MLB: Un siglo después, un nuevo escándalo

Desde el comienzo de este escándalo,
he dicho que el béisbol debería tener
la oportunidad de limpiar su propio desorden.”
Declaración del Senador Jim Bunning en la vista del
Congreso de EE.UU. sobre dopaje en el béisbol, marzo 2005.

Terreno de béisbol

Es cierto que escándalos en el mundo del béisbol profesional ha habido. Basta indicar que desde 1972 las huelgas han tenido lugar, algunas organizadas por los jugadores y su sindicato, otras promovidas por los mismos dueños de equipos, pero esto debe ser tema a tratar en otro artículo. Igualmente vino el escándalo del dopaje, el que afectó a muchas estrellas de este deporte. Sin embargo, el mayor, a entender de este autor, es el que sucedió en la Serie Mundial entre los Medias Blancas y los Rojos de Cincinnati, cuando peloteros de Chicago vendieron juegos, lo que les costó la derrota a esa franquicia.

Ahora casi tocando un siglo después vino otro grande, el de las trasmisiones de las señas del lanzador-receptor contrario a fin de que los bateadores estuvieran avisados. Los “malhechores” fueron los Astros de Houston, campeones de la Serie Mundial de 2017.

Vamos a Cuba por un momento, para recordar que cuando los Industriales ganaron la XLIX  Serie Nacional (2009-10), el receptor Ariel Pestano había supuesto de la existencia de una  cámara instalada en el jardín central del Estadio Latinoamericano, la cual se encargaba de trasmitir las señas al alto mando de los Azules. Personalmente me dio risa, ya que en un país con tantas limitaciones de carácter económico, no era muy razonable pensar que aquello fuera lógicoa. Aun en el caso de haber sido cierto, no funcionó realmente, pues los Industriales se fueron con desventaja de 1 juego, Villa Clara iba delante 3-2 a su regreso al Sandino, y luego Industriales hizo de las suyas para ganar los dos últimos juegos. Cámara en el Sandino ni soñarla, sobre todo por ser campo ajeno a los capitalinos. No creo que haya sucedido eso en Cuba por las razones ya expuestas, no hay ni velocímetro así que hablar de cámara extra es muy dudoso, pero lo sucedido con los Astros me hizo recordar aquella suposición. No obstante, he oído no hace mucho a alguien afirmar que en Cuba sucedió, de ser cierto nada se ha hecho para esclarecer un problema que no es un asuntico sin importancia.

La idea es ingeniosa, robar señas por medio de una cámara y pasarla de alguna manera al director de equipo y sus auxiliares. En la serie mundial de 2017 los batazos de George Springer, Alex Bregman, José Altuve y Carlos Correa impresionaban por su contundencia y oportunidad, sobre todo contra lanzadores de la excelencia de los Dodgers Clayton Kershaw, Rich Hill, Yu Darvish, Kenley Jansen y Kenta Maeda entre otros. Batear avisado es una gran ventaja para peloteros de vista, tacto y poder.  Los Astros lograron su primer título en Serie Mundial en 7 juegos.

El alto mando de ese equipo de Houston era a base de AJ Hinch como director del equipo y Jeff Luhnow como Director General, mientras que los auxiliares eran Alex Cora, Dave Hudgens, Alonzo Powell, Brent Strom, Rich Dauer y Gary Pettis. La alineación regular tenía a Brian McCann como receptor, el cubano Yuli Gurriel 1B, José Altuve 2B, Carlos Correa SS, Alex Bregman 3B, Nori Aoki, George Springer y Josh Reddick en los jardines, mientras que el veterano Carlos Beltrán fungía como designado. Hubo dos ingredientes más que participaron activamente en los juegos, el versátil venezolano Marwin González y el receptor Evan Gattis.

La MLB ha hecho una declaración en la que juzga seriamente a los directivos del equipo, en este caso Hinch, Luchnow y Cora, además de Carlos Beltrán, pero queda la incógnita de saber lo que hizo el resto de los peloteros, algunos de los cuales niegan los hechos. Lo mismo pasaba con el dopaje hasta que se supo gran parte de la verdad.

El chivatazo vino de parte del lanzador Mike Fiers, hombre que lanzó 153.1 entradas para los Astros en esa temporada. Si él que casi nunca bateaba conocía de los hechos, es poco probable que los que comparecían al cajón de bateo no estuvieran enterados. Así que con todo nuestro respeto, podrán decir y redecir, pero estaban bateando avisados.

Los Astros perdieron el título de la Liga Americana a mano de los Medias Rojas de Boston en el play off del 2018, eso después de haber barrido a los Indios de Cleveland en 3 juegos de la primera serie. Los Medias Rojas venían dirigidos esta vez por Alex Cora, el primer auxiliar del equipo de Houston en la temporada anterior. Surge la duda de si Cora logró implementar algo parecido en su nuevo equipo, igualmente campeón de la Serie Mundial de 2018 sobre los mismos Dodgers de los Ángeles. Quizás MLB profundice y llegue a saber algo al respecto.

Si las cosas funcionaron en 2017 en el conjunto de los Astros y nadie se había enterado, ¿había algo que les impidiera usarlas en las siguientes temporadas? En honor a la verdad, uno se pregunta cómo los Astros no pudieron ganarle a los Medias Rojas en 2018 y como fueron vencidos en los cuatros juegos como home club contra los Nacionales de Washington en la Serie Mundial de 2019 cuando los Astros jugaron como home club en esos dos desafíos. Probablemente no usaron esas trampas.

El lunes 13 de enero, la Major League Baseball (MLB) anunció el castigo a los Astros por robar señas durante la temporada de 2017. O sea que lo hicieron en el 2017 y luego no más (¿?), por favor. El castigo por carambola se llevó a tres directores de equipo, Hinch de los Astros, Cora de los Medias Rojas y Carlos Beltrán, designado para dirigir a los Mets en la temporada de 2020. Todos quedaron fuera, muchas veces con comunicados muy corteses de parte de los dueños de equipos. Se impuso además una multa generosa de 5 millones al equipo de los Astros.

El batazo que le dio Altuve a Aroldis Chapman era muy contundente en el play off de 2019, era una recta supersónica, y la hormiga atómica sabía lo que venía, estaba más que preparado para hacerle swing a ese lanzamiento. Hasta el mismo Chapman se sonrió cuando supo de esta novedad, el holguinero sabe bien por qué.

Da la impresión, ojalá me equivoque, que aún no se sabe toda la verdad ni que se esté haciendo toda la justicia requerida. Cualquier aficionado, no fanático de ese equipo, entiende claramente que los Astros no merecen el título obtenido en 2017 y lo más prudente es dejar sin campeón a esa serie mundial. Eso sería una clara lección a otros que mañana intenten trampas similares. Los peloteros regulares de este equipo deberían declarar bajo juramento y decir toda la verdad de este asunto. Si declararon en Congreso aquellos que supuestamente se doparon, ¿Por qué estos no? Buena falta haría otra persona que imitara al difunto Senador Jim Bunning y estelar del pitcheo de todos los tiempos, para que obligara a un proceso similar.

 

Escrito por Ricardo Labrada, 20 enero de 2020

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