual ver broncas entre peloteros de ambos equipos. A veces se crean rivalidades absurdas, una de las más recientes ha sido la que tuvieron al lanzador Madison Bumgarner y el cubano Yasiel Puig. Cuando los Gigantes de Bumgarner jugaban contra los Dodgers de Puig, es seguro que muchos asistían para ver alguna bronquita entre ambos, peloteros peleones por naturaleza.

Cucchiara (2013) reportó las 10 broncas más sonadas en la historia de la MLB, pero creo que hay muchas más, las que el periodista no vio, sobre todo aquellas protagonizadas por el camarero Billy Martin e incluso el lanzador cubano Raúl “Salivita” Sánchez.

También se han sobrado broncas entre peloteros y árbitros. Ya he mencionado algunas, donde Raúl “Chino” Atán doblegaba a algún que otro pelotero o director que se haya querido enredar con él. De siempre se ha hablado de la trompada que le dio Roberto Ortiz al árbitro Bernardino Rodríguez. En la actualidad el torpedero de los Medias Blancas Tim Anderson no sale de una bronca en otra con árbitros. Las suspensiones no se han hecho esperar. En la MLB se prohíbe que el pelotero toque con agresividad a un árbitro, pues a Anderson eso no parece interesarle. La última vez se le encimó al ampaya de mala manera, hecho desagradable e irresponsable. ¿Qué ganó con eso? Una suspensión que afectó a su equipo directamente.   

No obstante, no encontré nada de bronca de dos directores de equipos como protagonistas, excepto una que recuerdo en mi niñez. Sucedió en la temporada de 1955-56, fue una tarde dominical. Como había dicho en otros artículos, los juegos de la liga profesional los domingos eran casi siempre Cienfuegos vs Marianao a primera hora y los eternos rivales, Habana vs Almendares en el segundo turno. Ese orden variaba cuando uno de los equipos iba en primer lugar, o sea si los elefantes iban delante, podía haber juego de ellos contra el Almendares a segunda hora, mientras Habana y Marianao jugaban en el partido inicial. Nunca vi al Almendares, así estuviera en el sótano más frío del mundo, jugando en un partido dominical de apertura. El resto si podían alternar.

Lo que les relato ocurrió en juego inicial dominical entre Cienfuegos y Marianao. En aquella temporada el dúo Camilo Pascual y el novato Pedro Ramos estaban encendidos, conduciendo a la nave verde por el camino de la victoria ante la resistencia de los leones del Habana, encabezados por el pitcheo del zurdo Wilmer “Vinagre” Mizell y el bateo de Edmundo Amorós; y también de los Tigres de Marianao, los que poseían a un Miñoso en forma y apogeo, además de otros muy útiles como el novato Tony Taylor, los jardineros Asdrúbal Baró, Juan Delís, y el inicialista Julio Bécquer.

En esa temporada debutaban tres directores a tiempo completo, eran ellos Conrado Marrero con el Almendares, Oscar Rodríguez con el Cienfuegos y Napoleón Reyes con el Marianao. El Habana era dirigido por el muy experimentado Adolfo Luque, cosas de la vida, en su última temporada en esas funciones.

Aclaro lo de tiempo completo. Napoleón había dirigido al Marianao por un tiempo a este equipo en sustitución de Fermín Guerra en la temporada anterior (1954-55). También venía con experiencia de dirección del Pastora de la Liga Invernal Venezuela en la temporada de 1953-54, mientras que al Cienfuegos lo dirigió el siempre auxiliar del equipo Oscar Rodríguez, quien ya había estado dirigiendo a este conjunto en la temporada de 1952-53 en sustitución de Billy Herman. Para el Premier fue su primera experiencia, lamentablemente desastrosa.

