Nuevo Libro: Antiguas civilizaciones y grandes sabios de la ciencia

El presente libro está en venta desde este mes de agosto, disponible en Amazon.com, sea en formato de tapa blanda o en kindle. El libro de 558 páginas, es de la autoría de Ricardo Labrada, y es una recopilación sobre la historia de las civilizaciones más importantes seguido de reseñas biográficas de grandes científicos en distintas ramas del saber en las edades modernas y contemporáneas, de manera detallada, dividido en física y astronomía, la más extensa, seguido de la química, la biología y otros campos del saber. Se excluye o no se aborda el campo filosófico. Parte de la información apareció anteriormente en artículos por separado publicados en el blog https://deportescineyotros.wordpress.com. La selección de científicos realizada por el autor trata de aportar datos sobre la historia de la humanidad y de esas grandes eminencias, lo cual debe servir de instrucción a las nuevas generaciones a la hora de decidir su vocación. Igualmente, se puede encontrar información científica de primera mano de conceptos, unidades y parámetros utilizados en varias áreas del saber.

Es muy posible que estudiantes de los niveles secundario, pre-universitario y universitario quieran disponer de este libro de consulta, sobre todo para los trabajos que deben realizar durante el curso regular o para prepararse para los exámenes finales. Así que los interesados saben donde encontrar este material.

De visita en Gran Canaria

Gran Canaria es un continente en miniatura
donde el mar, los barrancos y los volcanes
inspiran palabras de profunda admiración.”

Para un cubano visitar las islas Canarias es siempre un placer por los nexos históricos que unen a nuestros pueblos. Habíamos estado antes en Tenerife y Lanzarote, por lo que Gran Canaria venía a ser una visita obligatoria, de la que se dice ser como un continente en miniatura por su variedad de paisajes.

Al hacer el recorrido del aeropuerto hacia el sur de la isla, vimos bastante tierra árida, por lo que a primera vista no fue muy agradable lo que vimos. La agricultura no se veía por esos lares, escasamente un platanal, pero uno no se puede llevar por lo que vea en ese trayecto.

Antes de llegar al complejo turístico Anfi Beach Club en Barranco de la Verga, municipio de Mogán, paramos a almorzar en una fondita de Arguineguín, pueblo pesquero y residencial. Después que salimos de allí vimos un complejo turístico tras otro. Me pregunté en vano, ya que no tuve respuesta, cómo se las arreglaban para surtir de agua a todas esas áreas turísticas. En Anfi Beach lo teníamos todo, piscinas, sombrillas y camas para acostarnos. Al salir del complejo estaba la playa, la que no nos interesaba, sabíamos que el agua aquí es de océano y muy fresca para nuestro cuerpo. A lo largo de la playa había varios restaurantes, cafeterías y tiendas, con precios variables.

Lo primero que decidimos al siguiente día fue visitar el norte, específicamente la capital de la isla, las Palmas de Gran Canaria. Nuestro objetivo era llegar al barrio de Vegueta, histórico y con edificaciones interesantes, pero el GPS nos llevó por todo su malecón, ya que habíamos indicado el centro de la ciudad, el cual está algo distante del barrio mencionado. El error nos vino bien para ver toda esa parte, que asumimos, sea la nueva de la ciudad, con edificaciones modernas.

Buscamos el histórico Barrio de Vegueta para visitar la Catedral de Santa Ana, cuyo nombre oficial es Santa Iglesia Catedral-Basílica de Canarias, construida desde 1497 por orden de los Reyes Católicos y considerada el monumento más importante de la arquitectura canaria. Ostentó el título de ser la única catedral del archipiélago hasta principios del siglo XIX. La catedral estuvo en construcción a lo largo de cuatro siglos. Al subir sus torres, pudimos ver buena parte de las Palmas de Gran Canaria. También tiene el museo Diocesano de Arte Sacro que se encuentra en su patio interior. La fachada de la catedral se encuentra de frente a la plaza del mismo nombre.  En la plaza de la Santa Ana se encuentra el ayuntamiento de la ciudad, una bella edificación, bien cuidada. También vimos el exterior de la Universidad Fernando Pessoa.

