Los tardíos cambios del régimen cubano que nunca llegan

Si la agenda de un país cambia constantemente
-a veces incluso hora a hora-, debes saber que
estás gobernado por ignorantes e incompetentes.”
Mehmet Murat ildan (escritor turco

Ante todo, deseo aclarar una vez más que me opongo al bloqueo económico a Cuba, el cual solo afecta al pueblo, a la gente de a pie, pero no a la cúpula gobernante. Por demás, este bloqueo, sobre todo el actual, es sumamente cruel al no permitir injustamente la entrada de petróleo, y afecta todo lo que gira alrededor de la vida de cualquier cubano, pero igualmente sirve de coraza al régimen para esconder su ineptitud y su irresponsabilidad cotidiana. Todos los problemas, incluido el del agua, el de las termoeléctricas es, según los mandamases de la Habana, culpa del bloqueo, lo cual no es cierto.

El pueblo cubano así vive entre dos fuegos, el de Washington y el de la Habana, bloqueo y mala gestión gubernamental. Le gente no tiene tiempo para reflexionar que es lo mejor. El día a día es su calvario. Pasarse 24 y más horas sin electricidad, incluso hace poco hubo un apagón de 44 horas producto de la ruptura de una planta en el Reparto Apolo del Municipio Arroyo Naranjo, donde igualmente el agua demora hasta seis días en llegar, sume a eso buscar que comer y luego como cocinar si no tiene electricidad ni gas.

El problema energético de Cuba es viejo y toda la responsabilidad recae sobre una administración que solo ha estado pensando en ampliar su red hotelera, y no ha pensado mucho en este tema o en el concerniente a la agricultura para la producción de alimentos.

Que existe una Torricelli y una Helms-Burton, esta última implementada por la actual administración de EE. UU. en toda su extensión, es una realidad cruel, pero también ha habido una economía enfermizamente centralizada e improductiva que ha venido empobreciendo a la nación desde hace décadas.

El agua ya ha tapado al cuello, ahora va llegando a las narices, no hay de dónde sacar pasta. Los consorcios GAESA, Gaviota y otros, todos ellos surgidos y creados por el círculo militar que siempre ha dirigido y gobernado Raúl Castro, se rascan la cabeza. No hay turismo, nadie viene, las empresas extranjeras que componían los joint ventures con el Estado se han marchado, las líneas aéreas europeas han dicho adiós o un hasta pronto, caso que las cosas cambien. Entonces se acuerdan de China y de Vietnam, y a bombo y platillo anuncian apertura de mercado, cambios en los manejos del comercio, invitaciones para que vengan a invertir, incluso los discriminados cubanos, facilidades inexistentes hasta ahora, en fin.

Llegado a este punto, la pregunta es ¿Por qué han tardado tanto? ¿Por qué han esperado décadas después de la caída de la URSS? ¿No han tenido tiempo de darse cuenta de cómo avanzan las economías de China y Vietnam, las que también tuvieron economías fuertemente centralizadas? ¿Por qué no le han hecho caso a los consejos de los distintos dirigentes vietnamitas que han visitado Cuba durante las tres últimas décadas?

Dirigir una economía requiere de pragmatismo y astucia. Seguro podemos estar que en cuanto se hagan cambios positivos en la apertura de mercado y se note confiabilidad, el mismísimo bloqueo se irá para donde es hora de que se vaya. Sucedió en Vietnam, ¿Por qué no en Cuba?

Ah, pero cuidado, no se pasen de “bichos”. El verbo administrar no es sinónimo de controlar. Los anuncios de cambios hablan de administración conjunta de empresas y negocios, y es ahí donde radica el cáncer. El Estado no está para administrar o para ponerse a producir, el Estado está para controlar esos procesos, cuyas ganancias, a través de impuestos, deberán ir a beneficiar al pueblo y no engordar cuentas bancarias en el extranjero de nadie. El partido que se dedique a lo político y no meta sus narices en cuestiones que no son de su dominio.

El beneficio del pueblo llegará mediante un proceso a largo plazo, el cual debe prever reparación de viviendas y calles, limpieza regular de las urbes y poblados del país, reparación e instalación de nuevas termoeléctricas, además de impulsar, con la asesoría china, la energía renovable, sobre todo la solar a través de la instalación de millares de paneles solares y los acumuladores.

El pueblo tiene que comer, por lo que la agricultura hay que restaurarla con producciones de medianas y pequeñas granjas no estatales. Un caramelo en el país es algo raro, increíble, pero cierto. Cuba no tiene necesidad de importar azúcar como lo hace ahora, por lo que toda esa destrucción anterior mal orientada por la máxima autoridad en su momento, hay que buscar las vías para restaurarla. Un estudio del que suscribe, indica que, con una producción de 4 millones de toneladas, no son los 10 millones de la locura del 70, pueden hasta abastecer un 45% de la energía necesaria en el país. Hay que buscar producir caña con altos rendimientos por hectárea y habrá que pasarle la mano en profundidad a los centrales azucareros existentes, muchos de los cuales están parados y con maquinaria oxidada.  

El bloqueo de EE. UU. nunca fue capaz de llevarse consigo la malanga, la yuca, el boniato, el pepino, la calabaza y otros cultivos menores, o sea todo lo que produce la tierra cubana, cuyas producciones han sido de escasos rendimientos producto del gigantismo de siembras de miles de caballerías en las primeras décadas después de 1959, para luego no disponer de fuerza laboral para su debida atención. Todo eso, además de las plantaciones frutales, deben rescatarse con una fuerte agricultura de pequeños productores, y así suplir la demanda popular de alimentos y la del mismo turismo. El arroz puede mejorar en rendimientos si se le hace caso a la asesoría vietnamita o china que puedan aportar esos países.

Es muy fácil escribir las ideas, pero muy difícil llevarlas a la realidad de no existir la voluntad requerida. La economía cubana necesita de estímulos para poder alcanzar todos esos logros. Ese estímulo llegará con una buena atracción a los inversionistas del exterior y la garantía de un Estado de derecho.

Lo que no puede ser es que todos los días la administración cubana esté anunciando cambios y no se haga nada. Hechos y no palabras es lo que necesita el pueblo cubano.

Por último, no puedo dejar de mencionar el hecho que hay más de mil presos cubanos por solo expresar su opinión crítica al régimen. Ahí sí es necesario una presión internacional para que todos esos cubanos queden en libertad. Una amplia amnistía es muy necesaria, lo cual creará condiciones más favorables para el desarrollo de la economía y la sociedad en general.

Cambiar el régimen o el sistema es asunto del pueblo cubano. Todos aquellos que vivimos fuera de la tierra que nos vio nacer, no debemos instigar a nadie a que se alce. Ellos deberán decidir por cabeza propia y nosotros apoyarlos llegado el caso. Los cambios económicos pueden ayudar mucho en esa dirección y no la represión externa del gobierno de EE. UU. respaldado por el coro de nuevas urracas latinoamericanas. 

Ricardo Labrada
29 junio 2026