De visita en Gran Canaria

Gran Canaria es un continente en miniatura
donde el mar, los barrancos y los volcanes
inspiran palabras de profunda admiración.”

Para un cubano visitar las islas Canarias es siempre un placer por los nexos históricos que unen a nuestros pueblos. Habíamos estado antes en Tenerife y Lanzarote, por lo que Gran Canaria venía a ser una visita obligatoria, de la que se dice ser como un continente en miniatura por su variedad de paisajes.

Al hacer el recorrido del aeropuerto hacia el sur de la isla, vimos bastante tierra árida, por lo que a primera vista no fue muy agradable lo que vimos. La agricultura no se veía por esos lares, escasamente un platanal, pero uno no se puede llevar por lo que vea en ese trayecto.

Antes de llegar al complejo turístico Anfi Beach Club en Barranco de la Verga, municipio de Mogán, paramos a almorzar en una fondita de Arguineguín, pueblo pesquero y residencial. Después que salimos de allí vimos un complejo turístico tras otro. Me pregunté en vano, ya que no tuve respuesta, cómo se las arreglaban para surtir de agua a todas esas áreas turísticas. En Anfi Beach lo teníamos todo, piscinas, sombrillas y camas para acostarnos. Al salir del complejo estaba la playa, la que no nos interesaba, sabíamos que el agua aquí es de océano y muy fresca para nuestro cuerpo. A lo largo de la playa había varios restaurantes, cafeterías y tiendas, con precios variables.

Lo primero que decidimos al siguiente día fue visitar el norte, específicamente la capital de la isla, las Palmas de Gran Canaria. Nuestro objetivo era llegar al barrio de Vegueta, histórico y con edificaciones interesantes, pero el GPS nos llevó por todo su malecón, ya que habíamos indicado el centro de la ciudad, el cual está algo distante del barrio mencionado. El error nos vino bien para ver toda esa parte, que asumimos, sea la nueva de la ciudad, con edificaciones modernas.

Buscamos el histórico Barrio de Vegueta para visitar la Catedral de Santa Ana, cuyo nombre oficial es Santa Iglesia Catedral-Basílica de Canarias, construida desde 1497 por orden de los Reyes Católicos y considerada el monumento más importante de la arquitectura canaria. Ostentó el título de ser la única catedral del archipiélago hasta principios del siglo XIX. La catedral estuvo en construcción a lo largo de cuatro siglos. Al subir sus torres, pudimos ver buena parte de las Palmas de Gran Canaria. También tiene el museo Diocesano de Arte Sacro que se encuentra en su patio interior. La fachada de la catedral se encuentra de frente a la plaza del mismo nombre.  En la plaza de la Santa Ana se encuentra el ayuntamiento de la ciudad, una bella edificación, bien cuidada. También vimos el exterior de la Universidad Fernando Pessoa.

Por nuestra edad, no era que teníamos propósito de visitar las alturas de la isla, pero mirando cómo era el trayecto, en el cual se podía ir en coche y nada de senderismo, decidimos hacer el recorrido ascendiendo por una carretera muy sinuosa y nada agradable al inicio. Así llegamos al Mirador del Pico de los Pozos de las Nieves, el punto más alto de Gran Canaria. Dicen que desde ahí se puede divisar el Teide en la vecina isla de Tenerife en días despejados, pero el día que fuimos fue soleado y realmente no vimos nada. No obstante, el paisaje era digno de apreciar, donde se mezclaba vegetación forestal con otras típicas de zonas áridas.

Del Mirador del Pico nos fuimos a visitar al pueblo de Tejeda, un lugar muy chulo, donde hay arquitectura propia del lugar y almendros en sus alrededores. Lo más destacado allí fue visitar la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro, inaugurada en 1921 y ubicada en el casco urbano del pueblo. Desde Tejeda pudimos ver el Pico de los Pozos de las Nieves con más precisión.

Otra visita fue en el sur de la isla, visitamos el pueblo de Mogán, pequeño y modesto, donde aprovechamos para desayunar. Lo visitamos al no saber que Mogán, ubicado en las alturas, es un sitio, y otro distinto y no muy distante es el puerto de Mogán, al que llaman “pequeña Venecia”, por la presencia de un bonito embarcadero y algunos canales. Realmente fue un lugar que nos agradó bastante al caminar por sus estrechas calles y ver la combinación del paisaje con el pequeño puerto, la arquitectura y las alturas aledañas.

De ahí, pasando por vías en las alturas, nos fuimos a visitar la playa de Amadores, bastante grande, famosa por sus aguas limpias. Realmente cuando la visitamos estaba llena, por lo que nos conformamos con apreciarla desde fuera o cuando nos hallábamos en las alturas.

En la tarde, nos encaminamos a las dunas de Maspalomas, enorme área protegida de más de 400 hectáreas, que viene a ser un desierto junto al mar. El calor allí era de espanto, por lo que después de haberlas visto, no quedaba otra que buscar sombra y tomar algo frío. Fuera de las dunas hay una gran zona residencial.

Otro día fue dedicado a visitar el barranco de Guayadeque, desfiladero famoso por sus laderas verdes y viviendas construidas dentro de cuevas tradicionales. Para llegar allí, primero pasamos por el pequeño pueblo de Agüimes, al sureste de la isla, donde visitamos la plaza del Rosario, con muchas esculturas en su área, algo que también vimos en otras partes del pueblo. En esa plaza está la famosa Iglesia de San Sebastián, en cuyos alrededores encontramos cafeterías y casas con la arquitectura tradicional canaria.

De Agüimes nos encaminamos rumbo al barranco, el cual tenía bastante visitantes. La fila de coches era grande, pero como siempre, nos bastaba ver los alrededores desde las alturas. Con buena suerte, nos encaminamos por un camino, nada de vereda, el que nos llevó a ver las casas-cuevas. Paramos al ver a dos habitantes del lugar y le pregunté, quien no dudó en invitarme a entrar en su casa-cueva, la cual no era muy grande y sí estaba bien habilitada y ordenada. Me decía que dentro no se pasa ni frío, ni calor, pues la temperatura permanece estable y es agradable. Fue una bonita experiencia y ver cómo el ser humano se las arregla para resolver sus necesidades.

Un detalle, sabíamos que el nombre canario nada tenía que ver con los pájaros, sino con los perros autóctonos (de can, canino) en las islas. Entre las razas existentes están el dogo canario (ver fotos de esculturas), de gran tamaño, poderosa y resistente, considerada legalmente como el símbolo natural de la isla de Gran Canaria. Hay otras tres razas de perro como son el podenco canario, el perro majorero y el pastor garafiano.

¿Había más para ver? No pudimos ver ni desde el pico de las nieves ni desde Tejeda el famoso Roque Nublo, será para otra oportunidad.  El tiempo no dio para más, aparte que hicimos espacio para poder disfrutar de las comodidades del complejo turístico, muy moderno, con habitaciones amplias, cómodas y todo bien pensado.    

Ricardo Labrada
4 septiembre 2026

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