Por nuestra edad, no era que teníamos propósito de visitar las alturas de la isla, pero mirando cómo era el trayecto, en el cual se podía ir en coche y nada de senderismo, decidimos hacer el recorrido ascendiendo por una carretera muy sinuosa y nada agradable al inicio. Así llegamos al Mirador del Pico de los Pozos de las Nieves, el punto más alto de Gran Canaria. Dicen que desde ahí se puede divisar el Teide en la vecina isla de Tenerife en días despejados, pero el día que fuimos fue soleado y realmente no vimos nada. No obstante, el paisaje era digno de apreciar, donde se mezclaba vegetación forestal con otras típicas de zonas áridas.

Del Mirador del Pico nos fuimos a visitar al pueblo de Tejeda, un lugar muy chulo, donde hay arquitectura propia del lugar y almendros en sus alrededores. Lo más destacado allí fue visitar la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro, inaugurada en 1921 y ubicada en el casco urbano del pueblo. Desde Tejeda pudimos ver el Pico de los Pozos de las Nieves con más precisión.

Otra visita fue en el sur de la isla, visitamos el pueblo de Mogán, pequeño y modesto, donde aprovechamos para desayunar. Lo visitamos al no saber que Mogán, ubicado en las alturas, es un sitio, y otro distinto y no muy distante es el puerto de Mogán, al que llaman “pequeña Venecia”, por la presencia de un bonito embarcadero y algunos canales. Realmente fue un lugar que nos agradó bastante al caminar por sus estrechas calles y ver la combinación del paisaje con el pequeño puerto, la arquitectura y las alturas aledañas.

De ahí, pasando por vías en las alturas, nos fuimos a visitar la playa de Amadores, bastante grande, famosa por sus aguas limpias. Realmente cuando la visitamos estaba llena, por lo que nos conformamos con apreciarla desde fuera o cuando nos hallábamos en las alturas.

En la tarde, nos encaminamos a las dunas de Maspalomas, enorme área protegida de más de 400 hectáreas, que viene a ser un desierto junto al mar. El calor allí era de espanto, por lo que después de haberlas visto, no quedaba otra que buscar sombra y tomar algo frío. Fuera de las dunas hay una gran zona residencial.

Otro día fue dedicado a visitar el barranco de Guayadeque, desfiladero famoso por sus laderas verdes y viviendas construidas dentro de cuevas tradicionales. Para llegar allí, primero pasamos por el pequeño pueblo de Agüimes, al sureste de la isla, donde visitamos la plaza del Rosario, con muchas esculturas en su área, algo que también vimos en otras partes del pueblo. En esa plaza está la famosa Iglesia de San Sebastián, en cuyos alrededores encontramos cafeterías y casas con la arquitectura tradicional canaria.

De Agüimes nos encaminamos rumbo al barranco, el cual tenía bastante visitantes. La fila de coches era grande, pero como siempre, nos bastaba ver los alrededores desde las alturas. Con buena suerte, nos encaminamos por un camino, nada de vereda, el que nos llevó a ver las casas-cuevas. Paramos al ver a dos habitantes del lugar y le pregunté, quien no dudó en invitarme a entrar en su casa-cueva, la cual no era muy grande y sí estaba bien habilitada y ordenada. Me decía que dentro no se pasa ni frío, ni calor, pues la temperatura permanece estable y es agradable. Fue una bonita experiencia y ver cómo el ser humano se las arregla para resolver sus necesidades.

Un detalle, sabíamos que el nombre canario nada tenía que ver con los pájaros, sino con los perros autóctonos (de can, canino) en las islas. Entre las razas existentes están el dogo canario (ver fotos de esculturas), de gran tamaño, poderosa y resistente, considerada legalmente como el símbolo natural de la isla de Gran Canaria. Hay otras tres razas de perro como son el podenco canario, el perro majorero y el pastor garafiano.

¿Había más para ver? No pudimos ver ni desde el pico de las nieves ni desde Tejeda el famoso Roque Nublo, será para otra oportunidad.  El tiempo no dio para más, aparte que hicimos espacio para poder disfrutar de las comodidades del complejo turístico, muy moderno, con habitaciones amplias, cómodas y todo bien pensado.    

Ricardo Labrada
4 septiembre 2026

El chovinismo, enfermedad dañina y contagiosa en la sociedad

«El chovinismo no es patriotismo;
el patriotismo es amor por el propio país,
el chovinismo es odio por el país de los demás.

Robert Green Ingersoll  
(filósofo, ensayista y político EE. UU.)

