“Serpico (1973)” y la corrupción policial

La corrupción policial se basa en mirar para otro lado y
proteger a alguien, pero no hace su trabajo.”
Anon.

Serpico afiche

Hace buen rato había visto esta película de producción italiana, estrenada en 1973, dirigida por Sidney Lumet y con el excelente protagonismo de Al Pacino, pero por esas cosas me dio por volverla a ver, además de revisar el comentario que había enviado años antes como crítico en la Base Internacional de Datos de Cine (IMDB.com) sobre este filme, cuya trama está basada en la biografía del policía de referencia.

Se puede decir que policías como Francesco Vincent Serpico no son muy frecuentes, sobre todo en aquellos ambientes donde dinero y droga campean por su respeto. Frank o Paco, como así también le llamaban, es un italo-americano, cuyos padres napolitanos le dieron buena educación formal, valores de respeto muy fieles a sus creencias cristianas. Al llegar a la policía se creyó haber llegado al órgano supremo de imponer justicia, pero el mito poco después se desplomó.

No es nada nuevo saber que los cuerpos de policía en muchos lugares son sobornados, son ellos los que dan vida a la mafia muy estrechamente vinculados a los poderes políticos locales. Senadores, representantes, jueces, jefes de órganos policiales, en fin, un tejido extenso y complejo, donde cada cual trata de sacar su tajada. Tampoco faltan los corderos, aquellos que distribuyen la “medicina”, casi siempre lumpen de familias pobres o miserables, que son los que pagan al final los platos rotos. Son ellos los que van a la prisión, mientras que los corruptos les condenan por haber violado las leyes. Paradójico pero cierto.

Serpico se opuso a toda esa podredumbre, jamás la aceptó y las consecuencias eran de esperar. Enredado sin haber hecho nada delictivo, se vio amenazado de vida, al final, después de sufrir física y moralmente, decidió tomar otro rumbo en la vida, ya que luchar contra ella solo no es nada gratificante. En nada cambió la medalla que se le concedió por sus extraordinarios servicios, de hecho, la rechazó y tomó un nuevo rumbo en su vida lejos de la patria que le vio nacer.

Cualquier lector puede decir que el problema está en los EE.UU. o en Nueva York, lo cual es un error. En varios lugares del planeta hay policía corrupta y que poco hace por imponer justicia. Desgraciadamente la propia corrupción gubernamental a cualquier nivel, municipal, provincial o estatal, viralmente contamina a los órganos de represión y provoca estas situaciones.

 

Escrito por Esteban Hernández, 24 marzo de 2020, con información consultada en IMDB.com

 

 

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