A partir de las dos primeras semanas de enero 1956 el Cienfuegos comenzó a dar tropiezos, las cosas no salían como antes, la ofensiva de Ultus Álvarez, Archie Wilson, Bob Boyd entre otros, había mermado algo. Cuando un equipo entra en slump, el animo decae y solo la ruta de la victoria puede ayudarle a recuperar el entusiasmo algo perdido. Eladio Secades afirmaba que la moral del equipo no había caído, solo un poco de pánico al ver que aventajaban al Habana por sólo 3,5 juegos cuando semanas antes la diferencia fue de 9 juegos.

El domingo 15 de enero de 1956 jugaron Marianao y Cienfuegos. Oscarito Rodríguez no era amigo de poner a Camilo Pascual a lanzar en jornadas diurnas, tendría sus razones.  Lo habitual era poner a Sandalio Consuegra o uno de los lanzadores norteamericanos, sea Gene Bearden o el italo Marino Pieretti. A la memoria, el abridor del Marianao fue el derecho Bob Harrison, el que se había ganado el apodo de domador de elefantes. El juego fue peleado, Cienfuegos no quería perder, pero Marianao no era fácil de vencer. El partido estuvo empatado hasta llegado el último tercio del juego. El antesalista Milton Smith llegó a tercera con la carrera de la ventaja e intentó anotar con un fly nada largo a los jardines. Era un out de calle, pero el moreno se lanzó como si fuera el Chiclayano alzando sus spikes sobre el pecho del receptor Mario Díaz, el que lo esperó como si no fuera a suceder nada. El otrora cátcher del Casino Español recibió una seria lesión, salió de juego en camilla y más nunca fue el pelotero de antes. Out la jugada y hubo una ligera bronca por la actitud agresiva de Smith.

Mario Díaz no suelta la pelota y Milton Smith es out en home

A eso hay que añadir que Humberto Fernández, el torpedero del Cienfuegos había protestado una decisión del árbitro de primera Bernardino Rodríguez, lo que le valió una expulsión. La decisión de ese reñido partido llegó cuando Orestes Miñoso conectó y envió la bola por encima de las cercas, con eso terminaban las hostilidades, bueno, las del juego, pero no la que faltaba. Napoleón había sacado a su mejor abridor, a Miguel Fornieles, en funciones de relevista, lo que la nave de los elefantes debe haber entendido como ensañamiento.

Napoleón estaba en la caja de coach de tercera. Antes no existía siempre esa comodidad de los directores de estar en la cueva. La mayoría rendían faenas en la caja de tercera. Bien, por ahí pasaba Oscar Rodríguez. Vaya Ud. a saber que le dijo a Napoleón, el que reaccionó de inmediato dándole un fuerte empujón a Oscarito, el que cayó de espalda sobre el césped. De inmediato vino el show, Oscarito a levantarse para ripostar y Napoleón, como de costumbre, a ponerle más emoción a la bronca. Ni uno, ni otro se pudieron acercar, sus peloteros evitaron males mayores sujetándoles fuertemente.

Oscar Rodríguez después del empujón

Napoleón fue suspendido, no recuerdo si fue por uno o más juegos. Ninguno de esos directores se vio más en juego discutiendo las reglas del partido a iniciar. Sin embargo, pasada la tormenta, ambos asistieron a un programa radial en el que declaraban haber hecho las paces y que lo ocurrido era parte de la historia. Claro que lo es, pero alguien tenía que contarlo 66 años después.

Napoleón Reyes después del empujón, dispuesto a «comerse hasta un elefante».

Ah, antes que se me olvide, Cienfuegos ganó finalmente el campeonato, su tercero entonces, para ir a la Serie del Caribe en Panamá, vencer e iniciar la seguidilla de victorias cubanas en estos torneos hasta 1960.

Fuente

Cucchiara D.A. 2013. The 10 Most Vicious Brawls in Major League Baseball History. Bleacher Report, 19 mayo. https://bleacherreport.com/articles/1644916-the-10-most-vicious-brawls-in-major-league-baseball-history.

Secades Eladio. 1956. Tres verdades- el berrinche de Oscar Rodríguez. Bohemia, 22 enero, pp. 67 y 77.

14 diciembre de 2022

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.