Había una vez un soldado del ejército napoleónico, de nombre Nicolás Chauvin, famoso por su devoción ciega al emperador a pesar de sus heridas y la derrota en batallas. Esa fe ciega llegó a llamarse chovinismo. Su popularidad se logró con la obra satírica La cocarde tricole presentada en teatro francés en 1831.

A Chauvin se le ve como un personaje inventado. No obstante, se supone que nació alrededor del 1780 en Rochefort, una localidad situada en el departamento de Charente Marítimo, al suroeste de Francia.

El chovinista es un xenófobo, el que piensa que lo suyo es lo mejor y que sus superiores son inmejorables, aunque no es más que la degradación del patriotismo y el peligro del aislamiento cultural. Muchos estudiosos lo vinculan con las raíces del imperialismo y el totalitarismo.

El chovinismo padece de muchos males, entre ellos el etnocentrismo radical o creencia ciega de que el grupo propio es superior en todo; nacionalismo idólatra, el que exalta lo propio y desprecia lo extranjero de forma sistemática; y el sesgo cognitivo, el que funciona como un prejuicio colectivo que anula la autocrítica social.

Este fenómeno negativo, del cual hay muchos contagiados en Europa y Norteamérica, también existe en países con sistemas totalitarios, donde sus fanáticos se dedican a defender políticas inaceptables y llegan hasta pelear contra aquellos que no piensan igual. En esos países totalitarios, los fanáticos entienden que lo extranjero es dañino y nada beneficioso.

Los regímenes nazi y fascista utilizaron el chovinismo como una herramienta clave para controlar a la sociedad, crear unidad y justificar sus políticas agresivas. Como instrumento les vino bien, ya que el chovinismo es un patriotismo extremo y agresivo consistente en creer que la propia nación o grupo es superior a todos los demás.

Benito Mussolini promovió la idea de revivir la gloria del antiguo Imperio romano, presentó a Italia como una potencia destinada a dominar el mar Mediterráneo y usó el orgullo nacional para eliminar los partidos políticos contrarios y silenciar las críticas.

Hitler llevó el chovinismo al extremo al mezclarlo con teorías raciales pseudocientíficas. Exacerbó el odio al extranjero al considerar a los alemanes de “sangre aria” como una raza superior y a otros pueblos como inferiores. A su vez, explotó el resentimiento por la derrota en la Primera Guerra Mundial para convencer a la población de que debían recuperar su honor.

Stalin, por su parte, abandonó la igualdad de culturas para posicionar al pueblo ruso como el “hermano mayor” y guía de las demás repúblicas soviéticas, impuso el idioma ruso y se reprimieron las lenguas, culturas e identidades locales de las minorías, se persiguió a minorías étnicas completas, como chechenos, tártaros o coreanos, mediante deportaciones masivas bajo la acusación colectiva de traición, y se exaltó a figuras del imperialismo zarista como Iván el Terrible o Pedro el Grande para fomentar el orgullo patriótico.

El estalinismo usó el chovinismo para unificar a la población frente a “enemigos externos” y justificar la represión interna. A diferencia del nazismo, que se basaba en la raza, el estalinismo justificaba su superioridad en base al éxito del sistema político y social soviético, aunque en la práctica actuara con un fuerte sesgo étnico ruso.

De esa corriente chovinista no se salva EE. UU., donde se ha manifestado históricamente a través del concepto de “excepcionalismo estadounidense” llevado al extremo, bajo la creencia de que el país tiene una misión única y una superioridad moral y política sobre el resto del mundo. Ha existido y existe la creencia de superioridad, doctrina que afirma que Estados Unidos está destinado por Dios a expandirse de costa a costa. Ha justificado la violencia, el despojo de tierras a los nativos americanos y la guerra contra México debido a una supuesta superioridad cultural y civilizatoria.

Un ejemplo claro de chovinismo fue el macartismo en la década de los 50. Esa campaña liderada por el senador Joseph McCarthy perseguía cualquier idea considerada “no estadounidense” y se equiparó la disidencia política con la traición a la patria, destruyendo las carreras de miles de ciudadanos, entre ellos artistas, bajo un patriotismo ciego.

Tampoco se puede omitir la existencia del supremacismo blanco en EE. UU. Grupos como el Ku Klux Klan o corrientes de extrema derecha fusionaron el chovinismo nacional con el racismo, afirmando que el verdadero estadounidense debe cumplir con ciertas características étnicas.

Tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, se consolidó un nacionalismo agresivo que justificó la invasión de Irak. Se rebautizaron las papas fritas (French fries) como Freedom fries (papas de la libertad) simplemente porque Francia se opuso a la guerra, mostrando un rechazo visceral a lo extranjero.

El chovinismo no llega a ser una corriente filosófica, ya que carece de sistema al no poseer un cuerpo analítico, una epistemología o una teoría del conocimiento. Surgió, como ya se dijo, de la sátira política y la comedia teatral, no de la academia o el debate conceptual, y posee un carácter irracional basado en el dogma emocional y el prejuicio, mientras que la filosofía busca la argumentación lógica.

No confundamos el nacionalismo común, que busca defender la identidad de un país, con el chovinismo radical que ataca a los demás basándose en una supuesta superioridad. El nacionalismo común se enfoca en el orgullo por la cultura, la historia y las tradiciones propias, igualmente defiende el derecho de un pueblo a gobernarse a sí mismo de forma independiente, admite que otras naciones también tienen derecho a su propia soberanía, y trabaja dentro del marco de la defensa y la preservación del propio Estado. Por el contrario, el chovinismo sostiene de forma ciega que la propia nación es perfecta y superior a todas las demás, justifica la hostilidad, la xenofobia y el desprecio hacia los extranjeros o minorías, rechaza cualquier error histórico y persigue a los ciudadanos que critican al gobierno, y suele derivar en el imperialismo, justificando la invasión de otros territorios por derecho de superioridad.

La humanidad debe luchar por la paz y el respeto entre las naciones. Una lucha sin cuartel contra cualquier manifestación de chovinismo servirá enormemente en estos empeños.  

Fuentes

Delgado Daniel. 2020. ¿Qué es el chovinismo? Muy interesante, 26 agosto. https://muyinteresante.okdiario.com/historia/34973.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Fascismo_en_Espa%C3%B1a

Montenegro Arturo. 2004. El chovinismo y sus afanes. Centro Virtual Cervantes, El Rinconete, 30 junio. https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/junio_04/30062004_01.htm

Nigam Shalu. 2025. Of Nationalism, Jingoism, Othering, and Belongingness. https://www.researchgate.net/publication/392629611_Of_Nationalism_Jingoism_Othering_and_Belongingness

Ricardo Labrada
26 agosto 2026

La cúpula cubana en el poder hablando de democracia

“Lo peor que nos puede pasar es que no pase nada”.
Padre Alberto Reyes, arquidiócesis Camagüey

Este debate sobre la democracia no es nuevo. Desde que los bolcheviques llegaron al poder en 1917, Lenin y el partido que dirigía entendieron que había una toma de poder, la que implicaba el establecimiento de la llamada dictadura del proletariado, en cuyo proceso el partido al mando sería el orientador del rumbo de ese nuevo tipo de democracia. Los partidos políticos fueron abolidos, mientras que los tres poderes quedaron a merced del partido gobernante, único admitido. Todos tenían que pensar igual, margen de crítica poco o ninguno, de hacerlo entraría en la lista de los confusos o desorientados.

En la URSS como en el resto de los llamados países socialistas europeos se implantó este sistema, con la diferencia que Moscú les daba órdenes a esos gobiernos de lo que podían o no hacer. Eso quedó comprobado en 1956 en Hungría, varias veces en Polonia y en 1968 en Checoslovaquia. Todo el que se saliera del guion establecido corría el riesgo de intervención.

En Cuba lejos de ese mundo se optó por una variante soviética a la criolla. Partido único, orientador y controlador de todos los movimientos en la sociedad. Prensa completa en manos del estado, con censura diaria de aquello que se saliera de los límites establecidos. La cultura no escapó, como dijera el comandante: “con la revolución todo, sin ella nada”.

La economía cubana después de varias pifias hasta 1970, como fueron el cordón de la Habana, la zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar y otros planes inventados en el aire, se vio necesitada de reforzar sus relaciones económicas con ese campo socialista lejano, para así asegurar casi todo lo necesario, desde petróleo hasta pienso para el ganado.

Esa dependencia quedó clara cuando la URSS desapareció en 1991. Ya no había padrino para subsidios, y el país tenía que arreglársela como fuera. La máxima dirección de gobierno y partido se decidió por establecer un estado de guerra en período de paz, el mal llamado especial. No había economía, vivimos con el cuento de un desarrollo artificial.

