Las oleadas migratorias españolas en América Latina en el siglo XX

Nadie abandona su casa a no ser que
la casa sea la boca de un tiburón.”
Warsan Shire

En estos días he oído algunas cosillas incomprensibles, manifestaciones de los líderes de la llamada derecha y ultraderecha española, lo que se puede entender como los restos del franquismo en la península, el cual aún le falta mucho para desaparecer.

Los españoles como los italianos han sido emigrantes históricamente. Mientras España fue metrópoli colonial, los españoles iban en busca de negocios a las colonias. Unos eran comerciantes, otros buscaban fomentar algo en tierra ajena y no pocos se dedicaban a la trata de los esclavos negros.

El siglo XIX fue el final de España como potencia colonial en América Latina, los territorios fueron cayendo uno tras otro. Los ejércitos españoles no aguantaban el empuje de las tropas locales sublevadas, lo que al final provocó que una gran parte de la población nacida en la península regresara a España con algún que otro criollo, nacido no en España, pero que se consideraba de sangre azul.

Así las cosas, la economía de España iba en picada, lo cual provocó un extraordinario flujo migratorio español a América Latina a inicios del siglo XX. Se considera que la cifra llegó a los dos millones, los que se concentraron principalmente en Argentina, Cuba, Venezuela, México y Brasil. Este flujo migratorio transformó las sociedades de ambos lados del Atlántico y se dividió en tres grandes oleadas condicionadas por la economía y los conflictos políticos:

  • Migración en masa (1900-1930): Éxodo mayoritariamente económico y rural.
  • Exilio republicano (1936-1945): Salida de intelectuales y políticos por la Guerra Civil.
  • Migración de posguerra (1945-1960): Salida de profesionales y técnicos en busca de desarrollo.

El éxodo se debió a atraso agrario por carencia de tierras y baja productividad en España; la guerra civil española, la que forzó el exilio político; la llamada transatlántica por políticas de atracción de inmigración en América Latina; y las redes familiares producto de cartas y remesas que facilitaban el viaje de parientes.

La migración y sus componentes fueron en los países de acogida:

  • Argentina 1900 – 1930 Campesinos gallegos y asturianos, los que se involucraron en la urbanización y el comercio
  • Cuba 1900 – 1920 Labradores canarios y gallegos, los que trabajaban en la industria del tabaco y el azúcar
  • México 1939 – 1945 Intelectuales, científicos y artistas, los que impulsaron las actividades académicas y editoriales
  • Venezuela 1950 – 1960 Técnicos, obreros y comerciantes, ligados a la construcción, infraestructura y agricultura.

Ahora como cubano me voy a referir a la migración española hacia Cuba. Está documentado que entre 1900 y 1920, más de medio millón de españoles emigraron a Cuba. Solo en la década de 1910 a 1920, el flujo alcanzó su máximo histórico, especialmente en 1920, cuando llegaron a registrarse cerca de 100 000 españoles atraídos por el boom del azúcar. Aunque una parte significativa retornó, se estima que unos 300 000 se radicaron permanentemente en la isla durante el periodo.

El archivo nacional de Cuba posee información detallada al respecto. Las regiones principales de donde provenían eran de Galicia, Islas Canarias y Asturias.

En mi niñez vi mucho gallego haciendo de todo en la Habana, sea como camareros en fondas, de zapateros o dueños de alguna bodega de venta de productos alimenticios. Los canarios o isleños eran menos en la Habana, ellos se dedicaban más a la agricultura, y en Cuba resultaba difícil diferenciarlos de los cubanos, ya que se integraban bien y rápidamente.

En Cuba como en el resto de los países latinoamericanos de acogida, se crearon centros gallegos, centros asturianos, hospitales benéficos españoles y otras instituciones. Al gallego, sobre todo, se le veía como una figura simpática, trabajadora, cuya forma de hablar movía a bromas, pero siempre se les trató con cariño. En este mismo blog hablé de la historia del gallego Fortunato, un hombre de bien y muy dado a ayudar al prójimo.

Entonces, ¿Qué tiene de malo la ley de los nietos para convertirse en ciudadanos españoles? Ese razonamiento que aquellos que vienen de Cuba son potenciales agentes del régimen es absurdo. Documéntense mejor la derecha, miles de cubanos que salen del país no quieren oír la palabra socialismo y al final terminan votándoles a Uds. Lo que digo no es que haya salido en algún sitio de Facebook o de otra red social, es lo que he logrado constatar al hablar con esos nuevos emigrantes cubanos.

Es el PSOE el que debe preocuparse con esa migración, donde menos del 5 porciento votaría por la izquierda española. Algo similar sucede con los venezolanos, así que infórmense mejor y no copien los argumentos de Washington D.C., donde la preocupación es blanquear la sociedad, sin importarles si votaron o no por el partido republicano. Los indocumentados cubanos y venezolanos en EE. UU. corren el riesgo a diario de ser deportados como le sucede a otros ciudadanos caribeños y centro-sudamericanos.

Así y todo, asombra que el líder del PP, un gallego, por cierto, se ponga a hablar sin saber lo que dice. Eso se le puede perdonar a la presidenta de la comunidad de Madrid, la que habla a diestra y siniestra sin argumentos sólidos, y no parece tener ningún vínculo familiar con América Latina, pero en boca de un gallego, de un canario o hasta de un catalán eso es realmente imperdonable.

Piensen un poco antes de pronunciarse y conozcan de esa historia que ha forjado una bonita amistad y hasta hermandad entre nuestros pueblos.

Ricardo Labrada
10 junio 2026

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