Nuevos mecanismos en la ONU, ¿para cuándo?

“Necesitamos un multilateralismo en red y inclusivo, que vincule
a las instituciones globales, la sociedad civil, las empresas
y las autoridades locales. El poder ya no es solo de los gobiernos.”
António Guterres (Secretario General de la ONU)

La última asamblea general de la ONU durante el mes de setiembre de 2026 dejó más mala impresión que resultados útiles. Antes se hablaba de paz, de búsqueda de soluciones a problemas regionales, bilaterales, a prevenir los conflictos armados y otros que afectan a la humanidad. Ahora tenemos hasta un mandatario que llega a anunciar guerras y agresiones si x países no cumplen con sus condiciones, hecho en el mejor estilo de un vaquero del salvaje Oeste. ¿Hubo alguna crítica? No la escuché.

Eso no fue lo único, se pudo ver mandatarios criticando la ONU y preguntándose para qué sirve. No defiendo a nadie, pero la ONU no es un ente independiente, sus decisiones deben ser aprobadas por las naciones que la integran. Así que si la ONU funciona mal es porque los países integrantes no aportan propuestas para solucionar los variados problemas que el mundo enfrenta. Precisamente existe una asamblea general y un Consejo de Seguridad para solucionar los conflictos que puedan surgir.  

Sucede que algunas de las propuestas que puedan surgir a nivel de asamblea deben tener el visto bueno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, los cuales poseen derecho al veto, por lo que la Asamblea puede elaborar una propuesta y votar a favor de ella que, si no le gusta a uno de los gigantes en el Consejo, no pasa nada.

En esta asamblea de 2026 hubo un incidente desagradable. Le tocó el turno al mandatario de Israel y unas 75 delegaciones abandonaron la sala antes que se iniciara el discurso. Por cierto, de esas delegaciones solo tres eran miembros de la Unión Europea, a saber, España, Irlanda, y Bosnia y Herzegovina. Abandonar la sala es un derecho de cada país y una forma de mostrar su descontento o rechazo a lo que pueda estar haciendo el país que viene a la tribuna.

La respuesta del ponente israelí fue para no oírla, el mandatario calificó a todas esas delegaciones de cobardes más otras ofensas y alegaciones tratando de justificar la masacre en Gaza. Cada cual también es libre de decir lo que le convenga, pero existen límites contemplados en el artículo 6 de la Carta de las Naciones Unidas, el que presenta un mecanismo formal para expulsar a un país de la organización si se pasa de esos límites.

Hay elementos que justifican una expulsión en este caso, nadie tiene derecho a ofender a otras naciones por el hecho de pronunciarse en contra del país agresor en cuestión. Por demás, todos sabemos las características de la agresión en Gaza, lo cual claramente indica que el Estado miembro ha “violado persistentemente los Principios contenidos en la presente Carta”. No es de dudar que una buena parte de los países en desarrollo habrían votado a favor de semejante expulsión, con las abstenciones de varios países de la Unión Europea, tampoco hay porque dudarlo.

Pero si bien la decisión final la toma la Asamblea General, esta tiene que venir recomendada por el Consejo de Seguridad, por lo que la pelota no llegaría a la cancha, pues el principal aliado y suministrador de armamentos a Israel es un miembro de este Consejo.

Ningún país ha sido expulsado formalmente a través de este artículo en toda la historia de la ONU. Eso se debe principalmente al diseño del Consejo de Seguridad. Cualquier recomendación de expulsión requiere el voto afirmativo de los miembros del Consejo y está sujeta al derecho de veto de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido.

Sin embargo, existen otros mecanismos sin llegar a la expulsión. El artículo 5 de la Carta permite la suspensión de derechos y privilegios de un miembro, como es el caso del voto o la participación. Sudáfrica fue suspendida de participar en la Asamblea General entre 1974 y 1994 debido al régimen del apartheid.

Los delegados de los países conocen de estos mecanismos y no es de dudar que hayan hablado entre ellos a favor de tomar una decisión al efecto, pero el Consejo de Seguridad tendría la palabra inicial y uno de sus miembros permanentes, no hay que decir de que nación se trata, vetaría la recomendación.

Es ahí donde los países miembros de la ONU tienen que discutir los mecanismos hegemónicos existentes que le da derecho de omnipotencia a los miembros permanentes del Consejo y tratar de modificarlos para que la organización pueda tomar decisiones vinculantes y reducir las agresiones existentes.  

Mientras nada de eso se emprenda, nada podrá hacer la ONU y así tendremos gobernantes paseando por Nueva York y luego quejándose en tribuna que la organización no hace nada, cuando muchos de ellos hacen poco o nada en realidad para encontrar y encaminar las soluciones por nuevos cauces.  

Ricardo Labrada
1 octubre 2026

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.