Era hora para que Cuba cambiara su orientación económica, reforzara sus producciones internas y buscara nuevos mercados. Algunas medidas se adoptaron, tímidas, una de ellas fue la de legalizar el dólar y otras divisas a mediados de la década de los 90. Muchos dirigentes de mediano y alto rango del gobierno propusieron medidas, las que, si se salían de lo que pensaba la máxima autoridad, eran desechadas.

En un régimen como el cubano uno no puede pensar distinto y no tiene derecho a expresarse públicamente. No tan solo que lo diga en la calle, es que se prohíbe hacerlo saber por los medios televisivos y radiales disponibles, y si se escribe, pasará un mal rato.

La democracia en varios países tiene sus imperfecciones, es cierto. Uno ve como el poder judicial a veces falla inadecuadamente, como los parlamentos discuten y no se orientan a resolver los problemas, pero aún siendo así es incomparablemente mejor que el sistema cubano, donde el parlamento se reúne un par de veces al año y las resoluciones son aprobadas por 99,99% y con frecuencia por el 100%. Todos aplauden y cuidado con oponerte. Esa es la democracia cubana, la que para colmo tiene una constitución que no está en función del pueblo, sino de una doctrina, por cierto, por antojo de los mandamases de apellido Castro.

Decía el presidente electo de a dedo en Cuba: “Aquí hay un solo partido, pero que trata de representar a todos los intereses del pueblo cubano”. No sé a quién representa, pues hay más de dos millones y medio de personas fuera de Cuba más otros tantos dentro que no se ven representado por ese partido, ni por su gobierno. No se necesita partido que represente los intereses de EE. UU. en Cuba, vamos a dejarnos de inventos de monstruos. Se necesita partidos que respondan a la opinión de los cubanos y a sus necesidades, pues el actual es gobernado por una cúpula de lo que conocemos como “vive bien”, muy alejados de lo que sufre la población.      

Todo el lenguaje del presidente de a dedo se reduce a hablar del bloqueo, algo que no niego que afecta enormemente. El bloqueo establecido por la administración en Washington D.C. es sencillamente criminal, pero no se crea que este maltrato quita responsabilidad del otro maltrato, el interno, con dirigentes como él mismo que no hacen nada, palabritas y descargan toda su ineficiencia en el maltrato externo. Ambos tienen culpa y no poca.

El presidente de a dedo quiere hacer ver que para llegar a la Presidencia primero es necesario convertirse en diputado de la Asamblea Nacional y posteriormente recibir el respaldo del Parlamento. Es cierto, pero no dice cómo se llega. Se lo voy a decir, el partido escoge a X candidato para que se convierta en delegado de una circunscripción, acto seguido cita a la militancia de esa área y les hace saber que ese es el que tiene que salir, lo que implica que los militantes deben hablar lo suficiente en asambleas de barrio para que la masa acepte a esa persona como delegado. Finalmente vienen las elecciones y gana siempre, a veces por pelitos, el candidato en cuestión, ya que parte de la masa que vota, no es que acepte al candidato. Lo que digo aquí fue lo que sucedió en mi circunscripción en la primera elección del delegado al Poder Popular, el que salió electo y luego llegó a ser el presidente municipal del poder popular, a su vez miembro del provincial y candidato teóricamente a ser electo presidente de la asamblea provincial. El partido maneja todos los hilos y a esos puestos llegan sus escogidos.

Llegar a la asamblea nacional es una escalerita, cuyo paso lo facilita el partido. El presidente de la asamblea ya está escogido por el partido y una vez concluido este proceso, se pasa a conformar el consejo de estado, cuyo presidente se sabe quien es. Antes fueron los hermanos Castro, ahora es el presidente de a dedo, con la diferencia que no tiene el poder de los anteriores y funciona al estilo de un títere.  

Lo que dice sobre el sistema estadounidense, que el candidato que obtiene más votos a escala nacional no necesariamente gana la Presidencia debido al sistema del Colegio Electoral, es cierto, pero a los cubanos lo que les interesa es Cuba y no estar mirando los defectos ajenos, utilizados para desviar la atención y justificar los malabares del régimen dictatorial en el que vive el país.

Fíjense adonde llega el desparpajo, que el fiscal general avisa a la población que en casos de desobediencia se puede aplicar la pena capital, tal y como establecido en el Código Penal (Ley No. 151 del año 2022), el cual sustituyó a la anterior ley de 1987. Él no dice a nadie que la pena capital en la Unión Europea no se admite, pero se toma el trabajo de criticar a su democracia.

Que no se diga que la fórmula de elección en Cuba es la misma que en otros países europeos, no mientan. Ya quisiera el pueblo cubano vivir con la mitad de la democracia que se vive en la Unión Europea, donde todo tampoco es perfecto, pero nunca comparable con el nivel de miseria que vive Cuba.  

En Cuba no hay pluralismo, pero tampoco hay transparencia en la gestión de los órganos de gobierno y del Partido Comunista. Sus dirigentes viven su vida de manera distinta al resto de la población. Cuando en Europa u otros países de este mundo, la población se cansa del que gobierna por su ineficiencia, ahí están las elecciones que les permiten elegir una nueva opción gubernamental. En Cuba ya son 67 años con el mismo gobernante, se murió el primero, vino su hermano, y ahora está el escogido por el hermano, todos cometiendo errores. El primero experimentando con todo un país, palabras dichas por su nieto con mucho orgullo, además de la represión impuesta, donde se tenía qué hacer sólo lo que él orientara, así se equivocara una y otra vez, era un individuo egocéntrico, incapaz de una autocrítica; el segundo llegó hablando de correcciones y de un vasito de leche que nunca llegó, pura demagogia, superó en eso a Ramón Grau San Martín, y emuló como su hermano con Fulgencio Batista en eso que se llama represión. Llegó el actual presidente, el de a dedo, un personaje que no sabe qué hacer, inepto y carente de ética. Él no es el único, son varios los que están arriba, dicho en buen cubano. mamando de a bueno ¿Es eso democracia?

El país está destruido económicamente desde hace tres décadas, no de ahora que está el bloqueo criminal y absurdo de la administración de Washington, el cual solo afecta a la población cubana, al ciudadano de a pie, y no a los que gobiernan, cuya ética es muy parecida a la presidentica de Venezuela, la rápida cambia casaca. La industria azucarera la destruyó el líder máximo, las termoeléctricas no fueron atendidas, mantenidas y reparadas, los hospitales en condiciones penosas y poco higiénicas, en fin, el deterioro ha sido general, material e incluso moral.

El gobierno cubano no puede dar lecciones de nada, jamás les interesó el bienestar del pueblo. Si cuando comenzó la llamada revolución, se hubiera hecho todo en pro de mejorías económicas de las familias, viviendas, alimentación, transporte, electrificación, libertades individuales como las establecidas en la carta de los derechos humanos, podemos estar seguro que otros países de América Latina habrían seguido el ejemplo y, de ser necesario, habrían luchado por llegar a ese estándar de vida sin necesidad de guerrillas y gastos militares que los pagó el pueblo cubano en vano en la década de los 60.

Se habla de 176 medidas para cambiar la economía. Con la soga al cuello, todo es posible, pero mucho antes podría haber sido posible. Si no se hizo fue por ese temor eterno a perder el poder. De tan corajudos que se pintan, no han tenido el valor de seguir el curso, al menos en economía, que tomaron países como China y Vietnam, donde el régimen monopartidista impera, pero poseen una economía que es mil veces superior al sistema de miseria implantado con el mal llamado período especial, el que de especial no tenía nada, pero de monstruoso todo.  

Antes de finalizar, reproduzco aquí algo de las palabras sabias del padre Alberto Reyes, quien ejerce en la arquidiócesis de Camagüey. Él afirmó que cada vez más cubanos han llegado a un punto límite tras décadas de crisis, represión y promesas incumplidas. Explicó por qué muchos en la Isla ven con otros ojos la posibilidad de una intervención que ponga fin al actual sistema. Reyes sostiene que los cubanos habrían escogido una salida dialogada y pacífica si el régimen hubiera mostrado voluntad de cambio, pero considera que las autoridades han respondido durante años con más sacrificios, más resistencia y ninguna solución real. El párroco de Esmeralda escribió: “El punto de mira de los cubanos no es la intervención militar en sí. El punto de mira es el fin de esta pesadilla”. “Lo peor que nos puede pasar es que no pase nada”. Triste realidad cubana, la que nadie puede esconder.

Ricardo Labrada
1 setiembre 2026